martes, 7 de enero de 2014

Con la novela Brothers, de Yu Hua, de la China “comunista” de Mao, a la moderna China del capitalismo salvaje

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

En un trabajo previo, me basé en el ensayo del afamado escritor chino Yu Hua (Hangzhou, Zhejiang, 1960), “China en diez palabras” (http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/china-autoritarismo-capitalismo-salvaje.html), para analizar la situación económica, social y medioambiental por la que actualmente atraviesa China, misma que ya había tratado en otro artículo (http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/01/el-sobrevalorado-y-anarquico.html).

En esta ocasión, lo hago valiéndome de una de sus obras literarias, “Brothers” (Anchorbooks, 2009), tal vez uno de sus trabajos más descriptivos y desarrollados sobre lo que ha pasado en China en los últimos 30 años, sobre todo, las brutales transformaciones económicas que han colocado a ese país en calidad de maquiladora mundial y que si, por un lado, en efecto, ha logrado un espectacular desarrollo económico, que la coloca entre las principales economías del mundo, por otro lado, ello ha redundado en una severa afectación de su medio ambiente y en que su sociedad se ha materializado y se ha desensibilizado a tal nivel, que actualmente, como sucede en este mundo tan dominado por el salvaje capitalismo, el único objetivo posible, para la mayoría de los chinos, es lograr el éxito material, a costa de lo que sea. Valores tales como la compasión, la solidaridad, el amor, la bondad… entre otros, se han ido perdiendo, llegándose a niveles de deshumanización en los que, por ejemplo, los jóvenes no ayudan a los ancianos que se caigan en la calle porque temen que éstos vayan a chantajearlos con que ellos los tiraron (por desgracia, algo real, pues ya se han dado casos así: http://www.argenpress.info/2013/12/la-mayoria-chinos-dudaria-en-brindar.htm).

En Brothers (Hermanos), Yu Hua analiza esa transición, enfocándola en la vida de sus protagonistas principales: Baldy Li y Song Gang, cuya vida va a la par de los referidos cambios y que por azares del destino, sus existencias se unen. Los hechos toman lugar en la población de Liu, un sitio rural, en donde, en los años setenta, no había ni bicicletas y la carretilla del herrero local, Tong, era el único “medio de transporte” disponible.

Baldy Li es huérfano de padre. Su madre, Li Lan, debió de soportar por años la vergüenza que le provocó el que su marido, el padre del recién nacido Baldy Li, hubiera muerto ahogado en excremento, cuando espiaba los traseros de las mujeres en un baño público. El cadáver es rescatado por Song Famping, padre de Song Gang, quien, desde entonces, provoca buena impresión en Li Lan. Tiempo después, la esposa de Song Famping muere de cáncer y la esporádica relación que tuvieron él y Li Lan, se formaliza y deciden casarse. Esos hechos toman lugar algunos años antes de la llamada “Revolución Cultural” (1966-1976), promovida por Mao Zedong, en aras de terminar con los resabios del sistema burgués y todo lo “malo” que existía, previo a la implantación del “comunismo”.

Y justo cuando eso, la “revolución cultural” llega al pueblo de Liu, es que comienzan los problemas para Song Famping, ya felizmente casado con Li Lan, pues al hurgar en su pasado, como se hacía con todo mundo, se descubrió que su padre había sido terrateniente. Por tal motivo, pierde su trabajo como profesor de la primaria local y es condenado a realizar humillantes trabajos, como barrer, justo frente a la escuela en donde había dado clases, además de que debe de cargar todo el tiempo un letrero que dicen “Este es un contrarrevolucionario, hijo de terratenientes”. La gente lo puede abofetear, escupir, golpear… así como se hacía con todos los “enemigos de la revolución”, sin importar si hasta ese momento, habían sido ciudadanos muy respetables o modelo. No, sí su pasado era “maldito”, eran considerados “enemigos”. Mientras tanto, Li Lan, se había ido a recluir a un hospital en Shanghái, para recibir tratamiento de una enfermedad pulmonar, sin que se enterara de que su esposo era ya tratado como “basura” por los “revolucionarios”.

Song Famping se fue acostumbrando a las humillaciones y ya le eran soportables, pero, por desgracia, en una ocasión que sus hijos, Baldy Li y Song Gang, van a verlo a donde barría y debía de soportar humillaciones, golpes y escupitajos, uno de ellos, Baldy Li, le recrimina a gritos que el letrero que Song Famping portaba, no decía “El jefe Mao es un terrateniente”, como aquél les había dicho - ellos aún no sabían leer -, con tal de que no pensaran tan mal sus propios hijos de él, sino que lo que en realidad se leía era que Song Famping era hijo de terratenientes. Y sólo bastó esa revelación para que los guardias rojos - como se llamaba a los intolerantes, violentos jóvenes encargados de vigilar a los contrarrevolucionarios - que la escucharon, se le fueran a los golpes con palos y patadas a Song Famping, quien debió soportarlos, pues para cualquiera que osara responder o defenderse, era peor. A partir de ese funesto hecho, que hizo arrepentirse bastante a Baldy Li, la vida de Song Famping, quien fue arrestado, fue tan miserable, que tanto su condición física, como mental, se deterioraron bastante, al punto de ser casi un fantasma, así como los otros “enemigos de la revolución”, que al igual que él, por cualquier motivo, por simple que fuera, eran torturados a diario, dentro del bodegón en donde habían sido encarcelados y obligados a diario a realizar duras tareas y a sobrevivir con migajas y restos de comida que los guardias rojos les llevaban. En una ocasión, Song Famping quiso cumplir con su promesa de ir a Shanghái a recoger a su esposa, Li Lan, del hospital, pero no pudo cumplirla, pues su huida, enfureció a los guardias rojos que lo siguieron hasta la terminal. Quiso mostrar la carta de su esposa para justificar que no huía, sino que sólo se ausentaría por un día, pero contra los cerrados, energúmenos “defensores de la revolución”, no se podía argumentar nada, y le propinaron tan salvaje golpiza, que terminaron matándolo.

En esos pasajes, Yu Hua, muestra claramente a los niveles que ya, desde entonces, se comenzó a deshumanizar la sociedad china, pues los guardias rojos podían actuar a sus anchas, con tal de “combatir” a los enemigos de la revolución, a quienes podían allanar sus hogares, despojarlos de sus pertenencias e, incluso, matarlos a golpes, pues su “acción revolucionaria” justificaba todo. Esto, como señala Yu Hua, en su ensayo “China en diez palabras”, es algo que sigue privando y que justifica el autoritarismo chino, que ve a los activistas no como revolucionarios, sino como “refugiados de la justicia” (political refugees), con lo que los coloca en el nivel de simples delincuentes, igual que vulgares ladrones o violadores (http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/china-autoritarismo-capitalismo-salvaje.html).

En el crudo pasaje en que refiere cómo de la golpiza propinada a Song Famping lo dejan muerto, ensangrentado, casi destrozado, sin que a nadie le importe, en realidad, si ya está muerto y, mucho menos, en recoger su cadáver, podemos darnos una idea del grado de insensibilidad al que, desde entonces, se ha ido acostumbrando la sociedad china, a grado tal que hoy día, por ejemplo, es todo un espectáculo televisivo entrevistar a los condenados a muerte (http://www.youtube.com/watch?v=EE5UCqpmZag).

Para Li Lan fue un duro golpe la muerte de Song Famping a quien, de verdad, había amado profundamente. Aún así, se resignó, y siguió tratando de llevar su vida, trabajando en la fábrica de seda, donde desde hacía años laboraba, y debiendo de soportar, de cuando en cuando, las agresiones de los guardias rojos, porque había sido la esposa de un hijo de terratenientes. Además, decide llevar a Song Gang, el hijo de Song Famping, con el abuelo de él, un viejo terrateniente, venido a menos, y ella sigue viviendo sólo con Baldy Li. No terminan allí sus infortunios, pues sufre nuevas humillaciones, cuando Baldy Li, a sus 15 años, repitiendo lo que su padre biológico, justo 15 años antes, había hecho, de espiar los traseros de las mujeres en un baño público, es sorprendido por el poeta Zhao haciendo lo mismo. Zhao, junto con el escritor Liu, ambos “distinguidos” personajes del pueblo, dan a conocer la bajeza de Baldy Li. Por fortuna, la “revolución cultural” estaba en sus últimos años, así que no pasó de la generalizada burla de la gente del pueblo y unas cachetadas al muchacho, sobre todo de parte de los agraviados maridos de las mujeres casadas a las que les había visto el trasero. Una, que era soltera, Lin Hong, sólo lloró de rabia y le espetó que cómo había sido capaz de hacer tan vergonzosa acción.

Pero ese hecho fue suficiente para que Li Lan, la madre de Baldy Li, sintiera de nuevo la vergüenza de años atrás, tanto, que poco a poco fue dejándose morir. Por esa circunstancia fue que los hermanos se vuelven a reunir, viviendo en la casa que fuera de Li Lan y pertenecía, ya, a Baldy Li. Ya sin sus respectivos padres, Baldy Li y Song Gang se dan a la tarea de buscarse una forma de vida. Song, lo hace en una fábrica de metal, en tanto que Li consigue trabajo en una fábrica de cajas de cartón. Ambos logran colocarse debido a que son conocidos del hombre, Tao Qing, que, años atrás, les ayudara a cargar el cadáver de su padre, dado que nadie deseaba ensuciarse las manos recogiendo el cuerpo inerme de un “enemigo de la revolución” y los hermanos, aún niños, le agradecen y lo colman de bendiciones. Como Qing tiene ya un cargo público de importancia, está en posibilidades de conseguirles empleo. Con este pasaje, Yu Hua da a entender que, aún cuando en la era “comunista” china, se suponía que todo mundo tenía derecho al trabajo, era gracias a las, digamos, “influencias”, que en realidad podía obtenerse una ocupación. Qing tenía un cargo “importante”, pues se desempeñaba como director de la fábrica de cajas, cuyos trabajadores eran personas con capacidades distintas: cojos, ciegos, mudos y con retraso mental. La función de la fábrica era casi social, con el fin de dar trabajo a ese tipo de ciudadanos, aunque, en realidad, era una pérdida permanente de dinero. Es otro detalle destacable que señala Hua, que durante la era “comunista”, muchas empresas públicas funcionaban, fueran o no realmente productivas o que generaran ganancias, con tal que se dijera que en China, todo mundo tenía trabajo, aunque, como señalo arriba, no fuera cierto del todo.

Sin embargo, Baldy Li, forjado innatamente para los negocios, logra que en poco tiempo la empresa rinda generosas ganancias (de hecho, un cómico hecho narrado antes en la novela, era que Li negociaba con todo aquel que quisiera saber cómo era el trasero de Lin Hong, la chica más bella del lugar, que él había visto, a quien se lo describiría con todo detalle, a cambio de un buen tazón de fideos especiales comprados en el restaurante del pueblo).

Eso lo consigue gracias a su perseverancia, pues le basta con ir a Shanghái y mostrarles a grandes compañías la foto de sus obreros “distintos”, para lograr conmover a sus directivos y que le encargaran importantes cantidades de cajas. Esa parte se ubica alrededor del año 1980, cuando comenzaba la apertura económica promovida por Deng Xiaoping, durante la cual, China se va convirtiendo en la maquiladora mundial, gracias abundante mano de obra con bajos salarios, vastos recursos naturales y un gobierno que concedía muchas facilidades a la inversión extranjera (anacrónico modelo que a toda costa desea aplicar la mafia en el poder en México, privatizando ya hasta el petróleo).

Y justo en el personaje de Baldy Li es que Yu Hua va mostrando esos cambios tan brutales que tuvo la apertura china en su modelo económico.

Li, gracias a su éxito, es nombrado director de la fábrica de cajas. Sin embargo, luego de un tiempo de trabajar allí, decide independizarse, aprovechando el boom económico, y establecer una fábrica de ropa. Con su dinero y con el de algunos de los personajes más notables del pueblo - entre los que están el herrero, el afilador de cuchillos, el dentista, el vendedor de paletas y el sastre -, a quienes llama ya “accionistas”, con toda la connotación de un sistema capitalista de asociación, va a Shanghái, para, según él, conseguir la producción de las prendas que tenía pensado hacer. Sin embargo, no sucede así, y luego de meses de incertidumbre, regresa derrotado, diciéndoles a sus desalentados “accionistas” que “la primera vez que fui a Shanghái, me bastó con mostrar una foto de mis desvalidos obreros para compadecer a los empresarios y que me dieran la producción, pero, ahora, es una sociedad distinta y por la alta corrupción, me piden cientos de yuanes como sobornos, con tal de que me den el trabajo” (p. 346).

Además de perder su dinero, Li no escapa a las golpizas que todos los días los airados “accionistas” le propinan, por haber perdido su dinero, las que Li soporta estoicamente, aceptando que son debido a su fracaso. Sin embargo, no se da por vencido en su afán por convertirse en el hombre más rico de China. Y ese proceso lo inicia, protestando frente al inmueble en donde sesionan las autoridades locales. Lo hace sentándose, pegando un letrero en su pecho, con la exigencia de que se le devuelva su trabajo como director de la fábrica de cajas de cartón, al que había renunciado, sin pedir consentimiento a sus superiores, cuando intentó establecer su fábrica de ropa. Su protesta se alarga semanas, meses, años… y aunque no tiene éxito en que su cargo le sea devuelto, sí logra atraer la atención y compasión de la gente, a la que pide cosas para comer, así como su basura, lo que ya no les sirva, y todo eso lo va acumulando. Comercia esos desperdicios y, con el tiempo, Baldy Li ve en la venta y compra de aquéllos su futuro, de tal manera que se autonombra el “Rey del Desperdicio”.

Y es así como ese pobre hijo de una obrera, va ascendiendo en la escala social hasta convertirse en un magnate que, en pocos años, maneja todo tipo de negocios, desde el reciclaje, restaurantes, edificios de departamentos… se apodera de la población Liu y, en combinación con las felices autoridades locales, va transformándola, derribando las antiguas casas y calles y modernizándola en todos los sentidos, a tal grado que cuando le preguntaban que si él era de Liu, muy orgulloso se jactaba de que, “en efecto, yo soy Liu”. Además, disfruta de cuanto lujo se le antoja, viviendo en una fastuosa residencia, adquiriendo costosos trajes “Armani”, lujosos autos, viajando a todas partes, aunque manteniéndose como soltero empedernido, acostándose con cuanta mujer se le pone enfrente, sabedor de que su enorme fortuna, atrae féminas, cual el polen a las abejas.

Yu Hua, evidentemente ejemplifica con el éxito económico de Hua y su vida de dispendios, como dije antes, la brutal transformación de China, que ha arrasado, incluso, con rasgos culturales tan enraizados, sobre todo en las zonas rurales y ha dado paso a una destructiva modernidad que no tiene límites, arrasando, año con año, con zonas rurales de cultivo, aunque con tales acciones disminuya su producción de alimentos y deje en el desamparo a los campesinos a quienes les son arrebatadas, por la fuerza, tales tierras.

Esto lo contrasta con la vida de Song Gang, quien, al contario de su hermano, lleva una vida sencilla, modesta, trabajando al lado de su esposa, Lin Hong, la chica más bonita de Liu, y la que muchos años estuvo asediada por su hermano Baldy Li, hasta que ella le revela un día a Song Gang que está enamorada de él y por tal motivo se casan. Song Gang representa a todos los chinos que, a pesar de sus esfuerzos por lograr tener mucho dinero y vivir bien, no lo logran, y no les queda más que sobrevivir, como se pueda, trabajando por sueldos de hambre, vendiendo baratijas en las calles, embaucando a la gente con mentiras y otras cosas.

Song Gang, con casi todos sus ahorros, logra adquirir la primera bicicleta que existiera en Liu, una Eternity, y tan orgulloso estaba de su vehículo, que la tenía como nueva todos los días, iba en ella por su esposa a la fábrica de ropa en donde laboraba y sonaba el timbre, con tal que todos los notaran viajando en su magnífica bicicleta. Todo transcurre sin cambios importantes hasta que, justo las transformaciones económicas, tienen como consecuencias que muchas empresas estatales, las más ineficientes, comiencen a cerrar, como la de metal, en donde trabaja Song Gang. A partir de allí, deambula por distintos empleos, uno de ellos, como cargador en un muelle en donde, para su mala suerte, se daña su columna. Después, consigue trabajo en una fábrica de cemento, empacando el dañino producto, y luego de dos años, se enferma de sus pulmones. Con estos pasajes, Yu Hua ejemplifica claramente la explotación y los peligros laborales a la que son sometidos millones de obreros chinos a diario, sin que existan verdaderas leyes que los protejan (de hecho, China es el tercer país más enfermo del mundo. Ver mi trabajo, citado antes:
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/01/el-sobrevalorado-y-anarquico.html).

Y de allí, Song Gang deja de trabajar, imposibilitado de hacerlo debido a su mermada salud, que no puede atender convenientemente, pues el hospital y las medicinas son caros, y trabajadores pobres como él y su esposa, no pueden pagarlos (también, aquí, Yu Hua resalta el que el sistema de salud pública casi ha desaparecido). En esta parte, Song Gang decide pedirle ayuda a Baldy Li, quien, muy generoso, lo auxilia, a pesar de los años de distanciamiento que llevaban (lo que Yu Hua llama raíces, que no se abandonan, a pesar de las brutales transformaciones). Si embargo, Baldy Li le da la ayuda económica a escondidas, pues conoce el carácter obstinado de Song Gang, de no aceptar dinero a cambio de nada. Baldy Li envía a uno de sus asistentes a ver a Lin Hong, a la que entrega cien mil yuanes, para los gastos médicos de su hermano, y le dice que cada seis meses, recibirán la misma cantidad. Lin Hong está agradecidísima y de inmediato lleva a Song Gang al hospital, diciéndole que familiares de ella le han prestado dinero para hacerlo. Sin embargo, Song Gang, ignorante de la ayuda que le está dando su hermano, decide irse del pueblo con un “charlatán”, de los que, según Yu Hua, abundan en China, para tratar de vender lo que fuera. De hecho, el charlatán, apellidado Zhou, había llegado a Liu, por el impacto mediático que un concurso organizado por Baldy Li estaba teniendo en toda China. El concurso, denominado “Competencia Inaugural de Belleza Virgen”, tenía la finalidad de premiar a las tres mujeres “vírgenes” más bellas de todo el país. Sin embargo, las ganadoras de los tres primeros lugares, no lo logran, precisamente, por ser vírgenes, pues no lo eran ya, sino por haberse acostado con Baldy Li, quien ordena a cuáles de ellas darles el primero y tercer sitio, dejando el segundo a “discreción” de los jueces, los que son “sobornados” por las varias participantes, quienes no tienen empacho en acostarse con ellos. Zhou estaba allí justo para vender hímenes, tanto chinos, así como extranjeros, que podían convertir a cualquier mujer no virgen, nuevamente en ello y “es más barato hacerlo con mis hímenes, que cuestan mucho más baratos que una reconstrucción quirúrgica”. (p. 503)

En tan sólo los tres días que duró el concurso, Zhou logra vender todos sus hímenes artificiales y ganar cien mil yuanes, con lo que deslumbra a Song Gang, quien por ello toma la acelerada decisión de irse a probar fortuna con él.

En estos pasajes, Yu Hua muestra el nivel de frivolidad que ha alcanzado la sociedad china, que de cualquier cosa crea “líderes e ídolos”, como cita en su ensayo “China en diez palabras”. Por otro lado, alude también a la excesiva corrupción existente, cuando, burlonamente, la novela refiere que la ganadora del concurso de vírgenes, ni virgen era y hasta un hijo tenía. “Bueno, es que hay muchas formas de virginidad”, se defiende la mujer, “y la mía, es también espiritual” (p. 527). Y de paso menciona la generalizada costumbre de “embaucar”, es decir, de engañar, como lo hace Zhou, con el fin de obtener un beneficio económico (como las “medicinas” chinas piratas, que ni siquiera son medicamentos). Sobre todo cuando, más adelante, convence a Song Gang, de que se injerte senos artificiales, con tal de que logren vender cremas que hacen crecer el busto a las mujeres (p. 551). Y en efecto, ese engaño tiene éxito y logran vender todas sus cremas. Fuera de su habilidad para engañar a las personas, Zhou se presenta como un personaje frívolo, que sólo se interesa por ver aburridas novelas coreanas, mostrando con ello, Yu Hua, el bajo nivel cultural que una buena parte de los chinos comparten.

Pero luego de eso, Song Gang anhela bastante regresar con su esposa, más cuando se encuentra con un viejo conocido del pueblo, quien le dice que él, tras mucho trotar por China, sigue igual de pobre que cuando salió del pueblo. “Mi padre decía que si tu destino está en que tengas cien gramos de arroz, aunque desees tener medio kilo, no pasarás de cien gramos”. Song Gang, sin pensarlo más, regresa a Liu, justo en los días en que, por la soledad en que se encuentra su esposa, Lin Hong, de tantos meses sin él, es atrapada por los lances amorísticos de Baldy Li, muy enamorado aún de ella. Song Gang se entera de la aventura amorosa entre su esposa y Baldy Li, y decide poner fin a su vida, arrojándose a las vías del tren, no sin antes escribir cartas a su hermano y a su esposa, en donde, sin recriminaciones, ni reproches, le dice a Lin Hong, que ha sido muy feliz veinte años casado con ella, y a Baldy Li, que, a pesar de la muerte, ellos nunca dejarán de ser hermanos y algún día se encontrarán los tres.

A partir de allí, se da la ruptura definitiva entre Baldy Li y Lin Hong y siguen sus vidas, él, aumentando su fortuna y ella, cambiando tan radicalmente, como lo ha experimentado toda China, a grado tal de que de haber sido la chica más bonita de Liu, haber estado fielmente casada con Song Gang y haber tenido una rápida aventura sexual con Baldy Li, abre un salón de belleza y, con el tiempo, establece la primera “zona roja” del pueblo, contratando a las más guapas, jóvenes mujeres de todas partes del país, gustosas de trabajar allí como meretrices, con tal de ganar mucho dinero en poco tiempo. A Lin Hong, se le da en llamar, con los años, Madame Lin. Y a su casa de citas acuden importantes personajes, incluso acompañados, uno que otro, de sus esposas, las que están muy agradecidas de que las chicas de lugar, eviten que sus esposos les sean “infieles a escondidas” (otro rasgo más de los niveles de banalidad a los que ha llegado la sociedad china, como señala Yu Hua).

Otro personaje que merece especial atención es el de Yanker Yu, el antiguo dentista del pueblo, quien tuvo el buen tino de volver a invertir en la nueva empresa de desperdicios de Baldy Li, y gracias a esa decisión se convierte en millonario por el resto de su vida. Lo que hace con su creciente fortuna es viajar por todo el mundo y participar en cuanta manifestación antigubernamental se le presente enfrente, argumentando que sólo así se siente vivo y útil, pues “de otra manera, me aburriría sólo por ser millonario” (p. 634). Aquí, Yu Hua estaría criticando a la cerrada y autoritaria mafia gobernante china, que aplasta cualquier intento de activismo político, como señalo arriba. El personaje de Yanker Yu realiza fuera de su país, protestas ante arbitrariedades, lo que no puede hacer allí (cada año, miles de activistas son encarcelados y varios de ellos, ejecutados). Aunque en cierto momento halla una excusa para protestar desde su país, pero no contra el gobierno chino, precisamente, sino contra Japón, sobre todo porque de cuando en cuando se dan sentimientos antijaponeses, debido a los años en que Japón invadió a China y cometió barbaridades que aún pesan en la memoria de los chinos. Decide Yanker Yu, incluso, ir a Japón a protestar contra la costumbre del primer ministro japonés de entonces, Junichiro Koizumi, de acudir cada año al santuario Yasukuni, a “honrar” a los soldados japoneses, mismos que cometieron en el pasado las atrocidades mencionadas (el actual ministro japonés, Shinzo Abe, ha reanudado esa ofensiva práctica)

Uno de sus asistentes le envía un auto, un Toyota Crown, para llevarlo al aeropuerto, pero Yanker Yu se queja de que eso es absurdo, que si va a protestar contra Japón, le envíen un auto japonés, pero el asistente trata de hablar en favor del auto, diciéndole que está hecho con cincuenta por ciento de componentes chinas, pues la empresa que lo fabrica es resultado de una inversión conjunta chino-japonesa, que ésa es la consecuencia de vivir en un mundo “tan globalizado” ( p. 636. En esto se alude, en efecto, al papel maquilador mundial que tiene China actualmente).

Baldy Li, por su parte, está tan aburrido con su existencia de millonario, que no sabe ya qué hacer, hasta que un buen día, ve que personajes importantes de otros países han comprado un boleto por veinte millones de dólares para orbitar la tierra en una cosmonave rusa. Decide que bien vale la pena eso, muy a su nivel, viajar por el espacio. Estudia ruso y, reflexionando en qué podría llevar él al espacio, como han hecho los que han viajado antes, está de acuerdo en que cargará las cenizas de su hermano, Song Gang, para arrojarlas en el espacio y que todos los días puedan contemplar, las cenizas, varias veces las puestas y las salidas del sol.

En mi opinión, ese final, evocaría la superficialidad y el vacío existencial a los que ha llegado la mayoría de la sociedad china en la actualidad, a la que el capitalismo salvaje está arrebatando los auténticos valores humanos, sin los cuales, no sólo China, sino la humanidad toda desaparecerá en poco tiempo.

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La libertad de todos amenazada por la gran riqueza de 2.170

Daniel Raventós (SINPERMISO)

No ha habido ningún autor mínimamente serio que haya sido un defensor de lo que para simplificar podríamos llamar igualdad total. Si "igualdad total" son palabras con algún sentido preciso.

Efectivamente, somos muy diferentes. Unas personas son jóvenes y otras casi centenarias, unas gozan de buena salud y otras la tienen muy precaria, unas son muy inteligentes y otras no tanto, unas prefieren la televisión a todas horas y otras lecturas de biología evolutiva, a unas les chifla leer prensa deportiva y a otras estudiar a Aristóteles, unas desean escalar montañas y otras atiborrarse de pornografía o de discursos papales, etc. Constatar estas evidencias resultaría innecesario si no fuera porque en ocasiones estas grandes diversidades en las preferencias y en la constitución natural se utilizan para intentar defender situaciones sociales que no son producto de desigualdades más o menos neutras sino completamente inicuas. Hay desigualdades que no afectan a la libertad de la mayoría, pero hay otras que la comprometen cuando no la impiden.

Las grandes desigualdades económicas son un impedimento a la libertad de la gran mayoría. Cuando un poder privado es tan inmenso que puede imponer su voluntad o, más técnicamente, su concepción del bien, al resto de la sociedad o a una gran parte, la libertad de esta mayoría está seriamente afectada. Los poderes privados más desarrollados que actualmente pueden imponer su voluntad a la gran mayoría de la sociedad, incluidos muchos Estados que parecen estar a su servicio (y en muchos casos están directamente a sus órdenes), son las grandes transnacionales. Mediante amenazas de distinto calibre (migración a otro lugar, cierre de fábricas…) estas grandes transnacionales han conseguido entre otros objetivos: rebajas del impuesto de sociedades, bonificaciones fiscales muy diversas, adjudicación de terrenos de forma ventajosa respecto a otras empresas… Sin contar las ayudas legislativas que reciben desde muchos países que permiten la ingeniería fiscal mediante, aunque no solamente, los paraísos fiscales (1) y que ocasionan la evasión de cifras multimillonarias de impuestos. Por ejemplo, Apple tuvo en el Reino de España una declaración del impuesto de sociedades negativa en el año 2011. Es mucho el dinero también que estas empresas dedican al cabildeo directo o indirecto. Otro ejemplo: entre 1998 y 2004, 759 millones de dólares se emplearon por parte de las grandes farmacéuticas para influir en nada menos que 1.400 disposiciones del Congreso de Estados Unidos. Se estima que hay 2'5 lobbistas por cada diputado en Estados Unidos. No es extraño que el que fuera presidente de aquel Estado, F.D. Roosevelt, llamara a estas empresas "monarcas económicos". La razón es que atentaban contra la libertad de la república, una vieja tradición monárquica. Y lo siguen haciendo de forma aún más desvergonzada. ¡Cómo calificaría Roosevelt ahora a estas empresas 80 años después! Cuando la existencia material de millones de personas depende de la arbitrariedad de algunos pocos y potentes consejos de administración, la libertad del primer grupo peligra si no está ya sometida.

Es muy reconfortante para los que amasan grandes fortunas escuchar a periodistas y académicos que atribuyen la razón de estas acumulaciones a los enormes méritos desplegados para conseguirlas. Méritos que les hablan y halagan sobre músicas que les placen enormemente: si han llegado donde están es porque se trata de grandes emprendedores o inteligentes innovadores o genios financieros o working rich… No todo el mundo dispone de esos méritos y genios, y por tanto, hay que aceptar que es el pago justo a tanta excelencia. No solamente se trata del llamado "sesgo de la confirmación", según la cual la información acorde con las propias convicciones se procesa de forma mucho más favorable que la información que no es acorde con las mismas. Hay más. Así, la desigualdad no sería sino el coste que hay que pagar a cambio de la oportunidad. En un reciente libro (2), se recordaban algunos datos que no hacen tan favorables las cosas para los muy ricos: el 40% de los 400 estadounidenses más ricos habían heredado más de un millón de dólares de sus mayores. Con un millón o más de dólares, sin contar relaciones, educación, amistades aportadas por las familias de origen, ya se empieza la carrera de una manera bastante ventajosa. Más gratificante es, empero, para estos tipos achacar a los méritos propios su privilegiada posición. Y siempre hay académicos y periodistas dispuestos a decírselo repetidamente para hacerles más fantástica su ya afortunada existencia. Tampoco es necesario ser muy extremista a la hora de agasajar a los muy ricos y, en perfecta simetría, responsabilizar a los pobres de su desgraciada situación. No hace falta, por ejemplo, llegar a las propuestas de Thomas Nixon Carver, el que fuera catedrático de política económica en la Universidad de Harvard entre 1902 y 1935 y uno de los presidentes de la American Economic Association. Este pimpante economista proponía la esterilización de los "palmariamente ineptos", es decir, a los que no alcanzaban un ingreso anual de 1.800 dólares. En los años 30 del siglo pasado, que es cuando se hizo la propuesta, esta cantidad abarcaba al 50% de la población de Estados Unidos, es decir, a unos 60 millones de personas. No se andaba con pequeñeces el señor Carver (3). Pero, insisto, no hace falta llegar a tanto extremismo: es suficiente con que los periodistas y académicos mencionen el justo pago a los ricos por sus méritos y genialidades para justificar sus inmensas fortunas. A veces también debe acompañarse de la envidia que, según ellos, invade al resto. Pero moderadamente, no hace falta presentarlo de forma demasiado radicalizada, no. Al fin y al cabo, ¿no son estas fortunas las que contribuyen con alguna cantidad a paliar algunas desgracias en el mundo? El filantrocapitalismo al que se dedican algunos de los grandes multimillonarios no solamente lava conciencias sino que es muy rentable. Y a nadie le amarga un dulce.

Desde el inicio de la crisis económica las distancias sociales y las desigualdades entre los más ricos y el resto de la especie se han incrementado. Ya en el año 2012, por citar a un economista conocido, Joseph Stiglitz escribía: "Quienes más padecen las crisis son los trabajadores y las pequeñas empresas, y eso ha sido especialmente cierto durante esta crisis, en la que los beneficios de las grandes empresas siguen siendo elevados en muchos sectores, y a los bancos y a los banqueros les van bien las cosas." (4)

Datos que lo corroboran, pero antes un comentario. Como queda dicho, los ricos tienen académicos y periodistas que son sus bufones y su corte. "Mucha de la literatura actual sobre el mundo de los grandes directivos de empresa se publica en revistas como Fortune, Businessweel o Forbes. (…) en ningún lugar pueden encontrarse estudios empíricos sobre las raíces sociobiológicas de las tendencias criminales de la clase ejecutiva." (5) Veamos una muestra de esa "literatura actual sobre el mundo de los grandes directivos" que aporta datos interesantes. El informe acabado de publicar de UBS (antiguamente se conocía como Unión de Bancos Suizos) Wealth-X and UBS Billionaire Census 2013, indica que en el Reino de España hay 22 milmillonarios que acumulan una fortuna de 74.000 millones de dólares, lo que equivale a más del 5% del PIB del Reino. Sí, solamente 22 personas acumulan esta increíble fortuna. Y los 2.170 humanos que en el 2013 acabado de finalizar atesoran 6'5 billones (trillones en inglés de los Estados Unidos) de dólares disponen de la misma fortuna que representa todo el PIB mundial menos el de la China y los Estados Unidos. Esta inmensa cantidad de dinero en tan pocas manos es un 60% superior de lo que acumulaban en 2009. Efectivamente, en plena crisis y en 4 años han aumentado un 60% su riqueza, pas mal. Las muy concretas 2.170 personas y algunas más son las que están en el extremo privilegiado de las grandes desigualdades. "Los frecuentes éxitos que cosechan las grandes empresas a la hora de no tener que asumir todas las consecuencias de sus actos son un ejemplo de cómo modelan a su favor las reglas del juego económico." (6) Es un poder privado tan inmenso que su voluntad, su concepción del bien, se impone a una gran mayoría de la sociedad. No se trata sólo de la galopante desigualdad que con algunos remiendos pueda mitigarse, se trata de la libertad de la inmensa mayoría.

(Una versión más reducida de este artículo se publicó en el Diario de Mallorca el 25-12-2013)

Notas:
1) En Zug, ciudad suiza, están censados 19.000 habitantes y es la sede de casi 30.000 empresas. Muchas de estas sedes de grandes multinacionales ubicadas en este pueblo suizo no tienen ni un solo empleado. Zug fue la pionera suiza en ofrecer impuestos testimoniales a las grandes empresas.
2) Andy Robinson (2013): Un reportero en la montaña mágica, Ariel.
3) Daniel Raventós (2010): "La contrarreforma laboral del Gobierno Zapatero aún no es la castratio plebis de Thomas Nixon Carver como solución a la pobreza y el paro", SinPermiso núm. 7.
4) Joseph Stiglitz (2012): El precio de la desigualdad, Taurus.
5) Jeffrey St. Clair y Alexander Cockburn (2013): "The American Criminal Elite. An Orgy of Thieves", Counterpunch, 24-11-2013. Traducción en SP: "La élite criminal de los Estados Unidos. Una orgía de ladrones", SinPermiso, 24-11-13.
6) Josep Stiglitz, op. cit,., p. 249.

Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012).

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¿Rigor analítico y propositivo o progresismo débil y errático?

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

La señora Isabel Rauber ha escrito un artículo (Gobiernos populares de Latinoamérica ¿transición o reciclaje?) publicado en ARGENPRESS el 3/1/14 y en ACTA, Agencia de Noticias de la CTA el 2/1/14, donde comienza por referirse a una nota de Eduardo Gudynas (Izquierda y progresismo: la gran divergencia) publicado en ALAI, América Latina en Movimiento el 24/12/13, y después reflexiona sobre las problemáticas sociales actuales.

La parte en que se refiere a la nota de Gudynas critica a éste porque para calificar a algunos gobiernos de la región latinoamericana emplea la expresión “nueva izquierda” y luego los “subclasifica” -escribe Rauber- como “progresistas”.

La autora le reprocha a Gudynas no definir claramente qué entiende por “nueva izquierda”, “izquierda clásica” y “progresismo”.

Es posible que Gudynas, en su corta nota, haya dado por sobreentendido lo que supone que todo (o casi todo) el mundo sabe: que se denomina “nueva izquierda” a los movimientos o líneas de pensamiento que proponen la revisión de los planteamientos marxistas (los neo y postmarxistas). Que “izquierda clásica” hace referencia a quienes defienden la plena actualidad del marxismo, en cuanto método de análisis y conocimiento y como la crítica más elaborada y completa del sistema capitalista, basado éste en la propiedad privada de los instrumentos y medios de producción y de cambio y en la explotación del trabajo humano y que postula la necesidad de su abolición para sustituirlo por un sistema socialista de propiedad colectiva de dichos instrumentos y medios de producción y de cambio.

“Progresista” para Gudynas, en el contexto de su artículo, sería la consecuencia necesaria del neoizquierdismo. Y consistiría en el abandono de la perspectiva socialista contenida en la “izquierda clásica” para quedarse, en el mejor de los casos, en reformas dentro del sistema capitalista con alguna política redistributiva generalmente por vía asistencial, que, como la experiencia indica, tiene las patas cortas y no tarda en revertirse. Los Gobiernos latinoamericanos llamados “progresistas” o “socialistas del Siglo XXI”, serían, según Gudynas, ejemplo de esto último. El título de su artículo es bastante explícito: Izquierda y progresismo: la gran divergencia (subrayo “gran divergencia”). La moral que se desprende de la nota de Gudynas es que sin los instrumentos teóricos y la voluntad política de lo que postuló hace algunos decenios en la región la llamada “izquierda clásica” , los límites de las experiencias “progresistas” latinoamericanas actuales (entre las que encuentra “diferencias notables”) son, por lo menos, bastante estrechos.

La señora Rauber, en su ejercicio de demolición de la nota de Gudynas (a quien, entre otras cosas, acusa de escribir en forma confusa) incluso le imputa elogiar al CIDH, sigla que corresponde a la Comisión y a la Corte Interamericanas de Derechos Humanas. En el artículo de Gudynas, no encontré mención alguna al CIDH.

Por cierto, no es suficiente leer el artículo de la señora Rauber para saber qué escribió y quiso decir Gudynas. Es necesario leer el artículo de Gudynas para conocer las ideas que éste expresó en el mismo. El artículo de Gudynas puede encontrarse en ALAI, América Latina en Movimiento del 24/12/13.
Pero no es mi propósito hacerme el abogado de Gudynas sino comentar brevemente algunas de las ideas expuestas por la señora Rauber en su artículo.

No cabe menos que compartir lo que sostiene la señora Rauber en el sentido de que el camino de los cambios sociales a los que aspiran las mayorías es complicado, lleno de obstáculos y de algunos interrogantes no resueltos.

Comenzaré por citar textualmente algunos párrafos de su artículo, que he agrupado en dos temas: 1) la teoría y el método y 2) la crítica del sistema capitalista y las perspectivas de un cambio social radical.

1. Sobre la teoría y el método escribe la señora Rauber:

“Analizar con parámetros de ayer la realidad del presente es fuente segura de errores”.

“El autor [Gudynas] presenta sus enfoques aún atrapado por los límites del pensamiento lineal fragmentario propio del siglo XX”

“Recuperar la dimensión analítica y sistémica de la categoría “modo de producción””

“En relación con esto, está claro que los caminos de la transición hacia la nueva sociedad y el nuevo mundo cuyo horizonte se redefine y abre con la llegada de estos gobiernos de la “nueva izquierda progresista” latinoamericana , ya no pueden analizarse con los lentes de una lupa del siglo XX, cuyos parámetros pertenecen a un mundo y un tiempo histórico que ya no existe”.

“Es interesante notar que en el tiempo en que los posmodernistas anunciaban el fin de la totalidad y del “relato” colectivo, revive con fuerza el pensamiento científico que argumenta la concatenación universal de los fenómenos en la naturaleza y en la sociedad. Por supuesto, se trata de una totalidad nueva, profundizada y ampliada con el apoyo de la nano-sociología hasta lo macro, siempre con la mirada integradora que anuncia que lo analítico (fragmentado) es parte de un fenómeno social mayor al que se articula y que en esa articulación se define socialmente, o más exactamente, se interdefine permanentemente en procesos de interacción constante y redefiniciones mutas, cambios, saltos… Tales son las dinámicas sociales dialécticas, más precisamente identificadas ahora como tales, por la denominada “teoría de la complejidad””.

La señora Rauber, además de olvidar que, por lo menos desde Marx, se ha elaborado y escrito mucho y en profundidad sobre la categoría “modo de producción”, que ahora propone “recuperar” entierra, sin mayores ceremonias, todo el pensamiento teórico y la acción práctica política, económica y social, incluidos los del siglo XX (los parámetros de ayer fuente segura de errores, límites del pensamiento lineal fragmentario propio del siglo XX, lupa del siglo XX, etc).

Niega el papel creador autónomo de la teoría (cuyas hipótesis deben, por cierto, verificarse en la práctica: unidad e interacción dialéctica de la teoría y de la práctica) olvida que sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, que éste debe estar dotado de un proyecto que motive a los oprimidos y explotados. Recuérdese la famosa frase de Marx sobre la abeja y el arquitecto: la abeja construye el panal sin haberlo concebido previamente en su cabeza, el arquitecto construye la casa habiendo ya pensado el proyecto.

La señora Rauber escribe que el pensamiento del siglo XX es lineal y fragmentario, olvidando el método dialéctico materialista que no tiene nada de fragmentario y que en el plano epistemológico propone la dialéctica de lo abstracto y lo concreto: de la experiencia sensible a la abstracción y de esta a lo concreto pensado en sus múltiples determinaciones.

(Véase Marx Introducción a la crítica de la economía política, 1857, Cap. III, El método y Grundrisse, Tomo I, Introducción, par. 3: El método de la Economia Política).

Marx también escribió sobre su método en Miseria de la Filosofía (1847), Capítulo II, La metafísica de la economía política- El método y, junto con Engels, en La sagrada familia, (1844), Capítulo V, párrafo II, El misterio de la construcción especulativa).

Metodología imprescindible no sólo en las ciencias sociales sino también en las ciencias llamadas “duras”.

¿Qué nos propone en cambio la señora Rauber? Una nueva rama de la sociología: la “nano-sociología”, es decir la sociología a nivel de lo infinitamente pequeño, de los átomos y las moléculas. Sin comentarios. Y la “teoría de la complejidad” que otros llaman “teoría de los sistemas complejos”. Se habla también de los sistemas complejos autorregulatorios.

Serían sistemas complejos autorregulatorios los sistemas vivos que tienen la capacidad de recibir e interpretar información procedente de su interior o del medio circundante y, a partir de la misma y de sus propios requerimientos vitales, transformar su estructura y su funcionamiento dentro de ciertos límites, con el objetivo, aparentemente contradictorio, de transformarse y simultáneamente conservar su identidad. Esta característica recibe el nombre de homeostasis, autorregulación o auto ajuste: el sistema modifica sus variables de manera tal que logra alcanzar una estabilidad dinámica lo más parecida posible al estado existente antes de recibir la información. Los defensores de la perennidad de la economía de mercado dicen que el mercado capitalista es un sistema autorregulatorio: después de una crisis se autorregula, recobra su equilibrio y todo vuelve a la normalidad.

2. La crítica del sistema capitalista y las perspectivas de un cambio social radical.

La señora Rauber escribe:

…”Estas polémicas…ahora tienen lugar en la realidad de un nuevo sistema-mundo regido por la hegemonía global del capital”…

“Ser revolucionario es ser parte del proceso colectivo de cambio del mundo en sentido de justicia, equidad, paz, progreso humano, en el sentido y con el contenido que esto tiene para el horizonte revolucionario”.

“Se trata de una pulseada permanente con el poder del capital en general y con los nichos de su hegemonía que están dentro de nosotros mismos”.

”Reflexionar sobre esto ayudará a pensar hasta dónde un proceso de cambios sociales raizales puede avanzar dentro del capitalismo, realidad sociopolítica, económica y cultural en la que viven y se desarrollan todos los países, gobiernos y procesos del mundo, y desde la cual y en la cual también creamos, construimos los cambios y pensamos la transición”.

”¿Acaso supone el autor que los que ganaron las elecciones podrían romper inmediata y tajantemente con el capitalismo? ¿Cómo?, ¿con cuáles fuerzas sociales?, ¿con cuales propuestas?, ¿reemplazándolo con qué sistema?, ¿apuntalando cuál civilización? ¿Acaso considera el autor que ya existe, prefabricado, el nuevo sistema productivo-reproductivo social que puede reemplazar al del mercado, y que solo se trataría de “aplicar” su recetario a las realidades concretas? ¿Se trata acaso de “aplicar” o de crear, construir y apostar a lo nuevo, conociéndolo en la medida que se lo va creando y construyendo? Estas son solo algunas interrogantes que pueden estimular el pensamiento colectivo acerca de estas problemáticas de fondo”.

“Si se acepta que los procesos todos se desarrollarán durante bastante tiempo dentro del capitalismo, es de suponer entonces, pulseadas constantes, palmo a palmo, con el poder del capital, luchando por construir, sostener y desarrollar desde abajo otra hegemonía, popular, orientada a abrir cauces a una nueva civilización, anclada en el Buen Vivir y Convivir”.

“Que estas reflexiones contribuyan a promover debates necesarios acerca de la transición hacia el mundo nuevo, alentando la búsqueda de un nuevo modo de producción y reproducción que haga posible el Buen Vivir y Convivir entre la humanidad y la naturaleza, anclado en nuevos paradigmas de bienestar, progreso, desarrollo y democracia, alimentando así un nuevo pensamiento critico revolucionario que nos convoca hoy a defender la vida atravesando los campos minados por el capital, sin entrenamiento previo”.

La señora Rauber, cuando escribe que la hegemonía global del capital es de ahora, olvida que la hegemonía global del capital existe desde que existe el capital como sistema, con el paréntesis parcial y finalmente fracasado del socialismo real y olvida que la mundialización existe según algunos estudiosos desde el descubrimiento de América y la colonización y, sin duda, desde hace más de cien años con el imperialismo y con algunas particularidades que se remontan a algunos decenios que no han modificado, sino acentuado, su esencia explotadora y alienante. Sobre el estado actual de la explotación capitalista y otros temas, CEPRID me publicó el 29/12/13 “Explotación capitalista: tiempos modernos y tiempos actuales” (http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1796).

La señora Rauber pronostica que hay capitalismo para rato (“una pulseada permanente con el poder del capital”, “Si se acepta que los procesos todos se desarrollarán durante bastante tiempo dentro del capitalismo”).

La señora Rauber formula una serie de preguntas que deja sin respuesta. Es decir no tiene propuestas salvo un incierto futuro de “justicia, equidad, paz, progreso humano” y de “nuevos paradigmas de bienestar, progreso, desarrollo y democracia”, con la terminología de un político burgués en plena campaña electoral.

No se ha ocupado la señora Rauber en su artículo ni la ha mencionado una sola vez la cuestión crucial que está planteada desde hace rato, que la profundidad de la crisis actual ha puesto al orden del día y que constituye el núcleo de un cambio social radical: la abolición de la explotación capitalista.

La señora Rauber, queriendo replicar a Gudynas, con su artículo no ha hecho otra cosa que confirmar la tesis de este último: el abandono de lo que Gudynas llama la izquierda clásica, que yo prefiero llamar la crítica marxista del capitalismo y un proyecto de sociedad socialista que implica la abolición de la explotación capitalista y la instauración de una democracia participativa sin líderes providenciales con virtudes mágicas, conduce inevitablemente al callejón sin salida de un “progresismo” que no tarda en revertirse en “regresismo”.

Marx, como desde hace ya cierto tiempo lo reconocen economistas y otros pensadores de distintas especialidades y tendencias, tiene rigurosa actualidad.

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La juventud y el objetivo grande de la Revolución Bolivariana

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Es hora de definir, en este año decisivo para el logro de muchos cambios aún pendientes, el objetivo grande de la Revolución Bolivariana. Para ello es necesario asegurar -desde ya- el relevo generacional que se encargue de acentuar y de darle la continuidad requerida a los diversos cambios producidos en Venezuela bajo la tutela del Comandante Hugo Chávez, lo cual podrá producirse si a este mismo relevo lo caracteriza -además de una práctica revolucionaria- una verdadera formación teórico-política revolucionaria, siendo entonces capaz de entender cuál es su papel a cumplir en el desarrollo de los futuros acontecimientos que definirán el curso de la revolución socialista bolivariana en este país.

Aunque algunos quizás piensen que es prematuro plantearlo, hay que tomar en cuenta que la población juvenil en Venezuela (en una gran mayoría) ha vivido estos cambios propiciados por Chávez, algo que le permitiría admitir con una mayor facilidad la necesidad de consolidarlos y de ampliarlos al hallarse ésta dotada de mejores herramientas de conocimientos que sus antecesoras. Esto último -por supuesto- no implica que muchos de los revolucionarios y chavistas provenientes de las primeras generaciones ya no tengan nada que aportar al proceso revolucionario bolivariano socialista. Al contrario. De muchos de estos dependerá también que este proceso avance y se concrete, dada su innegable experiencia y sus conocimientos, sobre todo en el área formativa, un talón de Aquiles que es preciso fortalecer cuando se ha propuesto la construcción socialista de las comunas en todo el territorio nacional; evitándose así que todo se limite a discursos y a propaganda oficiales, sin conexión con la realidad imperante.

De ahí que le corresponda a la juventud revolucionaria, bolivariana y chavista retomar la senda iniciada por Chávez, esta vez con la convicción de ser la continuadora de su obra y de su pensamiento, pero imprimiéndole su propia dinámica subversiva, de manera que exista siempre esa posibilidad de agotar etapas en la búsqueda permanente de condiciones objetivas y subjetivas que precisen mejor lo que será el socialismo bolivariano en Venezuela. Por ello mismo, los y las jóvenes revolucionarios/as y chavistas no deberían sujetarse a las viejas reglas políticas heredadas del pasado, reglas que sólo conducirían a una restauración firme del antiguo régimen, con una democracia representativa que sólo representa los intereses de una minoría dominante y una dependencia semicolonial con el imperio estadounidense. De hacerlo, se convertirían entonces en unos viejos prematuros, enredados en un conservadurismo totalmente inapropiado para echar adelante la revolución socialista, en lugar de ser los motores impulsores de la organización, la movilización y la concientización de los sectores populares, conformando por consiguiente la vanguardia de esta revolución aún incipiente.

Consecuentemente, la juventud revolucionaria, bolivariana y chavista tiene ante sí el formidable desafío de desplegar toda su potencialidad creadora y re-creadora en función de alcanzar y afianzar el objetivo grande de la Revolución Bolivariana que es la institucionalización de un Estado comunal en el cual predomine la voluntad, el interés, la toma de decisiones vinculantes y la influencia de los sectores populares. Esto tendrá que ser acompañado -ineludiblemente- por un cambio significativo de las actuales relaciones de producción, de manera que surjan y se impongan unos nuevos valores sociales, espirituales y culturales que permitan, a su vez, propagar un nuevo tipo de ciudadanía en la Patria chica de Bolívar. Por ello, no resultaría desmedido afirmar que gran parte de este compromiso revolucionario le toca en suerte ser asumido conscientemente -a partir del presente año- por la juventud revolucionaria, bolivariana y chavista de Venezuela.

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En el contexto de un 2014 con mayor conflictividad social: Reformas polémicas en el Código Civil

EL CAMINATE DIGITAL - ANRED

El proyecto de reforma y unificación del Código Civil y Comercial atravesó fuertes polémicas hacia finales del 2013, a partir de las más de 100 modificaciones que el oficialismo realizó al proyecto original diseñado hace más de 2 años por los jueces de la Corte Suprema de la Nación Ricardo Lorenzetti y Elena Highton, con la doctora Aida Kemelmajer de Carlucci. Entre los puntos más conflictivos de la reforma se encuentran la responsabilidad del Estado, el inicio de la vida, el derecho al agua, la función social de la propiedad de la tierra, entre otros.

Responsabilidad del Estado

El tema de la responsabilidad del Estado había sido incluido en el proyecto original, pero luego fue sustraído del Código Civil y Comercial, dándosele tratamiento el mismo día en la Cámara de Diputados, a una ley de responsabilidad de Estado, de manera separada. La misma exime de toda responsabilidad civil al Estado y a sus funcionarios públicos ante un hecho lícito o ilícito que perjudique a un ciudadano o a una empresa. Éstos ya no podrán acudir al fuero civil para reclamar un resarcimiento por ese daño cometido, sino que deberán interponer reclamos administrativos sujetos a una legislación que no es homogénea y que varía según sea la provincia en que haya ocurrido el hecho.

En otro retroceso, también elimina las sanciones pecuniarias disuasivas (astreintes, o multas) contra el Estado y sus agentes y funcionarios. Peor aún, establece que el Estado no debe responder, ni aun en forma subsidiaria, por los perjuicios ocasionados por los concesionarios o contratistas de los servicios públicos. Un gran ejemplo de lo conflictivo que puede ser este artículo es la masacre de Once: si eso hubiese ocurrido luego de la sanción del nuevo Código, no existiría la posibilidad de accionar contra el Estado ni sus funcionarios.

¿Y a los trabajadores?

En este marco, es importante tener en cuenta que los trabajadores públicos, no podrán accionar contra el Estado en el Fuero Civil y con su normativa (tampoco contra contratistas del Estado), considerando que dicho fuero permite al damnificado, a diferencia del Contencioso Administrativo, una reparación íntegra del daño ya que se tienen en cuenta varios rubros como daño moral, lucro cesante, daño emergente, etc.

Respecto a los trabajadores del sector privado, la reforma del Código Civil establece que la empresa principal no será responsable ni solidariamente, de las deudas laborales de firmas dependientes o subsidiarias. A contramano de diversos fallos, esta modificación deja las puertas abiertas a la tercerización, ya que las empresas que tercerizan no podrán ser demandadas solidariamente junto con las empresas dependientes por los trabajadores.

Así también es un punto conflictivo la regulación de las UTE (Unión Transitoria de Empresas). No se presume que quienes las integran sean solidariamente responsables por los actos y operaciones que haga la UTE, ni las obligaciones que contraiga frente a terceros. Dicha regulación afectaría de lleno a los acreedores de dichas entidades siendo los trabajadores el eslabón más frágil de esa cadena de acreedores.

Asimismo se modifica la regulación del Contrato de Suministro, la figura contemplará el contrato por el cual el suministrante se obliga a entregar bienes, incluso servicios sin relación de dependencia. Este es uno de los fraudes más comunes dentro del mercado laboral. Muchas veces se esconde la relación de dependencia con la confección de dicho contrato, ficción que no permite que las normativas laborales, que poseen principios a favor de los trabajadores, alcancen a dicha relación.

Como última arista en la afectación de los trabajadores, se regula la posibilidad de crear una Sociedad Unipersonal, es decir, compuesta por un solo socio. Esta regulación pondrá a salvo el patrimonio personal del socio único, y ante reclamos laborales y de otros estilos, la responsabilidad alcanzaría solamente al patrimonio societario. Esta figura será bien recibida por las sociedades extranjeras, que en lugar de instalar una sucursal con las mismas responsabilidades que una casa matriz, optarán por constituir una sociedad unipersonal (filial). Así la casa matriz no responderá por las obligaciones contraídas por la sociedad unipersonal. Esto afectaría directamente a los trabajadores, sobre todo en caso de concurso o quiebra de la filial, solo pudiendo cobrarse sus créditos laborales del patrimonio insolvente de la sociedad unipersonal.

La incidencia de la Iglesia y el polémico artículo 19

La reforma del Código Civil también fue fuertemente cuestionada por organizaciones sociales y de derechos humanos criticando a la injerencia de la Iglesia Católica en el artículo 19. Este establece que la vida humana comienza desde la concepción (ya no aclara "en el seno materno"), eliminando cualquier tipo de mención a las técnicas de fertilización asistida y, por lo tanto, a las diferencias entre un embrión antes y después de ser transferido. A su vez que impone límites claros a la hora de debatir la legalización del aborto.

Por otro lado, se sostiene en la reforma del Código Civil y Comercial el estatus de persona jurídica publica que posee la Iglesia Católica. Esto confirma el soporte financiero que le asegura la Constitución y la inembargabilidad de sus bienes, dándole fuerte preeminencia por encima de todas las organizaciones religiosas.

Función social de la propiedad

Otro punto de tensión en el proyecto del nuevo Código Civil y Comercial es respecto a la eliminación de la función social de la propiedad privada y la regulación de las diferentes formas de propiedad.

En este punto no se tiene en cuenta las dificultades que sufren las familias campesinas e indígenas en el campo para acceder a la vivienda y a la propiedad de las tierras que habitan, donde muchas veces ni siquiera se reconoce la propiedad veinteñal, por lo que terminan por ser sometidas a todo tipo de violencias judiciales y también físicas. Algo similar ocurre en las ciudades, donde la falta en el acceso a la vivienda con servicios elementales no deja de aumentar.

Así también, se define a los Pueblos Originarios como personas de Derecho Privado, desconociendo que la Constitución contempla la preexistencia de estos pueblos al Estado Nación. Las comunidades indígenas tendrán derecho a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras, solo en caso de que tengan personería jurídica reconocida, pero se excluye su participación en la gestión referida a sus recursos naturales como derechos de incidencia colectiva.

Otros menos afortunados

Quizás uno de los puntos más criticados es el que hace referencia a la eliminación del acceso al agua potable como un derecho humano. El artículo eliminado obligaba al Estado a garantizarlo sin distinción a todos los habitantes para fines vitales. Punto más que necesario en un país donde actualmente más de un cuarto de la población no accede al agua potable.

Como último punto, en materia de arbitraje, las partes en conflicto podrán elegir otro tribunal, privado o no, interno o internacional distinto al de los Estados en los que surge el conflicto y se desarrolla la relación jurídica. Se refuerza la continuidad de las políticas de la década de los 90, teniendo como antecedente cercano la aceptación del CIADI (Tribunal del Banco Mundial), por parte del Estado Argentino, para dirimir controversias con Empresas extranjeras.

Conclusiones

Estos son los puntos más significativos de una reforma del Código Civil, que consta de más de 2600 artículos, y presumiblemente entrara en vigencia en el 2016. Su aprobación estuvo atravesada por fuertes polémicas, y su eje central no fue el de realizar una reforma en donde el pueblo participe y se empodere a partir de sus derechos, y donde se puedan ver avances significativos en necesidades tan contundentes como el acceso a servicios básicos, la propiedad de la tierra, la decisión de las mujeres en su propio cuerpo, la responsabilidad del Estado de garantizar todos los derechos, etc. Ha pasado por tantas modificaciones y lo atravesaron tantos intereses que se ha perdido la oportunidad de modificar a favor de los sectores populares, uno de los instrumentos jurídicos más relevantes a la hora de regular la vida de los argentinos.

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Puja redistributiva: “Lo que hace falta no es un acuerdo de precios si no un acuerdo de salarios importante”

JUJUY AL DÍA - ACTA

En una entrevista con nuestro medio, el Secretario General de ATE Jujuy, y Secretario de Interior de la CTA Nacional, Fernando Acosta, se refirió de esta manera al nuevo acuerdo de precios implementado por el gobierno nacional, el cual solo está vigente para Capital y Provincia de Buenos Aires, señalando que el mismo “es una cuestión mediática para demostrar que se puede vivir con muchos menos plata que con la que realmente se necesita”.

Además hizo mención a la refinanciación de la deuda provincial con Nación, indicando que la misma “beneficia a las arcas del Estado”, pero “a nosotros nunca nada nos ha garantizado que esas mejoras en las arcas del Estado Provincial tenga que ver con una mejor relación con los trabajadores del Estado o con el pueblo de la provincia”.

Respecto al nuevo acuerdo de precios, Fernando "Nando" Acosta manifestó que “en realidad nadie cree en esto de los acuerdos de precios porque nunca se cumplen, es imposible verificarlo. La realidad es que hay incrementos enormes porque los empresarios desabastecen esos productos, crean nuevos, distintos, que no están dentro de ese acuerdo de precios”, agregó que “la verdad lo que es en realidad, es una cuestión mediática para demostrar que se puede vivir con muchos menos plata que con la que realmente se necesita”.

Según Acosta “lo que hace falta no es un acuerdo de precios si no un acuerdo de salarios importante que mejore y que ponga el salario mínimo, vital y móvil, en los valores que dice el decreto de creación y la Constitución Nacional o la ley de contrato de trabajo, que debe ser para comer, vestimenta, salud, educación, recreación, vivienda, que alcance para todo lo necesario y eso es lo que venimos reclamando, y es la única manera”.

Asimismo sostuvo que “también harían falta otras medidas económicas para que no nos vuelvan a saquear los aumentos que haya, pero no con este tipo de acuerdo de precios con quienes son, en general, los verdaderos leones que se devoran nuestros ingresos y el gobierno, y que además no hay ninguna forma de hacerlo para que se extienda en todo lados porque acá no ha llegado nunca ninguno de los acuerdos de precios anteriores porque se hicieron con algunos supermercado que acá no están y que a la mayoría de los argentino y del territorio nacional no llegan”.

Aseguró que este tipo de medidas “son intentos para que haya menos presión de parte de los trabajadores por la mejora de los salarios, para tratar de frenar eso que significaría más gastos para el Estado y para algunos empresarios, y permitir por otro lado, que sigan saqueándonos nuestros bolsillos, y mostrarnos que con un acuerdo se puede vivir de forma más barata”. Agregó que “pero eso es mentira, porque lo que hace falta para vivir solo se puede mejorar con un aumento de sueldo, y con la mejora que sea necesaria para que nadie tenga hambre en nuestro país que es un país con riquezas suficientes para que nadie tenga hambre”.

JUJUY AL DÌA consultó al Secretario del Interior de la CTA porqué en nuestros país existen trabajadores pobres,Acosta manifestó que “porque están mal distribuidas las riquezas, porque es un país en el que los que generan la riquezas no la disfrutan acá, el gobierno ha puesto el nombre de generadores de riquezas a los capitales que viene a saquear la riqueza de nuestros país cuando la verdad es que los generadores de riquezas todavía hoy siguen siendo los trabajadores. Hay un criterio muy equivocado sobre cuál es la base de la riqueza en nuestro país”.

En otra parte de la entrevista con nuestro medio, el Secretario General de ATE Jujuy, se refirió a la reciente aprobada refinanciación de la deuda provincial, expresando que “esto beneficia a las arcas del Estado provincial, porque en tres meses no tiene que pagar la deuda, pero lo que si debe haber de parte de la provincia en este sentido es buscar por otro lado y encontrar los recursos necesarios y estos no viene por una deuda si no que tiene que venir a partir de una forma distintas de distribución de la coparticipación primaria, con una forma distinta de recaudación en la provincia la cual no esté basada solamente en los sectores que tienen menos sino que afecte a los que tiene más”, añadió que “de todas maneras la refinanciación es una mejora para las arcas del Estado provincial, pero a nosotros nunca nada nos ha garantizado que esas mejoras tengan que ver con una mejor relación con los trabajadores del Estado o con el pueblo de la provincia, siempre han significado mejoras que a la larga, como con esos fondos que vienen por fuera de la coparticipación, no sabemos si están más vinculados a los negocios de quienes gobiernan y sus empresas amigas o con los grandes empresarios que le pagan la campaña o tiene que ver con el pueblo”, concluyó.

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José Iglesias: “Fracasamos porque la lógica cromañón se repite”

LA RETAGUARDIA

Cromañón es de esos momentos en los que todos vamos a recordar siempre qué estábamos haciendo en el momento que nos enteramos. De esas jornadas inolvidables, con toda la carga que tienen aquellos recuerdos, para bien y para mal. La mala es que pasó, está ahí, faltan 194 personas, la mayoría jóvenes; la buena es que no olvidamos, a pesar del dolor de recordar. Pero, ¿sirvió de algo lo que sucedió en Cromañón? ¿Estamos lejos o cerca de que suceda otra masacre con la misma lógica? Esta charla entre Alfredo Grande y José Iglesias quizá arroje alguna de esas respuestas y lance, también, otras preguntas.

En el último programa del año de Sueños Posibles y en el marco del noveno aniversario de la Masacre de Cromañón, Alfredo Grande dialogó con José Iglesias, papá de Pedro, uno de los 194 fallecidos aquella noche del 30 de diciembre de 2004, sobre los efectos en la actualidad de la llamada “lógica cromañón”.

Hace varios años, José Iglesias conducía Sueños Posibles junto a Alfredo Grande, incluso la idea del programa surgió en una de las tantas reuniones realizadas en su casa. “Sueños Posibles nació a partir de una masacre desgrarradora, de la que se cumplen nueve años. Este programa lo empezamos hace varios años junto con un familiar, una víctima de esa masacre. Inauguramos entonces lo que llamamos ‘la lógica cromañón’, que niega absolutamente todo lo que podamos decir como prevención o anticipación y espera perversamente la catástrofe, la crisis, y luego la niega, la desmiente, la proyecta, es decir patea la pelota pero no fuera de la cancha, sino directamente más allá del estadio, la ciudad, cuanto más lejos mejor”, afirmó Alfredo Grande a modo de introducción a la charla que mantuvo con José Iglesias, papá de Pedro y abogado querellante de varios familiares de víctimas de la Masacre de Cromañón.

A diferencia de los inicios de Sueños Posibles, este 30 de diciembre de 2013 Iglesias se ubicó del otro lado del micrófono, el del entrevistado, pero como ocurre con dos personas que se conocen y han transitado numerosos y dolorosos caminos a la par, tuvo con Grande un extenso diálogo e intercambio de ideas.

-Alfredo Grande: ¿Cómo está hoy lo que alguna vez llamamos Movimiento Cromañón?

-José Iglesias: Tiene las bajas propias de nueve años, bajas en el sentido de la caída de ánimo, desgano, el volverse sobre sí; y la militancia que continúa en algunos otros, que cuando hace falta convocar al resto, los que están desganados se ganan de fuerza y vuelven, y aparecen en algunas fechas, nos volvemos a juntar. Lo que sí animaba a todo este movimiento cromañón es el objetivo del primer día que era lograr que no se repitiera la lógica cromañón y fracasamos, pero vamos a seguir peleando. Hoy le decía a alguien, que fracasamos incluso en que se mantengan los carteles de emergencia, lo más elemental, aquellos que abundaron en enero, febrero de 2005. Pero ya no hay carteles, y esto revela el éxito de la lógica cromañón.

-AG: Cuando vos decís fracasamos, me permitiría una corrección, por ahí diría que seguimos siendo derrotados, porque para mí el fracaso es derrotarse a uno mismo y creo que tanto vos como muchos compañeros y compañeras no se han dejado derrotar por ustedes mismos. A lo mejor la correlación de fuerzas sigue siendo de un cinismo absoluto de un lado y de una convicción militante del otro. Seguramente el fracaso sea de quienes no pudieron escuchar y entender nada de todo esto que pasó.

-JI: Quizás el término ‘fracaso’ es fuerte, pero lo cierto es que también es muy fuerte el costo: son 194 chicos. Uno dice, 'si se mueren 194 personas algo debe cambiar', y lo único que cambió es el lenguaje: ahora hablamos de lógica cromañón, el común de la gente cuando tiene que hablar de algo según la lógica cromañón dice ‘esto es como cromañón’, pero lo que produce la lógica cromañón sigue estando, entonces uno tiene esa sensación no que la pelea sea en vano, sino que el discurso nos derrota, y de alguna manera también, más allá de lo que se produjo los últimos días a partir de los cortes de luz, hay un gran proceso de desmovilización contra el que hay que pelear. Hoy la gente se moviliza por los cortes, pero porque se le apagó la luz, ¿pero si se le apaga la luz al vecino? A lo mejor si mueren chicos o grandes en la tragedia de Once lo miramos por televisión, entonces las cosas se siguen repitiendo y en ese sentido digo que la lógica cromañón parece que ha triunfado, en esto de patear la pelota afuera.

-AG: Creo que la cultura represora quiere que todos los que la enfrentan se sientan los fracasados, los perdedores de la historia, cuando ya vamos a ver quiénes pierden realmente. Vos señalaste algo que comparto, generalmente se movilizan los afectados directos, es tan cruel este corte de luz que con diferencia de veinte metros algunos siguen disfrutando del split y otros no. En veinte metros hay personas que están sin ninguna posibilidad incluso de agua y para el otro lado están disfrutando de las bondades del capitalismo serio ¿No crees que esto es una crueldad accesoria además de la propia desgracia de que el otro es indiferente y a su vez sigue disfrutando de una cierta bonanza?

-JI: Sin duda es una crueldad accesoria y en realidad desnuda un modo de pensar la ciudad, la relación de los ciudadanos entre sí, de pensar la política, un modo de espectáculo. Yo veía la conferencia de prensa del jefe de gobierno en el centro de emergencias, que es consecuencia de cromañón, donde en realidad todo pasa por aparecer al lado de alguien que está vestido como si fuera a un rescate y después desaparece la imagen, y estoy seguro de que si hay que rescatar no hay nadie, como nos pasó a nosotros el 30 de diciembre de 2004. Y eso también es cruel, porque en definitiva además de las cuadras que nos separan del que tiene o no tiene agua, mienten con una imagen, puede haber personas que digan que ahora hay alguien que está al frente de la emergencia, pero no, eso es una foto. Todo esto que pasa en estos días me hace acordar a lo que vivimos el 30 de diciembre de 2004. Este 30 de diciembre lo vivimos en un contexto muy parecido en emergencia de otro tipo pero con las mismas reacciones, y con una movilización rara, la del propiamente afectado. Es un 30 muy jodido el que estamos pasando.

-AG: Y además lo de imponer la solidaridad desde los dirigentes me parece aberrante, porque funciona casi como un taparrabo la solidaridad, es un sentimiento muy profundo que nace de compartir la vida y no puede ser impuesto como moneda de cambio frente al desastre, como si todo se resolviera con un grupo de autoayuda. También me pareció patético lo que dijo el jefe de gabinete de ministros de la nación, Jorge Capitanich, acerca de que solo entre un 1% y un 3% de las personas estaban afectadas por los cortes.

-JI: A mí me parece patética la respuesta del poder frente a esta situación. Más que patética en realidad es transparente, porque transparenta los intereses, qué hay detrás de todo esto. Tiene que ver con lo que vos decías de la lógica cromañón, cuando me ocurre algo pateo la pelota afuera y la disimulo, por eso vamos a decir ahora que es un número relativo, muy pequeño, y en realidad vivimos en el mundo de la luz y los que están apagados son unos pocos, eso es como decir que en cromañón había una guardería.

-AG: ¿Vos crees que el ibarrismo será contagioso?

-JI: Ante todo es una enfermedad, pero no sé si es contagioso o forma parte en realidad de un modo de hacer política, ya que así como hablamos de la lógica cromañón, el ibarrismo es otra lógica muy propia de algún progresismo, enferma desde ya, y desde ese punto de vista seguramente es contagioso.

-Irene Antinori: Lo que está pasando con la luz forma parte de la corrupción, de una maquinaria porque cuando los fondos no son destinados a los ciudadanos, a prevenir, son desviados por la corrupción, ¿estás de acuerdo?

-JI: Estoy totalmente de acuerdo, hoy le decía a algunos medios que cuando digo que Cromañón se repite en esto de los cortes de luz, es como una manera de ver el mismo esquema de Cromañón. Es una crisis advertida, alertada, desoída; tiene los mismos ingredientes: hay empresarios y funcionarios corruptos, hay víctimas, y luego hay explicaciones con estadísticas o de otro tipo que diluyen la responsabilidad y que dicen que la culpa fue de Putin, qué se yo. Es una manera de reproducir el esquema.

-Fernando Tebele: ¿Se te ocurre pensar qué tendría que pasarle a esta sociedad para que reaccione en conjunto y no individualmente?

-JI: Yo estoy haciendo la de café, hago el diagnóstico pero no sé cuál es la solución, y me preocupa la naturalización de todas estas cosas, porque creo que estamos afectados de un ombliguismo fenomenal. Nosotros en la lucha por Cromañón, una de las cosas que reclamábamos era que 194 no fuera un número sino un límite, pero no… entonces vos decís 30.000, 150, 194, 55, da lo mismo, son sumas, números. Nosotros hicimos una actividad que la estrenamos este 30 que consistía en 194 espejos pintados, y el artista que trajo la idea nos dijo: ‘cuando me puse a pintar los 194 me di cuenta de la dimensión’. Sin embargo esta sociedad sigue tolerando eso. La verdad no sé qué hay que hacer con esto, pero es muy preocupante.

-AG: Yo creo que hay un ejercicio de lo que llamo la cultura represora que consiste en desmentir permanentemente la realidad, cuando a vos te dicen que algo no está hirviendo sino apenas tibio, vos te quemás, pero el que te dice que está apenas tibio cuando está hirviendo es un perverso, un cínico, un atorrante o alguien que a lo mejor también cree que está apenas tibio, o sea un delirante. Hace muchos años que hablo del alucinatorio social y político. Evidentemente el poder político se encarga de decirnos que el agua está tibia cuando está hirviendo entonces nos quemamos en forma sistemática sin remedio. Es una batalla cultural que ustedes, los sobrevivientes, los familiares, siguen dando, y que es muy necesaria, y en esa batalla es probable que la sensación de fracaso llegue con demasiada frecuencia. Sin embargo, creo que los verdaderamente fracasados son esos familiares que como vos decís han dejado de luchar, se han entregado, ¿hay muchos de esos casos?

-JI: Hay bastante..., pero yo lo entiendo porque es complicado, te mueve absolutamente todo, no es que uno sale a militar por una causa, uno sale primero por un ausente, nosotros no salimos a la calle por la creencia de una idea, sino porque nos mataron un hijo y a partir de ahí articulamos una idea. La ausencia del hijo sigue estando, y esa ausencia a veces pesa mucho y hace que la gente se caiga de distintas maneras, una de ellas es dejar de movilizarse, entonces hay que arriarla, traerla y cuesta. Yo a ellos no les atribuyo el fracaso, y en realidad cuando hablo de fracaso no es por la desmovilización, es un diagnóstico, vamos a tener que seguir subiendo la cuesta, como cuando empezamos y teníamos los organismos de derechos humanos en contra, éramos la lacra que veníamos a tocar a la estrellita del progresismo, siempre tuvimos las cosas en contra. Cuando hablo de fracaso es un diagnóstico y tengo claro que tengo una cuesta y la vamos a seguir recorriendo, vamos a seguir haciendo cosas.

Y la charla cerró con una evocación: “siempre me acuerdo de que en una de las marchas en la que íbamos caminando juntos por Avenida Corrientes, a mí me apareció la idea de mi anterior unipersonal, ‘Sueños Posibles’, que finalmente es el que le dio nombre a este programa. Sueños Posibles se mantiene en su humilde espacio pero combativo, consecuente y coherente, y creo que en 2014 tenemos que preparar un décimo aniversario que sea una fuerte interpretación a este cultura represora que sigue asesinando con impunidad”. En este sentido, Grande le aseguró a Iglesias que juntos, como hace tantos años, trabajarán fuertemente este año para que el décimo aniversario de la Masacre de Cromañón, sea una marca en esta lucha.

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La temeridad de una pelota

Claudia Rafael (APE)

Picó contra la tierra agreste y polvorienta, afinó la puntería y le pegó. Jamás lo hubiera imaginado. Ahogó el grito primero y sostuvo la mirada tratando de entender. La pelota trascendió todo trazado y siguió un recorrido imposible de calcular. Sus ojos se vieron obligados, en silencio, a decirle adiós.

La historia es la misma de siempre. Una patada más dura de lo debido, el sueño del golazo del siglo que trasciende ese escenario de potrero gastado y el pelotazo que atraviesa el vidrio de la vecina, que cae en el patio del señor de malhumores inabordables o que se transforma en el bocado perfecto para el perrazo de colmillos afilados. Así suele ser en las fronteras baldías del conurbano, de cualquier pueblo de interiores o exteriores. Qué más da el contorno. La vecina negará tajante la devolución. El hombre de malhumores gritará cuatro puteadas al cielo. Y el perro hará estragos con el cuero veterano.

Acá la historia es otra. Tan ajena. Tan lejana. El detalle que lo distingue es el paisaje. Cortado a hachazos como tajada de cuajo suele ser la infancia. Que busca hacerle zancadillas impunes al poder y a la muerte. Que pugna por sostener ese cuadrilátero de niñez guardadito en un rincón. Prolijamente cuidado de las espadas de la crueldad.

Apenas un instante. Un minuto glorioso en el que hacer del mundo un sitio vivible y amable. Es decir, un sitio en el que se pueda vivir y amar sin confines. En el que jugar sea el despliegue de las alas hasta que la vida estalla de risas y mariposean los ojos y los brazos se agitan sin miedo. Y en el que la pelota -“reino de la lealtad humana ejercida al aire libre” para Gramsci- suele ser –diría Galeano- “no aguantarse las ganas de ser dignos”.

Los medios multiplicaron la noticia en gran parte del planeta. “Un grupo de niños palestinos ha enviado una carta al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, para solicitar su ayuda en la recuperación de un balón de fútbol que cayó sobre territorio palestino controlado por Israel. Los hechos ocurrieron hace unos días en la localidad cisjordana de Kafer Sur, en el distrito de Tulkarem, cuando un grupo de niños jugaba al fútbol. Uno de ellos le propinó un fuerte golpe a la pelota y la mandó a una zona controlada por el Ejército israelí, delimitada por una valla alambrada de seguridad que impide el acceso”. (La Nación, 05-01-2014).

La valla tiene ya casi doce años de existencia. Atraviesa pequeños pueblos y serpentea entre tierras campesinas.

“Peligro de muerte. Zona militar: toda persona que traspase o dañe la valla pondrá en peligro su vida”, se lee en los carteles en hebreo, árabe e inglés.

Siete años atrás Dua’a Nasser Abdelkader, una nena de 14 años fue asesinada por soldados israelíes cuando jugaba con una amiguita cerca de la valla en una historia que se multiplica hasta el hartazgo.

La mayoría de los niños que por estos días potrereaban en el polvo nacieron con la valla. Crecieron con ese cerco que a lo largo de su entera vida les impidió ver más allá. Les implantaron la valla como se implanta el horror o la crueldad.

Jugar a la pelota suele ser, en ocasiones, un juego extremadamente peligroso. Y a veces una pelota en los pies de un niño tiene tal temeridad y coraje como para trasponer los más sólidos e inexpugnables cotos del poder.

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Aviran

ICUF

Las declaraciones efectuadas por el ex - embajador israelí Itzhak Aviran son, como mínimo, preocupantes por ser peligrosamente provocativas y solamente le echan leña al fuego.

No se pueden comprender si no se encuadran en una concepción belicista que poco tiene que ver con la resolución efectiva de la investigación sobre el terrible atentado del que este 2014 se cumplirán 20 años de haber sido perpetrado. Cuando podrían alentarse expectativas de profundizar la búsqueda de la verdad y la justicia mediante la requisitoria con jueces argentinos a los presuntos responsables ideológicos del atentado, estas declaraciones solo entorpecen el proceso abierto hace casi un año.

Recordemos que Aviran fue embajador de Israel durante el periodo menemista y operó como uno de los encubridores de excelencia en las investigaciones, desviando las pesquisas hacia Irán, cuando existían otras pistas (la siria, por ejemplo) o las conexiones locales, que es lo que debería ahondarse.

Los judíos hemos forjado la frase clásica y milenaria “Justicia, justicia perseguirás”; las declaraciones de Avirán hacen retroceder el reloj de la historia justificando y celebrando la justicia por mano propia con métodos compatibles con el terrorismo de estado.

El ICUF (Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina) advierte sobre el carácter negativo de estas declaraciones, señalando su contenido bravucón y perturbador, y tendientes a “embarrar” la cancha para no avanzar en develar la verdad y alcanzar la justicia.

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Tarjeta Sube: ¿Que ves cuando me ves?

Pablo Esquivel (EL CAMINANTE DIGITAL - ANRED)

Al cumplirse casi dos años desde que fue introducido masivamente el uso de la tarjeta SUBE, El Caminante analiza las posturas en defensa de la “practicidad” de este sistema y las que consideran que se trata de un avance en pos de conformar una estructura estatal que aborde indiscriminadamente toda información confidencial de la población.

¿Cómo se introdujo la SUBE?

La implementación del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) se llevó adelante desalentando económicamente a todo pasajero que dispusiera de pagar su boleto de tren o colectivo con efectivo en el área metropolitana y del Gran Buenos Aires. En este último caso el servicio dejaría de ser subsidiado, lo que equivale a pagar el doble de lo que se abona con la tarjeta. El mínimo para viajar en colectivo pasó así a costar $3, sin tarjeta.

Además ahora se incluye dentro de los usos de la tarjeta SUBE el del pago de los peajes de las autopistas de concesionarios como Grupo Concesionario del Oeste y Autopistas del Sol.

El requisito para poder retirarla es el de presentar el DNI o la cédula. En el caso de menores se requiere el acompañamiento de un adulto. Su obtención fue gratis en un primer momento y ahora se consigue en puntos de entrega, kioscos y el Correo Argentino a un precio de $15. En caso de extravío este sistema contempla una total reintegración del monto que se disponía en el momento de la perdida de la tarjeta.

¿Por qué se SUBE?

El argumento esgrimido desde la Secretaría de Transporte, ante la introducción de la SUBE, tenía como objeto “saber a ciencia cierta quién es el que verdaderamente requiere tener el subsidio total o parcial de lo que cuesta el boleto de colectivo, tren o subte”, como señalaba en su momento el ex funcionario Schiavi. En lo que concierne al plan de tarifas diferenciales a agregaba: “mediante la SUBE el Estado podrá identificar a muchos ciudadanos que tienen que tomar tres medios de transporte para llegar al trabajo para que puedan integrar esos viajes pagando una tarifa o un tramo único”. Incluso el conocimiento de quienes utilizan el transporte público permitió que en los últimos días el fiscal Madrea llamase a declarar a los pasajeros de la línea de colectivos 118, para investigar a fondo sobre el accidente de tránsito que ocasionó la muerte de Mariana Filgueira Risso.

Estas premisas de certera eficiencia fueron cuestionadas por abogados, intelectuales y expertos en seguridad informática. Desde su óptica, la identificación y recolección de los datos personales de los pasajeros y de sus movimientos diarios en el transporte, tanto público como particular, por parte del Estado representa “una medida abusiva e innecesaria que invade la privacidad y viola el derecho a la intimidad del que gozan los ciudadanos”. Esto significa que un esquema diferencial de tarifas puede otorgarse sin necesidad de recolectar datos personales que sean almacenados (por ejemplo, los boletos escolares, los boletos para discapacitados y jubilados y pensionados).

Además no hubo puesta en práctica de la Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales que, en su artículo 4, señala que los datos personales que se recojan deben ser ciertos, adecuados, pertinentes y no excesivos en relación a la finalidad con la que se los obtiene, y destruidos cuando hayan dejado de ser necesarios o pertinentes.

El experto en seguridad informática, Cristian Borghello, denuncia a la SUBE como una “violación de intimidad”. A través de ella, “el Estado tiene la capacidad de controlar datos que deberían ser confidenciales”.

A pesar de que la venta de la tarjeta SUBE puede también obtenerse de forma innominada, es decir que se puede comprar en distintos puntos de venta sin que sea necesario notificar con los datos personales que se obtuvo esta nueva tarjeta, lo que se profundizó desde inicios del año 2012, desde la Secretaría de Transporte, es la aplicación de políticas públicas de recolección de datos privados. Ese almacenamiento ya está hecho.

Una política destinada a poder brindar un mejor servicio a la población debe ser criteriosamente manejada y no debe contemplar el guardado en una base de datos que marque todos nuestros movimientos diarios. Estos resultan innecesarios.

El caso de la SUBE permite pensar cómo la falta de control y de acceso a información sensible por parte de la población sigue siendo una falencia luego de 30 años de democracia. Y esto debe considerarse porque se trata de una matriz de datos que será utilizada no solo por el gobierno actual sino por cualquiera que le siga, del color político que sea, y conducente con el uso que decida darle.

La SUBE en números:

- 15 millones: Son las tarjetas emitidas desde su implementación.

- 11 millones: Son las tarjetas que se usan frecuentemente.

- 18.000: Son los lectores instalados en las unidades de 340 líneas de colectivos.

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Más justicia a cuentagotas: En 2013 se consolidó el estancamiento de los procesos a los genocidas

HIJOS LA PLATA - ANRED

Con 2 juicios menos que el año pasado y un total de sólo 468 genocidas condenados, 2013 significó el estancamiento de la pretendida voluntad de condena del Estado sobre el Genocidio que ocurrió en nuestro país. Tras 10 años de anuladas las leyes de impunidad y 8 años de juicios, el proceso de juzgamiento se va estancando en dos decenas de juicios con un centenar y medio de condenas cada año. Y pese a la persistencia de más del 70% de los represores imputados en estos años en espera de juicio, el gobierno kirchnerista dice querer cerrar los procesos en 2015. Por HIJOS La Plata.

En esta nota analizamos los magros datos de 8 años de juicios, realizamos proyecciones y explicamos por qué tal voluntad de clausura oficial es un disparate que sólo generaría más impunidad. Las cifras que mencionamos son de elaboración propia. Se acompaña adjunta una tabla con detalles de los juicios concluidos entre 2003 y 2013. Nuestra base de datos, actualizada trimestralmente, puede consultarse en www.hijosprensa.blogspot.com.ar

Al 31 de Diciembre de 2013 el Estado argentino sólo efectivizó 111 juicios orales con sentencia en todo el país. En esos 111 juicios estuvieron procesados 633, y hubo como resultado 567 condenas sobre 468 represores, 61 absueltos y 6 muertos impunes mientras duraba el proceso, por un universo de 2793 víctimas. Esto quiere decir que sólo alrededor del 30% del total de los 2.100 procesados desde 2003 fue llevado a juicio, y un 24% de ese número de procesados fue condenado.

Si tomamos como dato los 600 Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en todo el país durante la dictadura, los 468 condenados siguen representando, a 10 años de anuladas las leyes, menos de 1 represor condenado por CCD. Esto marca claramente que la pretensión punitiva de estos procesos lejos está de representar la dimensión real del aparato represivo del Terrorismo de Estado.

Entonces, comparado con los miles de represores implicados en el Terrorismo de Estado entre el ’76 y el ’83 (200 mil según estimaciones del propio Ministerio de Defensa) e incluso comparado con los cerca de 2.100 procesados, ese 24% de condenados sobre procesados, es decir que más del 70% de los represores procesados en 10 años está impune, es menos auspicioso que los datos defendidos como “avances” desde los sectores oficiales.

En cuanto a las zonas represivas y a las fuerzas que participaron del Genocidio, si subdividimos el total de juicios y condenas efectivizados por zona y por fuerza represivas, la perspectiva es mucho más desalentadora. Y obtenemos que respecto a las 3 zonas represivas más importantes, en lo que corresponde al Ejército, las policías provinciales y los servicios penitenciarios se han hecho:

- 30 juicios en jurisdicción del Comando del Primer Cuerpo con 146 condenas.

- 25 juicios en jurisdicción del Comando del Segundo Cuerpo con 100 condenas.

- 31 juicios en jurisdicción del Comando del Tercer Cuerpo del Ejército con 183 condenas.

En tanto en otras jurisdicciones como la del Comando del Cuarto Cuerpo de Ejército, que incluyó 8 partidos del norte bonaerense, vemos que el juzgamiento fueron solo 7 procesos y 39 condenas, por hechos del partido de Escobar, Tigre y de Campo de Mayo. Y en el caso del Comando del Quinto Cuerpo, que abarcaba a toda la Patagonia, sólo se realizaron 7 juicios que condenaron a 57 represores que actuaron en los CCD “La Escuelita” de Neuquén, las comisarías de Sierra Grande y Viedma, la Escuela de Cadetes de Viedma, algunos CCD de Bahía Blanca, la Base Almirante Zar, la Unidad 6 del SPF, el Batallón de Comunicaciones 181 y “La Escuelita” de Bahía Blanca.

En cuanto a los crímenes de la Armada, sólo se logró condenar a 36 integrantes de las patotas de esa fuerza, 2 prefectos y 8 civiles cómplices: Ortiz y Pertusio en la primera parte de la causa de Base Naval de Mar del Plata, 10 marinos y 2 prefectos en el segundo tramo de esa casusa, 17 de los 18 represores imputados en Causa ESMA 2, Policarpo Vázquez, su mujer y la partera que los asistió en la apropiación de Evelyn Bauer-Pegoraro, 3 de los 4 represores del arma acusados en causa “Plan Sistemático”, 3 de los 5 marinos imputados por la “Masacre de Trelew”, el médico del hospital Naval Jorge Magnacco en “Plan Sistemático” y en la rémora de la causa Bauer-Pegoraro, el marino entregador y al apropiador civil de Natalia Suarez Nelson-Corvalán, y a 3 de los civiles apropiadores de Fedrico Cagnola Pereyra desde la Esma.

Además sólo 8 fueron los integrantes de la Fuerza Aérea condenados en las causas Mansión Seré, Hospital Posadas, Área Mar del Plata y La Cueva de Mar del Plata y la Base Aérea de Reconquista. Y hubo sólo 7 integrantes de Gendarmería condenados, Víctor Enrique Rei en el caso de la apropiación de Alejandro Adrián Fontana-Sandoval, y 6 de los 7 gendarmes imputados la causa Arsenales-Jefatura de Tucumán.

Si revisamos las características de los juicios en cuanto al número de imputados que incluyeron veremos que de los 111 procesos realizados, el 22% tuvieron un solo imputado en el banquillo, el 41% tuvieron de 2 a 5 imputados, el 25% tuvieron entre 6 y 10 acusados, y sólo el 13% de los procesos se realizaron contra más de 10 imputados. Ese patrón responde a la lógica de juzgamiento sólo de las responsabilidades de los altos jefes del mando militar o policial que funcionaron como responsables en la estructura orgánica de las zonas represivas, pero no contempla a la totalidad de los represores que actuaron en cada CCD ni mucho menos a la totalidad de víctimas que por ellos pasaron. Y además confirma el proceso de fragmentación que estira los debates a más de un juicio, o bien los clausura en las mínimas responsabilidades.

Si analizamos la característica de las penas, surge que sólo el 47 % de las condenas fueron por al máximo de la pena (prisión o reclusión perpetua). En efecto, el 14 % de los condenados recibió 25 años de prisión, y el restante 39 % menos de 25 años. Esto nos hace reflexionar sobre la calidad de la condena con que el Estado valora los crímenes que está juzgando, que son de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptibles, y fueron cometidos en grupos de tarea, utilizando el aparto de Estado y con acumulación de casos; pero que muchas veces son equiparados en sentencia en el monto de las penas a delitos graves y de sangre, pero cometidos por delincuentes comunes.

Además, en estos 8 años de juicios hubo 61 polémicas absoluciones, 18 de las cuales correspondieron a juicios de 2013, y de las que en 8 años de juicios se hicieron notar el reguero de perdones que despachó el TOF Nº 1 de Córdoba sobre 7 imputados de un total de 31, en el proceso por los hechos de la Unidad Penal Nº 1 de esa provincia; el escandaloso perdón en todos los 13 casos en que se acusaba al torturador Juan Carlos Rolón en el segundo juicio parcial por hechos ocurridos en la ESMA (su libertad no fue efectiva por estar procesamiento en otras 5 causas), la tomada de pelo que resultó la absolución de Rubén Paccagnini y Jorge Bautista en el juicio por la “Masacre de Trelew”; y la decisión más execrable, que fue sin dudas el fallo del segundo juicio por el CCD “La Escuelita”, donde los jueces Orlando Coscia, Eugenio Krom y Mariano Lozano del TOF de Neuquén absolvieron en noviembre de 2012 a 8 de los 22 acusados y apartaron por “cuestiones de salud” a un represor que, ahora repuesto, vuelve a ser juzgado en 2013.

Estos casos alertan sobre la necesidad de mejorar el trabajo fiscal y de jueces de instrucción para completar las investigaciones incriminatorias preliminares sobre cada imputado, y para arribar a la etapa oral sin dar posibilidad a las “dudas” absolutorias.

Curiosamente venimos escuchando desde los sectores oficialistas que cada año que se inicia será realmente “el año de los juicios”, valoración propia de quien analiza en abstracto el proceso en lugar de ir a los números concretos. Si tomamos los últimos 4 años veremos que lejos de crecer exponencialmente, el proceso anual de juzgamiento se va estancando en dos decenas de juicios con un centenar y medio de condenas cada año. En 2010 hubo 19 juicios con 114 condenas, mientras en 2011 hubo 21 procesos finalizados con 84 condenas, en 2012 fueron 25 juicios llegados a sentencia con 131 condenas, y en 2013 el proceso se estancó en 23 juicios concluidos con 161 condenas .

Aquí es donde entra a pesar la fragmentación de las causas que llegan a juicio, y por eso sostenemos la necesidad de acumular las causas para juzgar por circuito represivo o por CCD: porque sabemos que incluso más juicios por año no es necesariamente más justicia, y porque sumar juicios en abstracto no es lo mismo que destacar que en 2010, 7 de los 19 juicios fueron a 1 o 2 represores, y que esa cifra aumentó en 2011 a 9 de los 21 procesos, se sostuvo en 2012 en 9 juicios y que en 2013 11 de los 23 procesos juzgaron a 3 represores o menos.

Claro que no siempre esto es destacado por funcionarios de Justicia o Derechos Humanos del Poder Ejecutivo, ni por el Ministerio Público, ni por la prensa adepta al gobierno, que viene pregonando “el año de los megajuicios” desde comienzo de 2013 y destaca el supuesto “salto cualitativo en el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad” y afirma que “comenzaron a realizarse los llamados ‘megajuicios’”. Habría que recordarle a esa prensa obseKuente que en 2012 sólo 6 de los 25 juicios juzgaron a 10 o más represores, es decir que hubo tres veces más “mini-juicios” que “mega-juicios”. Los “mega-juicios” tan citados que en 2013 representaron sólo 7 de los 23 procesos concluidos.

La distribución geográfica de los procesos llegados a sentencia hasta el 31 de diciembre de 2013 en las 26 jurisdicciones Federales, continuó destacando a Capital Federal (con 21 debates concluidos, sólo 1 en 2013), como la jurisdicción donde mayor cantidad de juicios hubo en todo el proceso, seguida de La Plata (10 juicios), San Martín (9 juicios), Mar Del Plata (7 juicios), Tucumán (7 juicios) y Santa Fe (6 juicios).

Sigue siendo crítica la situación de los juicios en los juzgados el interior del país, sobre todo en lo que fueron en dictadura zonas represivas importantes como Córdoba (5 juicios), Rosario (5 juicios) y Neuquén (2 juicios). Peor es el panorama en las provincias de noroeste y noreste del país, que en general no superan los 5 procesos terminados. El caso más extremo lo representa la provincia de Jujuy, que tuvo su primer sentencia de este tipo de juicios en mayo de 2013, a casi 10 años de anuladas las leyes de impunidad por el Congreso.

En cuanto a los juicios por la apropiación de los hijos de los compañeros desaparecidos (contemplados en las figuras de supresión de identidad, retención y ocultamiento de un menor, falsificación de documento público y supresión de identidad), el panorama de juzgamiento ha avanzado con las mismas contradicciones que el resto de los procesos. Un total de 18 juicios en 10 años, que incluyeron 60 casos y donde se obtuvieron 72 condenas sobre similar número de represores. En esos 60 hechos juzgados, siendo que el total de restituciones fue de 109 identidades, y pese a haberse juzgado a algunos de los represores responsables de su apropiación, encontramos que en 15 de estos casos los jóvenes aún no han sido restituidos a su verdadera identidad.

Así lo detalla la siguiente tabla:



Para la ciudad de La Plata el año 2013 sumó un ida y vuelta en la característica de los procesos, ya que si al comienzo de la reapertura de las causas se venía juzgando de a un represor por vez, y luego se comenzó a revisar los hechos de a un CCD por vez. Pero si en 2012 se logró juzgar parcialmente crímenes de 5 de los 29 CCD del Circuito Camps, que en el caso de los centros de La Plata dejaron para cada uno causas residuales, este año se volvió a la lógica de fragmentación. Entre Junio y Julio de 2013 fueron realizados en La Plata los juicios por las causas Iaccarino y Gallinari-Abinet.

En la causa por los secuestros de los hermanos Iaccarino la justicia sólo llevó a juicio a los máximos jefes del CCD “El Infierno”. El resultado de la sentencia fue de lo peor que se obtuvo en los 8 juicios anteriores realizados en La Plata: condenas a 3 años a Bruno Trevisán y 4 años a Rómulo Ferranti por el delito de “vejaciones y severidades”.

Para el tribunal las torturas fueron vejaciones y severidades, eso sí, cometidas “en el marco del Genocidio perpetrado en la última dictadura”. Este fallo nos mostró, una vez más con la disidencia incólume del juez Rozansky, las consecuencias concretas que arroja la fragmentación de las causas, porque muy diferente hubiera sido la sentencia y caracterización del delito si se hubieran juzgado en conjunto todos los crímenes cometidos en la Brigada de Investigaciones de Lanús, porque se hubiera dado cuenta del conjunto de hechos y de la sistematicidad de la práctica represiva, y no se confundiría, 37 años después, una simple severidad con lisas y llanas torturas, delito que tiene penas más graves.

La causa "Madrid, Elichart y Kirilosky” juzgó este año en La Plata la retención y ocultamiento de menor, supresión y suposición de estado civil y falsedad ideológica de documento público en el caso de Elena Gallinari Abinet, nacida en 1976 durante el cautiverio de su mamá, María Leonor, e inscripta como hija propia por el represor Domingo Madrid. Elena nació en cautiverio y fue entregada a Madrid por el genocida de la Brigada de Investigaciones de La Plata Carlos Vercellone, que murió impune en julio de 2008.

Un gran abismo planteado en esta causa se refiere al CCD en el que su madre dió a luz a Elena, cosa que no ha sido nunca investigada, con la excusa de que no hay sobrevivientes con los que María Leonor haya compartido su detención.

Este caso tuvo la particularidad de que los tres imputados fueron sobreseídos por prescripción en 1990 por el juez Blanco, que casi veinte años después volvió a procesarlos cuando Elena se presentó como querellante en 2009, alegando con justeza que fue víctima de crímenes de lesa humanidad que no estaban prescriptos. Es decir: nuevamente es la voluntad de las víctimas, nunca la voluntad punitiva del Estado, la que pone las cosas en su lugar y enfrenta a la impunidad. Finalmente Madrid y su esposa fueron condenados a 10 años de prisión (8 menos que los solicitados por la querella particular), mientras la médica Kirilovski recibió 5 años de prisión (3 menos que los pedidos por la querella particular).

Suman entonces 49 los genocidas condenados en La Plata al 31 de diciembre de 2013, una cifra poco representativa para una ciudad que en dictadura contó con al menos 12 CCD y miles de víctimas de la represión coordinada tanto por la policía Bonaerense como por Ejército, la Armada y agentes civiles de Inteligencia o de grupos paraestatales como el CNU. Pero los 49 genocidas condenados son menos representativos aún de los 29 CCD del Circuito Camps, circuito represivo que está en instrucción en La Plata, y donde hay unas 20 fragmentadas causas en instrucción con 150 procesamientos sobre unos 80 represores a ser juzgados en inciertos próximos juicios. Es decir que, aun presuponiendo la efectiva condena de todos los represores procesados en la jurisdicción federal La Plata, no superaríamos los 140 genocidas condenados en el horizonte de juzgamiento que el Estado propone, al menos sobre el circuito represivo de la Policía Bonaerense en dictadura.

Pero en términos políticos nacionales, la gran creación kirchnerista de este año fue la alocada idea de cerrar los juicios en 2015. Desde abril de este año el Secretario de DD.HH., Martín “Ñato” Fresneda, salió plantear su voluntad de que “en el transcurso del 2015 empiecen a concluir los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad” porque supuestamente, "a partir del diseño de acumulaciones de expedientes y del mejoramiento de la política judicial sobre los procesos de delitos de lesa humanidad, se lograron importantes avances que hoy se pueden reflejar en los juicios que se desarrollan en distintos puntos del país". La realidad que pinta el ex abogado de HIJOS Córdoba se basa en trasladar mágicamente que como han llegado a juicio procesos complejos como los de los CCD ESMA o La Perla, que incluso reconoce “van a tardar entre un año y un año y medio en concluir”, el resto de las causas en instrucción en todo el país irán copiando ese modelo por generación espontánea, o por aplicación de una política nunca expresada.

En realidad la presidenta Cristina Fernández lo viene pregonando desde diciembre de 2011, cuando en el acto por el día de los Derechos Humanos dijo: “Yo espero que en estos cuatro años de mi mandato estos juicios que han demorado más de treinta años en ser iniciados, puedan ser terminados” y “que el próximo presidente que tenga que prestar juramento el 10 de diciembre del 2015, no tenga que volver a pronunciar esta frase y hayamos dado vuelta definitivamente una página tan trágica de nuestra historia”.

Lo que propone el kirchnerismo es técnicamente impracticable si pensamos que en 10 años se juzgó al 30% de los procesados, que la cantidad de condenados por año se estancó y que el número general de imputados por juicio es constante. ¿A través de qué solución voluntarista habríamos de pensar que en 2 años se hará una tarea que, así planteadas las cosas, llevará varias décadas? Una proyección objetiva del proceso nos dice que juzgando a razón de un promedio de 600 represores cada 10 años, sin sumar nuevos procesamientos, concluiría recién en más de 3 décadas, y haría recaer una potencial condena a 3,5 represores por cada uno de los 600 CCD. E incluso si se acelerara al doble la capacidad punitiva, siempre que no se sumen más procesamientos, no se cerraría en menos de 2 décadas. Panorama que se complejiza si se agregan nuevos procesamientos, que de todas maneras no se resolverían en menos de 10 años, siempre que lo represores no abracen la muerte como último recurso de impunidad.

Desde una vista superficial de este desempeño juzgador del Estado, y analizando números en el vacío, no es nada desdeñable que más de 4 centenar y medio de represores, sobre todo figuras emblemáticas del Terror de Estado, pasen el final de su vida purgando las culpas de su campaña desaparecedora. Pero una visión más detallada de la magnitud de los hechos ocurridos en la represión, del horizonte de juzgamiento que el Estado se está proponiendo, y de la agudización de las variables que urgen más condenas en menos tiempo, nos presenta una situación más crítica.

Así planteados, estos procesos continúan reproduciendo la situación de impunidad porque sólo serán juzgados una serie de casos emblemáticos, altos mandos y reputados represores, mientras el conjunto de miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y de Inteligencia que planificaron y ejecutaron el genocidio quedará relegado a juzgarse en futuros inciertos debates o, si la tendencia actual se consolida, completamente libre.

La pereza que presenta la situación actual de la política de Juicio y Castigo, la palpable improvisación en la ejecución de herramientas que completen y aceleren el proceso, nos produce a muchos un efecto inverso al que debería generar la de una pretensión de Justicia: la sospecha de que cada juicio que se concreta fuera no la posibilidad de continuar avanzando con otras investigaciones por demás lejanas, sino la clausura del necesario esclarecimiento de responsabilidades sobre hechos, víctimas y verdugos que han sido arbitrariamente relegados de los debates que se han efectivizado.

Una clara convicción de los sectores que seguimos el camino crítico a este proceso que hoy analizamos, es que la investigación y sanción de TODOS los delitos cometidos por los verdugos de la dictadura militar es una responsabilidad indelegable del Estado, incluidos sus tres poderes constitutivos. Por todo esto denunciamos que no existe una voluntad real de condenar el carácter masivo y planificado de la represión, en un concepto, de reconocer que lo que aquí sucedió fue un Genocidio, y que todos, del primero al último de los verdugos, merecen castigo por formar parte del plan represivo.

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