lunes, 22 de diciembre de 2014

Nuevos testimonios comprometen a la Bonaerense en la muerte de Luciano Arruga

RNMA - LA RETAGUARDIA

Dos meses y un día después de la aparición de los restos de Luciano Nahuel Arruga, sus familiares y amigos convocaron a una nueva conferencia de prensa para dar a conocer públicamente las novedades en la causa, que aceleró notablemente el paso tras el hallazgo del cuerpo enterrado como N.N. Nuevamente en el CELS, participaron de la ronda: Vanesa Orieta, la hermana de Luciano; Horacio Verbitsky, Paula Litvachky y Maximiliano Medina, del CELS; y Pablo Pimentel, de la APDH de La Matanza. Se aportó una recopilación de los aprietes sufridos por Luciano y se dieron a conocer los testimonios de dos personas acerca del incidente sobre la Av. Gral. Paz., que apoyan la teoría familiar (y social) acerca de la responsabilidad policial en el hecho. Vanesa Orieta comenzó su intervención agradeciendo y destacando el rol de "los medios alternativos, comunitarios e independientes, que son hermanos y compañeros en esta lucha, y que han estado desde el primer momento". La conferencia fue transmitida en vivo

La cita fue a las 15:30. El panorama, bien diferente al de aquel 17 de octubre. Ninguno de los canales de noticias que transmitió en vivo aquella vez, lo hizo en esta ocasión. Ya no se trataba de anunciar la aparición del cuerpo de Luciano ni estaba garantizada la presencia de detalles escabrosos que hicieran "atractiva" la noticia. En la previa, podían verse en la mesa dos carteles: "Lo mató la policía" y "Lo desapareció el Estado", decían. Durante las exposiciones quedó levantado solo el segundo.

A las 16 en punto, Horacio Verbitsky, presidente del CELS, anunció el comienzo: "Ha habido varias declaraciones en el Juzgado Federal de Morón a cargo del doctor Juan Manuel Salas y ha habido una reconstrucción del hecho en la Avenida General Paz que refuerzan nuestra convicción sobre la intervención de la Policía bonaerense. Vamos a darles todos los detalles que hemos recogido", anunció y presentó a Vanesa Orieta. La hermana de Luciano se refirió en el comienzo al rol de los medios tradicionales: "Gracias por estar, por acompañar. Esta conferencia de prensa va a tratar sobre los últimos avances de la investigación. Nosotros queríamos tener estar conferencia antes de que terminara el año. Reconocemos la repercusión que tuvo la aparición de Luciano el 17 de octubre de este año. Tuvo la repercusión que no tuvo nunca este caso. Entendemos también, y porque nos relacionamos con familiares, que cortar esa comunicación muchas veces genera mala información que muchas veces intenta entorpecer la ruta de la verdad, que no llegue a la sociedad la información completa y verdadera tal y como la describe la familia y los abogados". Luego, destacó el rol de nuestros medios: "En este sentido, y teniendo en cuenta que por única vez quizás tuvo la repercusión que nosotros pedíamos desde el primer momento, es que queremos agradecer fuertemente a los medios alternativos, comunitarios e independientes, que son hermanos y compañeros en esta lucha, y que han estado desde el primer momento".
Orieta se refirió a los momentos vividos por la familia tras aquel 17 de octubre: "quiero avanzar en lo que fueron estos dos meses de la familia y que ustedes entiendan claramente nuestra necesidad de tomarnos este tiempo para reflexionar sobre los avances, de leer y releer cada una de las pruebas, tiene que ver con dar la información de una forma certera y entendible para todos ustedes".

"Lo mató la policía"

La hermana de Luciano, lúcida y dura como cada vez que le ha tocado aparecer en público para jugar fuerte en la búsqueda de la verdad y la justicia, cargó nuevamente sobre la policía de la provincia de Buenos Aires: "La familia sigue denunciando el accionar de la policía bonaerense, no ha cambiado la denuncia. Nosotros no decimos que Luciano murió producto de un accidente automovilístico; decimos que Luciano llegó a ese lugar que la justicia tiene que investigar y también decimos que Luciano no cruzó de motus propio la Gral. Paz esa madrugada. Es la justicia, por supuesto, la que tiene que determinar qué ocurrió esas tres horas previas a que Luciano apareciera a las 3:20 aproximadamente la madrugada del 31 de enero, qué ocurrió esas tres horas previas en las que denunciábamos la desaparición de Luciano. Cuando Luciano aparece y cuando se empieza a tomar esas nuevas declaraciones y se empiezan a obtener nuevas pruebas, es cuando las anteriores, las que surgieron de esos cuatro años den investigación, vuelven a cobrar fuerza, cobran vida y fortaleza, y lo que hacen es fortalecer aún más nuestra hipótesis de que la policía, al menos, actuó de una forma encubridora, cómplice. Para nosotros siguen siendo los responsables principales de todo lo que Luciano vivió esa noche".

Similitudes con el caso Demonty

La familia insiste con mostrar las semejanzas entre la muerte de Luciano y la de Ezequiel Demonty: "Un testigo que estuvo en el accidente dijo que ese día en ese supuesto accidente vio correr a un pibe desesperado, como escapando de algo. El abogado Juan Manuel Combi —uno de los abogados de la causa— en este todo momento intentó hacerle entender a la gente esta situación, pero desde otro caso: el de Ezequiel Demonty. Ezequiel Demonty no se tiró al Riachuelo porque se quiso tirar; a Ezequiel Demonty lo obligó la policía a tirarse al Riachuelo", aseveró Orieta. La referencia al testigo es, en este caso, a la del joven que conducía el auto que atropelló a Luciano. "Nosotros queremos saber con nombre y apellido de quién obligó a Luciano a cruzar esa madrigada la Gral. Paz poniendo en riesgo su vida -continuó Orieta-. Este dato que surgió desde la última etapa de la investigación es sumamente importante. El testigo dijo que vio correr a un pibe desesperado. Pero lo que pone más en duda el rol de los policías bonaerenses esa noche es que otro testigo sitúa a un patrullero de la Bonaerense en el lugar del hecho a la hora del hecho. Este es otro dato importante, anótenlo: se indica que un patrullero de la Bonaerense esa madrugada durante el accidente estuvo en la colectora al costado de la Gral. Paz. La pregunta lógica que se haría cualquiera de nosotros es: habiendo estado ese patrullero en ese lugar, habiendo observado y teniendo conocimiento de que ese accidente había ocurrido en ese lugar, ¿por qué, si fue un supuesto accidente, a la familia no se le dio información de ese hecho que había ocurrido a tan solo veinte cuadras de nuestra casa?". Este segundo testimonio mencionado por la hermana de Luciano, es el otro muchacho que conducía una motocicleta y que se detuvo al ver el incidente. Él fue quien vio a una camioneta doble cabina de la bonaerense observando la escena. Lo declaró hace algunos días ante el juez de la causa.

Repaso de los antecedentes

Orieta se encargó de repasar las diferentes pruebas que ya se conocían y que apuntan a la policía como actor principal en el episodio que -ahora se sabe- terminó con la vida y los sueños de Luciano. "Esa noche los patrulleros, especialmente del destacamento de Lomas del Mirador, no pudieron dar cuenta del recorrido de sus móviles en horarios cruciales. Tampoco pudieron dar cuenta de qué hicieron durante una cantidad de hora determinada en un predio llama Monte Dorrego, un descampado. Más datos que se unen a los que teníamos con estos hechos finales es la prueba que se ha hecho sobre el libro de guardia del destacamento. El libro tenía tachaduras, borraduras, enmiendas, hojas arrancadas. Es un libro importante que registra los nombres y apellidos de las personas que son detenidas. Si no son detenidas, esa detención arbitraria, ilegal, ya no pasa a ser una detención, sino que es un secuestro. Y esto es otra de las patas que venimos denunciando también, que esa noche Luciano fue secuestrado. Esto lo denuncia la familia porque tiene pruebas importantes que han emanado de la investigación judicial", detalló la joven.

Listado de preguntas

Tras ese resumen de los hechos previos, Orieta les habló directamente a los periodistas: "Yo les pido a ustedes que salgan a preguntar a aquellos que tienen que dar las respuestas por qué hoy esto, en democracia, sigue ocurriendo; por qué los libros son adulterados; por qué los patrulleros dejan de emitir señal para impedir que se identifique y registre cuáles fueron los movimientos que realizan hasta ahora y que nos impidieron tener con claridad el dato de qué hicieron esa madrugada; por qué los patrulleros del destacamento se mantuvieron en un lugar descampado donde no tenían que estar esa noche y nunca pudieron decir claramente por qué estuvieron ahí. Hay que ir a buscar la respuesta al lugar donde la tienen: al Ministerio de Justicia, al Ministerio de Seguridad, al gobernador de la provincia de Buenos Aires, a todos los personajes que se encuentran en Asuntos Internos. A todos ellos ustedes les tienen que ir a preguntar por qué en esta causa existen tantas irregularidades cometidas por la Bonaerense, que
son las que alimentan la denuncia de la familia de Luciano Arruga y que se unen a la actualidad de las investigaciones de esta causa, que hablan a las claras de que el pibe corría desesperado y que en ese lugar estaba posicionado un patrullero de la Bonaerense que nunca informó de esta situación a la familia. Y ahí es donde el porqué no se informó esto cobra realmente sentido. Para nosotros no se informó esto porque ellos fueron los mismos a llevaron a Luciano a ese lugar. Esto es lo que los familiares pedimos que la justicia investigue".

Para la hermana del joven secuestrado y desaparecido el 31 de enero de 2009 mencionó la desaparición de pruebas elementales tras el incidente en la Gral. Paz, entre ellos las zapatillas que Luciano calzaba en ese momento, que podrían ser objeto de pericias que intentaran determinar si subió o no el alto terraplén para llegar al asfalto: "Hay datos de ese momento que no están, se extraviaron, se perdieron, pruebas muy importantes para la causa. Por ejemplo, las zapatillas de Luciano, que podrían determinarnos cosas importantes, que explicarán los abogados, pero podrían darnos cuenta de cómo Luciano llegó a ese lugar tan inaccesible; tuvo que subir a un terraplén, tuvo que tener un recorrido dificultoso hasta llegar a este lugar. Esas pruebas no están. Y esto sigue hablando de que Luciano fue desaparecido por el Estado en su conjunto", dijo con contundencia.

"Es un sufrimiento enorme imaginarnos el dolor que le tocó vivir a Luciano"

Es difícil para nosotros. En este tiempo se ha preguntado mucho cuál es la hipótesis que maneja la familia, qué pasó con Luciano durante esas tres horas previas. Nosotros no vamos a entrar ahí, porque es un sufrimiento enorme imaginarnos cuál fue el dolor, el sufrimiento que le tocó vivir a Luciano. De algo estamos seguros, y lo vuelvo a afirmar en esta mesa: la justicia tiene que investigar a la Policía Bonaerense, a los funcionarios judiciales que no escucharon a la familia; tienen que ser condenados, porque les hemos presentado un jury de enjuiciamiento por todas las tareas que ocasionaron un entorpecimiento en esta causa.

Y recordarles, porque también es importante, que esta familia denunció a la Policía Bonaerense desde el primer momento, y que fue la fiscal Roxana Castelli, a la que pedimos jury de enjuiciamiento, la que le entregó la investigación a esa misma policía denunciada. Jury de enjuiciamiento también se pidió al juez Gustavo Bancos del Juzgado de Garantías N° 5 de La Matanza y a la fiscal Celia Cejas, de la Unidad Fiscal N° 1 de La Matanza por haber investigado a la familia durante un año y seis meses".

La joven, que se convirtió en una referencia para las familias víctimas de represión institucional, llamó la atención de los periodistas: "Pedimos, como lo pedí la última vez, respeto a la hora de informar sobre esta causa. Recordarles nuevamente que nosotros no avalamos la teoría del accidente. Por eso les pido a aquellos periodistas que han escrito en algunos medios de comunicación, que por respeto a la familia y a esta causa, y al recorrido que venimos haciendo para acceder a la verdad, no entrecomillen titulares como 'Murió en un accidente'... O se hacen cargo o no se hacen cargo. Encomillar un título de una nota es mezquino, hace un daño terrible y, por sobre todas las cosas, genera que la sociedad no pueda saber cuál es la verdad de esta causa". Además, pidió a los periodistas que repregunten ante los funcionarios provinciales: "les pido que si vuelven a escuchar la teoría del accidente por boca de algún funcionario, como en su momento fue Jorge Telerman, vocero de la provincia, o el mismo ministro de Justicia Ricardo Casal, le recuerden que hay un pibe, testigo, que vio correr a Luciano desesperado, y otro testigo que ubica a un patrullero de la Bonaerense en el lugar del hecho. Y recuérdenle, de paso, la serie de irregularidades que se llevaron a cabo en el destacamento de Lomas del Mirador. Y recuérdenselo, por sobre todas las cosas, por el futuro de sus hijos, porque si realmente quieren vivir en un país democrático donde el derecho de las personas se respete, empiecen a exigir respuestas, no solamente en la familia, sino aquellos que se encargan de generar estas políticas asesinas que no generan respuestas, sino muchas dudas y que impiden llegar a la finalidad: el castigo a los responsables materiales, políticos y judiciales. Muchas gracias nuevamente. Nos vemos en cualquier otro momento cuando podamos tener más información de la causa", culminó su intervención.

Los detalles acerca de los testimonios

El presidente del CELS, Horacio Verbitsky, ofició nuevamente como presentador en la conferencia y entregó los detalles de lo que Vanesa Orieta ya había anunciado, que también dan cuenta de las irregularidades cometidas por la policía. El periodista aseguró que la persona que conducía el vehículo que atropelló a Luciano, figuró en las actas policiales como un testigo común: "El episodio al que se refirió Vanesa del testigo que dijo que vio un chico desesperado es altamente calificado, no es un testigo cualquiera: es el conductor del vehículo que lo atropelló. Cuando se produjo el choque del automóvil contra el cuerpo del pibe, este hombre figuró en el acta que labró a la Policía Federal como testigo de actuación, como si fuera una persona que pasaba por allí. Recién ahora, cuando se identificó el cuerpo, el juez Salas lo citó a declarar y quedó establecido que este hombre era el conductor del vehículo que había sido sobreseído sin que se realizara investigación alguna sobre el episodio. Él declara que ahora que sabe que se trataba de Luciano y lo que había pasado previamente, recién ese momento podía entender la situación, que él no había entendido la situación, porque venía manejando su automóvil y de golpe ve a un muchacho que corre desesperado, y dice 'como si estuviera escapando de alguien', cosa que no entendía por qué. Dice que el muchacho vaciló, su cruzaba, su no cruzaba; finalmente cruzó y él lo atropelló".

El segundo testigo

Verbitsky también fue el encargado de dar los detalles del otro testigo, hasta aquí desconocido y que entregó el dato fundamental de la presencia policial: "el segundo testigo también es un testigo altamente calificado, porque es la primera persona que llegó al lugar luego del impacto del vehículo contra el cuerpo de Luciano. Es un hombre que iba en una motocicleta y que, al ver lo que acababa de ocurrir, frenó y trató de proteger el cuerpo caído para que no fuera atropellado por otros vehículos que seguían pasado, maniobra en la cual estuvo a punto de ser atropellado él mismo. Tomó su motocicleta y la giró de modo tal que los faros iluminaran el cuerpo caído para advertir al resto de los automovilistas. Y en el momento que hizo ese giro vio en la colectora, que estaba más abajo de la autopista, una camioneta de doble cabina de la Policía Bonaerense detenida a pocos metros del impacto con las balizas apagadas. Esto lo declara ante el juez. Luego declaran otros testigos, que también figuraban como testigos de actuación en el acta inicial que había labrado la Policía Federal, que confirman que cuando ellos llegaron al lugar había un vehículo detenido, el cuerpo caído en el suelo y una motocicleta que estaba trasversalmente iluminando el cuerpo con sus luces.

Esto es muy importante porque todas personas que no tienen ninguna relación ni con la familia de Luciano ni con la APDH de La Matanza ni con el CELS; son personas que fueron ubicadas en el lugar por la intervención que tuvo la Policía Federal en el momento del hecho y que luego fueron citadas por el juez Salas. Refuerzan absolutamente la hipótesis que hemos manejado desde el primer momento respecto de la participación en el hecho de la Policía Bonaerense, que nunca hizo ninguna manifestación pública sobre este hecho, en el cual uno de sus móviles estuvo presente a pocos metros en el momento de producirse la muerte de Luciano Arruga".

El periodista aclaró que aún no han podido determinar si esos policías son los ocho que están en disponibilidad por las sospechas que pesan sobre ellos: "No tenemos todavía los elementos para determinar quiénes eran las personas que participaron, pero está claro que Policía Bonaerense no es de ninguna manera ajena al hecho".

Al igual que en la conferencia anterior, todos allí coincidieron en señalar que es improbable que alguien pueda decidir cruzar la Gral. Paz por ese lugar: "El terraplén en ese lugar es muy empinado, lo cual hace altamente improbable que alguien decida, en una situación normal y por su propia voluntad, cruzar por ese lugar cuando tiene un cruce disponible mucho más accesible y sin ningún riesgo.

Además, la reconstrucción que ordenó el juez Salas en el lugar del hecho en el mismo horario corroboró las declaraciones de estos testigos y quedó claramente establecido desde dónde el motociclista vio al patrullero. El juez pudo verificar que, efectivamente, desde el lugar donde estaba tenía la visión sobre la colectora para poder ver a la camioneta de doble cabina de la Bonaerense", agregó Verbitsky.

La ropa de Luciano

Este dato también era desconocido hasta aquí y obviamente es una de las piezas del rompecabezas que aún no tiene su lugar, pero Luciano no tenía en ese momento la ropa con la que había salido de su casa tres horas antes: "Los testimonios de la causa muestran, además, otro elemento altamente llamativo: Luciano estaba vestido con una ropa que no era la suya, cosa que no ha sido de ninguna manera explicada. Es otro de los misterios que deben ser explicados y que muestran el cúmulo de irregularidades que hay en este episodio. Todavía, al día de hoy, no fue localizada la totalidad de la ropa que Luciano llevaba puesta. Y según el acta que labró la Policía Federal, llevaba una mochila, pero los elementos que estaban en la mochila no han aparecido. Son elementos de prueba que la Fiscalía no resguardó, que el juzgado de instrucción no resguardó y que muestran el grado de desidia con la que autoridades judiciales han encarado este tema, al margen de las prácticas de encubrimiento que se llevaron a cabo y que motivaron la denuncia por la cual se ha promovido el juicio político del juez Banco y de las fiscales Cejas y Castelli, por los temas que hemos referido en anteriores oportunidades. Tampoco han aparecido las zapatillas que llevaba Luciano. Por la documentación de la causa, sabemos que tenía zapatillas, pero no aparecieron, que si aparecen podrían, tal vez, dar indicios importantes sobre por dónde estuvo, qué tierra hay en ese calzado. Son cosas que en una investigación sobre una muerte por motivos todavía no establecidos son muy importantes", y que todo indica que en esta causa fueron ocultados con premeditación.

El hostigamiento previo

Una parte de la exposición del periodista estuvo dedicada a realizar un repaso por lo hechos previos a la desaparición de Luciano. "Nosotros hemos mencionado que Luciano estuvo detenido en el destacamento de Lomas del Mirador en 2008 donde fue golpeado, torturado por los policías, que la hermana llegó a la comisaría, que lo escuchó gritar, que él pidió que lo salvaran de esa situación. Pero este episodio está claramente determinado en su fecha de producción porque hay un acta policial. Cuando él fue detenido, se labró un acta donde están las impresiones digitales de Luciano que permitieron cinco años y ocho meses después la identificación del cuerpo. De ahí provienen las huellas digitales", que se utilizaron para determinar que el cuerpo N.N. era el de Luciano. Luego de esto, el Equipo Argentino de Antropología Forense realizó los cruces de ADN, que no fueron sencillos. Recién en un tercer análisis el resultado fue positivo, ya que el tiempo transcurrido dificultó la de todos modos estupenda tarea del EAAF.
Verbitsky incluso identificó el punto de partida de los hostigamientos, que la familia denunció casi desde el comienzo: la negativa de Luciano a robar con protección policial. "Ese episodio no fue ninguna manera el único: hubo otras detenciones y hostigamientos y golpes por parte de la Policía Bonaerense que se produjeron luego de un episodio en el cual un adulto, que solía relacionarse con los jóvenes del barrio, le ofreció a Luciano participar en asaltos a supermercados, y le dijo que no iban a tener problemas porque tenían apoyo de la Policía Bonaerense. Luciano se negó a participar en esos robos y a partir de ahí se desató la violencia y el hostigamiento policial en su contra. La primera detención, por averiguación de antecedentes —esa muletilla por la cual la policía se permite detener a los ciudadanos sin ninguna causa—, fue el 22 de julio de 2008, junto con un grupo de amigos. Los acusaron de robar con un carrito de cartonero. Estuvo detenido en la comisaría de Don Bosco y fue golpeado. Poco después efectivos de la misma comisaría de Don Bosco alentaron una pelea entre dos grupos de jóvenes —esta es una práctica muy común tanto de la policía en los barrios con los pibes jóvenes como del Servicio Penitenciario en las cárceles—. Es decir, provocan la violencia entre dos grupos de jóvenes y luego intervienen ellos regulando la situación. La policía detuvo a un grupo de chicos del barrio 12 de Octubre, entre ellos, a Luciano, y permitió que fueran agredidos con piedras por el otro grupo, y uno de los chicos terminó con graves heridas en la cara. En otro episodio, un policía que custodiaba una panadería de Lomas del Mirador, pretendía, autoritariamente y sin ningún motivo, que Luciano no estuviera por esa zona, que se fuera de allí. Lo golpeó en la cara y le ordenó que se fuera. Los policías de Don Bosco decían que no querían ver a Luciano en su jurisdicción. En otro caso, Luciano y sus amigos fueron detenidos en la calle y colocados contra una pared. Fueron golpeados por policías de la comisaría de Don Bosco con una escopeta en las piernas. A Luciano le pusieron un arma en el pecho y le dijeron: 'No contestes, que, si no, te vuelo el pecho'. Según los relatos de los jóvenes del barrio, las agresiones verbales hacia Luciano eran constantes. Desde los patrulleros le gritaban: 'Negro de mierda'", relató el presidente del CELS, que también dejó detalles de cómo en el barrio estos hostigamientos eran realizado con total impunidad: "esas detenciones por averiguación de antecedentes eran frecuentes en el barrio, y según los testimonios de distintos vecinos, ocurrían en cualquier hora del día. Según declaraciones de los amigos de Luciano, eran llevados al destacamento de Lomas del Mirador y allí los golpeaban".

De libros adulterados y otros encubrimientos

En otro tramo de la conferencia de más de una hora, Verbitsky retomó los enunciados de la hermana de Luciano y les agregó detalles: "Vanesa mencionó la adulteración de los libros de la comisaría de Lomas del Mirador, lo cual hace que estas detenciones se conocen por testimonios de otras víctimas y de testigos, pero no están asentadas en documentos oficiales y es parte de la gestión de la violencia que la Policía Bonaerense practica contra los pibes de los barrios pobres", relató. "El episodio sí asentado del 22 de septiembre de 2008, cuando Luciano iba a trabajar, efectivos del destacamento de Lomas del Mirador lo detuvieron. A pesar de que tenía 16 años, estuvo detenido más de nueve horas en un lugar que no está habilitado para alojar detenidos y fue torturado en ese lapso. La familia, por la intervención de Vanesa, logró sacarlo del destacamento. Luciano tenía dolores abdominales y marcas evidentes en el rostro. Y fue iniciativa de Vanesa llevarlo al hospital de San Justo, porque no solo lo tuvieron en un lugar que no está habilitado para eso, sino que no cumplieron con los mínimos requisitos de una revisación médica que acredite el estado en el que ingresa o sale de un lugar de detención. Esa revisión que le hicieron en el policlínico de San Justo permitió constatar, y que quedara constancia, las huellas de los golpes que él había recibido. Esto dio lugar a un juicio contra el policía Diego Julio Torales del destacamento de Lomas del Mirador, cuyo juicio oral empezará en marzo de 2015. Esto se logró por la intervención de Vanesa, porque los mecanismos institucionales no funcionaron; si ella no hubiera tomado esa iniciativa, esto no hubiera ocurrido.

A fines del mismo año, un puntero barrial y un efectivo del destacamento intentaron desalojar a Luciano y a su familia del lugar donde vivían. Luciano señaló al policía como uno de los que estuvieron en el destacamento y que lo golpearon aquel día de septiembre 2008.

Luego está el largo capítulo de la serie de irregularidades policiales el día de la desaparición, el 31 de enero de 2009, y las maniobras de encubrimiento durante la investigación. Porque la violencia arbitraria que a la policía ejerce sobre los pibes pobres de los barrios del conurbano bonaerense no sería posible sin la complicidad del estamento judicial", recordó el presidente del CELS, que además destacó la tarea desde fuera del Estado para alcanzar la verdad: "Fue una larga batalla política, organizativa y judicial en la que participó en primerísimo lugar la familia; luego un grupo de amigos y familiares de Luciano; el abogado Juan Manuel Combi, de la APDH de La Matanza y, finalmente, el CELS, los que permitieron que la causa fuera sustraída de la jurisdicción provincial, donde se la investigaba como una ausencia, como una persona perdida, y que pasara a la justicia federal como lo que es: una desaparición forzada. A partir de eso se pudo comenzar esta reconstrucción de la que estamos dando cuenta hoy.

Vanesa ya contó el tema de los patrulleros que salieron de las cuadrículas asignadas que no pudieron dar razón de qué hacían varias horas de su lugar de circulación, a pesar de que están obligados a informar detalladamente cuando salen de la cuadrícula previa de circulación; el episodio de los patrulleros detenido en Monte Dorrego; el abandono de otro móvil del objetivo que tenía asignado y su alejamiento de la cuadrícula; el hecho que móviles de distintas dependencias no hayan emitido las señales que tenían que emitir, todo en la noche de la desaparición de Luciano; las irregularidades en los libros del destacamento de Lomas del Mirador, libros desarmados, con las hojas sueltas, escrituras enmendadas, correcciones con tinta blanca, hojas faltantes, tachaduras, renglones salteados, la caligrafía de un reglón que difiere del resto. Todas irregularidades que son muy graves y que muestran un modus operandi de la Policía Bonaerense que solo se puede realizar con la complicidad judicial. Que la investigación en los primeros cinco días posteriores a la desaparición de Luciano haya sido encargada por la Fiscalía al mismo destacamento donde había sido torturado, la introducción de líneas de investigación falsas que la Policía Bonaerense primero alimentó y luego siguió distrayendo la investigación; el hecho que a partir de una de esas pistas falsas la Dirección Departamental de Inteligencia de La Matanza se apostara en los primeros días en la casa de la abuela de Luciano y le diera instrucciones y directivas a la familia de lo que tenían que hacer y lo que no tenían que hacer, invadiendo en forma absoluta y completamente en forma ilegal la vida de esa familia que acababa de sufrir un golpe tan duro como la desaparición de un chico adolescente", enumeró Verbitsky acerca de la suma de irregularidades.

También dijo que "los ex jefes de calle del destacamento fueron finalmente apartados de la investigación, pero a pesar de eso siguieron interviniendo con averiguaciones por completo ilegales: entrevistaron a amigos de Luciano, recorrieron la zona varias veces, dejaron constancia de sus conversaciones en el barrio en un acta firmada por el policía Torales. Y cuando meses después, a partir de la insistencia de la familia y de esta movilización, las autoridades judiciales ordenaron peritar el destacamento y los móviles del destacamento, se individualizó uno de los autos objeto de peritaje, y cuando se iba a realizar el peritaje, se descubrió que el policía Torales estaba lavando el vehículo ostensiblemente para borrar cualquier huella que pudiera encontrarse. Varios policías de Lomas del Mirador hostigaron a algunos de los testigos que habían involucrado a policías en la desaparición de Luciano y lo amenazaron con que a ellos les iba a pasar lo mismo si hablaban. Hay, además, muchas contradicciones en las declaraciones de los policías sobre lo que cada uno hizo esa noche, falencias en el registro de los libros de la comisaría, irregularidades en los procedimientos y absoluta imprecisión en la posición de numerosos móviles policiales durante esa noche, aparte de las maniobras de entorpecimiento que fueron verdaderas actividades de encubrimiento de la Policía Bonaerense por parte de la justicia"

El jury contra Banco, Cejas y Castelli

El 25 de noviembre el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Bonaerenses decidió abrir el juicio político a las dos fiscales y al juez. Acerca de este tema, Verbitsky dijo que "el accionar judicial fue absolutamente displicente con la familia, de ninguna manera se encaró una investigación compleja con la seriedad con la que se debía haber encarado. No hubo respuestas a la familia, por el contrario, trataron a la familia como si fueran sospechosos. El hecho de que durante cuarenta y cinco días se le haya encargado a la propia Policía Bonaerense la investigación y la intervención de los teléfono de la familia que durante un año ordenó la fiscal Cejas —práctica habitual de convertir a la víctima en investigado— y, además, la reserva arbitraria y discrecional de la información que se iba incorporando al expediente —la familia no era informada de las novedades que se iban produciendo—, fueron dilatando una investigación que podría haber llevado al punto en el que está ahora mucho antes de los cinco años y ocho meses que transcurrieron. El mero hecho de que las huellas digitales de Luciano recién se hayan incorporado muchos años después, y que son las que permitieron la identificación del cuerpo que había sido enterrado como NN, es absolutamente elocuente sobre el grado de despreocupación y negligencia con la que actuaron esas fiscales. Estas son las responsabilidades que se van a determinar cuando funcione el Jurado de Enjuiciamiento. Han transcurrido casi seis años desde la desaparición de Luciano, se ha encontrado el cuerpo, se ha determinado la mecánica final del impacto que produjo la muerte y se ha avanzado en el establecimiento de hipótesis investigativas y de sospechas absolutamente fundadas sobre la participación policial. Nosotros asumimos el compromiso, tanto la familia como la APDH de La Matanza y el CELS, de seguir informando a medida que se vayan produciendo novedades, hasta llegar al esclarecimiento final de este crimen de Estado", finalizó el periodista.

El final de Luciano como parte de una política

Pablo Pimentel, a su turno, se refirió a otros casos en los que enmarcó lo sucedido con Luciano: "recién se me tomó una declaración testimonial en el juzgado de Morón como presidente de la APDH para poder aportar en la causa federal que está llevando el doctor Salas. Nos hizo recordar un montón de casos. Con esto quiero decir que todo esto que muy bien describió Horacio, con puntillosa atención a cada cosa, viene sucediendo de antes con otros casos. Cuando vino Vanesa a la APDH en marzo de 2009 a pedir ayuda porque no encontraba en quien apoyarse, por supuesto que lo vimos como un hecho gravísimo, dijimos que es un mejoramiento diabólico de metodologías que algunos miembros de la policía aplican para con una porción importante de la ciudadanía joven de la provincia de Buenos Aires. Y que esto, sin duda, no se podía llevar a cabo si no había una cierta complicidad con parte del poder judicial y parte del poder político.

Esto lo describimos con tres casos que atendió la APDH. A mediados de 2001, una detención por averiguación de antecedentes de un joven matancero. Lo habían visto entrar a su casa por arriba de la pared porque se había olvidado la llave. Pasa un patrullero y se lo llevan sospechando que no era el dueño de casa cuando abrió la casa, mostró el documento. Así y todo lo llevan. Sergio Daniel Díaz apareció al otro día solo en un calabozo de contraventores desmayado —se suponía que estaba desmayado—, inclusive le tiraron un baldazo de agua para ver si se despertaba. Cuando vieron que no se despertaba, llamaron a la ambulancia, lo intentaron salvar, lo llevaron al Posadas. Un enfermero que era amigo de una hermana de Sergio avisa que había un Sergio Daniel Díaz que estaba siendo llevado. Concretamente, Sergio Daniel Díaz murió al cuarto día —lo intentaron operar— y la hipótesis policial inmediatamente fue: 'No, lo que pasa —y esto lo dijo el jefe de Policía en su momento frente al padre y a mí— es que se cayó de la pared cuando lo intentamos detener'. Empezamos la investigación, entraron compañeros abogados de la APDH, pedimos la reautopsia, a los tres meses se hizo con peritos de parte, participó la Academia de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la República Argentina con el doctor Enio Linares —ya fallecido, respetado por todos los forenses—, y se pudo determinar que Sergio Daniel Díaz había sido golpeado con un elemento contundente con energía cinética en su cabeza; y eso lo produce un ser humano, no lo produce una caída equis. Esa causa siguió, costó muchísimo, pero concluyó en 2008 con una condena a cadena perpetua al responsable de la comisaría. La primera vez que se condena, por lo menos en La Matanza, a un responsable de una comisaría por no haber observado todas situaciones que se habían vivido en ese lugar. Luego viene el caso de Gabriel Blanco, un joven que había sufrido lo mismo que se detalló acá: acoso, persecución, era un chico que estaba saliendo de las adicciones, robaba —lo reconocía—, estaba siendo recuperado por un grupo de salesianos y compañeros de la APDH Villa Borgward, Isidro Casanova, ya estaba saliendo, estaba trabajando; también un joven pobre de una villa. Había ido a comprar un cartel para darle la bienvenida a su hermana que había tenido familia; algunos pueden hacer un pasacalle, a él lo que le daba era para pintar un cartel. En ese trayecto es detenido y brutalmente golpeado, y le habían dicho: 'Cuando te veamos, te vamos a matar y vas a aparecer en una zanja'. Él también había sido reclutado unos meses antes para robar y se había negado sistemáticamente a eso a la policía de San Carlos, otra comisaría de otro lugar. Es detenido, llevado y a las 12 de la noche aparece ahorcado en un calabozo de contraventores estando solo, no había luz... Cuando se hizo la reconstrucción del hecho, la Gendarmería no podía entender cómo una persona que estaba desquiciada, gritando —como está probado por su señoría—, podía pasar un cable tipo taller por unos rombos chiquitos. El jefe de Gendarmería decía que era imposible. Hoy en día se encuentran tres policías presos en forma preventiva por la muerte de Gabriel Blanco, que ahora se va a llevar a juicio oral. Después viene el caso de Luciano Arruga. Y hasta el 17 de octubre nosotros mantuvimos la hipótesis —como en La Matanza se conoce todo y sabían perfectamente el destino de los policías del caso Daniel Días y lo que estaba pasando en el caso de Gabriel Blanco, cuya causa avanzando mucho e iba hacia detención— que hay que mejorar diabólicamente del todo y hacer desaparecer el cuerpo. Pero nunca nos imaginamos esa famosa frase que se utiliza sobre todo en nuestro interior del país, en las provincias donde hay feudos, donde todavía someten a nuestros pueblos originarios, sobre todo a los qom en Formosa, 'que parezca un accidente'. Nosotros, reunidos después del 17 de octubre, evaluábamos eso. La mente de algunos no nos da como para pensar todo eso... Esta es la valoración que hacemos como organismo. Esto no es un hecho aislado, desgraciadamente es sistémico. Hay responsabilidades de un sistema que no funciona, porque si hubiera funcionado el sistema de Capital al menos, el SAME, el Santojanni, etcétera, mucho antes la familia de Luciano se hubiera ahorrado tanto dolor, tanto espanto, algo que la Argentina vivió durante tantos años, y sin embargo no sirvieron treinta mil compañeros detenidos-desaparecidos, no sirvieron estos treintaiún años de democracia para entender que todos somos iguales. Esto es lo que APDH denuncia: lo que le ha pasado a Luciano sigue pasando. Este es el llamado, hoy está pidiendo mayor seguridad, hoy se están promoviendo una cantidad de chicos que por salida laboral, algunos por vocación —y eso lo respeto—, están saliendo a la calle. Y hoy seguimos recibiendo denuncias de maltratos de esa nueva policía que se ha implementado en la provincia de Buenos Aires. Por eso, como organismo de derechos humanos, sostenemos a Vanesa, a Mónica, a la familia, junto al CELS, a los compañeros abogados, en seguir acompañado este caso para que sea, honestamente, el último caso y que dé vuelta la página en la historia en un país que habla de respeto por los derechos humanos, pero que evidentemente existe un divorcio y una distancia entre el discurso teórico y la puesta en práctica", sostuvo Pimentel.

Sin términos medios

Los derechos humanos se defienden o se violan, no hay términos medios. Y en el caso de Luciano Arruga, de Gabriel Blanco y de tantísimos jóvenes de la provincia de Buenos Aires, se siguen violando. Por eso, apelamos a que todos estos medios lo puedan difundir, y todos los políticos que quieran acceder a estos puestos deben saber que la única manera de llevar adelante una política es con honestidad, transparencia basadas en valores que tienen que ver con la igualdad, que es lo que no ha pasado con Luciano, es lo que no ha pasado con la familia. Tengan en cuenta que esto que vio este motoquero que tuvo mucho coraje de decir que había un patrullero —porque hay que decirlo— ahora, seguramente, cuando logremos más pruebas, tendrá que ser citado en un juicio oral para ratificar todo esto. Y que se sepa que las pericias que se hicieron con la segunda fiscal, con los perros, dieron positivos, todos los olfatos dieron positivo que Luciano estuvo ahí.
Entonces, no se puede terminar de desvincular y decir que fue un accidente. Esto realmente ha sido algo perverso y diabólico. Y la famosa frase 'que parezca un accidente' evidentemente la han puesto en práctica", sentenció Pimentel.

Somos periodistas, ¿queremos preguntar?

Llamativamente, a la hora de escuchar las preguntas de los periodistas presentes, en tanto conferencia de prensa, no fueron muchas las preguntas. Solo dos integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos y una de Izquierda Diario consultaron a quienes allí estaban ansiosos por contar y responder.

—La Izquierda Diario: ¿Cuál es la situación de Bancos, Cejas y Castelli?

—Paula Litvachky: Lo que sucedió el 25 de noviembre fue la apertura del juicio política. Después viene un procedimiento más formal, se abre el sumario definitivamente. Las dos fiscales y el juez ya hicieron un descargo antes, pero no estaban obligados a hacerlo. Ahora en el marco del procedimiento tienen que hacer su descargo formal, nosotros también haremos las presentaciones que tenemos que hacer. Se supone que en unos meses ya tiene que haber una decisión evaluando el sumario de si se acusa o no se acusa. Esa decisión la pueden tomar los acusadores: la familia con la APDH y el CELS, la comisión bicameral, integrada por distintos legisladores de la provincia de Buenos Aires, y la procuradora general también, que hasta el momento no ha dicho nada sobre sus fiscales.

—LID: Como decían Pimentel y Vanesa, es una práctica la violación de los derechos humanos por parte de la policía. Según lo que cuenta la Correpi, hay 4300 chicos muertos por gatillo fácil desde la apertura de la democracia; 2600 aproximadamente en el gobierno de Cristina Kirchner. ¿A ustedes qué les parece el silencio de la presidenta?

—HV: No tenemos una opinión sobre el tema. Es un silencio de tanta gente.

—LID: Pero ella es la presidenta de la nación y tiene la responsabilidad sobre la policía.

—HV: A nosotros en general nos parece mal todo silencio sobre estos temas, sea de Cristina o de quien sea. Peor que el silencio de algunos funcionarios nos parecen los intentos de desinformación por parte de otros.

—LID: Mucha gente hablaba de que los medios masivos habpían intentado ocultar el caso Arruga durante bastante tiempo. Sin embargo, fue una bandera de los jóvenes la lucha por saber la verdad. Pero lo cierto es que quien conduce la Policía Bonaerense, la Policía Federal, quien es responsable de todos los casos de gatillo fácil, es el poder político, y no el periodismo. En ese sentido, Casal salió a decir que esto se trataba más de un accidente hospitalario; (...) salió a decir que lamentaba los hechos ocurridos en la Capital Federal, y si embargo ni Scioli ni Cristina dijeron nada del caso que conmociona a una generación de jóvenes que salió a buscar y buscar la aparición con vida de Luciano Arruga.

—VO: Con relación a ese punto, creo que todos los familiares que nos organizamos y denunciamos la violencia institucional, entendemos que tenemos que denunciar en primer lugar a los responsables regionales. Hicimos hincapié, cuando la causa comenzó, sobre la responsabilidad que tenía el intendente de La Matanza Fernando Espinoza, sigue siendo responsable del accionar de la policía en la zona y de lo que puntualmente ocurrió con los casos que se mencionaran en la mesa que tuvieron lugar en La Matanza. El gobernador, como gobernadores de la provincia de Buenos Aires, también es una persona por nosotros en todo momento. Quizás no denunciamos con nombre y apellido a la presidencia de la nación como responsable de la desaparición de Luciano en todo momento, pero cuando uno está planteando que a Luciano lo desapareció el Estado, estamos hablando de todas las instituciones del Estado y de todos los funcionarios que ocupan cargos en el Gobierno, en la justicia, en las diferentes instituciones que tienen responsabilidades y tienen que dar respuestas por estos hechos.
Los familiares solo venimos reflexionando sobre el problema que tenemos. Estamos en una etapa de iniciación, podríamos decir, tratando de entender de qué se trata esto de la construcción independiente y por parte de los familiares. Y lo que intentamos aprender es a distinguir cuáles son los responsables directos en cada uno de los lugares que nos toca vivir estos hechos. Poco a poco vamos entendiendo la complejidad de la problemática y dándonos cuenta de que esto no tiene que ver solamente con las responsabilidades políticas de los funcionarios que están ubicados en una provincia, en un municipio, sino que esto obedece a otros que están situados en altos rangos.
El silencio de todos los hace cómplices de un Estado y de una situación que nos toca vivir a los humildes en los barrios y que cuesta la vida de muchos jóvenes.
En ese proceso estamos, estamos entendido la lógica de problemática, estamos entendiendo cuáles son las instituciones que la generan y estamos entendiendo cuáles son los responsables políticos y judiciales también.
En primer lugar —sin hacer ningún tipo de análisis político y poniéndome en el rol que me toca, el de familiar, y junto a otros familiares—, duele mucho que la presidenta o el presidente de la nación —cual sea, el que venga en el futuro, el que haya pasado en esta democracia— no hable de esta problemática. Porque son los mismos que después hablan de los compañeros y compañeras que desaparecieron durante la última dictadura militar y que se llenan la boca hablando derechos humanos. ¿Cómo no va a doler que no se reconozca que a los pobres en los barrios —sus hermanos también¬— nos están matando en la invisibilización completa que se hace sobre nuestras vidas, nuestras villas, nuestros barrios, nuestros hermanos, nuestros parientes? Duele. Está claro que son responsables también y está claro que de ellos —de ella particularmente, porque vos estás hablando de la presidenta— también estamos esperando una respuesta. Queremos que la presidenta hable de lo que está pasando con nuestros jóvenes en los barrios humildes, queremos que ella también dé un paneo de la situación que les toca vivir a los jóvenes.
Pero queremos por sobre todas las cosas que ella y todos los funcionarios políticos a lo largo y ancho de nuestro país empiecen a haber de quiénes son los que generan la inseguridad en nuestro país. Con nombre y apellido. Y empezar a hablar de la Policía Bonaerense o de la Policía Federal o de las diferentes fuerzas de seguridad como los personas que manejan y controlan los grandes delitos que ocurren en nuestro país: venta de armas, venta de droga, trata de mujeres. Queremos que empiecen hablar de esa inseguridad, que, por supuesto, después se tapa hablando de pibes en los barrios pobres que fuman marihuana, paco, o que salen a robar un celular.
Y eso no hace a la cuestión de la inseguridad en nuestro país. Esos pibes son utilizados para decirle a la sociedad: “Estos son los pibes que a ustedes les están jodiendo la vida. Vamos por ellos, matémoslos, si pueden, línchenlos en la vía pública porque todo está permitido”.
pero queremos escuchar a los funcionarios de Gobierno, a los funcionarios judiciales decirnos en nuestra cara de dónde emana realmente la inseguridad y por qué cada vez que tenemos más policías —como mencionó Pimentel, cada vez hay más jóvenes que se preparan en la Fuerza— en la calle, cada vez hay más situaciones de inseguridad y cada vez aparecen más muertos y cada vez hay más personas que desaparecen por un lapso de tiempo y después aparecen en situaciones que nunca se pueden determinar cuáles fueron.
Sí, queremos la respuesta de todo. Y si no empiezan a hablar todos, la historia los pondrá en su lugar, así como pondrá en su lugar a aquellos que, defendiendo un partido político, no hablan de que esta situación la está sufriendo hoy un sector de la sociedad. Quizás lo hacen de forma inconsciente, pero la historia también los ubicará en un lugar y va a ser muy doloroso para ellos darse cuenta de que el lugar en el que estaban ubicados era ese lugar de cómplices o de cobardes.

—Luis Angió (Otras Voces, Otras Propuestas-RNMA): ¿Cuál es la situación hoy de los ocho policías acusados?

—Maximiliano Medina: La información que tenemos es que hay siete policías que están en disponibilidad preventiva. Y hay uno que se benefició por una medida judicial —fue una noticia de principios de año— que está otra vez en funciones. Están en libertad.

—Graciela Gurvitz (Radio La Colectiva-RNMA): ¿Qué piensan hacer este 31 de enero?

—VO: Se informará más cerca de la fecha, pero tenemos pensado hacer una actividad en Lomas del Mirador, recordando que se cumple un nuevo aniversario de la desaparición y muerte de Luciano. Va a ser una actividad en la cual se va a intentar señalizar varios sectores para nosotros emblemáticos de Lomas del Mirador: la Comisaría 8°, ex centro clandestino de detención llamado Sheraton; el destacamento de Lomas del Mirador; la comisaría de Don Bosco, comisarías que tuvieron que ver con lo que sufrió Luciano, esta serie de hostigamientos. Una actividad en la que se le pedirá al vecino que salga a la calle a gritar con nosotros y a señalizar cada uno de esos lugares donde Luciano estuvo y padeció la tortura, y donde hay que mantener viva la memoria para que no ocurra más.

—Carlos Loza (integrante de la APDH de La Matanza): Sobre la responsabilidad del hospital Santojanni. Ellos intervinieron en este hecho y al otro día fueron a averiguar los familiares de Luciano, y les dijeron que no tenían ningún dato. ¿Cómo puede pasar eso en un hospital? Ocurre un accidente, no tiene documentos la persona y apareció como NN. Pero ¿cómo puede ser que no han tenido un registro de que hubo un accidente? Hay que investigar, porque me parece que hay responsabilidad ahí también. No cierra una contestación de un hospital.

—PL: El registro estaba, lo que pasaba es que Luciano había llegado como NN, entonces, lo pudieron identificar. Esto es parte de lo que hay que investigar ya no de la causa de la desaparición en la justicia federal, sino por qué no se hizo bien la investigación en la justicia criminal nacional respecto de lo que para ellos era un accidente, y que terminaron enterrando a un adolescente NN sin hacer otra investigación. Estamos trabajando en eso, seguramente se va a identificar a quienes tuvieron alguna intervención en el Santojanni. Y, sin duda, hay que trabajar en términos institucionales para que el sistema de salud responda distinto en estos casos.

—HV: Ese episodio es representativo de una forma de maltrato de distintas instituciones a los sectores populares de nuestro país. Es parte de esa indiferencia, de esa falta de respeto, de esa falta de seriedad en el propio trabajo, que permanentemente se constata en buena parte de los contactos que los sectores más humildes de la población tienen con distintas reparticiones del Estado.
Por supuesto, no es lo mismo la negligencia o indiferencia de un médico que el encubrimiento de un fiscal o que el crimen de un policía. Son cosas distintas, pero forman parte, de alguna manera, de esa misma situación amplia que los sectores populares conocen tan bien en nuestro país y que es imprescindible modificar, corregir. En esta investigación esperamos que los elementos que van surgiendo sirvan para corregir estas cosas. Por ejemplo, ¿cómo puede ser que no se haya identificado antes el cadáver? No hay un registro nacional de muertos NN en la Argentina. Hay registro en distintos lugares, pero no uno nacional. Para la identificación del cuerpo de Luciano, se trabajó sobre las huellas digitales que estaban en la denuncia en su contra en Lomas del Mirador cuando fue detenido, y personal del Ministerio de Seguridad que había trabajado, que había adquirido experiencia en la identificación de víctimas de la última dictadura militar, aplicando las técnicas que habían desarrollado para esas identificaciones, llevó a cabo la identificación. No hay un procedimiento estandarizado. Si yo te doy mi documento de identidad con mi huella digital, no es automático que me van a identificar; hay una serie de pasos intermedios que requieren actividad estatal que está faltando y que es necesario llevar a cabo.
Nosotros pensamos que una de las conclusiones de este caso, aparte de identificar y castigar a los responsables, tiene que ser modificar, perfeccionar, o elaborar, en el caso de que no existan, protocolos de actuación que sirvan para que en el futuro, en casos que tengan algunos puntos de contacto, se pueda proceder de otra manera y se pueda ahorrar tanto sufrimiento como ha habido en este caso.

—PP: Quería agradecer al Equipo Argentino de Antropología Forense, que fue el que llevó adelante la comparación del ADN. Lo quiero decir porque lo hicieron en ámbito de absoluto respeto a la familia, quienes acompañamos pudimos verlo. Esto es algo bueno, hay que reconocerlo, un equipo que está trabajando, y muy bien, en muchos logares del mundo. Se comprobó que los restos que se levantaron dieron positivo.

—HV: Lo mismo a la doctora Natalia Federman, ex funcionaria del Ministerio de Seguridad, previamente fue colaboradora del CELS, y que es quien logró la identificación con el procedimiento de las huellas digitales.

Así finalizó otra conferencia de prensa para aportar precisiones acerca de la causa por la muerte de Luciano Nahuel Arruga. Cada medio aportará su mirada y su lectura de cada detalle entregado allí. Cada periodista se parará dónde elija estar. Contar la vida y la muerte de Luciano Arruga, se ha convertido, hace ya mucho tiempo, en una tarea de la que se desprende no solo su historia, ni tan solo la de su familia, sino la de la legión de pibes y pibas pobres que, con mayor o menor suerte que él, se enfrentan cada día al que el sistema les ha adjudicado.

* Transmisión radial realizada por Radio La Retaguardia, La Colectiva, Luis Angió y Radio Zona Libre (la radio de los Familiares y Amigos de Luciano Arruga) para la Red Nacional de Medios Alternativos.

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