viernes, 26 de diciembre de 2014

Panamá: “Al PAN PAN y al vino vino”

Marco A. Gandásegui (h) (especial para ARGENPRESS.info)

La Navidad es una oportunidad propicia para que la familia panameña haga una reflexión en torno a la experiencia vivida en 2014 y las tareas urgentes que se presentan para 2015. Los días del calendario se agotan y los panameños tienen que prepararse para iniciar un nuevo año.

¿Cómo será ese nuevo año? ¿Se parecerá al que termina en pocos días? La mayoría de los panameños creen que 2015 tiene que ser muy diferente al que acaba de pasar. Para iniciar el nuevo año con posibilidades de que sea totalmente diferente al anterior, hay que tener claro cómo fue 2014 y sus causas, para evitar que se repita lo negativo.

Salta a la vista la pérdida de calidad de vida, la disminución de los ingresos y los nuevos obstáculos que surgieron para recibir los servicios sociales que por ley tienen derecho los panameños. No sólo disminuyeron los ingresos de los trabajadores del campo y de la ciudad, también hubo un incremento de los precios de los productos de consumo básicos.

El deterioro de la situación económica de la familia panameña fue complementado por el aumento de la inseguridad que azota a las comunidades. Según la Policía Nacional, el número de jóvenes y adolescentes en ‘pandillas’ creció, los crímenes siguieron haciendo estragos y no se presentan políticas que disminuya la ola delincuencial.

Al mismo tiempo, el sector especulativo de la economía creció a una tasa cercana al 15 por ciento. Los beneficios arrojados por esta expansión se concentraron en una pequeña minoría de financistas, ‘transitistas’ y rentistas.

En 2014 la disminución de la calidad de vida y la inseguridad, vino acoplado de una avalancha de corrupción a los niveles más altos del mundo político y empresarial. El cambio de gobierno producido a mediados de año del presente año, provocó una explosión de denuncias de sobornos, fraudes, desfalcos y toda clase de omisiones en el sector público.

Incluso, Panamá es acusada de promover la corrupción a escala internacional. El expresidente Ricardo Martinelli, quien es mencionado como favorecido por coimas millonarios en los juzgaos de Italia, bautizó el espectáculo como una telenovela. Estados Unidos también aparece entre los salpicados. Muchos de los equipos militares y de inteligencia que utilizan los estamentos de seguridad del país han desaparecido o han sido declarados inútiles. Las fuerzas armadas de Estados Unidos coordinan el funcionamiento de las bases ‘aéreo-navales’ en ambas costas panameñas. Además, su Guarda Costa penetra en forma cotidiana las aguas territoriales panameñas bajo la mirada cómplice del gobierno nacional.

Estados Unidos introdujo a Panamá equipos sofisticados de espionaje con el propósito supuesto de ‘rastrear’ a los ‘narco traficantes’. Panamá le ha comprado a ese país millones de dólares en armamento para resguardar las fronteras. El equipo, sin embargo, ha sido utilizado para reprimir protestas de los movimientos sociales. La dirección del estamento de seguridad del nuevo gobierno denunció la pérdida de un aparato de ‘escucha’ valorado en 13 millones de dólares.

En lo que aparentó ser el resultado de un ‘voto castigo’ en las elecciones de mayo, el candidato Varela, que iba de último en las encuestas (¿amañadas?), fue el vencedor. El partido Cambio Democrático (CD), del presidente saliente Martinelli, sin embargo, ganó 27 curules, el PRD 25 y el Partido Panameñista (del presidente Varlea) sólo 14. Los triunfos del CD según múltiples denuncias fueron el producto de mal uso de fondos públicos. Como consecuencia fueron impugnados, con éxito, un total de 9 elecciones para diputados, dos alcaldías y numerosas representaciones de corregimiento.

Las elecciones parciales celebradas después de que el Tribunal Electoral acogiera las impugnaciones redefinieron la correlación de fuerzas en la Asamblea de Diputados. El partido de Varela ahora tiene 17 curules, el PRD un total de 26 y el CD 25. El triunfo de Varela y la nueva correlación de fuerzas, sin embargo, no indican que han cambiado las prácticas corruptas que siguen imponiéndose en el país.

Previa a las elecciones de mayo de 2014, el gobierno del entonces presidente Martinelli repartió cerca de 150 millones de dólares a los diputados con aspiraciones a reelegirse. Utilizó el Programa de Ayuda Nacional (PAN) para ese fin. Para sorpresa del pueblo panameño, el presidente Varela, utilizando como vehículo el mismo PAN, repartió bonos por 1.5 millones de dólares entre los diputados para que festejen en sus circuitos electorales. “Al Pan Pan y al vino vino”, dice el refrán popular. ¡Feliz Navidad!

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