miércoles, 29 de enero de 2014

Dualidades de América Latina (III): Rebeliones y proyectos

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Las rebeliones sudamericanas modificaron las relaciones de fuerza, limitaron la agresión neoliberal y consiguieron victorias inusuales en otras partes del mundo. Evitaron el desangre del mundo árabe e impusieron las agendas pendientes en Europa del Sur. Posteriormente no se profundizaron, ni retrocedieron. Ampliaron su radio sin incorporar al grueso de Centroamérica. 
Las resistencias oxigenaron a Cuba e iluminaron los logros de una isla sin recursos, que necesita contrapesar el aislamiento con reformas mercantiles. En Venezuela la derecha conspira para anular las mejoras populares, pero la principal batalla se libra al interior del proceso bolivariano. También Bolivia tiene un gobierno radical y dirime el freno o profundización de su gestión, en condiciones de mayor subdesarrollo y conflictos con la utilización de los recursos naturales.
Ecuador mantiene una política centroizquierdista junto a un alineamiento regional radical. Nicaragua se ubica en un eje semejante con un gran alejamiento de su pasado revolucionario. En El Salvador emergen las consecuencias de la adaptación al sistema y en Paraguay se verificaron los efectos de actitudes vacilantes. 
El ALBA es un germen de asociación cooperativa que depende de la continuidad de gobiernos de izquierda, del soporte popular y del afianzamiento de intercambios solidarios.
La tesis pos-liberal no registra la continuidad del mismo patrón productivo de la década precedente y la teoría del Consenso de commodities desestima las diferencias entre gobiernos, que actúan en marcos estructurales semejantes. Hay que distinguir los condicionantes económicos de los determinantes políticos, para integrarlos en una mirada que clarifique las contradicciones del escenario latinoamericano.

Al comienzo del nuevo siglo estallaron en Sudamérica grandes rebeliones sociales, que modificaron el escenario de reflujo popular en que se asienta el neoliberalismo. Estos levantamientos pusieron un límite a la ofensiva del capital y al proyecto que gestó la derecha para sepultar el ascenso revolucionario de los años 70.

Sublevaciones de gran alcance

Los cuatro alzamientos victoriosos se localizaron en Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela entre el 2000 y el 2005. Fueron rebeliones masivas en medio de grandes crisis políticas, que incluyeron vacío de poder, repliegue de fuerzas represivas, derrotas de la reacción y desconcierto de las clases dominantes.

Los mandatarios identificados con el neoliberalismo fueron expulsados de la presidencia y los programas de virulenta privatización, apertura comercial y flexibilización laboral perdieron sostén social. Estas conmociones influyeron sobre otros países (Brasil, Uruguay, Paraguay, Colombia), que no registraron movilizaciones de esa envergadura.

Las rebeliones no alcanzaron la dimensión que tuvieron las grandes revoluciones sociales del siglo XX (México-1910, Bolivia-1952, Cuba-1959 y Nicaragua-1979). Los viejos estados persistieron, el poder popular quedó acotado y no hubo desenlaces militares. Pero los alzamientos tuvieron fuerza suficiente para reavivar las demandas nacionales y democráticas. Actualizaron las tradiciones antiimperialistas y en algunos casos reintrodujeron el horizonte socialista.

Estas acciones superaron ampliamente los estadios básicos de una protesta social, mejoraron las condiciones para obtener conquistas populares y propinaron derrotas a los dominadores. Estos resultados no se han registrado en otras partes del mundo.

Las rebeliones modificaron las relaciones sociales de fuerza y limitaron la agresión que el gran capital había iniciado con las dictaduras y las guerras sanguinarias, para quebrar la gesta continental inaugurada por la revolución cubana. Las revueltas contuvieron esa arremetida.

Pero las sublevaciones condicionaron, además, la etapa económica en curso. No lograron revertir la tónica regresiva de esas transformaciones, pero socavaron su estabilidad, viabilidad y continuidad. Han puesto un freno a las derrotas populares y forzaron concesiones o actitudes más cautelosas por parte de los capitalistas en los epicentros y en el vecindario de los estallidos populares.

Por estas circunstancias América Latina se ha convertido en una referencia para todos los movimientos sociales del mundo. Este interés salta la vista en cualquier foro de intercambio de las experiencias de lucha. Las acciones sudamericanas indicaron caminos de resistencia al ahogo que imponen el pago de la deuda externa y los ajustes del FMI. Han demostrado cómo implementar una auditoría de la deuda y cómo proteger las reservas ante la fuga de capital.

La envergadura de las resistencias latinoamericanas puede clarificarse mediante comparaciones internacionales. El contraste con las rebeliones del mundo árabe es ilustrativo. También allí el neoliberalismo masificó el desempleo, precarizó el trabajo y empujó a los desposeídos a la lucha democrática contra regímenes semi-dictatoriales.

Estados Unidos le asigna al Medio Oriente la misma importancia estratégica que al sur del hemisferio americano, depreda los recursos naturales de ambas regiones con la misma impunidad y pretende ejercer la misma supervisión militar en las dos zonas. Por esta razón el antiimperialismo despierta en Medio Oriente las mismas simpatías que en Latinoamérica.

Pero los pueblos de esta última región no han sufrido la destrucción bélica y el desangre padecido en el mundo árabe. Lograron recrear los proyectos nacionalistas, progresistas y de izquierda que declinaron en Medio Oriente. Preservaron tradiciones históricas seculares, contrapuestas a la tutela teocrática que ganó espacio en esa región. Mientras que América Latina ha podido sostener sus victorias democráticas, el mundo árabe sufre una contraofensiva del imperialismo y del islamismo reaccionario, para sepultar con guerras sectarias las esperanzas que emergieron durante la primavera. (1)

Una segunda comparación con Europa del Sur es también instructiva, puesto que varios países de esa región sufren los mismos ajustes que recayeron sobre América Latina en la década pasada. Soportan el mismo rescate de los bancos acreedores y la misma transferencia de empresas quebradas a los estados. Las políticas deflacionarias aplicadas en Grecia o Portugal repiten el círculo vicioso del ajuste que desgarraba a Sudamérica.

Pero las victorias de las rebeliones que tumbaron a los presidentes neoliberales e impusieron agendas sociales en esta última región, no se han repetido hasta ahora en Europa del Sur. Allí no se consiguieron aún triunfos significativos. En el Viejo Continente hay que lidiar con el complejo mecanismo monetario del euro, en medio de amenazas fascistas y cuestiones nacionales más controvertidas que en la contraparte americana.

Continuidades y cambios

El período abierto con las rebeliones del nuevo siglo persiste hasta la actualidad, sin haber registrado avances, ni retrocesos cualitativos. La etapa de gran convulsión (2000-05) que condujo a la caída de seis gobiernos fue sucedida por una fase de mayor estabilidad (2005-08) y luego por un período de gestación de nuevas movilizaciones (2009-13). La generalizada reacción contra los colapsos creados por el endeudamiento y las privatizaciones ha sido reemplazada por demandas más variadas y diferenciadas.

En algunas zonas, la batalla contra el saqueo de los recursos naturales (Perú, Ecuador) ocupa el lugar que en la década pasada tenía el rechazo al FMI. En otros países las movilizaciones cobran fuerza, a partir de reclamos específicos contra la carestía del transporte (Brasil), el costo de la educación (Chile) o la invasión de importaciones agrícolas (Colombia).

El signo general de la situación sudamericana está determinado por las conquistas obtenidas en los cuatro países que protagonizaron las grandes rebeliones. En Venezuela la derecha ha recurrido a todos caminos posibles para reconquistar el gobierno y fracasó una y otra vez. Intentó golpes, conspiraciones, sabotajes y perdió 18 de las 19 elecciones realizadas en los últimos 14 años. Mientras las mejoras sociales continúan, en cada uno de los comicios se ha librado una gran batalla contra la derecha.

Esta misma continuidad de avances democrático-sociales se verifica en Bolivia, en el marco de la nueva constitución del estado plurinacional. El nivel de combatividad, radicalidad y protagonismo de los sectores populares es muy elevado e incluye conflictos con el único presidente surgido de los movimientos sociales.

Este tipo de choques ha derivado en un repliegue de los movimientos indígenas que encabezaron las revueltas de Ecuador. Pero la derecha ha quedado más aislada y tiene menos expectativas de recuperar el gobierno, en un contexto de estabilización política y ciertas mejoras sociales.

Finalmente en Argentina el protagonismo que tuvieron los desocupados y la clase media ha sido reemplazado por los trabajadores organizados, en un marco de continuada vitalidad de la protesta callejera y capacidad popular para imponer conquistas.

Los límites que enfrenta el atropello neoliberal en estos cuatro países facilita la resistencia en otras naciones. La batalla de los estudiantes chilenos perdura como un acontecimiento central, al cabo de varios ciclos de multitudinarias manifestaciones. La demanda de educación gratuita y de calidad ha calado hondo en la población y golpea un pilar del continuismo forjado por los gobiernos de la Concentración.

La misma gravitación antiliberal tienen los paros agrarios en Colombia contra las importaciones de alimentos que arruinan al pequeño productor. Esta protesta confronta con el TLC en uno de los países más comprometidos con la apertura comercial. La masividad del reclamo inaugura una fuerte pulseada, en un terreno sensible para las clases dominantes.

Lo mismo que ocurre en Perú con la defensa del medio ambiente contra la destrucción que genera la mega-minera. La centralidad que tiene esta actividad para el capitalismo peruano explica la brutalidad de la reacción oficial.

Pero la principal novedad del 2013 ha sido el despertar de un gigante en Brasil, con movilizaciones que reunieron un millón de personas. La respuesta inmediata contra la criminalización de la protesta ilustra la nueva conciencia democrática que existe frente a la represión. Se logró frenar el aumento de las tarifas e imponer una nueva agenda para el transporte y la salud pública.

Una juventud más escolarizada ha cuestionado el derroche del Mundial de Futbol, ocupando el vacío que han dejado los viejos militantes. Estas marchas pusieron fin al reflujo de la lucha en Brasil y colocan al país en sintonía con la región. (2)

El estado de las luchas sociales en Centroamérica difiere sustancialmente del sur del continente. Allí no se han conseguido logros significativos. Al contrario, predomina la ofensiva del capital sobre el trabajo. México es el caso más evidente de esta situación. El país ha quedado golpeado por la despoblación agraria, la emigración masiva, las derrotas de los mineros y las dificultades de la lucha docente. Prevalece la impotencia frente a la flexibilidad laboral, en un contexto de terrorismo de estado y salvajismo del narcotráfico. La bandera plantada en Chiapas hace veinte años perdura como un símbolo de resistencia, que no ha podido proyectarse al resto de la nación. (3)

Pero las explosivas condiciones sociales de esta zona pueden generar un abrupto viraje hacia el ascenso popular, especialmente en los países que se recomponen del terrible legado de masacres de los 80. Desde la firma de los acuerdos de paz (2006) existe en Guatemala un gran movimiento por la justicia y el castigo a los represores de las matanzas cometidas en el pasado.

Otro tipo de resistencia irrumpe en las localidades más afectadas por la agresión de los presidentes ultra-liberales. Por ejemplo en Panamá se registró el año pasado un masivo levantamiento contra la privatización de las tierras en Colón.

Pero la batalla clave de Centroamérica se libra en Honduras, donde se forjó un vasto movimiento de resistencia que erosionó el poder de los golpistas. Con un despliegue de gran heroísmo, la población enfrentó asesinatos, persecuciones e intimidaciones de un régimen criminal apañado por la embajada yanqui. No pudieron derrotar el continuismo que impuso la derecha a través de comicios fraudulentos, pero han gestado un polo opositor de enorme envergadura.

El contagio de Venezuela ha sido determinante en Honduras e influye sobre el conjunto de Centroamérica y el Caribe. Es el país que actúa como nexo, entre las acciones populares más avanzadas del sur y más retraídas del norte. La transmisión de experiencias de una región a otra tiende a multiplicarse, junto a la creciente percepción popular de una identidad latinoamericana común.

Este avance en la conciencia regional es un resultado directo de las rebeliones, que impusieron ciertas conquistas sin haberse extendido, ni profundizado. Ninguna revuelta devino en revolución triunfante, pero las clases dominantes tampoco pudieron retomar la ofensiva o disipar la relación social de fuerzas creada por la acción popular. Persistió el divorcio de muchos países con las resistencias, pero nuevos segmentos de trabajadores se han incorporado a las protestas.

Esta relación de fuerzas es tomada en cuenta por la tesis pos-liberal para caracterizar la etapa actual, pero sin discriminar su impacto diferenciado en cada país. El registro de las victorias populares es en cambio mucho más borroso en la teoría del “Consenso de commodities”, que sugiere la existencia de un escenario regional uniforme y poco afectado por las acciones populares.

La centralidad de Cuba y Venezuela

Las rebeliones latinoamericanas tuvieron dos consecuencias decisivas: oxigenaron a la revolución cubana e incentivaron la aparición de gobiernos radicales en Venezuela y Bolivia.

Durante los años 90 Cuba resistió heroicamente el aislamiento y las agresiones imperiales. Esta actitud reforzó su condición de símbolo de la emancipación. Logró mantener vivo el ideal socialista frente a bloqueos y agresiones, que habrían tumbado en pocos días a la mayoría de los regímenes políticos conocidos.

El cambio de relaciones de fuerza en la región y los fracasos estadounidenses permitieron atenuar el asedio de la isla y reavivaron el protagonismo de Cuba. El lugar geopolítico que ha reconquistado ese país es una de las principales consecuencias positivas de las sublevaciones del siglo XXI.

La isla está transitando por una gran transformación, puesto que no puede avanzar en soledad hacia la meta igualitaria. El desplome de la URSS y el tránsito pro-capitalista de China han creado un nuevo escenario global, que confirma la imposibilidad de gestar aisladamente el socialismo en una pequeña localidad del Caribe. Cuba demostró que este proyecto permite a una economía con pocos recursos alcanzar niveles de escolaridad, mortalidad infantil y expectativa de vida superiores al resto de la región. Es un país sin hambre, delincuencia organizada o deserción escolar.

Pero una economía amoldada a la expectativa de participar en el avance mundial del socialismo ha debido afrontar el abrupto cambio del contexto internacional. Tuvo que sobrevivir aceptando el turismo, el mercado de divisas y la indeseada ampliación de la inequidad social.

Ahora se ha embarcado en una reforma mercantil para reactivar la economía evitando el retorno al capitalismo. Son cambios riesgosos, pero el inmovilismo es la peor opción y la combinación de cooperativas y pequeña empresa privada bajo la continuada primacía estatal, permitirían contrabalancear las dificultades actuales. Estos cambios se desenvuelven apostando a una futura maduración del proceso anticapitalista en América Latina. (4)

Estas perspectivas son factibles por la consolidación de gobiernos antiimperialistas, que afrontan severos conflictos con las clases dominantes, en un marco de gran movilización popular. Venezuela es el epicentro de esas experiencias.

El proceso bolivariano ha introducido transformaciones progresistas sin erradicar el estado burgués y las relaciones de propiedad capitalistas. No es la primera vez en la historia que se ensaya un modelo intermedio de este tipo. Pero lo novedoso es la prolongada duración del intento.

El chavismo ha demostrado una renovada vitalidad sin Chávez. En diciembre pasado obtuvo un inesperado triunfo electoral (en 15 de las 24 capitales y el 76% de las alcaldías) frente a una derecha dividida, con su líder Capriles desprestigiado y debilitado para intentar un revocatorio presidencial. (5)

La derecha intentó todo y no logró nada. Falló con el golpe, con la demagogia electoral y con el disfraz bolivariano. Maduro trabaja para superar el inconmensurable bache dejado por la muerte de Chávez y comienza a despuntar una nueva generación militante más politizada y curtida en las batallas de la última década.

La continuidad bolivariana se explica por la persistencia de reformas sociales, que permitieron significativos logros en la reducción de la pobreza (del 60% al 26,7%) y la desnutrición (3,7%), con desempleo declinante (6,2%) y gran incidencia de las misiones (el 72% de los hogares utiliza algún plan social). (6)

El proceso chavista ha retomado la iniciativa, con medidas de intervención económicas para contener la desbocada inflación (54% inter-anual en 2013). Enfrenta el mismo sabotaje de remarcaciones, desabastecimiento y fuga de dólares que soportó Salvador Allende. Los grandes capitalistas no sólo buscan venganza. Quieren recuperar el manejo de la renta petrolera, que en la actualidad se destina en gran parte al gasto social.

Pero el desorden económico también obedece a los montos millonarios que maneja la corrupta “boliburguesía”. Lucran con la intermediación comercial y la especulación en gran escala. La caja petrolera que administra el gobierno debería facilitarle su acción. Pero el enemigo opera desde el interior del proceso y periódicamente acorrala al chavismo con maniobras cambiarias y financieras.

Los economistas y militantes que promueven reforzar y transparentar los controles están delineando un acertado camino para encaminar el proceso hacia un rumbo socialista. Confrontan con las propuestas de adaptación al ajuste capitalista y con las actitudes de simple deserción. (7)

Las disputas en Bolivia

Morales dirige otro gobierno radical surgido de rebeliones populares, pero gestiona un país muy distinto a Venezuela. En el Altiplano prevalece un enorme grado de pobreza, retraso económico y estrechez del mercado interno. El país arrastra, además, una estructura política débil y un estado muy incompleto. Esa estructura nunca pudo cohesionar las nacionalidades que alberga en su territorio. Con la nueva Constitución plurinacional comenzó la reversión del elitismo racista y la conquista de los derechos postergados.

Evo reafirmó su liderazgo incrementando sostenidamente el caudal electoral de las organizaciones que lo sostienen (54% en 2005, 67% en 2008, 64% en 2009). Disputará próximamente su tercer mandato, con una sólida base en el campo e importantes simpatías en las ciudades. Ha podido otorgar ciertas mejoras sociales con los ingresos que el estado captura de las exportaciones luego de las nacionalizaciones.

El gobierno actual de Bolivia desenvuelve una política exterior muy crítica hacia Estados Unidos (sin embajador desde el 2008, expulsión de la agencia USAID, retiro de los tribunales del CIADI). Ha logrado, además, debilitar a la oposición derechista, que oscila entre hacer negocios y retomar las fracasadas conspiraciones.

La gran tradición de lucha popular que existe en el país no ha decaído y continúan las movilizaciones urbanas (salud, maestros), mineras e indígenas (contra la construcción de la carretera en el Tipnis). La continuidad de estos movimientos tiende recrear a veces la vieja imagen de un país ingobernable, acosado por la anomia estatal y una conflictividad endémica irresoluble.

El gobierno acompaña algunas protestas y choca frontalmente con otras. Cuando las demandas tienen soporte popular suele negociar (Tipnis) o retrocede (aumento del combustible). Estas vacilaciones expresan las indefiniciones de un proceso, que por un lado promueve la modernización neo-desarrollista del capitalismo y por otra parte convoca a forjar una sociedad igualitaria. Al igual que Maduro en Venezuela, Morales comanda un gobierno en disputa entre los promotores de ambas perspectivas.

Algunos sectores desencantados con esa gestión han optado por la crítica furibunda. Estiman que Evo abrazó el extractivismo neoliberal, alienta nocivos contratos de minería, y gas con compañías extranjeras y avala el trazado de carreteras que deterioran el medio ambiente.

Pero la caracterización de un gobierno no debe ser establecida considerando sólo las variables ambientales. Estos parámetros no determinaran por sí mismos los datos sociales en juego. Además, la política de recursos naturales que debe implementar Bolivia difiere significativamente de su equivalente en Alemania o Suecia. El Altiplano necesita imperiosamente utilizar esos bienes en forma sustentable para reducir el nivel extremo de subdesarrollo.

Los costos de la indefinición

Algunos gobiernos integrados al espacio radical desenvuelven políticas más próximas a la centroizquierda. Ecuador es un ejemplo de esta postura.

Correa ha intentado la modernización capitalista para optimizar el funcionamiento del estado, sin introducir cambios estructurales. Mantuvo la concentración en el agro (el 5% de propietarios acapara el 52% de las tierras) y el poder de las grandes empresas (62 grupos manejan el 41% del PIB). Las utilidades de estos sectores se incrementaron significativamente (un 54% más en el 2004-09), en un marco de continuado predominio económico del petróleo, las remesas, el café, el banano, el cacao y los camarones. (8)

El gobierno retomó inicialmente la agenda de la rebelión que encabezaron los movimientos sociales. Rechazó el TLC, cerró la base yanqui de Manta y sancionó una nueva Constitución. Posteriormente Correa atenuó la tónica reformista y se limitó a utilizar el significativo aumento de los ingresos tributarios para reforzar el sostén asistencial. Difundiendo un ideario de “Buen Vivir”, la inversión social pasó de 0,35% (2006) a 3,82% (2011). (9)

El arrollador triunfo que logró Correa en los últimos comicios (febrero 2013) suscita pronósticos opuestos. Algunos analistas estiman que la demolición de la derecha empresaria (Lasso, Noboa) despejó el camino para implementar la agenda progresista (ley de prensa, reforma agraria, código penal) con un sólido sostén parlamentario. Otras miradas resaltan la consolidación del caudillismo, la revitalización del ejército y el creciente nombramiento de funcionarios conservadores en desmedro de las figuras radicales. (10)

Nicaragua ofrece otra variante de esta combinación de posicionamiento radical en el plano externo y estrategia centroizquierdista en la órbita interior. Recientemente Ortega volvió a obtener un gran triunfo electoral, ampliando el soporte que ya logró en los comicios anteriores.

Ahora puede gobernar sin la oposición, archivando el pacto que le permitió el retornar en el 2006, mediante una reforma electoral pactada con la derecha. Continúa usufructuando con el recuerdo de la desastrosa gestión que caracterizó a los conservadores (1997-2001) y con la persistente división que reina en ese espacio (Alemán versus Bolaño).

Pero el Sandinismo actual se sitúa a años-luz del viejo FSLN. Ha quedado estructurado en torno a un grupo familiar-empresario de Ortega, que suscribe acuerdos con el FMI, otorga privilegios a los bancos y penaliza el aborto para estrechar relaciones con la Iglesia. (11)

La pugna con los oligarcas locales y la firme política frente a Estados Unidos ubican a Ortega en la vereda opuesta al polo derechista. Pero su contundente abandono del pasado revolucionario también lo alejan del espectro radical. En su caso el contraste entre discurso y práctica es mayúsculo. Ha transitado un camino muy diferente al resto de los mandatarios latinoamericanos. Optó por el amoldamiento al status quo y la ruptura definitiva con el sandinismo original.

Una situación más compleja se vislumbra en El Salvador. Al cabo de muchos años de guerra y presidencias ultra-reaccionarias, llegó al gobierno una coalición sostenida por el viejo liderazgo guerrillero del Farabundo Martí (2009). Pero la presidencia quedó a cargo de un periodista sin trayectoria militante (Funes), que preservó la gestión económica neoliberal, el TLC y el dólar como moneda. Se embarcó en un idilio con Estados Unidos, que incluyó la participación en operativos externos y la presencia de ministros afines al Departamento de Estado.

Es evidente el estrecho margen de acción que cuenta un país tan pequeño y dependiente de las remesas (18% del PIB) que auxilian al 70% de las familias. Pero es indudable también que el gobierno acepta estos condicionamientos como datos inmodificables y refuerza un orden social opresivo. Algunos analistas sostienen que la derecha comienza a lograr en la posguerra, lo que no obtuvo en veinte años de sangrientas batallas. Consolida los intereses y privilegios de los poderosos. (12)

Un ejemplo más contundente de frustración política se ha verificado en Paraguay por la actitud timorata del ex presidente Lugo. Cuando la derecha le exigió la renuncia, tomó sus pertenencias y se volvió a casa. No ofreció ninguna resistencia al golpe. El contraste con la valiente actitud que adoptaron Correa o Zelaya fue mayúsculo.

Incluso el cuestionamiento diplomático que hizo el MERCOSUR a la asonada de Paraguay fue superior a la reacción del mandatario depuesto. Esa conducta coronó un gobierno signado por la vacilación. Lugo no avanzó en la reforma agraria en un país con el 85% de las tierras en manos de un 2% de propietarios, que expanden la frontera de la soja expulsando campesinos. Actuó como el típico conciliador que termina reforzando la derecha, mientras el movimiento social se desorganiza y la militancia se desmoraliza.

Los procesos latinoamericanos -que eluden la radicalización imaginando reformas que el capitalismo no tolera- conducen a la frustración. Frenan el avance de la izquierda y terminar facilitando el retorno de la derecha.

El despunte del ALBA

Para enfrentar el acoso que desplegaron las empresas y bancos estadounidenses, Venezuela y Cuba crearon el ALBA. Aumentaron el intercambio mutuo para resistir esa presión. Acordaron mayor abastecimiento petrolero del primer país a cambio de servicios educativos y sanitarios del segundo y extendieron posteriormente este principio a una amplia gama de productos.

Los mismos mecanismos instrumentaron los países que se incorporaron posteriormente a la asociación (Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Islas de Antigua, San Vicente, Granadinas). Han introducido formas de cooperación entre economías que priorizan el bienestar popular a la rentabilidad de los negocios. Con esos criterios se propicia un proyecto muy diferente a las iniciativas de integración latinoamericana basadas en la competencia y el mercado.

En el plano político el ALBA asumió un planteo de unidad antiimperialista. Propone romper con el sometimiento a Estados Unidos para afianzar la soberanía y facilitar los avances populares.

A diferencia de los TLC o el MERCOSUR, el ALBA es inconcebible sin un basamento en gobiernos revolucionarios o radicales. En este caso, existe una gran correspondencia entre el bloque latinoamericano en construcción y las presidencias de izquierda. Ese proyecto no podría subsistir sin esos pilares nacionales, puesto que ninguna clase dominante se mantendría en esta asociación si recupera el manejo de los gobiernos.

El ALBA y sus complementos (como Telesur) se inscriben en un horizonte popular con futuro, si germinan los componentes anticapitalistas. Esa perspectiva exige la radicalización de los gobiernos nacionalistas enfrentados con el imperialismo y en conflicto con los capitalistas locales.

Pero la consolidación inmediata del ALBA enfrenta límites derivados del gran subdesarrollo imperante en las economías que participan de esta iniciativa. Existe sólo un país con recursos significativos (Venezuela) y su riqueza petrolera no es sinónimo de economía mediana o bases industriales. Mantiene un abismo con las potencias centrales y una brecha enorme con México, Brasil o Argentina.

Los gobiernos bolivarianos han implementado un uso externo muy progresista del petróleo. Asisten a las economías y poblaciones más necesitadas con medidas tendientes a socavar la dominación imperial. Pero esta acción no genera por sí misma desarrollo económico y no erradicará el atraso de los países tan afectados por la pobreza.

El ALBA no sólo auspicia valorables iniciativas de intercambio. Concibe una unidad de cuenta e intercambio (sucre), con perspectivas de moneda común opuestas al modelo neoliberal del euro. La concreción efectiva de este proyecto desborda a esa articulación, puesto que se requieren áreas monetarias y respaldos en divisas de gran porte. Lo importante es como la asociación define una agenda económica potencialmente alternativa para toda la región, mientras avanza con nuevos tratados entre sus miembros (como Petro-Caribe o Eco- ALBA).

Los integrantes de este bloque deben desenvolver su acción en la cornisa de complejos equilibrios. Venezuela se incorporó por ejemplo al MERCOSUR, propinando una derrota al veto que interponía Estados Unidos a través de Paraguay. Pero esta decisión de protección política conlleva el costo de aceptar la adversa competencia de los bienes importados sin arancel desde Brasil.

En el plano geopolítico los gobiernos del ALBA han jugado un rol revulsivo con permanentes iniciativas contra la presencia militar estadounidense (denuncia del TIAR). Han desarrollado campañas de denuncia y movilización frente a todas las agresiones del imperio. El sostén de la resistencia hondureña, el auxilio humanitario de Haití y el auspicio de las negociaciones de paz en Colombia son tres ejemplos recientes de gran contundencia.

Los gobiernos del ALBA han cumplido también un rol de vanguardia en el sostén de los perseguidos por ejercer la libertad de prensa. Ecuador ofreció asilo a Assange, enfrentando la cruzada que emprendieron Estados Unidos y Gran Bretaña, para acallar al comunicador que destapó las grandes manipulaciones de la diplomacia.

Luego Bolivia, Nicaragua y Venezuela abrieron sus puertas al recibimiento de Snowden, el otro perseguido por ilustrar al mundo cómo operan las redes de espionaje imperial. Esta solidaridad ha sido coherente con gobiernos que soportan bombardeos de injurias por parte de las grandes cadenas de la comunicación global.

El MERCOSUR y el ALBA constituyen dos proyectos muy diferenciados, a pesar de compartir espacios comunes (como CELAC o UNASUR). La primera asociación busca remodelar el capitalismo en torno a pilares regionales más autónomos y la segunda motoriza una acción antiimperialista con esbozos de pos-capitalismo.

Esta divergencia se traduce en actitudes muy opuestas frente a la intervención popular. En contraposición a los gobiernos del MERCOSUR, los presidentes del ALBA suelen acompañar los encuentros entre mandatarios con foros de discusión militante (“Cumbres de los Pueblos”).

La reciente realización de Asambleas de los Movimientos Sociales del ALBA se inscribe en esta concepción de construcción popular. Allí participa una generación de militantes que rehabilita explícitamente al socialismo e impugna abiertamente al capitalismo. Han comenzado a formular propuestas de acción continental para avanzar hacia la unidad latinoamericana, conquistando soberanía financiera, alimentaria y de recursos naturales. (13)

Respuestas al debate

La caracterización de un tercer bloque de gobiernos revolucionarios y radicales permite esclarecer la contraposición planteada entre la mirada pos-liberal y la visión del “Consenso de commodities”.

Sin duda este eje antiimperialista aglutinado en torno al ALBA promueve una ruptura frontal con el neoliberalismo. Es un corte que se procesa no sólo en contraposición al bloque librecambista y reaccionario del Pacífico, sino también mediante políticas diferenciadas del regionalismo capitalista que lidera Brasil. El status pos-liberal sólo correspondería a ese segmento radical y no al conjunto del Sudamérica.

La tesis pos-liberal equipara erróneamente al ALBA con el MERCOSUR y desconoce la diferencia cualitativa que separa a los presidentes radicales (Maduro, Morales) de los centroizquierdistas (Roussef, Kirchner).

Estas inconsistencias derivan de una confusa utilización del propio concepto de pos-liberalismo. Se lo aplica en tantos sentidos, para aludir a tal diversidad de situaciones, que termina navegando en la indeterminación. No se sabe si define gobiernos, etapas o patrones de acumulación. La noción tampoco esclarece las políticas económicas en boga. Estas orientaciones suelen cambiar con la coyuntura y adoptan modalidades de mayor ortodoxia o heterodoxia en función de la crisis global.

En la acepción más corriente, el pos-liberalismo define un período superador del Consenso de Washington. Pero enfatiza el giro político hacia la autonomía, omitiendo la persistencia del patrón económico gestado durante la fase precedente.

La caracterización opuesta resalta un predominio extractivista en toda la región, avalado por gobiernos de distinto signo, que reemplazaron la valorización financiera por la sumisión a la minería, el petróleo y la soja. En contraposición a la óptica pos-liberal relativiza los cambios políticos y remarca las convergencias económicas conservadoras.

Esta teoría del “Consenso de commodities” comete un error simétrico al sobre-dimensionamiento de los virajes políticos progresistas. Desconoce las fuertes divergencias que separan a los gobiernos derechistas, centroizquierdistas y radicales, en todos los terrenos ajenos a la especialización en exportaciones básicas.

La principal dificultad aparece al momento de explicar las posturas soberanas o las reformas sociales que adopta un eje político radical, asentado en la mono-exportación primaria. Venezuela no logró erradicar la preeminencia del petróleo, Bolivia no se liberó de la centralidad de la minería o el gas y Cuba incrementado su atadura al níquel o el turismo. ¿Pero esa dependencia convirtió a Chávez, Evo o Fidel en presidentes afines a Fox, Uribe o Alan García?

Las confusiones en este terreno conducen a caracterizaciones que identifican mecánicamente la gravitación de la agro-minería con el aumento de la dependencia política o la reversión neocolonial. En los casos más extremos, Evo Morales es presentado como un “extractivista neoliberal” y Correa como un “agente del capital trasnacional”.

El extractivismo es un concepto adecuado para ilustrar ciertos rasgos de la economía latinoamericana. Estas características condicionan el patrón de reproducción, pero no definen el carácter de un régimen político o la naturaleza de un gobierno.

Dimensiones en conflicto

Para evaluar lo ocurrido en la última década hay que integrar las dos dimensiones de los procesos en curso. Las transformaciones políticas en la región aparecieron en un marco de continuada especialización primario-exportadora. Hay mayor diversidad de gobiernos y mayor predominio del mismo de patrón de reproducción. Con el dictamen de pos-liberalismo o de Consenso de commodities se elude el análisis de esta contradicción.

Ambas categorías contienen una parte de la verdad, pero no explican el escenario regional. Para entender porque Venezuela y México transitan por rumbos tan distintos en contextos semejantes, hay que distinguir los condicionantes económicos de los determinantes político-sociales. El patrón de reproducción da cuenta de la estructura productiva y la inserción internacional de cada economía. Pero los gobiernos deben ser caracterizados con otro instrumental. Emergen de la historia y tradición política de cada país, en correspondencia con las necesidades de las clases dominantes y los desenlaces de la lucha social.

Las dos dimensiones están muy relacionadas y las mutaciones de un plano inciden directamente sobre el otro. Pero esos cambios no se procesan al mismo ritmo, ni en la misma dirección. En la última década las grandes transformaciones políticas de América Latina incidieron en forma muy limitada sobre la esfera económica. Trastocaron el contexto ciudadano de algunos países sin alterar su esquema de reproducción.

Este resultado confirma que la acción de un gobierno tiene efectos acotados sobre la acumulación capitalista. Una administración derechista se amolda por completo al pilar neoliberal, otra centroizquierdista afronta conflictos y un proceso radical choca con esos fundamentos. En un caso prevalece la sintonía, en otro la convivencia y en un tercero la contraposición. Pero la modificación de un patrón económico y un tipo de inserción internacional van mucho más allá de los presidentes y sus políticas económicas.

Es importante diferenciar estos niveles de análisis para integrarlos en una caracterización totalizadora. Los triunfos populares contra el neoliberalismo no determinan un paisaje posliberal y la continuada especialización primario-exportadora no diluye en un status común a todos los gobiernos.

Esta desincronización entre política y economía que se verifica en América Latina deriva en última instancia de la existencia de rebeliones populares victoriosas, que limitaron el alcance regresivo del neoliberalismo sin sepultarlo. Las dualidades de la región se explican por la dinámica de levantamientos, que no fueron derrotados pero tampoco devinieron en revoluciones anticapitalistas triunfantes. Este resultado intermedio se refleja en la variedad de gobiernos.

Pero dualidad no es sinónimo de indefinición y las tendencias en pugna deberán dirimirse. Los gobiernos del ALBA sólo pueden alcanzar metas progresistas si se radicalizan, confrontan con las clases dominantes y comienzan a erradicar el patrón primario-exportador. La llave maestra de este viraje se ubica en la transformación revolucionaria del estado. Si este giro se demora, los dominadores tendrán tiempo para inducir el declive de las experiencias radicales y forzar su derrocamiento o neutralización.

La respuesta a la pregunta inicial sobre el carácter más autónomo o dependiente de Latinoamérica quedará zanjada en esos desenlaces. Las dualidades de la región han perdurado pero no pueden eternizarse. En última instancia la balanza se inclinará por una tormentosa adaptación a la opresión capitalista o una novedosa gestación del socialismo.

Ver también:
- Dualidades de América Latina (II): Bloques y Gobiernos
http://www.argenpress.info/2014/01/dualidades-de-america-latina-ii-bloques.html
- Dualidades de América Latina (I): Economía y Clases
http://www.argenpress.info/2014/01/dualidades-de-america-latina-i-economia.html

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Notas:
1) Nuestra visión en: Katz Claudio, “De la primavera al otoño árabe”, http://www.geocities.com/economistas_de_izquierda, 25-9-2013
2) Antunes Ricardo, “Fim da letargía”, www1.folha.uol.com.br 20/06/2013
3) Almeyra Guillermo, “A 20 años de la rebelión zapatista”, 27/12/2013, www.rebelion.org
4) Ver Katz Claudio, “Laboratorios de Otro Socialismo”, en “¿Podría funcionar una sociedad igualitaria?”, Academia del Pensamiento Crítico, Universidad de Valencia, 16-7-2013.
5) La masiva participación del electorado en los comicios de Venezuela ha sido decisiva y es un gran canal de acción popular, en contraste con países como Chile, donde una gran parte de la población ha perdido la confianza en la utilidad del voto.
6) Guerrero Modesto Emilio, "El laberinto de la economía bolivariana", 21/10/2013 www.iberoamerica.net. También: López Blanch Hedelberto, “Los certeros avances de la economía bolivariana”, 08-02-2012, www.rebelion.org/noticia
7) Ver los acertados planteos de: Zúñiga Simón Andrés, “Más caramelos de cianuro”, 28/09/2013, www.aporrea.org/actualidad. Marea Socialista, “De Chávez a Maduro: Habilitar al Pueblo Bolivariano antes de que sea demasiado tarde”, 20-10-2013 www.aporrea.org. En el polo opuesto: Pérez Martí Felipe, “Respuesta a un documento del grupo llamado “Marea Socialista”, 29/10/2013, unrun.es/ - También: Dieterich Heinz, “La peor crítica para Maduro”, 16/10/2013,www.lanacion.com.ar
8) Machado Decio, “Las élites económicas: los verdaderos beneficiarios del Gobierno de Rafael Correa”, 24/2/2012 www.argenpress. También: Ogaz Arce Leonardo, “El Triunfo de Rafael Correa”, 11/3/2013, alineadefuego.info
9) Ver: Houtart Francois, “Ecuador y Correa”, www.aporrea.org/,28/05/2012
10) La primera visión en: Boron Atilio, “Cuatro lecciones”, www.pagina12.com.ar,18/02/2013.
La segunda en: Martínez Mateo, “La revolución ciudadana está en decadencia”, 16/2/2013, www.rebelion.org/notici). También: Rosero Andrés E, “Una cuestión moral y de principios: Yasuní-ITT”, 16/10/2013, www.rebelion.org/noticia
11) Ver: López Vigil María, “Una dictadura institucional” 13/11/2011 www.sinpermiso.info
12) Ver: Guitiérrez Dagoberto, “La antigua derecha y la nueva derecha”, 5/1/2014. También: Calvo Ospina Hernando, “¿Gobierna la izquierda en El Salvador?”, 14/04/2012 www.aporrea.org
13) Un balance del último encuentro en: “Reflexiones sobre la Asamblea Continental de los Movimientos Sociales del ALBA”, www.radiomundoreal, 18/5/2013.

Bibliografía:
- Acosta Alberto, “Los gobiernos progresistas no han puesto en tela de juicio la validez del modelo extractivista”, 10-9 2009 www.ecoportal.net.
- Almeyra Guillermo Bolivia, www.argenpress.23/05/2013.
- Álvarez Víctor, Radiografia, www.pagina12,07/10/2012
- Asiaín Andrés, Venezuela La economía en números, www.pagina12.com.ar
- García Linea Álvaro, Vamos a defender a los que ganan poco, ww.pagina12.com.ar,03/07/2013
- Katz Claudio, Las disyuntivas de la izquierda en América Latina. Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2008
- SEPLA, “Declaración de Guararema”, Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico, Guararema, junio 2011.
- Sousa Santos Boaventura El precio del progreso, www.pagina12.com.ar,22/06/201
- Stefanoni Pablo, Colorados al gobierno mafias al poder, www.rebelion.org, 25/04/2013
- Zúñiga Simón Andrés, Las necesidades electro-domesticadas, 12/11/2013, www.aporrea.org/actualidad.

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Verdades y Mentiras sobre Siria

Umberto Mazzei (especial para ARGENPRESS.info)


Thomas Lawrence (Lawrence de Arabia), 1916,
sobre los árabes: “Manipulados adecuadamente
formarán un mosaico político, un tejido de
celosos y pequeños principados incapaces de cohesión”.


Antecedentes

Por siglos vivieron los árabes en paz, sin conflictos religiosos, en comunidades semi autónomas llamadas Vilayets, bajo el Imperio Otomano. Esa paz garantizaba el transporte entre el Mediterráneo y la India y por eso Gran Bretaña apoyaba su integridad contra los intentos rusos de erosionar ese imperio por el norte. En 1869, con el Canal de Suez, el interés estratégico, se mudó hacia el sur árabe, y hacia Egipto concretamente.

El Kedive de Egipto, Ismail Pasha, se arruinó con proyectos financiados por los ingleses y vendió (1875) a Gran Bretaña, el control de la Compañía del Canal de Suez - con la Banca Rothschild como intermediaria-, durante el gobierno de Disraeli (1874 -1880). Luego los ingleses intervinieron las rentas egipcias y Egipto, pasó de vasallo otomano a vasallo inglés.

En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia elaboraron el Acuerdo Sykes-Picot, donde se repartían los árabes del Imperio Otomano. El acuerdo fue como los otros acuerdos franco-británicos en África: dividió con líneas artificiales a pueblos históricos y juntó a otros que tenían poco en común. El autor de esas nuevas fronteras fue Sir Mark Sykes, sin Georges Picot, porque sólo los británicos ocupaban militarmente la región.

Al final, Francia recibió a Siria amputada de Mosul, Jordania, Njed y Palestina, porque los ingleses inventaron tres reinos para sus aliados árabes contra los turcos. El de Jordania, de Iraq, con los vilayets de Basra (chiita), Bagdad (sunni) y Mosul (kurdo) y de Arabia. Jordania fue para el Sharif Hussein, Iraq para su hijo Faisal y Arabia para Ibn Saud, Es notable que cuando se propuso dar a Ibn Saud el de Iraq, Winston Churchill- Secretario de Colonias- dijo: “Ibn Saud hundiría toda la región en un pandemonio religioso.” Es que Ibn Saud venía del Nejd, donde Mohamad ibn al Wahhab, en el siglo XVIII, fundó una secta intolerante y primitiva, el wahabbismo, cuyos miembros son llamados Salafs. Esa es ahora la religión oficial de Arabia Saudita, Qatar y Bahrain.

Palestina quedó como Mandato Británico, para cumplir con las promesas hechas en la Declaración de Balfour (1917), una carta de Lord Arthur Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores, dirigida a Lord Lionel Rothschild, Presidente de la Federación Sionista Británica.

Las monarquías absolutas árabes wahabbitas vieron, con pavor, como perdían sus tronos los reyes puestos por los ingleses: Faruk en Egipto, Idris en Libia, Faisal II en Iraq. En su lugar se establecían repúblicas laicas, que daban el mal ejemplo de distribuir sus ingresos económicos. Todo por culpa del partido Ba’ath Pan-Árabe, (renacimiento árabe) de tendencia nacionalista.

Al inicio del siglo XXI el mundo político árabe se dividía en repúblicas laicas y dictadores o monarquías teocráticas pro americanas. La amenaza ideológica de países árabes modernos, llevó a Occidente a crear revueltas y pretextos para destruir los países laicos y su ejemplo.

Conferencia para la Paz en Siria - Ginebra II

Después de las mentiras para justificar los ataques de la OTAN a Iraq y Libia, ahora se busca un pretexto para atacar a Siria. Es del conocimiento público que los países de la OTAN, Israel y los monarcas del Golfo Pérsico apoyan al bando que busca derrocar con acciones militares y atentados al gobierno de Siria; al gobierno reconocido por los organismos internacionales. Es una clara ingerencia en los asuntos internos de un país soberano, prohibida por la carta de las Naciones Unidas y por el Derecho Internacional de los últimos dos siglos. Se trata de una agresión de mercenarios extranjeros pagados y armados por Arabia Saudita, Qatar, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia e introducidos con la complicidad de Turquía y Jordania.

Los Estados Unidos dijeron que el uso de armas químicas por el gobierno sirio sería la “Raya Roja” que provocaría su intervención militar directa. Washington tiene una larga historia de falsos ataques para justificar sus guerras ante su crédula población. Por eso, ya sabíamos que se fabricaría un ataque con gas, contra civiles, y que sería atribuido al gobierno sirio. También que se llevaría el caso al Consejo de Seguridad alegando pruebas inexistentes. Sólo que esta vez, la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad, entre los cuales Rusia y China, se negaron a autorizar el ataque. Luego, el Parlamento inglés prohibió a su gobierno cualquier ataque contra Siria y era probable que el Congreso norteamericano negase el permiso para atacar, que esta vez si fue pedido. Con once barcos de guerra rusos y dos chinos cuidando la costa de Siria el ataque podía ser neutralizado, por violación de la carta de la ONU.

Fue así como Washington renunció al ataque, a cambio de que Siria entregase su arsenal químico, que en realidad era un disuasivo contra las armas atómicas de Israel. Luego pidió otra Conferencia de Paz. La estrategia anglosajona para conferencias internacionales es la de invitar a muchos países vasallos - México pero no Irán - para tener una mayoría, mientras la prensa difunde mentiras para convencer al público. Se trata de intimidar a Siria, aunque su gobierno gané victorias militares y diplomáticas, para lograr concesiones. Los sirios lo saben, como es obvio en el discurso de Walid al-Moallem su Ministro de Relaciones Exteriores.

La verdad vista desde Siria

Citare algunos trozos del discurso del Canciller sirio en Montreux, pidiendo un fin al apoyo del terrorismo extranjero que destruye su país. “Es lamentable que entre nosotros están sentados representantes de países que tiene sangre de sirios en sus manos… Países que se dan a si mismos la autoridad de dar o quitar legitimidad a los otros, sin mirar a sus arcaicas casas de vidrio…Países que, sin vergüenza alguna, dictan clases sobre democracia, desarrollo y progreso, mientras se ahogan en su ignorancia y sus normas medievales. Países que se han acostumbrado a ser propiedad de reyes y príncipes que tienen el derecho de distribuir a su antojo la riqueza nacional”.

“Han usado sus petrodólares para comprar armas, reclutar mercenarios y saturar las ondas para cubrir con mentiras su insensata brutalidad, bajo la guisa de una revolución siria que llenará las aspiraciones del pueblo sirio. Damas y caballeros ¿Cómo pueden unos terroristas chechenos, afganos, saudíes, turcos o hasta franceses e ingleses satisfacer las aspiraciones del pueblo sirio? Y con qué? ¿Con un Estado Islámico que del Islam sólo conoce el perverso Wahabbismo? ¿Quién dijo que el pueblo sirio quiere vivir en un pasado de miles de años?”

“En el nombre de la revolución, se mata a niños en las escuelas y estudiantes en las universidades, las mujeres son violadas en nombre de Jihad…las mezquitas bombardeadas mientras los fieles rezan, se cortan cabezas que se cuelgan en las calles, gente es quemada viva en un verdadero holocausto…. Esto es lo que sus amos les ordenan, esos países que encabezan la guerra contra Siria, tratando de aumentar su influencia en la región con sobornos y dinero, exportando monstruos humanos empapados en la aberrante ideología wahabbi, todo ello a expensas de la sangre siria. Desde esta tribuna, claro y fuerte, y ustedes lo saben tan bien como yo, les digo que ellos no se pararán en Siria, aunque alguno sentado en esta sala rehúse reconocerlo y se crea inmune.”

“Unos vecinos comenzaron los incendios en Siria, mientras otros reclutaban terroristas por todo el globo - y aquí estamos confrontados con la farsa y su doble rasero: 83 nacionalidades pelean en Siria- pero nadie denuncia eso, nadie lo condena, nadie reconsidera su posición, pero siguen hablando de una gloriosa revolución SIRIA. Pero cuando algunas decenas de jóvenes combatientes de la resistencia apoyaron al ejército sirio en algunos lugares, se desato el infierno y enseguida se denunció la ¡intervención extranjera! ….”

“Aquí lo afirmo, Siria es un estado soberano e independiente, que continuará a hacer lo que sea para defenderse, con los medios que considere necesarios, sin prestar la menor atención a los escándalos, denuncias, declaraciones o posiciones expresadas por otros…Nos impusieron sanciones para impedir nuestro alimento, nuestro pan y la leche de nuestros niños…Cuando esto falló, América amenazó con atacar a Siria, inventando con sus aliados, occidentales y árabes, un cuento sobre uso de armas químicas, que ni siquiera convenció su propio público, tanto menos el nuestro. Países que celebran la democracia y los derechos humanos escogen lamentablemente sólo el lenguaje de la sangre, la guerra, el colonialismo y la hegemonía. Se impone la democracia con fuego, la libertad con bombarderos y los derechos humanos matando humanos.”

“Estamos aquí como representantes del pueblo sirio y del Estado, pero que sea claro para todos - y la experiencia lo prueba- que nadie tiene la autoridad para dar o quitar la legitimidad a un Presidente, a un gobierno, una constitución, a una ley o cualquier otra cosa en Siria, excepto los mismos sirios; este es su derecho constitucional y su deber”

Las mentiras de los “Amigos de Siria” y de su prensa

Las dudas comienzan con el reporte de una firma inglesa de abogados pagada por Qatar, que manda dinero y armas a los rebeldes de Siria. Allí presentan fotos de supuestas víctimas del gobierno sirio. El documento sale a la luz justo un día antes de la conferencia Ginebra II, sobre Siria. No aportan experticia alguna y sería raro que un gobierno fotografíe pruebas de torturas, pero Mr. Kerry ya se proclamó horrorizado y la prensa miente cuando presenta el documento como de una evidencia incuestionable.

Una clara mentira es la de que la renuncia del Presidente sirio Bashar al-Assad fuera acordada como condición previa en el Comunicado de Ginebra (Ginebra I). El gobierno sirio acepto formar un gobierno de transición, para acabar la guerra y luego llamar a elecciones. El texto dice: “Un gobierno de transición puede incluir miembros del presente gobierno sirio y de la oposición y otros grupos y debe ser formado sobre la base del mutuo consentimiento”. En ninguna parte dice que Assad debe dejar primero el poder. Pero la prensa dice que es así.

Otra mentira es la de que Estados Unidos respalda solo a milicias moderadas. No hay tal cosa. La narrativa de la prensa habla de rebeldes buenos - Frente Islámico- peleando con los malos de Al-Qaeda y del gobierno. De la boca del jefe del grupo más fuerte del Frente, Arahr al Sham, sabemos que su objetivo es imponer la Ley Sharia, encerrar las mujeres en sus casas, masacrar los herejes islámicos y expulsar a los cristianos. El jefe de Ahrar al Sham dice ser el autentico representante de Al-Qaeda en Siria. Nada de esto fue reportado por la prensa norteamericana o europea.

Conclusión: Es imposible que los Gobiernos Occidentales ignoren tantas verdades. Es probable que el objetivo sea destruir los países árabes modernos para rodear a Israel con “un tejido de celosos y pequeños principados incapaces de cohesión”.

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Transformar o subsidiar el desencanto

Silvana Melo (APE)

Pocas verdades tan incontrastables: la vulnerabilidad de centenares de miles de chicos y chicas, su horizonte demasiado a mano de su nariz, su planeta del desencanto, su fatalidad ante un mundo que creen intransformable, son hijos y nietos de las últimas décadas de infamia.

Hijos y nietos de la Argentina estragada por el colapso del trabajo como herramienta organizadora y proveedora de dignidad, por el clientelismo elaborado en red, disciplinador y aplanadora de las pequeñas insurrecciones diarias que son las que, finalmente, encienden los sueños colectivos.

Hijos y nietos de tiempos embusteros, de vidrieras de oropeles, vacías detrás. De una educación abaratada, que se extendió en tiempos, en jornadas dobles, en años primarios y secundarios, para sostenerlos en caja. Para quitarlos de la calle y de la rebeldía y replicar en ellos el soldado sistémico que, en los casos de mayor fortuna, buscará su redención individual sin mirar hacia abajo. Ni hacia sus lados.

“Más de la mitad de los jóvenes tiene problemas serios de inserción social”, dicen los títulos que dicen los informes. El problema es cómo conciliar la inserción en una sociedad que ha sido formulada, durante todas las décadas de la infamia, para eyectarlos, para fronterizarlos con gendarmería y prefectura si es necesario.

Son cerca de dos millones y medio entre los que dejaron la escuela (o bien la escuela los abandonó a mitad del camino, justo en medio del río, cuando la soledad es inmensa y la nada aterriza con las peores valijas), los que no encuentran trabajo y los que ni siquiera salen a buscarlo. Porque el trabajo implica una organización interna que la mayoría desconoce. Porque hay que llegar todos los días a una hora determinada y quedarse ocho o diez más. Y demasiadas veces no se logra. Porque la paga es ínfima (generalmente los trabajos son en negro o de una informalidad devastadora) y siempre es menor de lo que ofrecen los transas.

El desempleo entre ellos triplica la tasa nacional y la precariedad de las ocupaciones eventuales los arroja al mundo sin defensa sindical, sin cobertura de salud, a merced de la marea de explotación, de dientes que se caen (o se quitan) porque un tratamiento de conducto es una pretensión de clase y de porvenir que se marchita, quemado bajo las olas de enero en las calles como hornos de las barriadas.

Hijos de la fatalidad

Tienen entre 18 y 24 y el Estado captó que no estudian ni trabajan (el desprecio los nombró “ni-ni” y los confinó en los márgenes), que a veces estudian a duras penas o trabajan a duras penas, que de un momento a otro pasan a estar fuera de todo sistema aunque, en verdad, nunca estuvieron dentro. Sino apenas en el umbral donde las puertas sólo se abren desde adentro y sólo para algunos.

Son, justamente, los hijos y los nietos de la fatalidad. De un destino que cada uno asume como propio e inmodificable. La escuela no enseña a virar el rumbo y los proyectos de vida están condicionados por los corsets del sistema. La búsqueda de sentido es ampliamente superadora de la incentivación a través de un subsidio.

Si bien las urgencias de la devastación hacen imprescindibles los programas sociales agudos, la cronificación del subsidio en dinero implica la clientelización. Pero también una transferencia de ingresos ineficaz por descarnada de programas a largo plazo y carente una educación transformadora que prepare para torcer el destino.

Algo más de un millón y medio de chicos y chicas de 18 a 24 años entrarían en el diagrama pensado por el Gobierno Nacional, en un intento de integrarlos a alguna de las patas del sistema a través de un incentivo de 600 pesos. Más allá de los 900.000 (según el ex ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo) que no integran ni el mercado laboral ni el sistema educativo, otros 500.000 siguen apenas sostenidos por la educación desde hogares de extrema precariedad.

El problema es que todos ellos saben que pasar por la escuela no les cambiará la vida ni les construirá un mundo simbólico más allá de la esquina y el faso. El problema es que la decisión de no continuar quemando generaciones y apagando a baldazos esa chispa genuina de insurgencia, no pasa exclusivamente por el dinero. Que si no se contextualiza con transformaciones educativas y programas agresivos, no será más que un drenaje por las cañerías del consumo (de todos los consumos) sin cambiar una sola vida.

Lánguidos de sentido

Son 1.555.817 jóvenes enfocados por el Estado y 11 mil millones de pesos para distribuir.

El 45,6% de los jóvenes de 18 a 24 años está desocupado. O empleado precariamente. Otro 19% está inactivo. Un gran porcentaje son mujeres con niños.

600 pesos es el monto del subsidio. La condición es volver a la escuela.

500 pesos cuesta un celular barato. O un jean. O unas zapatillas. Buenas llantas que ayuden a sostenerse en la calle.

3.575.571 (Unicef) son los incluidos en la Asignación Universal por Hijo.

Serán más de cinco millones de niños y jóvenes subsidiados para 2014.

Por más que se busque en programas oficiales y plataformas electorales, por más que se googlee y se hurgue en los archivos de los ministerios no se encuentra la llave para desactivar el desencanto. Ni el encendido para la furia transformadora que cada uno trae como un chip a la hora de nacer.

Hasta ahora no hay más que expedientes grises para tiempos lánguidos de sentido.

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Eduardo Soares: "Este gobierno nos deja una herencia de derecha"

LA RETAGUARDIA

El integrante de la Gremial de Abogados, defensor de presos políticos, estuvo presente en el estudio Víctor Basterra de La Retaguardia, y mantuvo una extensa charla con Alfredo Grande. La criminalización de la protesta, la ley antiterrorista, la ruptura de la historia argentina de refugio y solidaridad internacional, y los desaparecidos en democracia fueron algunos de los temas que se debatieron.

La entrevista con Soares recorrió diferentes temas alrededor de los derechos humanos y se dio en el marco del programa radial Sueños Posibles.

El abogado fue militante de Montoneros y estuvo preso a disposición del Poder Ejecutivo (es decir, no es calidad de secuestrado sino de preso "legal") durante toda la última dictadura cívico-militar.

Los retrocesos del “gobierno de los derechos humanos”

-Alfredo Grande: Creo que sería bueno redefinir después de treinta años de democracia qué entendemos por derechos humanos hoy, más allá de la lucha contra la dictadura. Desde tu perspectiva militante, política e incluso jurídica, ¿cómo pensás ahora el tema de los derechos humanos en Argentina?

-Eduardo Soares: Nosotros podemos evaluar que el tema de los derechos humanos ha tenido evoluciones históricas, porque en función de la militancia que tenemos, me refiero a los viejos chotos como yo, en la década del ’70 no se conocía el término ‘derechos humanos’ como ahora, podía haber algunas cuestiones de los derechos civiles, pero en general los que éramos veinteañeros en la década del ’70, del ’60 no conocíamos otra cosa que no sea pelear contra las sucesivas dictaduras de veinte años antes.

-Irene Antinori: Pero sí se conocía la lucha por los presos políticos.

-ES: A eso iba justamente, al tema de la lucha por los presos políticos. Incluso la organización de abogados que yo integro, la Gremial de Abogados, ya existía, nosotros justamente lo que hicimos fue reflotarla y si bien hoy es una organización que se encarga fundamentalmente de la defensa de los presos políticos, aunque no en forma excluyente porque las perspectivas que tenemos son muy amplias. Cuando nació en realidad era una organización gremial por eso se llamaba Gremial de abogados, porque nació para defender a los colegas que iban en cana o que los mataban, o que les conculcaban sus derechos a la hora de la representación de los presos políticos. Yo vengo de una Argentina, en la década del ’60 y’70, en donde se paraba todo cuando había un preso político. No era discutida la calidad de un preso político.

-IA: Tenían una jerarquía interna incluso dentro de la cárcel, eran respetados.

-ES: Por supuesto y también afuera. En los últimos veinte, treinta años, desde el ’83 hasta hoy, hemos tenido que batallar a ver si este es preso político o no: ‘este sí porque es un dirigente sindical de un gremio reconocido, pero el otro que es un piquetero que fue y cortó ruta, se peleó con la policía y lo encontraron con veinte piedras y gomeras no, porque eso agrede a la policía'. Esa discriminación que nos costó treinta años prácticamente, no existía antes del ’83. El que caía preso político, era un preso político. Nosotros tenemos una definición en la declaración de principios de la Gremial, en la que decimos que preso político es todo aquel que es detenido y acusado de cometer un delito en función del ordenamiento penal, nacional, municipal o provincial; es decir, el preso político es alguien que es acusado de cometer un delito, sea por su lucha social, sindical, estudiantil, o por llevar adelante una decisión tomada por el colectivo al que pertenece. El compañero que integra un colectivo, una organización que toma una decisión y es detenido acusado justamente de un delito en función de que cumple con ese mandato de su organización, nosotros no tenemos duda, no le sacamos análisis de sangre, no discutimos el carácter de preso político ni acá, ni en el extranjero, por eso hemos defendido compañeros vascos, peruanos, colombianos, paraguayos, de distintas organizaciones con las que podemos compartir o no algunos de sus postulados pero el compañero es un preso político porque está acusado de un delito en función de un mandato de su organización. Esa es una discusión que nos llevó treinta años, incluso cuando nosotros largamos la Gremial de Abogados en 2008 nos costó casi un día de discusión interna esto, esto da cuenta de lo que todavía tenemos que avanzar en estas cuestiones.

-AG: ¿Cuáles serían para vos los focos donde todavía hay una violación flagrante de los derechos humanos en esta Argentina democrática, donde siempre digo que hay democracia, pero no siempre lo democrático está en todos lados?

-ES: En principio el esfuerzo más grande que nosotros tenemos tiene que ver con la criminalización de la protesta a nivel nacional, municipal y a nivel de las provincias. Eso es lo que por lo menos a nosotros nos lleva la mayor cantidad de esfuerzos. Cuando digo criminalización de la protesta me refiero a la protesta social y también a la protesta política. Nosotros estamos teniendo en este momento casi seis mil procesados, de los cuales muchos estuvieron en cana, a muchos pudimos sacarlos pero siguen atados a los procesos, ligados de alguna manera a la protesta social o política. Y en la última época, los últimos diez, doce años, particularmente en esta ‘década ganada’, por lo menos desde la Gremial de Abogados nos hemos encontrado con un fenómeno que creíamos desterrado y otro que nunca pensamos que iba a aparecer porque no lo vivimos, salvo en algunos períodos de la dictadura. El primero que creíamos desterrado es el tema de los desaparecidos, nosotros pensábamos que a partir de 1983 o por lo menos diez, quince años después y en particular en este último período de gobierno de derechos humanos el tema de los desaparecidos era una especie de palabra histórica, de caracterización histórica, y no lo es. El caso de Luciano Arruga es muy conocido porque es un hecho que ocurrió a quince cuadras de acá (la Ciudad de Buenos Aires y la sede de La Retaguardia). El actual gobierno nacional es el primero desde 1983 que es condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por desaparición forzada de persona, es por el caso de Iván Torres en Chubut, y todavía tanto el gobierno de Chubut como el nacional se niegan, a pesar del esfuerzo que están poniendo nuestros compañeros y compañeras de la Gremial de Abogados, el esfuerzo tremendo que ha hecho Nora Cortiñas, Mirta Baravalle, la secretaria general de nuestra organización Verónica Heredia, a cumplir con lo que la Corte les está ordenando. Y no solo pasan por alto las determinaciones de la Corte, sino que han avanzado: en el caso de Iván Torres ha habido siete, ocho testigos muertos con posterioridad. Pero además tenemos a Sergio Ávalos en Neuquén; Facundo Rivera Alegre en Córdoba; Ezequiel Huirimilla en Tierra del Fuego; Daniel Solano en Río Negro; César Monsalvez, un chiquito de 15 años de Trelew, en 2013; Luciano González de Chubut en 2009; Germán Acosta también de Chubut, 2011; Elías Gorosito de Entre Ríos. Todos estos casos en los últimos diez, doce años. A esto agreguémosle los casos muy conocidos como el de Miguel Bru en La Plata, Garrido en El Bolsón y Baigorria en Mendoza. La continuidad de desaparecidos en democracia es una deuda que nos deja esta década ganada. Esta pregunta que me hacen la contesto en función de cuál es el caudal más grande de trabajo que tenemos en la Gremial. Otras organizaciones tendrán trabajo de otro tipo, el grueso de nuestro esfuerzo ha sido en cantidades de compañeros y compañeras sometidos a criminalización a partir de sus actuaciones sindicales, estudiantiles, laborales o políticas.
El otro elemento que nosotros nunca vimos desde el ‘83 hasta hoy y que apareció específicamente en este gobierno tiene que ver con algo que había sido una de las mayores conquistas que es la protección a los perseguidos y luchadores de otros lugares del mundo. La Argentina se caracterizó en los últimos 150 años por ser un país que brindó protección a luchadores de otros lugares del mundo. Lo que se conoce como asilo, refugio, y a veces aunque no formalmente se le conceda asilo o refugio por lo menos cualquier luchador de cualquier organización revolucionaria, independentista, que peleaba y llegaba a la Argentina, sabía que ponía una pata en la frontera de nuestro país y ya por lo menos no se lo jodía más. Eso ocurrió desde 1983 hasta hoy, incluso en gobiernos ultraliberales, ultracapitalistas.
La primera luz de alerta la tuvimos con el compañero de la Izquierda Independentista Vasca, Iosu Lariz Iriondo. Este compañero hacía 17 años que estaba viviendo en Uruguay. Lo detuvieron con fines de extradición. Lo sometieron a un juicio y en todas las instancias la Corte uruguaya rechazó la extradición diciendo que era un perseguido político. Cuando sale del Palacio de Tribunales de Montevideo con un coche, lo encapuchan y se lo llevan amarrocado al Aeropuerto de Carrasco. Ahí llega un funcionario de la Embajada española, le hace un documento falso con su foto, sube al avión y se lo entrega a la policía federal argentina, el presidente era Néstor Kirchner. La policía argentina y el ministro del Interior era el nunca bien ponderado Aníbal Fernández. Reciben a un detenido en esas condiciones y a la ahora progre jueza (María Romilda) Servini de Cubría, que parece limpia con el tema de los fascistas españoles, que está gran parte de los organismos de derechos humanos aplaudiéndola cuando nosotros a los mismos organismos les decíamos lo qué había ocurrido con este caso, pero como estaba (el juez español Baltazar) Garzón en el medio que era el que lo pedía, no se podían pelear con él, entonces tapaban esto, pero esto no pasó en la época de Menem, de De la Rúa, ni de Duhalde, esto es una especie de Plan Cóndor que ocurrió cuando empezó este gobierno. De ahí en adelante, la Comisión Nacional para los Refugiados, la estructura de migraciones que siempre fue una especie de territorio sagrado, pasó a ser una estructura de los organismos de inteligencia argentino e internacionales.
La gota que colmó el vaso, y que después por supuesto recibió más gotas que continuaron derramando ese vaso, tuvo que ver con los seis patriotas campesinos paraguayos del Partido Patria Libre y del Movimiento Agrario Popular. Estos seis compañeros fueron sometidos a un proceso en Paraguay, el juez los absolvió, pero la persecución continuó, les mataron familiares, se presentaron ante el embajador argentino en ese país, al que le contaron lo que les estaba pasando, y el embajador les dijo que vengan para la Argentina que era un paraíso de derechos humanos. Vinieron, se presentaron con su abogada a pedir refugio, les dijeron que vuelvan a la semana, y cuando regresaron los detuvieron y los sometieron a juicio de extradición. Los extraditaron y hoy están cumpliendo condenas de 30, 35 años. De ahí en adelante, todos los casos que la Gremial ha tenido de extradiciones tuvieron que ver con compañeros y compañeras que vinieron a la Argentina a pedir refugio y que fueron pagados con la detención y el sometimiento a juicio de extradición. Estos dos elementos, los nuevos desaparecidos y la ruptura de esa historia de refugios de solidaridad internacional, de compañerismo, empiezan con este gobierno. Después sí, podemos entrar en otros aspectos que tienen ver más con cuestiones político socioeconómicas, como el tema de las etnias, está claro que lo que quieren hacer es sacarlos de ahí a los pueblos originarios y reemplazarlos, algo parecido a lo que hizo Roca hace 150 años.

La represión en el Hospital Borda

-AG: Desde el punto de vista jurídico, ¿hay una causa relacionada a esa brutal intromisión de la Policía Metropolitana en el predio del Borda?

-ES: La causa del Borda es lo que más ejemplifica los acuerdos que hay entre el gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires. En principio esos acuerdos tienen que ver con los terrenos que históricamente fueron nacionales, que después fueron cedidos a la municipalidad. Se trata de todos los terrenos que ocupa el Borda, talleres protegidos, donde el gobierno porteño quería hacer un emprendimiento edilicio. Para eso contó, cuenta y sigue contando en las votaciones en la Legislatura con el visto bueno del oficialismo nacional. Cuando el gobierno de la Ciudad pretendió avanzar sobre esos terrenos, se presentó una medida cautelar que por lo menos lo frenó, y a partir de ahí no podía tomar ninguna decisión hasta tanto no se resolvieran esas cautelares. El gobierno de la Ciudad recibió una dura derrota en sede civil administrativa, pero lo que hizo directamente fue irrumpir, mandó un cuerpo armado sin identificación, la gran mayoría encapuchada, armada hasta los dientes, que ingresaron a sangre y fuego, reventaron a palos a cuanta persona había. No solamente compañeros y compañeras de la Asociación de Trabajadores del Estado que estaban defendiendo sus fuentes de trabajo, le pegaron a médicos, a pacientes... Había uno al que fui a ver que era el padre de un chico al que le daban el alta ese día. Fue con su otro hijo, lo detuvieron. Una compañera que es delegada en el Borda, que además tiene un impedimento físico por lo que se mueve con un bastón, la Metropolitana le sacó el bastón, se ve en los videos. El médico (Guillermo) Puerta que fue en solidaridad porque además es un médico del Garrahan, estaba destruido. La cuestión es que logramos la excarcelación de esos compañeros y compañeras y ahí es donde aparece también la justicia nacional, ya que un juez nacional, no uno de la justicia macrista, imputó por todos estos hechos a una cantidad de compañeros casi exclusivamente de ATE, y en la resolución procesa a los trabajadores y dicta sobreseimiento, salvo para uno o dos, para el grueso de los policías que estaban filmados y vistos claramente cometiendo semejante tropelía. Las imputaciones a los compañeros fueron apeladas, nosotros incurrimos.
Cuando digo justicia macrista o justicia nacional lo digo a propósito, porque es una justicia macrista, con jueces puestos por el macrismo y cuando digo justicia nacional o kirchnerista es porque son jueces puestos por el kirchnerismo. Un ejemplo, si a mí me tocara ahora ir a una apelación, y lo estoy pensando, y me tocara por ejemplo la sala que preside la doctora (María Laura) Garrigós de Rébori, que es la presidenta de Justicia Legítima, yo le tengo mucho aprecio pero la voy a recusar, porque yo me estoy enfrentando al gobierno kirchnerista y esta colega, una jueza a la que le tengo mucho respeto, es abiertamente kirchnerista, entonces obviamente que va a actuar en mi contra. Esto lo digo ex profeso porque jamás se me hubiera ocurrido calificar a un juez así hace diez años; hoy lo tengo que decir, depende qué juez, qué fiscal me toque, yo voy a decir que es un juez macrista o kirchnerista. En la causa del compañero Osvaldo Quispe, me toca el juez (Sebastián) Casanello, un hombre de Justicia Legítima sindicado como miembros de La Cámpora; el fiscal es (Guillermo) Marijuán, un hombre que para los oficialistas sería de la corpo. Yo jamás hubiera identificado esto hace diez, doce años, pero hoy lo tengo que hacer. Me tocó un juez kirchnerista y un fiscal antikirchnerista, y eso que antes no ocurría y ahora sí, a veces con determinadas causas no hay diferencias entre ellos, si hay que defender a (Amado) Boudou o a (Ricardo) Jaime ahí puede ser que haya diferencias, pero cuando se trata de criminalizar luchadores no hay diferencias entre ellos.

-AG: En relación a luchadores criminalizados, ¿qué sabés de los petroleros de Las Heras condenados?

-ES: A los petroleros de Las Heras nosotros no los defendimos, pero tenemos muy buena relación con algunos de los defensores. Yo pude leer la sentencia, la verdad que es espantosa, salvo el voto de la presidenta del tribunal que en minoría pide la absolución de todos los presos salvo de uno, sobre todo los argumentos de la absolución son contundentes. Tengo entendido que la sentencia está apelada y confiamos en que los colegas podrán hacer un trabajo excelente para resolverlo.

La Ley antiterrorista

-AG: ¿Qué referencia podés hacer a qué está pasando en lo político, en lo jurídico con la denominada ley antiterrorista?

-ES: Con respecto a la ley antiterrorista, que también es un logro de este gobierno, yo tengo 61 años, se imaginan que a mi edad, con la militancia de la década del ’70, gran parte de los funcionarios de este gobierno si no son amigos, son conocidos; en algunos casos son enemigos íntimos con los que compartimos algún cumpleaños a las puteadas, con los cuales uno tiene a veces algún tipo de diálogo, qué es lo que dicen ellos cuando uno le salta a la yugular con esta historia, ellos dicen: ‘bueno, no es para ustedes, nunca se la vamos a aplicar a ustedes, esto tiene que ver con el GAFI, si nosotros no dictamos esta ley, el GAFI no nos da guita’. Ahí hay dos cuestiones claras que por lo menos para nosotros son preocupantes. Una, que no es una ley que dice que deja de tener vigencia cuando este gobierno se va, o sea es una ley que mantiene su vigencia por lo que estos se van y como nos están dejando de herencia la derecha, porque no somos ni el que habla, ni ustedes que me están preguntando la derecha, nosotros no somos de la corpo, ni de Clarín, como a ellos a veces dicen que somos, ellos están dejando como herederos de esta política la derecha, que viene de su riñón, Scioli, Massa, De la Sota, quien venga viene del riñón del kirchnerismo, son los que ellos ponen para que los hereden en este momento, con o sin voluntad; entonces, en primer lugar, quienes tengan que aplicar la ley antiterrorista seguramente va a ser de alguno de estos sectores. En segundo lugar, yo recordaría el tema de la ley de protección del orden constitucional, aquella ley que dictó Raúl Alfonsín que agravaba las penas para los casos de supuestos ataques al orden constitucional. Esta ley nace después del primer golpe carapintada, pero la única vez que la aplicaron fue para los del levantamiento de La Tablada; más allá de que podemos o no coincidir, no estoy haciendo una valoración ni una exégesis de La Tablada, sino que estoy diciendo que la única vez que aplicaron esa ley no se la aplicaron a la derecha golpista. Y con la ley antiterrorista hay un antecedente porque cuando fueron estas rebeliones de las asambleas ambientalistas en La Rioja, hubo un fiscal que pidió la aplicación; por supuesto se la negaron, pero el tipo se jugó y la pidió. Estas son las herencias que nos dejan... entonces yo diría sobre todo a aquellos que adhieren a este gobierno con la mejor de la buena fe, que recapaciten lo que pasó en estos diez años, el retroceso que implicó todas estas cosas y cuánto nos va a costar a nosotros en las peores condiciones, porque las que vienen son peores condiciones, remontar este retroceso en derechos humanos, en represión, en cuestiones de solidaridad.

-AG: Yo creo que ya nadie recapacita en este momento en la Argentina. Hay una división imposible de saldar, por lo menos en el corto plazo. Lo percibo y lo siento permanentemente: creo que estamos realmente embanderados, armados y enfrentados, estoy hablando del campo popular, lo cual va a llevar mucho tiempo y mucho esfuerzo. Quisiera que pensáramos un poco el tema del Estado porque yo creo que en eso también nos debemos un debate muy profundo. Yo he estado con muchas reuniones con compañeros del campo popular y llega un momento en que cuando se plantea el tema del Estado aparece un freno y no salimos de eso, y creo que si no pensamos nuevamente qué hacer con el Estado y hasta dónde es o no árbitro y todo eso que se sigue escuchando, bueno... vamos a estar empantanados.

Hacia el final de la entrevista en Sueños Posibles, se le consultó a Eduardo Soares si creía que con la lucha popular es posible revertir el actual proceso y derogar, por ejemplo, la ley antiterrorista. El integrante de la Gremial de Abogados consideró que es necesario además la organización y se refirió al interrogante planteado por Alfredo Grande respecto no sólo a qué hacer con el Estado, sino a cómo llegar apropiárselo: “si la lucha popular no se da o no redunda en términos de organización terminamos igual que en 2001; o sea, no avanzamos mucho. La gente en la calle peleando si no está organizada y atrás de un proyecto que implique hacerse del Estado para llevar desde el Estado determinadas políticas, va a ser muy difícil. La lucha popular implica gente en las calles, peleas a veces violentas y el saldo, si no es organizativo, de avance, es de retroceso. Entonces me parece que la lucha popular es fundamental en tanto y en cuanto la podamos canalizar organizativamente”.

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Argentina: Devaluación, “final de partida” y… de ciclo

Fernando Rosso (ALFIL)

La imagen del gobierno esquivando sus contradicciones con sobreproducción de relato llegó hasta que empezó a pedir “tablas” y la semana pasada pateó el tablero (hacia la derecha). “Cristina corazón, acá tenés los pibes para la devaluación”, fue una de los tantos remedos que circuló en las redes sociales ante la última medida económica del gobierno. El proyecto “nacional y popular” terminó en parodia de sí mismo y en un nuevo drama en puerta, para la mayoría de la nación.

La clásica de obra Samuel Bekett “Final de partida” (1957) puede resultar metafórica para el presente del kirchnerismo y sus puestas en escena que rememoran al teatro del absurdo. Para algunos críticos, la resistencia de Hamm (uno de los dos protagonistas centrales de la obra) a aceptar el fin puede ser comparada con la del jugador amateur de ajedrez a admitir una derrota.

Esa era la imagen del gobierno esquivando sus contradicciones con sobreproducción de relato, hasta que empezó a pedir “tablas” y la semana pasada pateó el tablero (hacia la derecha).

“Cristina corazón, acá tenés los pibes para la devaluación”, fue una de los tantos remedos que circuló en las redes sociales ante la última medida económica del gobierno. El proyecto “nacional y popular” terminó en parodia de sí mismo y en un nuevo drama en puerta, para la mayoría de la nación.

La definición de “fin de ciclo” estaba legítimamente fundamentada en dos dinámicas convergentes e interrelacionadas: la llamada crisis de sucesión política y el límite que encontró el crecimiento expansivo de la economía, que tuvo su base en el viento de cola de la economía mundial y la mega-devaluación del 2002, que abarató el precio de las fuerza de trabajo y de las mercancías argentinas en general. La inflación comenzó a ser la manifestación del agotamiento de ese “modelo”.

Una serie fortuita de eventos nacionales e internacionales, como el rebote extraordinario de la economía mundial en 2010-2011, la muerte repentina del ex – presidente Néstor Kirchner y la incapacidad política de la oposición tradicional, actuaron como contra-tendencias económicas y políticas a la decadencia. El 54% encandiló y generó la ilusión de “Cristina eterna”. El éxito empujó a la excesiva “autonomía” y al extremo al arbitraje bonapartista.

En ese año 2012 se retoman las tendencias críticas, baja del crecimiento y de las tasas chinas, disparada de la inflación, comienzo de la restricción externa, crisis energética y enfrentamiento con el movimiento obrero. Eran los tiempos del insulto gorila contra los trabajadores, cuando los docentes se habían convertido en “extorsionadores” y las enfermedades laborales (como la tendinitis de los trabajadores del subte) eran motivo de chicanas y “zonceras” del elenco gubernamental, con “Animal” Fernández a la cabeza. El salario se convirtió en ganancia, sujeta a impuesto.

El año 2013 traduce esto al terreno político electoral y certifica la derrota, sellada con la baja hasta el piso del 33% de los votos y la pérdida por derecha y por izquierda.

Si se analizan las principales medidas de este periodo, la devaluación actual y el consecuente ajuste, que favorece a los grandes empresarios, no es tan novedosa. Tarifazos propios o tercerizados, entrega y reprivatización de YPF a Chevrón, ley de ART “a la medida de la UIA”, pago religioso de la deuda externa usuraria, impuesto al salario y “techo”” a las paritarias, campaña electoral en la “madre de todas las batallas” (la provincia de Buenos Aires), basada en el discurso de la “seguridad” y conducida por Scioli. Todo bendecido por un “neo-papismo” bergogliano. Massa no lo hubiese hecho mejor.

La devaluación abrió el camino para la profundización de este ajuste. Lo que en estos días se decide es el ritmo, no el fondo. Es decir, si la “liberación” del cepo al dólar abrirá una espiralización devaluatoria e inflacionaria y la agudización de la crisis; o si será mediado y en cuotas.

El complemento del nuevo “plan” es la búsqueda de nuevos acuerdos internacionales que fortalezcan el atraso y la dependencia.

La caída del salario real ya es un hecho, el aumento de las deudas provinciales (solo Córdoba tiene más del 50% de su deuda en dólares) empujará al ajuste a varios gobernadores. La dolarización del precio de los combustibles, acordados con Chevrón exigirá tarifazos a las naftas (que ya se vienen aplicando).

Las paritarias serán cualitativamente más duras y decisivas. El gobierno hizo concesiones a todas las corporaciones: a la corporación financiera de los “buitres”, a quien ofertó pagar en París, a las corporación empresaria que obtuvo una jugosa devaluación, especialmente a la famosa “oligarquía” y los monopolios cerealeros (60% aumentaron sus ganancias en pesos en un año, gracias a la devaluación, 30% en días), a Chevrón y las corporaciones petroleras y hasta la corporación armada (las policías) tuvieron sus “paritarias express” con aumento récord en cifra y en tiempo. Pero ahora exige “moderación” a los trabajadores y que sean “solidarios” y no tan…corporativos, mientras saquea su salario. El gobierno es corporativo ante las demandas de las clases dominantes y exige a los trabajadores que sean “hegemónicos”, mientras transfiera recursos del trabajo al capital.

La devaluación del equipo económico-político es igual o mayor a la del dólar. Al ministro Kicillof lo traiciona el inconsciente y es el mismo el que compara la situación con el final de la Alianza: “la brecha (entre el dólar blue y el oficial, NdR) fue tomada por los medios como sucedía en la época de De la Rúa con el Riesgo País. Buscan desestabilizar el Gobierno…” (Página 12, 26/01)

El fin de la fortuna desnuda la ausencia absoluta de “virtú”. Y para colmo de males, Godot, esta vez, tampoco va a venir.

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Hacen falta más políticas públicas para prevención y castigo

Irina Santesteban (LA ARENA)

El número de femicidios en nuestro país es alto, como sucede en gran parte de los países de América Latina. Aunque hay más visibilización en su detección y hay más condenas judiciales, todavía faltan políticas públicas para combatirlo.

El femicidio es el asesinato de una mujer por su condición de tal y está considerado como parte de la violencia de género. Para la Casa del Encuentro, organización no gubernamental argentina creada en 2003, que trabaja por un "proyecto feminista por los derechos humanos de todas las mujeres, niñas, niños y adolescentes", el femicidio es un término político, porque evidencia la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista.

El mapa de los homicidios en el mundo, evidencia que una quinta parte de los crímenes tienen como víctimas a las mujeres, y de ellos, más de la mitad pueden ser considerados femicidios.

Según la periodista especializada en temas de género, Sandra Chaher, en un artículo sobre "El mapa de los feminicidios en el mundo" (Portal "Comunicar Igualdad", 13 de enero de 2013), de los 25 países con mayor índice de femicidios en el mundo, 14 son latinoamericanos: 4 en el Caribe (Jamaica, Bahamas, Belice, República Dominicana), 4 en América Central (El Salvador, Guatemala, Honduras) y 6 en América del Sur (Colombia, Bolivia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Guyana). Otros países de esos 25 son Sudáfrica, la Federación Rusa y varias naciones de Europa del Este: Azerbaiján, Lituania y Belarusia, entre otras.

Para Chaher hay una correspondencia entre una sociedad muy violenta y sus altos índices de femicidios, donde las mujeres son frecuentemente atacadas en espacios públicos, muchas veces por grupos o pandillas de varones, y se trata de asesinatos muy poco sancionados por el Estado, es decir que se desarrollan en un ambiente de enorme impunidad.

Ataques registrados

El femicidio o feminicidio, es el asesinato de una mujer cometido por un varón, en la mayoría de los casos, con una relación sentimental actual o anterior con la víctima.

Pero también existe otro tipo de muertes de mujeres, que no constituyen femicidios, pero que son resultado de casos de violencia de género, y que son los suicidios cometidos por mujeres que han sufrido algún tipo de abuso o ataque (sexual o no) por su condición de mujeres.

En el informe de 2011 "Carga Global de Violencia Armada", citado por Cheher, en su capítulo referido a los feminicidios, en Estados Unidos, entre un 35% a un 40% de las mujeres que sobrevivieron a situaciones de violencia de género luego intentaron suicidarse; y en la Unión Europea, de todas las muertes vinculadas a situaciones de violencia de género: el 42% fueron suicidios.

Dicho informe advierte también sobre la utilización de armas de fuego, pues el 60% de todos los crímenes son cometidos con este tipo de armas. Por lo tanto, en lugar de ser usadas para supuesta defensa de agresiones externas, para la mujer, tener un arma en la casa significa un enorme riesgo, pues en muchos casos son usadas para amenazarlas o directamente, asesinarlas.

Tal como sucede en nuestro país, el informe Carga Global sobre la Violencia Armada, se queja de la falta de datos oficiales, a nivel mundial, sobre homicidios de mujeres y feminicidios.

En la Argentina

Es precisamente la Casa del Encuentro, la organización que a través de su Observatorio sobre Femicidios, la que proporciona todos los años los datos sobre los asesinatos de mujeres en la Argentina.

El año pasado, para la conmemoración del Día de la No Violencia contra las Mujeres, el 25 de noviembre, dieron a conocer el informe sobre los primeros nueve meses de 2013, que arrojó una cifra de 209 muertes de mujeres.

Desde 2008 que esta ONG realiza estos informes, han contabilizado 1.432 femicidios, lo que indicaría que una mujer cada 35 horas es asesinada.

La directora del Observatorio, Ada Rico, pide en cada informe que dan a conocer, que se implemente efectivamente la ley 26485, sancionada en 2009, llamada "Ley de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales".

Dicha ley, que significó un avance muy importante en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, en materia legislativa, y que fue presentada por la presidenta Cristina Fernández en el Salón de las Mujeres, no tiene todavía una plena y efectiva aplicación, toda vez que no hay organismos estatales encargados de la prevención efectiva de la violencia de género.

Asimismo, aunque en el ámbito de los Poderes Judiciales, se han creado Oficinas especiales para el estudio de los casos de Violencia contra las Mujeres, y hay avances en cuanto a la investigación de los casos de femicidios, así como en los procesos judiciales y las condenas, todavía falta mucho para que los numerosos casos que se vienen produciendo, sean esclarecidos y sus responsables tengan efectiva condena.

Cifra negra

En efecto, según las estadísticas de la Casa del Encuentro, ha aumentado significativamente la cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas, que ya los habían denunciado anteriormente por violencia familiar o que habían obtenido la medida judicial de exclusión del hogar o restricción para el acercamiento del que luego las asesinaría.

Para Ada Rico, esto demuestra que los organismos del Estado encargados de actuar en los casos de violencia machista, no están cumpliendo con su objetivo.

En cuanto al número de casos, en 2012 fue 255 femicidios, un 10% más bajo que en 2011, en el que se registraron 282. Pero para 2013, aunque todavía no se conocen los números de todo el año, si nos atenemos al informe parcial de los primeros nueve meses, es probable que no haya continuado esa disminución.

La Casa del Encuentro también lleva registro de lo que llaman los "femicidios vinculados", esto es de otras personas, generalmente niños hijos de la pareja, que son asesinados porque quedan en medio del episodio de violencia de género. En este marco, en 2012, por ejemplo, 24 hombres y niños murieron en estos casos y 357 chicos quedaron huérfanos a raíz de los femicidios registrados.

Otros datos relevantes del estudio 2012, muestran que los principales victimarios son los esposos, parejas, novios y amantes (95 casos de los 255 casos), seguidos por las ex parejas (65 casos). La mayor parte de las mujeres murieron baleadas (62), apuñaladas (57) o golpeadas (44); y el escenario de los episodios fue la casa que la víctima compartía con el femicida (65 casos) y en otros 70 la vivienda de la propia víctima.

La ONG reclama respuestas, "desde estadísticas oficiales hasta más campañas de prevención, la creación de nuevos refugios, el tratamiento urgente y prioritario de leyes que contemplen la prevención y la asistencia y una política integral para la erradicación de la violencia de género".

Involucrados

Darío Witt, fundador del refugio para mujeres golpeadas Casa Abierta María Pueblo, dedicada a brindar asistencia a mujeres y niños víctimas de violencia de género, y del Instituto de Hombres contra el Machismo (Inahcom), ambos en La Plata, también reclama "políticas integrales". Dice que la etapa más peligrosa del hombre golpeador es la que se extiende entre 60 y 180 días después de la interrupción del vínculo, y es en ese momento donde el Estado debe intervenir activamente para proteger a la mujer en peligro, evitando que el hombre cometa actos irreparables.

Según Witt la principal dificultad son las políticas erráticas, con respuestas parciales, y con organismos estatales que intervienen como compartimentos estancos. "Falta una respuesta de fondo, integral y sobre todo concreta para estos casos".

Es necesario que se reconozca el problema de la violencia de género y de los femicidios como una "cuestión de seguridad grave", para que se comprometa toda la comunidad y, sobre todo, afirma que es "esencial" que los hombres se involucren y participen activamente.

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Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CXIV) “Transición o represión”

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

El año 1971 entraba a su fin. El Dictador Alejandro Agustín Lanusse permanecía impasible frente a los reclamos de nuestro pueblo y de las organizaciones sociales y políticas que exigían la aparición con vida de Baldú, Martins, Centeno, Maestre, Misetich, los esposos Verd y nuestro hermano Luis Pujals.

Cientos de militantes populares se hacinaban en las cárceles sin causa, ni proceso; entre ellos estaban los compañeros Raymundo Ongaro y Agustín Tosco que compartían una celda en el penal de Devoto.

José Rucci, al frente de la CGT de Azopardo, negociaba con el régimen militar respondiendo a instrucciones “reservadas” de nuestro Líder, que en su clásica política pendular intentaba llegar a un acuerdo con la Dictadura para regresar al país, al mismo tiempo que elogiaba a la “juventud maravillosa que masivamente se integraba en las organizaciones armadas peronistas -FAP y Montoneros-.

Desde la cárcel, Raymundo y Agustín, claros exponentes del sindicalismo de liberación, le dirigieron una carta al mencionado amanuense sindical de los militares “ante sus infames declaraciones reproducidas por la prensa en general” en las que calificaba de “subversivos” a estos dignos representantes de su clase.

En la misma señalaban: ”Somos y nos sentimos trabajadores y sindicalistas de base, con un profundo respeto hacia la dignidad de los hombres y con un compromiso militante para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, donde sea eliminada la opresión, la explotación y la miseria”.

Hemos caído presos por trabajar y luchar junto a nuestros compañeros. Por manifestar nuestra protesta activa en asambleas, en las calles y en las plazas de muchos lugares del país. Por denunciar los atropellos y arbitrariedades. Por defender los derechos económicos, sociales y políticos de la clase trabajadora y el pueblo. Por levantar las banderas de la liberación nacional y social argentina”.

Al mismo tiempo se producían paros y movilizaciones repudiando el quite de personería a los sindicatos clasistas SITRAM-SITRAC y el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba vota, en Asamblea General, un plan de movilización y acción exigiendo la liberación de su Secretario General.

Por su parte la CGT Regional Córdoba, en clara confrontación con los colaboracionistas liderados por el citado Rucci realiza, en los últimos días de octubre, un paro general en toda la provincia de 24 horas.

Al mismo tiempo que el dirigente radical Ricardo Balbín, que preside su partido y el Delegado del General, exiliado en Madrid, Jorge Paladino, se reúnen en la Casa Rosada para orquestar el llamado Gran Acuerdo Nacional que les garantizaría impunidad por sus crímenes y negociados a la cúpula castrense, personalidades políticas, de diferentes corrientes, conforman la Asamblea Nacional por las Libertades llevada a cabo en La Plata.

Participaron de la misma, entre otros, Raúl Alfonsín enfrentado a la conducción de su partido, el demócrata cristiano, Guillermo Frugoni Rey, el peronista cordobés Raúl Bustos Fierro y el demoprogresista santafesino Ricardo Molinas.

En la misma se reclamó la libertad de los presos políticos sin exclusiones, discrepando con el Encuentro Nacional de los Argentinos -un frente político en el que participaba el partido comunista argentino y que presidía Enrique Corominas Segura- en el que se diferenciaban los detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, militantes de organizaciones sindicales, estudiantiles y sociales, de los encarcelados por integrar las organizaciones revolucionarias.

Al mismo tiempo que este era el escenario a nivel nacional, en nuestra ciudad-Paraná- se comenzaba a organizar una protesta de los productores rurales, fundamentalmente tamberos y avicultores, por la falta de políticas proteccionistas para la pequeña producción.

El Movimiento Agrario Entrerriano, que presidía nuestro compañero Jorge Ackerley, jugaba un papel relevante en la organización de este sector.

En el movimiento obrero lográbamos inserción en el sindicato local de Luz y Fuerza a través del compañero Fink, ampliábamos la influencia en el gremio de la Carne por la vieja relación con el Secretario General de la filial Gualeguaychú Enrique Escalada, tomábamos contacto con un grupo de trabajadores bancarios y organizábamos una agrupación en los talleres ferroviarios de Chajarí y Concordia.

Todo ello sin abandonar nuestra decisión de participar en la lucha revolucionaria, por lo que llevamos a cabo algunas expropiaciones que tuvieron ribetes cómicos.

El contexto internacional mostraba avances y retrocesos, como suele suceder en una situación dinámica.

Por una parte en Vietnam, Laos y Cambodia se producían nuevas victorias del movimiento revolucionario al mismo tiempo que la Casa Blanca estadounidense, presionada por el movimiento por la paz que se había desarrollado en su propio país, iniciaba la retirada de las tropas que ocupaban dichos territorios.

Cuba, por su lado, enfrentaba el brutal boqueo del país del Norte y mantenía, fiel al mensaje de nuestro compatriota Ernesto Che Guevara, su apoyo a las guerrillas que se desarrollaban en la República Dominicana. en Guatemala, el Salvador y Nicaragua, al mismo tiempo que entrenaba a centenares de revolucionarios argentinos, uruguayos, chilenos, eritreos, etiópes y angolanos, entre otros. .

Como contrapartida en Egipto se consolidaba un gobierno de derecha encabezado por Anuar el Sadat que había sucedido a Gamal Abdel Nasser, a la muerte de este, y que había puesto fin al proceso de unidad del mundo árabe y de transformaciones socialistas que él había iniciado.

A su vez el Movimiento de Países No Alineados crecía con nuevas incorporaciones extendiendo su influencia en los países que lograban liberarse del colonialismo.

¿Con que condiciones se anunció el llamado a elecciones a llevarse a cabo en marzo de 1973? ¿De que forma se prepara el movimiento revolucionario para enfrentar los nuevos desafíos? ¿Qué pasó en aquél trágico 22 de agosto de 1972?

Serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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