lunes, 15 de diciembre de 2014

Uruguay: relatos salvajes en la sala de partos

COSECHA ROJA

“Voces uruguayas contra la violencia obstétrica” es una iniciativa de mujeres que propone “hacer visible lo invisible”: invitaron a mujeres a que les cuenten sus historias violentas en la sala de parto y las recopilaron en un libro. “El objetivo es poner tanto dolor en palabras, brindar un espacio para hacer escuchar su voz y que sepan que no están solas”, escribieron en el prólogo.

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Claudia

Yo tenía 17 años cuando fui madre por primera vez. Llegué a la puerta de emergencia un 15 de abril a las 4.45 de la mañana. Con el susto más grande de mi vida, con 40 semanas, me hicieron pasar a la puerta de maternidad del Pereira Rossell. “Acuéstese”, ordenaron. Me hicieron tacto y me dijeron así: “Usted a esta altura puede tener dentro de una hora, un día o una semana”. Y yo, creyendo que mi dolor lo sufría exageradamente, con mi esposo y mi suegra volví a casa.

La cuestión es que las contracciones eran cada vez más fuertes y a las 17 30 fui de nuevo. Me ingresaron con 3 cm de dilatación. Pregunté “¿Mi esposo no puede pasar?”. “No”, dijo una enfermera y me depositaron en una cama. Corrieron una cortina y allí estuve hasta las 23:15 que me vinieron a preguntar cómo estaba. Me dolía el alma, me sentía triste, sola. Esa noche fue toda de trabajo de parto. A las 6 de la mañana, cambió el turno y un ángel -porque se llamaba Ángeles- me dijo: “¡párate! Ponete en cuclillas y hace caca.” Y así en menos de 10 minutos estaba en sala de parto. La partera me pidió que me cambie de camilla pero al levantar la cola Franco con 4.150kg nació. Ni que hablar que cualquier dolor: en el momento de verlo se fue de la cabeza pero pienso que si hubiesen sido más humanas tal vez hubiese sufrido menos. Y sobre todo el tema de la ausencia y de tener que estar sola en un momento así. Franco tiene 15 años ahora es Bachiller y cursará el próximo año 5to artístico. Es mi orgullo. Espero las cosas sigan cambiando.

María Laura

Hola, te cuento la historia de mi primer parto. Fue deseado a mis 30 años, no hice curso de pre parto, me atendí primero en CASMU por Disse, pero me quedé sin cobertura porque justo se me terminaba el seguro de paro y decidimos atender el embarazo en BPS. Un embarazo normal, con vómitos durante todo el embarazo pero nada más. Ya teníamos todo pronto y fpp para el 17/12, pero el 9/12 rompí bolsa. Fuimos al Canzani y allí me pusieron oxitocina para dilatar y a esperar. Entré a las 6 am y parí a las 18.25. Las 2 últimas horas estuve con dolores muy fuertes, la partera entraba cada 15 min a hacerme tacto. Cuando comencé a tener ganas de hacer fuerza empezó:

- Aguantate, no hagas fuerza

- Pero siento ganas

- ¿Hiciste curso?

- No

- Yo no sé por qué no hacen, dale, pujá, si no no nace. No sabés ni hacer la fuerza -gritaba la partera-.

Me dijo “pará que voy a cortar” después de que ya me había desgarrado toda. Y no paraba de gritarme. Y yo, encima, pedía perdón por no haber hecho el curso. Y la vieja me decía “dale que me quiero ir”. Me dejo coágulos, además del desgarro. Después, en el cuarto con mi mamá, del cansancio no podía agarrar a mi hijo y le pedía que me lo pusieran en los brazos porque no tenía fuerza para agarrarlo. Cuando me fui al baño a limpiarme, el labio izquierdo era una monstruosidad: cuatro veces su tamaño. También tenía un hematoma que abarcaba toda la nalga izquierda hasta los riñones. Ya en casa, molesta porque nadie en el sanatorio me sacó los coágulos y no podía sentarme, caminaba molesta.

Un día estaba dando la teta y una araña me caminaba por el hombro, salte de la cama y, obvio, se me zafó un punto. Cuando fui a puerta del Canzani el médico me dijo: “Qué horror, ¿qué te hicieron?, mirá cómo quedaste”.

Eleonor

El embarazo e inicio de trabajo de parto fue en la nube rosa de casi toda embarazada. Fui al hospital luego de 5 horas de trabajo de parto en casa, 3cm de dilatación. Luego 5 ó 6 más, acostada en una cama de la que pensé que iba a torcer los metales de la fuerza con que apretaba todo en cada contracción. Monitoreo continuo: escuchar su corazón todo el tiempo me ponía muy nerviosa y me incomodaba. Me ofrecieron música pero no sacar el monitor. 7cm de dilatación, rotura de bolsa, a ver si bajaba un poco más. Hubiera sido más útil mandarme a moverme, a ponerme vertical o deambular. A las 2 am dijeron:

- Vamos a cesárea así nos vamos a dormir todos de una vez

Ahí si me hicieron moverme, pasarme de camilla, al quirófano, etc. Fui la quinta persona en tocar a mi hijo, ya limpio y vestido. Tardé varios días en animarme y sentirme en el derecho de desvestirlo y mirarlo desnudo. Pasé un año recordando cada noche esa noche, armándola y rearmándola para entender dónde se torció tanto de lo que yo esperaba. Mini anécdota del nacimiento de mi segundo hijo: rotura uterina en la cicatriz de cesárea anterior. Cesárea de urgencia con anestesia general. Conocí a mi hijo 2 ó 3 horas (nunca sabré exactamente) después de nacido.

Del primero me da vergüenza no haber reaccionado al escuchar el comentario sobre irse a dormir. Mi marido quiso reaccionar cuando dijo cesárea, pero yo estaba tan cansada del esfuerzo y tan asustada por el dolor, que me rendí. Podría haber recordado que ya quedaba poco, tenía 7 u 8cm de dilatación. Pero lo que pensé fue cómo me perdía sola en la profunda oscuridad de cada contracción. Mi marido no habla español, así que del comentario ni se enteró.

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Aquí compartimos algunas de las historias, pero desde aquí pueden leerlas todas.

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