viernes, 18 de julio de 2014

¿Qué es el neo-desarrollismo? (Parte II): Una visión crítica. Argentina y Brasil

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Argentina volvió a encabezar un viraje económico con políticas neo-desarrollistas, que complementaron la valorización internacional de sus exportaciones y la recuperación de la rentabilidad pos- 2001. Pero el ensayo duró poco y ha declinado por el efecto de la inflación, el déficit fiscal y las devaluaciones.

La crisis global no explica los desequilibrios actuales. Se apostó al virtuosismo de la demanda eludiendo la centralidad de la ganancia. La renuncia a una apropiación mayor de la renta sojera socavó el modelo. Se confió en capitalistas que utilizaron los subsidios para fugar capital sin aportar inversiones.

El control de cambios fue tardío e ineficaz, no hubo reforma impositiva progresiva y se retoma el endeudamiento externo. El modelo mantuvo el perfil extractivo, la estructura industrial dependiente y un sistema financiero adverso a la inversión. Los críticos neoliberales propician la perpetuación de esas falencias.

En Brasil se discute la existencia de una variante conservadora de neo-desarrollismo, una versión más regulada del neoliberalismo o la vigencia de un tenue giro industrialista. Allí no se afrontó la crisis y la rebelión popular que convulsionaron a la Argentina. Pero la economía se ha estancado y se sobredimensiona la expansión de la clase media con falacias estadísticas y espejismos de consumo.

El neo-desarrollismo es un proyecto diferenciado dentro del patrón de exportaciones básicas las últimas décadas. Es poco fructífero cuestionar su denominación y corresponde distinguir las miradas elogiosas y críticas. Es un programa de economías medianas afectadas por rentas agro-exportadoras que disuaden la inversión fabril. Intenta canalizar el excedente hacia la actividad industrial, pero retrocede frente a los conflictos que suscita y recrea el círculo vicioso de los ensayos fallidos.

En Argentina se implementó el principal ensayo del neo-desarrollista de la última década. El país volvió a encabezar los virajes económicos de la región, como ya ocurrió en los años 50-60 con la sustitución de importaciones y en los 90 con el neoliberalismo extremo. Reafirmó su papel de experimentador de mutaciones significativas en América Latina. Este rol de adelantado es reivindicado por los autores que ponderan el modelo, en comparación a los esquemas ortodoxos de otras economías. (1)

Un corto ensayo

El esquema intentado en Argentina logró cierta efectividad en la fase inicial del gobierno kirchnerista. Durante ese período (2003-2007) se reunieron las condiciones para lograr alto crecimiento, con baja inflación y recuperación del empleo.

Las políticas neo-desarrollistas aportaron un tercer ingrediente a los fundamentos objetivos de este ciclo. El primer determinante fue la depreciación de los salarios y la consiguiente recomposición de la rentabilidad que legó el derrumbe del 2001. El segundo motor de la expansión fue la valorización internacional de las agro-exportaciones.

Las iniciativas neo-desarrollistas introdujeron cambios en la administración del estado y un nuevo arbitraje entre los grupos dominantes. Pero este curso mantuvo muchos vasos comunicantes con el esquema precedente. Subordinó la meta de reindustrializar a la continuidad de exportaciones primarizadas y apuntaló a los sectores empresarios más internacionalizados.

El modelo limitó inicialmente la valorización financiera y adaptó el rumbo de la economía a la nueva relación social de fuerzas impuesta por la rebelión del 2001. Hubo contemporización con las demandas populares y se recurrió a una mayor escala de asistencialismo.

Durante cuatro años se pudo gestionar la economía con los parámetros del modelo Bresser-Ferrer. Hubo superávit fiscal primario, alto tipo de cambio, bajas tasas de interés y expansión del consumo. Pero la acelerada disipación de esta coyuntura anticipó el escaso margen existente para mantener ese curso.

En el 2007-2010 comenzó la inflación y se frenó el crecimiento. El modelo persistió con los nuevos impulsos aportados por la introducción de un ingreso universal asistencial y la estatización de los fondos de pensión. Con esas medidas se intentó sostener un esquema ya amenazado por el deterioro de sus principales variables.

Esos desequilibrios emergieron con fuerza a partir del 2011. La inflación se intensificó, la producción se estancó, el déficit fiscal reapareció y fallaron todas las iniciativas implementadas para revertir el declive. El control de cambios, la pesificación y la expansión de la emisión no atenuaron el resquebrajamiento del modelo.

A comienzo del 2014 resurgieron finalmente las tensiones clásicas de la economía argentina que condujeron a las repetidas debacles del pasado. La reiteración de esos colapsos se encuentra actualmente contrarrestada por el limitado nivel de endeudamiento público y privado, la solvencia de los bancos y la continuada valorización de las exportaciones. Por esta razón el PBI se contrae, pero con apuestas a un rebote ulterior. Numerosos capitales internacionales ya preparan su arribo para adquirir empresas. (2)

Sin embargo, la continuidad del proceso neo-desarrollista ha quedado severamente afectada por el debilitamiento político-electoral del kirchnerismo. Es muy probable que en los próximos años, Argentina atraviese un giro político semejante al observado al final de los grandes ciclos de las últimas décadas. Ya ocurrió a mitad de los 70, durante los 80 y en el 2001-03. En los tres casos el peronismo registró una convulsión mayúscula y pudo reconstituirse, pero sin recuperar la fidelidad popular que rodeó a su gestación. Ha sobrevivido más que otras fuerzas semejantes de América Latina transitando por una amplia gama de variantes, que incluyeron el nacionalismo inicial, la radicalidad popular, el giro represivo y el neoliberalismo.

A diferencia de sus antecesores el kirchnerismo encabezó una administración con fisonomía centro-izquierdista y retórica progresista. Restauró el sistema político, otorgó importantes concesiones democráticas y sociales e improvisó un proyecto diferenciado del peronismo tradicional. Pero no logró generar una identidad política sustituta. (3)

Este período concluye con un giro conservador de adaptación a las demandas del establishment. Este viraje incluye una gran devaluación y achatamientos de los salarios. A la luz de los enormes desequilibrios acumulados durante los últimos años es muy dudosa la persistencia del curso económico actual.

Múltiples desajustes

La elevada tasa de inflación es la principal manifestación de las tensiones generadas por el modelo. Ese incremento de los precios supera en los últimos seis años la media global o latinoamericana y se ha estabilizado en torno al 25-30% anual. No decae en las coyunturas recesivas y su porcentaje real fue desconocido durante largo tiempo por la manipulación oficial de las estadísticas. La gestión cotidiana de la economía quedó afectada por esta distorsión de un indicador clave.

El incremento de los precios obedeció inicialmente al reducido nivel de inversión frente a una demanda recompuesta. Ese cuello de botella se reforzó posteriormente por el manejo concentrado de numerosos sectores. La remarcación permitió mantener el nivel general de las ganancias una vez disipada la capacidad ociosa. (4)

Algunos economistas cuestionan este diagnóstico de “inflación por oligopolio”, estimando que la carestía deriva de una “puja distributiva” entre empresarios y trabajadores. Argumentan que en otros países la misma concentración de los negocios no se traduce en inflación. (5)

Pero tampoco la disputa social por el ingreso genera allí el mismo incremento de los precios. En esos países los mismos desequilibrios desembocan en otro tipo de tensiones, puesto que el recurso inflacionario no está incorporado al manejo corriente de la actividad. Por simple experiencia, los capitalistas argentinos apelan más a la remarcación que sus pares de otros países. Es una conducta muy asociada con la elevada expatriación de capitales y el manejo de inversiones dolarizadas.

Los rebrotes inflacionarios obedecen, además, a la preeminencia de una estructura exportadora de alimentos que encarece todos los costos agrarios, al compás de la valorización internacional de esos productos. Finalmente, en los últimos años la inflación se intensificó por la decisión oficial de sostener el consumo a través de una intensa emisión. Este ritmo de creación de moneda quedó divorciado del respaldo en divisas y de los montos requeridos para la producción. Por esta razón se acentuó la depreciación del peso.

El déficit fiscal constituye el segundo punto crítico del modelo. Ya se aproxima al 3% del PBI y afecta duramente a las provincias, que destinan la mitad de sus presupuestos al pago de salarios. Ante la ausencia de financiación el gobierno promueve recortes a los subsidios del transporte y la energía para calmar las presiones del establishment.

El tercer campo de turbulencia ha sido la caldera cambiaria que estalló a fin del 2013. El gobierno implementó la devaluación que pretendía evitar. Intentó contener la estampida cambiaria vendiendo reservas, pero terminó generando una hemorragia que redujo peligrosamente el respaldo de los pesos en circulación.

También se introdujeron formas de control cambiario que los neoliberales cuestionaron a viva voz, culpando al intervencionismo estatal por la “inestabilidad de los mercados” (6). Pero esa injerencia fue muy acotada y sólo buscó detener las presiones devaluatorias. Como Argentina no fabrica los dólares que utiliza para solventar sus compras externas, necesita algún tipo de regulación estatal cuando las divisas comienzan a escasear.

El gobierno intentó contrapesar el “mercado libre” que manejan los bancos y los exportadores. No violó ninguna ley de la naturaleza, ni tampoco los principios de una economía sana. El control de cambios fue introducido en forma tardía y se manejó con total arbitrariedad. En lugar de penalizar a los especuladores, los funcionarios toleraron la apropiación bancaria de los menguantes dólares.

Después de transitar por todos los rumbos posibles, el gobierno se embarcó en un ajuste que cuestiona todos los principios neo-desarrollistas. Elevó drásticamente las tasas de interés y forzó un encarecimiento del crédito que asfixia el consumo. De un estancamiento en la creación de puestos de trabajo se pasó a una coyuntura de menor empleo, en un marco de alta informalidad laboral. Este contexto se ubica muy lejos de la depresión del 2001, pero el modelo se ha quedado sin combustible.

Lo más traumático son las medidas de restricción salarial que convierten a los ingresos populares en la variable de ajuste. La inflación licúa los salarios, las jubilaciones y los programas de gasto social. El gobierno oculta las cifras de pobreza e indigencia para no transparentar que su promedio actual se asemeja a los decenios anteriores. Nadie puede exhibir como un logro de la “década ganada”, que la pobreza afecte hoy al trabajador y no al desocupado, o que el asistencialismo evite las situaciones de extrema hambruna.

Argentina ha vivido muchas veces estas coyunturas críticas. Pero las condiciones actuales difieren significativamente en el plano político y económico de los antecedentes traumáticos legados por el “rodrigazo” (1975), la hiperinflación (1989) o el colapso general (2001). La tensión actual no tiene el alcance del pasado, pero ilustra la impotencia de la receta neo-desarrollista para evitar los temblores que atormentan a la economía.

Crisis global y demanda

Los problemas del esquema ensayado en Argentina son reconocidos por sus propios promotores. Suelen atribuir esas fallas al impacto de la crisis global que irrumpió en el 2008. Afirman que el modelo permitió contrarrestar las consecuencias más dramáticas de esa convulsión, pero sin neutralizar todos sus efectos. Establecen comparaciones con Europa y remarcan las virtudes del crecimiento nacional frente al resto de Sudamérica. (7)

Pero la crisis mundial afecta en forma muy diferente a cada región o país. Basta comparar la prosperidad de China con el derrumbe de Grecia para notar esas disparidades. El contraste que se establece entre Argentina y Europa del Sur olvida que la primera economía soportó en el 2001, el vendaval que actualmente sacude al Viejo Continente. Los ciclos de prosperidad y depresión global no están sincronizados.

Ciertamente el divorcio del mercado financiero internacional y la prioridad asignada al consumo, diferencian al modelo argentino de la apertura neoliberal, imperante en otros países de Sudamérica. Pero el impacto de la crisis mundial ha sido limitado y semejante en ambos casos, dada la afluencia común de divisas que generó la apreciación de las exportaciones. Los precios récord de la soja y los ingresos aportados por la agro-exportación durante la última década, superaron en cinco veces el promedio de los 90 y en diez veces la media de los 80.

Los principales desequilibrios del experimento neo-desarrollista radican en el propio modelo. Ese esquema supuso que bastaba con alentar la demanda para incentivar el despegue de un círculo virtuoso de inversión y crecimiento. Inspirados en la heterodoxia keynesiana, sus promotores imaginaron que el simple aliento al consumo impulsaría a toda la economía hacia un sendero de crecimiento auto-sostenido. Pero lo que funcionó en el 2003-07 perdió consistencia en el 2008-2010 y se tornó inviable desde el 2011.

Bajo el capitalismo los empresarios no sólo se interesan por el comportamiento de las ventas. Priorizan las ganancias y evalúan los costos. El empuje del consumo es reactivador en ciertas coyunturas, pero obstruye la rentabilidad en otras circunstancias.

Los heterodoxos suelen cometer una ingenuidad simétrica al ideario neoclásico, al imaginar grandes expansiones de la oferta productiva por el mero repunte de la demanda. Esperan una reacción inviablemente positiva de los empresarios frente a esa mejora, olvidando la gravitación de otras variables como el riesgo o el beneficio. Su idealización del capitalismo les impide percibir las contradicciones de este sistema.

Con esas ilusiones apostaron una y otra vez a la auto-corrección del modelo, mediante sencillos empujes de la demanda que terminaron generando impulsos inflacionarios, solventados con elevado gasto público y alta emisión. Lo que funcionó durante la salida de la convertibilidad por la existencia de importantes recursos ociosos, perdió viabilidad en la coyuntura posterior.

Esas políticas permitieron incluso ciertos resultados de corto plazo frente a la recesión del 2009. Aprovecharon la subsistencia de un gran colchón de fondos públicos para reanimar la economía. Pero ese excedente se disipó posteriormente. Cuando en el 2013-2014 desapareció el margen para posponer ajustes, el gobierno recurrió a las políticas ortodoxas de contracción de la demanda, que el neo-desarrollismo suele objetar enfáticamente.

La renta convalidada

El ensayo neo-desarrollista ha fallado por la incapacidad del gobierno para incrementar la apropiación estatal de la renta de la soja. Esta medida es una condición insoslayable para estabilizar un modelo de expansión productiva y mejoras sociales. El kirchnerismo pretendió aumentar la captación pública de ese excedente subiendo los impuestos a las exportaciones de la soja (retenciones). Pero fue derrotado en la confrontación del 2008 con el agro-negocio y desde ese momento abandonó todo intento de retomar la iniciativa en este campo.

Ese desenlace marcó un punto de inflexión. No le impidió al gobierno preservar (y recrear) su hegemonía política, pero le quitó al estado los recursos necesarios para la reindustrialización. Persistió cierto crecimiento, pero con los motores del desarrollo totalmente apagados.

Argentina es una economía agro-exportadora asentada en la extraordinaria fertilidad de la tierra. Ese ventajoso acervo de recursos naturales constituye una maldición bajo el capitalismo, puesto que establece un alto piso de renta comparativa para cualquier otra inversión. Ninguna actividad ofrece un nivel de rendimiento semejante al agro. Esta asimetría históricamente determinó la preeminencia inicial de la ganadería y los cereales y su reemplazo actual por la soja.

La industria no pudo competir durante la centuria pasada con el latifundio terrateniente y no logra rivalizar en la actualidad con los Pools de Siembra. Un sector primario que ofrecía escasas ofertas de trabajo a los chacareros, ya no crea empleo en la era de la siembra directa. La aglomeración en villas miserias que generaba el éxodo rural del interior ha devenido en informalidad laboral masiva, a partir del deterioro de la industria.

Los distintos proyectos de industrialización que se implementaron desde la segunda mitad del siglo XX apuntaron a contrarrestar esta tendencia a la primarización estructural. Pero todos afrontaron el mismo límite que impone la elevada renta agroexportadora al estrecho beneficio fabril. Como la fertilidad natural de la tierra asegura costos muy inferiores al promedio mundial, la vieja tentación de privilegiar el agro (o a su extensión agro-industrial) invariablemente se renueva.

Esa primacía agroexportadora reapareció con fuerza en las últimas décadas de modernización de la producción agrícola (modificaciones genéticas, agroquímicos, maquinaria de última generación) y aumento de la demanda internacional (por especulación financiera, compras de China-India y agro-combustibles).

Este escenario volvió a disuadir el tibio intento oficial de sostener la actividad fabril, más allá de alguna sustitución de importaciones. Los capitalistas de la soja mantuvieron su renta y el estado se quedó sin los ingresos necesarios para desenvolver un modelo productivo. En estas condiciones el gobierno archivó su proyecto y se resignó a gestionar el status quo de una economía sin dinamismo industrial.

Algunos autores extraen otro balance del conflicto con los agro-sojeros. Estiman que ese choque derivó en una radicalización progresista del oficialismo e incentivó medidas favorables al modelo neo-desarrollista (como la estatización de los fondos de pensión y la asignación universal). (8)

Pero esta caracterización invierte lo ocurrido y no explica los desequilibrios que finalmente empujaron al kirchnerismo al ajuste. Ignora que al renunciar a un manejo mayor de la renta el gobierno perdió el rumbo y se diluyó su proyecto.

Existió otra posibilidad para retomar el control de la renta durante la crisis cambiaria de principios del 2014 que requería especial voluntad política. El gobierno podía intentar en ese momento la nacionalización del comercio exterior, para obligar a los exportadores y financistas a liquidar los dólares acaparados. Pero optó por el libreto convencional.

El control estatal sobre las divisas es imprescindible para superar el status de Argentina como agroexportador de productos básicos. Únicamente el monopolio estatal del comercio exterior asegura la comercialización centralizada de los enormes recursos que tiene el país. Otras instituciones que ya existieron en el pasado -como el IAPI- podrían complementar esta labor, negociando los precios y financiando la siembra o la cosecha. Esas entidades permitirían desvincular los precios locales de las cotizaciones internacionales y contribuirían a contrarrestar la inflación generada por la exportación de alimentos.

El ensayo neo-desarrollista socavó su propio despunte al renunciar al único instrumento eficaz para cortar la especulación cambiaria y la facturación fraudulenta de las exportaciones. Eludió comenzar la desprivatización de un ingreso que pertenece a todo el país y que permitiría remodelar la producción agropecuaria, frenar la expansión de la frontera sojera, recuperar la ganadería y recrear la vitalidad de los cereales y los cultivos regionales.

Burguesía e inoperancia

El neo-desarrollismo apostó por enésima vez al comportamiento productivo de la burguesía, olvidando los reflejos que ha perfeccionado este sector para fugar capitales, remarcar precios y desinvertir. Las expectativas que todos los gobiernos depositaron en esa franja siempre concluyeron en estruendosas decepciones.

Esa conducta de los capitalistas argentinos obedece a numerosas razones. Ha influido la formación histórica de un sector muy dependiente de la financiación estatal, tradicionalmente débil frente a la oligarquía y muy temeroso de la clase obrera. También incide la frustrada experiencia con la sustitución de importaciones y la pérdida de posiciones frente a Brasil.

Muchos autores suelen constatar periódicamente estos fenómenos, sin extraer ninguna conclusión. A los sumo sugieren que el estado debe ampliar su presencia económica para sustituir esa deserción. Pero ese reforzamiento también generaría tensiones y no podría atravesar ciertos límites, puesto que un modelo de “capitalismo estatal sin capitalistas” carecería de sentido. (9)

La frustración actual es proporcional a las expectativas depositadas en la burguesía local. El kirchnerismo ponderó a ese sector y lo benefició con cuantiosos recursos del estado esperando mayores inversiones. Pero esos subsidios volvieron a engrosar el patrimonio de los amigos del poder, sin ningún rédito productivo para el conjunto de la economía. Cada vez que ese uso parasitario salió a la superficie, el gobierno reemplazó a un favorecido por otro. Todos los grupos privilegiados aumentaron su riqueza a costa del erario público y protegieron su dinero en el exterior.

La burguesía local participó en los negocios más rentables que le ofreció el kirchnerismo y se retiró cuando debía aportar capital propio. En lugar de “enterrar capital” en inversiones de largo plazo ha preferido embarcarse en operaciones de alta rentabilidad inmediata. Con esa conducta participó en las privatizaciones en los 90 y ahora observa con atención el posible regreso de los fondos de inversión para la reestructuración de las empresas.

El neo-desarrollismo no sólo falló por su expectativa en los capitalistas. La última década estuvo signada también por una impotencia mayúscula en el terreno cambiario, impositivo y financiero.

Con el manejo de dólar se experimentaron todas las alternativas de introducción y eliminación de controles. En lugar de forjar un sistema protección de las divisas para las actividades prioritarias, se terminó armando un barroco dispositivo de medidas inútiles.

En el plano impositivo quedó nuevamente congelada la reforma progresiva discutida en incontables oportunidades. Las propuestas para gravar la renta financiera, el juego y las actividades minero-extractivas han sido tan numerosas, como los proyectos para reintroducir los aportes patronales en la previsión social. Se habló hasta el cansancio de estos temas sin ningún correlato en definiciones prácticas.

El colmo de las contradicciones oficiales ha sido la orgullosa política de cancelar deuda externa utilizando reservas del Banco Central. Rifaron el principal resguardo que tiene la economía, para exhibir al gobierno como “pagador serial”, a la espera de una respuesta amigable del mercado. Supusieron que los banqueros reingresarían las divisas que les entregaban los funcionarios y se abonó puntualmente una deuda pública resultante de infinitos canjes, sin investigar su origen y legitimidad.

Esta sucesión de fracasos ha sido coronada en el 2014 con el giro hacia la recreación del endeudamiento externo. Con ese objetivo se pagan las sentencias que emitió el tribunal del Banco Mundial (CIADI), a favor de cinco empresas afectadas por la pesificación que sucedió a la convertibilidad. También se reabrió por tercera vez el canje de títulos externos en litigio, para ofrecer un nuevo acuerdo a los fondos buitres. Estos financistas adquirieron por moneditas las acreencias argentinas desvalorizadas y ahora aguardan su pago integro en los tribunales de Nueva York. (10)

Por el simple arreglo de los litigios pendientes, la deuda externa volverá a crecer en forma muy significativa. La relación con el FMI es cada vez más cordial, desde que el gobierno aceptó la supervisión del organismo en la elaboración un nuevo índice de precios. Con el Club de Paris se llegó a un acuerdo de pago de las deudas contraídas durante la dictadura, se incrementaron sustancialmente los montos a cancelar y se reconocieron inadmisibles comisiones y punitorios.

El gobierno busca créditos externos luego de varios años de desembolsos que afectaron seriamente a las reservas. Presentó como un acto de “soberanía financiera” ese gran traspaso de fondos a los acreedores. Ahora intenta reiniciar un nuevo ciclo de endeudamiento de los entes estatales y provinciales. No sería la primera vez que con el lema de “financiar obras de infraestructura” se utilizan esos capitales para solventar los gastos corrientes.

Con el mismo objetivo de retomar el endeudamiento externo se ha indemnizado a REPSOL, desconociendo la promesa de auditar el saqueo que consumó esa compañía. Algunos economistas describen esa capitulación como un logro, argumentando que el país necesita inversiones para recuperar el faltante energético. Pero olvidan que hasta hace pocos años Argentina exportaba combustible, mientras las reservas de petróleo y gas se desplomaban, generando el actual bache de importaciones. Este déficit no obedece al crecimiento de la economía. Simplemente hubo permisividad oficial frente a todos los incumplimientos de las compañías petroleras.

Las fallas estructurales

En las áreas más estratégicas hubo muchos discursos a favor de la industrialización, pero el modelo mantuvo intacto la creciente gravitación del extractivismo minero-petrolero. Se impulsó especialmente un tipo de minería a cielo abierto que genera efectos devastadores sobre la Cordillera. Las empresas dinamitan montañas disolviendo rocas con materiales químicos contaminantes. Esta actividad destruye el medio ambiente sin crear empleo, ni generar desarrollo. Engrosa las ganancias de corporaciones internacionales que tributan bajos gravámenes.

Los defensores del modelo que reconocen estos problemas, pero argumentan que la reindustrialización ha sido el dato descollante. Remarcan no sólo esta recuperación frente a la liberalización financiera de los 90, sino también ante el resto de la región. (11)

Pero esta caracterización se basa en una repetida comparación con la depresión del 2001. Como pocas economías padecieron un colapso tan agudo, resulta muy sencillo demostrar la inédita envergadura de la recomposición fabril que tuvo Argentina. Se olvida que una vez repuestos los niveles tradicionales de producción y empleo, quedó reinstalada la misma estructura industrial dependiente y vulnerable del pasado. Por eso reapareció la elevada importación de insumos y la escasez de divisas para solventarlos. El déficit comercial del sector se expandió, al compás de crecientes compras externas de bienes y equipos.

La recuperación cíclica de la última década reforzó, además, la concentración y extranjerización de la industria. Como se mantuvo una ley de inversiones extranjeras que otorga total libertad para remitir utilidades, el grueso de las ganancias fueron giradas a las casas matrices.

Las empresas trasnacionales controlan la mayor parte de la actividad industrial y no realizan transferencias de tecnologías. Como el mercado argentino es marginal a sus estrategias globales, el nivel de reinversión local es muy bajo. El gobierno no sólo convalidó este escenario, sino que promovió un innecesario boom automotriz. El contraste entre esa expansión y el desplome del sistema ferroviario retrata hasta qué punto estuvieron invertidas las prioridades del desarrollo.

La reindustrialización quedó adicionalmente bloqueada por la consolidación de un sistema financiero pro-consumo y anti-inversión. Las pocas regulaciones heterodoxas que se introdujeron para ordenar el mercado de capitales o actualizar la Carta Orgánica del BCRA, no alteraron la carencia de préstamos de largo plazo. Sólo multiplicaron la liquidez que manejan los bancos para motorizar la demanda.

El ocaso del ensayo neo-desarrollista está reavivando en Argentina las convocatorias neoliberales a imitar las políticas de apertura y privatización de los gobiernos conservadores. Como ya se les pasó la euforia con España o Irlanda, ahora elogian a Perú y Colombia, exhibiendo sesgados indicadores de crecimiento o inversión. Nunca hablan de la vulnerabilidad financiera, que afrontan todos los modelos abiertos al ingreso y salida de capitales especulativos. Tampoco mencionan las dramáticas consecuencias del extractivismo que sufren las economías minero-exportadoras.

Los neoliberales auguran una lluvia de dólares cuando se “recupere la confianza en un buen gobierno”, sin aclarar quién lucrará con esas divisas y cuánto costará su repago. También proponen extirpar el “populismo económico” y erradicar la perversa “intervención del estado”. (12)

Pero suelen desconocer el intenso estatismo que caracterizó a todos los gobiernos pro-mercado. El gasto público nunca se redujo significativamente bajo esas administraciones. También ellos utilizaron los recursos del estado para subsidiar a los empresarios afines.

Al cabo de una década el neo-desarrollismo tambalea. El modelo se distanció inicialmente del neoliberalismo, pero sin incluir las medidas requeridas para llevar a cabo la redistribución real del ingreso y el cambio de la matriz productiva. No modificó los pilares de una economía dependiente con gran desigualdad social.

Tres interpretaciones en Brasil

En Brasil existe un intenso debate sobre el neo-desarrollismo y su grado de aplicabilidad al gobierno del PT. Esta controversia ilustra cuán discutible es la presencia de un modelo de ese tipo en la principal economía sudamericana.

Estas reservas provienen de la evidente continuidad que mantuvo el primer mandato de Lula con la política económica precedente. Allí estuvo totalmente ausente la ruptura que introdujo en Argentina el derrumbe de la convertibilidad.

La gestión inicial del sucesor de FH Cardoso sorprendió por la sintonía que mantuvo con su antecesor. La nueva gravitación social alcanzada por los trabajadores, no se plasmó en un proyecto diferenciado de las tradiciones dominantes. El PT llegó al gobierno con la explícita aprobación de los grandes grupos capitalistas. No irrumpió en forma imprevista como Kirchner y adoptó desde el inicio una postura extremadamente conformista. (13)

Por esta razón muchos autores utilizaron denominaciones complementarias del neoliberalismo (social-liberalismo, neoliberalismo atenuado) para caracterizar el primer período de Lula. En ese debut no se avizoraron elementos de giro neo-desarrollista. Pero en el mandato posterior y en la administración de Dilma aparecieron ingredientes de un viraje que han suscitado tres caracterizaciones distintas.

Un primer enfoque considera que en estos períodos se consumó el pasaje hacia el neo-desarrollismo. Estima que el recetario ortodoxo fue desechado y que Lula debió otorgar concesiones al gran capital (altas tasas de interés, sistema impositivo regresivo, preeminencia del agro-negocio), para reintroducir la política industrial. Este curso es visto como una variante conservadora, que igualmente alentó la inversión pública y estimuló el consumo, mediante aumentos de la ayuda social y del salario mínimo. (14)

La segunda caracterización remarca el continuismo y la ausencia de rupturas con el neoliberalismo. Estima que el PT se amoldó al “Consenso Pos-Washington” con políticas económicas que estabilizaron el mismo curso de las últimas décadas. Sólo se introdujeron ciertas regulaciones en las privatizaciones, algún control en la liberalización financiera y acotados límites a la apertura comercial

Esta visión rechaza cualquier identificación del modelo de Lula con el neo-desarrollismo, señalando que esta última tradición implica liderazgo de la burguesía industrial, sustitución de importaciones y posturas nacionalistas. Estima que ese legado contrasta con la primacía asignada a la exportación y a la liberalización comercial, en un marco de apertura al capital extranjero, desnacionalización y dependencia tecnológica. (15) Otras variantes de este enfoque resaltan la continuada vulnerabilidad de la economía y de políticas ortodoxas encubiertas. (16)

Finalmente existe un tercer planteo intermedio. Señala que la experiencia gubernamental ha desmentido tanto a los aprobadores, como a los opositores del rumbo imperante. Estima que las corrientes neo-desarrollistas al interior del gobierno fueron ganando posiciones frente a las vertientes monetaristas, hasta imponer correctivos a la etapa inicial. Estos cambios se plasmaron en nuevas políticas fiscales de estímulo productivo, inversión pública y expansión de la Bolsa Familia.

Este giro es conceptualizado como una política híbrida, que permitió cierto crecimiento sin generar un programa coherente. La estrategia macroeconómica neoliberal del comienzo quedó entrelazada con iniciativas posteriores de cuño neo-desarrollista. (17)

Esta caracterización destaca que en el segundo mandato Lula modificó la primacía inicial de los bancos a favor de la industria. Estima que consumó un viraje de altas tasas de interés y políticas de libre ingreso de capitales, a orientaciones que privilegian la actividad fabril, con subsidios financiados por la previsión social. Considera que el Lulismo tomó partido por las fracciones de la burguesía que disputan con el capital financiero, resisten la desnacionalización y propician la protección del estado frente a sus rivales extranjeros. (18)

Comparación entre dos países

Las tres posturas en el debate brasileño divergen sobre el grado de incorporación de elementos neo-desarrollistas al modelo económico del PT. Pero todas las posturas reconocen la gran distancia existente con la experiencia argentina. (19)
En ningún momento se insinuaron en Brasil medidas comparables a la nacionalización de los fondos de pensión o conflictos equivalentes al choque que opuso al gobierno argentino con el agro-negocio. En los dos países hubo impulso al consumo, asistencialismo, políticas contra-cíclicas y fomento parcial a la reindustrialización. Pero el lulismo nunca introdujo las iniciativas neo-desarrollistas que caracterizaron al kirchnersimo.

Esta diferencia obedece a la disparidad de escenarios político-sociales que han imperado en ambas naciones. El lulismo y el kirchnerismo constituyen dos variantes de las mismas administraciones de centro-izquierda. Pero se han desenvuelto en contextos muy distintos.

Mientras que el gobierno de Brasil acentuó durante su gestión la desmovilización social, el legado de la rebelión del 2001 obligó a sus pares del Cono Sur a gobernar con un ojo puesto en la reacción de los oprimidos. Recompusieron en Argentina el poder de los privilegiados, otorgando importantes concesiones democráticas y sociales al grueso de la población.

Lula no estuvo sometido a las presiones desde abajo que forzaron a los Kirchner a actuar en un tembladeral. El matrimonio K reconstruyó un estado colapsado por el desmoronamiento de la convertibilidad, frente a un PT que mantuvo casi intacta la estructura transferida por Cardoso.

Esta diferencia explica la divergente incidencia del neo-desarrollismo. En Argentina se ensayó un esquema con creciente regulación estatal, para recomponer un mercado interno devastado. En Brasil la continuidad socio-liberal inicial fue pausadamente sustituida por medidas de intervención, para contrarrestar la erosión generada por la ortodoxia monetarista. Condiciones políticas disímiles determinaron orientaciones económicas distintas.

Tal como ocurrió en Argentina desde el 2003, los indicadores económicos de Brasil comenzaron a mejorar a partir del 2006, provocando cierto desconcierto entre quiénes auguraban un rápido eclipse. El crecimiento de las reservas internacionales, la mejora de la posición externa de Brasil, la reducción de la pobreza absoluta y el aumento del crédito de consumo sorprendieron a muchos analistas.

Al igual que en Argentina este resultado obedeció a una combinación de condiciones externas favorables (bajas tasas de interés, afluencia de capital, mejora de los términos de intercambio) y políticas internas de apuntalamiento de la demanda. La escala de la recuperación económica fue inferior en Brasil, porque ese país no atravesó un desplome comparable al padecido por Argentina, ni contó con el rebote que generan esos colapsos.

Pero una vez concluido el ciclo ascendente, en ambos países afloran las mismas contradicciones de modelos que impulsan la demanda, sin remover las obstrucciones estructurales al desarrollo.

En el caso brasileño la tasa de crecimiento 2006-2013 ha sido muy baja en comparación a períodos precedentes y estuvo sostenida en esquemas de endeudamiento para expandir el consumo. La tasa de inversión (17-20% del PBI) fue inferior a la media histórica y el pago de intereses de la deuda (40-45% de la recaudación fiscal) continúa agobiando a la economía. (20)

El ascenso geopolítico que registra Brasil no se traduce en una expansión económica equivalente. Encabeza el bloque sudamericano, auspiciando políticas autónomas de regionalismo capitalista y se ha consolidado como sub-potencia hemisférica. Pero su influencia es reducida en comparación a otras economías intermedias de Asia o Europa, que ganan espacio en el escenario global.

Un proyecto neo-desarrollista industrializador choca en Brasil con la prioridad asignada a la agro-exportación, en desmedro del desenvolvimiento manufacturero. El país depende cada vez más del agro-negocio y esta limitación es incluso reconocida por las visiones más afines al modelo actual. (21)

El freno al desenvolvimiento industrial se verifica en la pérdida de competitividad y en la fuerte gravitación del denominado “costo Brasil”. Esa obstrucción se corrobora, además, en el estancamiento tecnológico y en la obsolescencia de la infraestructura. Si en la segunda etapa del PT ganó espacio el lobby industrial, esa incidencia no ha generado una recuperación fabril significativa. Una gran distancia separa los esbozos actuales de neo-desarrollismo de los viejos modelos centrados en la prioridad industrial. (22)

¿Se masifica la clase media?

Algunos pensadores estiman que los efectos benéficos del neo-desarrollismo no se verifican en la estructura económica de Brasil, pero ya se corroboran en la expansión de la clase media. Destacan la consolidación de un nuevo segmento intermedio que reconfigura la fisonomía social del país. (23)

Pero esta caracterización sobre-dimensiona el ascenso del nuevo sector utilizando los mismos criterios que difunde el Banco Mundial. Este organismo postula que “la extensión de la clase media transforma a Latinoamérica”, a partir de un inédito aumento de ese sector (30%) entre el 2003 y el 2009.

Estos cálculos se basan en estimaciones inconsistentes que ubican en la clase media a cualquier trabajador que gane 10 dólares por día, más allá de las desigualdades imperantes en la sociedad. La pertenencia a una clase no se define en comparación a otros grupos, sino en función de la simple tenencia de cierto ingreso. Quiénes alcanzan ese piso quedan automáticamente ubicados fuera del universo de los humildes.

Con ese enfoque supone que la clase media se expande junto al aumento de la polarización social. La ampliación de ese segmento ya no atempera las brechas entre ricos y pobres, pero es igualmente retratada como un colchón intermedio. (24)

El discurso de crecimiento de la clase media se generalizó en Brasil a partir de las mejoras registradas en el salario mínimo. Se incluyó dentro del nuevo estrato a todos los trabajadores que obtienen un ingreso per cápita entre 141 y 500 dólares mensuales. Con ese cálculo se afirma que el 54% de la población pertenece a la clase media. Pero esta conclusión es poco realista en un país que ocupa la posición 84 en el índice mundial de desarrollo humano. (25)

Ciertamente hubo mejoras sociales reales en la última década. La recuperación de los salarios más postergados, los incrementos obtenidos en las negociaciones de las convenciones colectivas y el mayor financiamiento educativo retratan esos desahogos. Los beneficiarios de la Bolsa Familia obtuvieron una importante tajada de estos avances.

Pero el grueso de los campesinos quedó afectado por la concentración de la tierra y la disminución de la desigualdad fue muy limitada, en un país donde el 10% de la población posee el 75% de la riqueza del país. Además, la tasa de explotación se mantuvo invariable y se profundizó la precarización mediante distintas formas de sub-contratación. Un tercio de los nuevos empleos del período fueron absorbidos por los trabajadores terciarizados. (26)

La expansión de la clase media es frecuentemente identificada con la simple modernización del consumo. No se toma en cuenta que ese incremento de los volúmenes de compra se concretó con formas de crédito y tasas de interés poco sustentables. La persistencia de 30 millones de pobres cuestiona seriamente la presentación de Brasil como un país de segmentos medios. Se ha creado un nuevo círculo de ese sector, pero en un escenario de continuada segmentación social y convalidación del asistencialismo.

Denominaciones y proyectos

La caracterización del neo-desarrollismo como un proyecto económico diferenciado del desarrollismo clásico y del neoliberalismo suscita fuertes controversias. Algunos autores cuestionan la especificidad de esta corriente, estimando que su nombre oculta meras intenciones y proyectos no realizados. Consideran que no existen logros acordes a los objetivos enunciados en el terreno de industrialización o el desenvolvimiento. (27)

Pero es muy frecuente la aparición de términos que aluden a ciertas metas sin guardar sintonía con su concreción. Como esta situación se verifica actualmente con el neo-desarrollismo, conviene discutir el contenido del proyecto, evitando discusiones sobre la legitimidad de su nombre.

Si la validez del término asumido por cada enfoque estuviera determinada por el grado de cumplimiento del programa invocado, resultaría imposible cualquier clasificación. Nadie podría referenciarse en el socialismo (puesto que no existen sociedades igualitarias) o en el liberalismo (ante la ausencia de economías gobernadas por la pureza del mercado).

Al igual que cualquier otro concepto político o económico, el neo-desarrollismo pretende singularizar un proyecto representativo de ciertos sectores sociales. Es un error ignorarlo o descalificarlo por su distancia con el desarrollismo clásico. Sus propios promotores asumen esas diferencias, cuando utilizan el prefijo “neo” o el complemento “nuevo”.

La crítica a esta corriente no debe recaer en la veneración del viejo desarrollismo, olvidando que tampoco ese antecesor cumplió con sus metas. El frustrado proceso de reindustrialización actual prolonga las dificultades que enfrentó la versión fallida de los años 50-60. Las contradicciones con la primera experiencia anticiparon los problemas que vuelven a emerger en la actualidad.

El principal debate entre los intérpretes del neo-desarrollismo opone a quienes elogian y critican los propósitos (o resultados) de esa experiencia. En el caso de Argentina la postura favorable que asumen ciertos pensadores (Basualdo, Rinesi) contrasta con la mirada polémica que adoptan otros (Féliz). Nuestro enfoque se ubica en este segundo campo. (28)
Esta última visión busca comprender y cuestionar los cambios de modelos y políticas económicas, que se han registrado en América Latina en los últimos años. Estas modificaciones se procesan al interior de un mismo patrón de reproducción de exportaciones básicas. La complejidad del fenómeno justamente radica en la multiplicidad de vertientes que actúan dentro de la misma etapa del capitalismo.

Maldiciones y repeticiones

Es importante distinguir al neo-desarrollismo del neoliberalismo, para notar cómo las diferencias en el plano económico se proyectan a la esfera política, en afinidades hacia gobiernos de centroizquierda o administraciones derechistas.

El neo-desarrollismo no es una simple bandera demagógica de presidentes con discursos progresistas. Constituye la modalidad actual de los proyectos que periódicamente adoptan las elites, las altas burocracias o los grupos capitalistas de los países semiperiféricos. No es un programa en debate dentro Estados Unidos u Honduras. Irrumpe cíclicamente en el escenario político de Brasil, México o Argentina.

Este tipo de economías medianas necesitan retomar la industrialización. Cuentan con importantes mercados internos y masas de asalariados, pero sin el pilar que sostiene a esas estructuras en las potencias centrales. Han concluido hace mucho tiempo sus procesos de acumulación primitiva, pero enfrentan severas trabas periódicas para la acumulación de capital.

La consolidación internacional de una nueva gama de economías intermedias acentúa esta necesidad de recuperar el peso fabril. Pero este mismo escenario afecta las posibilidades de concreción de esa meta. Los países latinoamericanos que desenvolvieron su industrialización con cierto nivel de salarios, no pueden emular a los modelos asiáticos que expandieron la exportación manufacturera, a partir de mercados internos estrechos y carencias de recursos naturales. Las economías de la región necesitan expandirse aceleradamente, pero enfrentan espacios internacionales reducidos para materializar ese crecimiento.

Esta contradicción es muy severa para las naciones sudamericanas más afectadas que beneficiadas por la abundancia de recursos naturales. Ese excedente genera una altísima renta para bienes producidos a un costo inferior al promedio internacional. Este lucro se acrecienta cuando repunta el precio mundial de las materias primas, incentivando un rendimiento superior a la ganancia industrial.

Todos los programas desarrollistas han debido lidiar con esta contradicción, que induce a los capitalistas a evitar una actividad fabril de mayor riesgo y menor retorno que el negocio primarizado. Intentan revertir esta tendencia, canalizando porciones significativas de la renta hacia los emprendimientos industriales rehuidos por las clases dominantes. Implementan esta política mediante impuestos a las agro-exportaciones y subsidios a los industriales.

Las iniciativas neo-desarrollistas resurgen periódicamente frente a las consecuencias de la perpetuación rentista. Si los grupos dominantes se resignan al status tradicional de sus países como exportadores de materias primas, la economía queda sujeta al vaivén internacional de los precios de esos productos, no genera empleo y sufre el ensanchamiento de las fracturas sociales. Es lo que ocurrió durante el neoliberalismo extremo de los años 90.

Pero cuando los propios sectores dirigentes reaccionan con intervenciones estatales para utilizar la renta en procesos de industrialización, deben afrontar serios conflictos con los propietarios de ese excedente. Si pierden esa disputa se generan grandes crisis, que inducen al establishment a exigir un retorno a la situación precedente. Es lo que sucedió en Argentina en última década.

Esta oscilación histórica se ha repetido en numerosas oportunidades y por esta razón el neo-desarrollismo actual reitera frustraciones ya conocidas. Pero como persiste el desequilibrio estructural que empuja a retomar el intento, ninguna decepción elimina la tendencia a volver una y otra vez sobre los mismos pasos.

La definición del desarrollismo como una “religión de la periferia capitalista” ilustra esta peculiar tendencia a la reiteración. Al concluir una experiencia fallida emerge la amnesia social que hace olvidar ese fracaso, pero al mismo tiempo se preparan las condiciones para repetir el experimento. (29)

Sólo otro proyecto con metas igualitarias, liderado por clases populares, y encarado con dinámicas de lucha consecuente podría ofrecer una salida a esa encerrona.

Ver también:
- ¿Qué es el neo-desarrollismo? (Parte I): Una visión crítica. Economía

- Claudio Katz es economista, investigador, profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Notas:
1) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010) Globalización y competencia, Siglo XXI, Buenos Aires, (pag 129, 141-142)
2) Nuestra visión general en: Katz Claudio, (2013), “La Economía desde la Izquierda I. Coyuntura y ciclo”, II. Modelo y propuestas”. Disponible en: http://www.geocities.com/economistas_de_izquierda/28-11.
3) Nuestro enfoque en: Katz Claudio (2014), “Nuevo escenario, nuevas posibilidades”, 26/5. Disponible en: www.rebelion.org/noticia
4) Schorr Martín, Manzanelli Pablo, (2013) “Inflación oligopólica”, disponible en www.pagina12.com.ar, 24-3.
5) Crespo Eduardo, Fiorito Alejandro, (2013) “Es la puja distributiva”, disponible en www.pagina12.com.ar, 17/03.
6) Esta postura difunden economistas ortodoxos como: Melconian Carlos, (2013) “Faltan dólares, sobran pesos... Y seguiremos así”, disponible en www.lanación.com, 4-8. Ferreres Orlando, (2013) “Cómo salir del camino de la decadencia”, disponible en www.lanación.com, 5-7.
7) Felleti Roberto, (2013), “La crisis global y el futuro de la región”, www.lanación.com, 30-6.
8) Varesi Gastón, (2011), “Argentina 2002-2011: neo-desarrollismo y radicalización progresista”, Realidad Económica, n 264, noviembre-diciembre.
9) Un reciente ejemplo de estos problemas en: Zaiat Alfredo (2013), “Mariachi, burguesía y el estado”, www.pagina12.com.ar/diario,17/11.
10) Nuestra visión en: Katz Claudio, (2014),“¿Cuántos buitres acosan a la Argentina?”, disponible en: www.lahaine.org/katz, , 30/5.
11) Keistelboim Mariano, (2013) “Reindustrialización”, disponible en www.pagina12.com.ar/diario, 28/04.
12) Cortés Conde Roberto, (2013), “Acumular desequilibrios: la causa de las crisis recurrentes del país”, disponible en: www.lanación, 15-9.
13) Arcary Valerio, (2013) “Brasil dez anos de governos de coalizao”, disponible en: www.correiocidadania.com.br, 21/3.
14) Pomar Valter, (2013), Notas sobre a política internacional do PT, Secretaria de Relaciones Internacionales do PT, Textos para debate 7, Sao Paulo, (pag 23, 60-62, 79-92).
15) Goncalves Reinaldo, (2012), “Novo desenvolvimentismo e liberalismo enraizado”, Serviço Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.
16) Sampaio Arruda Plinio, (2012), “Brasil Hechos y mitos de los gobiernos”, disponible en: wordpress.com, 01/11.
17) Saad Filho Alfredo, Morais Lecio, (2011), “Da economía política a política económica: o novo-desenvolvimentismo e o governo Lula”, Revista de Economía Política, vol 31, n 4, outubro-dezembro.
18) Boito Armando, (2012) “A economia capitalista está em crise e as contradições tendem a se aguçar”, disponible en: www.jornalbrasildefato, 09/04.
19) Una comparación en: Crespo Eduardo, (2013) “Es un mito”, disponible en www.pagina12.com.ar, 20/01.
20) Lessa Carlos, (2013), “Dilma precisa de coragem”, disponible en: www1.folha.uol.com.br, 14/01.
21) Serrano Franklin, (2013),“Brasil debe ser locomotora”, disponible en www.pagina12.com.ar, 26/04.
22) Carneiro Ricardo de Medeiros, (2012) “Velhos e novos desenvolvimentismos”, Economia e Sociedade, Campinas, vol 21 dezembro.
23) García Marco Aurelio, (2010) “El nuevo desarrollismo”, disponible en: www.revistasocialista, 10/31.
24) Ver: Adamovsky Ezequiel, (2012), “El mito del aumento de la clase media” disponible en; www.clarin.com, 26/12. Gandásegui Marco A, (2012), “La clase media del Banco Mundial”, Panamá 13-11, disponible en: alainet.org/active
25) Berterretche Luis, (2013) “Los tramposos delirios de los tecnócratas del Banco Mundial”, www.argenpress.info, 10/04. Pasarinho Paulo, (2012) “El milagro propagandístico de la explosión de la “clase media”, www.vientosur, 06/08.
26) Sampaio Arruda Plinio, (2012) “Brasil; Hechos y mitos de los gobiernos”, wordpress.com, 01/1.
27) Cantamutto Francisco, Costantino Agostina, (2013), “Neo-desarrollismo: ¿cuánto hay de nuevo?”, Herramienta web 14, Octubre, disponible en: www.herramienta.com.ar
28) Basualdo, Eduardo, (2011), Sistema político y modelo de acumulación: tres ensayos sobre la Argentina actual, Atuel: Buenos Aires. Rinesi, Eduardo, (2011), "Notas para una caracterización del kirchnerismo", Debates y Combates, disponible en.www.calameo.com/books, 29/10. Féliz Mariano, (2013), “El neo-desarrollismo y la trampa de la renta extraordinaria, El caso de Argentina 2002-2012”, Contrapunto, n 2, junio, Montevideo. Katz Claudio “Los nuevos desequilibrios de la economía argentina”, (2010) Batalla de Ideas, n 1, año 1, septiembre, Buenos Aires.
29) Ouriques Nildo, “Desarrollismo y dependencia en Brasil”, (2012), Revista Pueblos, n 51, segundo trimestre.

Bibliografía:
- Azpiazu, Daniel, Schorr Martín, (2010), Hecho en Argentina Industria y economía, 1976-2007, Siglo XXI.
- Castelo Rodrigo, (2012), “O novo desenvolventismo e a decadencia ideológica do pensamento económico brasileño”, Serviço Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.
- Damill, Mario; Frenkel, Roberto, (2009), Las políticas macroeconómicas en la evolución reciente de la economía argentina, Buenos Aires, Cedes.
- De la Balze, Felipe, (1995), “Argentina y Brasil: enfrentando el siglo XXI”, Argentina y Brasil: enfrentando el siglo XXI, Asociación de bancos.
- Fontes Virginia, (2010), “Novas encruzilhadas e velhos fantasmas”, Encruzilhadas da América Latina no seculo XXI, Pao e Rosas, Rio.
- Katz Claudio, (2010), “Los nuevos desequilibrios de la economía argentina”, Anuario EDI, n 5, septiembre, Buenos Aires.
- Lozano Claudio, (2009), Transformaciones de la última década, edicion.com.ar/eblog/25-3.
- Neffa Julio, (2004), La economía argentina y su crisis, CEIL-PIETTE CONICET,.
- Porta Fernando, Bugna Fernández Cecilia, (2009), “El crecimiento reciente de la industria argentina. Nuevo régimen sin cambio estructural”, Crisis, recuperación y nuevos dilemas, La economía argentina 2002-2007, CEPAL, 2009.
- Rodríguez de Almedida Lucio Flavio, (2012), “Entre o nacional e o neonacional-desenvolvimentismo”, Serviço Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.
- Schvarzer, Jorge, (2000), La industria que supimos conseguir, Ediciones Cooperativas, Buenos. Airees.
- Zaiat, Alfredo, (2012) “Plan Fénix para América del Sur”, Página 12, 12-11.

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Después del Mundial, los BRICS

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Cuando Hugo Chávez impulsó la creación del Banco del Sur, los ‘hermanos’ latinoamericanos prefirieron mirar para otro lado, en especial Brasil, sin interés en promover un rival de su Banco Nacional de Desarrollo (BNDS). Tampoco tuvo mejor suerte el convenio entre Ecuador y Venezuela para sustituir al dólar en el comercio bilateral, incluso porque la divisa de los ecuatorianos es precisamente el dólar. La posibilidad de operar esa sustitución del dólar entre Argentina y Brasil, no pasó de una promesa de estudiante.

Estos devaneos tenían como premisa el desarrollo de una unidad latinoamericana - un objetivo histórico que las burguesías nacionales ni siquiera intentan alcanzar. En el relato nacional y popular, el Banco del Sur ha sido reemplazado por el de los Brics, el acrónimo de Brasil, Rusia,India, China y Sudáfrica. En Fortaleza, Brasil, estos países acaban de suscribir un acuerdo para establecer una banco común, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD)con un capital de u$s 50 mil millones (el mismo que tenía previsto el Banco del Sur) y reservas de u$s 100 mil millones.



La pata ‘nac & pop’ del nuevo banco, que se ofrece como una alternativa al FMI y al Banco Mundial, dominados por Estados Unidos, comenzó a renguear, sin embargo, desde su fundación. De acuerdo al insospechable BAE Negocios, un diario K, “para que la Argentina forme parte de los Brics tiene que resolver el litigio con los holdouts y las demandas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), para que se desactiven las Declaraciones Juradas de Importación (Djais)” (15.7). El FMI no lo podría decir mejor; o sea que los Brics debutan como agentes del capital financiero internacional. De entrada, sin embargo, se topan con un conflicto serio, esto porque India podría bloquear los acuerdos de la OMC que liberalizan el comercio de granos, para poder proteger la agricultura familiar y la seguridad alimentaria del país.

Para el diario brasileño Valor (12.7), “La idea es que el NBD nazca como una institución financiera conservadora. Del capital total de u$S 50 mil millones, cerca del 20% será en dinero, en cuotas de u$S 2 mil millones para cada socio”. Una migaja, que no permite mayores emprendimientos. “En un primer momento, el banco prestará sólo a los gobiernos y en casos excepcionales a los países”. O sea que se reduce a una red de seguridad financiera más que a una entidad de desarrollo. “Además, la idea es que las operaciones del banco, al igual que su estructura de capital, consigan obtener notas de crédito de las agencias internacionales de calificación de riesgo superiores a aquellas que tienen los países miembros”. Esto es una perlita, porque excluye de cualquier ventaja a los propios socios y hasta admite recargos de intereses (primas de riesgo) determinadas por las agencias de calificación. Al lado de esto, el Banco Mundial es los reyes magos. El acuerdo contempla también líneas de crédito recíprocas por u$s 100 mil millones en casos de crisis de reservas, como la que atraviesa Argentina en la actualidad. “El acceso a los créditos de línea, sin embargo, señala el diario brasileño, estará condicionado a acuerdos de ajuste fiscal con el FMI”. Lo que se ha inaugurado en Fortaleza es un nuevo banco internacional del ajuste sobre los gastos sociales y los ingresos de los trabajadores. La inversión china en las represas de Santa Cruz se encuentra protegida por la jurisdicción de París.

Vistas estas limitaciones, ¿a qué propósito apunta la creación del NBD? Dada la agudización de la competencia internacional, China, en primer lugar, busca asegurar espacios comerciales mediante la utilización de su propia moneda, el yuan. Es lo que ocurre en buena parte de Asia, donde se ha creado un Banco de Desarrollo Asiático. Las posibilidades para esto son limitadas: las transacciones diarias en dólares representan el 87% mundial; las que se tramitan en yuanes el 2% apenas. El yuan no es una moneda convertible, para que se convierta en una moneda de transacción corriente, China debería liberalizar su propio mercado de cambios, o sea abrir las puertas a la finanza internacional. Lejos de constituir una traba al capital internacional, los acuerdos que tienen como contrapartida el uso del yuan apuntan, en último término, a atenuar y eliminar esas barreras. Una internacionalización del yuan serviría también como un instrumento disciplinario contra los trabajadores de China, al exigir un control de los costos y los salarios. Gran Bretaña y Alemania acaban de conceder a dos bancos chinos estatales, la licencia para instalar sedes en Londres y Frankfurt para compensar transacciones entre yuanes y libras y euros, respectivamente. China defiende a muerte el sistema financiero vigente, porque tiene u$s 3 billones invertidos en deuda pública norteamericana; el conjunto de los bancos centrales de Asia amasa u$s 7.4 billones. ¿Autonomía monetaria?

En esta lucha por el mercado mundial, China enfrenta en América Latina dos obstáculos: la resistencia de la industria local frente a la manufactura china, por un lado, y el acaparamiento del comercio internacional de granos hacia China por parte de las multinacionales norteamericanas y europeas, por el otro. Para superar este problema ha desarrollado asociaciones con todas ellas - la más significativa ha sido la asociación con exportadores como Nidera, en Argentina, que ha obtenido a cambio de una participación en las ganancias en el comercio interior de China. En lugar de la ‘temida’ Junta Nacional de Granos, el kirchnerismo ha reforzado a los pulpos exportadores que acaparan la renta agraria. Brasil Foods sea acaba de asociar a empresas chinas para montar una fábrica procesadora de carne de aves en China y participar en la distribución de exportaciones brasileñas. La constructora brasileña Camargo Correa negoció con la China Railway Construction una concesión de líneas ferroviarias en Brasil. Las constructoras de Brasil y China tienen en la mesa un bocado de cardenal: la construcción de rutas interoceánicas para llevar el comercio recíproco al Pacífico. Todo esto supone nuevos aumentos de deuda externa; el creado BND tampoco reúne la capacidad de financiamiento para estos emprendimientos.

La creación del BND pone al desnudo el agotamiento de los bancos de desarrollos nacionales, como es el caso de BNDES de Brasil o como lo han querido hacer los K con la Anses, para financiar a la burguesía local. Estas entidades son financiadas por el Tesoro de sus países, que ven exhaustos sus recursos. La compensación del comercio con monedas locales no abre una perspectiva de autonomía monetaria, sino que las compromete aún más con políticas de ajuste para asegurar su estabilidad. No constituyen tampoco una reserva auténtica, porque solamente podría funcionar si es canjeable al dólar. La política de los países del Brics no representa una salida keynesiana (inversiones estatales) a la crisis mundial.

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La Ley de la Venganza. Los crímenes de guerra en Franja de Gaza y Ucrania

Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

Hace unas pocas semanas el presidente Piotr Poroshenko había anunciado a regañadientes un alto el fuego para el Este de Ucrania. Decía '...El escenario pacífico principal es nuestro plan A. Pero aquellos que cuentan con usar las negociaciones pacíficas solo para ganar tiempo y reorganizar las fuerzas, deben saber que tenemos detallado un plan B, del cuál no voy a hablar'. Pero el plan de alto el fuego del régimen, había nacido muerto. Estados Unidos y su asociado la Unión Europea no van a renunciar a la rica y estratégica región del Donbas. Es la jugada de la OTAN por Crimea. La Historia muestra que el imperialismo estadounidense, el neocolonialismo europeo, el expansionismo israelí, y muchos otros, como el régimen neofascista de Kiev, no buscan justicia sino venganza, y con ello el escarmiento.

Su respuesta es mucho mayor que la agresión, si la hay. En los hechos su concepción del derecho internacional es por lejos mucho peor que la Ley del Talión del 1:1. Se aproxima a un código que fue empleado en el antiguo Oriente, y en América hasta mediados del siglo XX por los shuaras, es decir los jíbaros. Estos, sostenían que dominaban el arte de la guerra permanente para sobrevivir, así aplastaron a los incas que intentaron invadirlos y fueron la única tribu que enfrentó y derrotó al imperio español, cuando intentó conquistar su territorio rico en oro. La jungla al sudeste de Ecuador una región hostil por siglos, donde reinaba el terror para sus habitantes y un infierno para todo forastero. Pero la ley shuara es la ley de la Venganza. Una sola muerte desencadena un efecto mutiplicador, una sucesión interminable de asesinatos que realimentan a su vez la sed de venganza. En la actualidad, esta clase de leyes pueden verse claramente, tal el caso de Estados Unidos y el 11-S con su reacción en Afganistán e Irak, o frente a dudosas amenazas con la destrucción furibunda de Libia por Francia y la OTAN, o en los castigos criminales del régimen de Kiev y del gobierno sionista de Israel hacia Palestina, entre muchos otros.

Como se había esperado, el plan B del régimen de Poroshenko con fuerte respaldo estadounidense y de la OTAN, consiste en la continuación de los crímenes de guerra contra el pueblo. Un plan de exterminio de las milicias populares y los opositores civiles independentistas del Este de Ucrania, en especial en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, que además incluye la limpieza política-ideológica de los territorios, que ya genera mediante el terror miles de desplazados y refugiados ucranianos-rusos, gran parte de los cuales están emigrando a Rusia. Para ello, Kiev ha sitiado militarmente y aislado a las principales ciudades rebeldes y los poblados de sus alrededores mediante bombardeos de artillería y aviación, cortando los abastecimientos. Un objetivo del baño de sangre, fuego y destrucción es quebrar psicologicamente a los ciudadanos catalogados como 'terroristas', que pidieron su autodeterminación en el referendo, y volcar sus voluntades en contra de los líderes de las nuevas repúblicas. El embajador de Rusia en la ONU, Vitali Churkin afirmó que el llamado plan de paz del presidente Poroshenko '...no ha sido más que una cortina de humo para intensificar la operación de castigo en el Este del país... que está acabando cada vez con más vidas de civiles y también de combatientes'. Para el canciller ruso, Serguéi Lavrov, la situación en Ucrania es similar o peor, al horror que se sufrió en Belgrado cuando en 1999 la ciudad fue bombardeada por la OTAN. Escuelas, hospitales, carreteras, edificios civiles y públicos, todo ha sido bombardeado.

Para el régimen de Kiev no habrá paz hasta que las plazas sean totalmente tomadas y aplastada la rebelión, es decir, la voluntad popular mostrada en el referendo. Lo cual ya está ocurriendo entre otras, en ciudades como Slaviansk, Kramatorsk, o en el pueblo Nikolaevka. Inmediatamente las fuerzas de Kiev, ocupan los edificios del gobierno local y plantan la bandera ucraniana. En esas ciudades, las tropas del régimen desataron saqueos y una caza de brujas contra los simpatizantes de las autodefensas, e instan a las minorías de ciudadanos pro-fascistas a delatarlos y culpar a los independentistas de la destrucción. Por otro lado, reclutan contra su voluntad y bajo amenazas a varones jóvenes para usarlos como carne de cañón en el próximo asalto al Donetsk, cuya población que también pide la autodeterminación está huyendo masivamente por el castigo de la operación antiterrorista. Hace días, las autodefensas produjeron varias bajas del Ejército de Ucrania al utilizar un lanzacohetes múltiple Grad, similar a los usados sistemáticamente por éste para asesinar civiles. La respuesta de Poroshenko fue vengar la muerte de los militares del régimen con cientos de vidas de las autodefensas '...Las autodefensas pagarán cada vida de nuestros militares con centenares de las suyas... Nadie podrá eludir la responsabilidad, todos las autodefensas se llevarán su merecido'.

En el Este de Ucrania, la relación de fuerza no está a favor de los autonomistas y pro-rusos sino del Ejército de Kiev, salvo que reciban apoyo militar de Moscú, lo cual no parece estar sucediendo mientras la ayuda al régimen títere por parte de Wahington y la OTAN es un hecho publicitado en forma alevosa por algunos funcionarios estadounidenses. El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, había declarado que la Alianza ha prestado ayuda material y técnica al Ejército ucraniano. Hace unas semanas, los cancilleres de los países miembros de la Alianza anunciaron la creación de un fondo fiduciario para reformar el sector de la Defensa de Ucrania, y para desarrollar las capacidades de su Ejército. Además, la OTAN entregará a Kiev armas y equipo militar de Ejércitos de los países de Europa Oriental, que a su vez serán compensados con armas nuevas de producción estadounidense.

La trampa está en que cualquier operación militar directa de Rusia en territorio ucraniano, daría un justificativo para que Kiev acelere su incorporación a la Alianza Transatlántica, de modo que Moscú no apunta a una opción militar sino hacia una salida negociada diplomática y política. El límite militar Moscú lo jugó en Crimea, región que el régimen de Kiev no reconoce como parte de Rusia sino de Ucrania y se propone recuperar. Sin embargo su Ejército no tiene posibilidad de victoria alguna en una confrontación bélica con la Federación Rusa. Por esas mismas razones al triplete Washington-Kiev-OTAN le interesa que la guerra intestina de baja intensidad continúe, al menos hasta que hayan retomado el control total de la región industrial, petrolera, minera y de tierras fértiles del Donbas. La portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Jen Psaki, afirmó que el gobierno de Ucrania '...tiene todo el derecho a llevar a cabo ataques aéreos contra civiles en el este del país, ya que de esta manera intenta mantener la unidad del Estado'.

Por eso las provocaciones del régimen son constantes, nuevamente el Ministerio de Exteriores de Rusia ha exigido a Kiev que sus fuerzas dejen de cruzar la frontera y ha protestado por el ataque contra guardias fronterizos rusos en la región de Rostov, limítrofe con Ucrania, declarando '...Tenemos pruebas de que el ataque armado contra los guardias rusos de frontera fue llevado a cabo tanto desde el territorio de Ucrania como desde posiciones preestablecidas en la Federación de Rusia después de la penetración de los atacantes desde el territorio de Ucrania'. También en Rostov, fue asesinado un ciudadano ruso y heridos otros civiles por varios proyectiles de mortero lanzados desde el territorio ucraniano. Por su parte Washington presiona con nuevas sanciones económicas, orientadas hacia los grandes capitalistas rusos y las transnacionales energéticas, mientras culpa a Moscú de la guerra en Ucrania, siendo que ésta se desarrolla bajo el guión estadounidense.

Las operaciones de castigo y represión al pueblo del Donbas deberían completarse antes del invierno, en que la situación económica de toda Ucrania comenzará a empeorar por la falta de gas y combustibles. Por eso, Washington acelera su penetración económica y la de sus transnacionales en el área del transporte de gas e hidrocarburos no convencionales.

Una vez que el territorio del Donbas haya sido pacificado a sangre y fuego, se intensificarán las operaciones psicológicas, mediáticas, culturales y de propaganda ideológica sobre la población ucraniana para generar odio visceral contra lo ruso, como ya se está haciendo en Odesa y Jarkov. Hay evidencias que en la región del Donbas están poniéndose en funcionamiento los llamados Campos de Filtración, para detectar quiénes son opositores al actual gobierno de Kiev y aislar a las personas 'no confiables'. El ministro de Defensa, Mijaíl Koval, declaró que los habitantes del sudeste de Ucrania serán sometidos a medidas especiales de 'filtración', y todos los adultos de las zonas rebeldes, incluso mujeres, serán desplazados a diferentes regiones. El Ministerio del Interior ucraniano anunció que durante la evacuación de las zonas de la operación de castigo por los corredores especiales, se aplicará el sistema de filtración de los refugiados. Aunque el mismo ministro del Interior de Ucrania, Arsén Avákov, aclaró que aparte de los resultados de la operación de filtración, toda la población del Donbas está clasificada como 'poco fiable'. Las directivas para las operaciones psicológicas de filtración, fueron preparadas para el presidente Poroshenko por el tanque de pensamiento (think tank) estadounidense RAND Corporation.

Con el gobierno marioneta de Kiev, la incorporación de Ucrania a la OTAN y su proyección de fuerza hacia el territorio ruso no está lejana, tampoco su transformación como plataforma del terrorismo atlantista y del nacionalismo neofascista para desestabilizar Crimea y penetrar al interior de Rusia. Lo que explica en parte, porqué la empresa armamentística rusa Almaz-Antey y el Ministerio de Defensa de Rusia, han comenzado a diseñar un nuevo sistema de defensa aeroespacial que cubrirá todo el perímetro del país, desplegando radares de alerta temprana de misiles para detectar lanzamientos de misiles balísticos y crucero.

En Ucrania, Washington abrió un importante frente de conflicto a Moscú, y el presidente Putin bien lo sabe '...A los que continúan hablando sobre su excepcionalismo no les gusta en absoluto la política independiente de Rusia. Los eventos en Ucrania así lo han confirmado, aplicar el doble rasero en las relaciones con Rusia no funciona... Debemos entender claramente que los eventos desencadenados en Ucrania son una muestra concentrada de la notoria política de contención hacia Rusia. Sus raíces se encuentran profundamente arraigadas en la historia y es evidente que tal política se ha mantenido, lamentablemente, después de la finalización de la Guerra Fría'. Pero las respuestas del gobierno ruso no se hacen esperar, y el mismo Putin viajó hacia la propia frontera del Imperio, en una gira de acercamiento que no casualmente comenzó por Cuba, donde prometió ayudar a '...superar el bloqueo ilegal impuesto por Estados Unidos', y firmó una serie de acuerdos de cooperación bilateral en petróleo, comercio, tecnología y la instalación de estaciones terrestres del GLONASS (Sistema de posicionamiento global de Rusia). Condonó además el 90% de la deuda que la Habana había contraído con la URSS, y el resto será invertido en Cuba en proyectos conjuntos para el desarrollo. La gira continuó por Nicaragua (donde se comenzará a construir el nuevo canal entre océanos, al margen de los Estados Unidos), luego por Argentina y Brasil donde asistió a la cumbre del BRICS reuniéndose con los líderes máximos de China, India, Brasil y Sudáfrica, entre otros. El BRICS constituye un fuerte impulso hacia la multipolaridad global, y una amenaza el sistema imperial del dólar como moneda preponderante para las transacciones internacionales, una preocupación no menor para el excepcionalismo unipolar del destino manifiesto de Washington, del que no está dispuesto a renunciar.

Mientras tanto en el otro extremo del mundo, Washington abrió también a China un nuevo frente de conflicto, Japón. A más de medio siglo de haber sido derrotado y ocupado militarmente por Estados Unidos y sus aliados, fue autorizado por Washington para incrementar en forma significativa la producción y exportación armas. El canciller japonés, Fumio Kishida y el ministro de Defensa, Itsunori Onodera, el secretario de Estado John Kerry y el secretario de Defensa estadounidense Chuck Hagel han firmando una serie de acuerdos para aumentar fuertemente la cooperación militar entre Estados Unidos y Japón. Entre otros, la instalación de un radar de alerta temprana en el país asiático para monitorear el Mar de China (y a China), y el despliegue de grandes aviones no tripulados (drones) a reacción de 14 toneladas de peso, 40 metros de envergadura (longitud de alas) y 14,5 metros de largo tipo Northron Grumman RO-4 Global Hawk, que operan a altitudes de hasta 18 kilómetros (a más de 10 kilómetros ya no son visibles a simple vista) y tienen largo alcance 14.000 kilómetros (hasta 30 horas de vuelo).

Por otra parte en Oriente Medio, en la Franja de Gaza, la mayoría de los cohetes con cabeza de combate que dispone la rama militar del movimiento social Hamas (las brigadas Qassam de la yihad islámica sunita Palestina), son de fabricación básica tienen geometría aerodinámica y de propulsión fijas y un alcance del orden de una decena de kilómetros, con una carga explosiva convencional de hasta 20 kilogramos (los misiles balísticos alemanes V2 llevaban cabezas de combate con casi 1.000 kilogramos de explosivo Amatol con un alcance superior a 300 kilómetros). Hamas, también posee cohetes Grad de orígen iraní con un alcance de unos 20 kilómetros, cohetes chinos de clase WS-1E de 122 milímetros de diámetro, con un alcance estimado hasta 40 kilómetros, y según la Inteligencia israelí en menor proporción cohetes M-75 de mayor calibre (200 milímetros) y un alcance de unos 80 kilómetos, que llegarían a Tel Aviv y Jerusalem. Todos estos no son misiles, no tienen sistema de guiado, se trata de cohetes balísticos, es decir el motor funciona durante una fase inicial luego se detiene y el cohete sigue en caída libre con trayectoria parabólica.

El desarrollo de sistemas de guiado (navegación, guía y control) para misiles es fundamental en cualquier programa serio de defensa de mínima envergadura. Justamente, el llamado Régimen de Control de Tecnología Misilística hecho a la medida de las grandes potencias industrializadas que mantienen el monopolio global misilístico, pone serias limitaciones al respecto. Unas palabras para el caso de Argentina. Aunque el Régimen de Control de Tecnología Misilística no es un Tratado que impone obligaciones legales, sino un acuero informal entre miembros, hay países que se someten a rajatabla a sus límites, como es el tema clave del desarrollo de sistemas de guiado. Un respeto servil que denota sometimiento. El gobierno neoliberal del entregador Carlos Menem adhirió al Régimen en 1993. Argentina tiene a unos 500 kilómetros de su territorio continental, una base aeronaval, misilística de las Fuerzas Armadas de Gran Bretaña, operacional para la OTAN, apostadero naval para la IV Flota de Estados Unidos y funcional al Comando Sur (USSOUTHCOM), las islas Malvinas. La realidad en el Atlántico Sur es, que aquellos archipiélagos e islas situadas al sur del paralelo 60 grados sur, están sujetas al Tratado Antártico que congela las demandas de soberanía hasta el 2048, pero los archipiélagos al norte de dicho paralelo como Malvinas, Georgias del Sur y las Sandwich del Sur no están bajo el Tratado, pero sí bajo control militar operacional inglés que mantiene cerrado a Argentina el espacio aéreo y marítimo. Mientras tanto, realizan unilateralmente a su antojo ejercicios militares de combate, la explotación de hidrocarburos offshore y saquean el recurso pesquero. Sin embargo, Buenos Aires no vé ninguna hipótesis de conflicto. El presidente Putin en su visita a Argentina, celebró un acuerdo bilateral para cooperación en energía nuclear con fines pacíficos. Pero hay que tener siempre presente, que una de las causas por la que Argentina llegó a dominar el ciclo del combustible nuclear para fines pacíficos, es que inicialmente (en los 70') parte de la investigación y desarrollo necesaria se realizó en forma secreta evitando las fuertes presiones e injerencia de los Estados Unidos y sus socios, que exigían su paralización y la destrucción de las instalaciones. Tal como se hizo posteriormente con el misil Condor y como se presiona hoy a Irán. En esa época, según la información que obtenía de la CIA y el Mossad (que hoy siguen operando en el país) el embajador de Estados Unidos en persona, junto con sus técnicos especializados visitaba por sorpresa y en varias ocasiones los laboratorios y complejo de Pilcaniyeu (Río Negro), donde se experimentaba el enriquecimiento del Uranio 235. Nunca lograron descubrir nada, y es así que Argentina pudo concluir con las investigaciones.

Al no poseer sistemas de guiado la efectividad de los cohetes Qassam de Hamas es relativa, más aún con los misiles interceptores de Israel (que sí tienen guiado, el sistema Cúpula de Hierro (Iron Dome) fuertemente financiado por Washington, y según se dice con 87% de éxito (1)). Si bien la milicia de Hamas ha lanzado varios cientos de cohetes algunos sobre blancos de interés militar, pero la mayoría en áreas de población civil, de hecho han producido cero muertes israelíes. Gaza tampoco tiene fuerza aérea, sino una milicia irregular. En cambio, las Fuerzas Armadas de Israel cuentan entre otros con 3.800 tanques, 9.400 vehículos de combate armados, 700 armas autopropulsadas, 350 plataformas de artillería, 80 lanzadores de cohetes tipo Grad, 240 aeronaves de combate, 48 helicópteros de ataque, 14 submarinos, 3 fragatas, 3 destructores, 5 corbetas, 66 lanchas de defensa costera. La diferencia es abrumadora. La respuesta militar del gobierno sionista de Israel, ni siquiera sigue la ley del Talión 1:1 sino la ley 100:1, cien bajas palestinas por cada israelí. Hay que tener en cuenta que, como el nazismo es una ideología que no representó la mayor parte del pueblo alemán ni su religión, el sionismo es una ideología que tampoco representa al pueblo israelí ni del judaísmo en su conjunto.

Esta clase de reacción asimétrica y sistemática del gobierno israelí solo podrá generar otra carnicería sangrienta de palestinos, y como se observa realimenta la sed de venganza en ambos bandos en un espiral de violencia sin fin.
Sin embargo, al gobierno de Israel no le conviene la paz, sino que el conflicto continúe. El problema no es como se quiere hacer creer, si fue uno u otro bando el que provocó primero la agresión, cualquiera sea la excusa, política, el terrorismo, los asesinatos, o los cohetes, la respuesta vengativa sionista no es solo por odio, apunta también a un objetivo material, la tierra. Persigue la posesión de la tierra y sus recursos, pero desocupada de palestinos. A lo que actualmente se suma el descubrimiento hidrocarburos, como los yacimientos marinos de gas frente a la Franja de Gaza. Esta situación de conflicto permanente, es propicia para que el expansionismo de Israel avance en forma irreversible desde hace 66 años. En 1947 las Naciones Unidas había dividido la región de Palestina aproximadamente por mitades, asignando una parte a los judíos nativos e inmigrantes europeos que venían del terror del nazi-fascismo, y otra a los árabes, cuyo 50% se redujo hoy hasta un 12%. Pero el plan sistemático de limpieza étnica de territorio israelí que produjo la expulsión de millones de desplazados y refugiados árabes palestinos, alcanzó un cuello de botella a su expansionismo en la Franja de Gaza. Sobresaturada con más de 1,7 millones de personas amontonadas en una de las regiones más densamente pobladas del mundo, de unos 40 kilómetros de largo por 9 de ancho, y cuya frontera permanece bloqueada por Tel Aviv desde 2007.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu acusó a Hamas de querer destruir al Estado de Israel para instaurar un califato islámico y afirmó '...Hamas está usando a los residentes de Gaza como escudos humanos ...Hay que entender cómo opera nuestro enemigo. ¿Quién se esconde en mezquitas? Hamas. ¿Quién pone arsenales debajo de hospitales? Hamas. ¿Quién sitúa centros de mando en residencias o cerca de guarderías? Hamas ...Nosotros estamos usando sistemas defensivos contra misiles para proteger a los residentes de Israel y ellos están usando a los residentes de Gaza para proteger arsenales de misiles ...La muerte de civiles para nosotros es accidental por tanto, por cada ataque en Gaza contra civiles, que nosotros lamentamos, Hamas y sus socios son los únicos responsables.'

Sin embargo, la población de Gaza no está diciendo lo mismo, no está denunciando que Hamas la utilice como escudo. Paradojicamente, y a pesar de ofensivas como 'Borde Protector' (Operation Protective Edge), o la anterior Plomo Fundido, es poco probable que las poderosas Fuerzas Armadas israelíes (situadas en el puesto 11 de las mas potentes del mundo) puedan destruir a Hamas, ya que como ocurrió a los invasores estadounidenses con la Resistencia iraquí en 2003, su fuerza irregular no presenta un frente definido para ser eliminado, sino que se configura en la incertidumbre de una masa crítica activa y pasiva del propio pueblo palestino. De esta manera los blancos militares israelíes necesariamente no dejan de ser civiles palestinos, lo que se constituye en un crimen de guerra.

Según el ministro de Defensa de Israel, los ataques de precisión de la operación Borde Protector realizados con misiles y bombas inteligentes lanzados por las aeronaves de combate F-16 suministradas por Estados Unidos a Israel, así como diversos bombardeos de artillería, destruyeron en una semana 1500 blancos, como lanzadores de cohetes, depósitos de armas, arsenales e instalaciones para la fabricación de armas, bases de entrenamiento y recintos terroristas, centro de comando, edificios e infraestructuras de la dirigencia de Hamas, puestos de avanzada, estaciones de comunicación y otros sitios empleados para las actividades terroristas, 150 casas de miembros de Hamas, oficinas.

Pero el ministro omitió decir, que los misiles israelíes también destruyeron la Mezquita de Al-Nour, al oeste de Deir al-Balah y dos edificios gubernamentales mientras accidentalmente decenas de civiles resultaron heridos. En Khan Younis, mientras una mezquita quedó reducida a escombros por un ataque teledirigido israelí, dos civiles más, entre ellos un niño, fueron asesinados. Las fuerzas sionistas atacaron un Orfanato para personas con discapacidad en Beit Lahiya, matando a 3 niñas con necesidades especiales, destruyendo las instalaciones e hiriendo a palestinos discapacitados y varias enfermeras, muchos están graves. También fueron atacados hospitales, y los que se salvaron están ahora en situación de carencia absoluta. También bombardearon servicios esenciales, como usinas eléctricas e infraestructuras de agua potable, vitales en esa región. Lo ataques israelíes con misiles guiados de precisión en una ciudad densamente poblada de los que se jacta Israel, pueden demoler un determinado edificio sin producir daños mayores en las estructuras linderas, de hecho así ha sucedido centenares de veces, como en la ciudad de Rafah cerca de la mezquita de al-Mustafa donde fueron asesinados en el edificio que era vivienda familiar entre otros civiles, Moussa Shahda Maamar, de 60 años, su hijo Saddam, su hija- Hanadi, de 27 años, y otros miembros de la familia resultaron heridos, o arrasada con precisión la casa del doctor Nasr al-Din al-Tetr, director del centro médico de Dar al-Shifa, al oeste de Gaza. Tampoco escatiman en la práctica de asesinatos selectivos, utilizando aeronaves de combate y drones artillados, como el ataque con un misil en el centro de la ciudad de Gaza al automóvil que viajaban Mazen Aslan y Shahraman Abu Kas, empleados municipales de Hamas y al niño Shahd al-Qarnawi de 5 años, que murieron en el acto. Y así decenas y decenas de crímenes. Pero, la propuesta del ministro israelí de Relaciones Exteriores, Evet Lvovich (Avigdor) Lieberman (nacido en la Unión Soviética) que dijo '... Israel debe llegar hasta el final en la guerra por el control de la Franja', es decir la 'solución final' para Hamas y los palestinos en Gaza, se perfila como una muy larga y cruenta lucha.

Por su parte, el presidente Obama afirmó que '...Apoyamos por completo a Israel en su derecho de defenderse... No hay país sobre la tierra que toleraría que cayesen misiles sobre sus ciudadanos desde fuera de sus fronteras. Israel tiene derecho a esperar que no caigan misiles en su territorio. Si ello puede lograrse sin aumentar la actividad militar en Gaza, sería preferible no solamente para los habitantes de Gaza, sino también para los israelíes, porque si las fuerzas israelíes entran en Gaza, corren mayor riesgo de sufrir bajas mortales o tener heridos'. En 2012, 130 países miembros de las Naciones Unidas reconocieron a Palestina como un Estado independiente, Estados Unidos, Canadá e Israel no lo hicieron.

A los tantos conflictos armados actuales entre otros en Yemen, Mali, Sudán del Sur, Myanmar, Siria, Irak, se suman Gaza y Ucrania. Nuevamente aparece el hilo conductor de los crímenes de guerra pagados con la desgracia y las vidas de los pueblos, en este caso perpetrados por el régimen sionista de Tel Aviv y el régimen fascista de Kiev, y detrás, el apoyo del Imperio moviendo sus piezas de muerte en el juego geopolítico intentando no perder su excepcionalidad global. Ante la injusticia y la impunidad de la muerte, resuenan los gritos y el repudio de no pocos movimientos sociales y algunas organizaciones internacionales y la inoperancia cómplice de otras como Naciones Unidas, las protestas de la comunidad internacional, si es que existe, los deseos de paz y las mas o menos tibias condenas de las principales potencias capitalistas, los votos de doble rasero de los gobiernos de algunos países menores y la fuerte denuncia de otros. Pero en las actuales condiciones, la pasividad, la hipocrecía y los compromisos de intereses, superan a los deseos y movilizaciones de buena voluntad que no logran detener los sistemáticos crímenes de guerra, genocidios y masacres de los pueblos.

La naturaleza, la vida en sí no es justa, y si allí existe el bien y el mal, son dos caras de la misma moneda que el azar del destino arroja todos los días para aumentar la entropía del universo. En cambio, la justicia y los derechos humanos son una construcción del hombre en su convivencia como ser inteligente que se diferencia de los animales. Escribía Albert Einstein '...La existencia y la validez de los derechos humanos no están escritos en las estrellas. Los ideales sobre la conducta mutua de los seres humanos y la organización más acorde de la comunidad, los concibieron y enseñaron algunos individuos a lo largo de toda la historia. Estos ideales y creencias derivados de la experiencia histórica, el anhelo de belleza y armonía fueron aceptados muy pronto por el hombre, y pisoteados siempre por la misma gente impulsada por la presión de sus instintos animales. Una gran parte de la historia exhibe la lucha en favor de esos derechos del hombre, una lucha eterna en que la que no se producirá nunca una victoria decisiva. Sin embargo, desfallecer en esta tarea significaría el hundimiento de la sociedad'...

Nota:
1) LIVE UPDATES: Operation Protective Edge, day 7; Haaretz, July 15, 2014.

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La agresión de Israel y el peso de una equivocación histórica

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Apuntar todo el foco de la tensión entre israelíes y palestinos en Hamas y su posición de responder militarmente a la agresión israelí, es desconocer en forma grosera las raíces históricas del conflicto. Estados Unidos y su poderosa maquinaria de difusión política, están haciendo precisamente eso, contribuyendo a la distorsión y generando más daño y resentimiento tanto en israelíes como en palestinos.

Desde que se instaura el estado de Israel en mayo de 1948, bajo el amparo de Naciones Unidas, Estados Unidos, Unión Soviética y las potencias europeas vencedoras en la Segunda Guerra, cometieron la gran equivocación de no facilitar la instauración inmediata de un estado Palestino con la misma convicción que se proclamaba el estado de Israel.

La historia es bien conocida. La propuesta de Gran Bretaña, -en aquel entonces regente colonial de Palestina- en enero de 1947 de dividir a Palestina en dos zonas, una judía y otra árabe, fue rechazada tanto por árabes como judíos. Frente al impasse, el tema se aborda en Naciones Unidas, y finalmente es una asamblea general la que vota por la partición en una votación dividida en noviembre de ese mismo año. La parte judía acepta la propuesta con el apoyo de Estados Unidos y el bloque soviético. Los árabes apoyados por la Liga Árabe, la rechazan.

Es cuando la actividad terrorista del sionismo se instala como instrumento de presión hasta el retiro de los británicos. Organizaciones como Irgun, “Stern Gang”, y Haganah, encarnan la actividad armada hasta que los británicos abdican su dominio sobre Palestina y el 14 de mayo de 1948 es proclamado el estado de Israel encabezado provisoriamente por el líder sionista Chaim Weizmann. Es conocida la situación del presidente estadounidense Truman que al reconocer al estado de Israel, su secretario de estado Marshall manifiesta su oposición, y hace la observación de que Truman había decidido por razones domésticas. Truman es reelegido al final de ese mismo año y es bien conocida la influencia del lobby judío en Estados Unidos.

Comienzan inmediatamente las hostilidades entre árabes y judíos que no cesan hasta hoy. Hay que señalar desde un comienzo que este ataque Israelí es contra los palestinos que están en Gaza y no es solamente para mermar la capacidad bélica de Hamas. El problema principal no consiste solamente en una restitución de territorio, se trata de una rectificación histórica hacia ese despojo de 1948 que significó construir el estado de Israel en detrimento de formar el otro estado. En las seis décadas siguientes, se le impidió al pueblo palestino crear las condiciones para formar su estado y la mayor parte de la atención internacional se centró en fortalecer a la recién formada Israel. Durante este período que supera con creces la mitad de un siglo, a partir de la fundación del estado de Israel, los intentos de la comunidad internacional para restituirle al pueblo Palestino los derechos para forjar el estado del que fueron despojados, han fracasado.

Esos derechos están consagrados en la Carta de Naciones Unidas y todo está ocurriendo por un acuerdo logrado en el órgano multilateral por excelencia como Naciones Unidas, que no fue capaz de medir las implicancias de lo que hoy podría catalogarse sin temor a exagerar, como la peor decisión política en la historia del organismo. Claramente, Naciones Unidas nace y se desarrolla como un organismo condicionado por la guerra fría y la fiel expresión de este fenómeno es el ataque desmesurado de Israel a la franja de Gaza y que permanece impune y sin condena por parte de Naciones Unidas.

Más grave aún es el estado de situación del pueblo palestino, que exhibe un nivel de deterioro y retroceso que no se anticipaba ni en los períodos más tensos de la guerra fría. Los hitos de negociaciones simbolizados en Camp David, paz entre Egipto e Israel (1978), y Oslo, plan de paz entre la autoridad palestina y el gobierno Israelí (1993), ninguno resultó ser un avance o compromiso concreto por parte de Israel para devolver territorios ocupados y menos para facilitar la formación de un estado Palestino. Ambos eventos han sido la engañosa antesala de lo que ocurre hoy con una población palestina sometida al arbitrio de un estado altamente militarizado como Israel, y que cuenta con amplias prerrogativas para aplicar su doctrina unilateral de protección con el apoyo de la potencia mayor como es Estados Unidos.

El problema político actual no reside en Hamas ciertamente porque su estrategia no contempla la destrucción de Israel, pero sí Israel contempla la destrucción de Hamas. El problema reside en la acción del Sionismo extremista, vertebrada con la industria terrorista que se escuda bajo la fachada de Yihad y que intenta destruir a Siria e Irak.

Para Israel atacar a Hamas es la fachada en la protección de su estado y su integridad. Sin embargo el verdadero objetivo va más allá de Hamas y es donde el Sionismo comparte objetivos con la industria terrorista en la estrategia de dividir al mundo árabe e islámico y desestabilizar estados como Irak Siria e Irán que puedan significar una amenaza a dos aliados por conveniencia temporal, Arabia Saudí e Israel. Todo manejado con maestría por Estados Unidos que no cesa en su campaña de cambio de régimen en esos tres países que incomodan tanto a la industria petrolera como a Israel. Las corporaciones transnacionales de la industria del petróleo e Israel son aliados y en esa alianza, Arabia Saudí juega un papel central por su capacidad de aportar con recursos. Sus múltiples vínculos con la industria terrorista se han visto especialmente reflejados en el plan de derrocar al gobierno en Siria.

La situación es sin duda el reflejo acumulado de la mayor anomalía de los acuerdos post segunda guerra mundial y como foco de tensión internacional permanente, es solo comparable con lo que emana desde el enclave comprendido por las dos Coreas, China y Japón.

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Gerardo Liebner: "Es un tema de colonización de carácter racista"

RNMA

En el ENREDANDO LAS MAÑANAS del martes 15 del corriente, entrevistamos a Gerardo Liebner, uruguayo-israelí, historiador e integrante del Movimiento Pacifista Judeo-Arabe Ta'ayush (Vivir juntos). Hablamos sobre la reciente escalada bélica por parte de Israel sobre los territorios palestinos de Gaza y Csjordania. El día a día de los pobladores de estas ciudades sitiadas y que sucede cuando no pasa nada, cuando los medios masivos no miran a Oriente medio. Nos describió lo lejos que están Israel y Palestina de la paz.

Gerardo Liebner: Cuando aparentemente no pasaba nada bajo la mirada benevolente del Papa (Francisco), el presidente de Israel, Pérez (Shimon) y la autoridad palestina, Mahmud Abás, se abrazaban en el Vaticano, lo que en verdad sucede es que aquí siempre está pasando algo y lo que está pasando es un proceso de colonización, que cambio la realidad cotidiana de la gente, un avance constante de colonias israelíes en territorio palestino y ese constante cambiar la realidad termina causando las explosiones que estamos viendo ahora.

Enredando las mañanas: Este proceso de colonización tiene varios sinónimos, apartheid, genocidio étnico, o estado terrorista.

G.L.: El debate sobre las palabras a veces puede confundir un poco, no es exactamente un apartheid como el que sucedió en Sudáfrica, es una cuestión de racismo estructural muy fuerte, muy feo y tiene sus propias características.
Es un tema de colonización de carácter racista en una lucha por apoderarse de más terrenos desplazando en lo posible a la población palestina, es algo que describe y que dentro de esto se dan masacres a veces o se dan procesos de colonialismo mas “suave”, por llamarlo de alguna manera, pasa de todo en distintas circunstancias y en distintos lugares del territorio.

ELM: En ese sentido contanos como se manejan, ¿es un Estado que controla un determinado territorio?

G.L.: La franja de Gaza, donde supuestamente Israel retiró sus fuerzas militares unilateralmente hace unos años, está bajo control militar del movimiento islámico Hamas, pero bajo sitio. Es una franja de tierra muy pequeña, muy densa de población, 2 millones de habitantes están sitiados porque no tienen control sobre ninguna de sus fronteras, ni por aire, ni por tierra pueden salir sin permiso de Israel.
En la llamada margen occidental del Jordán, está Csjordania, hay islotes de control policial palestino, pero el terreno está cruzado por colonias israelíes bajo control militar israelí, por carreteras bajo control israelí, que convierten esa franja en un archipiélago de pequeños islotes de bajo control palestino, que Israel no tiene ningún empacho en violar, cuando las circunstancias así lo determinan.

ELM: ¿De este modo como se puede pensar en la paz?, más allá de la foto del Papa.

G.L.: Es muy difícil percibir una opción de paz. Del lado palestino es un bregar constante por el dialogo y para llegar a una paz, el presidente Mahmud Abás, propone, ya hay un consenso internacional al respecto, la retirada israelí de Csjordania, la creación de un Estado palestino, en la franja, en Gaza y en Jerusalén oriental, Israel mantiene un doble discurso, hacia el mundo, bajo presión dice estar dispuesto a considerar esto, pero en la realidad va cada vez apoderándose de más terrenos en Csjordania y construyendo más barrios judíos en Jerusalén oriental, abortando ese proceso que supuestamente dice tener interés en llevar a cabo.
Entonces la paz se ve cada vez más lejana, más imposible, un compromiso de ese tipo que además no soluciona todos los problemas, las aspiraciones de los refugiados palestinos desplazados en 1948, lo que sería un comienzo hacia la paz, cada vez más incierto, alejado, realmente tiene que cambiar algo muy fuerte en la región o en la disposición internacional, hacer una presión real para dar vuelta este proceso de colonización que se va incrementando.

ELM: ¿Con respecto a las nuevas generaciones como ves, continua el racismo?, ¿hay posibilidad de cambio?

G.L.: En estos momentos bélicos es muy difícil percibir algún cambio en la opinión pública, en la disponibilidad de las nuevas generaciones, hay una especie de tribalización de la manera de pensar en la gente, somos nosotros contra ellos, en una visión muy extrema, las mentalidades se cierran, existen minorías que se mueven a contra corriente, en situaciones que los dramas humanos la sensibilizan, pero son minorías, antes de empezar la escalada en Gaza, vimos situaciones espantosas entorno a los secuestros y las muertes de los adolescentes judíos colonos en los territorios ocupados y luego de un joven palestino en Jerusalén oriental a manos de jóvenes judíos. Se vio una hostilidad étnica que recuerda a los peores momentos de la guerra de Yugoslavia, cuando se desmembró, da en realidad mucho miedo.

ELM: Nacen armados, ¿como se puede empezar a cambiar?

G.L.: Lo vemos como un cambio para peor, había más ámbitos de convivencia en el pasado y donde existe hoy esa convivencia es dentro de Israel, donde hay una minoría palestina, un 20% de la población, es una convivencia forzada, en la vida económica, la profesional de mucha gente. Las relaciones son más ríspidas, hostiles, una mentalidad militarizada, tanto del lado de Israel que es el dominante, por ende el que tiene mayor responsabilidad, pero sabemos que los oprimidos terminan adoptando las formas del opresor y hay también una militarización en la mentalidad de buena parte de los jóvenes palestinos, una especie de reacción a la realidad de opresión que están sufriendo.
Es algo que tiene que ver con el comportamiento del Estado israelí, hacia los distintos movimientos palestinos.
Israel ha estado premiando el uso de la fuerza extrema, cuando ha liberado prisioneros políticos palestinos, cuando les secuestraron algún soldado, pero cuando Abás u otros dirigentes moderados han reclamado liberación de presos como parte de un proceso de dialogo ha regateado, entonces la conclusión para las jóvenes generaciones de palestinos, es que los gobiernos de -Israel solo entienden fuerza, es el único lenguaje al cual están dispuestos a considerar, desde ese punto de vista de Israel está creando y recreando su enemigo que le resulta muy funcional para unir a su población entorno a ese enemigo y sirve además para desvirtuar las luchas sociales dentro de Israel, los conflictos, las contradicciones que existen.

ELM: En ese marco que describís, ¿Como se ven los jóvenes objetores de conciencia que deciden no participar de un entrenamiento militar?

G.L.: Se trata de héroes, no tengo otra palabra, para describir a estos jóvenes, que con mucho coraje en contra del entorno social en el que viven. Lo peor no es la cárcel militar que no es nada simpático estar arrestado durante meses, sino el repudio social que muchas veces son sometidos, las familias, las madres de estos chicos, realmente hay que tener mucho coraje, mucha conciencia y es difícil tener las cosas juntas a los 17 o 18 años. Generalmente conciencia y coraje no van juntos a una edad tan corta. También hay que decir que el número de objetores de conciencia no es muy grande, pero hay una cantidad mucho mayor de jóvenes que hacen lo posible por evitar lo militar, que no tienen el coraje para declararse objetores de conciencia, pero buscan hacerle trampa al sistema para salir de ese lugar, existe una corriente antimilitarista en la sociedad israelí que es minoritaria, pero que no es despreciable tampoco.

ELM: 'Tiene fin este pico de agresión por parte del Estado de Israel sobre la población palestina?

G.L.: Todo lo que diga en este momento puede ser desvirtuado en 10 minutos. Esta mañana Israel anuncio un alto al fuego aceptando las condiciones que propuso Egipto, que está tratando de mediar, también Estados Unidos con una propuesta de cese del fuego, pese a las críticas por parte de los ministros de ultraderecha israelí, decidió aceptar la propuesta, pero según los voceros de Hamas, les llegó el escrito después del anuncio israelí y por lo tanto lo están estudiando y se oyen voces de rechazo, entonces Hamas, considera no es una propuesta de cese de fuego, es una propuesta de rendición. A continuado al fuego, el lanzamiento de misiles. Hace una hora desde Israel se anuncio que retomaban el bombardeo a la franja de Gaza y lo que la mediación egipcia se convirtió en un ultimátum, cuya hora final son las 9 hora de acá, dentro de 4 horas y es muy difícil saber que es lo que va a pasar. Entender a veces las estrategias especificas que es lo que está buscando Hamas, hay mucha desinformación en este momento, no se sabe que están negociando, en realidad el reclamo es del pueblo palestino, queda muy claro por los habitantes de la franja, es que Israel abra el sitio al que están sometidos, que permita el libre paso de las personas y mercancías, por lo menos hacia Egipto, ni siquiera pueden salir, el cerco es tal que no pueden ir a pescar a las costas del Mediterráneo porque son hostilizados por la Marina, entonces lo que quieren es una solución definitiva como parte de un acuerdo de alto al fuego. No está claro si Israel está dispuesto a una concesión de ese tipo, por lo visto quiere mantener ese estado de sitio, hostilidad constante porque resulta funcional para otros intereses, cuando necesita desviar la atención hacia este foco de hostilidades.

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