viernes, 27 de junio de 2014

Holdouts: Default o más deuda

Lic. Héctor Giuliano (especial para ARGENPRESS.info)

Los hechos que se están produciendo sobre la cuestión de los Holdouts, en el marco de la nueva Crisis de Deuda que vive nuestro país, se precipitan y las noticias que se suceden van más rápido que la capacidad para analizarlas.

Pero el hecho concreto es que el gobierno Kirchner, como producto de su adscripción del Sistema de la Deuda Pública Perpetua, se encuentra hoy frente a una encerrona financiera y legal que amenaza llevarlo a una rendición que - como todas las rendiciones - va a dejar a la Argentina en peores condiciones de las que está.

El Partido de la Deuda ha puesto “toda la carne al asador”: todo un coro de portavoces de nivel académico y profesional del establishment financiero ha salido a decir - lo mismo que la presidenta y sus ministros - que la Argentina tiene que pagar, que quiere pagar, que va a pagar, que la Argentina tiene “vocación de pagar” y que existe la posibilidad de hacerlo.

Lo que todos soslayan decir, engañando una vez más al Pueblo Argentino, es que cuando hablan de “pagar” se están refiriendo a tomar más deuda para poder cubrir los servicios de esa deuda, de modo que lo que en realidad están diciendo y están pidiendo es que la Argentina tome más deuda.

Y el “premio” a ese comportamiento irresponsable y contrario a los intereses financieros del Estado Argentino sería el retorno de nuestro país a los Mercados Internacionales de Crédito, precisamente para volver a endeudarse.

Punto de situación

Los efectos de los fallos en contra de nuestro país en el caso testigo de los “fondos buitre” NML-Elliot y otros, no pueden ser peores:

a) La Argentina perdió el juicio en las tres instancias judiciales en que estaba la causa, como producto final de aceptar la prórroga de jurisdicción a tribunales extranjeros: sentencia del juez Griesa, ratificación de la Cámara de Apelaciones del segundo distrito de Nueva York y rechazo del pedido del gobierno Kirchner de intervención de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos en el caso.

b) Estas decisiones en los tribunales norteamericanos afectan gravemente a nuestro país por partida doble porque la Argentina perdió la causa central - incluyendo su apelación por la interpretación del pari passu - y también la causa secundaria o derivada del Discovery, que habilita la información y embargo de bienes argentinos en el exterior.

c) En estas circunstancias, las instancias legales de fondo han quedado agotadas y la Corte manda entonces la sentencia al juez Griesa para que la ejecute.

d) Pero el juez adopta una posición contradictoria porque su fallo original - de Agosto de 2012 - no sólo condenaba a nuestro país a pagar la totalidad del reclamo de los acreedores sino que ya establecía cómo hacerlo: al contado y con el agravante que si no lo hacía así en el próximo pago de servicios a los bonistas que entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 debía descontársele del pago a los mismos una cuota parte proporcional, a prorrata, para cubrir el pago a los ganadores del juicio.

e) Esta decisión del juez es sumamente discutible porque conculca derechos formales de terceros, ya que no sólo penaliza a la Argentina sino que afecta los derechos de cobro de los bonistas del último canje. Sería una variante de Ultra petita - cuando una resolución judicial va más allá de lo concerniente al pedido de una de las partes - porque involucra a terceros que no tienen que ver con el juicio.

f) Por otro lado, no tiene lógica que el juez abra una instancia de conversaciones o acuerdo de partes - no “negociación” propiamente dicha porque el gobierno argentino aceptó el fallo - ya que ello desautorizaría su propia sentencia: un fallo se cumple o no se cumple; su cumplimiento no se “negocia” o conversa. Si el deudor puede pagar, paga, y si no puede pagar cae en una situación de default; pero abrir una instancia de “dialogo”, o como quiera llamársela, después de emitida una sentencia judicial expresa es una contradicción.

g) Para mayor complicación y burocracia rentada, el juez nombra incluso un “mediador” - el abogado Daniel Pollack (sin opinión vinculante) - para acercar a las partes a un acuerdo de cumplimiento de su propia sentencia (?).

h) Por último, la proximidad del pago de una nueva cuota de intereses semestrales a los bonistas del canje 2005-2010, el día 30.6, estrangula los tiempos de decisión y maniobra del gobierno argentino.

En síntesis: el país se encuentra actualmente en las peores condiciones posibles para entrar en cualquier “negociación” con y sobre los holdouts.

Perspectivas inmediatas

Aun a riesgo que los hechos nos pasen por encima, es decir, que se produzcan novedades en cualquier momento que cambien el panorama - lo cual desgraciadamente es muy posible ya que uno es simplemente un observador externo de las cosas - las perspectivas inmediatas para la administración Kirchner no sólo son negativas en la cuestión focal de los holdouts sino también en el contexto de la nueva Crisis de Deuda que le estalla en el Verano 2014 y que lo obliga a cambiar sus medidas de gobierno, su discurso y su “relato”.

El gobierno K vive hoy - a caballo de la Hoja de Ruta Boudou - una aceleración compulsiva hacia el “pago de deuda” y la aceptación de deudas adicionales impagables que lo colocan en estado fáctico de default:

a) No se pueden atender con recursos genuinos los servicios de Capital e Intereses de la Deuda que vencen este año: 12.000 MD (Millones de Dólares) de Intereses y más de 44.000 MD de Capital.

b) De estos totales, un 60 % corresponden a la Deuda intra-Estado, que las autoridades no tienen la más mínima capacidad ni intención de pagarla; y el 40 % restante es Deuda con Terceros que el gobierno tampoco puede pagar, ni siquiera apelando a las reducidas reservas internacionales netas del Banco Central (BCRA).

c) Por ende, toda posibilidad de pago reside en la cancelación de las obligaciones que vencen emitiendo nuevas obligaciones: que es la política de re-endeudamiento perpetuo.

d) Además, siguiendo la práctica de los últimos años, el gobierno Kirchner continúa asumiendo deuda nueva “adicional” a un promedio del orden de los 15.000 MD por año; obligaciones éstas sobre las que igualmente se carece de capacidad de pago demostrada.

e) En los últimos tiempos la administración K ha agravado todavía más esta situación con la asunción de deuda que no estaba registrada por haber sido calificada como “deuda contingente”. Es la Política de pagos de juicios perdidos con Deuda (Títulos Públicos y/o acuerdos de refinanciación): laudos del CIADI (600 MD), indemnización a Repsol por YPF (5.000-6.000 MD de Capital y 5.000 ND de Intereses) y allanamiento a las exigencias del Club de París (9.700 MD).

f) El grueso de estas nuevas obligaciones va a tener que ser soportado por el próximo gobierno que asuma a fines de 2015.

g) Paralelamente, se aceleran e incrementan las deudas provinciales - con la CABA y la provincia de Buenos Aires a la cabeza - y las de Empresas y otros organismos del Estado (con YPF al frente) y también la deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) por Lebac/Nobac.

h) El fallo en contra por los holdouts conlleva 1.330 MD que - con honorarios y gastos - se va a 1.500-1.600 MD; pero además, por tratarse de un caso testigo de la situación del resto de los holdouts, dispararía una lógica avalancha de nuevas demandas que se estima involucran unos 15.000 MD en total.

i) Por otra parte, como el gobierno Kirchner está atado a la cláusula RUFO o del Acreedor más favorecido (que firmó esta Administración), si el país concede mejores condiciones de pago a estos bonistas que no entraron en el canje que a los que ya entraron, queda obligado a extenderles dichas mejoras a todos, lo cual supone un monto impredecible de pagos que - cualquiera sea la contra-argumentación que se ensaye - no le van a evitar nuevos frentes de tormenta legal a la Argentina.

La nueva Crisis de Deuda, derivada del fracaso del Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 y de las condiciones leoninas incorporadas con su instrumentación - ha hecho así explosión y el gobierno hace desesperados e incoherentes esfuerzos por taparla; pero “EL REY ESTÁ DESNUDO” Y ESTO HAY QUE DECIRLO.

Una alternativa de decisión

La Argentina se encuentra en medio de esta nueva Crisis de Deuda que la lleva otra vez a un callejón sin salida, a menos que tome más deuda: el país no tiene solvencia fiscal ni liquidez de divisas para poder afrontar los servicios de la Deuda Pública, Externa e Interna.

Todo su esfuerzo y/o “habilidad” están puestos en seguir “pateando” obligaciones para adelante; y lo está haciendo - lógicamente - cada vez a mayor costo: costo financiero, económico y político.

Un gobierno debilitado, incoherente y corrompido es un peligro porque en esta situación acepta cualquier cosa; lo que ya está demostrando.

La situación actual, agravada por el detonante de los fallos adversos en la cuestión de los holdouts, hace que el gobierno esté en las peores condiciones posibles para cualquier negociación; y antes de entablar una negociación así es mejor no negociar nada.

Si un gobierno - éste gobierno - quisiera intentar liberarse de esta trampa de Deuda Perpetua tiene que cambiar los términos de renegociación de la Deuda y esto sólo puede hacerse desde una posición de fuerza soberana:

Primero: blanquear la falta de capacidad de pago del país yendo a una re-estructuración forzada de deuda; y esto se llama DEFAULT.

Segundo: como en todo proceso de tipo concursal, es de rigor revisar la legitimidad de las acreencias; y esto se llama INVESTIGAR LA DEUDA: una AUDITORIA INTEGRAL DE LA DEUDA.

Tercero: recién con un dictamen fundado de la deuda legitima y una determinación de la verdadera capacidad de repago del país, sentarse a negociar con los acreedores los términos de UNA NUEVA REESTRUCTURACIÓN.

Toda otra variante de tratamiento de esta nueva Crisis de Deuda que vive nuestro país, si se prescinde de estos tres puntos, esto es, si no se replantean los términos de discusión de la Deuda, están condenados de antemano al fracaso y sólo pueden aspirar a convertirse en otra “vuelta de tuerca” dentro del Sistema de Deuda Perpetua que la Argentina sufre desde hace 40 años.

Es la política del “parche” transitorio de seguir pagando deuda con deuda para poder salir al mercado internacional a tomar más deuda.

Es la falacia central del Partido de la Deuda que consiste en decir que no hay problema en seguirse endeudando sin capacidad de pago porque mientras aceptemos vivir pagando la servidumbre de los intereses el Capital Financiero - Internacional y Nacional - nos va a seguir renovando las deudas y dándonos nuevos préstamos, préstamos que tampoco podemos pagar. Que es la formulación teórica y práctica de la trampa de USURA DE LA DEUDA PERPETUA.

Porque NO HAY SOLUCION AL PROBLEMA DE LA DEUDA DENTRO DEL SISTEMA DE LA DEUDA.

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Entrevista al economista político Julio Gambina: Deuda argentina: lo que no se hizo en 30 años de gobiernos constitucionales, hay que hacerlo ahora

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)
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Mario Hernandez (MH): Dimos comienzo a “Fe de erratas” con la palabra de Alberto Santillán, con un material grabado hace tres años en la fábrica recuperada IMPA, recordando a Darío. Hoy a las 17:00, en la estación Darío y Maxi, ex Avellaneda, habrá una jornada cultural y mañana, a partir de las 11:00, será el acto central en el Puente Pueyrredón al cumplirse 12 años de la Masacre de Avellaneda.
Ahora estamos en comunicación con Julio Gambina. Analizando el tema de los fondos “buitres”, realmente estoy complicado con las cifras porque por un lado de habla de U$S 1.500 millones, por otro de posibles demandas por U$S 15.000 millones y hasta de cifras siderales que podrían afectar fuertemente el patrimonio nacional atentos al fallo de 1ª y 2ª instancia en los tribunales neoyorquinos y de la Corte Suprema estadounidense. Quisiera que aclaremos los números.

Julio Gambina (JG): En 2001 la cesación de pagos, el default, fue por U$S 100.000 millones. Solo se planteó la cesación a los tenedores privados de títulos ya que a los organismos financieros internacionales siempre se les pagó. La deuda total era de U$S 144.000 millones, U$S 44.000 millones se siguieron pagando, como si nada hubiera pasado y quedaron U$S 100.000 millones en cesación de pagos.
Por los canjes del 2005 y 2010 se dice que entraron casi el 93% de tenedores de títulos. Serían U$S 93.000 millones de deuda vieja que se cambiaron por nuevos títulos. Por lo tanto, quedaron sin entrar al canje un poco más del 7% de los acreedores, o sea, unos U$S 7.000 millones porque los tenedores no estuvieron de acuerdo con las condiciones que presentaba el Estado argentino.
La emisión de los nuevos títulos decía que había que tener el 100% de acuerdo de los tenedores para que el canje funcionara. Eso lo supo el gobierno argentino desde el comienzo.

MH: Esa cláusula la establece el gobierno argentino.

JG: Por supuesto, los títulos actuales son herencia del gobierno de Néstor Kirchner. Por más que se festejó el 2005 y 2010 la alta aceptación, se sabía que mientras no entraran todos los tenedores de títulos había posibilidad de juicio en el exterior en las condiciones de emisión de los nuevos títulos.

MH: Que también las estableció nuestro país.

JG: Así es, está dentro de las reglas del funcionamiento del sistema financiero mundial. El gobierno argentino estableció esas dos cláusulas: 100% de acuerdo por un lado y, por otro, que se podía litigar en tribunales externos.
De ese 7% que representa U$S 7.000 millones a valores del 2001, una parte, por unos U$S1.330 millones son los que concurrieron a la justicia de Nueva York ante el juzgado del Juez Thomas Griesa a plantear la demanda para cobrar el 100%. El Juez les dio una sentencia favorable, obviamente rechazada por Argentina, se elevó a una segunda instancia, a una Cámara de Apelaciones, que dio el visto bueno a la decisión del Juez y Argentina reclamó a la Corte Suprema de Justicia estadounidense que se negó a tomar el caso. Esto da validez a los fallos de 1ª y 2ª instancia. De ese modo la sentencia de Griesa dice páguense los U$S 1.330 millones más intereses que suman U$S 1.500 millones.

MH: Ahí tenemos la primera cifra.

JG: A partir de ahí nuestra Presidenta dice -recordemos que quedaban en cesación de pago U$S 7.000 millones y litigaron por U$S 1.330 millones que se transformaron en U$S 1.500 millones sumados los intereses-, en la cadena nacional del lunes de la semana pasada, esos otros tenedores que no entraron en el canje y que todavía no se presentaron en la justicia pueden hacerlo y llegar a U$S 15.000 millones. Esa sería la segunda cifra.

MH: La tercera no la voy a decir porque no quiero decir una barbaridad, te la dejo a vos.

JG: Es dificilísima pero acepto el desafío. Si todo lo anterior se arregla antes de fin de año y eso se está discutiendo hoy en Nueva York con la presencia de Axel Kicillof, que va a asistir a una reunión en Naciones Unidas pero que todos imaginan tendrá algún intercambio con los abogados argentinos, o con el Juez Griesa o con los abogados de los tenedores. Algo de eso se sospecha. Si se arregla antes de fin de año rige una cláusula que vence en diciembre que dice que todos los acreedores que entraron en el canje de deuda si hay una oferta mejor antes de diciembre del 2014 la Argentina puede ser demandada por los acreedores que entraron en el canje para recibir las mejores condiciones de pago recibidas por otros acreedores.
El 93% que entró en el canje tuvo una quita y los que litigaron en Nueva York lograron que se les pague el 100%, o sea que cobrarán más, por lo tanto, el 93% que a valores del 2001 son U$S 93.000 millones si demandaran por esa cifra los derechos adquiridos planteados en la negociación dispuesta por el gobierno argentino, la deuda se incrementaría en una cifra que yo tampoco me animo a decir, pero distintas fuentes periodísticas analizan como piso en U$S 120.000 millones y el techo da miedo.

Lo que debería hacerse supone una voluntad política muy firme que no existe

MH: ¿No había alternativas?

JG: Había y hay. Hoy es planteada por una minoría del espacio político, pero hay que suspender los pagos e inmediatamente investigar, auditar la deuda y alentar todas las demandas judiciales contra los sucesivos canjes de los gobiernos anteriores. Lo que no se hizo durante 30 años de gobiernos constitucionales hay que hacerlo ahora. Luego de auditada y dándole aliento y estímulo a lo que acontece en la justicia argentina, tomar una decisión sobre lo que es deuda legítima, ilegítima y reestructurar la deuda pero no ya bajo legislación externa sino bajo nuevas condiciones.

MH: Esto ya se hizo en América Latina.

JG: Una parte de esto lo hizo Ecuador que hubiese necesitado y querido que lo acompañara toda Latinoamérica y no sucedió. Digo esto por la solidaridad. Fijate que ahora Argentina tiene condiciones muy adecuadas de solidaridad discursiva. Hoy Kicillof va a participar de la ONU invitado por el G77 + China para que informe sobre la situación de la deuda argentina, al frente de este organismo está Bolivia donde se hizo la cumbre el 15 de junio en Santa Cruz de la Sierra.
En primer lugar hay una solidaridad explícita del Mercosur, de la Celac, muy fuerte del Presidente de Uruguay y de Evo Morales condenando al imperialismo estadounidense, y hay gobiernos que plantearon en su momento el apoyo jurídico a Argentina ante la Corte Suprema de EE. UU. que incluye al propio gobierno de ese país. El FMI, preocupado por esta medida y el antecedente que puede representar para otras negociaciones de deuda, también criticó la posición de la justicia estadounidense. Hay una situación donde el poder económico mundial está planteando la solidaridad con nuestro país. Eso podría favorecer la medida que propongo: un desconocimiento a la justicia estadounidense, que va a tener efectos concretos en Argentina que es postergar lo que el gobierno está buscando: la llegada de préstamos a intereses baratos, inversiones externas en condiciones que favorezcan el ingreso de divisas al país, el no pago va a generar consecuencias, la suspensión, el rechazo a la demanda norteamericana.

MH: Pero convengamos que el riesgo en la situación presente es muy grande. El gobierno depositó confianza en la justicia estadounidense y así nos fue. Me recuerda “al imperialismo ni un tantito así”, no aprendimos nada desde que el Che nos advirtiera.

JG: Así es, además la voluntad es pagar. El discurso gubernamental desde la primera cadena nacional hasta el Día de la Bandera va desde extorsión a vamos a arreglar con el 100% de la demanda de los acreedores.
Lo que estoy diciendo es una opinión de lo que debería y podría hacerse que supone una voluntad política muy férrea que no existe en la hegemonía política argentina, es decir, no solo hablo del gobierno sino de toda la oposición con posibilidades de gobernar en el futuro, que hoy está disputando quién administrará el capitalismo en Argentina.

Julio Gambina, miembro electo de la Mesa Nacional de la CTA, Director Académico del Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina (CEFJA-CTA) y Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP).

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La historia sobre Patria o Buitres acaba de iniciar su desenlace

Fabiana Arencibia (RED ECO)

En un post “No Pasarán”, el ministro de Economía, Axel Kicillof, reiteró ayer en Naciones Unidas que la Argentina está dispuesta a negociar y a pagar sus compromisos. Hoy anunció que acaban de pagar el vencimiento de los bonos reestructurados durante la gestión kirchnerista. Una historia que se repite.

Axel Kicillof acaba de anunciar que los bonistas reestructurados (2005-2010) recibieron el pago que vencía a fin de este mes. Entre capital e intereses, dijo el ministro, superan los 1.000 millones de dólares (¿no eran 900?).

Ambas cosas -su discurso en la ONU y este pago- son señales inequívocas de que la negociación con el 1 por ciento de los holdouts está abierta. De no ser así, y según dice el fallo de juez norteamericano Thomas Griesa, el pago de hoy habría sido embargado.

Es necesario recordar cuál es el origen de los bonos que se pagan (los reestructurados) y los no canjeados que también se pagarán: los “Griesa holdouts” (1330 millones. ¿Terminarán siendo 1.330?) y los otros casi 15.000 que faltan cancelar (¿serán 15.000?)

Son bonos que fueron emitidos durante el menemismo (Plan Brady-1989: se emitieron bonos que luego se utilizaron para comprar las empresas públicas) y durante el gobierno de la Alianza (Megacanje- 2001), ambos piloteados por Domingo Cavallo.

Esa deuda fue declarada en default durante la presidencia más que interina de Adolfo Rodríguez Saa, luego de la crisis de diciembre de 2001. En realidad, Argentina ya venía con imposibilidades de pagar desde antes. Lo que hizo Rodríguez Saa fue blanquear esa situación y decir que la resolución del tema de la deuda tenía que ser discutida en el Congreso de la Nación quien, entre otras cosas, podría investigarla (quizás por eso fue corta su duración en el mandato).

Así se llegó al Megacanje Kirchner-Lavagna (2005) que, según datos oficiales, totalizaba cerca de 82.000 millones de dólares en bonos. Un 76% de los tenedores de esos bonos en default los cambiaron por nuevos bonos (62.300 millones) con una quita cercana al 43% (y no del 66% como dijo entonces el gobierno). O sea que una deuda de 62.300 millones se cambió por otra de 35.500 pero con un agregado: la quita se les compensó con compromisos de pagos adicionales atados al crecimiento del PBI (cupones PBI). De tal modo, los tenedores recuperarán los que se les quitó al momento del canje.

En 2010 se hizo una nueva reestructuración, durante la presidencia de la actual mandataria, y se completó la adhesión de bonistas llegando a casi el 93 por ciento. Solo quedó fuera un 7 por ciento para los cuales se ha dado una nueva posibilidad de canje con la reapertura por tercera vez de la llamada ley cerrojo, en setiembre del año pasado. El fallo Griesa es consecuencia del juicio iniciado por el 1 por ciento de ellos.

También es necesario recordar que sobre el origen de los bonos reestructurados y los que están aún sin canjear, existe una causa judicial abierta, la del Megacanje 2001. Por esta causa, fueron procesados 8 funcionarios, ex integrantes del equipo económico del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo y al ex procurador del Tesoro. Se los acusó del delito de negociaciones incompatibles con la función pública por lo actuado en ese canje. De todos ellos solo Cavallo permanece procesado y espera desde el 2007 ser sometido a juicio oral. Si bien el resto fue sobreseído por prescripción del delito, la fiscalía ante la Cámara Federal porteña acaba de apelar esa decisión.

Este proceso se agrega al fallo del Juez Ballesteros (julio de 2000) ante la denuncia que Alejandro Olmos (padre) presentó en 1982 por la deuda contraída durante la dictadura (1976 a 1982) que pasó de 8.085 millones de dólares en 1975 a 45.087 millones de dólares en 1982.

El juez determinó en su fallo: “La deuda externa de la Nación ha resultado groseramente incrementada a partir de 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de los diversos métodos utilizados, que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del Estado”.

Parte de la deuda que acaba de renegociarse con el Club de Paris (casi la mitad) es deuda declarada ilegal por la justicia argentina.

Alejandro Olmos (hijo) también denunció ante la justicia a los funcionarios que actuaron en materia de endeudamiento público durante el período 1983-1994.

Por otra parte, la semana pasada, el diputado por la Unidad Popular Claudio Lozano se presentó en los tribunales de Comodoro Py para reimpulsar dos investigaciones que involucran al vicepresidente, Amado Boudou, por el uso de fondos de la ANSES y el canje de deuda en 2010.

En resumen, toda la deuda contraída desde la dictadura de 1976 hasta las reestructuraciones realizadas por la actual gestión de gobierno está declarada o tiene causas abiertas que cuestionan su legalidad.

Todos los elementos necesarios para investigar y no pagar lo ilegítimo han estado siempre allí. Desde la comisión armada durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983) que puso al descubierto las maniobras de endeudamiento de la dictadura hasta el fallo del Juez Ballesteros. Esa deuda transmutó en nueva deuda. El Plan Brady de Menem, el Megacanje de Fernando de la Rúa y las reestructuraciones durante la gestión kirchnerista, han contribuido a legitimarla y aumentarla.

A fines de 2003, el primer año de la presidencia de Néstor Kirchner, la deuda pública (*) ascendía a casi 179.000 millones de dólares. Luego del canje 2005, del pago al Fondo Monetario Internacional (9.810 millones de dólares), de la nueva reestructuración en 2010 y de haber pagado, según dijo la presidente, 176.000 millones de dólares en 10 años, la deuda pública que el Ministerio de Economía publica en su último informe (30/9/2013) es de 201.009 millones de dólares. Esta cifra no incluye intereses, ni deudas provinciales y municipales, ni los juicios del CIADI (600 millones), ni los bonos entregados a Repsol (6.000), ni el arreglo con el Club de París (9.700 millones) y tampoco las negociaciones que se iniciarán con los fondos buitres (hoy de 1.330 millones con otros 15.000 en puerta).

No es nada nuevo. La Hoja de Ruta que el actual vicepresidente, y en ese momento ministro de Economía, Amado Boudou, trazó era clara: pagar la deuda con el Club de París y acordar con los holdouts.

Los sucesivos déficits presupuestarios - permanentes desde al menos los últimos tres presupuestos - se han venido cubriendo con emisión de nueva deuda y así lo ha votado el Congreso Nacional cada vez que aceptó el presupuesto presentado por el Ejecutivo.

Hasta ahora esa deuda se venía contrayendo con la ANSes, el Banco Nación y el Banco Central que le prestaban al Gobierno y recibían a cambio bonos. Hoy se ha llegado a un punto en que ese dinero no es suficiente y el gobierno se propone ponerle fin a sus compromisos financieros externos con la esperanza de volver a ser recibido en el mercado internacional de capitales para recibir nuevo préstamos.

En diez años hemos pagado casi 2 millones de dólares por hora, 550 dólares por segundo, en cada abrir y cerrar de ojos. Ahora iniciamos nuevamente el camino del endeudamiento externo. La historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa.

*) Hablamos de Deuda Pública Nacional que está formada por: Deuda externa con acreedores privados, deuda externa con organismos multilaterales y bilaterales de créditos (Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporacion Andina de Fomento, Club de Paris, etc), y deuda con el sector público Nacional (ANses, Banco Nación, BCRA y otros) conocida como Intra Estado.

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Desendeudamiento ¿Misión imposible?: El soberanismo renovado

Edgardo Logiudice (especial para ARGENPRESS.info)

Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

No puedo ser tan benévolo como mi amigo Lucita otorgando la explicación del fatalismo de los ciclos cumplidos ni de la naturaleza pequeño-burguesa del gobierno.

Fue durante la presidencia de nuestro cruzado nacional en la lucha contra los infieles originarios, don Julio Argentino Roca, que se suprimió el canto de casi todas las estrofas del Himno Nacional.

Ya no solamente han quedado casi olvidadas sino que el sentido del himno parece suplido por un requiem, una misa de difuntos. El kyrie, Señor, ten piedad. En k menor un ministro de la nación suplica respetuosa y keynesianamente a un juez de primera instancia de uno de los cincuenta estados de la Unión una tregua para preparar honorablemente la rendición anunciada en K mayor.

Parece que los presuntos acreedores no quieren cobrar todo. Por eso el gobierno clama Queremos pagar todo y vocifera No a los fondos buitres que nos impiden cumplir con nuestra honrosa misión. Si no fuese así sería contradictorio querer honrar la deuda al usurero que condenamos. O, lo que es lo mismo, repudiar al acreedor y rogarle que nos cobre.

Pero eso sólo es así para los que sólo ven en la política oposiciones binarias y antagónicas, no para quienes saben de la existencia de un tercer término dialécticamente superador. Tal el caso del director de la Biblioteca Nacional. Se trata del soberanismo renovado.

"Es preciso buscar el tertium datur entre cumplir humillados o recaer en la facilidad teatral neonacionalista. Recrear la propia actividad social democrática del país, indagar en un soberanismo renovado, hablar con dignidad frente al mundo, mostrar las pasiones colectivas y forjar una firme serenidad al expresarlas, son los imperativos del momento".

Mostrar las pasiones colectivas, esto es, ya ve usted la gente no quiere pagar, dice no a los fondos. Sin embargo con firme serenidad nosotros la expresamos diciendo que, en realidad, quieren pagar.

El soberanismo renovado sería la base teórica del des-endeudamiento. Algo así como con menos palabras el Negro Olmedo expresaba con aquello de poniendo…Malabarismo de las palabras: sacar pecho y pedir la escupidera. Ni humillados ni teatreros nacionalistas.

Des-endeudamiento, misión de realizar los pagos indebidos a buitres y palomas pero no a otros bichos menores, los caranchos. Como así llamóle la presidenta a los jubilados y los mandó a pleitear en la soberana jurisdicción nacional. No es cuestión de meter a todos en la misma jaula.

La misión de este gobierno fue pagar. Restaurar el orden, las leyes y las deudas.

Gente conocedora de ubicar de qué lado viene el viento, hábiles para manejar la bicicleta, ya sabían manejar las finanzas cuando exiliaron los fondos públicos de Santa Cruz al Credit Suisse. Con el asesoramiento de Domingo Cavallo, invertidos en letras del Tesoro norteamericano. Regalías del petróleo privatizado con el aplauso de los gobernadores, debidamente provincializadas. Como desprovincializado fue luego el Banco de Santa Cruz, donde fueron a parar parte de los fondos repatriados. Sociedad Anónima auditada por un grupo vinculado a las maniobras de Lehman Brothers, a cuyos eventos concurre invitado el ex ministro de Menem.

El desendeudamiento ha sido, es, una función de este gobierno. El resultado de la misión no era fatal sino para los fondos financieros y sus agentes políticos. Por eso en los equipos económicos no faltaron ni ucedeístas, ni cavalistas ni menemistas.

Ni burgueses ni pequeño-burgueses, expertos en ingenierías financieras, dispuestos a cualquier camiseta política. Algunos de los cuales fueron abandonando el barco cuando por la brecha entre el discurso nacional y popular-desarrollista y la realidad sojera-extractivista empezaron a colarse los votos.

Agentes políticos, cuadros de lo que se entiende hoy por política, donde principios e ideologías ceden a un logo y marketing apropiado. Con el revival suficiente y necesario para fidelizar al público y el vintage conveniente para decorar el escenario.

Esta parodia de soberanismo renovado no es más que el resultado. Política del tero podría llamarse si no fuera porque los teros gritan pero al menos cuidan sus huevos. Acá se cuidan los del capital financiero que cobra y los de los balances de los bancos que nunca dieron rojo.

Triste, patético, doliente, indigno.

Da un poco de asco también. La defraudación del ilusionismo torpe, malabarismo de palabras que el rebaño político no discute. Parece que todos van a misa.

Sólo los que aceptan el soberanismo renovado pueden pensar que se puede estar en misa y repicando.

Algunos de nosotros no nos podemos dar el lujo de ser benevolentes, al menos con quienes están incursos en la responsabilidad y pena del artículo 29 de la Constitución: infames traidores a la patria.

Logiudice, Edgardo es abogado y ex-docente de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires y co-autor -junto a Leandro Ferreyra y Mabel Thwaytes Rey- de Gramsci Mirando al Sur, Buenos Aires, K&ai, 1994. Integró el Colectivo editorial de DOXA. Es autor de numerosos artículos y ensayos en publicaciones de Francia, Italia y nuestro país, referidos a las problemáticas de la pobreza, la propiedad, el Estado, la representación y la crítica a la ideología. Autor de Agamben y el Estado de Excepción, Ediciones Herramienta, Buenos Aires, 2007. Integra el Consejo de redacción de Herramienta.

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Nunca es tarde para empezar: Argentina puede desconocer el fallo del Juez Griesa

IPYPP

Una hoja de ruta distinta a la propuesta oficial y al “coro de pagadores” de la Oposición.

Equipo de Discusión: Claudio Lozano, Tomás Raffo, Horacio Fernández, Jaime Farji, Ariel Pennisi y Bruno Costas

Al consenso noventista que construyeran el oficialismo y la oposición conservadora en ocasión de la “injustificable indemnización a Repsol” y del “inaceptable reconocimiento de la ilegítima deuda con el Club de París” (1), se ha agregado ahora la extendida coincidencia de avenirse a una “negociación respetuosa del fallo del Juez Griesa”. Parece mentira pero el resultado de la puesta en marcha del ajuste por parte del Gobierno Nacional (devaluación mediante), justificado por la necesidad que planteaba la “escasez de divisas”, termina redundando de manera irracional en una estrategia de endeudamiento que no hace más que incrementar las necesidades en materia de divisas de la economía nacional. De hecho, Repsol y el Club de París agregan vencimientos por u$2.640 millones hasta finales del 2015. La irracionalidad que describimos (resolver la necesidad de divisas con más necesidad de divisas) adquiere su manifestación extrema cuando el “coro de pagadores” recomienda acatar sin más el fallo anacrónico y lamentable del Juez norteamericano. Fallo que llevaría a la Argentina a reconocer unos u$13.500 millones de nueva deuda pública a partir de enero de 2015, al tiempo que podría exponerse a demandas adicionales por parte de los acreedores que hasta hoy participaron de la reestructuración de deuda efectuada por el país.

La corte de los EUA, al no intervenir, dejó firme ese fallo. Podría haber intervenido o haber solicitado una nueva opinión del gobierno de los EUA. Cualquiera de esas posibilidades le hubiera dado al gobierno argentino el tiempo suficiente para que una sentencia firme desfavorable sólo pudiera ejecutarse cuando ya no estuviera vigente la cláusula RUFO, sigla inglesa que significa “derechos sobre futuras ofertas”. Introducida en las reestructuraciones de deuda realizadas bajo la presidencia Néstor Kirchner (2005) y de Cristina Fernández de Kirchner (2010), consiste en que, si después del canje, el gobierno ofreciera mejores condiciones a los tenedores que no entraron al mismo, estaría obligado a equiparar a los que sí lo hicieron. Esa obligación vence en diciembre de 2014, o sea que a partir de esa fecha las condiciones que pudieran obtener los Buitres no darían derecho alguno a los “acreedores reestructurados” (2).

La estrategia del gobierno en el juicio estuvo encaminada a lograr la dilación de la sentencia firme hasta ese momento. En consecuencia, siempre la intención fue pagar, y lo que buscaba era no tener que equiparar a los receptores de los bonos de las reestructuraciones. Esto pone en evidencia, al menos, dos falsedades del discurso oficial: a) la defensa del interés nacional frente a la voracidad de los Buitres y b) la protección de los “bonistas que confiaron en el país”. ¿Por qué adquiere ahora ese doble discurso la categoría de “política de estado”?

Unidad Popular ha cuestionado siempre la estrategia kirchnerista en materia de deuda pública. Nunca compartimos la idea de gesta histórica con que el relato kirchnerista vistió una renegociación que desde nuestro punto de vista jamás cuestionó la legitimidad y la legalidad de las acreencias, que mintió presentando como “quita revolucionaria” lo que en la práctica se recuperaba a través del “cupón PBI”, que siguió mintiendo con la idea de un “desendeudamiento inexistente” ya que la reducción de la deuda con acreedores privados y el FMI era compensada con un aumento de la deuda con distintos organismos del Estado como el Banco Central, el ANSES y el Banco Nación. Se ocultó palmariamente que a comienzos del nuevo siglo, en el marco de la crisis y el problema que planteaba el sobreendeudamiento de los países emergentes para con los organismos multilaterales (Ej.: FMI) y sus aportantes (los países desarrollados), la propuesta de los Republicanos de los EEUU, era efectuar una quita sobre los acreedores privados a efectos de propiciar la cancelación de deuda de los países emergentes con el FMI permitiendo de este modo la reducción del aporte de las economías desarrolladas al citado organismo.

El pago de u$10.000 millones al FMI presentado como un acto de liberación cuando dicho organismo exhibía su más alto grado de cuestionamiento a nivel mundial, era corresponsable evidente de la crisis argentina y había prestado fondos a nuestro país violando sus propios estatutos, es la contrapartida palpable de esa estrategia internacional. La deuda de nuestro país con el FMI debió haber sido cuestionada y no pagada por nuestro país dilapidando recursos imprescindibles en el marco de la crisis social más relevante de la historia argentina.

En lo esencial, Unidad Popular siempre sostuvo en materia de deuda una posición distinta a la de las fuerzas políticas del sistema (PJ, UCR y PRO) y también a la impulsada por la izquierda tradicional. Desde nuestro punto de vista la cuestión nunca fue “pagar o no pagar”.

El eje de nuestra propuesta ha sido y sigue siendo la “Auditoria Integral y Parlamentaria de la Deuda Pública” a efectos de discriminar qué deuda corresponde pagar y cuál no. No se trata de una mera cuestión principista sino que tiene significativos efectos prácticos: Argentina puede perder juicios contra sus acreedores (aunque no debería hacerlo en tribunales extranjeros) porque se parte del supuesto, no controvertido hasta ahora por ningún gobierno de la democracia, de que los contratos que ampararon la deuda original, hoy transformada y reestructurada, ERAN LEGITIMOS. El coro de dirigentes “serios y responsables” que se pronuncian por el cumplimiento de la sentencia de un juez extranjero, nada han dicho de la sentencia del Juez Ballesteros, que dio por demostrados numerosos ilícitos en los contratos de deuda, lo que tiene el carácter de COSA JUZGADA para nuestro derecho. En su histórica sentencia, el juez indicó que la acción penal ya estaba prescripta por el transcurso del tiempo, pero que nada impedía que el Congreso de la Nación investigara las responsabilidades políticas. Demás está decir que las responsabilidades políticas implican consecuencias políticas, y que un pronunciamiento del Congreso abriría un escenario de negociación diferente, involucrando a quienes otorgaron los créditos oportunamente a un gobierno de facto. Hecha esta distinción, los pasos que hubiera correspondido seguir son:

a) Establecimiento de un cronograma de pagos acorde con los objetivos de crecimiento y reducción de las desigualdades de nuestro país. Debe consignarse que la propuesta kirchnerista en lugar de fijar años de gracia que permitieran un proceso de acumulación y ampliación de capital con redistribución progresiva de la riqueza, comenzó a pagar cuando la economía no crecía sino que simplemente aumentaba su PBI ocupando su capacidad ociosa. Lo lógico hubiera sido transformar los años de recuperación en años de reinversión para luego vincular los pagos con el crecimiento genuino. Lejos de ello, la propuesta en materia de deuda implicó que el endeudamiento absorbiera parte importante de los excedentes generados en el proceso de recuperación de la economía. En el contexto de la mayor crisis social y de la recesión más profunda de su historia la Argentina comprometió, de manera inaudita, pagos de deuda pública que terminaron obturando y limitando la posibilidad de transformar la fase de crecimiento abierta en el año 2002, en una verdadera estrategia de desarrollo.

b) Realizar un canje de bonos reemplazando aquéllos que reconocían tribunales y ley extranjera por nuevos bonos de deuda bajo legislación y tribunales locales. En este sentido debe consignarse que la “prórroga de jurisdicción” y la consecuente resignación de soberanía que esto implica nunca fue cuestionada por la administración kirchnerista. La “prórroga de jurisdicción” fue puesta en marcha por ley de la Dictadura en abril de 1976 y jamás alterada durante la etapa democrática. Es más, el gobierno kirchnerista tanto en el canje 2005 como en el 2010, e incluso hasta hoy (acuerdo con Chevrón) sigue resignando soberanía. Demás está decir, que es el mantenimiento de bonos de deuda que violan nuestra Constitución lo que ha hecho posible el caso Griesa.

c) En línea con lo anterior, promover la denuncia de todos los Tratados Bilaterales de Inversión y proceder al retiro de la Argentina del CIADI al igual que lo ya resuelto por Ecuador, Venezuela y Bolivia. Y en sintonía con la decisión de Brasil que jamás participó de dicho organismo.

d) A efectos de morigerar el peso de los pagos sobre el presupuesto público, siempre propusimos establecer una contribución extraordinaria por parte de aquellos residentes argentinos con activos localizados en el exterior y que hoy ascienden a más de u$200.000 millones.

Pero más allá de nuestra posición histórica la coyuntura abierta por el “fallo Griesa” obliga a precisar alternativas con el objeto de evitar aumentos inaceptables de la deuda pública.

En este sentido y a diferencia del “coro de pagadores” que aglutina hoy tanto al Gobierno Nacional como al Frente Renovador, al Macrismo y al FAUNEN sostenemos:

1) El fallo del Juez Griesa no puede ni debe ser asumido por la Argentina en los términos en que ha sido planteado

2) La jurisdicción del Juez Griesa abarca los EEUU pero nada dice sobre las decisiones que pueda tomar el Estado Nacional sobre bonos que no formen parte de la causa judicial de Griesa. Tampoco el Juez determina lo que pueda ocurrir con la jurisdicción europea

3) El contrato de fideicomiso que firmara la Argentina con el Bank of New York en los artículos 5 (disposiciones relativas al Fiduciario), 7 (Modificaciones) y 9 (Disposiciones para la Asamblea de Tenedores) le otorgan a nuestro país posibilidades técnicas y legales para mantener los pagos a los bonistas que han ingresado en los canjes del 2005 y del 2010

4) En línea con lo anterior si el Bank of New York no puede cumplir con el contrato por el cual Argentina le está pagando ya que debe acatar el fallo del Juez, Argentina puede designar un nuevo agente de pago (BCRA o Banco Nación) y convocar una Asamblea de Bonistas a efectos de modificar los bonos con legislación extranjera pasándolos a legislación local y, consecuentemente, estableciendo como nuevo domicilio de pago la CRYL (Central de Registración y Liquidación de Endeudamiento Público del BCRA)

5) Los puntos anteriores representarían una notable recuperación de soberanía modificando decisiones erradas (y caras) que hasta aquí se sostuvieron como tener un banco norteamericano como agente de pago y seguir emitiendo títulos de deuda que resignan soberanía prorrogando jurisdicción

6) Argentina podría invocar y cuestionar el fallo de Griesa apelando al Derecho Público Internacional y tomando en cuenta la legislación vigente en materia de Derechos Humanos. Esto permitiría mantener la reestructuración vigente, sin incorporar mayor deuda y aprovechando el fuerte consenso político internacional existente en cuestionamiento al fallo Griesa y sus consecuencias. Las definiciones del Gobierno de los EEUU, de gobiernos europeos, del resto de los acreedores, del Financial Times, de la UNCTAD y de organismos multilaterales como el FMI en cuestionamiento a los efectos que podría tener el fallo revela que existe margen político para defender la posición Argentina

7) Blanquear la situación fiscal y de endeudamiento. Dicho de otro modo, abandonar la tramposa idea del desendeudamiento señalando que la misma implica la destrucción del Sistema Previsional y del patrimonio del Banco Central

8) En este marco, y manteniendo los pagos tal cual han sido convenidos, planteamos la necesidad de conformar una Comisión Bicameral Investigadora de la Deuda Pública. Será a partir de los resultados de la Comisión y con las pruebas que pudieran demostrarse en materia de ilegitimidad e ilegalidad que se procederá a modificar el esquema de pagos establecido suspendiendo aquellos pagos que no correspondan

9) Establecer una contribución fiscal de emergencia sobre quienes fugaron capitales en la década (más de u$90.000 millones)y sobre quienes detentan activos en el exterior (más de u$200.000 millones)

De lo que se trata es de empezar a recuperar la soberanía pérdida y plantear una estrategia de pago que se descargue sobre los actores económicos que se beneficiaron del endeudamiento evitando que se perpetué la lógica de la deuda que no hace otra cosa que hipotecar el presente y el futuro de nuestro pueblo.

Notas:
1) Sobre la negociación con el Club de París ver Nota de Coyuntura Nº 5 “Bailando en la cubierta del Titanic: Reflexiones sobre el Acuerdo con el Club de París, el Boudou - Gate y la elección de la CTA”. Junio 2014. Disponible en www.ipypp.org.ar
2) No obstante, cabe señalar que finalizada la vigencia de la cláusula Rufo, ofrecer mejores condiciones a los buitres requiere modificar la denominada “ley cerrojo.

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“La deuda va a venir a tapar la crisis y no a solucionarla”

FM LA TRIBU - RED ECO

El tema de la Deuda, que estaba casi ausente en el debate público hasta hace poco más de un año, se ha instalado con fuerza nuevamente. Juan Kornblihtt, es doctor en Historia, especialista en Economía, director del área de Economía del Centro de Estudios de Investigación en Ciencias Sociales (CEICS) e investigador asistente de CONICET y fue entrevistado en el programa Los Locos de Buenos Aires (FM LA Tribu).

Los Locos de Buenos Aires: ¿Cuál es la situación económica respecto al tema de la Deuda hoy en Argentina? ¿La deuda es el verdadero problema?
Juan Kornblihtt: La Deuda vuelve a aparecer como tema no tanto porque hay que pagar sino porque hay que pedir. Porque el gobierno necesita plata. Saca solicitadas y dice públicamente “no me dejan pagar” pero en realidad lo que está diciendo es: quiero pagar para poder pedir. Esto significa: quiero saldar mis deudas más chicas con algunos organismos como el Club de París, con los que me hacían juicio (CIADI) y con Repsol y lo resuelvo. En esta estrategia el juicio de Griesa le puso un parate a esta estrategia para pedir plata.
Aparece el problema de la deuda no porque el gobierno quería resolverlo sino porque tiene un problema: le faltan dólares. Ahora, no es que le faltan solo al gobierno; le faltan al conjunto de los capitalistas en Argentina, sean nacionales o extranjeros, que en su mayoría no exportan, sino que importan casi todos sus insumos y por lo tanto tienen un déficit de dólares. Cuando la soja estaba a precios altos, el gobierno a través de diferentes mecanismos conseguía los dólares. Pero ya no alcanzan y esto se agrava por la necesidad de importar combustibles. Por eso reaparece el tema de la deuda ante la escasez de dólares. El cepo al dólar y la devaluación están vinculados a la falta de dólares.
Lo que tenemos que preguntarnos es por qué hay que endeudarse y para quién se endeuda el gobierno. Se endeuda para sostener a estos capitalistas que no pueden sostenerse por sí mismos y necesitan que el gobierno se endeude para darles subsidios y para darle los dólares que ellos no pueden conseguir.

LLBA: ¿Hay una relación entre nuestra estructura económica altamente concentrada y extranjerizada y la necesidad de endeudamiento? ¿Tiene que ver con que tenemos un modelo productivo altamente dependiente de la agroexportación, en especial soja y derivados, y de la industria automotriz?
JK: Diría que el hecho de que las empresas sean extranjeras no es lo principal porque las empresas nacionales también necesitan dólares. De hecho estas últimas son las que fugan dólares al extranjero cuando no es rentable sin preocuparse del desarrollo nacional y los insumos que usan para producir también son importados.

LLBA: ¿En qué contexto no necesitaríamos dólares?
JK: En realidad como la economía es mundial siempre se necesitan dólares porque el que rige el mercado mundial es el dólar y no existe casi ninguna rama de producción que se produzca todo internamente. Pero lo que se puede intentar es desarrollar una estrategia que no sea subsidiar a un montón de empresas ineficientes sino establecer algún tipo de producción más eficiente que necesite menos dólares. Cuando digo ineficiente no estoy pensando solo en las pymes (pequeñas y medianas empresas) y las empresas chicas que en general son ineficientes y uno podrían pensar en una estrategia superadora. El problema es que acá las más grandes son ineficientes. Si uno ve la industria automotriz, entre 8 y 11 plantas de nuestro país producen lo mismo que una planta en Japón. El plan de subsidio a la industria automotriz es subsidiar a una industria muy ineficiente que consume muchos dólares.
En realidad yo creo que el capitalismo es ineficiente. Las empresas capitalistas como son muchas y son chicas son ineficientes. Y además compiten entre sí produciendo dos veces lo mismo. Se podría por ejemplo incorporar más tecnología, teniendo una sola planta y reducir la jornada laboral.
Los capitalistas son ineficientes porque gracias al gobierno que pide plata o les estatiza las deudas pueden sostener esa ineficiencia a costa que luego sea el Estado el que se haga cargo de las deudas, o sea que nos hagamos cargo nosotros del peso de la deuda y no las empresas. Me parece importante apuntar al tema de la eficiencia porque si queremos salir adelante tenemos que mejorar técnicamente para poder tener una jornada laboral mas corta pero para hacer eso habría que poner en cuestión esa idea de que lo eficiente son las empresas. Sino seguimos financiando con deuda a empresas como las automotrices que son ineficientes.

LLBA: ¿Por qué surge ahora esta crisis respecto al tema del endeudamiento cuando desde el discurso oficial se ha venido sosteniendo que hemos achicado la deuda en dólares en estos once años de gobierno kirchnerista?
JK: Lo que tuvo el gobierno después de 2001 fue una fuerte devaluación y una baja salarial muy fuerte que permitió que el sector industrial crezca a costa de los salarios. Ese fue el primer impulso. Después vino algo que es excepcional y se mantiene que son los altos precios internacionales de los commodities: la soja, el petróleo (cuando se exportaba ya que ahora se importa), la actividad minera, todo lo cual permitió la entrada de dólares. Son todas fuentes de esa divisa que además tienen la particularidad que generan ganancias extraordinarias que pueden ser apropiadas por el resto de la industria ¿de qué manera?, a través de que el Estado ponga impuestos con los cuales recaude y luego le dé subsidios. También a través del tipo de cambio y otros mecanismos. Esa entrada de dólares permitía que no hiciera tanta falta contraer deuda. Pero a medida que la industria se va recuperando cada vez necesita importar más y aunque los precios de los commodities sigan altos, los dólares ya no alcanzan.

LLBA: ¿Y esta situación es nueva, es reciente?
JK: No. En realidad el gobierno ya quería volver a endeudarse desde el 2009. Si uno ve la campaña electoral de Cristina Fernández para ser presidenta de ese año, gran parte se hizo afuera, viajando por el mundo intentando acordar con el Club de París con quien ya casi estaba todo resuelto pero el estallido de la crisis internacional se lo impidió.

LLBA: La Hoja de Boudou era básicamente eso: cancelar todas las deudas para volver al mercado internacional de capitales.
JK: Exactamente, esa estrategia no es nueva pero se va haciendo cada vez más apremiante. En cierta medida el éxito de Kicillof es haber encontrado un discurso aparentemente de izquierda para hacer una política bien clásica, neoliberal, que es endeudarse. Por eso han hecho una serie de concesiones como con el Club de París y como están haciendo con los holdouts, si es que les sale bien, con la idea de que entre mucha plata y puedan pasar un 2015 tranquilos de cara a las elecciones. La deuda va a venir a tapar la crisis y no a solucionarla.
Lo que está haciendo el gobierno es el “trabajo sucio” en el sentido de pagar y resolver todos los problemas vinculados con esto para que vengan los dólares. En realidad, la mayoría del arco opositor quiere que venga plata porque todos están a favor de los mismos intereses y endeudarse para sostener a toda la burguesía ineficiente que financia a sus partidos políticos.
Por ejemplo, los que mas presionaron para llegar a un acuerdo con el Club de París fueron las empresas extranjeras radicadas en Argentina que hablaron con sus gobiernos (por ejemplo Toyota con Japón) para pedirles que acuerden así ellos pueden pedirles préstamos al gobierno y financiarse.
En síntesis, la deuda es solo un síntoma del problema, es un síntoma de que todo sigue igual de mal, que puede generar una burbuja pero ya sabemos lo que pasa con esa burbuja, lo vimos en 2001, que cuando explota muestra que todo lo demás no cambió y que los problemas siguen estando latentes.

LLBA: ¿Qué es lo que habría que hacer?
JK: Soluciones mágicas no hay. La situación de los capitalistas es muy endeble y la deuda es solo un síntoma que cíclicamente vuelve a aparecer. La salida de pagar al contado o en cuotas es un camino que va de la mano de financiar a empresas que además de esa deuda van a pedir la baja salarial. Entonces lo primero que hay que hacer es ponerse a lo que viene de la mano de la deuda que es intentar recuperar la rentabilidad de los capitalistas de la mano de la baja salarial (que ahora se produce vía inflación). A más largo plazo hay que empezar a cuestionar no tanto al gobierno - porque este gobierno se irá y vendrá otro - sino a desarrollar políticas que pongan en cuestión esos intereses. Apostar a una estructura mas racional donde no haya, por ejemplo diez empresas automotrices ineficientes produciendo a la misma escala que una en Japón, claro que eso implica poner en cuestión esa propiedad capitalista. Hay que empezar a pensarlo porque las crisis son cada vez más profundas. Y no es un problema de Deuda sino de lo que genera esa necesidad de endeudarse. Si nos adeudamos podemos tener un veranito mas corto que lo que fue la década del ‘90 y la crisis que vamos a tener será peor que la de 2001.

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Pérez Esquivel a Griesa: Es justo no pagar una deuda ilegítima e inmoral

Al Sr. Thomas Griesa

Juez del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, Estados Unidos

Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien.

Más que dirigirme a usted como juez que interviene en una causa que desde hace tiempo tiene en vilo a nuestro pueblo, quiero hacerlo como persona. Quiero poder aportar más libremente a la reflexión sobre la situación que se ha generado en la República Argentina, por las pretensiones de un grupo de financistas poseedores de unos pocos bonos de la deuda externa. Ellos buscan cobrar el 100 % de los mismos, de manera que tendrá un grave impacto sobre la vida del pueblo argentino, habiéndolos comprado por centavos y sin jamás haber invertido para su bien.

Espero, Sr. Griesa, que Ud. comprende la situación que vive nuestro pueblo y las consecuencias sociales, económicas y políticas que tiene el pago de esta deuda inmoral e injusta para las personas y comunidades más necesitadas.

Debe tener presente que los bonos cuyo pago hoy se discute, están manchados con la sangre de las víctimas de la dictadura militar. Forman parte de una deuda contraída a espaldas del pueblo y que nunca llegó a sus manos. Son parte del endeudamiento que después fue impuesto en los años ´90, incluso renunciando a la soberanía y cediendo jurisdicción de manera inconstitucional a tribunales extranjeros como el suyo, supuestamente para saldar las deudas anteriores.

Por eso afirmamos que es una deuda ilegítima, inmoral e injusta. Detrás de los números existen rostros que nos cuestionan e interpelan, de niños, jóvenes, hombres y mujeres víctimas de la injusticia social y estructural, el empobrecimiento, la miseria y exclusión social que afectan a millones de seres humanos en nuestro país como también en América Latina y el mundo.

Estoy seguro que Ud. no ignora esto ni tampoco, el peso de la especulación financiera en la generación de estas situaciones. Más que una deuda externa, es ya una deuda eterna, matemáticamente impagable por más que se intenta con un alto costo en vidas humanas y sacrificando el desarrollo del país. Nunca puede ser justo que se privilegia el capital financiero por sobre la vida de los pueblos.

Es por esto también que junto a muchos otros, desde hace años venimos luchando contra el pago de estas deudas ilegítimas, exigiendo una auditoria oficial de las mismas, la aplicación de las leyes argentinas, la anulación de la cesión de jurisdicción y que no se continúan estas prácticas inaceptables con los nuevos bonos, contratos y tratados que se siguen firmando.

Sr. Griesa, no quiero poner en duda su acción como juez, pero si me preocupa la justicia ciega. Usted bien sabe que no toda ley es justa y que muchas veces se confunde lo legal con lo justo, o no se tenga en cuenta la situación de los pueblos y se los trate como algo abstracto y lejano. Ud. debe conocer la obra de Henry Thoreau, cuando señala que si bien hay que obedecer la ley, igualmente es necesario resistir la ley injusta hasta lograr su transformación. Me parece una reflexión pertinente con relación a estos poderosos financistas, que para sus políticas de verdadera rapiña, buscan respaldo donde no lo deberían encontrarlo.

Esto no deja a un lado las omisiones y los errores cometidos por los sucesivos gobiernos de la Argentina, el Parlamento y nuestro Poder Judicial, en asumir el tratamiento de esos bonos y de toda la deuda. Pese a reconocer, desde tiempos de la dictadura hace ya más de treinta años, la ilegitimidad e ilicitud de gran parte de la deuda generada, ninguno ha realizado lo necesario - incluyendo por ejemplo auditarla - para separar lo legítimo de lo ilegítimo, lo legal de lo ilegal, para evitar que al pueblo argentino se le siga exigiendo el tremendo costo de pagar lo que no se debe.

No sé si Ud. está al tanto de que existe en nuestro país, una decisión judicial del año 2000, que establece la fraudulencia y arbitrariedad de la deuda que dio origen a los bonos hoy en posesión de los fondos especulativos que buscan obtener lo que en justicia, no les corresponde. Existen además denuncias cuya investigación judicial está aún abierta, con relación a esos mismos bonos.

De acuerdo a las leyes de nuestra república y el derecho internacional, son deudas verdaderamente nulas. Los Principios Rectores sobre la Deuda y los Derechos Humanos nos recuerdan que es responsabilidad de cada prestador y prestatario, investigar y no pagar las deudas contraídas de manera injusta.

Esta deuda es una herencia no querida y pesada que arrastra una carga grande de dolor y sacrificios. Se ha transformado en un mecanismo que lleva en si la dominación y el sometimiento de todo un pueblo.

El país quiere y debe cumplir con sus responsabilidades y obligaciones. Por eso es necesario aplicar la ley pero siempre, sobre la base de distinguir entre lo legal y lo legítimo, la ley y la justicia. Es necesario además reconocer que según el derecho, tiene prioridad la “deuda interna con el pueblo”: la lucha contra el hambre, la pobreza y marginalidad de grandes sectores sociales, los desafíos de la educación y salud, que no se mueran los niños de hambre y enfermedades evitables y poder alcanzar una vida digna sin que le roben la esperanza a nuestros jóvenes.

Estoy seguro, Sr. Griesa, que Ud. comprende lo valioso de la oportunidad que tiene para velar por la justicia, y no solo las leyes que algunos tienen más poder que otros para imponer. Es necesario cambiar las leyes en Estados Unidos, en nuestro país y en muchos otros, para evitar situaciones de esta naturaleza. Mientras tanto, esperamos igual que prime la justicia y que los derechos de quienes no han sido escuchados todavía en los tribunales, tengan la prioridad que merecen.

Gracias por permitirme estas reflexiones. Si en algo pueda contribuir, profundizar sobre cualquier de los elementos señalados, estoy a su disposición.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz y Presidente,
Diálogo 2000 - Jubileo Sur Argentina y el Servicio Paz y Justicia SERPAJ

Buenos Aires, 26 de junio de 2014.

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Acoso financiero y disyuntivas económicas tras el fallo en contra

Eduardo Lucita (LA ARENA)

El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos contra Argentina ha sido un duro golpe para la política del gobierno nacional de acercamiento a los mercados. Son los costos de no haber investigado la deuda en su momento.

La ratificación de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos del fallo del juez Thomas Griesa, que obliga al país a pagar a los "fondos buitre", ha sido un duro golpe para la política del gobierno nacional de acercamiento a los mercados. Fallo, que se inscribe en la lógica de dominación de los países centrales y que no cae en un cielo sereno respecto de la economía nacional.

No es un exabrupto calificar de acoso financiero a un fallo que castiga fuertemente a un país que reestructuró su deuda con un altísimo porcentaje de aceptación, que desde entonces ha pagado puntualmente sus vencimientos y que ha hecho de la moralina de "honrar las deudas" una suerte de política nacional. Un país que luego del pago al contado al FMI no volvió a tomar deuda en los mercados internacionales, algo que el sistema no perdona. El fallo incorpora nuevos riesgos y agrega más incertidumbre a la marcha de la economía.

Una vez más, como ya lo señaláramos desde esta columna, son los costos de no haber investigado la deuda.

Cesión de soberanía jurídica

La caída de la tasa media de ganancia mundial a fines de los años 60 del siglo pasado dejó como resabio la existencia de una plétora de capital financiero que no encontraba oportunidades de colocación en la economía real. Así la crisis capitalista mundial de los años 70 dio origen a la reestructuración productiva bajo la hegemonía del capital financiero.

Estos cambios tuvieron su correlato en los dispositivos jurídicos que acompañaron la globalización neoliberal. Ya en los inicios de los años 70 se impusieron modificaciones que pusieron en un pie de igualdad a Estados soberanos con sujetos de derecho privado. Primero fue la Comunidad Europea (1972) y luego los Estados Unidos (1976), que adecuaron sus normativas jurídicas a las exigencias de la globalización financiera.

Estos han sido los antecedentes al establecimiento de derechos jurídicos favorables a las corporaciones. Como por ejemplo el capítulo 11 del Tratado de Libre Comercio de la América del Norte (Tlcan) sobre "protección de inversiones". Ese capítulo fue replicado en los frustrados borradores del ALCA y ahora se está discutiendo en el acuerdo de libre comercio entre Europa y Estados Unidos.

En paralelo, bajo el paraguas de la seguridad jurídica, se impulsó que en el caso de deudas soberanas de los países se contemplara incluir en los contratos de deuda (bonos) la cesión de soberanía a favor de terceros países. Obvio, sobre todo a los imperialistas.

En nuestro país estos cambios en las normativas jurídicas se instituyeron en tiempos de la dictadura militar por medio de la llamada "cláusula Martínez de Hoz" que se incorporó al Código Civil, y es la que está inscripta en los bonos emitidos en el 2001, que ceden soberanía a favor de la legislación del Estado de Nueva York. Parte de esos bonos están hoy en manos de los "fondos buitre". Con el Plan Brady, y la titularización de los bonos, esta cláusula se transformó en condición para acceder al endeudamiento, lo que fue ratificado en los años '90 con la firma de los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI).

Así nuestro país ha quedado entrampado por dispositivos jurídicos internacionales que constituyen parte del sistema de dominación imperial donde la soberanía de los países ha sido conculcada.

Cambio de paradigma

Acuciado por las complejidades crecientes de la economía nacional, resultado de la reaparición de los límites estructurales de nuestro capitalismo dependiente el gobierno nacional optó por lo que llamamos un Nuevo Curso: sinceramiento de la economía y reordenamiento de relaciones con la comunidad financiera internacional son los componentes esenciales de esta reorientación.

Es en este cambio de paradigma que deben leerse la devaluación, el reconocimiento de la inflación y del déficit fiscal primario. También los pagos al Ciadi, la compensación a Repsol, los acuerdos con el FMI por el nuevo índice de precios, el contrato con Chevron, la declaración de que se aceptaría el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y el acuerdo con el Club de París.

Estos son los pasos dados hasta ahora afirmando el nuevo curso impuesto por la realidad. Sin embargo el fallo ha sido un duro golpe para esta estrategia que por ahora ha quedado en stand by.

El fallo, contenidos y consecuencias

La ratificación del fallo en primera instancia es una trampa sin salida positiva. Si Argentina desconoce el fallo entrará en un nuevo "default" con las consecuencias previsibles. Un recurso de este tipo solo sería progresiva si el gobierno estuviera dispuesto a patear el tablero, a convocar a los trabajadores y a los sectores populares a "vivir con lo nuestro" para lo que sería necesario afectar seriamente intereses capitalistas en el país. Se trata de una política distinta que requiere una alianza social y política diferente a la actual.

Si Argentina reconoce el fallo tendrá que pagar los 1.500 millones, veremos en qué forma y en qué plazos, pero deberá afrontar pagos por un monto de entre 9.000 y 13.000 millones del resto de los acreedores que no ingresaron al canje. En las negociaciones quedaría por resolver la situación del 92 por ciento de los bonistas que sí ingresaron a los canjes y que tienen a su favor la llamada cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers) que podrían reclamar todo beneficio adicional acordado a otro acreedor antes del 30 de diciembre próximo.

Consultado el especialista Alejandro Olmos Gaona nos señaló que "la RUFO es solo para la jurisdicción de Nueva York, pero solo sería operable si el gobierno ofreciera pagar voluntariamente. Como lo va a hacer a través de la exigencia proveniente de una sentencia, esa cláusula no es operable". Sin embargo, esta vigente en nuestro país la llamada Ley Cerrojo, que impide todo pago adicional, por eso es que el gobierno acaba de pedirle al juez Griesa que suspenda la sentencia que ordena pagar la totalidad a los buitres, para abrir una nueva negociación.

Sentando precedentes

Conviene señalar que teniendo en cuenta "el caso argentino" la Unión Europea impuso que en las emisiones de deuda de los países que la constituyen se incluyera una cláusula de "acción colectiva" por la que con una mayoría del 75 por ciento se pueden modificar las condiciones de la emisión de títulos (es el caso de Grecia, que le permitieron modificar sus bonos luego de emitidos).

Hasta ahora el gobierno ha tratado la ofensiva de los "fondos buitre" como un problema meramente jurídico, sin reparar que Argentina ha quedado entrampada en un problema político que es en realidad global. Lo que el capital financiero internacional está discutiendo es si de aquí en más se aceptará o no una renegociación de deuda, de cualquier país, que implique una quita importante de capital. El ejemplo argentino es un mal ejemplo.

El caso argentino ha dejado expuestas diferencias en el sistema financiero internacional. Uno es el interés de los Estados y del sistema global y otro el de los acreedores y los bancos. El periódico New York Times asume los intereses globales y editorializa que "el fallo Griesa no sólo pone en juego la reestructuración de futuras deudas soberanas sino, y sobre todo, la posibilidad de que el mercado de Nueva York siga siendo el centro del sistema financiero internacional" y advierte que "puede perjudicar a países cuyos problemas financieros son mucho más graves".

Que paguen los que pueden

La decisión del gobierno nacional, al momento de escribir este artículo -conviene señalarlo porque ha cambiado varias veces de posición- es abrir un curso de negociación y evitar un nuevo default. Cualquiera que resulten los términos de esa negociación la realidad es que tendrá que pagar y no solo a estos "fondos buitre" sino al conjunto de los acreedores que no ingresaron a los canjes. En síntesis será con nuevo endeudamiento, como en los arreglos con el Ciadi, el Club de París y Repsol. En esto no solo está el oficialismo sino también el conjunto de la oposición derechista.

Este articulista propone que si están dispuestos a pagar que lo hagan mediante un impuesto extraordinario a las 500 grandes empresas que son las que "se la llevan en pala" según dichos de la propia presidenta Cristina Fernández, y no descarguen sobre los trabajadores y el pueblo el monto de una deuda cuya responsabilidad es solo de las clases dominantes.

Mirando al futuro será necesario activar lo más posible los acuerdos regionales y poner a funcionar de una vez por todas el Banco del Sur, para tener una fuente de financiamiento independiente del circuito financiero internacional, por fuera del control de las grandes potencias y como un aporte a cambiar la estructura financiera de la región.

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.

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Barriletes tragicómicos

Alfredo Grande (APE)

Sigmund Freud en su polémica con Carl Jung sentenció: el que sabe esperar no tiene que hacer concesiones. No las hizo Scalabrini Ortiz y pudo escapar de las tentaciones y alucinaciones del poder.

El punto de inflexión de esperar…es desesperar. La historia primero es tragedia y luego se repite como comedia, cada vez más cercana al grotesco. Y se seguirá repitiendo como sainete, teatro del absurdo, hasta el delirio final donde no se puede determinar qué es ficción y qué es realidad. García Marquez llamó a esto el realismo mágico. Como si toda la casta política en los gobiernos y casi toda la casta política en la oposición quisieran sumarse al “barrilete cósmico” con el cual Víctor Hugo Morales bautizó al entonces genial Maradona.

No sé si cósmicos, pero los barriletes son epidemia y endemia en el Poder. Vuelo corto, siempre agarrados por un largo piolín, dependiendo de los vientos, sin ninguna autonomía, ridículos en los inútiles círculos que dan sin ningún rumbo. Estos barriletes cósmicos y cómicos, re elecciones mediante, pueden estar décadas dando piruetas en el aire, sin avanzar ni medio metro, sometidos a un piolín manejado por su verdadero dueño.

“Antes reía para no llorar. Ahora lloro para no matar” (aforismo implicado. A.G.)

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Estando tan arriba los barriletes nada saben de las fuerzas que los controlan. Y siendo de madera balsa, telas pintadas, costuras precarias, se imaginan ser los cóndores majestuosos que los Andes envidian. El cóndor pasa, el barrilete cósmico y cómico se queda. Para siempre petrificado en los murales de la historia en el exacto lugar donde muchos prometieron todo, y muy pocos cumplieron algo. Cambian los discursos, cambian los modales, cambian los estilos, cambian las escenografías, cambian los que aplauden, cambian los que gritan, cambian los que roban, cambian los que juzgan, cambian los que indultan, cambian los que mienten…pero, y lo lamento querida Mercedes, nada cambia. En el peor de los casos, cambia para no cambiar.

Lo que Lampedusa describe en su novela Il Gattopardo ha quedado inscripto como patrimonio cultural de la humanidad como “gatopardismo”. Cambia para no cambiar, una de las más exquisitas estrategias de la cultura represora. Los que no cambian para no cambiar. No serán genios, quizá ni siquiera figuras, pero así seguirán hasta la sepultura. Son peligros, son obstáculos, pero de alguna manera se marcan solos, de puro bizarros que son. Van siempre amarraditos los dos, o los tres, con sus espumas y sus terciopelos. Y miran con la mirada que tendrían sus abuelos.

El grave riesgo para cualquier política emancipadora son las legiones de gatopardistas. Conversos de sí mismos, conversos por convicción y oportunismo político e histórico, conversos precoces y tardíos, últimos en llegar a todas las funciones y primeros para sentarse en las mejores butacas. Hijos, sobrinos, tíos, madres y padres del Poder. El Poder como el fundante del Estado, incluso del más benefactor. Como hiciera el desgraciado Erik, el fantasma de la Ópera, ocultaba su rostro terrorífico con una máscara. Algunos llaman a esta máscara Planes Sociales.

“En la cultura represora, todo se tapa con un manto de silencio. En la cultura no represora, todo se destapa con un manto de palabras” (aforismo implicado. A.G.)

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Creador de neologismos encubridores, los barriletes cómicos y cada vez más tragicómicos han decretado que la única realidad es su verdad. Algunos llaman a esto cadena nacional. Los barriletes cósmicos, cómicos y tragicómicos cambiar todo el tiempo para no cambiar jamás. Pero en ese juego permanente logran algo que tiene precio y tiene valor: hacernos perder tiempo. En la espera de aquel que decía “siempre que llovió paró” mientras se lo llevaba la correntada. Río abajo voy llevando la jangada, lavarropas, heladeras y demás…Hay que invertir esa racionalidad represora: “siempre que paró, llovió”. Pero ahora cuando llueve el agua arrasa porque en la ciudad todo se asfalta, y en el campo todo se tala.

Los barriletes gatopardistas han logrado convertir el agua, inundaciones mediante, en un peligro. El aire, contaminación mediante, en otro peligro. La tierra, agrotóxicos mediante, en otro peligro. Han convertido vivir en un peligro. ¿Pisaremos las calles nuevamente de lo que fuera Santiago ensangrentada? El fascismo es cruel pero nunca asesina en vano. Los valientes de la valiente década del 70, como aquellas oscuras golondrinas, no volverán. Y el cielo por asalto nunca fue para barriletes, ni cósmicos ni cómicos.

Hoy padecemos las diferentes versiones del único guión en disponibilidad. Todos los actores buscan un solo autor. Ese autor tiene un nombre propio: Centro. Depende de los públicos, podrá ser centro derecha, centro izquierda, centro centro. En el centro, el gatopardismo se siente y se piensa a sus anchas y a sus largas. En el centro, todos los barriletes, tienen sus 30 segundos de fama. No es casual que un dirigente gremial se anime a decir sin que el Ministerio de Trabajo lo aperciba, que hay infiltración izquierdista en los gremios.


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Aparecen nuevamente los barriletes que ya no son cósmicos, ni cómicos, sino los barriletes macartistas. De vuelo corto pero de exterminio largo. Líneas de fuga de ese centro impoluto. Que a veces más que Centro parece un aguantadero de toda la canalla reciclada. La democracia no deja de ser el mejor lugar para el reciclado de la basura reaccionaria. Y no deja de ser cierto que por más que separemos la basura, no deja de ser basura.

El hombre que está solo hace tiempo que ha visto pasar por tierra, por agua y por aire, toda la basura acumulada en los años de plomo y en los años de plastilina. Y la basura de todas las basuras es la deuda externa, tan solo porque no es deuda sino que es estafa. Y los Poderes de la democracia que al negarse a analizar la basura, forman ahora parte de otro tipo de basura, pero basura al fin. Aquello que no quisieron analizar, para al menos separar deuda legítima de ilegitima, deuda de estafa, deuda de deuda odiosa, retorna desde el exterior jurídico y político como fondos buitres.

La máscara del desendeudamiento ya no puede ocultar el repugnante rostro de la usura internacional y del gatopardismo nacional. Y no digo popular, porque popular es otra cosa. Popular es pueblo, y el pueblo hoy está vencido. Somos pagadores seriales…o sea exterminadores seriales. Porque lo que se paga afuera se termina debiendo adentro. Por eso el hombre ya no tiene que estar solo y tampoco tiene que esperar.

El sujeto colectivo no espera ni desespera. Declara la guerra a esta cultura represora del exterminio y solo desea que los libres del mundo respondan a un gran pueblo argentino que no solo se junte para gritar un gol. Que de un deporte no se haga bandera, que de un deporte no se haga industria mafiosa, que de un deporte no se haga razón de estado. Los barriletes cósmicos, cómicos, tragicómicos, macartistas seguirán volando. A las hondas, compañeros. Habrá que hacerlos bajar.

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Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CXLIV): “Paren las rotativas”

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

Esa es la orden de un Jefe de Redacción cuándo una noticia importante modifica la llamada “nota de tapa”, y así me sentía yo aquella mañana del 8 de diciembre cuando ingrese a las oficinas del Diario para asumir la dirección interina del mismo.

Había dejado atrás la ciudad en la que había nacido en la primavera de 1940, en la que comencé a militar en política e inicie el camino de las utopías revolucionarias en la Unión de Estudiantes Secundarios en 1954 y en la que había ejercido la profesión de abogado desde 1965.

Pensando en que podía volver quedaron en la casa, reconstruida luego del ataque con explosivos de la proto Triple A, Alba y nuestros tres hijos.

En la organización, identificada con el peronismo revolucionario que habíamos construido que adhería al FRP que lideraba Armando Jaime, se habían producido algunas deserciones ya que un grupo de compañeros consideraron que había que fortalecer el “polo rojo” y se incorporaron al PRT, otros discreparon con la postura crítica al gobierno que sosteníamos y decidieron acercarse a una corriente que había surgido del Frente Estudiantil Nacional y otros, que se identificaban con la Teología de la Liberación, se sumaron a Montoneros.

De todas maneras seguíamos teniendo una vinculación fraternal y, más allá de la pertenencia orgánica, todos reivindicábamos el pensamiento y el mensaje del CHE.

Una vez en mi oficina tuve la primera reunión con el equipo que conformábamos con Alberto y Tito que me pusieron al corriente de algunos de los temas que debíamos afrontar. Acordamos que la primera cuestión a resolver era la de la Jefatura de Redacción y la necesidad de restablecer el vínculo con la Comisión Interna.

Posteriormente Elena, la Secretaria con la que Luis Cerrutti Costa había trabajado durante varios años que era sumamente eficiente como pude comprobar, me organizó la agenda con entrevistas con embajadores de países amigos, integrantes del Consejo Editorial y funcionarios con los que teníamos que tener algún tipo de relación.

Me adelantó que, la última semana de ese mes, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Oscar Bidegain saludaría, en la “ciudad de las diagonales”, a los periodistas acreditados a la que resolví que concurriría, ya que lo conocía desde había muchos años y sabía de la ofensiva que había desatado en su contra la burocracia sindical y el peronismo burgués con la anuencia del General y la participación de su vice el metalúrgico Victorio Calabró.

Me había hospedado, transitoriamente, en un hotel de Avenida de Mayo de propiedad de españoles republicanos.

A la noche de ese intenso día cené con Jorge Di Pasquale que me puso al tanto de la creciente actividad represiva de la siniestra Triple A y de la absoluta adscripción del Líder al acuerdo con el partido militar y su apoyo a la dirigencia sindical colaboracionista, jaqueada por las bases obreras.

Al día siguiente me reuní con la Comisión Interna que encabezaba el “Negro” Carlos Suárez, militante de la Juventud Trabajadora Peronista y de Montoneros y Susana Viaux, que en ese momento integraba el Partido de la Victoria del Pueblo; una corriente revolucionaria uruguaya.

Al principio el encuentro tuvo momentos de tensión, ya que me resultaba complejo asumir el rol de “representante de la patronal”, siendo que, en la actividad profesional y política, siempre había estado del lado de los trabajadores, pero tome conciencia que había que manejar esta contradicción para evitar que naufragara esta primera experiencia de un diario de izquierda en la Argentina del Siglo XX.

Acordamos dar respuesta a algunas reivindicaciones que plantearon entre las que estaba la categorización de algunos periodistas, mejores condiciones de trabajo para los correctores y una fecha precisa para el pago de los salarios.

Al mismo tiempo les solicité que las asambleas no se realizaran en el horario de cierre ya que el vespertino se imprimía en COGTAL -una cooperativa de gráficos que había sido sugerida por Raymundo Ongaro-.

La misma tenía una imprenta, con un sistema antiguo de impresión; por lo que todo el material, salvo la tapa y la contratapa, se enviaban cerca de la medianoche para poder estar en la playa de distribución, en la primera hora de la tarde, y así poder competir con “La Razón” y “Crónica”.

Les adelanté que habría cambios en algunas jefaturas y que en el caso de Sergio Peralta lo desplazaríamos abonándole la indemnización conforme a lo establecido en el Estatuto del Periodista ya que no contaba con nuestra confianza y, dada su adscripción al Partido Comunista Argentino, boicoteaba toda información sobre el sindicalismo clasista y combativo, el Frente Antimperialista y por el Socialismo y las actividades de las organizaciones revolucionarias.

No despedimos, afectuosamente, ya que quedaban atrás los conflictos; comprometiéndonos, mutuamente, a mantener una relación fluida.

Al día siguiente tuve un encuentro, bastante ríspido, con Peralta, al que ya le habían adelantado nuestra decisión.

Intentó discutir la misma pero comprobó que se trataba de evitar un enfrentamiento mayor con su organización política por lo que aceptó, de mala manera, el cheque con la liquidación final.

Al día siguiente asumieron la Jefatura Ettore Pierri, representante del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, Julio Huasi designado por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno y Andrés Alsina por el PRT - ERP.

De esta forma, la Junta Coordinadora Revolucionaria de la que también formaba parte el ELN boliviano de los hermanos Peredo, pasaba a tener un rol destacado en esa experiencia periodística.

En la sección Interior confirmamos a Nora Lafont y en Internacional a Vilar, con el compromiso, de este último, de priorizar la información que nos llegaba por Prensa Latina de los movimientos de Liberación del Tercer Mundo.

El director de cine y, excelente ser humano, David Kordon quedó a cargo de Espectáculos y Carlos Somigliana, Edmundo Eichelbaum y Roberto Cossa seguirían como los redactores de las notas de investigación o de análisis de coyuntura.

Por su lado, José “Pico” Vazeilles, al que conocía desde la época universitaria cuándo él era dirigente del Movimiento de Liberación Nacional al que pertenecían los hermanos Viñas y León Rozitchner, quedó a cargo de los suplementos.

En deportes estaban varios exiliados uruguayos “comandados” por un compañero apodado “Pinocho” y el “Nene” Pando, entre otros.

Estos compañeros, pese a que no eran “burreros”, elaboraban una “fija” con muchos aciertos, que determinaba que el vespertino se vendiera como “pan caliente” en los hipódromos.

Para que no me olvidara del contexto unos días antes del fin del año la Triple A colocó un poderoso explosivo en la imprenta, advirtiendo, telefónicamente, que impedirían la publicación del diario y que este era el primer aviso.

Como estaba descansado en el hotel, a sólo dos cuadras del lugar, llegue antes que los bomberos y la policía.

El espectáculo era impactante. Todo el frente aparecía destruido y los daños en las máquinas eran muy serios.

Entre el polvo que provocó la explosión apareció Susana “la Negra” Viaux, que me increpó duramente y me exigió que buscáramos otro lugar para que trabajaran los correctores con más seguridad y menos riesgo.

Al llegar los directivos de COGTAL evaluaron los daños y me adelantaron que por varios días no podrían imprimir el diario por lo que en los hechos se nos coartaba la libertad de expresión.

Al día siguiente le pedí una entrevista al Secretario de Prensa de la Presidencia Emilio Abras; al que conocía por la militancia en el Movimiento.

Me recibió afablemente y me aseguró que el “General” no quería clausurar el diario ya que pensaba que los “zurditos” tenían que tener un órgano en el que expresaran sus puntos de vista más allá que se opusieran al Pacto Social.

Su problema, me aclaró, era con los “infiltrados marxistas” para los que haría “tronaría el escarmiento”.

No confiaba en lo que me manifestó ya que pensé que el “péndulo” del General, desde su regreso aquél trágico 20 de junio, se inclinaba para la derecha y que no era ajeno, por el contrario habían surgido por su inspiración, las bandas criminales que él equiparaba al “Somatén” español.

Pese a ello entendí que era importante tener una vía de acceso directo con el gobierno para garantizar nuestra sobrevivencia, como medio de expresión de la izquierda social y del movimiento revolucionario.

Cuándo todavía permanecíamos sin poder editar el diario se realizó, en la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires en La Plata la recepción ofrecida por el gobernador Bidegain a la que concurrí.

Al advertir mi presencia, “Don Oscar”, sorprendió a los periodistas presentes proponiendo un brindis por el diario y su Director destacando que me había conocido cuándo militaba en la corriente que lideraban Alicia Eguren y John William Cooke; a los que consideraba sus grandes amigos.

Demostrando cuál era la verdadera intención del gobierno comenzaron las amenazas de la Triple A en mi teléfono.

Interrumpían la comunicación con Alba advirtiéndome que matarían a nuestros hijos, por lo que los compañeros me plantearon que no podía seguir viviendo en el hotel y que debía hospedarme en una “casa operativa”; me di cuenta que esta situación restringiría mis movimientos y eso no me agradaba.

Al mismo tiempo debía avisarle a la seguridad del diario cuyo responsable era Enrique, un excelente compañero de nacionalidad uruguaya, cuándo me aproximara a las oficinas en la mañana, para que me esperaran dos compañeros de la autodefensa armada.

Las salidas nocturnas con Jorge, Alfredo y otros compañeros estaban desaconsejadas, y debía romper toda rutina en el movimiento en la ciudad haciendo permanente “contrachequeo”.

Al mismo tiempo que el escenario nacional se complicaba, en el Tercer Mundo se anunciaban importantes avances consolidándose la ofensiva del Ejército de Liberación en Vietnam que ya se acercaba a Saigón la capital del gobierno títere, se fortalecía la Revolución Cubana, pese a la permanente agresión de los Estados Unidos, crecía la actividad guerrillera del Frente de Liberación “Farabundo Martí” en el Salvador y las FARC, resistían una ofensiva del ejército colombiano, exitosamente.

¿De que manera enfrentar la constante agresión de la burocracia sindical y de las bandas armadas por el gobierno? ¿Cómo recorrer el camino de la unidad de los revolucionarios? ¿Cómo garantizar el pluralismo del diario y una “prensa legal” con una organización revolucionaria que lo financiaba? Estos son algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es ex director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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A 12 años de la Masacre de Avellaneda: Darío Santillán, el militante que le puso en cuerpo a la muerte

Daniel Klocker (PRENSA RED)

El periodista del diario “El Argentino”, edición Córdoba, Mariano Pacheco presentó anoche en el auditorio del Cispren el libro “Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo”, y junto a un calificado panel, se refirió a la vida del militante social asesinado hace hoy doce años junto a Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda.

El panel estuvo integrado por María Ana Mandakovic (Cispren), Sergio Job (Encuentro de Organizaciones), María Alejandra Ciuffolini (Directora del Equipo de Investigación “El llano en llamas”) y los militantes Andrés Guzmán (Movimiento Evita) y Mariano Schejter (Agrupación Marea Popular y Movimiento Universitario Sudestada).

Ximena Cabral, directora periodística de la revista Umbrales, fue la encargada de darle bienvenida a los compañeros y agradeció a Mariano Pacheco por elegir al Cispren para la presentación de la biografía de su amigo, y compañero de militancia, Darío Santillán.

Los panelistas coincidieron en la importancia en dejar testimonios de las luchas populares para tejer un vínculo entre generaciones y aportar desde la escritura a las reflexiones sobre las luchas y los procesos de organización de la actualidad contra el perverso sistema capitalista.

En el comienzo de la charla, María Alejandra Ciuffolini leyó un texto escrito para la ocasión y destacó la importancia del “autodidactismo en la formación política”.

Sobre el libro dijo que “no es oscuro sino que sabe transitar el dolor” y que “Darío (por Santillán) no se transformó en un ícono por su muerte, sino por como decidió vivir y luchar”.

Andrés Guzmán manifestó que “con este libro puede verse cómo una generación optó por hacer regresar la política al barro” y resaltó que “es muy bueno tener estos espacios para expresar lo que uno piensa”.

Calificó a Mariano Pacheco como un “escritor contemporáneo porque relata hechos concretos de la militancia, como en este caso las de Darío y Maxi y les digo que hay cuidar a estos compañeros que escriben porque dejan testimonio de las luchas populares”.

María Ana Mandakovic empezó leyendo un extracto de “Atravesando todo límite”, la canción del grupo de heavy metal “Hermética” que aparece en el libro, y que según palabras de Leonardo (hermano de Darío), era la canción favorita de Darío Santillán.

“Darío, leyendo el libro, se nota que era un tipo que atravesaba todos los límites del sistema, y se proponía aportar a la construcción de otras formas de hacer política”, enfatizó Mandakovic.

“El libro está muy bien escrito y documentado lo cual hace muy llevadera su lectura porque uno se va enganchando en el relato y concluye en que Darío no solo le puso el cuerpo a la vida sino también a la muerte porque su objetivo era enfrentar al capitalismo y en definitiva dejó un legado de lucha”, remarcó

Mariano Schejter remarcó la necesidad de “reconstruir la propia historia” y consideró necesario “también tener los propios mitos”.

“El libro es dinámico y de necesaria lectura porque cuenta la historia militante de Darío que luchó hasta las últimas consecuencias contra la clase dominante que, como decía, Rodolfo Walsh, nos quieren sacar la historia”, advirtió.

Sergio Job instó a repensar las experiencias que surgieron durante la resistencia al neoliberalismo, y rescatar de militantes como Darío Santillán la voluntad para desarrollar la militancia cotidiana, más allá de los grandes episodios que suelen ser registrados por la historia, como “el Cordobazo”.

“El libro hace pensar que en la lucha de clases hay avances y retrocesos y te atraviesa emocionalmente porque la muerte de Darío significó un abrupto toma de conciencia porque caímos en la cuenta de qué el poder te tira a matar”, reflexionó.

En el cierre de la charla, que posteriormente se transformó en un enriquecedor debate, Mariano Pacheco agradeció al Cispren porque que le abrió las puertas para presentar el libro, que escribió junto a los compañeros Ariel Hendler y Juan Rey.

Luego del debate fue el turno de los poetas del “Grupo Pan Comido” y de los integrantes del grupo “Zeppelín Teatro”, quienes leyeron poemas de la obra “KyS” ( Kosteki y Santillán) escrita por dramaturgo de Jorge Villegas.

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Argentina: San Luis no es una excepción

RED ECO

Las imágenes de presos obligados a desnudarse y reclinarse en el piso del patio de la Penitenciaría de esa provincia provocaron un repudio generalizado. Sin embargo, es solo un ejemplo de prácticas sistemáticas que se producen en distintos lugares de encierro de todo el país.



Las imágenes que dan cuenta del trato a presos en San Luis recorrieron el país generando todo tipo de repudios. Incluso llegó a pronunciarse sobre el tema el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda: “Repudiamos este tipo de prácticas y exhortamos al gobierno provincial de San Luis para que disponga de todos los mecanismos necesarios para prevenir los tratos crueles e inhumanos. La ley 26.827 determina mecanismos de prevención contra la tortura y el Gobierno Nacional hace tiempo que le solicita a las provincias, a través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y en los Consejos Federales que elaboren e implementen métodos de prevención en cada una de ellas”, declaró.

Sin embargo, tal como denunció la Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires (CPM) ese maltrato no es una excepción, sino una práctica sistemática de tortura que integra la rutina penitenciaria de castigo en las cárceles de todo el país: “El escándalo y la indignación que producen las fotografías difundidas de las requisas vejatorias y humillantes a ciudadanos detenidos en la provincia de San Luis no ponen al descubierto nada nuevo: es tan sólo otra evidencia de lo ya conocido por todos los poderes del Estado, pues existen recurrentes informes y denuncias en la Justicia y los foros internacionales que así lo acreditan”.

Una muestra de esta afirmación es el informe anual 2013 elaborado por la Procuración Penitenciaria de la Nación y presentado en el Congreso Nacional. Allí se señala que aunque el año pasado se registró un descenso en la cantidad total de muertes dentro de cárceles en comparación con 2012, sí se incrementó el número de fallecimientos violentos.

En 2013 hubo 45 muertes; 28 de ellas violentas. Se trata de la mayor cifra en los últimos doce años. Doce homicidios, nueve suicidios y otras siete muertes violentas en las cárceles federales.

En su informe, la Procuración explica que el recurso sistemático de la tortura y los malos tratos continúa siendo el problema más grave que condiciona la vigencia de los derechos humanos en las cárceles, la que se ve incrementada en los registros de este organismo año tras año. En 2013, hubo 718 casos de tortura y malos tratos registrados, contra los 441 del año 2012. A su vez, los colectivos más vulnerables en prisión fueron (y son) las mujeres y personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex), los más jóvenes, los extranjeros y las personas con discapacidad.

Durante 2013, la Procuración recibió 46.582 demandas de parte de la población reclusa. 26.869 fueron recibidas telefónicamente y 17.193 en entrevistas personales durante las visitas a la cárcel.

Otro triste record del año pasado es la cantidad de personas presas en cárceles. En diciembre, la cifra llegaba a las 10.000 personas detenidas. Según la información oficial que publica el Servicio Penitenciario Federal, tal superpoblación no existiría ya que contarían con 10.792 plazas. De todos modos, la Procuración advirtió que en el último tiempo se ha excedido el cupo de alojamiento en los Complejos Penitenciarios de la Zona Metropolitana, manteniendo a personas detenidas en lugares no habilitados.

“A 30 años de democracia, tortura Nunca Más”

Bajo esa consigna, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) lanzó una campaña con el objetivo de reafirmar la vigencia del “Nunca Más”, ya que “más allá de los avances en el reconocimiento y respeto por los derechos humanos, aún falta mucho por hacer”.

En este sentido, afirman que la tortura sigue siendo una práctica sistemática, cometida por las fuerzas policiales, penitenciarias y por personal de custodia de los centros de encierro, pero consentida, avalada y promovida por el poder político y judicial: “Se debe considerar tortura a todas aquellas acciones ocasionadas por agentes del Estado con la intencionalidad de producir sufrimiento físico y/o psíquico sobre la víctima. Por eso, una golpiza es tortura (…). A partir de la sistematización realizada por la CPM de los relatos de niños y niñas detenidos en institutos de menores, es posible afirmar que la violencia institucional ejercida por la policía bonaerense al momento de la aprehensión y durante la detención resulta sumamente grave, pudiendo agruparse en tres tipos de ‘prácticas sistemáticas’: 1) torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes; 2) Amenazas e intimidaciones; 3) Robos/hurtos por parte de los agentes policiales. De un total de 236 jóvenes entrevistados, el 68% fue víctima de violencia policial en el momento de la aprehensión”.

Para la CPM, algunas condiciones de encierro también deben ser consideradas como torturas. No sólo las golpizas, sino también el hambre y frío, el robo sistemático de elementos personales, el aislamiento en celdas de castigo, los traslados constantes, el impedimento del contacto con la familia, la falta de atención médica, acciones caracterizadas como “prácticas intencionales que buscan el padecimiento no sólo físico sino también psíquico como modalidad de gobierno de la población interna” de las cárceles.

Números y realidades que dan cuenta que la violación a los derechos humanos en los lugares de encierro es sistemática y no simples episodios aislados protagonizados por policías o penitenciarios que abusan de su función. Ellos actúan de la forma en que se pretende que lo hagan y para ello cuentan con el aval de gran parte del poder político y judicial.

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