martes, 2 de diciembre de 2014

México. Comentario a tiempo: Paternidades (Parte 3 - Final)

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

La crisis de inseguridad, propiciada en forma directa por dos causas preponderantes, como lo ha aceptado el presidente, Enrique Peña Nieto: la vergonzante impunidad y el negativo desarrollo de más de la mitad de nuestros conciudadanos que viven al margen de lo que más o menos disfruta el resto de la población y esto sin tomar en cuenta las contadas familias de la opulencia, son problemas que debe atender sin demora, hoy más que nunca por el hartazgo social que se manifiesta, el Estado Mexicano en su conjunto.

Por ninguno motivo, puesto que no existe argumento válido, que ahora las medidas que ha expuesto el Jefe del Ejecutivo Federal se mantengan en los cajones del olvido o en el mejor de los casos en el refrigerador del Poder Legislativo por la discusión bizantina sobre la paternidad de las mismas.

En este Comentario a Tiempo, no se trata de defender a nadie, se trata de propiciar la implementación de las mejores medidas y acciones para que nuestro México, que es el país de todos nosotros, salga de esta terrible crisis que detonaron los casos de Ayozinapa y Tlatoaya.

Los análisis que hacen saber que Vicente Fox Quesada, como huésped de Los Pinos, acabó con los cuerpos de inteligencia del priísmo sin acertar a crear otros que los sustituyera; fue lo mismo que le pasó al presidente, Miguel de la Madrid Hurtado, cuando canceló el Servicio Secreto por inconstitucional sin antes crear el cuerpo policíaco y de investigación que los sustituyera con toda propiedad y efectividad de la que demostró el SS pese a excesos, y lo decimos con conocimiento de causa, puesto que en nuestros inicios fuimos reporteros de policía o como se decía en aquellos entonces, reporteros policiacos.

Felipe Calderón Hinojosa, según se ha documentado, “declaró” para legitimarse su “guerra” personal al crimen organizado, sin acertar como abogado que las guerras de declaran entre Estados y entre ejércitos, después corrigió, que se trataba de una lucha contra el crimen organizado; su error garrafal fue que lo hizo sin organización, sin pies ni cabeza, y hoy sufrimos con toda crueldad las consecuencias de sus supinas decisiones, claro a contrapelo de sus apologistas que aún tiene o mantiene.

A Enrique Peña Nieto, también habría que señalarle que no es suficiente con bajarle el tono a la difusión de las atrocidades del crimen organizado. De acuerdo, han disminuido en todo el país los índices de los homicidios dolosos y de las desapariciones forzadas, por cierto en este renglón no ha habido controversia, pero ello aún no da para vanagloriarse.

Peña Nieto lo acepta, no se actuó con diligencia en la penetración de los carteles en las entrañas de las autoridades municipales, no hubo la debida la atingencia, y ahora, agregaríamos, tampoco se está haciendo con algunas autoridades estatales.

Volvamos al principio, lo que requerimos, lo que demandamos todos los mexicanos es un México en paz y en progreso. El Estado Mexicano en su conjunto tiene esa vital, delicada e inmediata encomienda. Las paternidades, son superfluos sin sentido.

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