martes, 30 de diciembre de 2014

El fantasma de Syriza (y Podemos) recorre Europa

Antonio Maestre (LA MAREA)

En 1848, Karl Marx y Friedrich Engels comenzaron así el Manifiesto Comunista: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes”. Pero ya no hace falta un partido comunista para que todos los poderse se alíen contra una alternativa de izquierdas.

La fallida elección en Grecia de Stavros Dimas como presidente de la República a propuesta del presidente del gobierno griego, Andonis Samaras, ha abocado al país a la convocatoria de elecciones para el día 25 de enero. La noticia ha activado el mecanismo de los grandes poderes económicos y políticos contra las elecciones inconvenientes en las que pueden vencer los partidos que se postulan contra la posición hegemónica de Alemania y los grandes grupos de inversión. Las reacciones a la convocatoria de elecciones en Grecia, en la que Syriza parte como favorita, ha supuesto el pistoletazo de salida para el inicio de la campaña del miedo, que tiene especial incidencia en España al comparar a Syriza con Podemos.

Wolfgang Schäuble, ministro de Economía alemán, reaccionó con premura sobre el nuevo panorama político en Grecia y advirtió a los griegos que “no hay alternativa a los recortes”, parafraseando el famoso lema de la Agencia Treuhand, “No hay alternativa”, que sirvió a los alemanes para la venta a precio de saldo de todas las empresas públicas de la República Democrática Alemana tras la caída del muro de Berlín. El comisario de Asuntos Europeos, Pierre Moscovici, fue más templado y simplemente dejó constancia de la poca soberanía que conservan los países que acudieron al rescate y avisó que, gane quien gane, Grecia tendrá que cumplir los compromisos adquiridos sin posibilidad de renegociación.

La equiparación de la situación griega con España pasa por igualar a Syriza con Podemos y así instaurar una situación de alarma económica ante el crecimiento del partido de Pablo Iglesias. El diario El Mundo abre en su portada con “La amenaza del Podemos griego sacude la Eurozona”. Sirva como contexto que Syriza nació en el año 2004 y Podemos en 2014. En su editorial avisa sobre la posibilidad de que el ascenso al poder del partido de Alexis Tsipras pueda favorecer o perjudicar al partido de los círculos por la posible extrapolación que haga el electorado de lo que ocurra en Grecia a España. El editorial dice que “Syriza y su programa económico asustan en Europa porque defienden lo contrario de lo que en estos momentos necesita Grecia para superar -o intentarlo al menos- su crisis sitémica. Engordar el sector público con más nacionalizaciones, subir impuestos hasta niveles confiscatorios, prometer unas prestaciones sociales que el Estado no puede pagar y, sobre todo, la posibilidad de suspender el pago de la deuda son propuestas inasumibles que llevarían al hundimiento definitivo de la economía helena”. Por otra parte, la portada de El País también se hace eco de las presiones del FMI y Alemania a Grecia para que en las elecciones no se vayan hacia propuestas radicales y se respeten los compromisos adquiridos por los gobernantes de Nueva Democracia y el PASOK, que llevaron a Grecia a la situación actual.



El Partido Popular no ha dudado en unirse a la táctica del miedo. Jose María Beneyto, el portavoz del PP en la Comisión de Exteriores del Congreso alertó que: “La consecuencia de una posible victoria de Syriza es una prima de riesgo de 800 puntos, eso es una quiebra técnica”. No dudo en mostrar su lado más solidario y ver un lado positivo a la quiebra de Grecia y la miseria de los ciudadanos helenos, ya que se congratuló de que si esto sucediera los ciudadanos españoles que se ven seducidos por “los cantos de sirena” de Podemos de darían cuenta del desastre que supondría darles el voto.

En definitiva, todos estos mensajes tratan de tutelar a los votantes griegos, de presionarles todo lo que haga falta para que elijan lo adecuado. Es algo conocido en la historia y que expresó perfectamente Henry Kissinger en 1970 hablando sobre la elección de Salvador Allende: “No veo por qué tenemos esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo. Los temas son demasiado importantes para los votantes chilenos como para que decidan por sí mismos”.

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