martes, 30 de diciembre de 2014

Termina otro año sin soluciones habitacionales en Buenos Aires

LA RETAGUARDIA

El 23 de agosto pasado, Gendarmería y efectivos de las policías Federal y Metropolitana desalojaron el predio lindante a la villa 20 de Lugano, donde había comenzado a instalarse la Villa Papa Francisco. Desde ese momento es mínima la respuesta que desde el Estado se le ha dado a las familias que se quedaron sin nada. Algunas aceptaron un subsidio habitacional a partir del cual reciben durante diez meses 1800 pesos. Otras se encuentran viviendo en hoteles pagados por el gobierno de la Nación, desde donde ya les pusieron como plazo febrero próximo para que se vayan. La Retaguardia volvió a dialogar con María Ríos, una de las personas que no han resuelto aún su situación.

“Después del desalojo nos vinieron a buscar a varias familias, se hizo cargo el gobierno de la Nación, nos trajo a diferentes hoteles”, relató María Ríos a La Retaguardia.

María vivía en la Villa Papa Francisco desde el primer día de ocupación del predio, el 24 de febrero de este año. Tiene dos hijos, uno de ellos nació durante la toma. Tras el desalojo en donde perdió todo lo que había llegado a construir de su vivienda, estuvo acampando unas semanas sobre la Avenida Cruz. Luego habitó junto a cuatro familias en una pequeña casa que le prestaron temporalmente. Ahora vive en un hotel junto a otras siete familias: “estoy en un hotel que está pagado por Nación, porque el gobierno de la Ciudad no se hizo cargo, nos quiso enviar con un subsidio habitacional de 1800 pesos, que con eso no se conseguía ningún alquiler. Hasta el día de hoy sigo en el hotel, ellos tienen que solucionar la vivienda. Fueron 18 familias las que fueron traídas a hoteles porque estábamos completamente en la calle y de a poco se fueron yendo porque fueron recibiendo el subsidio habitacional de Ciudad. Actualmente quedamos siete familias en los hoteles”.

María además contó que hacía pocos días se había reunido con una funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, quien le informó que podían quedarse en el hotel hasta febrero: “ese el plazo que tenemos para arreglar nuestra situación”.

Es muy probable entonces que María Ríos quede nuevamente en la calle. Una situación similar podría pasar con las personas que aceptaron el subsidio habitacional del gobierno porteño, ya que reciben 1800 pesos pero solo diez meses: “después no se sabe más nada porque quedan otra vez desamparadas. Las siete familias hemos decidido no firmar porque en realidad no nos sirven los 1800 y nos seguimos quedando en los hoteles, pero todo el tiempo tuvimos por Nación aprietes porque tenemos que ir desalojando los hoteles”, agregó Ríos.

“Mi esperanza como madre de 21 años es la lucha para que mis hijos tengan una vivienda digna como corresponde”, decía María Ríos en agosto, pocos días después de haber sido desalojada.

“La verdad que nos dejaron con el sueño de nuestros hijos por el suelo, con la alegría de todo lo que nosotros fuimos edificando ahí día a día, la lluvia, el frío, todo lo que se pasó ahí. Ellos creen que no hicieron nada, pero la verdad es que nos mataron en vida”, afirmaba en setiembre.

La voz de María en este diciembre es aún más triste. Al ser consultada acerca de cómo serán la fiestas para ella y su familia, señaló: “creo que este año va a ser totalmente diferente, antes donde pagábamos alquiler por lo menos teníamos el derecho de estar con la familia, festejar, en el hotel no, nosotros lo vamos a pasar en los hoteles”.

Sin duda, hasta que el Estado no solucione el problema habitacional de fondo será difícil que familias como las de María puedan vivir tranquilas; claramente no les sirve recibir parches que encima tienen plazos cortos. Mientras tanto los gobiernos de turno no cumplen con las leyes ya aprobadas, como la 1770 que incluía la urbanización de la Villa 20; ni el acuerdo alcanzado por ambos ejecutivos luego de la toma y desalojo del Indoamericano, en el que se comprometieron a financiar la adquisición de tierras y ejecutar un plan para que los más de trece mil ocupantes de ese parque accedieran a una casa propia.

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