lunes, 1 de diciembre de 2014

Organizaciones sociales de América Central preocupadas por efectos del cambio climático

CERIGUA

Las organizaciones sociales de América Central, preocupadas por el efecto negativo del cambio climático en la agricultura, el agua y la seguridad de las comunidades, exigen que sus gobiernos den prioridad a estos temas en las negociaciones climáticas de la COP 20.

Durante los meses previos a la COP 20 (20 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático) la sociedad civil centroamericana se ha reunido una y otra vez para consensuar su posición en adaptación y pérdidas y daños.

Esos son, junto con la mitigación, los pilares de las negociaciones que se desarrollarán en Lima los 12 primeros días de diciembre, y de donde debe salir el borrador de un nuevo tratado sobre cambio climático, que tiene que suscribirse un año más tarde en la COP 21 que hospedará París.

“Las organizaciones centroamericanas que trabajan sobre justicia climática, seguridad alimentaria y desarrollo sostenible están tratando de compartir información y establecer una posición común”, dijo a IPS la oficial de cambio climático del Centro Humbolt de Nicaragua, Tania Guillén.

Ese consenso, en una de las regiones del mundo más vulnerables al calentamiento global, va a servir “para solicitarle a los gobiernos que sus posicionamientos sean similares a los de la sociedad civil”, dijo la representante de la organización que lidera en el área la investigación y el activismo en el tema.

Ese esfuerzo para lograr un diálogo centroamericano, aseguró Guillén, “va hacia garantizar que adaptación sea un pilar del nuevo acuerdo y hay un buen ambiente para esto”.

En el informe “La economía del cambio climático en Centroamérica”, publicado en 2012, la Comisión Económica para América Latina (Cepal) señala que la región perderá al menos 11 por ciento de sus precipitaciones para el 2100.

Este año, un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) confirmó la previsión; los efectos que el cambio climático puede tener sobre la agricultura centroamericana también son devastadores.

La Cepal estimó que, de continuar el calentamiento global al ritmo actual, el istmo centroamericano sufriría impactos negativos en su producción agropecuaria, que provocarían una pérdida de casi 19 por ciento del PIB del área.

Por esto, las organizaciones de la sociedad civil exigen a los gobiernos y al Sistema de Integración Centroamericana (Sica) una posición más firme en adaptación al cambio climático.

América Central cuenta con la ventaja, con vistas a la COP de Lima, de que Costa Rica preside actualmente la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, integrada por países de renta media que impulsan una iniciativa sobre adaptación dentro de la Convención; Guatemala y Panamá también están en el grupo, junto a Colombia, Chile y el anfitrión Perú.

Durante la Cumbre sobre el Clima, realizada el 23 de septiembre en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, los países centroamericanos se comprometieron a hacer aún más verdes sus economías.

Costa Rica confirmó su compromiso de ser carbono neutral para el 2021, Nicaragua prometió continuar su inversión en energías renovables y Guatemala ofreció reforestar 3,9 millones de hectáreas entre 2016 y 2020; sin embargo, la región apenas es responsable del calentamiento global.

Mientras China y Estados Unidos están cerca del 20 por ciento de las emisiones globales de gases del efecto invernadero cada uno, los seis países centroamericanos son responsables de solo 0,8 por ciento de esa liberación.

Por contraste, según el índice de riesgo global de la organización GermanWatch, tres naciones de la región están entre las 10 más afectadas por el cambio climático entre 1993 y 2012.

Honduras ocupa el primer lugar entre los más afectados, Nicaragua el cuarto y Guatemala el décimo. Además, El Salvador está en el puesto 13, Belice el 22, Costa Rica el 66 y Panamá el 103.

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