lunes, 1 de diciembre de 2014

Ferguson es solo una de las caras del orden norteamericano

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

La metodología de conquista y sumisión de países utilizada por los dueños de Estados Unidos es variada. Comprende discriminación, desigualdad, lavado de cerebro, violencia armada; racismo.

Empezaron por los pueblos establecidos miles de años en el norte de América. Fueron escarnecidos y masacrados.

Secuestraron más de medio millón de hombres y mujeres en África para explotar su trabajo bajo la forma de esclavitud.

En Vietnam provocaron la muerte de más de cuatro millones de personas.

En Guatemala, la práctica de la desaparición forzada de personas alcanzó las más altas cotas de terror. De acuerdo con la Comisión de Esclarecimiento Histórico, patrocinada por la ONU, la guerra civil vivida en este país centroamericano durante casi cuatro décadas (1960-1996) se saldó con más de 200.000 personas “muertas o desaparecidas”. [El País/Prensa Libre]

Una matanza impulsada desde Washington y ejecutada con su asesoría.

Su ejército mata y tortura. Sus agentes clandestinos ajustician a quienes se les indique en cualquier lugar del mundo. Obama ordenó no detener a Bin Laden sino eliminarlo.

Ahora preparan un asalto a Rusia con el costo nuclear que sea. Lo mismo a China.

Para esa política el poder fáctico de capitalistas necesita crear y manejar pasiones, odios, enemistades, indiferencias, complicidades masivas; espiar en las vidas privadas de todos. Dividir. Una de esas armas es el racismo inducido. Nadie nace racista.

Los medias son una herramienta. El estado, los órganos de ejecución.

Un policía mata de al menos seis balazos, dos el cráneo, a un joven desarmado. El poder judicial lo respalda.

Otro policía mata a un niño de doce años que apuntaba con un revólver de aire.

USA es más que racista, es un estado rapaz. Le interesan las riquezas de otros.

Sabe de la brutalidad contra pobres en el fiel estado de México mientras se mueve tras su petróleo.

El fin central del poder norteamericano es dominar pueblos y apropiarse de sus recursos. Para ello debe justificar la pobreza que crea denigrando a sus víctimas, aislándolas según su raza, religión, cultura.

Presentar como criminales a los partidos y movimientos antifascistas, socialistas, independentistas.

Al mismo tiempo que dispara al muchacho en Ferguson y al niño en Cleveland lo hace a sirios, cubanos, chinos, rusos, norcoreanos, venezolanos…

El modelo de los grandes propietarios mundiales necesita pobres, encarcelados, humillados, segregados; represión sangrienta.

Los políticos democráticos de USA se encargan de cumplir con las tareas que ellos les asignan.

El racismo no crece solo, su inicio se planifica.

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