viernes, 19 de diciembre de 2014

Un colectivo de madres se organiza en Londres contra la gentrificación

Eva Brunner - Ricardo Grande (LA MAREA)

“Si no os podéis permitir vivir en Londres, no es mi culpa”. El alcalde de Newham, un distrito al Este de la capital inglesa, no les daba opción. Si no aceptaban ser desalojadas de su hogar, el albergue social donde residían, y ser reubicadas en ciudades a cientos de kilómetros, se convertirían en “homeless voluntarias”, perdiendo todo derecho a recibir ayudas sociales. Pero estas jóvenes madres solteras, todas menores de 25 años, no podían contemplar la conciliación de su vida laboral y personal alejadas de sus familias y amigos. No tenían experiencia en política, pero sentían que no podían aceptar lo que se les pedía. Habían llegado al albergue Focus E15, ahora reconvertido en apartamentos de lujo, por muy distintas razones. Algunas habían sido víctimas de violencia machista. “No importa por qué motivo llegamos aquí. Cada una tiene el suyo. Lo que tenemos en común es que nosotras decidimos tener el niño”, explica Sam Middleton, quien fue madre apenas estrenados los 20 años. Aquel edificio no era el mejor sitio para criar a un hijo pero, por lo menos, tenían un techo. En septiembre de 2013 todo eso se vio amenazado.

“Cuando recibimos la orden de desalojo fue un momento de pánico”, explica Javea Samuel. Es madre soltera y, como resalta, primeriza. “Sólo tengo a mi madre, que además también es soltera y trabaja. No me puedo imaginar cómo podría salir adelante sin ella”. Javea es una de las fundadoras de la plataforma creada para denunciar que la capital inglesa se está deshaciendo de sus ciudadanos con bajos ingresos.

La gentrificación está convirtiendo Londres “en una ciudad donde las clases más bajas no tienen cabida”, explica Janice, madre de una de las integrantes de la organización. “El encarecimiento de la vivienda está destrozando comunidades y aislando cada vez más a las personas”, añade Hannah, una veterana activista que ha sido clave en esta campaña. Para ella, la principal causa del problema es la falta de inversión en vivienda municipal. “En 1979, más del 40% de la población británica vivía en casas de protección oficial. Ahora se reduce al 12%. Nadie construye ya viviendas sociales, sólo edificios de lujo en suelo que antes era público. ¿Quién puede permitírselo?”, lamenta.

Desde que en 2008 estallara la burbuja inmobiliaria, los precios de la vivienda se han incrementado vertiginosamente. “Si un inquilino de una casa de protección oficial paga de alquiler semanal en Londres 100 libras (unos 128 euros), en el sector privado se multiplica hasta superar las 400 (505 euros)”, detalla Hannah. A esto se suman las deficientes condiciones del inmueble y la inestabilidad de los contratos, que rara vez superan los seis meses de duración.

En una reciente encuesta de la empresa de sondeos YouGov, el 56% de los entrevistados reconoció que el coste de la vivienda hace que sea difícil salir adelante y el 41% contemplaba la opción de abandonar la capital. Sólo aquellos con una renta superior a las 5.800 libras mensuales (7.388 euros) pagan sus facturas sin apuros.

Desde que hace 50 años la británica Ruth Glass mencionara por primera vez la palabra gentrificación, Londres ha sido un ejemplo modélico de este proceso. La sociedad inglesa ha obligado a las instituciones a poner sobre la mesa este problema, ya que el aumento del precio de la vivienda (un 596% desde 1995) convierte a Londres en una ciudad inaccesible para muchos. Newham es una de las áreas amenazadas por la gentrificación y estas madres son uno de los colectivos afectadas.

Sin hogar y sin el prometido respaldo del Ayuntamiento, el colectivo Focus E15, una plataforma para denunciar que Londres se está deshaciendo de sus ciudadanos con bajos ingresos, dio sus primeros pasos. “Cada vez que hablábamos con el alcalde de Newham, Robin Wales, nos decía que no había más casas de protección oficial en la zona para realojarnos”, explican. El Consistorio quería mandarlas a ciudades como Manchester o Birmingham. “Así que cuando alguien señaló el número de viviendas deshabitadas en el barrio, no podíamos creerlo”, recuerdan.

Entre megáfonos, espacios recreativos para sus hijos y consignas pintadas con tizas de colores, Focus E15 resucita una vez a la semana las fantasmagóricas calles de un barrio que hace apenas unos años estaba vivo. “La zona está siendo destruida lentamente desde hace una década”, explica Hannah. “El proceso de gentrificación es cada vez más rápido y la gente está siendo forzada a abandonar el lugar donde debería estar viviendo”, agrega. Los Juegos Olímpicos de 2012 fueron uno de los aceleradores de este éxodo forzoso. Muchas personas fueron desalojadas por el Ayuntamiento de Newham de sus hogares en Carpenters Estate, una finca de tres grandes bloques de vivienda pública al lado del Parque Olímpico. El alcalde de Newham, Wales, usó “todos los trucos para deshacerse de los residentes y vender estos terrenos municipales a promotores privados de cara a los Juegos”, explica Sam, una de las madres. “Incluso dijeron que había amianto en uno de los bloques para echar a los vecinos antes de las Olimpiadas y luego dejar que las cadenas de televisión Al-Jazeera y la BBC los utilizaran durante el evento”. Ahora la finca permanece vacía.

No es la única propiedad deshabitada. En Carpenters Estate hay más de 2.000 inmuebles vacíos que estarían disponibles para vivienda casi al instante, apunta Focus E15. Mientras tanto, más de 24.000 vecinos del barrio están en lista de espera para obtener una casa donde vivir. Sin embargo, el ayuntamiento laborista, que alega “falta de presupuesto para su mantenimiento por los recortes del Gobierno de David Cameron”, mantiene los bloques cerrados, lo que propicia su deterioro.

Uno de estos edificios, que iba a ser demolido y reconstruido en parte como bloque de apartamentos de lujo, fue ocupado simbólicamente para celebrar el aniversario de la lucha de estas madres el pasado septiembre. Se convirtió en un centro social, con un banco de alimentos y talleres sobre el derecho a la vivienda. Fue desalojado un mes después. Sin embargo, durante las semanas que estuvo ocupado fue un referente en el creciente movimiento antigentrificación londinense.

Los logros de la lucha social

La ocupación paralizó la conversión de estos bloques en suelo para obra privada. Si bien el Ayuntamiento alegaba que ese edificio era “inhabitable”, las visitas al centro social obligaron al alcalde de Newham a rectificar. “Las casas están casi nuevas”, comentaba Jasmine mientras hacía de anfitriona durante la ocupación. “Ojalá las condiciones del albergue hubieran sido las mismas”, añadía. Fuera, mientras algunos niños se preguntaban si todo esto era legal, un vecino se alegraba por ellas: “Lo único que me preocupa es que la Policía va a tardar muy poco en echarlas”.

Tres semanas después, pese al desalojo, el colectivo Focus E15 sumaba otra victoria. El alcalde Wales asumió el compromiso de reabrir el edificio tras la presión social y mediática recibida, aunque, de momento, con contratos a corto plazo para paliar la larga lista de espera para una vivienda social. No ha sido el único logro del colectivo de madres. Hoy estas mujeres siguen viviendo en su barrio. “En febrero conseguimos que el Ayuntamiento nos ayudara a encontrar un alquiler privado por un año”, explica Jasmine Stone. En Inglaterra, muchos caseros cierran las puertas de sus viviendas en alquiler a toda persona que reciba alguna ayuda social.

Animadas por el respaldo social, estas mujeres, junto con otros colectivos, han sido claves para frenar desahucios. Al estilo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en España, desde hace algo más de un mes plantan cara a las autoridades a través de la desobediencia civil y la resistencia pasiva. En algunos casos han retrasado el desalojo. En otros han logrado que los afectados sean realojados en las viviendas que ellas ocuparon en octubre, pese a que la intención del Ayuntamiento era trasladarles a ciudades en el resto del país, lejos de la capital.

“Londres es para los ricos”

Pese al éxito de la campaña, Javea está inquieta. A sus 23 años ha empezado la universidad: “Quiero ser trabajadora social”, afirma, sin perder de vista a su hijo, Jofiah. El crío, de cuatro años, estrella un balón en sus pies, tratando de recuperar su atención. Ahora, Javea necesita un trabajo que le permita asistir a clase, cuidar de su hijo y pagar su nueva casa, en la que está gracias a una ayuda estatal que, en cuanto encuentre empleo, perderá. Es precisamente lo que quiere. “Odio recibir ayudas del Estado”, asegura, adelantándose a una acusación a la que estas mujeres están acostumbradas.

En pleno momento de austeridad, el Gobierno británico y parte de la prensa necesitan justificar los recortes. Una de las estrategias es culpabilizar a los colectivos que reciben ayudas. Lo que los medios de derechas –y no tan de derechas– asumen es que estas chicas dan a luz como una estrategia para no trabajar y tener la vida solucionada a un coste inasequible para los contribuyentes.

Desde el desalojo del albergue Focus E15 en septiembre de 2013, las 29 madres se han manifestado todas las semanas. Organizadas con otros movimientos afines, han visibilizado sus reivindicaciones con ocupaciones simbólicas como la del Ayuntamiento de Newham. “Quieren que Londres sea para los ricos y que la gente como nosotros no pueda decir nada”, explica Sam. “Nunca he votado, no me gusta la política. Creo que todo está amañado… Pero si tengo que hablar, voy a hablar”.

Ciudadanos que nunca antes se plantearon ponerse detrás de una pancarta se han sentido obligados a defender sus hogares, amenazados por la venta de vivienda municipal a promotores privados. Entre 2103 y 2104 el precio de la vivienda en Londres ha subido un 21,6%, el crecimiento anual más fuerte en los últimos 14 años, según el Registro de la Propiedad. Con informes en la mano, diversos colectivos señalan que esta tendencia al alza será una constante en esta crisis de la vivienda. La Federación Nacional de la Vivienda prevé que el coste promedio de una casa en Londres subirá más de un 40% en los próximos seis años, hasta alcanzar casi las 650.000 libras (828.000 euros).

Focus E15 se ha sumado a la protesta de algunos vecinos del barrio de Hoxton, cuyos alquileres se han triplicado al ser compradas sus viviendas protegidas por el grupo de inversión inmobiliaria Westbrook Partners. El Ayuntamiento de Hackney estima que al menos la mitad de estos residentes (93 familias), muchos de ellos ancianos o personas con discapacidad, será desalojada. Mientras, uno de los responsables de la compañía ha adquirido una mansión valorada en más de cinco millones de euros.

Aún siendo conscientes de a quién se enfrentan, estas madres son optimistas. No se arrepienten de nada. “Hemos recorrido un largo camino este año sin dejar de ser nosotras mismas, madres solteras. No cambiaría mi situación por la de nadie. Tener a mi hijo me ha hecho ser quien soy. Si alguien piensa que me equivoqué, es su opinión. Pero no entiendo que sea un error defender mis derechos”, dice Sam. Para Javea esta campaña es más que eso: “Quiero que un día mi hijo me vea y se sienta orgulloso”. Focus E15 sigue mirando hacia delante. Creen que su lucha supone “el principio del fin de la crisis de la vivienda”.

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