jueves, 30 de enero de 2014

Vaclav Smil y la ciencia consciente

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

La época actual se caracteriza por dar un fuerte énfasis a la ciencia y a la tecnología, derivada de aquélla. Se asegura que el avance en el conocimiento “resolverá” de un plumazo todos los graves problemas que nos afectan hoy día, tanto social, económica, como ambientalmente. Por fortuna, existen hombres como el profesor Vaclav Smil, quien, además de ser un prolífico autor científico, con más de 36 libros editados a la fecha, afirma que la ciencia no lo es todo, ni siquiera la constante innovación, la cual se ha sobrevalorado, pero que, como afirma Smil, no solucionará las cosas si no se acompaña de una razonada acción consciente por parte de los grupos fácticos que dominan actualmente el planeta.

Nacido en 1943, en el protectorado alemán de Bohemia y Moravia, hoy república Checa, el profesor Smil, estudió ciencias en la universidad Carlos, de Praga y en la universidad de Pensilvania. Tras la invasión soviética de 1968 a Checoslovaquia, emigró en 1969 a los Estados Unidos, y en 1972 se fue a Canadá, a Winnipeg, en donde reside actualmente y es profesor emérito de la universidad de Manitoba, en la cual enseña Medio Ambiente.

Últimamente ha adquirido fama adicional (que no necesita, pues por sí mismo es una personalidad muy sobresaliente), debido a que Bill Gates ha afirmado que es un gran admirador del profesor y ha leído muchas de sus obras. “Recomiendo mucho que lo lean”, ha dicho Gates en muchos foros.

Y no es para menos, pues las opiniones del profesor Smil no son nada convencionales, a pesar de provenir de un estudioso de la ciencia, pues evidencian, también, su gran sentir humanista, como veremos.

En una entrevista reciente, hecha por Clive Thompson (Wired, diciembre 2013), cuestionado cómo es que ha producido tantos libros, respondió sin ambages que sigue la técnica de Hemingway, quien “sabía el secreto” y que consiste en escribir 500 palabras todos los días. Pero sus palabras no son huecas, ya que los campos de la ciencia que ha analizado son muchos y de una forma bastante crítica, como comento antes.

Por ejemplo, Smil afirma que una nación que deja de producir, como lo está haciendo Estados Unidos, pronto se colapsará, dado que la manufactura es la que forma al segmento de la clase media baja, la más abundante en ese país. El ir acabando con las industrias de fabricación, ha ido mermando los empleos, así que el resultado son los que tienen y los que no tienen.

Eso es cierto, puesto que la diferenciación social da paso a las protestas y a movimientos de reivindicación, como los movimientos que se han dado en los últimos dos años, particularmente el de Ocupa Wall Street, que fue una protesta masiva de jóvenes que han salido de las universidades estadounidenses y no tienen trabajo, pues todos los trabajos, sobre todo de manufactura y hasta de administración, se han ido a otros países.

Y eso, la desindustrialización estadounidense, ha sido en gran parte la culpable de la creciente decadencia, tanto económica, como tecnológica, que Estados Unidos ha ido experimentando desde la década de los setentas (ver mis trabajos:
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/01/en-busca-de-los-signos-de-la-decadencia.html
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/02/de-como-eu-pospone-su-quiebra-y-aumenta.html).

En otra ocasión, Smil ha sido cuestionado acerca del libro escrito por el periodista Thomas Friedman, “El mundo es plano”, en el que este superficial autor afirma que “no hay diferencias ya y todo el mundo está gozando de un buen nivel de vida”. Esas sandeces fueron severamente cuestionadas por Smil (e incluso por otros científicos y pensadores), afirmando que “Lo superficial puede estarse aplanando (las mismas marcas, autos, dispositivos, los mundos de Sony, Toyota y LG pueden encontrarse desde Seúl a Soweto). Pero, por debajo, las diferencias (económicas, pero también culturales y, las más desalentadoras, las religiosas), en realidad se están ensanchando. Esto no sólo sucede en China o en la India (países en donde, en efecto, las aguas de la abundancia están llevando a flote relativamente a todo mundo, pero, en especial, a las clases medias urbanas, a las que les va mejor que hace décadas), sino que siempre ha sido así, generación tras generación, incluso en Estados Unidos y Canadá, en donde actualmente la inequidad está creciendo a pasos muy agigantados. Piénsese en los 50 millones de estadounidenses que sobreviven gracias a los cupones para comida. Es difícil creer cómo Friedman pudo equivocarse así”.

En efecto, lo que afirma Smil es indudable, ya que la inequidad existente en países como China o la India, a pesar de su supuesto “milagroso” crecimiento económico es más que evidente. En particular, en China, a pesar de sus grandes avances económicos, hay millones de personas sobreviviendo con sueldos de hambre en fábricas o en el campo o como vendedores ambulantes por las calles de las desiguales ciudades de dicho país. También ha descuidado bastante su medio ambiente, pudiendo provocar una catástrofe ecológica tanta anárquica industrialización, ya que se ha convertido en la maquiladora del mundo (ver mis trabajos al respecto: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/01/el-sobrevalorado-y-anarquico.html
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/01/con-la-novela-brothers-de-yu-hua-de-la.html).

Por otro lado, en efecto, nunca antes la desigualdad había crecido tanto en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, algo aberrante, siendo ese país el centro del capitalismo salvaje mundial. Pero son precisamente las contradicciones de tal sistema, las que han llevado a que haya ya 50 millones de pobres en Estados Unidos
(http://www.jornada.unam.mx/2014/01/13/opinion/021o1mun).

Y sigue abundando el profesor Smil durante la entrevista a la que aludo arriba, sobre por qué un país requiere de seguir fabricando para seguir innovando. Señala que la mayoría de las innovaciones, las mejores, sobre todo, se dan dentro de la industria, en plena acción, no en los institutos o laboratorios nacionales, como ha pretendido hacer Estados Unidos. “Vea las pantallas LCD. Muchos de los avances provienen de conglomerados industriales de Corea, como Samsung o LG. En Estados Unidos, lo único bueno que se ha hecho últimamente el el cristal Gorilla, pero porque lo fabrica Corning (empresa estadounidense de componentes electrónicos) y ésta gasta 700 millones de dólares en investigación cada año”.

Se le rebate que Estados Unidos aún innova, pero que fabrica en otros países (outsourcing). A ello, Smil declara que eso es absurdo. “Mire, como ejemplo, el Boeing 787, el Dreamliner, el avión tuvo demasiados problemas, además de que se retrasó como tres años. ¿Y por qué?, porque grandes partes de él se subcontrataron para hacerse en otras partes. Ese 787 no es un avión hecho en Estados Unidos, es un avión ensamblado en Estados Unidos. Algunos materiales se hicieron en Italia, las baterías, en Japón y éstas, comenzaron a incendiarse en pleno vuelo. El control de calidad no está en Estados Unidos”.

También en eso tiene razón el profesor Smil, pues lo que ha hecho el capitalismo salvaje con la deslocalización de la manufactura a otros países, como China, ha tenido el efecto de que, aunque los precios de fabricación han bajado, en muchísimos casos, se ha sacrificado la calidad. Varias veces, embarques completos han debido devolverse a China, pues resultaron defectuosos los productos o no se fabricaron de acuerdo a las especificaciones (además, es claro de que en el capitalismo salvaje, cada vez más se da la tendencia de hacer productos que duren poco, lo que se conoce como la obsolescencia programada. Ver mi trabajo:
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/10/la-obsolescencia-programada-el.html).

Se le cuestiona si los empleos creados por la tecnología de la información pueden sustituir a los manufactureros. Y contundente replica que no, que esos son trabajos fungibles, reemplazables fácilmente. “Usted puede contratar gente de Rusia o de Malasia y eso es lo que las compañías están haciendo”.

En efecto, aquí, el profesor Smil se refiere nuevamente al concepto de outsourcing, pues el capitalismo salvaje, actualmente no sólo envía a otros países las labores de ensamblaje, sino también, labores administrativas, organizacionales y así. Por ejemplo, una empresa en Estados Unidos puede contratar un call center en México para que dé servicios de atención a sus clientes, pagando diez veces menos que si lo hiciera en Estados Unidos (ver mi trabajos:
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/el-outsourcing-en-r.html
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/10/desempleo-en-eu-agudizada-tendencia-del.html)

Se le pregunta nuevamente si el entrenar estadounidenses para fabricar objetos sería la mejor solución. “Claro – responde –, sólo dos países han hecho esto bien, Alemania y Suiza. Ambos, han mantenido fuertes sus sectores manufactureros y comienzan a enviar a los chicos a programas de aprendices. Usted se está algunos años, dependiendo de la habilidad, y estará en posibilidades de hacer un BMW, inclusive. Y como comenzó joven y aprendió de gente mayor, sus productos no tienen competencia en calidad. Allí es donde todo comienza”.

Sobre lo que Smil ha dicho en cuanto a que Apple podría fabricar totalmente sus teléfonos en Estados Unidos, aquél afirma que “¡No es un secreto! Apple tiene enormes ganancias. Fácilmente podrían hacer todo en casa. De hecho, el iPhone no está hecho en China, está ensamblado en China, con partes hechas en Estados Unidos, Japón, Alemania, Malasia, Corea del Sur y así. El costo no es el trabajo. Pero los trabajadores deberían de tener la suficiente habilidad para sentarse ocho horas y ponerse a soldar todas las pequeñas piezas, eso es todo. Pero ya no cuentan ustedes con trabajadores calificados”.

Se le trata de refutar que Apple es una compañía “innovadora” y que por eso fabrica sus productos en otros países. A lo que el profesor, irónico, replica que “¡Vaya, qué historia! No paga impuestos, todo hecho afuera y, aún así, todo mundo la venera. El nuevo iPhone, nada nuevo hay en él. Sólo el color dorado, nada más. Pero, no importa, si la gente se deja engañar sólo con el color, pues así la seguirán engañando”.

Se le pregunta luego sobre la energía, retomando sus afirmaciones de que la energía alternativa, la llamada renovable, no puede escalarse, o sea, que no podría llenar todas las necesidades energéticas. “Me gustan las energías renovables, pero ésas podrían emplearse si estuviéramos en 1950 y el consumo, como en ese entonces, fuera de 66,615 kilowatt-hora per cápita. Pero en 1950, poca gente empleaba aire acondicionado. Ahora, se demanda energía, y mucha, todos los días y crecen las necesidades año con año. Es muy difícil satisfacer eso con aire y viento. Por ejemplo, tome el caso de Alemania, país en donde se subsidia bastante el viento y el sol. Cuando no hay viento ni sol, los alemanes echan a andar sus viejas plantas eléctricas de carbón. El resultado es que Alemania ha incrementado mucho sus importaciones de carbón de los Estados Unidos y las emisiones de gases efecto invernadero se han incrementado de 917 millones de toneladas métricas en el 2011 a 931 millones en el 2012, pues están quemando más carbón estadounidense. ¡Es absurdo!”

También en eso tiene razón el profesor Smil, pues, en efecto, las energías renovables, las llamadas ecoamigables, no alcanzarán a satisfacer las necesidades del desperdiciador sistema capitalista salvaje, que para sobreproducir, debe de consumir más y más energía, mucha de la cual, sólo sirve para hacer más y más basura, pues el ciclo consumista impuesto es el de comprar, usar, tirar. Por eso es que, ante la evidencia de que las energías renovables no serán suficientes para satisfacer el desperdicio energético, sobre todo de Estados Unidos, se están explotando las llamadas energías no convencionales, como el gas natural de esquisto, cuya extracción implica serios daños al medio ambiente y contaminación permanente de los millones de litros de agua necesarios para el proceso (ver mis trabajos:http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/05/mas-energia-o-mas-desperdicio.html
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/05/el-gas-natural-de-esquisto-el-regreso.html).

Sobre la energía nuclear, quizá el profesor tenga una opinión ambivalente, pues señala que, por un lado, muchos países desarrollados están renunciando a ella, tales como Alemania, Italia, Francia o Japón. Pero que otros, tales como China, por sus crecientes requerimientos energéticos, siguen fabricando y empleando reactores nucleares, aunque algo más seguros. Señala que el problema es que se precipitó el empleo de los reactores nucleares en los años cincuentas. Por eso es que son tan peligrosos y poco prácticos. Y aunque los nuevos diseños de reactores son supuestamente más eficientes y seguros, de todos modos tienen un límite. Smil llama a esa tendencia, la de lograr “más eficiencia energética”, la “maldición de Moore”, pues “es imposible lograr que se suba la eficiencia de una planta nuclear así, como la de un procesador, no. A lo mucho, en el laboratorio se logra el 40%, pero ya en la realidad, no se obtiene más del 15 o 20%. Y no vamos a llegar al 100%, como predica la ley de Moore, no, usted no puede obtener el 100% de eficiencia, ¿no? Y lo mismo sucede en la agricultura. Sí, podemos aumentar el rendimiento de las cosechas un poco, regándolas y agregando abono, pero tiene un límite, no podemos duplicar el rendimiento cada dos años. La ley de Moore tampoco aplica en las cosechas”.

En efecto, como afirma el profesor, el empleo de la energía nuclear también tendría su límite, pero, además, es una energía que produce residuos radioactivos sumamente peligrosos y muy perdurables en sus dañinos efectos (algunos duran activos hasta dos millones de años. Ver mi trabajo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/07/el-mortifero-legado-nuclear.html).

Luego se le pregunta si la solución es hacer productos que sean más eficientes en el uso de energía. A lo que el profesor Smil, correctamente responde que tampoco es esa la solución, pues de qué sirve que se hagan autos más eficientes, por ejemplo, si se hacen muchos más millones, en proporción a los autos que eran menos eficientes. “Ahora, gastamos más aluminio, más acero, más vidrio y así. Mientras sigamos en este absurdo ciclo material de comprar, vender, tirar, no bastará con la innovación”.

Para él, la única salida es reducir el consumo. Ejemplifica diciendo que, por ejemplo, su casa consume menos electricidad porque ha procurado que sea más pequeña y, sobre todo, que esté muy bien aislada, de tal forma que no sufra demasiado ni con el frío, ni con el calor. “Mi esposa y yo redujimos la casa. Me tomo dos años hacerlo. Ahora vivimos en una casa de 186 metros cuadrados, sin grandes lujos, pero me he ocupado más en aislarla. Aumenté el aislamiento 50% en todas las paredes, hasta el sótano aislé. No sale muy caro. Y lo comparamos con nuestros vecinos, con sus casas enormes y mal construidas. Yo pago por la electricidad que consumo en todo el año, lo que ellos pagan tan solo en enero. Entonces, pues hay que tener eso, una casa súper eficiente, un auto súper eficiente. Yo uso un pequeño Honda Civic, que me da 17 kilómetros por litro”.

Como comento antes, tiene mucha razón el profesor Smil en señalar que la culpa de todo es el excesivo consumismo al que el capitalismo salvaje nos ha forzado a acostumbrarnos, pues por eso han aumentado nuestros requisitos energéticos. No sólo eso, sino que el medio ambiente está siendo cada vez más depredado y destruido. Obvio, con tales acciones, nuestra propia destrucción está cada vez más cercana.

Se le comenta sobre su punto de vista más “positivo”, que es el de la comida, pues Smil ha afirmado que comiendo menos carne y desperdiciando menos comida, se podría alimentar a diez mil millones de personas. “En efecto, gastamos mucha energía en cosechar millones de toneladas de maíz y soya. Y casi todo eso lo empleamos en criar animales a escala industrial, pero, además, les damos antibióticos. Por si fuera poco, tiramos 40% de lo que producimos. Si comiéramos menos, alcanzaría para más personas. Comemos 100 kilos de carne en promedio. Si sólo ingiriéramos 20 kilos, alcanzaría para más personas. De todos modos, el problema son los antibióticos y la forma tan inhumana en que crían a los animales”.

También tiene razón el profesor, ya que la comida que ingerimos no es del todo saludable, pues los animales se engordan y manejan como si fueran piezas de una máquina y se tratan de combatir las infecciones que contraen durante esos insalubres procesos mediante grandes cantidades de antibióticos, con lo cual, lo único que se está generando es la creación de bacterias cada vez más resistentes a tantos antibióticos, como la Ecoli, que ya ha ocasionado varias muertes en EU, al encontrarse en carne de supuesta “primera calidad”, que se hallaba contaminada con ese patógeno (ver mi trabajo:
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/fabricas-de-animales-enfermedades-en_01.html)

Yo agregaría que el otro problema de las crecientes carencias alimentarias que millones de personas en todo el planeta sufren es tanto por la desigual distribución del ingreso, los cambios climáticos tan severos, que están cambiando los ciclos hidrológicos, provocando largas sequías en ciertos lugares e inundaciones en otros, el que millones de toneladas de granos, como maíz o soya, se empleen para hacer biogasolinas, pero también el acaparamiento que un puñado de empresas, como Cargill, Tyson, Monsanto y otras, hacen de los alimentos, manejándolos a su antojo, monopolizando su distribución y manipulando los precios a su favor, aumentándolos cuando así les convenga, y otras sucias prácticas, sin importarles que cada cinco segundos muera de hambre una persona en el planeta (ver mi trabajo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/la-muy-lucrativa-adictiva-engordante-y_01.html).

Y, también, en efecto, el gran desperdicio alimentario que existe por malas prácticas, tanto de almacenamiento, transportación y pésimos hábitos de consumo. Según estimaciones recientes, cada año se desperdician un tercio de los alimentos que producimos, esto es, unas 1300 millones de toneladas. ¡Terrible situación!

Por último, se le cuestiona si la solución a muchos de nuestros problemas tiene que ver con mejores políticas económicas, mejor educación, mejores prácticas comerciales, o sea, menos que ver con tecnología y más que ver con cuestiones sociales. “Exacto, hoy, como usted sabe, todo se quiere resolver con ‘innovación’. Tenemos problemas y la gente busca ‘mágicas soluciones’, como si fueran el maná que les cayó a los israelitas para salvarlos del desierto. Es como si dijéramos: ‘No hay que cambiar el sistema educativo o el sistema tributario. No hay que mejorar nuestro gobierno inepto. Hay que esperarnos a que expertos en tecnología nos inventen algo nuevo para que todo se arregle’. ¡Y no es así, no, el problema es que se ha hecho creer que con innovaciones tecnológicas estaremos mejor y no es así!”, finaliza el profesor.

También eso es cierto, pues veamos el mundo en que vivimos, tan tecnificado, tan internetizado, todo son redes sociales, gadgets, smart pones, autos híbridos muy eficientes… y, sin embargo, cada vez somos más violentos, más egoístas, millones siguen muriendo de hambre, de enfermedades curables cada año. El 80% de los supuestos “avances científicos” tienen como primera aplicación el diseño de armas más sofisticadas, más exterminadoras, para eso ha servido la “racionalidad”, para asesinarnos más rápidamente en el menor tiempo posible (es un gran negocio la fabricación y venta de armas, de más de un billón de dólares anuales. Ver mi trabajo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/12/ferias-de-armas-exhibicion-de-fuerza-de.html).

Es una absurda soberbia la que posee la humanidad hoy día, pensando que podrá conquistar al planeta, cuando se ha visto que somos tan vulnerables a los fenómenos naturales, los que, en cualquier momento, sea un terremoto, un tsunami, un huracán, un tornado, una sequía… pueden matar a millones de personas.

Cada día destruimos los recursos naturales, a pesar de que nos servimos de ellos, sobreexplotándolos, pero contaminándolos irremediablemente. Mas, al hacerlo, no sólo estamos acabando con el planeta, sino con nosotros mismos. Quizá es lo que se requiere o, más bien, lo que el planeta necesita, con tal de deshacerse de la especie más depredadora que lo ha habitado.

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Devaluación: Esta vez, tampoco es distinto

Rolando Astarita

Las recientes devaluaciones de las monedas de Venezuela y Argentina han sido presentadas por estos gobiernos y por la izquierda chavista o kirchnerista como partes de políticas progresistas e inclusivas, e incluso (en el caso chavista) socialistas. En particular, han enfatizado que no se trata de un “ajuste” sobre los bolsillos de los trabajadores, que esta vez “es distinto”. Aunque, por otro lado, sostienen que la culpa de la depreciación de las monedas la tienen “los especuladores” y “los grandes grupos concentrados”. Es claro que si unimos ambas afirmaciones, habría que llegar a la bonita conclusión de que los capitales y los especuladores sólo apuran medidas beneficiosas para los obreros y el pueblo (y favorables al socialismo, en Venezuela).

Por supuesto, estos dislates discursivos son el resultado de la función que naturalmente cumplen estos personajes: ocultar, manipular y confundir a la opinión pública; aunque lo disimulen con solemne palabrerío “nacional progresista”. Por eso, a algunos de estos sujetos se les podría aplicar aquellas palabras de Marx: “Viejo roué ladino, concibe la vida histórica de los pueblos y los grandes actos de gobierno y de Estado como una comedia, en el sentido más vulgar de la palabra, como una mascarada, en que los grandes disfraces y las frases y gestos no son más que una careta para ocultar lo más mezquino y miserable”. Trasladado a la actualidad argentina, se trata del lumpen burgués, o pequeño burgués, puesto a funcionario “que se la cree”, y juega a la lotería de las finanzas y los tipos de cambio. Después de todo, ¿de qué sirven los bonos de los jubilados, y los dineros del erario público, si no es para “intervenir como revolucionarios” en los mercados que hasta ayer mismo se jactaban de “dominar con la política”?

Lo que enseña la historia

Sin embargo, para el pueblo no hay comedia, sino tragedia. La tragedia del empeoramiento de sus niveles de vida, de la caída de los salarios, de los famosos “ajustes”. Es que el verdadero contenido de la devaluación es provocar una redistribución regresiva del ingreso de los asalariados, y de los sectores populares. Ahí está la historia económica argentina para atestiguarlo; se trata de fenómenos sistemáticos. Sin embargo, desde los medios K se intenta instalar la idea de que los ajustes por vía devaluación e inflación solo habrían ocurrido a partir del dominio del neoliberalismo, desde 1976, y estrictamente hasta 2003 (2001-2 está “en discusión”).

Sin embargo, la realidad es que los planes de ajuste también se repitieron cíclicamente durante el período de industrialización por sustitución de importaciones, la “era dorada” de la burguesía “nacional y progresista”. Guillermo Vitelli, en Las lógicas de la economía argentina, describe la mecánica del fenómeno, en el lapso 1950-73. La primera etapa consistía en la aceleración de la inflación, a partir de la respuesta de los gobiernos a presiones de los mercados. Esta presión se expresaba, típicamente, por la renuencia de los exportadores a liquidar divisas. En respuesta, los gobiernos promovían primero una devaluación, y simultáneamente el aumento de las tarifas públicas; de esta manera procuraban mejorar las ganancias de los exportadores, y los ingresos del fisco. Pero dado que los precios de los bienes transables (de exportación e importación) siempre están atados al dólar, los precios industriales, y en general el costo de vida, aumentaban muy por encima de los salarios.

El resultado entonces era que se producía una redistribución regresiva del ingreso. Y a partir de esa nueva situación, los gobiernos buscaban congelar la nueva relación precios / salarios, o dólar / salarios, establecida. Se planteaban así los llamados “planes de estabilización”. Ilustramos todo esto con los datos que proporciona Vitelli (en lo que sigue, tc: tipo de cambio; cv: costo de vida; sal: salario; ind: precios industriales; agr: precios agropecuarios, en %):

Período 1949-1952: tc: 227,8; cv: 212,1; sal: 155,4; ind: 212,5; agr: 205,7. Inicio del plan de estabilidad: febrero de 1952.
Período agosto 1958-mayo 1959: tc: 133,3; cv: 106,2; sal: 59,2; ind: 110,0; agr: 237,7. Inicio del plan de estabilización: diciembre 1958.
Período febrero-junio 1967: tc: 24,1; cv: 17,0; sal: 14,5; ind: 14,4; agr: 34,6.

Puede observarse que los precios siempre subían aproximadamente a la par del tipo de cambio, en tanto los salarios quedaban atrás con respecto al aumento de los precios (aunque atenuado en 1967).

Sin embargo, el congelamiento no duraba indefinidamente. Hubo salidas de la congelación a partir de marzo-mayo de 1954, de marzo-junio de 1962 y de marzo-junio de 1970. En todos los casos, los tramos iniciales de estas salidas coincidieron con la recuperación del salario real. Escribe Vitelli: “luego de las congelaciones iniciadas hacia 1952, 1959 y 1967, la flexibilización se correspondió con aumentos salariales a tasas superiores al costo de vida y a los precios mayoristas” (p. 20). A estas rupturas siguieron recomposiciones cambiarias a tasas generalmente superiores a los salarios, lo que contribuía a sostener la inflación (aunque sin derivar en hiperinflación). De todas maneras, los salarios siempre recuperaban terreno, dando como resultado que los tramos finales de las fases de estabilidad, hasta 1973, estuvieron caracterizados “por un encarecimiento del salario respecto de los precios de los principales bienes exportables en la Argentina” (p. 22). Por lo cual, en esas circunstancias, comenzaba a generarse “un nuevo punto de inflexión”: el gobierno, con el argumento de mejorar la situación de la cuenta corriente, promovía una devaluación que superaba la tasa de inflación y de aumento salarial, mejorando de nuevo la situación de los exportadores. De esta manera se volvía a acelerar la inflación, los salarios quedaban atrás, y se iniciaba un nuevo plan de estabilización, que procuraba congelar la nueva relación precios y salarios.

Desde los 1970

A partir de 1973, el proceso se hace más caótico y convulso, debido a que se incorporan los grandes movimientos de capitales, así como el agravamiento, desde 1980, de la deuda externa. Las políticas de devaluación, o los períodos de apreciación de la moneda, pasan ahora también a estar determinados por la cuenta de capitales. Aunque las entradas y salidas de capitales, a su vez, también están condicionadas por la situación de la cuenta corriente, como lo pusieron en evidencia las crisis de México, en 1994-5, la asiática, de 1997, y Argentina en 2001. La relevancia que adquieren los movimientos de capitales indujo, a su vez, a políticas de altas tasas de interés para estabilizar el tipo de cambio; lo que da lugar a jugosos negocios de los capitales financieros y especulativos.

En cualquier caso, los períodos de mayor inflación en Argentina, a partir de los 1980, de nuevo fueron desencadenados por fuertes devaluaciones, y dieron como resultado la caída de los salarios, en términos reales. Como observa Vitelli, los planes de estabilización de 1976, 1985 y 1988 comenzaron todos con una fuerte devaluación cambiaria; la aceleración inflacionaria desde inicios de los 1980, también estuvo disparada por la fuerte depreciación de la moneda (cuando se cayó aquello de “el que apueste al dólar va a perder”). Pero estos intentos de estabilización terminaron en fracasos cada vez más tempranos: el programa de junio de 1985 duró sólo ocho meses, y el de agosto de 1988 apenas cinco meses. Esto generó las condiciones políticas y sociales que hicieron aceptable -no sólo para la clase dominante, sino para casi toda la sociedad- la convertibilidad. Ésta buscó acabar con la inflación atando el peso al dólar. Por supuesto, lo hizo, pero al precio de una apreciación creciente de la moneda (en la medida en que hubo aumento de precios internos, y devaluación de monedas de países con los que comerciaba Argentina). Dado el atraso relativo de la economía argentina, el déficit en la cuenta corriente terminó siendo insostenible; lo que llevaría al estallido de la Convertibilidad.

Luego tenemos la experiencia de la salida de la crisis de 2001. Contra lo que dijo en su momento el relato K (Cristina Fernández aconsejando al mundo cómo salir de la crisis sin ajuste, ¿lo recuerdan?), la misma no tuvo nada de progresista. La suba del tipo de cambio de 2001-2 provocó el inevitable aumento de los precios de los bienes transables. Debido a la depresión económica, el aumento general de los precios (42% en 2002) fue menor que el aumento del dólar . Al quedar estancados los salarios y los precios de servicios -en un marco de extendida desocupación- mejoraron rápidamente la rentabilidad de los sectores exportadores, de sectores sustitutivos de importaciones, y las cuentas fiscales. En definitiva, una salida de la crisis en base mayor explotación. Solo con la economía ya en recuperación, comenzaron a recuperar terreno los salarios.

La devaluación, expresión de la debilidad de la acumulación

A la luz de estas experiencias históricas, ¿de dónde sacan los K-partidarios que la fuerte devaluación de las últimas semanas no va a producir una redistribución regresiva del ingreso? Se trata, una vez más, de la tradicional vía de ganar competitividad en base a la baja de los salarios. El problema de fondo, como hemos explicado en otras notas, es que el crecimiento económico de la “década ganada” no estuvo sustentado en un desarrollo basado en inversión en tecnología, y expansión de sectores productivos con alto valor agregado. Las bases del "modelo industrialista con inclusión" siguieron siendo el complejo sojero, el maicero, la gran minería, la industria automotriz e industria liviana sustitutiva de importaciones. Para dar un dato significativo, el déficit de la balanza comercial industrial hoy ronda los 33.000 millones de dólares; sólo el alto precio de la soja impidió que Argentina enfrentara una crisis cambiaria de características explosivas. Bajos salarios y “ventajas naturales” fueron históricamente las bases de la inserción del capitalismo argentino en el mundo; poco ha cambiado, en la última década, en este sentido.

Con este marco, en los últimos años se debilitaron y estancaron la inversión y la generación de empleo privado; disminuyó el superávit comercial (entre otras razones, por la creciente cuenta energética); se incrementó el déficit fiscal (financiado con emisión monetaria, que no deja de alimentar la inflación); y se potenció la fuga de capitales, un sinónimo de la debilidad de la acumulación ampliada de capital. Por eso, querer explicar la depreciación del peso por “maniobras de especuladores” es estar en la superficie de la cuestión. En última instancia, la especulación no explica los movimientos tendenciales; simplemente se monta sobre ellos, y los profundiza.

A la vista de lo anterior, hay que decir que la devaluación del peso argentino es una expresión de la debilidad del desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso, sesudas tesis de economistas K que intentaban demostrar que Argentina había iniciado, en 2003, una fase de desarrollo cualitativamente distinta a todo lo ocurrido en su historia anterior, quedan hoy desnudadas como simples “macanazos” (aunque académicamente adornados). Como también suena cada vez menos creíble la cantinela del “modelo industrialista con inclusión social”. Más de la cuarta parte de la población permanece en la pobreza; un millón y medio de jóvenes no estudia ni trabaja; el 43% de la población activa tiene trabajos precarios; más del 70% de los jubilados recibe la mínima, o sea, una miseria; el 15% de la población activa está en la desocupación o en trabajos a tiempo parcial. Es en este cuadro de agobio en que vienen a descargarse la devaluación y el ajuste. Es en este panorama que se nos quiere hacer creer que no hay ajuste, porque “esta vez será distinto”. Pero no es distinto; es, con variaciones menores, “lo de toda la vida”.

Devaluación, inflación y lucha de clases

Dada la dependencia de la industria (y de la economía en general) de las importaciones, es imposible que la devaluación no genere aumentos de precios. De hecho, ya muchos capitalistas “se cubrieron”, y otros lo están haciendo por estos días. Y en las ramas o sectores en los que, por alguna razón, no se produzcan los aumentos de precios compensatorios, habrá caída de la tasa de rentabilidad, y en el mediano plazo, de las inversiones. En este sistema las decisiones de invertir se toman en base a la rentabilidad, y al horizonte temporal dentro del cual la misma se pueda mantener. Aquí no tienen nada que hacer los “sentimientos patrióticos”, y cosas por el estilo. Por este motivo, es absurdo decir que la devaluación es una imposición de “los grupos económicos antinacionales”, como pretende cierta izquierda “nacional marxista”. La devaluación venía siendo solicitada por muchos sectores, incluidos muchos pertenecientes al “capitalismo nacional”.

El hecho es que ya se habla, para enero, de una inflación que superaría fácilmente el 4%. Producida la devaluación, los sectores vinculados a los bienes transables generalmente suben los precios más rápido que los no transables; estas diferencias dan lugar a cambios en la rentabilidad relativa, y por lo tanto en la inversión en sectores. De todas maneras, por encima de estas desigualdades, y de los diferentes ritmos del proceso inflacionario, la dirección general es clara: hay una aceleración de la suba de precios, lo que significa que ya está ocurriendo una caída del salario real. No se trata de un pronóstico, sino de un diagnóstico de lo que ha venido ocurriendo en las últimas semanas, y de manera cada vez más acelerada. Con la perspectiva de nuevos aumentos de precios en el futuro próximo. Esto lo sabe cualquier trabajador común.

Toda la apuesta del Gobierno -y en esto lo acompañan las cámaras patronales- es a que los salarios suban en una proporción mucho menor de lo que lo hacen los precios. Si lo logra, habrá garantizado un aumento de la ganancia del capital; significaría también un aumento del tipo de cambio real, a costa del incremento de la tasa de explotación. Por eso, ministros y altos funcionarios están pidiendo "responsabilidad" a los dirigentes sindicales.

Estamos así ante una ofensiva, abierta del Gobierno K y el capital (a pesar de las diferencias del capital “en general” con el Gobierno) contra los asalariados. Una vez más, lo que está en juego es redistribuir el valor generado por el trabajo, salarios y ganancias, en beneficio de las ganancias, a costa de los salarios. Por otra parte, es previsible que si los asalariados logran recuperar el terreno perdido, los capitalistas y el Gobierno respondan con nuevas rondas de alzas de precios y devaluaciones. En ese caso, la agudización de la espiral inflacionaria sería un reflejo de la agudización del conflicto de clase en torno a la distribución del ingreso. Este escenario -que ya ocurrió en Argentina- plantea, objetivamente, la necesidad de que la lucha de los asalariados cuestione la raíz del problema, que no es otra que la propiedad privada del capital. Nunca hay que olvidar que, en tanto los capitalistas controlen los medios de producción y de cambio -con ayuda del Estado, que jamás es neutral en estos conflictos decisivos-, los combates puramente económicos tendrán límites infranqueables. Pero cuando la lucha atañe a toda la clase trabajadora, el conflicto no es simplemente económico, sino político, y las respuestas, en definitiva, tienen que darse en ese plano. Para que alguna vez "la tortilla se dé vuelta", y las cosas sean realmente distintas para los trabajadores y los oprimidos.

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Una devaluación ruinosa

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

A continuación, la versión levemente modificada del artículo de Altamira publicado en Clarín del 28 de enero pasado. El diario ya había editado una versión anterior.

En lugar de una cigüeña, las andanzas por el Club de París aportaron una megadevaluación del peso con recorrido incierto. Se trata de la conclusión provisional del periplo iniciado con los Cedines y Baades, los primeros balbuceos devaluacionistas, que clausuró una fugaz promesa de pesificación. A cuarenta años distancia, se vuelve a la pesadilla del Rodrigazo.

Se trata, sin embargo, de una devaluación ruinosa. Desata una carestía del orden del 5/6 por ciento en los próximos meses, que se duplica en el rubro alimentos. Representa, por lo tanto, un golpe feroz para el 75% de los jubilados que cobran la mínima de 2.477 pesos y para el 50% de trabajadores que tienen ingresos promedio inferiores a los 4.000 pesos. Si es acompañada, como se especula, por un aumento fuerte de la tasa de interés, llevaría a la quiebra personal a los consumidores endeudados y provocaría una recesión con suspensiones y despidos. Atiende al reclamo de los empresarios de reducir los salarios en dólares, pero para el conjunto de la economía, la devaluación está muy lejos de ser ‘competitiva’: no reequilibra la economía; acentúa los desequilibrios. Acentuaría el déficit internacional de la industria automotriz y de la electrónica, por ejemplo, así como el del conjunto de la industria nacional, que sufrirá el aumento colosal del precio de la energía importada. Es cuestionable que la devaluación mejore el balance de las llamadas producciones regionales, cuando los Estados provinciales y la CABA cargan con una enorme deuda de ‘dollar-linked’. Los mayores beneficiarios de la devaluación serían, en la ‘elegantes’ palabras de D’Elía, la “puta oligarquía’, o sea las cerealeras y sojeros, los “capitanes de la industria” y los ‘inversionistas’ que han acaparado los títulos en dólares malvendidos por la Anses. Para una mayoría de productores agrarios, sin embargo, significará una gran suba de los costos de insumos agroquímicos y semillas modificadas, y del crédito agrícola. La devaluación ‘nacional y popular’ tiene un carácter financiero -obtener un saldo positivo del flujo de capitales como las que están afectando a Turquía, Sudáfrica, Brasil o India y Rusia, con deudas externas impagables, especialmente del sector privado.

Para hacer frente a esta devaluación ruinosa es necesario un aumento inmediato equivalente de jubilaciones y salarios, y la prohibición de suspensiones y despidos. La Anses debe recuperar su autonomía y elegir un directorio de jubilados y activos. Deberá aplicarse un impuesto especial a la plusvalía de los sectores beneficiarios de la devaluación. Se impone, definitivamente, la investigación de la deuda externa que desangra al país desde hace medio siglo. El pago del cupón del PBI -unos 4.000 millones de dólares- o el premio a Repsol por haber contribuido al vaciamiento energético y financiero de Argentina deben ser rechazados. La moneda nacional ha vuelto a ser destruida como consecuencia de subsidios en masa a grandes intereses económicos y al pago de una deuda usuraria. Está planteada una reorganización del país sobre nuevas bases sociales.

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Argentina: Ante la ofensiva de los oligopolios, ¡estatizar el comercio exterior!

Atilio A. Boron (especial para ARGENPRESS.info)

La Argentina enfrenta una grave crisis cuyas dos principales manifestaciones son la trepada del dólar –que refleja una peculiar anomalía argentina, porque esa moneda se está devaluando en todo el mundo, incluyendo por supuesto América Latina y el Caribe- y la resultante escalada inflacionaria que la insólita revaluación de la divisa estadounidense produce en la economía argentina.

La devaluación del peso y el impulso inflacionario son, en realidad, dos caras de una misma moneda. Pero la gran paradoja es que desplome sufrido por el peso no guarda correspondencia con la situación imperante en la economía real. Esta no tiene la solidez y el dinamismo del período 2003-2008, pero está lejos de verse reflejada en los desquiciantes movimientos que se registran en el tipo de cambio. Veamos: la producción agropecuaria se mantiene en niveles comparativamente muy elevados, aun cuando la “sojización” de la agricultura plantea numerosos problemas (económicos, sociales y ecológicos) que no podemos examinar aquí;  algunas ramas del sector industrial (automóviles, motocicletas, electrónicos diversos, etcétera) marcan nuevos records a pesar de las restricciones para la importación de algunos insumos cruciales; la gran minería prosigue su marcha, más allá de lo ocurrido con Pascua Lama producto de un fallo de la justicia chilena; la explotación de hidrocarburos, estimulada por las perspectivas de Vaca Muerta retoma un ritmo ascendente;  los bancos y las entidades financieras registran significativas ganancias y según un reciente estudio de la CEPAL las exportaciones argentinas crecen por encima del promedio regional.

Si esto es así, ¿qué es lo que está ocurriendo? Más allá de abrir una discusión seria sobre “el modelo”, misma que no hicieron los economistas de la oposición adscriptos férreamente al neoliberalismo de los años noventa, ni tampoco los del oficialismo, para quienes lo único que había que hacer era “profundizar” un esquema económico cuyos límites, inconsistencias y deformaciones eran evidentes por lo menos desde el 2010 y acerca de los cuáles más de una vez nos referimos en nuestro blog. Pero más allá de esta necesaria discusión, decíamos, se impone actuar con urgencia sobre la coyuntura cortando de un tajo el nudo gordiano que está asfixiando a la economía argentina con la estampida del dólar y la peligrosa escalada inflacionaria. Para ello el estado deberá recuperar, sin más dilaciones, el control del comercio exterior, fuente insustituible de las divisas que necesita el país.

Es absurdo, y a estas alturas demencial, que cinco o seis grandes oligopolios manejen el grueso de la divisas que ingresan por la vía de las exportaciones agropecuarias. En una economía tan dolarizada como la Argentina, en donde los componentes importados afectan a casi todas, por no decir todas, las actividades económicas del país, dejar que la disponibilidad de dólares quede en manos de un puñado de oligopolios es un acto de soberana insensatez. En Chile, sin ir más lejos, los ingresos de su riqueza principal, el cobre, los controla exclusivamente el estado. En nuestro país, en cambio, un 80 por ciento de lo producido por las exportaciones cerealeras lo retienen grandes oligopolios transnacionales, y especialmente Cargill y Bunge, seguidos de cerca por Continental y Dreyfus; a su vez un par de grandes empresas controlan los ingresos que producen las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, principalmente aceite de soja; en la gran minería quienes lo hacen son las transnacionales del sector; y en el área de hidrocarburos (petróleo y gas) las propias empresas, con el agregado ahora de YPF pero sin perder de vista que ésta es una sociedad anónima y no una empresa del estado. Todas estas corporaciones están fuertemente articuladas con la banca extranjera, predominante en la Argentina, y mantienen fluidos contactos con los paraísos fiscales que proliferan sobre todo en el capitalismo desarrollado.  En suma: un puñado de 100 empresas controlan aproximadamente el 80 por ciento del total de las exportaciones de la Argentina, y son ellas las que retienen los dólares que surgen de este comercio y que son requeridos por distintos sectores de la economía nacional.

De lo anterior se infiere una conclusión tan simple como contundente: quien controla la disponibilidad de dólares termina teniendo la capacidad de fijar su precio en el mercado local, especialmente ante un Banco Central debilitado y cuyas reservas cayeron de 52.190 millones de dólares en el 2010 a 28.700 millones de dólares al finalizar enero del 2014. Esta debilidad del BCRA le impide desbaratar las maniobras de la cúpula empresarial más concentrada, fuertemente orientada hacia los mercados internacionales, y para la cual el dólar “recontra alto” (uno de los pilares del menemismo) significa pingües ganancias porque desvaloriza el salario de los trabajadores y les permite alentar la carrera inflacionaria con la seguridad de que su disponibilidad de dólares la sitúa a refugio de cualquier contingencia. En consecuencia, el control de las divisas por parte de ese puñado de grandes oligopolios le permite ser el verdadero autor de las políticas económicas de un país tan dolarizado como la Argentina y, además, extorsionar a cualquier gobierno que no se someta a sus mandatos. Pueden aterrorizar a la población agitando el fantasma de la hiperinflación, que este país padeció a tan brutal costo en 1989 o el espectro del “corralito” de finales del 2001, y de ese modo desestabilizar a un gobierno que debe jugar partidas simultáneas de ajedrez (en el frente fiscal, tributario, monetario, cambiario, productivo) con enemigos que no sólo procuran derrotarlo en una puja puntual sino sobre todo derrocarlo. Y el gobierno actual comete el error de pensar que con concesiones varias podrá apaciguar el “instinto asesino”, como le llaman admirativamente los ideólogos neoliberales, de esos enormes conglomerados para las cuales la ganancia y el ganar -sobre todo el ganar, como recordaba Marx- es una verdadera religión cuyos preceptos son respetados escrupulosamente. Por ejemplo, el carácter sacrosanto de la propiedad privada y, por extraño que parezca, la convicción de que la lucha de clases es algo tan natural y omnipresente como el aire que respiramos, y libra esa batalla con todas sus fuerzas. Ante cada concesión de un gobierno satanizado como su enemigo la única respuesta que tiene es la de atacarlo con más ferocidad que antes, exigiendo, como Shylock a Antonio, más y más concesiones: ¡pague la deuda, acuda al CIADI, arregle con el Club de París, abra Vaca Muerta para empresas fugitivas de la justicia como Chevron, indemnice a Repsol, deje que la gran minería trabaje sin interferencias!, mientras persiste en su ataque en todos los frentes con el apoyo de la prensa hegemónica que maneja a su antojo. La crisis actual demuestra, de paso, lo ilusoria que fueron aquellas expectativas del kirchnerismo de crear una burguesía nacional, patriótica y solidaria con los intereses de las mayorías. Ya lo había dicho el Che, hace cincuenta años, y la historia le volvió a dar la razón por enésima vez: la burguesía nacional no existe.

Ahora bien: ¿cómo debería producirse la estatización del comercio exterior? Primero, no puede ser una medida aislada porque se necesita un enfoque integral que: (a) abarque a toda la cadena de comercialización del sistema agroalimentario, hoy controlado por las multinacionales,  lo que debería rematar en la creación de una Junta Nacional Agroalimentaria, con las salvedades que plantearemos más abajo; (b) aumente las alícuotas impositivas a la gran propiedad rural e implemente un eficaz sistema de control que evite las sobre y sub facturaciones de las cerealeras, hoy cómplices necesarias de la corrida cambiaria; y, finalmente, (c) que re-estatice los puertos del sistema de la Hidrovía Paraná-Paraguay, privatizados en los años noventa y que son las puertas de salida de gran parte de las exportaciones agropecuarias. Estas medidas deben ser puestas en práctica con la mayor celeridad, porque el ritmo de la crisis no tolera dilaciones. Segundo, se requiere imaginación y experiencia práctica, porque no se trata de resucitar la antigua Junta Nacional de Granos o al Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, el IAPI de la época del primer peronismo, porque el capital ha creado nuevos instrumentos financieros (compraventa a futuro, swaps, derivativos, etcétera) y la tecnología importantes innovaciones, (como el silo bolsa, que independiza al productor del riesgo que se le arruine la cosecha) lo que le permite postergar su venta hasta que el precio sea aproxime a sus expectativas, todo lo cual torna más difícil el control del comercio exterior por parte de los gobiernos. De lo anterior se desprende la necesidad de concebir una agencia estatal que regule a la totalidad del sistema agroalimentario del país, desde su origen hasta su comercialización minorista, algo bien diferente a la JNG o el IAPI. Tercero, y decisivo, esto solo será viable si se constituye un gran movimiento popular capaz de construir un instrumento político que respalde esas iniciativas y otras más encaminadas a redefinir por izquierda el rumbo de la economía argentina: la largamente demorada reforma tributaria y la elaboración de una efectiva política anti-inflacionaria que resguarde los ingresos de los asalariados, para comenzar. Una convocatoria popular sin sectarismos ni soberbias burocráticas; sin verticalismos ni verdades establecidas, porque de lo contrario la respuesta de las clases y capas populares será una mezcla de impotencia, miedo paralizante ante la clara percepción del escarmiento que se cierne sobre ellas y, en algunos casos,  indiferencia, mezcla que mucho tuvo que ver con el funesto desenlace sufrido por los gobiernos peronistas en 1955 y en 1976. Una decisión tan crucial e impostergable como la estatización del comercio exterior, cualquiera que sea su forma legal y jurídica, es antes que nada un hecho político que no puede ser producido por un decreto o una resolución firmada por un funcionario instalado en las “alturas” del aparato estatal. Resta ver si el gobierno es consciente de la gravedad de la situación y decide actuar en consecuencia. La experiencia pasada no permite abrigar demasiadas expectativas pero, como tantas veces lo recordaran las Madres de Plaza de Mayo, no hay peor lucha que la que no se libra.

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Puja redistributiva. De Gennaro: “Es un ajuste salvaje y planificado”

ACTA

En el marco de las últimas medidas tomadas por el gobierno nacional en materia devaluatoria, y ante la escalada inflacionaria que genera preocupantes perspectivas para este año, el diputado nacional Víctor De Gennaro y el secretario General de la CTA Rosario, Gustavo Terés, manifestaron su rechazo a que la crisis económica recaiga sobre los trabajadores. Además, el legislador adelantó sus expectativas sobre la actividad en el Congreso este año.

“Esta devaluación tremenda es un cachetazo muy fuerte a los trabajadores, al pueblo. Lo que han hecho es un ajuste salvaje pero planificado, están beneficiando a los grupos transnacionales y a los exportadores. Siguen manteniendo este sistema de concentración y enriquecimiento haciendo una brutal transferencia de riqueza de los más a los menos”, definió Víctor De Gennaro, diputado nacional de la Unidad Popular (UP) e histórico dirigente de la CTA.

Por su parte, el secretario General de la CTA y de AMSAFE Rosario, Gustavo Terés, consideró que desde el gobierno nacional “pretenden descargar una parte importante de la crisis del capitalismo, que también se manifiesta en nuestro país, en las espaldas de los trabajadores, ya que esta devaluación va contra sus intereses. Es una iniciativa que tiene una cierta brutalidad hacia las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores, achicando salarios, etcétera”. Por eso, aseguró que desde su sector enfrentarán las políticas de ajuste.

De Gennaro, además, comparó esta decisión con la aplicada en 2002 por el gobierno del entonces presidente Eduardo Duhalde, ya que consideró que ambas tienen el mismo sentido. “Después del 2001, frente a la crisis que había, devaluaron, nos sacaron el 30% de los salarios y tuvimos que sobrevivir. El 2002 fue crisis, movilización, hasta llegamos a hacer el paro del 29 de mayo de 2002 y a los pocos días nos mataban a Maxi y a Darío y convocaban a elecciones. División del campo popular, represión, ajuste. Yo creo que hoy intentan lo mismo con este ajuste, se preparan para la represión, el país está militarizado”, afirmó.

En sintonía, el docente rosarino delineó su análisis: “acá hay un ciclo político que se ha agotado, hay un ciclo político que se cierra, donde pretendieron construir un relato que iba por un lado pero donde los hecho concretos nuevamente muestran que hay un poder político que le está abriendo la mano a los grandes grupos económicos, a aquellos que pidieron a gritos la devaluación, que son los sectores de poder, de las multinacionales, los exportadores”.

Para enfrentar esta situación, ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de la organización colectiva y unitaria. Terés vislumbró que “no queda más que el camino de la resistencia, de la organización del poder popular, para poder confrontar con esas políticas que nada bueno significan para los intereses del pueblo”.

Panorama legislativo

“Van a tratar de clausurar el debate”, definió De Gennaro al ser consultado sobre las actividades en el Congreso de la Nación para este año. El diputado por la UP definió a ese ámbito como “de mucho poder potencial, ahí se discute la vida y la muerte de nuestra gente cuando se aprueba la Ley de ART, se está discutiendo el negocio de muy pocos pero hay 20 muertes por día por enfermedades laborales y accidentes de trabajo. O cuando se aprueba la Ley Antiterrorista o el negociado de las empresas públicas o el ajuste o la falta de libertad y democracia sindical”.

Por eso el legislador deseó que en ese lugar hubiera más debate público, iniciativa bloqueada por la negativa del Gobierno a realizar audiencias públicas. “La única que se hizo formalmente fue la del Código Civil y empezó a opinar la gente y no se pudo tratar más. Si hubiera audiencias públicas la gente desbordaría y lo democratizaría. Estos gobiernos le tienen miedo a la democracia”, afirmó.

En ese sentido, De Gennaro fue claro a la hora de marcar cuál es la tarea de los diputados provenientes de sectores populares: “el desafío para nosotros, como militantes diputados del pueblo, es abrir ese Congreso a la gente y eso es lo que vamos a hacer este año. Si es con todos, mejor. Si no lo haremos solos, pero vamos a abrir el Congreso a la gente”.

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El naufragio de la ley de Medios

Julián Morcillo (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

El titular de la Afsca, Martín Sabbatella, tras adelantar al Buenos Aires Herald (20/1) que consideraba correcta la presentación de adecuación del grupo Clarín, tuvo que correr a simular una última “extorsión”, la condición de que éste incorporara en la grilla de Cablevisión una serie de canales estatales y privados afines al gobierno.

Para lograr la aceptación de Clarín habría terciado nuevamente David Martínez, el magnate mexicano socio de Cablevisión, por intermedio del fondo buitre Fintech Advisory. El mismo grupo del capital financiero que formó parte de las presiones sobre el fallo de la Corte a favor de la constitucionalidad de los artículos objetados por Magnetto, tras la derrota electoral de los K, poniendo en evidencia que éstos no estaban en condiciones de imponerle nada a Clarín, al mismo tiempo que, como representante de los intereses de los acreedores de la deuda, él sí está en condiciones de imponérselas a ambos.

En un gesto que merece ser recordado como uno de los grandes papelones del periodismo, el pasquín oficial Página/12 (24/1) le dedica la tapa del diario a la inclusión de Paka Paka, Incaa TV y Telesur, y a la reubicación de 360TV (Electroingeniería) y CN23 (Szpolsky), el día siguiente al que se ha operado un Rodrigazo oficial contra el pueblo trabajador, que merece un pequeño recuadro con el título de “pulso del dólar”.

Seis clarines, un monopolio en expansión

La batalla librada por el gobierno contra “el monopolio” ha derivado, como en todos los planes de adecuación presentados, en un reparto de unidades “independientes” entre los accionistas del mismo grupo. El propio Sabbatella ha reconocido que la asociación en la prestación de servicios de estas empresas separadas no está prohibida por ninguna ley. Es decir que la “escala de negocios” necesaria, para asegurarse su “libertad de expresión”, Magnetto la ha conservado e incluso ha ido más allá, ya que las unidades independientes fueron creadas contemplando los topes impuestos por la ley, de modo tal que puedan expandirse sobre sí mismas. Por supuesto, que sosteniendo una misma línea editorial, lo que da por tierra con la mentada pluralidad de voces que aseguraría la ley de medios.

Ilegales

El celebrado ajuste a la ley del “ilegal” Clarín ha puesto en tela de juicio la completa ilegalidad de los grupos capitalistas afines al gobierno. Detrás de las presiones de Martínez para adecuar a Clarín, se destaca su necesidad de desprenderse de su posición en Cablevisión para poder operar Telecom. La incompatibilidad de la prestación de servicios públicos con la posesión de medios afecta, a su vez, la aceptación de la adecuación de Telefé, de cuya propiedad debería desprenderse entonces Telefónica, competidora de Martínez.

Hacer cumplir la ley le valdría al gobierno un nuevo conflicto diplomático con España y algunos empresarios amigos, como Isidro Fainé, accionista de Telefónica y principal gestor del acuerdo con Repsol.

Una posible venta forzada de Telefé sería del interés de Cristóbal López, que no posee canales de aire. Pero tampoco el dueño del juego tiene los papeles en regla, por ser prestador de servicios públicos. A su vez, su asociación con Monetta por medio de la participación de Mayer Business Corp. en el 14,7% de Radio 10, las FM La Mega 98.3, Pop 101.5, Vale 97.5 y TKM 103.7, y el canal de noticias C5N debería forzar la venta de medios del banquero. Y las irregularidades continúan (Moneta puso a sus hijos como testaferros).

¿Una nueva ley de medios?

El negocio de la convergencia de las telecomunicaciones con los medios audiovisuales a través del “triple play”, la tendencia más general a que el servicio de Internet se transforme en el canal físico de transmisión de la televisión, se ha puesto nuevamente de manifiesto en el reclamo de una nueva ley para satisfacer los intereses concentrados y monopólicos del capital. El gobierno no tiene condiciones políticas para conciliar la puja de intereses capitalistas que ha desatado. Los posicionamientos de Fintech en Telecom, así como el reciente ingreso de la Disney -productora de contenidos- a la prestación de servicios de telecomunicaciones advierten sobre su disposición a romper las barreras de acceso de la actual ley de medios. Tal vez, ni siquiera tengan que esperar un nuevo gobierno.

Los trabajadores

Las adecuaciones, las ventas y las fusiones de empresas en el marco de la actual crisis desatada por el Rodrigazo cuentan con el amparo del fallo de la Corte para despedir personal. Existe una gran preocupación entre los trabajadores de la televisión. Ante esta situación el sindicato provee a las patronales de un convenio flexibilizador para las “productoras de contenido”. Es necesaria una deliberación para levantar la consigna de la prohibición de despidos, el reconocimiento de las polifunciones y el ajuste automático de los salarios por la inflación.

La lucha de los medios alternativos

Las esperanzas de los medios alternativos de lograr por la vía de la ley acceder a licencias que amplíen su potencia, supo producir entre ellos diversos grados de cooptación estatal. La experiencia está agotada. La necesidad de ampliar el campo de acción de los medios alternativos, pasa ahora por ligarse al movimiento obrero que lucha realmente, entendiendo esto en un sentido amplio: los trabajadores de la prensa, de la cultura y el arte, de la ciencia.

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El Cispren repudia política monopólica de Cablevisión y exige a AFSCA que haga cumplir la Ley de Medios

Carlos Valduvino (PRENSARED)

El Círculo Sindical de la Prensa y Comunicación Córdoba (Cispren) repudia la política de la empresa Cablevisión, propiedad del Grupo Clarín, por discriminar a Canal 10 y excluir de la grilla de su programación al canal de noticias Cba24n, ambos medios pertenecientes a los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba.

Pero este hecho discriminatorio también se replica en otros medios del interior de la provincia de Córdoba, como pasa por ejemplo con los canales 4 (Quatro TV Digital) y 9 de la ciudad de Río Cuarto, excluidos de la grilla por Cablevisión con los graves perjuicios que ello acarrea tanto a las empresas como a sus trabajadores.

La semana pasada el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) Martín Sabatella celebró que Cablevisión en Buenos Aires haya “reordenado” las señales y sumado a su servicio clásico los canales C5N, Pakapaka, Telesur e IncaaTV, entre otras modificaciones que exige la Ley de Medios.

Ahora bien, la Argentina no termina en la General Paz, sino que es un extenso territorio donde también la AFSCA debe ejercer su poder de policía para hacer cumplir la ley en todo el país y no permitir acciones monopólicas contra el derecho a la información, como la que está llevando a cabo Cablevisión en la provincia de Córdoba.

Hay fallos judiciales que obligan a Cablevisión a incluir a todas las señales que no están en su grilla de programación, pero nunca cumplió con lo dispuesto por la Justicia, y el caso más concreto, es el del canal de noticias de los SRT, Cba24n (http://www.prensared.org/17919/cba24n-la-justicia-federal-rechazo-la-apelacion-del-grupo-clarin)

Por todo esto, el Cispren exige a las autoridades de la AFSCA que en forma inmediata intime a la empresa Cablevisión a cumplir, sin discriminaciones, ni exclusiones con una Ley de Medios para todos.

Carlos Valduvino es Secretario General del CISPREN.

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Entrevista a Silvio Schachter, arquitecto e investigador urbano: El macrismo gobierna Buenos Aires para una elite que piensa y actúa como hegemónica

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)
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Mario Hernandez (MH): Recibimos a Silvio con un viejo tema musical “Que calor en la ciudad”. ¿Te acordás?

Silvio Schachter (SS): Te diría que yo era casi un nene.

MH: Yo más o menos.

SS: El calor es un viejo tema, no solamente la canción.

MH: La idea de llamarte fue porque he relevado algunos datos. Se habla, por ejemplo, que no se registraba un diciembre/enero tan calurosos desde 1906. En aquel momento fueron catorce días consecutivos que la temperatura no bajó de 22º. Esa marca ha sido superada en lo que va de este verano. ¿Tiene que ver la acción hombre con esto?

SS: Hay fenómenos que son propios de la naturaleza, que son cíclicos, pero digamos que en el tema del calentamiento o del calor que se vive en la ciudad evidentemente hay una influencia directa del hombre, lo mismo que cuando analizamos las lluvias de abril del 2013 que aparecen como algo natural, pero que su crecimiento, magnitud, frecuencia, caudal, etc., y las consecuencias que generan en la vida de la gente y en la ciudad, sí tienen que ver con el hombre.
Acá hay dos fenómenos diferentes. Uno de carácter global que está registrado y sobre el cual ya no existe ningún tipo de dudas y está científica y políticamente asumido, que es el calentamiento del planeta, del cual somos todos responsables aunque los países de América Latina menos que los considerados centrales que son los que producen básicamente la energía y el calor para el calentamiento global de todo el planeta. Ese es un dato innegable. Cuando uno habla de 1 o 2 grados de diferencia, lo estamos haciendo de magnitudes enormes por el impacto en el planeta. Nadie puede cuestionar el derretimiento de los hielos, la modificación de las corrientes marinas, los cambios en las condiciones de vida, los aumentos de las altas y bajas temperaturas, porque así como aumentan en determinadas zonas del planeta, en otras regiones, como el caso de Puno en Perú, donde ha muerto muchísima gente a causa de las bajas temperaturas, o lo que está pasando actualmente en el norte de América, en EE. UU. y Canadá, demuestra que el dato es cierto y hay que prestarle muchísima atención, sobre todo porque aquéllos que tienen en sus manos la posibilidad que eso pueda cambiar, no solo no están dispuestos, sino que van en un camino de agudización.
La Conferencia de Copenhague, la de Río + 20 o, más recientemente, la de Varsovia, que apuntaban justamente al cambio climático, fueron un fracaso. Tal es así que casi 100 ongs que participaron en Varsovia, en la actividad de la ONU para analizar el cambio climático, se retiraron por la falta de voluntad de los representantes de los grandes países centrales y de las corporaciones que expresaban los intereses fundamentales que esos gobiernos sostienen. Inclusive si uno analiza las experiencias que están registrando organizaciones como “Médicos del Mundo” es notorio el aumento de las pandemias en América Latina producto del cambio climático. El dengue ha crecido exponencialmente y ha recrudecido la malaria. Tienen datos irrefutables que han crecido debido a los cambios del clima en esta región del mundo.
Ese es un fenómeno en sí mismo al que nosotros también contribuimos. Buenos Aires hace su aporte con la cantidad de automóviles, por ejemplo, a que eso ocurra y lo dramático del asunto es que no solo se va a llevar puesta a la humanidad sino a todo el planeta. Es el antropocentrismo que ignora a la naturaleza y las consecuencias que está produciendo.
Hay sequías, incendios forestales, en estos días se han incorporado datos nuevos como tornados y rayos que caen en las playas, etc. Frente a la lluvia como al calor hay respuestas múltiples. Vos podés ignorarlo o sufrirlo o tomar medidas que de alguna manera disminuyan el efecto del aumento de temperatura. No hablo de las medidas estratégicas, de los cambios civilizatorios. Me refiero a lo concreto. En una ciudad se pueda hacer que el calor sea más sufrido o más tolerable. La misma temperatura que hay en Buenos Aires hay en Montevideo, pero ahí lo soportan mejor porque es una ciudad abierta.
Buenos Aires hace todo lo posible para que eso no ocurra, para que la vida de sus habitantes sea más sufrida con el calor. Si a eso le agregás la crisis energética, los cortes de luz, realmente es un verdadero calvario.

MH: Una ciudad cada vez con más cemento y más hormigón.

SS: Así es. Pensá que toda ciudad es un consumidor privilegiado de energía. La mayor parte de energía que se produce en el país es consumida por una ciudad. Esa energía que se consume es una forma de energía calórica, vuelve al medio ambiente en forma de calor. En un área metropolitana de 15 millones de habitantes te imaginarás la energía calórica que la ciudad está incorporando, al margen del clima general. Si le agregás hormigón que es refractario al calor, que lo conserva, no lo elimina, millones de m3 de hormigón, edificios que se transforman en pantallas que impiden el viento.
Es muy importante que teniendo nosotros kilómetros de costa litoral con el río más ancho del mundo, el Mar Dulce, que tendría que ser un regulador de la temperatura, lo tenemos bloqueado por las torres y los edificios corporativos que rodean el Río de la Plata, por lo menos en la ciudad de Buenos Aires. A eso sumale que tenemos menos espacios verdes, porque tanto los árboles como las plantas y la tierra son elementos reguladores de la temperatura.
Me comentaste que estuviste en el Tigre el fin de semana y la diferencia es notoria.

MH: Hay una diferencia de temperatura significativa.

Al mercado no le interesan las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad

SS: Inclusive cómo se soporta, la sensación térmica frente al agua y el verde es mucho más baja. En la ciudad en lugar de sumar espacios verdes los estamos quitando, en el Parque Roca, las playas ferroviarias de Caballito, Palermo y Liniers, que van a ser transformadas en zonas de concentración edilicia, de especulación inmobiliaria, dejando la ciudad en manos del mercado al cual le interesa muy poco la vida de sus habitantes.
Un elemento que tampoco es menor y actúa como paliativo es que la gente más sencilla, más humilde, que tiene menos recursos no solo en la CABA sino también en el área metropolitana, ha perdido el río como lugar de recreación y para refrescarse. Que el río esté contaminado, poluido, hace que los sectores populares, que en una época lo usaban como lugar para enfrentar las horas de calor, hoy no lo puedan hacer porque está totalmente contaminado.

MH: Mis tíos de llevaban al balneario de la Costanera Sur en la década del ’60.

SS: Aparte podías ir a Vicente López que era una zona de balnearios, estaba el Hico, el Ancla y otros. La gente iba a pasar el fin de semana, a refrescarse en el agua, a enfrentar el calor, no solo como algo recreativo y lúdico, hasta de recuperación física.
Obviamente, gobernantes que pertenecen a la elite, gobiernan para esa elite que tiene otros recursos, sus piletas, sus countries, sus casa de fin de semana donde puede resolver el tema mientras la mayor parte de la gente de la ciudad que no tiene recursos, se queda encerrada en su casa.
En estos días la gente habla de los aires acondicionados, pero 1.000.000 de personas viven en villas de emergencia o barrios carenciados donde no solo no hay aires acondicionados sino que están sin acondicionar. Lugares estrechos, con calles sinuosas, con techos de chapa. El calor en esos hogares no solo es insoportable sino causal de enfermedades, de un conjunto de daños físicos y psicológicos. Eso no se tiene en cuenta. Esa gente no tiene alternativas para salir de ese infierno.

No podemos dejar el planeta en manos de las corporaciones

MH: ¿Qué deberíamos hacer?

SS: La respuesta tiene múltiples matices. Desde ya la sociedad tiene que tomar conciencia que es un tema que nos incumbe, no podemos permanecer indiferentes al cambio climático. No podemos dejar el planeta en manos de las corporaciones, de aquéllos que nos están llevando a la desaparición. No es que estemos hablando a 200/300 años, seguramente será en la próxima generación. Es un tema muy importante. Además, los argentinos tenemos que insistir ante el propio gobierno para que esto cambie. La realidad es que los gobiernos, y éste en particular, han hecho una apología de la venta de autos. Un millón de autos vendidos en un año como un gran acontecimiento cuando significa un gigantesco aporte al calentamiento del planeta, o sea, que la responsabilidad no es solo de los países del norte. En lo macro debemos apuntar a ese terreno.
Después hay un conjunto de acciones que hay que tomar en la vida de la ciudad que tienen que ver con recuperar el sentido de comunidad, pensar que hay que enfrentar los problemas en conjunto. La crisis eléctrica ha dado que la gente salga a las esquinas a cacerolear o enojarse, pero en la puerta de su casa. Cuando la querés convocar para una batalla más general, que plantee políticas estratégicas en el caso de la energía, contra los responsables del vaciamiento de Edenor y Edesur, el manejo de subsidios de manera absolutamente corrupta, etc., no hay respuesta. La sociedad tiene que recuperar su protagonismo y decir esta es nuestra ciudad y queremos vivir de otra manera.
Lo primero es la solidaridad. No es una cuestión de a mí me cortaron la luz, me la devuelven y ya está resuelto el problema o de hacerle un juicio a la empresa, que tienen todo el derecho del mundo pero, al mismo tiempo, hay que pensar en otro tipo de vida, de sociedad. Recordarás que en una entrevista anterior hablamos de refundar Buenos Aires.
Hay que recuperar el río. Fijate que ni a las organizaciones ecologistas o a los partidos políticos en sus campañas electorales se les ocurre decir que hay que recuperar el Río de la Plata, una cosa tan evidente y necesaria. ¿Por qué vamos a tener que naturalizar que el Río de la Plata esté contaminado? Que nadie se pueda bañar. Que estemos tomando agua de un río contaminado porque la principal fuente de agua proviene de ahí, que se sigan vertiendo desechos en el río. Me parece que esos temas tienen que ser incorporados a la agenda. Tienen que cambiar las prioridades que no son hacer tunelcitos para que los autos se muevan más rápido, que el único espacio público que se priorice sea el de los autos.
Hay que pelear por los espacios verdes, resistir cuando los quitan y reclamar nuevos, como han hecho algunos vecinos de Caballito y Palermo, entre otros. Tiene que ser un tema de toda la sociedad y los partidos políticos que se dicen o definen como populares tienen que incorporar estos temas de manera seria igual que las organizaciones sociales, sino no va a haber cambios.
Los diagnósticos están. Sobre estas cosas que estoy enunciando como títulos existen libros, trabajos enjundiosos que muestran y califican esto de manera irrefutable. Está claro cuáles son los problemas y también cuáles serían las soluciones posibles. No hay que hacer magia ni buscar imágenes esotéricas. Hay que empezar a instrumentarlas, a tener una praxis, pero si la sociedad no lo toma va a ser muy difícil.

Es horroroso pensar que se puede educar dentro de un contenedor

MH: Te voy a sacar del tema, pero en tu condición de ambientalista, quisiera conocer tu opinión acerca de las escuelas containers que piensa instalar el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

SS: Es una cadena de irresponsabilidades y desidia, de desprecio por los habitantes de la ciudad o, por lo menos, por una parte. Acá hay una elite que se piensa a sí misma como hegemónica y actúa como tal, y un gobierno que es parte de ella. Está claro que la escuela pública no está entre sus prioridades, como tampoco la salud pública.
Yo vivo en el barrio de Villa Urquiza y a pocas cuadras de mi hogar hay un proyecto de Polo Educativo que tiene 10 años y en el barrio se han hecho 6 o7 túneles para que puedan pasar los autos pero el Polo está sin terminar a pesar de las promesas de inaugurarlo en el 2011. Funciona parcialmente en un 25/30%.
Las respuestas pueden ser de las más feroces, de las más horrorosas como pensar que se puede educar adentro de un contenedor, es algo aberrante solo de pensarlo, pero es la lógica de aquél a quien no le interesa lo público, que piensa la ciudad desde la lógica de la empresa privada.
Lamentablemente, hay una parte de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires que como no están involucrados con sus hijos, con su familia en la salud y escuela públicas, se desentiende del tema, lo ningunea, lo invisibiliza, no le da importancia, no es un problema que le incumba. Volvemos un poco a lo que te decía antes. La educación, la salud, los temas físicos de la ciudad tienen que ser temas de todos y está claro que todavía no forman parte de la preocupación de la mayoría y por eso el gobierno macrista puede, de alguna manera, actuar impunemente, tomar este tipo de decisiones que en otras circunstancias o momento de la historia hubiera sido imposible de pensar. Ni siquiera los gobiernos más reaccionarios, ni la dictadura, se atrevieron a hacer una cosa así.

MH: El tema del calor no es ajeno, forma parte de la misma lógica.

SS: Lo que no es negocio no me interesa. Ese es el concepto. Dicen que falta Estado. Al contrario. El Estado está para resolver los problemas de aquéllos que hacen negocios. El Estado no ha desaparecido. El Estado actúa para favorecer los negocios inmobiliarios, para privatizar espacios, para entregar el negocio de la basura, etc.
Está claro que la educación privada está altamente favorecida en la ciudad de Buenos Aires y también en el país. Está subvencionada pero resulta que no tenemos espacio para que los chicos tengan acceso a la escuela pública. Los vamos a meter en contenedores. Ni siquiera el ganado viaja en contenedores, los traen del campo a la ciudad en camiones para que por lo menos puedan respirar antes de llegar al matadero.

MH: Quiero evitar el recuerdo del régimen nazi cuando hablamos de contenedores.

Fuente imagen: APE

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Miguel, Omar, Braian: Pájaros caídos

Claudia Rafael (APE)

Ella no lo sabe. Sandra Gómez no puede saberlo. Aquella otra mujer está tan lejos de ella. De sus días hachados por la desesperanza y la terquedad de la ausencia que llegó para quedarse definitivamente. Cuando Sandra Gómez dijo a APe que “siguen matando pibes como si cazaran pajaritos en un campo” no podía saber de aquel poema, que alguna vez fue nicaragüense hasta las entrañas, que contaba que las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros. Es que a Sandra Gómez, como a su hijo Omar Cigarán –que fue condenado a entender que la entera duración de la vida alcanza apenas 17 años-, el sistema les expropió la poesía junto a tantas otras pertenencias y derechos. Cada quien, diría Rosa Bru, tramita el dolor como puede.

Con el tiempo que le resulte necesario andar para lograrlo. Con los días que el mismo sistema cruento le haga parir la seguidilla de rabias, golpes, rechazos y desencantos.

A distancias siderales, el criminólogo Stanley Cohen empieza a plantear en los 80 que “el control social es, por una parte, el aparato coercitivo del Estado o un elemento oculto en toda política social”. Y Juan Pegoraro complementa: los mecanismos de control apelan a la cooptación, a la desmoralización, al encierro, a la exclusión, al aniquilamiento. Aún más, una de las propuestas de Pegoraro apunta a entender el control social como la estrategia tendiente a naturalizar y normalizar un determinado orden social construido por las fuerzas sociales dominantes.

En ese sendero de dominaciones y determinaciones sistémicas, nacen madres en los rincones. Que plantan bandera. Que se transforman y transforman. Que lloran en las grietas de sus días y luego salen a la calle con la pancarta que grita su dolor y vuelca sabidurías que les fueron naciendo en el vientre vacío.

“Yo era la mamá de cinco hijos, preocupada por vender ollas, que sabía que una olla eran siete ladrillos para revestir la casita. Que creía que la solidaridad pasaba por prestar un vaso de azúcar a la vecina. Ahora sé que la solidaridad es otra cosa. Y me hubiera gustado tanto poder aprenderlo y transformarme de la mano de Miguel…”. A 20 años, la búsqueda no se detiene. Y Rosa, la mamá de Miguel Bru, siente que cada nueva muerte por violencia institucional “se hace carne. Y lo primero que vivo –dice a APe- es una terrible impotencia. La misma impotencia que me regresa a 20 años atrás”. A aquellos días agrios del 93 cuando a Miguel lo engulleron los monstruos –tan reales, tan concretos, tan institucionales ellos- y ya nunca volvió a verlo ni a abrazarlo.

Muy lejos de Rosa, Ely Hernández –la mamá de Braian, ese niño de 14 asesinado por el policía Claudio Salas de un balazo en la nuca- se remonta a los días en que la vida fluía con risas a su alrededor: “Yo vivía despreocupada, sin sentirme afectada por la inseguridad ni por las cosas que por ahí escuchaba que les pasaban a los chicos con la policía”, decía a APe un año atrás. Ayer, en tanto, en entrevista con esta agencia contaba que “la vida cambia totalmente. Uno tiene que aprender a organizarse para poder acceder a derechos. Y después sostenerlos. Y defenderlos. Porque todas las víctimas de la violencia institucional tenemos derecho a participar de la investigación. A que se nos brinde toda la información y a que se nos reivindique como víctimas”.

-¿Qué te pasa por dentro cuando ves morir a un pibe en circunstancias similares a las de Braian?

-“Duele. Es pura impotencia. Pero te juro que no me mata. Me hace más fuerte. Y siento la necesidad de buscar a esas otras familias y pedirles que se organicen como hacemos nosotros. Y por eso estamos formando algo que permita que otras familias que atraviesan las mismas circunstancias no tengan que pasar lo mismo que pasamos nosotros”. Ya transcurrieron trece meses y nueve días desde que Salas (al que la semana pasada, en segunda instancia, le confirmaron la condena a perpetua) levantó su arma reglamentaria y disparó con un plomo brutal a la luneta de un auto cargado de chicos y destrozó la vida de Braian. Que tuvo su entera vida condensada en apenas 14 años.

Son niños, son jóvenes. Como Omar Cigarán, el hijo de Sandra Gómez y Milton Cigarán, al que un balazo fusiló once meses atrás, en La Plata. Para Sandra –describía a APe en la tarde oscura y nubosa de ayer- todo es “bronca, impotencia, mucho dolor. También mucha tristeza. Porque el Estado no te ayuda. Yo luché, pedí mucha ayuda, incluso días antes de la muerte de Omar y nadie, nunca, me ayudó. El 14 de febrero allanaron mi casa. Me dijeron cuando venga ese guacho hijo de puta entrégalo a la comisaría o mañana lo tenés muerto. El 15 de febrero, al día siguiente, Omar salió, le armaron una cama y me lo mataron. Incluso pusieron ahí un cana de Quilmes porque los de acá no lo podían tocar”. Ese policía se llama Diego Flores. Es un sargento. El balazo impactó de lleno en la espalda de Omar, que tenía apenas 17 años. Cinco menos que Miguel Bru. Tres más que Braian Hernández.

“Yo sólo quiero justicia. Quiero que Diego Walter Flores pague el daño que me hizo y que me diga en la cara por qué me lo mató. Si Omar no sacó un arma. Si Omar sólo dijo `no me tires, soy menor`. Pero Diego Walter Flores me lo mató. Si mi Omar hubiese matado, estaría preso pero este señor Flores no porque es policía. Y siguen matando pibes como si cazaran pajaritos en un campo. Me lo mataron el 15 de febrero. Me lo entregaron el 19 todo sucio. Ni siquiera me pude despedir de mi hijo. Su papá lo tuvo que lavar todo para que vaya limpio al cajón. Por eso yo me pregunto por qué tanta maldad. Y al día siguiente de que me lo entregaran, el 20 de febrero, Omar cumplió sus 18 años”, siguió Sandra.

La Plata respira historias de institucionalidades violentas, que escupen rabia y muerte. La ciudad tiene tatuados en su ADN los lengüetazos fríos y certeros del ensañamiento pertinaz. Apenas un par de meses atrás el policía Gabriel Benjamín Yuguet (con ropa de civil como Diego Flores) levantó su arma contra otro Braian, un chico de temblorosos 16, de apellido Mogica. Mientras la capital de la provincia más populosa del país celebraba con bombos y platillos sus 131 años, la vida de Braian “Toti” Mogica se deshacía en los márgenes hasta desaparecer. Con un trozo de plomo en la espalda. Yuguet sólo fue convocado como testigo por la fiscalía.

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Ely Hernández fue mil veces parida por su pequeño Braian. Mientras habla con APe, está reunida con otros familiares de víctimas del Estado. Con la hermana de Sergio Avalos, estudiante de Economía desaparecido en Neuquén en junio de 2003; con familiares de Carlos Painevil, desaparecido en la misma provincia en junio de 2012; con Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, que desapareció el 31 de enero de 2009, en La Matanza.

Ely no deja que el dolor la encorsete hasta ahogar y elige caminar de la mano de todos ellos. “Más allá de que hay actores materiales –analiza junto a APe-, hay actores sistemáticos. La impunidad es la respuesta de estos poderes. Y la justicia y el poder político son los responsables ideológicos del exterminio de los pibes pobres. Porque son ellos los que se benefician con eso”.

En ese largo camino es que “nos estamos organizando. Primero para reivindicarnos como víctimas de una realidad. Y, además, para que se visibilice el problema y, a partir de eso, poder avanzar en políticas que hagan realidad nuestro deseo de que dejen de matar a nuestros pibes. Sabemos que nos estamos enfrentando a lo más podrido de la sociedad. Y por eso entendemos que la única forma de defender los derechos humanos es mantener nuestra independencia de todos los gobiernos, partiendo de la base de que el Estado es el único que puede violarlos. Aunque teniendo en claro que formamos parte de las luchas de los trabajadores y abrazamos sus banderas de la misma manera que ellos abrazan las de nuestras familias”.

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En “Derechos humanos: entre violencia estructural y violencia penal”, Alessandro Baratta reconstruye cómo para Marx “la discrepancia entre condiciones potenciales y actuales de vida depende de la contradicción existente entre el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas y las relaciones de propiedad y de poder dominantes en la sociedad. Las relaciones injustas de propiedad y de poder impiden la `manera humana` de satisfacer las necesidades”. Y complementa con John Galtung: “la discrepancia entre situaciones actuales y potenciales de la satisfacción de las necesidades es efecto de la injusticia social”. Una injusticia social que es sinónimo de violencia estructural. Y en la que los niños de las vulneraciones y la marginación salvaje son cazados como pajaritos en el campo.

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Argentina, Jujuy: toma de los trabajadores de la Electroquímica “El Carmen”

COLECTIVO RADIO PUEBLO - ANRED

Trabajadores de la Electroquímica “El Carmen”, ubicada a metros de la Ruta Provincial N°1 en cercanías a la cuidad de San Salvador de Jujuy, llevan a cabo una toma de la planta desde hace una semana, en reclamo por el despido injustificado de quince trabajadores el 19 de diciembre de 2013, pésimas condiciones laborales y demoras en el pago y la fragmentación de salarios.

El Reclamo

Trabajadores de la Electroquímica “El Carmen”, ubicada a metros de la Ruta Provincial N°1 en cercanías a la cuidad de San Salvador de Jujuy, llevan a cabo una toma de la planta desde hace una semana, en reclamo por el despido injustificado de quince compañeros el 19 de diciembre de 2013, pésimas condiciones laborales y demoras en el pago y la fragmentación de salarios.

En entrevista con Radio Pueblo Julio Costilla, uno de los empleados despedidos, enumeró los distintos atropellos e incumplimientos por parte de los empresarios dueños de la empresa, Pablo Rafaelli y Oscar Ceballos, quienes despidieron a quince trabajadores luego de que estos iniciaran el reclamo por sueldos atrasados. El despido de los quince trabajadores se hizo de forma irregular con la lectura de un acta, que no firmaron, por parte de una escribana y en la que además del despido se les anunciaba el pago de una indemnización mínima que nunca cobraron.

Pese a las denuncias presentadas por estos trabajadores ante el Ministerio de Trabajo de la provincia, los empresarios no asumieron su responsabilidad ni respondieron a la justicia, según Costillas éstos “se escudan culpabilizando al gobierno provincial por no contribuir con ayuda económica para el mantenimiento de la planta, pese a que se supo que la ayuda si llego pero nunca se invirtió”.

Situación que los llevo a la toma de su lugar de trabajo y a la determinación de resistir hasta que se logre una solución al conflicto. Sin bien la medida de fuerza ya lleva una semana, hasta ahora no hubo acercamiento por parte de los empresarios para el arreglo del conflicto ni del gobierno, sólo el primer día de la toma Rafaelli se hizo presente argumentando que la situación lo favorecía para que el gobierno lo ayude económicamente pero luego no hubo más que las gestiones por parte de ellos ante el Ministerio de Trabajo y la continuidad de la medida en la toma de la planta que quedó paralizada desde el pasado miércoles 22 de enero. La misma es mantenida por parte de los mismos trabajadores despedidos, sus esposas, familiares e hijos, a los que se les sumaron compañeros del Sindicato de Industrias Químicas de Salta, la Confederación General del Trabajo (C.G.T.), miembros del Sindicato Único de Empleados del Tabaco de la República Argentina (S.U.E.T.R.A.) y miembros del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Los otros compañeros de la Electroquímica no participan de la medida de fuerza tantos por razones personales como por amenazas por parte de los empresarios.

Las condiciones laborales

Luego de la entrevista, Julio Costilla junto a uno de sus compañeros despedidos, accedieron a mostrarnos la deplorable situación en la que se encuentra la planta, en las 4 hectáreas del predio de la empresa, y en la que hace una semana trabajaban los casi 50 empleados de la misma en condiciones de extrema insalubridad y riesgos, en los que podemos enumerar: emanación de ácidos (ácido sulfúrico, ácido bórico, ácido clorhídrico), el inminente derrumbe de columnas, techos de chapas rotas, tubos atados con telas o plásticos, goteras por todos lados, cables eléctricos sueltos, cimientos ladeados, tanques de ácido goteando, entre otras tantas a los que estaban expuestos los trabajadores.

Julio sostiene que hace tres años no tienen obra social ni ART, que tienen compañeros heridos y con problemas de salud por la exposición a los ácidos además lamentan la pérdida de tres compañeros que murieron por trabajar en estas condiciones.

En suma, la planta está deteriorada y en condiciones de abandono, puesto que desde hace más de 13 años no hubo ningún tipo de inversión, por lo que se requiere de obras de infraestructura para recuperar la planta y no perder ni los puestos de trabajo ni la producción que allí se genera.

La visita de representantes del Ministerio de Gobierno de la provincia de Jujuy

Ante la medida de reclamo, los empleados fueron notificados del desalojo por parte de la fuerza policial a la que esperaban dispuestos a enfrentar y a resistir, cerca de medio día se les informó de la visita de “un ministro” pero llegó Juan Cardozo Secretario de Gobierno, y otros funcionarios que mantuvieron una reunión con los trabajadores, los delegados del sindicato Luis Mamani, el secretario General de SUETRA, Daniel Azcurra, la abogada de los trabajadores y dos diputados del bloque radical, Carlos Amaya y Pablo Baca.

En la reunión, los funcionarios argumentaron que venían en pedido pacífico de la provisión urgente de ácido clorhídrico para la potabilización de agua por parte de Agua de Los Andes, que provee agua potable a la provincia teniendo en cuenta que la misma se encuentra en situación de emergencia hídrica, que no venían a hacer ninguna inspección ni negociación, quedando a disposición de la decisión de los trabajadores.

Ante este comunicado, los trabajadores realizaron una asamblea para responder al pedido al cual accedieron en vista de la necesidad del agua potable, pero argumentaron que no contaban con esa producción por lo que debían elaborarla, pero los encargados de la misma no se encontraban presentes, que debían ser suministrados de la materia prima para producirlo y que dejarán pasar sólo a 5 empleados para su elaboración, además de otros condicionamientos que serán luego presentados por escrito.

Luego de establecer un acuerdo los empleados ante el pedido para la potabilización del agua, familiares y miembros del sindicato verbalizaron el reclamo, invitaron a ver la situación de la fábrica y expusieron la situación de las familias afectadas por la pérdida de su fuente de trabajo. Pero ante esa decisión solidaria los funcionarios sólo respondieron que enviarían un agente sanitario para contemplar la situación de los niños presentes en la toma, sin tener en cuenta la situación más que precaria de los trabajadores que sufren los daños de la contaminación de la planta, por otra parte sostuvieron que estarían presentes en la audiencia del día lunes a las 18 horas, en la que se iniciará el dialogo para resolver el conflicto.

Es decir, se negaron a realizar una inspección que claramente dejaría ver la situación de extrema peligrosidad a la que se exponen estos trabajadores, escudándose en que se hizo una inspección en diciembre de 2012, y que la próxima se haría el día martes, es decir, después de la audiencia.

La situación de los trabajadores de la Electroquímica “El Carmen” deja entrever entre otras cosas, la precarización laboral, el abandono y la ausencia del gobierno provincial en un conflicto que fue ocasionado tanto por falta tanto de inspección y/o coimas en las mismas, como de la falta de inversión e intención de mantener estos puestos de trabajo y la producción en sí, todo esto en un escenario provincial que no genera fuentes de trabajo, donde no se invierte en la producción más que en productos tradicionales, que prefiere reprimir antes de dialogar, que minimiza los reclamos como intereses de unos cuantos, en fin, que no responde a las demandas de los trabajadores ni responde siquiera ante sus básicos intereses laborales.

Los trabajadores de esta electroquímica esperan que los empresarios se presenten ante ellos con alguna propuesta para iniciar una posible solución al el conflicto, sostienen que van a mantener la medida y el reclamo y resistir hasta conseguir una solución, por lo cual llaman a la solidaridad de la sociedad, a la difusión de su reclamo de condiciones dignas de trabajo, del pago de sus sueldos, la indemnización correspondientes de los compañeros despedidos o su restitución, además, como se mencionó anteriormente es necesario un plan de infraestructura que permita recuperar la planta y mantener los puestos de trabajo y la producción.

Entre el relato de trabajadores como Julio Costilla se puede apreciar tanto la firmeza de su decisión de resistir y mantener la medida de protesta, relato en el que de a ratos se filtra que no han podido cumplir con su hijos y familias, que tienen la incertidumbre ante el inicio del año lectivo, que esposas e hijos apoyan la medida y asisten porque en sus hogares no tienen qué comer, que envían a algunos de sus hijos a casas de otros familiares para que puedan comer algo, que no pueden leer porque los ácidos han disminuido su campo visual, que les da bronca ver cómo los hijos de los empresarios venían a la planta con camionetas 4 x 4 nuevas, el deterioro de una planta que algunos de ellos conocían en sus formas adecuadas de funcionamiento, añorando sus fuentes laborales y siendo conscientes que la situación actual de la planta no puede seguir sin tener que levantar todo, empezando de cero.

Difundimos comunicado de los trabajadores:

San Salvador de Jujuy, 29 de enreo de 2014

CARTA A LOS TRABAJADORES Y AL PUEBLO JUJEÑO:

Somos trabajadores de la electroquímica El Carmen S.A. De El Arenal, que fuimos despedidos injustamente. Estamos en pie de lucha y resistiendo tomando la empresa por las condiciones de insalubridad e inseguridad en la que trabajamos en la fábrica de Pablo Rafaelli, quien además nos adeuda salarios e incentivos del mes de diciembre (aguinaldo y ayuda extraordinaria).

Tenemos despidos injustificados y la incorporación de personal vía cooperativas truchas que el mismo Rafaelli crea para desconocer la relación de dependencia de la empresa para con los trabajadores. Tenemos compañeros muertos y muchos enfermos por las condiciones laborales, la justicia nos manda desalojo pero no cursa acciones nte las diferentes denuncias que tenemos presentadas reiteradamente ante el ministerio de trabajo. El despido arbitrario e ilegal de la empresa se da en un marco de total irregularidad con una notificación vía escribano sin dar motivos labrando actas que no tienen validez legal ante el ANSES, pretendiendo además con estos métodos amedrentar a los trabajadores que resistimos y nos revelamos ante las condiciones de trabajo, de contratación y la forma de pago totalmente irregular a la que la empresa nos somete.

La justicia y el ministerio falla a favor de Pablo Rafaelli, ex funcionario de la dirección de minería, pero no dice nada de las faltas de pago a la obra social y a la ART que la patronal no paga en cuanto a beneficios sociales que nos corresponden.

Pedimos la solidaridad y apoyo de todos los sindicatos, gremios, organismos de ellos trabajadores en general. Los trabajadores siempre padecemos el desconocimiento de nuestros derechos por parte de los patrones, de la justicia y de sus organismos.

Somos conscientes de que solo la solidaridad de los que luchan y la unidad de los trabajadores puede proponer una salida a lo que padecemos.

TRABAJADORES DE LA ELECTROQUÍMICA EL CARMEN EN LUCH.

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