lunes, 22 de diciembre de 2014

Estados Unidos y Cuba: Una batalla incierta

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Simultáneamente a la divulgación de la noticia de las indicaciones que dieron Barack Obama y Raúl Castro a sus gobiernos para que trabajen por el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, comenzó la disputa por posicionar más y mejor la inicial lectura que del suceso sin precedente hacen la Casa Blanca y el Palacio de la Revolución.

Durante los próximos días y años, usted escuchará y leerá diversas interpretaciones para presentar con una buena dosis de simplificación al vencedor de una operación política, pero sobre todo económica y financiera, geopolítica, tras 18 meses de negociaciones secretas en Canadá, auspiciadas por el respetable don Francisco, y de las que penosamente fue excluido el gobierno mexicano, que como ninguno en América Latina estuvo al lado de Cuba en la brega por su soberanía nacional. Es una lástima que la docena blanquiazul y la acción subordinada al Departamento de Estado, pero también personalista y hasta rencorosa de Jorge Germán Castañeda interrumpiera aquella trayectoria.

Cuando apenas comienza el debate, las simplificaciones ideologizadas colocan a la dirigencia de la mayor de las Antillas como la derrotada que pronto abandonará los procesos de integración regional y latinoamericana: Alba que festejó su primera década con 10 estados integrantes y tres observadores, Unasur que agrupa a todos los países de Suramérica, Petrocaribe y la subcontinental Celac, a la que por decisión soberana no fueron invitados Estados Unidos y Canadá.

No tienen antecedentes los procesos integradores y de construcción de soberanía respecto del imperio estadunidense que aún presume a “su patio trasero”. Y sin ellos no es concebible el anuncio realizado por Obama y Castro el miércoles 17.

Sin embargo, abundan en Televisa y Tv Azteca los acomodadores de la realidad –con desembocadura todavía incierta– a esquemas preestablecidos que los llevan, sin dar contexto ni fundamentación, a postular: que la crisis financiera de Venezuela, las dificultades de la economía brasileña y el menor crecimiento de la gigantesca economía china “obligaron” a los gobernantes cubanos a negociar. Es probable que ignoren lo que reporta The New York Times: “Estados Unidos es el cuarto exportador más grande a Cuba en el mundo, después de China, España y Brasil.”

Auguran que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América tiene el tiempo contado, incluso un invitado de Julio Patán (Forotv), presentado como “analista”, ya formuló la frase para el funeral: “¡Alba, Alba, a la basura!” Parodió muy mal a Hugo Rafael Chávez con la definitoria consigna que pronunció en Argentina de “¡ALCA, ALCA, al carajo!” (4-XI-05). Lema que irritó mucho a Vicente Fox, pero que América del Sur la convirtió en realidad nada menos que frente al guerrerista George W. Bush.

El debate es trascendente como para que presuntos internacionalistas ofendan la inteligencia de los televidentes con argumentos que no ilustran ni a los suyos.

Si las decisiones tomadas por Castro y Obama desatan un proceso de normalización de las relaciones diplomáticas, económicas y políticas, y éstas desmontan paulatinamente el tan brutal como ilegal bloqueo económico y comercial contra el que el pujó Cuba con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, y la resistencia de Estados Unidos e Israel, entonces “lo dejará como un cascarón vacío”, siempre que el segundo ejerza “toda su autoridad ejecutiva”, como pide el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, porque les urge hacer negocios, no anticipar vencedores en una batalla que apenas comienza.

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