lunes, 1 de diciembre de 2014

La policía de Río Negro secuestró y torturó a 24 personas por manifestarse

EL ZUMBIDO - RED ECO

Tras detener a un grupo de 24 personas después de manifestarse contra la confirmación de la excarcelación del policía Jorge Villegas –asesino de Pablo Vera- en Fiske Menuko –Roca-, la policía las torturó brutalmente y mantiene secuestrados a catorce jóvenes. Entre las víctimas se encuentran menores de edad y una mujer embarazada de 8 meses. Los secuestros fueron ordenados por el juez Maximiliano Camarda y pretende que quienes aún están privados de su libertad permanezcan así hasta el lunes, sin siquiera haber aceptado el habeas corpus interpuesto por la abogada.

La cobardía

La justicia debía una respuesta a la familia de Pablo Vera acerca de la excarcelación del uniformado. Las y los familiares del joven asesinado de un tiro en la nuca por el policía Jorge Villegas reclamaban que espere el juicio con prisión preventiva, pero un juez –ex policía- dispuso lo contrario. En busca de nuevas instancias, acudieron a la Cámara Criminal Primera, que venía posponiendo su responsabilidad.

Sin informar a la familia, los jueces decidieron que el asesino Villegas permanezca en libertad. Esperarían hasta el lunes para comunicarlo, o tal vez hasta el mismo jueves 4, fecha en que tenían planeado originalmente hacerlo. Empero, el dato se filtró y familiares y amigos de Pablo Vera se hicieron presentes en la Ciudad Judicial de inmediato.

La bronca

Tras la llegada de las y los manifestantes al edificio donde no quisieron entregar el fallo a la familia, cortaron la avenida Roca a la altura de San Luis, prendieron fuego gomas e hicieron ruido.

Pero la sangre es incontrolable, y entre esas y esos manifestantes estaban la mamá, la ex compañera, las y los hermanos, los amigos de Pablo. Y empezaron a volar piedras apenas un instante.

Fue un momento.

Automáticamente, cuando vieron el cerco policial que acompañó todo el reclamo, desde el día del fusilamiento de Pablo, decidieron parar e irse: ahí no conseguirían nada.

El secuestro

Las y los jóvenes ya se estaban yendo. Habían levantado el corte y se volvían a J.J.Gómez, repletos de dolor y de impotencia.

Al doblar en la esquina, fueron atacados por los uniformados de la rionegrina con balas y gases. Se llevaron a 24. Catorce jóvenes mayores de edad, seis menores y cuatro mujeres –entre ellas una embarazada de 8 meses- fueron trasladados a la comisaría 21, donde las y los torturaron y amenazaron. La mayoría pertenecen al grupo más íntimo de la familia, a excepción de un estudiante de la Universidad del Comahue militante de la agrupación Independencia que los acompañaba.

El reclamo

Gracias al inmenso esfuerzo del grupo que viene acompañando a la familia de Pablo Vera desde el primer momento, cerca de las nueve de la noche se logró sacar a las mujeres y a los niños, quienes tienen su cuerpo como testimonio de lo que los pares del asesino del joven de 23 años les hicieron. Las y los militantes tuvieron que trasladar por sus propios medios a los heridos al hospital.

Sin embargo, catorce chicos permanecen detenidos, entre ellos familiares directos de Pablo. La mitad continúa en la 21 –donde fueron golpeados- y la otra mitad en la 3, donde cumplía funciones Villegas. En esta última, al “cuidado” de los compañeros del asesino de Pablo, están sus hermanos, quienes recibieron amenazas.

La complicidad

Los medios de comunicación corporativos se callaron. El gobierno rionegrino apretó la mano de un policía asesino y golpeó a 24 jóvenes que reclamaban justicia y apenas si estuvo en el contenido del diario más leído de la región, en cuya tapa de hoy predomina el secuestro de un empresario y ni siquiera menciona los hechos ocurridos en Fiske Menuko.

Lo que cuentan

Por la noche, la Comisión por Pablo Vera emitió un comunicado con la información que pudieron recopilar de las personas que fueron liberadas y de los jóvenes que la abogada Victoria Naffa logró ver en el interior de la Comisaría 21. “No sólo lxs golpearon al momento de la detención, sino también al llegar a la Comisaría 21ª y, una vez adentro, lxs hicieron desfilar unx por unx para seguirles pegando”, explican.

“Inmediatamente conocida la detención, lxs abogadxs que intervienen en la causa, interpusieron un habeas corpus, para proteger la integridad física de todxs lxs detenidxs. Por su parte, se denunció frente a la Fiscalía de turno los hechos acontecidos en la Comisaria. Tanto el fiscal y el juez, que apuraron la investigación por daños ocurridos en la sede judicial, fueron los que se negaron a intervenir en la causa por las torturas ocurridas en la Comisaria”, remarcan.

“Siete de los detenidos, entre los que se encuentran dos hermanos de Pablo, fueron trasladados a la Comisaría Tercera, en al cual prestaba servicios el asesino de Pablo, lo cual constituye un acto de provocación hacia quienes nos manifestamos exigiendo justicia”, relatan: “los otros siete detenidos permanecen en la comisaria 21, el mismo lugar donde fueron golpeados y torturados por la Policía”, a lo que agregan que “el juez que intervine en la causa, Maximiliano Camarda, manifestó la voluntad de liberar a los detenidos recién el día lunes, es decir, tres días después de su detención”.

Debido a las torturas a las que fueron sometidos los detenidos, se presentó un habeas corpus en busca de proteger la vida de los jóvenes que permanecen detenidos, pero el mismo juez Camarda lo rechazó.

La indiferencia

El silencio del pueblo es complicidad, el mejor garante de que el poder actúe como se le da la gana. En Fiske Menuko, como en casi todas las localidades del país, el estéreo de un auto vale más que la vida humana y que la dignidad.

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