viernes, 5 de diciembre de 2014

Reconstruir la imagen internacional de México

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

En términos de opinión pública y publicada, la imagen internacional del gobierno mexicano pocas veces, o acaso ninguna, se vio tan alterada hasta quedar muy lastimada, como en los últimos 70 días.

Tras los actos de barbarie en Iguala, Guerrero, como ya es un lugar común denominarlos -por desgracia no fue así con la masacre de 72 centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, el 22 de agosto de 2010; o la desaparición simultánea de 300 mexicanos en Allende, Coahuila, en marzo de 2011-, las expresiones de protesta y solidaridad con Los 43 de Ayotzinapa y sólo indirectamente con los seis asesinados y las decenas de heridos, alcanzó a más de 50 ciudades de Estados Unidos en consulados, plazas, centros de educación superior, oficinas gubernamentales y de legisladores.

Allí, en la Unión Americana, apoyaron a los padres de los oficialmente aún desaparecidos de la Escuela Normal Rural; exigieron “Alto al patrocinio (estadounidense) de la violencia en México” y “cese inmediato de la asistencia de seguridad” porque los funcionarios aztecas “cometen violaciones a los derechos humanos”; denunciaron las documentadas corruptelas del grupo gobernante; solicitaron con miles de firmas la intervención de Robert Menéndez, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, porque “cuando habla de Venezuela, donde no hay una sola fosa común, denuncia todo, pero sobre México no dice nada”; y acusaron que “Nuestra asistencia está ayudando a hacer de México una fosa común”.

El martes 2 realizaron un diálogo binacional por video en vivo (transmitido por La Jornada) entre normalistas y madres de los desaparecidos con cientos de estudiantes y activistas en varios puntos de Estados Unidos. También participaron familiares y activistas de Ferguson y compartieron experiencias entre protagonistas de los dos movimientos que afectan a las cúpulas políticas estadunidense y mexicana.

Mas la sede del imperio por excelencia y al que más y mejor subordinan los gobernantes a México, no es el único o más emblemático del vigoroso movimiento de solidaridad global. Un reporte enviado por London Mexico Solidarity Group a Forum en Línea (número 303, 1-15-XII-14) da cuenta que en dos meses sólo en la capital británica “se han realizado más de 10 acciones para pedir la presentación con vida de los estudiantes desaparecidos, para recordar y pedir justicia por las decenas de miles de desaparecidos del país, y para denunciar la crisis de derechos humanos en la que se encuentra México.” Y “Más de 15 ciudades del Reino Unido han visto muestras de solidaridad con los estudiantes desaparecidos y sus familias.”

Con estos extraordinarios botones de muestra, resulta comprensible que el secretario de Relaciones Exteriores se esmere en edulcorar la realidad nacional en víspera de la XXIV Cumbre Iberoamericana, a realizarse en Veracruz, estado que se distingue por las altas tasas de secuestros y desaparecidos, así como el pago de “derecho de piso”.

Con lenguaje más que diplomático, demagógico, José Antonio Meade, dijo a la reportera Natalia Gómez Quintero (El Universal): “Lo que el mundo ve en México no es un país de impunidad, atrasado y que viole los derechos humanos, sino una nación comprometida en resolver de manera transparente y eficaz la investigación de este caso, así como la nación que hace reformas para erradicar la impunidad y mejorar la procuración de justicia”.

Seguramente es por lo anterior que el secretario y su numeroso equipo de trabajo están muy atareados en reconstruir la imagen internacional de México, tarea harto compleja y ambiciosa.

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