domingo, 19 de enero de 2014

El proceso de distribución del excedente económico y el Estado

Emiliano Nicolás Fernández (FYSIP)

El presente artículo se enmarca en un proyecto de tesis de grado en proceso de escritura, que intenta problematizar acerca de la capacidad re-distributiva de la Asignación Universal por Hijo (AUH) a partir de analizar la composición de su financiamiento.

Lo que aquí se presenta es un extracto de los fundamentos teóricos que pretenden abordar el objeto de estudio desde una perspectiva crítica. Perspectiva que parta de considerar a la sociedad contemporánea en tanto formación histórica determinada en lo fundamental por la contradicción capital-trabajo.

Particularmente las líneas que siguen tienen como finalidad acercarse al tema de la “distribución del ingreso” desde este conjunto de problemas: ¿en qué momento de la reproducción social se puede situar al proceso de la distribución del ingreso?, ¿cuál es el significado de “excedente económico”?, ¿qué ventajas tiene la utilización de esta categoría teórica?, ¿cómo se produce a nivel social este excedente?, ¿cómo se desarrolla la puja por el mismo en el proceso social?, ¿en que procesos se imbrica el estado y las políticas sociales en esta puja?

A su vez, en la aproximación a este conjunto de interrogantes se desarrolla de forma sucinta las controversias entre las distintas corrientes teóricas para explicar y medir el ingreso nacional y su distribución.

Por último, como resultado de esta exploración conceptual se plantean los elementos teóricos centrales para abordar la asignación universal por hijo como política social donde se cristaliza la disputa por la apropiación y re-apropiación del ingreso nacional.

Excedente social y proceso distributivo

Se presentan aquí conceptos que intentan arrojar luz sobre la generación de ingreso en la sociedad capitalista, sus determinaciones sociales, las formas sociales específicas que adopta, su relación con la estructura social de clases, las dinámicas que rigen su distribución y re-distribución y la relación con las diferentes intervenciones del estado capitalista.

Esta exploración supone indagar acerca de la problemática del valor, es decir, los debates que giran entorno a la producción y distribución del valor en un contexto social e histórico determinado. Por su carácter de eje ordenador de una gran variedad de construcciones conceptuales en la economía política, esta problemática se encuentra formulada con mayores grados de profundidad y claridad por las diversas escuelas de economía a lo largo de la historia. Así de un modo u otro, los mercantilistas, los fisiócratas, los denominados autores clásicos (Adam Smith, David Ricardo como principales exponentes), marxistas, los neo-clásicos y los keynesianos portan una determinada concepción de valor y de los vectores sociales para su distribución.

No obstante para los objetivos de abordaje de la problemática del valor de este apartado se realizara un recorte específico en la producción teórica de las distintas escuelas de economía. Dicho recorte repasa de forma sucinta algunas ideas de Adam Smith, algunos planteos de la escuela neoclásica y, finalmente, hará hincapié en la visión ligada a la tradición marxista.

En un primer lugar, la obra de Adam Smith se halla una visión de la economía política ligada a la teoría del valor-trabajo que interesa rescatar por ser esta la que desarrollara para la producción de su sistema teórico Karl Marx. Por otro lado, como resultado de las tensiones teóricas de su propia obra Smith (1) también brinda base para una parte de la futura elaboración neo-clásica. Por ende, se intenta exponer la tensión teórica viva que subsiste en su teoría y las divergencias en la interpretación de futuros autores.

En segundo lugar, el lugar dado a la perspectiva neoclásica deriva centralmente de entender el gran peso de sus supuestos en el actual escenario mundial hegemonizado por el neoliberalismo como proyecto de clase.

Por último, se desarrolla con mayor amplitud el abordaje propuesto por la perspectiva marxiana, por considerar que es la que logra captar con mayor nivel de complejidad el proceso distributivo real y concreto de la formación social capitalista.

Adam Smith y el abordaje neoclásico

Aunque la Escuela Fisiocrática (2) ya plantea la generación de riqueza a partir de la producción, circunscribe esta generación a los marcos del trabajo agrícola. Es Adam Smith el que ampliara esta noción de producción de valor.

Como es señalado por varios autores- los propios Marx y Engels (2011) (3) y contemporáneamente por Harvey (1990)- Adam Smith despliega su punto de vista acerca de la producción del valor trazado por una tensión fundamental. Esta tensión se manifiesta en, por una parte, exponer una concepción explicativa de la economía política basada en la idea del valor-trabajo y, por otra parte, pasajes de su obra donde esta idea se ve en gran medida distorsionada.

Así, por un lado, Smith va a apuntar en “La riqueza de las naciones”: “el trabajo es la medida real del valor permutable de todas las mercaderías” (Smith 1983, cap. V; citado en Eric Toussaint, 2010). Además, también comenta en otro pasaje rescatado por Engels: “(…) El valor que los obreros agregan a las materias primas, se resuelve aquí en dos partes, una de las cuales paga sus salarios, la otra la ganancia del empresario sobre el monto total de materias primas y salarios adelantado por él” (Marx; 2009:11; comillas en el original).

O sea, que para Smith es el trabajo social el generador de plus-valor sobre el cual se “deducen” las ganancias y la renta (4). Smith plantea que todo valor de cambio o toda mercancía esta constituida por tres componentes: salario, renta y ganancia.

Ahora bien, entrando en contradicción con este y otros planteos (5), en pasajes de la misma obra Smith va a marcar cuestiones como: “el valor anual del producto de cada nación, considerado en su conjunto, se reduce necesariamente a estas tres porciones, y se distribuye entre los diferentes habitantes del país como salarios de su trabajo, beneficios de su capital o renta de la tierra. Salarios, beneficios y renta son las tres fuentes originarias de toda clase de renta y de todo valor de cambio” (Smith, 2002:51- 52; citado en Graña; 2007:5).

En su revisión de las principales líneas interpretativas sobre la distribución del valor, para su estudio acerca de la distribución funcional del ingreso en la Argentina, Graña sobre este último pasaje reproducido expresa:

“En este pasaje de la obra Smith “abandona la teoría del valor trabajo sustituyéndola por la de los “costos de producción”, donde el trabajo, la tierra y el capital generan valor razón por la cual son remunerados. Al realizar esta “mutación” teórica, base de la distribución neoclásica marginalista (…), la pujadistributiva desaparece: el valor de las mercancías queda determinado por la suma de las “tasas naturales” de salarios, ganancia y renta. En este nuevo contexto, no se presenta aquella deducción del salario sino que el aumento de cualquiera de los ingresos percibidos por cada una de las clases no afecta a las demás, simplemente eleva el precio del producto” (Graña; 2007:5).

La teoría marginalista base de la escuela neoclásica va a producir un giro en la manera de comprender la producción del valor y, por consiguiente, sus lógicas de distribución. (6)

La escuela neoclásica aborda el problema del valor evitando la determinación de los costos de producción, poniendo en primer lugar explicativo la demanda autónoma de cada mercancía. Aquí, entonces el valor de uso (la utilidad particular de la mercancía) es el que determinada el valor de cambio de la mercancía. Sin embargo, lo que determina el valor no es la intensidad de la necesidad en sí, sino de la intensidad de la última parcela de necesidad no satisfecha (de la utilidad marginal) lo que determina el valor (Mandel; 197:315-316).

Lo central del argumento neoclásico es que la competencia por los factores de producción- tierra, trabajo y capital- realizada en el mercado determina a los empresarios a pagar una cantidad igual al valor que crea la unidad marginal (la menos empleada) de cada factor (Harvey; 1990). Santiago Armesilla(2013) coloca esta idea en otros términos cuando afirma, en relación a la idea de utilidad marginal, que esta refiere a que: “la última unidad total de utilidad (satisfacción, placer) que proporciona la última unidad consumida de un bien igual a otros de un stock temporal de mercancías consumidas arrastra (de ahí lo de marginal, derivada) el precio comercial de todas las demás mercancías iguales anteriormente consumidas, por lo que el precio de la última determinará el precio de todas las demás, y cuanto más unidades de ese bien se consuman, menor será la derivada de la utilidad y menor será el precio, por lo que el placer que proporcionaría su consumo sería cada vez menor” (Armesilla;2013:1).

Este cambio de estructura y perspectiva de análisis económico tuvo dos aspectos fundamentales según Maurice Dobb (1975). En primer lugar, desvió el énfasis que se ponía en los costos de producción de las mercancías hacia la demanda y el consumo final, haciendo hincapié sobre la capacidad de lo que emergía de la línea de producción para contribuir a la satisfacción de los deseos, urgencias y necesidades. Se derivo en una preocupación por el análisis microeconómico de la conducta y la acción individuales en el mercado. En segundo lugar, el sistema de variables económicas y su área de determinación fueron virtualmente identificados con el mercado, o con el conjunto de mercados interconectados que constituye la esfera de cambio. Por ende, la distribución ya no era anterior al cambio sino que se redujo el problema de la distribución a la formación de los precios de los insumos un proceso de mercado (Dobb; 1975).

Para este enfoque, entonces, tal el señalamiento de Graña (2007) en su análisis: “(…) cada factor productivo recibe una remuneración real igual a su productividad marginal. Esto se cumple también, como puede suponerse, a nivel agregado” (Graña; 2007:8).

Cada uno de los denominados factores de producción participa en el ingreso total de la sociedad en función del aporte que cada uno realizó al proceso productivo social; aquí la distribución es la retribución del ingreso para cada factor: salario para el factor trabajo, ganancia para el factor capital y renta para el factor tierra (7). El problema acerca de las lógicas de distribución del excedente social, las luchas sociales por su apropiación y re-apropiación no adquiere entidad en su sistema teórico o en todo caso se reducen a la formación de la estructura de precios en el mercado.

El abordaje desde la economía política marxista

La entrada a la problemática de la distribución desde esta perspectiva esta claramente influida por la teoría del valor-trabajo en la formulación, obviamente, tributaria de Karl Marx.

Por una parte, como se observo más arriba el fenómeno de la distribución en la tradición enmarcada en la tradición del valor-utilidad es un hecho realizado en la esfera del cambio sin determinación de la producción social. Por otra parte, en la visión de Smith y otros autores de la época la distribución es considerada como una instancia mediadora entre la producción y el intercambio y/o el consumo.

Marx (2008) se aparta de estos dos planteos, al proponer a la estructura de producción como determinación de la distribución pero, a su vez, a la estructura de la distribución no sólo como momento intermediario de la producción-intercambio sino también como determinación de la producción (8). De esta forma señala que, por un lado, la estructura de la producción aparece en un momento determinando integramente la estructura la distribución, donde ésta sería meramente el reverso de los agentes de producción (Marx; 2008). Por otro lado, la distribución.

“(…) antes de ser distribución de productos es distribución de los instrumentos de producción y, lo que es otra determinación de la misma relación, distribución de los miembros de la sociedad entre los distintos géneros de producción (subordinación de los individuos a relaciones de producción determinadas)” (Marx; 2008: 72).

Es decir, Marx (2008) coloca en una doble determinación al momento de distribución. En segundo lugar, Marx (2008) inserta a la distribución en tanto momento en una unidad orgánica en relación con: la producción, el intercambio y el consumo. Así:

“En la producción, los miembros de la sociedad adoptan (producen, modelan) los productos de la naturaleza de acuerdo con las necesidades humanas; la distribución determina la proporción en que cada individuo participa en el reparto de dichos productos; el intercambio le procura los productos determinados en que quiere convertir la parte que le ha tocado en la distribución; en el consumo, por último, los productos se convierten en objetos de disfrute, de apropiación individual” (Marx; 2008:63) (9).

En este sentido entonces, la distribución no se realiza como instancia autónoma de las demás esferas de la producción y reproducción social material sino que se inserta y realiza su finalidad de modo orgánico en aquella totalidad. No obstante, esta diferenciación de momentos hacia el interior del proceso social de producción, Marx (2008) es claro al marcar que el momento que determinante- condición de previa- del resto es específicamente la producción (10).

La distribución, es entonces, un componente orgánico de una unidad social que tiene su punto de partida determinante en la producción. Por ende, en una sociedad donde la producción se desarrolla bajo la relación social capitalista, la distribución como momento determinado (y determinante) por la producción también estará trazada por esta relación social.

En la sociedad capitalista la producción aparece como resultado expresada en un cúmulo de mercancías: “(…) la nueva riqueza social producida en un determinado período (que se expresa, alternativamente, como el conjunto de mercancías finales producidas o como el ingreso generado) tiene la forma específica de masa de valor” (Lindenboim, et al; 2010: 545).

Además, como afirman estos autores: “En el capitalismo esa masa de valor, encierra un excedente. Éste brota de la diferencia entre el trabajo que cuesta producir a la fuerza de trabajo en tanto emergencia y el que ésta despliega en la jornada de trabajo; en otros términos, surge del hecho de que el valor de la fuerza de trabajo representado en el salario es menor al valor creado por los trabajadores” (Lindenboim, et al; 2010: 546).

Es decir la existencia de esta masa de valor, de esta masa de mercancías, es portadora de un excedente o plus-valor como forma específica de valor por encima del valor de los factores que se han consumido al generar producto, o sea, medios de producción y de la fuerza de trabajo. (11)

Ahora bien, es preciso especificar la distinción entre este excedente y la ganancia o renta o interés. Estas últimas son formas particulares que adopta el excedente a través de procesos específicos (12). Así, Engels marca que para Marx el excedente “es la forma general de la suma de valor apropiada, sin equivalente, por los propietarios de los medios de producción, forma que se escinde- con arreglo a leyes totalmente peculiares, descubiertas por primera vez por Marx- en las formas particulares, trasmutadas, de la ganancia y la renta de la tierra”(Marx; 2011:13). El excedente, entonces, no equivale a ganancia, a renta o a interés. Este punto se desarrollará posteriormente.

Así, el momento de la distribución es, además de la retribución a la fuerza de trabajo, el momento del proceso de distribución del excedente socialmente generado. Es decir, la distribución como momento particular del proceso de reproducción capitalista contiene la puja por la distribución de este excedente, o en otros términos, la definición del salario, de la ganancia, de la renta e interés. Por lo que resta entender, cuáles son los procesos específicos por los cuales el capitalismo procesa esta distribución.

El producto mercantil se puede descomponer en tres partes. Una primera parte, se halla en el valor- que reaparece bajo una forma nueva- de los medios de producción gastados en la producción de las mercancías; este valor no ha sido producido durante el proceso de producción de mercancías, pues los medios de producción lo poseían independientemente de este proceso. Por ende, el valor del capital constante (c), adelantado por el capitalista, resurge en el valor del producto mercantil (14). Una segunda parte, se expresa en el valor de la fuerza de trabajo vendida por el trabajador al capitalista. Esta parte se corresponde al capital variable (v) adelantado por el capitalista para el proceso de valorización del capital. Y, una tercera parte, constituida por el excedente o plusvalía (p) que expresa un valor nuevo producido por el obrero durante el proceso de producción, trabajo condensado que es apropiado por el capitalista sin intercambio de equivalente (Marx; 2011).

Así, la producción del producto mercantil en tanto producto social total en determinado año es: v (capital variable) + p (plusvalía) + c (capital constante); y siendo que c puede ser tratado como la fuerza de trabajo gastada para reponer el valor equivalente de los medios de producción usados, no pasa a ser una categoría importante en la teoría de la distribución (15). Entonces lo que se debe explicar es el modo y la proporción en que un valor recién creado se divide entre los trabajadores (v) y los capitalistas (p) y hacia el interior de las diversas fracciones (Harvey; 1990).

La descripción de las determinaciones que posee el valor de la fuerza de trabajo supone la identificación de su carácter histórico y social. Es decir, el vector histórico acerca de las condiciones de vida “mínimas” aceptadas por las clases trabajadoras en un determinado momento se torna esencial como así su intersección con los requerimientos de determinada etapa de la acumulación del capital. Para la sistematización del complejo conjunto de estas determinaciones son especialmente relevantes los aportes de David Harvey (1990).

El autor enumera cuatro determinantes claves: a) el mínimo de subsistencia referido al mínimo fisiológico necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo. A esto se le agrega el papel de las circunstancias históricas, geográficas y “morales” (el elemento “histórico y moral”) (15), b) los mecanismos de oferta y demanda del mercado laboral también, estos mecanismos responden a los procesos de acumulación de capitales. En este punto incide la intervención de “ejército industrial” de reserva, en el anterior apartado explayado, como “mar de fondo” de este mercado, c) la lucha de clases social, y d) fuerza fundamental: la tasa de acumulación y la estructura global de la producción y el consumo. “El capital debe limitar su propia “sed ilimitada de riqueza” para que no llegue al grado de destruir la capacidad de reproducirse de la fuerza de trabajo de determinada calidad” (Harvey; 1990: 67). (16)

Por otra parte es importante observar las diferenciales en el valor de la venta de fuerza de trabajo hacia el interior mismo de las clases trabajadoras. Con respecto a este último punto, Harvey (1990) señala:

“El capital variable total no se divide igualmente entre los trabajadores individuales. La forma en que se divide depende de una amplia variedad de factores: el grado de la habilidad, grado de fuerza del sindicato, estructuras de remuneración acostumbradas, edad y antigüedad, productividad individual, escasez relativa en determinados mercados de trabajo(por sector o geográfico), etc. (…) fuerzas de trabajo heterogéneas que son recompensadas diferencialmente” (Harvey;1990:67).

Por último, es importante agregar que la fuerza de trabajo puede ser también retribuida por debajo de su valor. Algunos autores, Juan Iñigo Carrera (1998), Lindenboim, et al (2010), entre otros, señalan que un rasgo actual característico de la acumulación de capital en la Argentina tiene que ver, justamente, con una fuerza de trabajo que se vende por debajo de su valor.

La segunda dimensión a analizar en el análisis del proceso de distribución es la parte compuesta por la plusvalía o el excedente. Como se planteo, este excedente se origina en el proceso mismo de la producción y significa trabajo impago del capitalista individual (o su clase) al trabajo realizado por el trabajador (o su clase), pero este es distribuido entre los capitalistas individuales de acuerdo con las reglas de la competencia.

Más arriba se distinguió entre la generación de plusvalía y su forma particular y transmutada: la ganancia. Esta diferencia tiene que ver con la transformación de valores a precios de producción. Como plantea Samir Amín: “Los precios de producción resultan de la síntesis de la ley del valor, por una parte, y de la ley de la competencia, por la otra” (Amín; 1981: 14). (17)

Para expresar esta transformación, Harvey (1990) plantea:

“El capital variable, v, es el valor de la fuerza de trabajo consumida en un período de producción. La “tasa de plusvalía” (o “tasa de explotación”) la da la proporción entre plusvalía y el capital variable, p/v. La composición del capital en “valor” es definida como c/v. La “tasa de ganancias”, g, es p/(c + v) que, cuando se formula nuevamente, queda en esta forma:



Teniendo en cuenta estas consideraciones, entonces: “Cada mercancía se intercambia ahora de acuerdo con las proporciones indicadas por c + v + g, en vez de c + v + p. A la primera de estas medidas se le llama el “precio de producción”. Se mide, insistimos, en valores y no en precios monetarios” (Harvey; 1990:73).

Es por esta ley que las “(…) las industrias con una baja composición de valor (industrias que requieren “trabajo intensivo”) o una rápida rotación producen mayor plusvalía de la que se les devuelve en forma de ganancias, mientras que sucede lo contrario con las industrias con alta composición de valor(los llamados sectores de “capital intensivo”) o de bajo rotación” (Harvey; 1990:73).

Por último es de relevancia, considerar que la división misma de la plusvalía entre el interés sobre el capital dinero, la ganancia sobre el capital productivo (ganancia de la empresa) y la ganancia sobre el capital mercantil (comercial), penetra las tres formas fundamentales que asume el capital en el proceso de circulación (Harvey; 1990).

Algunas conclusiones

Son estos algunos elementos conceptuales que intentan abordar la problemática de la distribución desde una visión crítica. Así, por un lado se observa un proceso distributivo que se inserta en la totalidad del proceso productivo, lo que en el capitalismo significa, en el proceso de producción de mercancías. Que al estar determinado por la producción y la ley del valor, el proceso de distribución tiene como rasgo inherente la distribución de dos principales componentes: el valor de la fuerza de trabajo o capital variable y la ganancia.

El proceso de distribución, cómo se vio, si bien tiene determinaciones económicas es incomprensible sino se consideran el conjunto de vectores políticos que contribuyen a su configuración final. Estos vectores tienen que ver centralmente con la lucha social por la apropiación y re-apropiación del excedente socialmente generado.

Esta lucha social se desarrolla asumiendo manifestaciones múltiples que en general son veladas por los procesos de fetichización de la realidad social. Así, el estado capitalista en su carácter de clase contradictorio, expresa en la formulación de las políticas públicas- es decir, todo aquello que tiene que ver con determinada orientación política y económica en su intervención- gran parte de la lucha de clases por la apropiación y re-apropiación del excedente.

Emiliano Nicolás Fernández es becario CIC-CEIPIL. FCH-UNICEN.

Notas:
1) Dobb en su estudio señala el carácter a-sistémico de su principal obra “La Riqueza de las Naciones” (Dobb; 1975).
2) Rolando Astarita(s/r) señala que Marx: “En Teorías de la plusvalía destacó que uno de los pasos más trascendentales que se dieron en la historia del pensamiento económico fue cuando los fisiócratas establecieron que es en la producción donde se genera el “plus” o excedente que aparece en al sociedad como “ganancia”. Es que antes de los fisiócratas la ganancia se explicaba diciendo que surgía de comprar barato y vender caro” (Astarita;s/r: 3). Esta escuela, cuyos principales exponentes fueron Quesnay y Turgot plantea exclusivamente al trabajo en los contornos agrícolas como el factor en la generación de excedente social por encima de la estructura de costos de producción (Graña; 2007).
3) En su Prólogo al segundo tomo de El Capital (2011) Frederic Engels plantea esta tensión en términos de una contradicción entre su planteo teórico y su aplicación práctica.
4) Cómo bien lo destaca Marx (2009) para Smith la plusvalía se conforma como parte de valor idéntica a la ganancia o la renta.
5) Planteos que incluyen, como señala Toussaint (2010), la cuestión de la lucha de clases entre capitalistas y obreros por la apropiación de la riqueza socialmente generada.
6) Las revoluciones del año 1948 y, principalmente, la Comuna de París van a ser hechos determinantes que explican el giro en la economía política burguesa que significo la teoría marginal del valor, preparado desde 1955, por Gossen por una parte y Jenning por la otra que conduce a las escuelas neoclásicas británicas (Jevons, 1871), vienesa (Menger ,1871) y suiza (Walras, 1874) (Mandel; 1972:314 -315).
7) David Harvey afirma que:“El hecho de separar la tierra, el trabajo y el capital como factores de producción independientes y aparentemente autónomos, tuvo una ventaja doble para las clases gobernantes, puesto que les permitió proclamar “la necesidad física y la eterna justificación de sus fuentes de ingresos” al mismo tiempo que inhibía cualquier idea de explotación, porque el acto de la producción podía describirse en principio como un montaje armonioso de factores de producción separados e independientes” (Harvey;1990:51).
8) Es destacar que estos planteos realizados por Marx, en Introducción a la Crítica de la Economía Política 1857(2008), aluden a los modos de producción “en general”. Es decir, los planteos volcados no refieren a la producción capitalista como modo específico de producción para la reproducción de la vida humana sino a las “condiciones generales de producción” de los hombres en una sociedad determinada. Por esta razón, las ideas aquí recuperadas poseen un alto grado de generalidad.
9) También señala: “La producción crea los objetos que responden a las necesidades; la distribución los reparte según leyes sociales; el intercambio vuelve a repartir lo que ya ha sido repartido, pero según las necesidades individuales; y en el consumo, finalmente, el producto se evade de ese movimientos social y se convierte, en forma directa, en objeto y servidor de la necesidad individual, que satisface en el disfrute” (Marx; 2008:63).
10) Así, Marx señala: “Una producción determina, pues, un consumo, una distribución, un intercambio determinado, y rige igualmente las relaciones recíprocas determinadas de esos distintos momentos” (Marx; 2008: 76).
11) Al respecto Marx (2002) apunta “El excedente del valor total del producto sobre la suma del valor de sus elementos constitutivos, es el excedente del capital valorizado por encima del valor que tenía el capital adelantado en un principio” (tomo 1: 252). En otro pasaje señala: “La producción capitalista no sólo es producción de mercancía; es, en esencia, producción de plusvalor”. “El obrero no produce para sí, sino para el capital” (Marx; tomo 1 616).
Estos planteos se enraízan en una tradición de pensamiento que plantea a la ley del valor-trabajo como ley fundamental para entender a la economía política. Marx la recupera de la tradición clásica y la despliega para su análisis de la dinámica capitalista. En su prólogo al segundo tomo de El Capital Engels afirma que el mérito de Marx no esta en su descubrimiento sino en encontrar en esta un punto de partida y no de llegada: “Donde estos habían visto una solución, él no vio más que un problema” (Marx; 2011: 19).
12) Este es un punto donde Marx también construye una ruptura con Smith ya que, como se señalo más arriba, este identifica al plus-valor con la renta o la ganancia.
13) No interesa aquí la forma concreta con que reaparece, este proceso tiene que ver con la dinámica de circulación del capital, los períodos de rotación, etc.
14) El valor del producto del año es diferente al producto de valor anual. “Este último es únicamente producto del trabajo del años anterior; el primero incluye además todos los elementos de valor consumidos para la producción del producto anual, pero producidos el año precedente y en parte en años anteriores: medios de producción cuyo valor no hace más que reaparecer y que, en lo tocante a su valor, no han sido producidos ni reproducidos por el trabajo gastado durante el último año” (Marx; 2011: 61).
15) Al respecto del debate acerca del salario como “subsistencia”, Astarita(s/r) agrega: En lo que respecta a Marx, si bien sus primeros escritos expresan un enfoque de “salario de subsistencia” -véanse los pasajes citados por Theret y Wierkova-, en su obra madura adopta una teoría del salario determinado de manera histórico social (Astarita;s/r).
16) Una clasificación más global de los factores que inciden en el nivel del valor de la fuerza de trabajo, aunque no menos precisa, realiza el mismo autor cuando distingue entre: “las “fuerzas contingentes” que pueden empujar más y más las tasas de los salarios y las “fuerzas socialmente necesarias” que van unidas a la acumulación del capital en general y que dictan el valor de la fuerza de trabajo” (Harvey; 1990: 62).
17) “El precio efectivo concreto resulta de la combinación de las relaciones de los precios de producción, por una parte, y las condiciones específicas de la concurrencia, atomizada o monopolizada, y todas sus circunstancias, por la otra: ese es el papel de las ventas en la caída de los cuerpos” (Amín; 1981: 15).

Bibliografía:
- Amín, S. (1981): La ley del valor y el materialismo histórico. Fondo de Cultura Económica, s/r.
- Armesilla, S. (2013): Cinco clave críticas sobre la teoría de la utilidad marginal. Portal Rebelión, 24-8-13.
- Astarita, R. (s/r): Nota sobre las teorías de la distribución del ingreso (y sus consecuencias en los impuestos).
- Dobb, M. (1975): Teoría del valor y de la distribución desde Adam Smith. Ideología y teoría económica. Siglo XXI Editores, 230 pp.
- Graña, J. M. (2007): Distribución funcional del ingreso en la Argentina. 1935-2005. Informe Final Beca UBACyT Estímulo. CEPED.
- Harvey, D. (1990): Los límites del capitalismo y la teoría marxista. Fondo de Cultura Económico, cap II.
- Lindenboim, J., Kennedy, D. y Graña, J. (2010): El debate sobre la distribución funcional del ingreso. Revista Desarrollo Económico, Vol. 49, N° 196.
- Mandel, E. (1972): Tratado de economía marxista. Ediciones Era, s/r.
- Marx, K. (2008): Introducción a la crítica de la economía política 1857. Ediciones Luxemburg, 110 pp.
- Marx, K. (2002): El Capital Tomo I/ Vol. 1. Siglo XXI Editores, 381 pp.
- Marx, K. (2011): El Capital Tomo II/ Vol. 4 y 5. Siglo XXI Editores, 767 pp.
- Toussaint, Eric (2010): Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad. Revista Periferias N° 19.

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