jueves, 11 de diciembre de 2014

Preso por perder el documento en la escena de un robo

COSECHA ROJA

Jesús Almada perdió el DNI en la calle cuando salía de visitar a su mujer, que estaba internada en el Sanatorio Parque en Córdoba. En junio de 2012 le allanaron la casa. Lo acusaban de robar, escapar en un Citroën C3 negro y dispararle a un agente. Estuvo un año y medio imputado y nueve meses preso en la cárcel de Bower. Ayer la justicia dictaminó que era inocente.


Fuente imagen: DÍA A DÍA

“Fue como un parto, estuve 9 meses y 9 días preso. Para alguien que tiene más de 40 años y nunca se había subido a un patrullero, fue algo terrible”, dijo a Cosecha Roja Almada, un cordobés de 43 años y padre de 5 hijos. “Mi mujer tuvo que vender la computadora, los aires acondicionados y el plasma para poder ir a verme a la cárcel. Y las últimas veces ya no iba porque estábamos muy complicados de plata. En un momento ella tenía dos hijos internados y un marido preso”, agregó.

Almada solo conocía la cárcel por pasar por la ruta con el auto. En junio de 2012 lo citaron a una rueda de reconocimiento y un policía dijo que por su tez trigueña y su cara redonda se parecía a uno de los ladrones que le había disparado en un robo a principio de mes. Cuando los oficiales hicieron un rastrillaje en el barrio San Vicente encontraron su documento en la calle en el mismo trayecto que habían hecho los ladrones.

“Allanaron la casa de mi suegra, que es el domicilio que tengo en el documento. Ahí me enteré que estaba implicado en algo. Quise hacer la denuncia y no me dejaron, porque me decían que no había cometido un delito. Cuando fui a la fiscalía me citaron a la rueda de reconocimiento y quedé detenido”, dijo Almada.

Su abogado, Nicolás Ruades, dijo a Cosecha Roja que van a iniciar una demanda civil contra el Estado por los perjuicios que le provocó estar detenido tanto tiempo sin tener nada que ver. “Fue muy fuerte para él y su familia, además los guardiacárceles lo trataron muy mal cuando se enteraron que había baleado a un policía”, agregó.

Almada trabajó en la cocina de la cárcel haciendo la comida y terminó el secundario. No quería pasar más tiempo del que fuese necesario en el pabellón de presos comunes que le habían asignado. “Las primeras semanas estuve incomunicado, no podía contarle a mi familia qué era lo que estaba pasando”, dijo.

“En el fallo condenaron a los otros tres imputados, y absolvieron a Almada, incluso uno de los condenados le pidió perdón”, dijo Ruades a la prensa. El 23 de diciembre se conocerán los fundamentos que tuvo la Cámara Tercera de Córdoba para dejarlo libre de culpa y cargo.

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