martes, 9 de diciembre de 2014

El hambre a la sombra de los rascacielos de la City londinense

Maruxa Ruiz del Árbol (LA MAREA)

Peter Black tiene 49 años, lleva un pendiente en su oreja izquierda y tatuajes en ambos brazos. Su amplia sonrisa hace difícil imaginar lo que lleva a las espaldas. Hace año y medio que se quedó sin trabajo, el mismo tiempo que, confiesa, nadie le da un abrazo y lleva comiendo alimentos precocinados o haciendo cola en las cocinas de la caridad. Durante este periodo, pasó varios meses durmiendo en una tienda de campaña en la calle. Antes de todo esto nunca le había faltado cobijo o sustento.

“Todo iba bien…tenía una pareja, teníamos una casa, yo tenía trabajo. Hasta que... rompimos por razones más allá de mi control. Como yo estaba trabajando desde hacía dos años y medio con su mejor amiga en un café perdí mi trabajo al mismo tiempo y me encontré viviendo en la calle”, nos cuenta.

Ese golpe de mala fortuna le convirtió en una más de las 13 millones de personas entre los 64 millones que habitan Gran Bretaña que no tienen suficiente para vivir con dignidad, según datos de Oxfam UK.

En los últimos ocho años el país ha visto crecer el número de usuarios de los bancos de comida de menos de 10.000 a 350.000.

La historia Peter no es un caso aislado. Reino Unido es uno de los países más ricos de Europa, gracias en gran parte a los dos centros financieros de su capital, la City y Canary Wharf, pero también uno de los más desiguales. Según datos de Eurostat, tanto la región más rica como la más pobre del Norte de Europa cohabitan bajo la bandera de este país. La primera ciudad más rica del norte del continente es Londres pero también nueve del top 10 de las más pobres, una lista encabezada por el oeste de Gales.

“La desesperación silenciosa que he visto en las familias que acuden a los bancos de comida me ha afectado más que el hambre de la que he sido testigo en África, precisamente por lo inesperado”, dijo el Arzobispo de Canterbury -jefe de la iglesia de Inglaterra-, Justin Welby, tras la publicación de una investigación parlamentaria sobre el hambre en el país.

Según estos datos, 4 millones de personas están a riesgo de pasar hambre en Reino Unido y existen 272 bancos de comida en todo el país. Además, 500.000 niños viven en familias que no pueden permitirse alimentarles y 3,5 millones de adultos no tienen dinero para comer de manera apropiada.

Peter es uno de ellos. Durante 7 meses después de perder a su pareja y su trabajo estuvo viviendo en la calle “primero tirado entre los arbustos, donde encontraba, luego me compré una tienda de campaña”. Nunca antes había estado sin techo. Ahora ha conseguido una habitación en la que sólo tiene que pagar 7 libras a la semana por el desayuno. No puede cocinar en la habitación así que para el resto de comidas se va a las cocinas de la caridad que hay por la ciudad. “Otros homeless me dijeron donde ir”.

Obesidad entre los más pobres

La pobreza a la sombra de la city tiene una imagen contradictoria. Los pobres de este país raramente son tan delgados como Peter. Al contrario, tienen a menudo sobrepeso porque la comida que consumen es a menudo precocinada, grasa y alta en azúcar que son relativamente baratas y saciantes.

Y todo ello pese a que en este país acumula una enorme cantidad de estadísticas sobre los más pobres. Hay datos detalladísimos de cada circunscripción electoral. Aquí uno puede conocer, por ejemplo, el índice de riqueza de la parroquia de su barrio. A pocos minutos de donde nos encontramos hablando con Peter está una de las parroquias más pobres del país. St Mary and St Eanswithe Folkestone es la número 12.530 de las 12.660 del ranking, donde la iglesia número 1 es la más rica y la 12.660, la más pobre.

Por poner un ejemplo, los índices de pobreza del área de salud en el gobierno local de Folkestone, donde vive Peter, indican con la precisión que se les presume a los países del norte del viejo continente cuales es la calidad de vida en esta ciudad. “Índice de alcoholismo- más del 20%”, “Índice de tabaquismo- más del 25%”, “Tasa de concepción adolescente – más de 100 por cada 1000). Estos datos corresponden a las tres circunscripciones de Folkestone con peores índices.

La administración produce y ordena en los centros de salud y en las oficinas de trabajo gran cantidad de datos que hacen más fácil entender y ver sobre el papel las condiciones de vida de los más desfavorecidos: los ordenan por sexo, por edad, por tipo de enfermedad, por barrios… pero sin embargo, eso no es capaz de evitar que sus ciudadanos se queden sin techo o no tengan suficiente para comer.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.