lunes, 1 de diciembre de 2014

Sobre feminismos, o la deconstrucción de la subjetividad propia

ANRED

El panel abierto “Varones y feminismos: de lo irreconciliable a lo posible”, realizado durante el Tercer Encuentro Nacional del Colectivo de Varones Antipatriarcales, abordó diferentes cuestionamientos sobre los feminismos, proponiendo pensar más allá de las reivindicaciones por los derechos de las mujeres. Se desarrolló el 23 de noviembre en el Centro Cultural, Social y Político Olga Vázquez (La Plata), reuniendo a Mabel Belucci, Florencia Maffeo y María Julia Constant. Las activistas encararon los debates sobre la construcción de identidades feministas múltiples y hablaron de la necesidad de que la lucha por el aborto sea conjunta. También cuestionaron la heterosexualidad obligatoria como un régimen político que debe estallar.

"Nos parece interesante resignificar las palabras”, dice Florencia Maffeo. Habla en relación con la práctica feminista que construye Socorristas en Red, en el acompañamiento de mujeres que deciden usar misoprostol o que se lo preguntan. Maffeo, quien también integra la Colectiva Feminista Rabiosa (agrupación parte de la Mesa por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito del Oeste), se refiere así a la decisión de autodenominarse “aborteras”, para continuar quebrando los tabús en torno a esta práctica. Pero el planteo de Maffeo sobre la importancia del lenguaje puede asociarse a otra afirmación suya: que “pensar el feminismo como una cuestión sectorial, de mujeres, es no estar entendiendo el feminismo como lo que es: un movimiento político. Algo amplio”.

¿Podemos pensar, entonces, al feminismo involucrando otras identidades más allá de las mujeres, e incluso como una cuestión de varones? El panel abierto “Varones y feminismos: de lo irreconciliable a lo posible”, realizado durante el Tercer Encuentro Nacional del Colectivo de Varones Antipatriarcales, recorrió las múltiples aristas de este cuestionamiento. Se desarrolló el 23 de noviembre en el Centro Cultural, Social y Político Olga Vázquez (La Plata), reuniendo a Mabel Belucci, Florencia Maffeo y María Julia Constant. Las activistas abordaron los debates sobre la construcción de identidades feministas múltiples y hablaron de la necesidad de que la lucha por el aborto sea conjunta. También cuestionaron la heterosexualidad obligatoria como un régimen político que debe estallar.

Un movimiento amplio por el aborto

María Julia Constant pertenece al Colectivo Feminista Las Azucenas, que a su vez integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. En su exposición, la activista habló sobre la construcción política que viene realizando desde hace cuatro años la Campaña. Afirmó que al principio se percibía, “en la Campaña y en el feminismo, cierta desconfianza en la presencia de los varones; y era lógica esa desconfianza en lo que tiene que ver con el patriarcado y con las relaciones de poder”.

Constant aseguró que, sin embargo, “esa desconfianza se fue transformando en confianza, porque no es que el colectivo de varones milita, activa, apoyando a las mujeres en la lucha por el derecho al aborto. Yo lo que siento es que son parte integrante de la Campaña, en esta lucha por poder decidir y en esta lucha antipatriarcal. No es que nos apoyan ni nos acompañan: los varones son parte de esta lucha”. Este espacio en La Plata está integrado desde su comienzo por Las Azucenas, el Colectivo de Varones Antipatriarcales y el espacio de Género del Frente Popular Darío Santillán, y este año se sumaron más de cinco organizaciones.

En relación con esto, para Maffeo “no es solamente una práctica médica el aborto: el aborto es poner en discusión un núcleo duro del patriarcado, que es la decisión sobre el propio cuerpo”. Afirmó que lo que se discute en este debate es la autonomía. “A los varones no se les obliga a hacer absolutamente nada con su cuerpo, no hay ninguna ley que diga qué tienen que hacer o dejar de hacer con su cuerpo, y a nosotras, sí”, señaló.

Constant afirmó que desde la Campaña tienen “muy claro que la lucha por el derecho al aborto tiene que estar en la calle, y que tiene que ser un movimiento muy amplio, sin sectarismos, para poder lograrlo”. Aseguró que esa claridad del objetivo fue lo que les permitió continuar fortaleciendo el espacio, al que este año se incorporaron las organizaciones Mumalá, Patria Grande, Insurrectas, la FULP y el GEN, entre otras. A nivel nacional, las organizaciones que integran la Campaña son más de 300.

Como cierre de su exposición, Constant destacó: “Quería marcar la importancia histórica que tiene el colectivo de varones en la lucha por el derecho al aborto”.

“La heterosexualidad es un régimen que mata”

“El gran nudo opresor, aparte del capitalismo, es la heterosexualidad como régimen político”, dijo Mabel Bellucci, quien afirmó tomar este planteo, de las ideas de la filósofa y poeta Monique Wittig. Belucci, activista feminista queer y periodista, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, afirmó que el punto de convergencia entre todas las identidades feministas debe ser la lucha “contra el machismo hegemónico, contra la heterosexualidad como régimen político”.

En este sentido, dijo Maffeo: “Heterosexual no se nace. Es una construcción política, y me parece que muchas veces suponemos que todos y todas somos heterosexuales, y no. Algunas no somos heterosexuales, algunos no somos heterosexuales. Y eso también está incluido en la construcción identitaria de los feminismos”. La activista afirmó que como parte de la militancia, “hay que empezar a deshacer todas estas cuestiones, discutir con compañeras y compañeros trans: discutir la disidencia sexual” y de género.

Profundizando en su idea, Bellucci dijo que “la heterosexualidad como régimen político, es la que mata por ser lesbofóbica, homofóbica, transfóbica, racista y sexista”. Según la activista, este régimen está sustentado por instituciones opresoras, violentas por sí mismas: señaló a la familia nuclear, la conyugalidad, la maternidad forzosa y el amor romántico como dispositivo regulatorio.

“Más allá de nuestras decisiones personales y de nuestras elecciones íntimas”, afirmó Bellucci, “tenemos que plantearnos esto críticamente y ver cómo hacemos estallar esta máquina de guerra que es la heterosexualidad como régimen político”.

Identidades y feminismos

“La construcción política no es ’las feministas contra el varón’: es el feminismo contra un sistema heteropatriarcal y capitalista que nos esta sometiendo, imponiéndose en las relaciones”, dijo Maffeo, y señaló: “El universal varón: varón, heterosexual, blanco, clase media, tiene un monton de privilegios para desandar”. Pero “las mujeres también tienen privilegios”, dirá Bellucci después, refiriéndose a factores de raza, clase social y acceso a derechos, como también a las identidades de género construidas por fuera del binomio varón-mujer.

En su exposición, Bellucci recorrió la genealogía del feminismo dentro del movimiento de varones en Argentina. Señaló que “aquellos compañeros que se sintieron comprendidos por los feminismos - no por el heterofeminismo sino por otros tipos de feminismo, que no entran en la situación de privilegio que plantea la heterosexualidad - son compañeros gays u homosexuales, como se quieran autodefinir. Y son también los compañeros y las compañeras trans”.

Por su parte, Maffeo definió al feminismo como un movimiento y una práctica política, puesta en relación con la experiencia: “Es una experiencia situada, que no es ajena al lugar donde estamos. Yo soy del conurbano, y siento que la identidad como conurbanas y como latinoamericanas nos hace en un montón de cuestiones que tienen que ver con la manera en que entendemos la política”.

La activista de la Colectiva Feminista Rabiosa, sin desconocer la existencia de otras identidades, afirmó que la construcción del feminismo que se hace desde las mujeres y desde los varones es diferente: las mujeres, permanentemente generizadas y particularizadas, construyen desde sus prácticas políticas “actividades que implican corrernos de ese lugar de la mujer dócil, la mujer subordinada a la autoridad varón, a la palabra”. Por su parte los varones, construidos desde un universal, tienen la tarea compleja de particularizarse y de reconocer sus propios cuerpos, y fundamentalmente, de deconstruir sus privilegios.

“Y eso quizás, en el discurso, lo tenemos todos y todas clarísimo. Pero en la práctica, a veces parece que no”, reflexionó. “Y nos queda volver a pensar el feminismo y volvernos a encontrar, pensar cuáles son las particularidades que tenemos como varones y como mujeres en la construcción y volvernos a encontrar”.

Maffeo propuso pensar un feminismo que vaya construyendo y deconstruyendo, criticando hacia afuera y reflexionando sí mismo. “En definitiva, lo que buscamos”, señaló, “es que todas y todos nos desarrollemos como personas libres y autónomas”. El feminismo, aseguró, debe contribuir a construir relaciones más igualitarias, sin privilegios, donde unos no se pongan sobre otros.

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