martes, 16 de diciembre de 2014

El estilo de vida del cirujano desalentaría nuevas vocaciones

Soledad LLarrull (AGENCIA CYTA-INSTITUTO LELOIR)

Una encuesta a estudiantes de la UBA sugiere que este factor podría explicar por qué los candidatos a residencias en Cirugía no aumentan de forma proporcional al número de médicos recibidos.

Demasiado estrés, mucha responsabilidad, gran carga laboral, numerosas actividades no programadas y una relación médico-paciente limitada son algunos de los principales factores que desalientan a los estudiantes de medicina de la UBA de elegir la cirugía como especialidad. Así lo sugiere una encuesta realizada por docentes del Departamento de Cirugía en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires, que también puso en evidencia que un grupo de profesores consultados comparte muchas de estas opiniones de los alumnos.

“Las nuevas generaciones piensan mucho más en el estilo de vida y en la posibilidad de tener tiempo libre. Que la medicina no sea el centro de su vida”, señaló el cardiocirujano Raúl Borracci, docente autorizado de la UBA y uno de los autores del estudio publicado en la revista “Cirugía Española”. “Esta no era la forma de pensar habitual del cirujano”, añadió.

Según los investigadores, en la Argentina, el número de aspirantes a residencias en Cirugía General parece no haber aumentado de manera proporcional a la cantidad de graduados. En el caso de la UBA creció solo un 13 por ciento entre 2009 y 2012, mientras que los aspirantes a Pediatría, por ejemplo, crecieron un 32 por ciento.

De los 100 alumnos consultados, 20 manifestaron que elegirían la especialidad. “Estos resultados no son tan desalentadores: muchos estudiantes estarían dispuestos a seguir cirugía y sólo el 18 por ciento consideró que se trata de una especialidad de varones”, detalló Borracci, quien también es profesor de la Universidad Austral y miembro del consejo editor de la Revista Argentina de Cardiología.

Pero quienes manifestaron no querer seguir la especialidad también adujeron la supuesta “autosuficiencia” de los cirujanos o una presunta relación médico-paciente limitada.

Por otra parte, el trabajo sugiere que otros factores, como la salida laboral, el sueldo o el prestigio profesional, juegan un papel menos determinante en la decisión. De hecho, un estudio previo mostró que los estudiantes consideran que la cirugía es la especialidad más prestigiosa y la segunda mejor paga.

Borracci señaló que, si bien la cantidad de estudiantes que eligen cirugía está decreciendo, los médicos graduados por año son aún numerosos, por lo que hay candidatos suficientes para ocupar los cargos disponibles. “Pero la población de la que uno puede elegir es cada vez de menor calidad”, opinó.

Según los autores del estudio, existe una oportunidad para cambiar la percepción de los estudiantes mientras cursan la materia y esto exigiría revisar el rol de los cirujanos como modelos. “Si ellos mismos no están convencidos de lo que hacen, transmiten muchas inseguridades o refieren un estilo de vida que ellos consideran que no es el adecuado, no estamos en el buen camino”, deslizó Borracci.

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