lunes, 18 de agosto de 2014

La estructura mafiosa de los poderes fácticos

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

En 1954, los periodistas estadounidenses Sid Feder y Joachim Joesten publicaron el libro “The Luciano Story” (La historia de Luciano). Esta obra fue la secuela de otro también muy exitoso libro “Murder Inc.” (Crimen S A, escrito por Feder y Burton Turkus), en donde los autores analizaban la forma en que la mafia operaba en los Estados Unidos, la cual estaba tan bien estructurada, que hasta formó una organización que dichos autores dieron en llamar, irónicamente, la Coalición Nacional del Crimen (National Crime Syndicate) o La comisión, como los capos la bautizaron. Uno de los directores que, justamente, dio pie para la organización de la criminal “coalición”, fue Lucky Luciano, quien pasara a la historia como uno de los gánsteres que desafió a las leyes estadounidenses en muchos rubros, siendo muy difícil su captura, pues siempre la “falta de pruebas” que lo ligaran directamente con sus ilegales actividades, eran la causa de que, durante treinta años, se condujera como un hombre libre por las calles neoyorquinas.

Precisamente su figura llegó a ser tan importante por el control que ejerció dentro del mundo de la criminalidad, ilegales negocios, extorsiones, prostitución… que por ello, Feder y Joesten decidieron escribir una especie de biografía de Luciano, enfatizando su vida como capo, más que la que llevó como un “hombre común”, que no lo fue, como veremos (el libro que analizo es de 1956, publicado por la editorial Popular Library de Nueva York).

Particularmente es interesante el análisis que se hace en el libro de la figura de Luciano, pues muchas de sus tácticas y actividades mafiosas tienen tanta actualidad que, al leer sus páginas, no deja de sorprender la similitud con que los actuales poderes fácticos económico y político, no sólo nacionales, sino planetarios, se conducen, muy al estilo de la Coalición Nacional del Crimen. En nuestros días, los llamados “gobiernos”, no son más que mafias que concentran el poder y que junto con los, igualmente mafiosos, barones del dinero y corporaciones, imponen medidas lesivas para los ciudadanos de un país, pero que son altamente lucrativas para sus intereses y sus mezquinos negocios. No les importa dañar a personas o medio ambiente, con tal de satisfacer a sus anchas sus egoístas pretensiones.

Justo como, en su momento, hiciera Luciano.

Los orígenes de quien sus socios criminales llamaban, con toda razón, “El Jefe” (The Boss), son increíbles. Luciano, nació en 1897 en Italia, en Sicilia, entre montañosa orografía, en la que pululaban la miseria y los bandidos. Ya el capitalismo salvaje y su historia de estragos, tenían sumida en el desempleo y la pobreza (como siempre ha sido), a tres cuartas partes de la población europea (y así sigue estando, no sólo Europa, sino todo el planeta, más ahora, en medio de otra profunda crisis). Italianos, franceses, ingleses, polacos, austriacos… y muchas otras nacionalidades, veían la migración a los Estados Unidos como su única salvación y hacia dicho país se iban, en la búsqueda de una vida mejor, en lugar de la tristeza y sufrimientos que dejaban en su tierra natal. El padre de Luciano, Antonio, un sobreexplotado minero de azufre, decidió hurgar mejor suerte en la tierra prometida. Reunió los ahorros de toda su vida y, cuando Luciano tenía nueve años, a principios de 1907, desembarcaron en Nueva York.

Estados Unidos (EU) atraía no sólo a europeos, sino a muchos otros inmigrantes de todo el mundo, pues debido a su notable crecimiento industrial, había ido desplazando a las industrias locales de otros países, como Inglaterra, por ejemplo, lo que había ido debilitando sus respectivas economías y por tal motivo, el ejército de pobres desempleados había crecido bastante y debido a eso se iban allá, a que el causante de sus problemas, les diera una vida mejor (justo, en estos momentos, el éxodo de centroamericanos y mexicanos, por ejemplo, a EU, debe de comprenderse como una consecuencia de la desindustrialización provocada por el capitalismo salvaje estadounidense, el cual, en su afán expansionista, ha acabado o mermado considerablemente a la industria y economía locales (Irónicamente, en la actualidad, EU también está en proceso de desindustrialización. Ver mi artículo: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/05/decadencia-y-desindustrializacion-de.html).

Sin embargo, no fue un lugar paradisiaco el que hallaron Luciano y su familia en Nueva York, sino una pocilga urbana, en donde en hacinadas vecindades verticales, familias de diez debían de acomodarse en cuartuchos que eran para cuatro personas originalmente y en donde bastaba asomarse a la “ventana” de tal ingente habitación para mirar el otro cuarto, ver a mujeres amamantando o a parejas copulando.

A pesar de su origen humilde, The Boss logró sortear cuanto obstáculo se interpuso en su criminal camino. Tuvo un muy breve intento de convertirse en respetable ciudadano, cuando entró a trabajar a una fábrica de sombreros, laborando diez horas diarias, seis días a la semana, ganando apenas siete dólares, pero cuando la primera vez que apostó, obtuvo en menos de dos horas $244 dólares, se olvidó de la respetabilidad e inició su carrera gansteril. Luego, a los 14 años, comenzó a distribuir droga para hampones locales. De allí, tuvo un obligado ingreso a la cárcel, que era vital para cualquier hampón que deseara, verdaderamente, graduarse como criminal de las grandes ligas. Y, así, siguiendo con sus “triunfos”, le fueron llegando distintos ilícitos giros. Uno de ellos, la llamada prohibición, una absurda medida para evitar la venta y distribución de bebidas alcohólicas (que se instituyó, entre 1920 y 1933, por los niveles tan altos de alcoholismo a los que se había llegado en EU) y que al volverse ilegales, constituyeron un excelente negocio para distintos grupos de capos, los que no sólo destilaban bebidas etílicas, sino que lo distribuían en cantinas y cabarets, obviamente que a precios mucho más elevados que si tanto alcohol hubiera sido legal. Justo lo que pasa ahora con las “guerra contra las drogas”, emprendida, principalmente, por EU, como veremos más adelante.

Así, Luciano llegó a acumular una fortuna para su tiempo, llegando a obtener ingresos calculados, conservadoramente hablando, entre 500 mil a un millón de dólares de entonces (entre seis y medio y trece millones en la actualidad) y, lo mejor, ¡sin pagar impuestos, a menos que fuera realmente necesario! The Boss se daba una vida de verdadero rey, viajando en lujosos autos, Cadillacs, sobre todo, viviendo en lujosas suites, en costosos hoteles o edificios ubicados en barrios de prestigio, vistiendo elegantes trajes de lana inglesa de $250 dólares cada uno y camisas de seda de $25 dólares, comiendo en caros restaurantes de comida italiana… ¡ah¡, porque, eso, sí, nunca renegó de su origen italiano y gustó, siempre que podía, de ingerir alimentos italianos.

Es aquí donde comienzan las coincidencias con The Boss y “prestigiosos” personajes de la actualidad (y no precisamente narcotraficantes), quienes se jactan de su “origen humilde o modesto” y alardean que, a pesar de ello, son magnates. Ahí estarían, por ejemplo, un George Soros, un Carlos Slim o un Chris Gardner (en cuya supuesta vida se inspiró la cinta “En busca de la felicidad”).

Y si, además, hablamos de los privilegios de los que gozan estos personajes y los negocios que los han hecho millonarios, es indudable la comparación con Luciano, sobre todo porque evadía impuestos y, en eso, decenas de empresas y de tales millonarios son expertos en hacerlo, pagando muy poco o nada, llegando al cinismo de que ¡se les debe de regresar impuestos! (http://www.jornada.unam.mx/2007/04/23/index.php?section=economia&article=026n1eco).

Hablando de los “logros” de Luciano, Feder y Joesten son bastante agudos, pues presentan todos los ámbitos en los que se desenvolvió The Boss. Justo, uno de ellos, es la inmersión en la política que tuvo Luciano. Señalan aquéllos que “Tómese como un hecho que tanto demócratas, republicanos o independientes, todos eran infiltrados por el criminal inframundo”. Por ejemplo, en una elección “demócrata” local, en el neoyorquino distrito de Tammany, Luciano ejerció y tenía tanta influencia, que logró imponer a uno de sus amigos, Albert C. Marinelli, también de mafiosas actividades. El contendiente, Harry C. Perry fue amenazado por dos matones, quienes llegaron a su despacho días antes de la elección y colocaron sobre su escritorio dos sendas pistolas, amenazándolo con que “Usted tiene esposa e hijos, ¿no? ¿Le gustaría verlos flotando en el río, sólo porque usted quiere ganar? Pues recuerde que Marinelli debe de ganar, ok?”. Al día siguiente, Perry renunció.

Acerca de ello, Feder y Joesten señalan que “Más insidiosa que todo ha sido la corrupción gubernamental. En esto, la Mafia se especializó. Tan terrible y poderosa ha sido la malévola invasión que alcaldes, gobernadores y representantes nacionales han sido involucrados. Las pistas conducen justo a la Avenida Pensilvania, precisamente en la entrada del edificio blanco que se muestra como el símbolo de la Democracia” (subrayado mío).

De hecho, fue gracias a una especie de cónclave gansteril, el cual se decidió por dar su apoyo a los candidatos demócratas por la presidencia, en 1932, Franklin D. Roosevelt y Al Smith, que el primero fue, finalmente, electo. Vaya si son agudos los tenaces periodistas en sus señalamientos, pues si eso sucedía entonces, en los años 1930’s, justo en la actualidad se sigue dando la influencia de “grupos de poder” (ahora, ya no les llaman mafias, pero actúan justamente como tales) durante las campañas “presidenciales”, quienes hacen “donativos” ya sea a demócratas o a republicanos, con tal de que sus mezquinos intereses sigan intactos, a pesar de las “leyes” existentes o las que estén por venir (http://www.jornada.unam.mx/2014/04/07/opinion/028o1mun).

Y si nos referimos ahora a México, la comparación con la corrupción “gubernamental” que ejercían los capos, queda, pero si a la medida. De por sí, como menciono antes, ya los propios “gobiernos”, son, en sí mismos, simples mafias (por ello, ya no empleo la palabra “gobierno”, pues es, realmente, una disonancia lingüística). Aquí, es tan clara la relación entre la mafia en el poder, conformada por todas las agrupaciones “políticas”, y el llamado “crimen organizado” que está por demás pensar en lo contrario. Por ejemplo, se dice que Felipe Calderón tenía nexos con el cártel de Sinaloa, presidido por el Chapo Guzmán (http://numerof.org/el-posicionamiento-de-epn-el-gobierno-de-felipe-calderon-protegia-al-chapo/).

Más aún, la así llamada Familia Michoacana, asegura que hizo “donaciones” a la campaña del mismísimo Peña Nieto (http://revoluciontrespuntocero.com/el-chapo-financio-campana-de-pena-nieto-asi-que-algo-salio-mal-para-que-rompieran-phil-jordan-ex-jefe-dea/).

Peña Nieto, además, hay que decirlo, se impuso fraudulentamente a López Obrador, empleando tácticas tales como compra de votos, a cambio de despensas y tarjetas de Soriana (http://www.jornada.unam.mx/2012/07/03/capital/033n1cap).

También se emplearon padrones adulterados, intimidaciones (a campesinos, se les amenazó con que si no votaban por el PRI, les quitaban todo tipo de ayuda) y todas las truculentas maquinaciones que esa mafia política desde siempre ha empleado. Pero, además, era vital para las mafias políticas y empresariales que la mafia priísta se hiciera con el poder, pues ya se traían entre manos todas las imposiciones que hemos estado aquí pasivamente presenciando y que, finalmente, sólo significan muy buenos negocios para todo ese conjunto de capos políticos y empresariales (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/09/decadencia-neoliberal-automatas.html).

Mencionaba arriba que uno de los muy lucrativos negocios para los capos estadounidenses en los años 1930’s era comerciar ilícitamente con el alcohol, pues, al ser ilegal, las ganancias eran altísimas. Lo peor era que se producía más alcohol durante la prohibición, que en tiempos normales, digamos (ver la cinta Lawless, estelarizada por Gary Oldman, basada en hechos verídicos, sobre cómo era la forma en que mucha gente destilaba sus propias bebidas alcohólicas y cómo el “gobierno” corrupto de entonces, exigía una tajada de sus negocios, a cambio de permitirles seguir operando, de lo contrario, “aplicaba la ley”: http://en.wikipedia.org/wiki/Lawless_%28film%29).

Pues aquí, de nuevo, la comparación con lo que sucede actualmente es más que vigente, porque si las drogas ilegales como la cocaína, la heroína, la mariguana (que ya es legal en países como Uruguay o en algunos estados de EU), se legalizaran, bajaría enormemente su precio, tanto, que quizá ya no sería el excelente negocio que es actualmente y que permite, no sólo que los narcos (modernos gánsteres), vivan en la opulencia por las ganancias obtenidas, sino que “respetables” banqueros también participen de tal riqueza al ser simples lava-dólares del narcotráfico. Por ejemplo, se calcula de que más de la mitad del dinero que deja el narcotráfico se lava, justamente por “honorables” instituciones de Wall Street. Y se estima que el narcotráfico es un negocio que está entre los 400,000 y 800,000 millones de dólares anuales, así que, no queda duda que deben de seguir siendo ilegales las drogas, muy a conveniencia, sobre todo, de Estados Unidos, beneficiado doblemente, tanto por el lavado de dólares, así como porque la llamada “guerra contra las drogas”, también le deja muy buenas ganancias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/especulacin-y-narcotrfico-nuevos_21.html).

Otro muy buen negocio que le daba excelentes dividendos a Luciano era el juego y las apuestas. Controlaba casinos, carreras de caballos, apuestas de poca monta (numbers trade, que eran como una suerte de loterías locales e ilegales, que se guiaban por las terminaciones de la lotería “legal”. Participaban obreros y gente de escasos recursos), máquinas tragamonedas… y así. También las peleas de boxeo eran muy lucrativas. En esta actividad, incluso, Luciano era dueño de boxeadores, muchas veces de ambos contendientes, con tal de no perder nada.

Y eso también se puede comparar con la actualidad, pues hasta en los llamados “eventos deportivos” hay muchas veces trampas y arreglos “por debajo del agua”, con tal de que gane tal o cual deportista o equipo, así como las apuestas que se hacen a su favor (http://www.sportaccord.com/en/news/publication-of-an-international-study-sports-betting-and-corruption-how-to-preserve-sports-integrity-0-15908).

Particularmente sobre las apuestas, señalan los autores que “Cualquier empresa que pudiera hacerse con el dinero de los tontos, se convertía en un excelente negocio. Un reporte oficial reciente estima el ingreso, tan sólo de las máquinas tragamonedas en dos mil millones de dólares, de los cuales cuatrocientos millones son para pagar protección. Los records de Frank Erickson (un gánster de las apuestas de entonces), muestran que él tenía cuentas bancarias por treinta millones de dólares, tras haber operado doce años. Las cuentas bancarias de Dutch Schultz (otro gánster, quien operaba en el Harlem), ascendían a veinte millones de dólares”.

También los juegos y casinos, esos negocios para arrebatarles el dinero a los tontos, como bien se referían Feder y Joesten a ellos, siguen vigentes en todo el mundo, sin importar, además, el problema social que la ludopatía, el incontrolable deseo de seguir y seguir apostando, ocasiona, pues los ludópatas pierden frecuentemente todo su capital.

En algunos países, justo como EU (en dónde más), el juego es legal. Pero en otros, como aquí, en México, aunque no son “legales” del todo los “casinos”, se les tolera, claro, siempre y cuando los dueños paguen sus dádivas a la mafia en el poder en turno. Por ejemplo, los casinos que operaba Jorge Rojas Cardona, “tolerados” desde el mafioso calderonismo, fueron clausurados por la actual mafia priísta por no estar “regularizados”. Justo en conversación que tuve con un empleado de uno de los cerrados casinos, me comentó que la razón fue que tal empresario “no le quiso entrar con la cuota exigida por los priístas” y por eso le clausuraron sus 26 casas de apuestas. En contraste, casinos operados por una empresa española, como la empresa Codere (propiedad de la familia Martínez Sampedro) continúan operando, como si nada. Dicha empresa tiene “permisos” para operar 65 centros de apuestas “remotas”, como Sports Books y Yak, Jakpot y Royal Yak. Además presume de poseer 94 salas de “entretenimiento” que en conjunto “representan 19751 terminales de juego” (http://www.eluniversal.com.mx/nacion/205370.html).

Con el ejemplo anterior, también podemos ver las complicidades mafiosas, entre los gánsteres que controlan a México y los mafiosos casinos españoles. No sólo eso, sino que decenas de empresas, también españolas, dominan buena parte de las actividades económicas del país, tales como Repsol o Iberdrola, que van avanzando en el domino de los sectores energético y eléctrico, en total contubernio con las sucesivas mafias en el poder, sean priístas o panistas, las únicas que hasta ahora han dominado a este saqueado país. Esto ha conllevado a una suerte de neoconquista española (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/06/la-neoconquista-espanola.html).

También Luciano le entró a la prostitución. En principio, lo dudó, pues consideraba que sólo los mafiosos más ruines y de poca monta podían explotar a una mujer, pero cuando sus negocios de apuestas comenzaron a ser golpeados por las “autoridades”, buscó una alternativa que le permitiera que no mermaran sus ingresos. Esa fue, justo, la prostitución. Y fue tan eficiente, que para 1935 no había una sola prostituta, ni un solo burdel, ni un solo proxeneta que operara por su cuenta, pues todos debían de pagar una “cuota semanal”. Y eran tan rígidos en sus extorsiones hacia los burdeles que, de no cumplir con los “pagos”, los pistoleros llegaban, destruían el local, golpeaban a propietaria y prostitutas y lo cerraban.

Eso, lo de la irrupción y destrucción de negocios de todo tipo, recordaría otro hecho que sucede en el país, como, por ejemplo, el de las bandas criminales que se presentan en muchos estados del país, como en el estado de México, en el municipio de Netzahualcóyotl, a “vender” protección, incluso con el contubernio de la policía local y comerciante que no lo haga se arriesga a que su local sea incendiado y a él lo maten (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/04/final-de-otro-sexenio-panista-mas.html).

En cuanto al control de la prostitución por Luciano, en toda esa cadena de extorsiones que se impuso, las prostitutas eran las más explotadas, pues de ganar, muchas de ellas, hasta cuatrocientos dólares por semana (trabajaban hasta doce horas diarias y tenían entre 20 y 30 clientes por día, a los que se les cobraba dos dólares por cabeza), pero, por tantas extorsiones y “pagos” - desde la dueña del burdel, la “cuota” de la mafia, comidas, alojamiento… -, apenas si les quedaban 50 dólares. Y las que vivían con algún “amante” estafador, debían de darle esos 50 dólares o eran golpeadas.

Actualmente, existen ejemplos recientes de explotación sexual por parte de “respetables funcionarios”, como el del proxeneta Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que trabajaba como “dirigente” capitalino del PRI (http://www.insurgentepress.com.mx/apapacha-pri-a-gutierrez-de-la-torre-presunto-proxeneta/#.U-geAqM-fgk).

O el caso del así llamado “gober precioso”, quien consintió las actividades de una red de pederastia operada por Kamel Nacif. El “gober” sigue como si nada
(http://mexico.cnn.com/nacional/2013/10/26/el-gober-precioso).

Y no sólo eso, sino que muchas de las sexoservidoras deben de pagar “cuotas” a corruptos policías con tal de seguir realizando su actividad
(http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/n3195468.htm).

Así que el espíritu de Lucky Luciano también allí está más que presente.

Quizá una de las aportaciones más importantes de Luciano sea la de haber organizado en la ya mencionada Coalición Nacional del Crimen a tanto mafioso que operaba por su cuenta. “Miren, no se trata de que me meta en sus negocios, nada de eso, sino que nos organicemos, que formemos un coalición, una organización para ayudarnos, para tomar decisiones. Así, si yo necesito ayuda de ustedes, me la piden, si ustedes me necesitan, con gusto les ayudo, y así, pero sus negocios son intocables, siguen igual y hasta pueden prosperar”, señalan Feder y Joesten que fue la manera en que Luciano les explicó cómo debían de organizarse en el futuro si deseaban sobrevivir, sobre todo porque los golpes por parte de las “autoridades” a sus negocios cada vez eran más frecuentes. Agregan en otro párrafo que “Dejemos que todos los jefes se sienten en un panel, una sociedad de Directores, para manejar las cosas. Ningún sacrificio tendría que hacer ninguno de los jefes, todos tendrían el mismo nivel de autoridad. La sociedad podría arbitrar las disputas internas, establecer políticas y gobernar en cualquier cosa que requiriera una negociación interna de todas las corporaciones mafiosas”.

Vaya, pues los mafiosos adoptando un organigrama empresarial. O ¿será lo contrario? Todas las empresas, justo cuando se desarrollan, llegan a una estructura similar, en donde el o los directores determinan las políticas a seguir de la compañía, sean legales o no. Incluso, toman decisiones muchas veces lesivas para la empresa y los accionistas, pero muy buenas para ellos. Tómese el caso de la empresa Enron, que por malos, mafiosos manejos de su director (CEO) Kenneth Lay, se fue a la ruina
(http://en.wikipedia.org/wiki/Enron_scandal#Rise_of_Enron).

O lo que hizo Bernard Madoff, que llevó a perder sus capitales a miles de inversionistas. Se calcula que unos $68,000 millones de dólares (mdd) fue la cantidad defraudada. Lo que hizo Madoff se considera como el mayor fraude financiero en la historia de EU. Claro, pues, finalmente, ese país se jacta de ser el que cuenta con las mayor actividad financiera mundial, o sea, que viven muchos estadounidenses del capital parásito, el que es capaz, incluso, de destruir las economías de países enteros, con tal de obtener altas ganancias. Esos “operadores financieros” son hasta considerados héroes (un muy buen ejemplo cinematográfico de uno de tales “héroes” es la cinta “El lobo de Wall Street”, dirigida por Martin Scorsese basada en la vida de Jordan Belfort, un tramposo corredor de bolsa que hizo su “riqueza” justamente con fraudes y trampas de todo tipo).

Incluso, podríamos hablar de cárteles petroleros, un oligopolio de empresas, sobre todo las angloestadounidenses (British Petroleum, Shell, Exxon), que se apoderan de las reservas de crudo de los países que les permiten hacerlo (como aquí la mafia priísta ya lo hizo) y que, además de rapiñarlas, destruyen el medio ambiente y acaban con la economía de tales países (justo como aquí ya sucede).

Hablando de las imposiciones energéticas que la prianmafia ha hecho ya, a todas luces se ve la relación gansteril que aquélla sostiene con las depredadoras petroleras, sobre todo anglosajonas, pues el permitir que exploten libremente ya el petróleo, sobre todo el de las llamadas “aguas profundas”, así como que se practique el peligroso y contaminante método del fracking para explotar gas natural de esquisto, muestra los enormes intereses que hay detrás de ello, no sólo por las abultadas ganancias que tales, mafiosas empresas generarán, sino porque el control de lo que nos queda de petróleo y otros energéticos es vital para la “seguridad energética” de EU y hasta de Europa. Justo detrás de la guerra civil en Ucrania, hay fuertes intereses estadounidenses por controlar el gas natural de dicho país. Como, supuestamente, EU ya aumentó considerablemente su producción de gas natural gracias al contaminante y destructivo fracking (lo cual no le importa), al “sancionar” a Rusia, sobre todo en sus exportaciones de ese importante energético, EU pretende quedarse con ese lucrativo mercado, del que Europa es la que más importa gas natural. Por ello tantas tensiones creadas en Ucrania, pues tienen, finalmente una mafiosa finalidad (http://www.teinteresa.es/autores/jesus_martin_tapias/Gas-natural-nuevo-EEUU-Rusia_0_1104491806.html).

También la permisividad que se les está concediendo a las megaminas en nuestro país (y en todo el mundo), las que ya controlan, depredan y destruyen una cuarta parte de nuestro territorio, es evidencia de una complicidad mafiosa
(ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/05/los-destructivos-irreversibles-efectos.html).

O tomemos a la mafiosa empresa Oceanografía SA, que a pesar de evidencias de corrupción, fraudes y malos manejos, fue “rescatada” y podrá seguir operando (http://eleconomista.com.mx/diario-reforma-energetica/2014/06/03/aleman-se-quedan-oceanografia).

Los ejemplos de empresas mafiosas operadas por directores o accionistas igualmente mafiosos, siguen (aquí, las mafias telecomunicacionales de Televisa, TV Azteca y el emporio Slim, deberían, en todo caso, seguir el modelo Luciano, con tal de que sus “batallas legales” llegaran a buen arreglo).

Así que cabría preguntar, ¿quién le copió a quién las mafiosas prácticas empresariales?

Sobre su vida personal, Luciano era un tanto reservado. No gustaba de beber, contrario a lo que pudiera pensarse, comía y vestía muy bien, como ya se ha mencionado, y, en su vida amorosa, gustaba de relacionarse, sobre todo, con algunas “coristas”, no tan famosas. Eso sí, nunca fue particularmente fiel a nadie.

Y llegamos a otra coincidencia con mafiosos que dicen llamarse “presidentes”. Por ejemplo, los amoríos de Bill Clinton con Mónica Lewinsky. O Nicolas Sarkozy, casado por segunda vez con una famosa modelo, Carla Bruni. Más recientemente, el muy famoso ex gobernator, el señor Arnold Swachssenger, a quien su esposa, María Shriver (nieta de John F. Kennedy), le pidiera el divorcio porque aquel le fue infiel con una de las trabajadoras domésticas, la señora Mildred Patricia 'Patty' Baena, con quien tuvo un hijo hace quince años. Y no vamos lejos, los amores de EPN ya hasta merecieron un libro, lo que da cuenta no sólo de lo mafiosos, sino lo frívolos que son los capos que nos controlan (http://www.quien.com/espectaculos/2012/02/14/quienes-son-las-mujeres-de-pena-nieto).

Una “coincidencia” más con The Boss.

Algo aún más sorprendente es el poder que tenía Luciano, incluso desde la cárcel.

Su impunidad terminó cuando las decenas de prostitutas, “madams” y proxenetas declararon en su contra y testificaron que, en efecto, The Boss les hacía pagar cuotas por todo y si no lo hacían podían incluso morir asesinados por sus matones. Eso llevó a Luciano, por primera vez a ser recluido en una prisión de “máxima seguridad” de Dannemora, en el estado de Nueva York. Su condena se fijó en un mínimo de 30 años y un máximo de 50.

Sin embargo, para su, digamos, buena suerte, años después de que fue encerrado allí, estalló la Segunda Guerra Mundial. Debido a ella, comenzaron a ocurrir sucesos fuera del control de los militares estadounidenses. Uno de ellos fue que submarinos alemanes torpedeaban frecuentemente embarcaciones tanto civiles, como militares estadounidenses. Tan sólo durante los primeros cuatro meses de la guerra fueron hundidas 500 embarcaciones, sin contar las de los aliados. Incluso, fue torpedeado un crucero francés el Normandie, que fue incautado por Estados Unidos y que se acondicionó como embarcación auxiliar, bautizándose como Lafayette. Ese barco no estaba en altamar, sino anclado en el muelle de río Hudson. Además, en junio de 1942, espías nazis llegaron a la localidad de Amagansett, en Long Island. Esos significaba que los nazis debían de tener alguna clase de ayuda de espías que operaban dentro de los Estados Unidos. No sólo espías, consideraron los militares, sino mafiosos o gente a quien no le importaba la “lealtad”, con tal de ganarse buen dinero. Esos submarinos, se especuló, debían de tener forma de abastecerse, tanto de combustible - no podían viajar desde Alemania sin recargar diesel -, así como de alimentos.

Por lo que se recurrió nada menos que a la mafia y, en especial, a The Boss, para contrarrestar esas traidoras operaciones, como fueron llamadas. Por tanto, la marina, con pleno consentimiento de altos mandos militares, navales, jueces, directores de prisión y “autoridades” involucradas, echó a andar la Operation Underworld (Operación Clandestina), que fue coordinada por un muy importante jefe naval, el teniente comandante Charles R. Haffenden, quien ya había prestado muy valiosos servicios de inteligencia durante la primera guerra mundial.

Y tras muchas dilucidaciones, incluso, consultando a capos, todos llegaron a la conclusión de que el único que realmente podía ayudar era nada menos que Lucky Luciano, pues su palabra, era ley. Bastaba con afirmar que “El Jefe lo dijo”, para que en el bajo mundo las cosas se hicieran. Cuando se le planteó a Luciano, la única objeción que puso fue que su nombre no saliera a la luz pública, pues al ayudar a Estados Unidos, era como ayudar al enemigo de Italia, aliada con los nazis. Y si algún día regresaba allí, podrían “cocerlo a balazos”. “No quiero que ninguna palabra de este arreglo salga de aquí”, exigió.

No se explican los autores exactamente qué hizo, pues los archivos de la marina fueron borrados del mapa, pero especulan que Luciano echó a andar toda su red del bajo mundo y, de esa forma, se logró cortar toda la ayuda a los nazis. El resultado fue que durante todo lo que operó la Operación Clandestina, el tiempo que restó a la guerra, no volvió a haber un solo hundimiento de embarcaciones estadounidenses; así de efectiva fue la actuación de The Boss.

La consecuencia de eso fue que, Thomas E. Dewey, entonces gobernador de Nueva York, concedió un “armisticio” a Luciano en 1945 por sus “servicios prestados durante la guerra”. Por cierto que Dewey fue quien logró poner tras las rejas a Luciano, por el caso de las extorsiones a prostitutas en 1936 (años atrás, la Coalición Nacional del Crimen había decidido deshacerse de Dewey, debido a que andaba “pisándoles los talones” en sus actividades clandestinas a varios de ellos, pero, irónicamente, a recomendación de Luciano de que entonces “nos echaríamos encima a todos los federales”, el asesinato nunca se llevó a cabo. Así que en eso, Luciano tuvo una epifanía, podría pensarse).

Y, después de sólo nueve años de prisión, se deportó a Luciano a Italia en donde, al no haber cometido allí delito alguno, de acuerdo a las “leyes italianas”, se le dejó en libertad a los dos días.

Esa acción “patriótica” de Luciano, está muy en consonancia con la muy influyente actividad de los narcotraficantes hoy día, pues muchos andan libres por la vida, operando como si nada, hasta que, quizá las circunstancias que los colocan en esa privilegiada posición, cambian. Por ejemplo, el famoso Chapo Guzmán, quien varias ocasiones anduvo a “un pelo” de ser atrapado y nunca caía, sino hasta hace poco. La pregunta obligada sería ¿por qué, de repente, sí cayó y no antes?, ¿sería que ya no eran necesarias sus actividades, ni para la mafia en el poder mexicana, ni para la mafia en el poder estadounidense?

No sólo eso, sino que algunos analistas apuntan la idea de que los narcos son una especie de guerra sucia estadounidense, destinada a crear una “insostenible” situación en el país en donde operen, con tal de que ello justifique una militarización en la que, incluso, Estados Unidos intervenga directamente, con fuerzas y asesores militares, tal como hizo en Colombia o se está haciendo aquí (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2009/03/la-muy-oportuna-descomposicion-del.html).

Además, cuántas veces se ha sabido que capos “muy peligrosos” son amnistiados en Estados Unidos a cambio de que “cooperen”. Y si de mafiosos hablamos, aquí, Elba Esther Gordillo, la que fuera líder vitalicia del malhadado SNTE, también cayó, casi al poco tiempo que la mafia priista se hizo nuevamente del poder. Quizá también sus servicios ya no fueron “necesarios”, pues ya esa mafia estaba precisamente en el poder, con su guiñol EPN a la cabeza.

Un capítulo también particularmente especial de El Jefe fue su estancia en Cuba, luego de su deportación a Europa. Como Luciano odiaba todo lo que fuera italiano, trató de cambiar su lugar de residencia. Eso fue en 1947.

Y a Cuba iban todos sus, así llamados, lugartenientes (eso le molestaba mucho, pues, decía en su mal inglés y su acento siciliano, “no soy almirante, ni nada de eso, para que digan que tengo lugartenientes”). Le llevaban de todo, principalmente dinero, además que le informaban cómo iban los negocios en Estados Unidos, país que Luciano seguía considerando su tierra natal, a pesar de que nunca se naturalizó (“¡Para qué, si de todos modos me hubieran deportado!”, se quejó al ser entrevistado por Joesten, coautor del libro, de los contados periodistas a los que Luciano consintió en dar entrevistas).

Y vaya si hizo muy buenos negocios, pues durante su estancia en Cuba, además de que adquirió una lujosa propiedad, logró meter en control a California, estado que aún no estaba bajo control del Coalición. Quien se oponía férreamente a tal control era otro famoso gánster, Bugssy Siegel, pues alegaba que él y sólo él, había metido orden en California y que quería quedarse para sí las ganancias que esa operación le estaba dejando. Más bien, lo que le dejó, por órdenes directas, muy lamentables, de Luciano, fue la cabeza abierta de un certero balazo por uno de los matones de la Coalición. Hay que resaltar aquí que los crímenes atroces no son sólo la marca de los capos mexicanos (cuerpos destazados y quemados, por ejemplo). Ya los matones al servicio de Luciano, asesinaban a palazos y picahielazos a sus “enemigos”, sobre todo a los “soplones”, y luego, los desnudaban, los tiraban a un lote baldío, los saturaban de gasolina y les prendían fuego. Supongo que esas atrocidades han servido de inspiración en las actuales, brutales ejecuciones entre supuestos “narcos”.

Y se ve muy claramente que Cuba, en ese entonces, además de estar a merced de lo que le ordenara Washington, era nido de hampones, muchos de los cuales hacían buenos negocios allí, controlando casinos, contrabandeando droga y haciéndose de lujosas propiedades, como el hotel Riviera, construido y operado por Meyer Lansky, también de la Coalición y gran amigo de Luciano (él lo iba a visitar cuando estaba en prisión y arregló lo de hablar con Luciano para que ayudara con lo de la Operación Clandestina). Quien haya visitado la Habana y se haya hospedado en el Riviera, estará de acuerdo en que, a pesar de los años, se ve aún muy imponente. Así de imponente era el poder de los capos en Cuba.

En cuanto a la influencia de Washington, es clara, pues se embargó todo tipo de medicamento a Cuba hasta que no se deshicieran de Luciano (la respuesta cubana fue un tardío bloqueo de azúcar a Estados Unidos, que no duró demasiado, pues prefirieron, en efecto, deshacerse de El Jefe). Sería oportuno señalar aquí que gracias a su revolución, Cuba se deshizo del control casi hegemónico que ejercía EU sobre la isla, además de que también se libró del club de capos, amigos de Luciano (por desgracia, no podemos dudar de que actualmente en Cuba no existan mafias, justo como todos aquéllos que constantemente exigen la “democratización” cubana).

Finalmente, Feder y Joesten abordan la estancia de Luciano en Italia, en donde hizo de todo, desde vender ropa usada (la que adquiría ilegalmente, contrabandeada desde Estados Unidos por sus lugartenientes), hasta el más lucrativo negocio de la venta ilegal de heroína. En esos años, por cuestiones médicas, aún se permitía que laboratorios legales fabricaran heroína a partir de la goma de opio. Pero la cantidad permitida era de algunas decenas de kilogramos a cada nación que la procesaba. En Italia existían varios de tales laboratorios quienes legítimamente producían ese opiáceo, no más de 180 kilogramos anuales, hasta antes de 1952, que fue cuando se reguló aún más la producción.

Pero, dado que desde siempre, Estados Unidos ha sido el demandante número uno de todo tipo de drogas, sean legales o no, Luciano construyó una muy enmarañada red de fabricación clandestina de heroína que implicó no sólo a los “respetables” laboratorios, tales como RAMSA, SAIPOM, SACI o Shiaparelli Laboratories, que eran, en ese entonces, las mayores “respetables” empresas farmacéuticas de Italia y que estuvieron directamente involucradas con la producción ilegal de heroína. Además, respetables científicos y profesores “eméritos”, también le entraban al negocio, muchos de ellos por simples amenazas de parte de El Jefe, de que si no cooperaban, sus cuerpos inermes iban a flotar cerca de la costa. De entre los mencionados figuran Egidio Calascibetta, prestigioso director de SAIPOM, pero, además, comendador, que era uno de los títulos más importantes que el rey, en los días de la monarquía, podía otorgar a alguna importante personalidad. Igualmente, Carlo Migliardi y Guglielmo Bonomo, ejecutivos de dichas empresas, además de “honorables” profesores universitarios, también eran parte de esa red armada por Luciano.

Y los métodos que empleaba El Jefe para contrabandear dicha droga eran ingeniosos, pues recurría a todo. Una frontera preferida era la yugoslava, poco vigilada. Camiones cargados con troncos, colocaban entre los buenos algunos huecos, que era en donde se transportaba la heroína (también, supongo, que en esos ingeniosos métodos, se han inspirado los modernos narcos). Embarcaciones de todo tipo también se empleaban, desde humildes lanchas de pescadores, hasta lujosos yates. Incluso, ¡hasta submarinos! Muchas de esas embarcaciones o submarinos eran adquiridos de los sobrantes del ejército estadounidense, de manera “irregular” y puestos a disposición de la Coalición (vaya con las coincidencias entre los narcos y la Coalición pues, en efecto, hasta de submarinos se han valido para contrabandear cocaína. Ver: http://smallwarsjournal.com/jrnl/art/narco-submarines-applying-advanced-technologies-to-drug-smuggling).

Sin embargo, en Italia no se actuó contra Luciano hasta que, por órdenes directas de Washington, los carabinieri efectuaban redadas a las empresas involucradas y arrestaban a los “sospechosos”. Sin embargo, a pesar de las supuestas “exhaustivas” investigaciones, nunca se pudo ligar directamente a Luciano con ninguna de ellas y vivió siendo libre, como un ciudadano “respetable”. Ni siquiera el hecho de que a veces sus amigos le “regalaban” unos miles de dólares o un auto nuevo, como hizo una vez Pasqualle Mastranga, un comerciante de aceite de olivo y queso de Brooklyn, quien le “obsequió” $57,000 dólares más un Oldsmobile nuevo, verde (que todo mundo identificaba desde entonces, como perteneciente al Jefe). Se suponía que dinero introducido ilegalmente a Italia debía de pagar, como multa, cinco veces la suma. Luciano, tras supuestas pláticas con la prefectura, se “arregló” pagando sólo $4000 dólares de “multa”. El auto, que circulaba “ilegalmente” con placas de Nueva Jersey, tampoco fue problema, pues Luciano alegaba que en Italia se prohibía legalizar autos introducidos ilegalmente al país (en efecto, muchos autos estadounidenses circulaban en Italia, en ese entonces, sin registro ni placas italianas, pues no podían legalizarse). Fueron los dos “delitos” que le pudieron achacar a The Boss. Nada más.

Pero aquí también caben las comparaciones, pues vemos que desde entonces, EU se ha erigido en el “policía mundial”, metiendo las narices en todo y defendiendo no sólo sus intereses, sino los de corporaciones de dicho país, aunque las actividades de éstas sean cuestionables. Por ejemplo, cuando violó territorialmente a Pakistán, con tal de “capturar” a Osama Bin Laden, violando todo tipo de leyes y normas, tanto nacionales, como internacionales (ver la cinta Zero Dark Thirty, conocida aquí como “La noche más obscura” de Katherine Bigelow, que denuncia esa sucia operación paramilitar). Igual hizo con el señor King Dotcom, dueño de la extinta empresa Megaupload cuando hace poco más de dos años, bajo una orden del FBI, la policía neozelandesa irrumpió violentamente en la mansión de Dotcom, a quien acusó de apropiación ilegal de material intelectual protegido, además de piratería. Los lacayos policías neozelandeses ejecutaron la orden sin chistar nada y, ¡peor aún!, dirigidos personalmente por agentes del FBI! Sí, agentes del FBI operando en Nueva Zelanda.

En otra ocasión, Rodolfo Rodríguez Cabrera, un cubano, fabricante por su cuenta de máquinas tragamonedas piratas, copiadas de la empresa International Game Technology, IGT, a quien aquél “admiraba”, fue aprehendido en Latvia, ex república soviética, en donde habitaba y operaba desde hacía algunos años su “pirata” empresa, muy feliz de estarse haciendo rico (el sueño de la mayoría dentro de esta sociedad materialista a ultranza). Para su desgracia, otra vez, bajo las órdenes de Washington, agentes del FBI, violando la extraterritorialidad de ese país, fueron, personalmente, a aprehenderlo. En este caso, EU defendió los derechos intelectuales de IGT, sin importar que esta empresa tenga como actividad la de crear ludópatas y quitarles su dinero y generar, con ello, un grave problema social (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/03/el-capitalismo-salvaje-y-su-salvaje.html).

Nada de sorprender lo que hace EU en otros países, pues en México no sólo agentes del FBI, sino de la DEA operan a sus anchas, empleando embajadas o consulados como sus cuarteles generales, dando, por ejemplo, los “pitazos” de en dónde se encuentra tal o cual narco. Incluso, la cacería - que eso es - de humildes ilegales en nuestro territorio, realizada por supuestas bandas criminales y policías corruptos son medidas dictadas “indirectamente” desde Estados Unidos pues México es también parte de su “seguridad territorial” (ver la interesante cinta “La jaula de oro”, en donde se muestran todas las terribles tribulaciones que los inmigrantes centroamericanos deben de padecer para alcanzar el ya inexistente American Dream).

Y, como ya he mencionado, que se hayan hecho “coaliciones” para invadir en dos ocasiones a Irak, que más parecieron cárteles paramilitares que buscaron apoderarse del petróleo de ese país, comandadas por EU, recuerdan las mafiosas operaciones de Luciano y la Coalición Nacional del Crimen. Eso mismo sucedió en Libia, en donde Muamar Kadaffi fue depuesto y asesinado por absurdas acusaciones. Tras su derrocamiento, fue impuesto un “gobierno” títere, manejado por Estados Unidos, al que ha permitido que las petroleras de dicho país operen a sus anchas con las enormes reservas con las que cuenta Libia (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/03/detras-del-rescate-humanitario-en-libia.html).

Y es lo que está sucediendo en Siria, que Estados Unidos ha pretendido, a través de mercenarios, deponer a Bashar Asad. Eso sucede igualmente en Ucrania, en donde se ha provocado una guerra civil que más tiene que ver con los intereses energéticos de EU que con la “seguridad territorial” de Ucrania contra Rusia, como menciono antes.

También vemos la infame relación belicosa entre Estados Unidos e Israel. Washington nada objeta, ni protesta con la gradual invasión que Israel han hecho de legítimo territorio palestino, sobre el que construyen ilegales asentamientos judíos. Mucho menos durante las varias masacres que militares judíos han hecho contra los palestinos, asesinando a cientos de civiles inocentes, sean hombres, mujeres o niños
(ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/04/el-holocausto-palestino-manos-de-israel.html).

¿Será, acaso, que Estados Unidos, muy inspirado por el Jefe y su Coalición, quiera convertirse en el moderno Lucky Luciano del mundo? Pareciera eso.

Por último, Feder y Joesten apuntan un excelente párrafo que englobaría todo el poder al que pueden llegar las mafias, de todo tipo, hay que decirlo. Sobre cualquier duda que un ciudadano común tuviera en cuanto al poder de la mafia, que dijera, “¿Y qué, eso ni me afecta?”, aquellos señalan, muy correctamente, que “Bueno, si Lucky y Lepke (otro capo) no hubieran exigido tantos tributos a los bancos y a los fabricantes de ropa (a quienes también extorsionaban) y otra docena de industrias, el costo de vida de usted no sería tan alto como ahora es. Si Lucky y Costello, la mafia de Capone, los Jack Dragmas y Bugssy Siegels (más mafiosos) de California, los Adonises y Lansky y los Mafiosos Morados (más mafiosos), quienes trabajaban en Miami como un equipo no hubieran apilado tantas ganancias por apuestas y juego, no habrían podido corromper a sus autoridades elegidas o en funciones”. Y más adelante, irónicos, Feder y Joesten, agregan que “Pero las autoridades Antinarcóticos Federales, le harán creer a usted que si
Lucky no hubiera erigido un imperio de tráfico de drogas en la mitad del planeta, miles de sus niños no estarían sufriendo de muerte lenta en este mismo instante”. Aquí, se hace la alusión a que muy buena parte del problema de la actuación casi a sus anchas de capos y bandas criminales, en ese entonces, y en la actualidad, es que tales actividades no se habrían desarrollado - y se seguirán desarrollando, hay que reafirmarlo - sin la corrupta complicidad, justamente, de las mafias en el poder.

Y así sigue siendo, si sigue el narcotráfico, es porque, como menciono antes, es un excelente negocio tanto para narcos, como para las mafias en el poder.

Si continúan las guerras, es excelente negocio tanto para los traficantes de armas, como para las “respetables” corporaciones que fabrican armas
(ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2011/12/ferias-de-armas-exhibicion-de-fuerza-de.html).

Si megamineras y petroleras siguen depredando recursos y destruyendo el medio ambiente en todo el planeta, es, también, por su tácito contubernio con las mafias en el poder.

Si los alimentos se encarecen día a día y hay mil millones de pobres, pues así conviene a las mafiosas corporaciones agroalimentarias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/la-muy-lucrativa-adictiva-engordante-y_01.html).

Si aquí la mafia prianista está privatizando energéticos, imponiendo lesivas y regresivas leyes “laborales”, que pueden despedir a alguien con un mensaje de texto o aplicando “reformas educativas”, que no buscan más que crear dóciles autómatas-consumidores, que sólo trabajen mucho y no protesten, se debe a los arreglos gansteriles entre esos mafiosos y corporaciones y barones del dinero, igualmente mafiosos.

Y si el capitalismo salvaje, con su estructura mafiosa, concentradora, empobrecedora, destructiva, depredadora… sigue (y seguirá por algún tiempo) operando, se debe a que a esos mafiosos, los modernos Lucianos, “legales” o no, de todo tipo, el uno por ciento, que nos controlan al 99% restante, así conviene.

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Argentina: Inflación, deuda y problemas de empleo y salarios

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

Variadas son las tensiones en la economía local y destaca entre otras el alza de los precios en general y las demandas empresarias por la devaluación del peso.

La devaluación supone el aumento de un precio en particular, el del dólar, lo que incide en los ingresos de los grandes productores y exportadores, como en las valorizaciones de los activos en moneda extranjera en manos de la élite del poder económico en el país.

Además, ese precio del dólar y las divisas en general, se incorpora como costo de importaciones diversas y expectativas de aceleración de precios en general en desmedro de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

Deuda

A esas cuestiones hay que sumar las presiones de los acreedores externos, especialmente desde la demanda judicial en EEUU. Una situación que se reiterará, por lo menos hasta comienzos del 2015, plazo que parece haber establecido el gobierno argentino para negociar y cumplir la sentencia estadounidense y no soportar el potencial costo de la cláusula RUFO.

En ese sentido vale consignar que las novedades son cotidianas, con un juez que no atina a embargar los fondos depositados a fines de junio en la banca de Nueva York, realizados por el gobierno argentino con destino a los bonistas del canje 2005 y 2010. A fines de septiembre puede repetirse y agravarse la situación por nuevos vencimientos de la deuda negociada.

Las condicionalidades del propio juez neoyorkino se derivan del accionar de terceros, caso del City Bank, que solicitan la Cámara de Apelaciones de la Justicia de Nueva York que se revise el fallo de Griesa y se destrabe una situación que afecta al negocio de la especulación financiera global.

Por su parte, la solución entre privados, los Bancos que ofrecen comprar bonos a los fondos buitres, no avanza. Entre las explicaciones que circulan se aduce falta de acuerdo en el precio de los bonos de la sentencia, aunque también, la noticia de una negociación entre bancos y buitres parece una operación de prensa de grandes bancos transnacionales que intentan con sus anuncios frenar la desvalorización de sus tenencias de bonos argentinos. Es que más allá de cualquier debate, esos bonos que figuran en los balances de los grandes bancos son calificados en default para el sistema financiero global.

La novedad política en el país es el inicio de una campaña popular que sostiene la suspensión del pago de la deuda y su investigación, impulsada por un amplio abanico de organizaciones y personalidades que esta semana desplegó mesas de debates en algunas ciudades del país para generar consenso en tratamientos alternativos a la cuestión del endeudamiento y la conflictividad a propósito de los buitres y la justicia de EEUU.

No es menor el impacto en la Argentina del embrollo Griesa. Es importante e incide sobre las certidumbres de rentabilidad que pretenden los inversores en tiempo de crisis y entre otras cuestiones se manifiesta en la discusión sobre el nivel de las tasas de interés que promueve el Banco Central, una cuestión que se presenta como internas entre el Banco Central de la República Argentina y el Ministerio de Economía. Aquel en perspectiva más ortodoxa y por la estabilización macroeconómica y éste más afecto a la recuperación de la economía más allá de la escalada de los precios.

Por eso es que se discute a quién beneficia el alza de tasas luego de la devaluación de enero y ahora a la baja. Es una tensión entre favorecer la especulación financiera entre tasas, bonos y divisas aun enfriando la economía y generando costo social, o el crecimiento de la producción para morigerar el efecto social de suspensiones y despidos. Es evidente que no es lo mismo una cosa que otra, pero sea por la rentabilidad financiera o productiva, el eje siempre está en el beneficio del inversor especulativo o productivo y el costo se difunde entre trabajadores y sectores empobrecidos de la sociedad.

Precios, ingresos y empleo

Todas son tensiones en la disputa por la renta nacional, que suponen beneficiarios y perjudicados de una trama compleja de relaciones socioeconómicas.

El problema a consignar es que el costo de estas tensiones recae sobre salarios y empleos, agudizando el deterioro en la calidad de vida de la mayoría de la población.

El marco general de funcionamiento de la economía es de una recesión que parece no terminar en el corto plazo y que se proyecta para todo el 2014, en consonancia con las tendencias verificadas en la región y en el mundo, aunque agravadas en la Argentina. El país aparece en las proyecciones estadísticas provistas por organismos internacionales entre los de más bajo crecimiento económico. Ese deterioro de la capacidad productiva en el país convoca a la disputa para no perder posiciones en la cúpula y a escala de la pirámide del poder económico y por ende, cada quién intenta trasladar el costo hacia sectores de menor poder relativo de una organización de la economía sostenida en la amplia base social por los trabajadores y diversos sectores sociales empobrecidos.

Un dato relevante es que el alza de los precios acumula a Junio un 16,7% según el INDEC y reaparece la discusión sobre el nivel efectivo del crecimiento inflacionario.

No se trata del dibujo grosero de las estadísticas hasta diciembre pasado, pero sí de privilegiar en el registro oficial los precios cuidados que no tienen alcance territorial nacional y disminuyen el promedio de los precios de los bienes de consumo cotidiano. A cuanto llegará la inflación anual es la preocupación del amplio arco social de ingresos fijos.

La desactualización de los ingresos populares, sea por el encarecimiento de los precios, el impacto del impuesto a las ganancias, las suspensiones y despidos motivan acciones diversas.

Iniciativa política en juego

El gobierno interviene en el cierre y pedido de quiebre de la estadounidense Donnelley que afecta a 400 trabajadores y a sus familias, y más allá de las acusaciones por “sembrar el terror” pretende contener el conflicto social y responsabilizar a buitres productivos. Es una iniciativa convergente con el impulso legislativo a instrumentos que condicionen, limiten y repriman las formas de protestas callejeras.

Vale interrogarse sobre las responsabilidades de la política económica y el modelo productivo y de desarrollo que otorga sustento a inversores como los de la gráfica estadounidense u otras empresas que hoy son visibles en el conflicto por el empleo y el ingreso de los trabajadores.

Esa iniciativa política del gobierno intenta recrear una subjetividad entre sectores socio político afines, con un discurso contrario a ciertas características del orden capitalista, escamoteando el reconocimiento que se trata de una tendencia hegemónica de la acumulación capitalista de época.

Claro que esa épica ocurre en simultáneo con una orientación a insertarse más decididamente en el mercado mundial de préstamos y atraer inversiones externas para perpetuar el desarrollo capitalista.

Un desarrollo que está plagado de buitres y no solo en el campo de las finanzas, tal como puede verificarse en la biotecnología, la alimentación o la mega minería a cielo abierto, la producción por ensamble en las automotrices, electrodomésticos o artículos para el hogar y otro sectores de la producción industrial.

Además del gobierno existen iniciativas políticas diversas que intervienen en la disputa por la organización de los trabajadores y el modelo sindical, con vetustas burocracias que sostienen sus posiciones renovadas en años de recuperación económica capitalista y extensión de negociaciones colectivas con beneficio para el sector formalizado del empleo. Son beneficios logrados desde la lucha de los trabajadores y apropiada por burocracias más interesadas en sus intereses corporativos y asociados a la rentabilidad empresaria.

La disputa por la voluntad de lucha y organización de los trabajadores está siendo protagonizada por proyectos políticos expresados en comisiones internas combativas, vinculadas a partidos de izquierda y a la voluntad creciente de la CTA por insertarse más decididamente entre los trabajadores del sector privado, parte importante de la motivación en la convocatoria al paro de 36 horas desde el 26 de agosto. La misma CGT no quiere quedar afuera y anticipa un próximo paro nacional, que será convergente con el anunciado por la CTA.

El fenómeno de lucha y organización que se difunde en nuestro tiempo remite a experiencias lideradas por un activismo que en algunos casos asocia su accionar con tradición en la izquierda social y política y en otros expresa la búsqueda por un nuevo modelo sindical, superador del modelo de negociación entre los intereses del trabajo y el capital.

La discusión apunta al límite de las demandas y reivindicaciones, interrogando sobre el alcance de las luchas, que no pueden quedarse en reivindicaciones democráticas por salario y condiciones de empleo y necesitan ampliarse a la discusión del modelo productivo y de desarrollo, en una crítica profunda al orden capitalista y a pensar más allá, en una perspectiva anticapitalista, anti patriarcal, contra la discriminación de patrones, burócratas sindicales y una cultura hegemónica que reproduce un estilo de vida que se satisface en el consumismo derivado de una matriz productiva para resolver cuantiosas ganancias.

Es el desafío para el movimiento obrero en la búsqueda de un lugar en la disputa por la renta y el poder en la Argentina.

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Deuda y buitres: ¿Unidad nacional o lucha de clases?

Rolando Astarita

En notas anteriores planteé que la contradicción principal y determinante en la actual coyuntura no pasa por la disyuntiva “Patria y buitres”, como pretende la izquierda nacional y popular (PC, Nuevo Encuentro, peronismo de izquierda, Frente Grande, partido Humanista, socialismos nacionales varios y similares), sino por la oposición entre el capital y el trabajo, esto es, entre explotadores y explotados. Contra lo que dice el discurso dominante, aquí no está en juego una lucha por “la segunda independencia”, sino una negociación en curso -con sus tensiones y conflictos- por cómo se reparten los costos del pago de la deuda (ver aquí y aquí). En otros términos, afirmamos que no hay diferencias sustanciales entre los buitres financieros que compran títulos depreciados para exigir su libra de carne (amparándose en los tribunales que pusieron a su disposición los “defensores de la Patria”), y los buitres especulativos que operan los Old Fund, o saquean los fondos públicos con negociados de todo tipo.

Pues bien, en un escenario de crecientes conflictos sindicales, estas cuestiones se ponen en el primer plano. Miles de docentes, portuarios y marítimos, mecánicos y metalúrgicos, bancarios, trabajadores de la alimentación y de medios de comunicación, para citar solo algunos casos, están luchando contra la caída de salarios (vía impuesto a las ganancias o inflación), o contra las suspensiones, despidos y cierres o vaciamientos de empresas. Es que con la recesión y crisis, las mejoras conseguidas durante los años de ascenso económico retroceden por todos lados, y los trabajadores tratan de defender sus posiciones. Es el conflicto en torno a cómo se distribuye entre el trabajo y los propietarios del capital, el valor que ha generado el trabajo. Siempre y en todo lugar, el capital y los gobiernos de turno responden a la crisis desvalorizando el salario, cerrando empresas, y aumentando la represión. Los palos de las fuerzas de represión contra los trabajadores de Lear, para citar solo un caso reciente, se inscriben en esta lógica. No hay discurso que pueda ocultar esta realidad de fondo.

Se abren así dos estrategias opuestas por el vértice. Por un lado, los que anteponen la unidad nacional. Por el otro, los que ponen el énfasis en la lucha de clases, esto es, en el accionar independiente de los trabajadores en pos de sus reivindicaciones. El gobernador Scioli acaba de expresar la propuesta de unidad nacional: pidió a los trabajadores que “miren la Patria” y hagan un paréntesis en las protestas, ya que “el país atraviesa un momento muy especial que necesita la unidad y el respaldo de todos los argentinos”. Las fuerzas “nacionales y populares”, aunque no lo expresen de manera tan frontal, tienen la misma postura: a lo sumo critican “excesos” de la represión, pero descalifican las luchas, o miran para otro lado, y cargan contra la izquierda que las apoya o conduce. “Es la hora de la unidad nacional frente a los buitres”, vienen a decir.

Desde el enfoque que defiendo, se trata de una postura reaccionaria, favorable a los intereses de la clase dominante de conjunto. Sea cual sea el resultado final de las negociaciones con los acreedores internacionales, la situación del trabajo tenderá a empeorar. En última instancia, las salidas “K progresistas” son como el “arreglo” de la deuda con el Club de París. Por eso decimos que no hay salida progresista -esto es, sin costos para el pueblo explotado- de la actual recesión y de la crisis de la deuda. La estrategia y el discurso nac & pop llevan a reforzar el dominio ideológico y político del capital de conjunto. En contraposición, el socialismo científico -esto es, basado en la teoría de la plusvalía y la lucha de clases- sostiene que los trabajadores deberían mantener a toda costa su independencia, y que el camino de la “causa nacional” solo debilitará sus luchas.

Rolando Astarita es profesor de ciencia económica en la Universidad de Buenos Aires.
rolandoastarita.wordpress.com/

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Petróleo: Secuelas del menemismo

LA ARENA

El profundo retroceso que significó la década menemista para el país sigue dejando secuelas. La actual discusión por una nueva ley de hidrocarburos es una de ellas.

Cuando el tándem Menem-Cavallo-Dromi pergeñó la privatización de la petrolera estatal YPF y la desrregulación del mercado petrolero, lo hicieron a medida de los intereses de los grandes grupos económicos y en desmedro del país.

El complemento de esa felonía fue incorporar en la reforma constitucional de 1994 a los hidrocarburos como propiedad de las provincias a pesar de tratarse de un recurso energético altamente estratégico. Más tarde hubo otras leyes que reforzaron el descuartizamiento de la política energética como la llamada Ley Corta sancionada en los albores del kirchnerismo, que transfería a las provincias los permisos y las concesiones de explotación de hidrocarburos. El único voto que se opuso en el Senado fue de un legislador socialista por Santa Fe quien sostuvo que la norma era "coherente con la ley de privatización de YPF, y es la continuación de la política neoliberal de los noventa en materia energética".

Ahora el Estado nacional y varias de las provincias productoras de hidrocarburos se han trenzado en un áspero debate para ver quién se queda con los resortes fundamentales de la política hidrocarburífera. El gobierno nacional argumenta que la política petrolera forma parte de la política energética y debe ser única para todo el país, como podría ser la política ferroviaria. Desde las provincias se replica que la propiedad y la administración les corresponde.

No hay dudas de que lo mejor para los intereses del país sería volver a centralizar las decisiones, como ocurría antes del aluvión menemista y cuando YPF era propiedad del Estado. Dividir para reinar, fue la consigna de los privatizadores en la década de los noventa, sabiendo que el descuartizamiento del Estado era el mejor camino para favorecer a las empresas privadas, muchas de ellas de capital multinacional.

Bien sabido es el enorme poder económico que poseen las corporaciones petroleras. Y no hay que ser marxista para saber que el poder económico es poder político. La correlación de fuerzas cuando hay que pararse ante esos mega-grupos económicos no es la misma cuando el interlocutor es el Estado nacional que cuando lo son los Estados provinciales. Este problema fue advertido por muchas voces que se alzaron en los años noventa. Por supuesto que no fueron escuchados y hoy se puede ver quién tenía razón. YPF debió ser "recuperada", mediante la compra de la mayoría del capital accionario, de manos de sus dueños españoles que la habían degradado y descapitalizado a límites de infamia. Hoy la empresa muestra un nivel de actividad muy superior y está descubriendo nuevos yacimientos y ampliando el volumen de reservas del país a un ritmo que nunca, ni por asomo, tuvo bajo Repsol.

La enseñanza debería servir para sentar a la mesa a los gobernadores y Nación. Si lo que prevalece es la defensa del interés general frente a los intereses particulares, debería haber acuerdo en volver a unificar una política nacional, con participación, desde luego, de los Estados provinciales.

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El círculo de tiza - no caucasiano sino argentino

Gaby Weber (especial para ARGENPRESS.info)

Recién había aparecido el nieto desaparecido durante la dictadura - Ignacio Hurban - y ya se lanzó una lucha de competencia judicial. Mientras la jueza porteña María Romilda Servini de Cubría lo citó inmediatamente para escuchar su historia para investigar su apropiación, Estela de Carloto - abuela de Hurban y presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo - protestó y pidió llevar la causa al tribunal de La Plata. Su argumento inicial fue para facilitar a su nieto conocer a sus familias biológicas después cambió por la ubicación del lugar de detención de la madre, descartando el lugar del nacimiento - probablemente el Hospital Militar. Y la justicia se subordinó al deseo de Carloto. Servini de Cubría anuló la citación y los fiscales de La Plata, sin informaciones nuevos - que todavía no conocemos - pidieron la causa exclusivamente para ellos. Se pelean por la propiedad del expediente.

Me hace acordar la obra de teatro de Bertolt Brecht “El círculo de tiza caucasiano” (Der kaukasische Kreidekreis en alemán), estrenada en 1948. El relato se basa en una leyenda china, vinculada con el juicio de Salomón: en un círculo de tiza está un chico por el cuál pelean dos mujeres, la madre biológica y la mujer que lo crió con todo su amor. Cada una lo tira para su lado, hasta que la mujer que lo crió lo suelta para no lastimarlo. El juicio salomónico adjudica al niño a ella. En palabras de Brecht, “la prueba de maternidad no se determina biológicamente, sino socialmente”.

Hay que recordar que en la obra de Brecht la madre biológica había dejado voluntariamente a la criatura y recién cuando le era conveniente se preocupó por la pertenencia, por cuestiones de poder. La experiencia argentina es muy diferente y los derechos de las familias biológicas son incuestionables. Además, hoy los chicos apropiados de la dictadura tienen casi 40 años y opinan con su propia cabeza.

La justicia debe ser una institución independiente y tiene que investigar sin pedir permiso. Si la jueza Servini de Cubría considera importante escuchar el testimonio de Hurban - que lo haga ya. Nadie impide a los fiscales de La Plata investigar también. ¡Pero que dejen de pelearse por el expediente!

Otra cosa: Hurban no es el nieto recuperado No. 114 - como lo festeja Abuelas. Es el niño recuperado No. 111. En Abril, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró de confirmar que tres cadáveres encontrados corresponden a tres jóvenes que fueron asesinadas embarazadas por los militares, Mónica Edith De Olaso, Alicia Beatriz Tierra y Laura Gladys Romero. No hay “recuperación” ninguna para festejar y aumentar su estadística por tres casos. Si hay un “logro”, corresponde al Equipo de Antropólogos por su profesionalismo.

Todos festejamos la recuperación de Hurban, pero hay que tener claro que lamentablemente no es el fruto de una búsqueda sistemática. Él mismo tenía dudas y fue voluntariamente a hacerse un test genético. Esa búsqueda no es tarea de una ONG sino del Estado Argentino que nunca ayudó a las personas que buscan sus origines. “El Estado nos dejó solas” - dice la fundadora de Abuelas, Chicha Mariani, que en su época buscó a los chicos y recuperó en pocos años 60 casos.

La entrevista con Chicha se puede ver en mi documental “Fiat Lux”



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Raquel Witis: “Las prácticas policiales son nefastas, las judiciales perversas”

COSECHA ROJA

El siguiente texto lo leyó Raquel Witis, la mamá de Mariano, en el Seminario Medios y Violencia Institucional.Violencias legitimadas y víctimas invisibles, que se realizó el jueves en la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.

El caso de Mariano Witis y Darío Riquelme es testigo de la violencia institucional: fueron víctimas de la mano dura y consecuencia de la aplicación de esas políticas. El 21 de septiembre de 2000 Mariano y Julieta fueron tomados como rehenes por dos jóvenes que los llevaron a realizar un asalto express en el Banco Itau de San Isidro. En el camino los avistan móviles policiales e inician una persecución. Al detenerse el Gol de dos puertas, sin que hubiera resistencia de los ocupantes del auto, Mariano y Darío Riquelme fueron fusilados por la espalda, a corta distancia y Julieta detenida como jefa de la banda.

El hecho fue presentado como “se han abatido dos delincuentes”, término que se usó durante el terrorismo de Estado y que fue acuñado por las fuerzas de seguridad para nombrar los fusilamientos, o “la fuga terminó con un fuerte tiroteo”, “un enfrentamiento entre policías y delincuentes”. Un diario presentó el mismo día dos versiones diferentes para la misma noticia, la primera tomó la versión policial, la segunda mencionaba la presencia de rehenes. Las víctimas Mariano y Darío debieron demostrar su condición de tal a lo largo del proceso.

Las pericias posteriores al hecho demostraron que todos los disparos fueron policiales, que el arma de Darío Riquelme no era apta para disparo, que se alteró la escena del crimen plantando un arma a los pies de Mariano para justificar la brutalidad policial. La primera sentencia en la causa condenó al policía a 8 años y medio por el asesinato de Mariano y lo absolvió por la muerte de Darío Riquelme, legitimando así el abuso policial como método para combatir el delito. Muchos jueces son benevolentes con los uniformados y duros con los pobres. Esto contribuye a perpetuar las causas de violencia institucional, avalando la ley del más fuerte y comprometiendo la democracia y la paz social. Uno de los problemas son las “prácticas policiales”, otro son las “prácticas judiciales” que por acción u omisión van creando las condiciones para la violencia policial.

Sabemos que toda práctica social se legitima a través de un discurso. Las prácticas discriminatorias y violentas policiales y judiciales existen. Y se han mantenido vigentes después de más de 30 años de democracia por la impunidad y porque hay un discurso generalizado que las avala. Siempre ha estado en el imaginario colectivo que hay vidas más valiosas que otras, ese otro diferente que se visualiza como enemigo o peligroso. Para muestra basta un botón: los GPS anuncian las “zonas peligrosas” de los centros urbanos. Alguien carga esos datos. Y esta categorización negativa ha ido modificándose a lo largo de la historia: primero fueron los “indios”, “gauchos”, “cabecitas negras”, “subversivos” o “inmigrantes.

Hoy en el imaginario social y mediático el “sospechoso” es el “joven morocho” que vive en determinados barrios. Y desde los medios de comunicación se incentiva la difusión, la fijación de estereotipos y prejuicios que estigmatizan especialmente a los jóvenes. Debemos terminar con los discursos que dicen que más policías, más cárceles, más penas y más cámaras van a resolver los problemas de la inseguridad. Es fundamental sí volver a poner en agenda la seguridad democrática. Nunca ha sido la solución el aumento del poder de la policía, el incremento de las penas y el encierro masivo.

Vemos con preocupación que se ha relajado el control político sobre las fuerzas de seguridad, que se vuelve a viejas recetas de “mano dura” que han fracasado, que se actúa violentamente frente a reclamos sociales. Por eso es indispensable retomar el abordaje no violento de la protesta social y gestionar políticamente los conflictos para que los derechos de cada persona sean tanto respetados como ejercidos. En cuatro meses la declaración de la “emergencia en seguridad” en la Provincia de Buenos Aires ha producido 76 “abatidos”. No nos engañemos: la mano dura es pena de muerte en los barrios.

Frente a una sociedad excluyente y violenta, con grandes desigualdades, donde hay que tener para pertenecer, que pregona que los problemas del delito y la violencia se resuelven con penas más duras, se complejiza encontrar una salida respetuosa de los derechos fundamentales. Necesitamos un cambio cultural profundo, encontrar un discurso que nos permita sentirnos una vez más una comunidad de hombres libres e iguales.

Las deudas pendientes de nuestra sociedad son: la democratización de las fuerzas policiales, del servicio penitenciario y de la justicia, alcanzar la igualdad y la no discriminación. Y para alcanzar la igualdad es fundamental erradicar todas las formas de violencia institucional y proteger en cada una de las instancias de la vida la integridad de las personas. Necesitamos una justicia sensible, equitativa, accesible, democrática, que sancione los abusos y las violaciones de las fuerzas de seguridad y del servicio penitenciario, poner en caja a los halcones azules, y construir otro paradigma de seguridad donde los jóvenes dejen de ser “daños colaterales” o “blancos móviles”. Las prácticas policiales son nefastas pero las prácticas judiciales son perversas porque tienen la obligación de reparar y devolverles a las víctimas la dignidad.

Las víctimas deben ser tratadas con humanidad y respeto, velar por que gocen de consideración y atención especiales, para que los procedimientos no den lugar a una nueva victimización. Por eso es fundamental debatir cómo deben ser abordados, por los medios de comunicación, los hechos de violencia institucional. La violencia se manifiesta a través de la palabra y pueden ser golpes muy duros para las víctimas y sus familiares, que sufren pérdidas irreparables, que deben lidiar con distintos actores y funcionarios, que deben demostrar su condición de víctimas -la mayoría de las veces se las presenta como victimarios o responsables de su propia muerte- para que también deban lidiar con la nota periodística. Las personas en situación de vulnerabilidad merecen un cuidado especial porque todo se potencia para ellas: las dificultades, los obstáculos, el acceso a las instituciones, a la justicia, a los medios.

La primera noticia es la que se graba en la memoria colectiva y es muy difícil y ardua la tarea para deconstruirla. Aunque podamos demostrar después como ocurrieron los hechos, nunca tendrá la misma relevancia su tratamiento periodístico una vez finalizado el proceso. Los medios de comunicación son un recurso fundamental para garantizar el acceso a la información, la búsqueda de la verdad y resguardar el sistema democrático y el estado de derecho. Se dice de ustedes que son el cuarto poder, no se conviertan en un poder de cuarta.

Valoramos y aplaudimos la iniciativa de este seminario que nos permite reflexionar y debatir sobre el rol de los comunicadores y formadores de opinión, para no construir estereotipos ni estigmas sociales, para no alimentar “adalides” con discursos punitivistas y excluyentes que obstaculizan la tarea de los defensores de derechos humanos y la construcción de una comunidad respetuosa y equitativa y llamamos a trabajar mancomunadamente en un decálogo para abordar los casos de violencia institucional.

Y quiero dejarles una reflexión. Después de casi 14 años hay sentencia firme por los fusilamientos de Mariano Witis y Darío Riquelme, sentimos serenidad porque los crímenes no quedaron impunes. La justicia no repara pero es necesaria, porque le devuelve la dignidad a las víctimas, porque marca claramente los límites a las fuerzas de seguridad y porque es el Estado, a través de la pena, quien reafirma el valor de la vida y la garantía de no repetición.

“…que nunca más la estupidez se permita democratizar el miedo y la muerte”

“…quien cuida y guarda la memoria, guarda y cuida la vida”.

Raquel Witis es madre de Mariano Witis.

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Scioli dio marcha atrás con el equipo móvil para abortos no punibles

LAS AZUCENAS - COMUNICAR IGUALDAD - ANRED

Pese a que el Ministro de Salud provincial había anunciado la iniciativa de crear equipos móviles de emergencia para los abortos no punibles, el gobernador de la provincia Daniel Scioli; luego de las controversias que se suscitaron, negó la existencia de un hospital móvil en el que se realicen este tipo de prácticas.

Hace una semana, el ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia, anunciaba la creación de un equipo móvil para emergencias, que iba a actuar en casos controversiales de aborto no punible. Es decir, en el caso de que los médicos de un hospital provincial presentaran objeción de conciencia para llevar adelante la práctica, los profesionales del equipo móvil se ocuparían de la intervención.

En la página de la Secretaría de Comunicación Pública del Gobierno de Buenos Aires, la iniciativa se tituló: “Aborto no punible: crean equipo móvil para casos controversiales”. Allí se explicaba que la iniciativa responde a una preocupación que expresó el ministro, quien en el marco de una capacitación en la Universidad Nacional de La Matanza dijo: “Observamos que, si bien teníamos un protocolo de atención al aborto no punible adaptado a la última resolución de la Corte Suprema, se presentaban controversias, dilaciones y dudas entre los profesionales sobre cuándo y cómo hacer las prácticas”.

Uno de los dilemas planteados en la capacitación fue “¿Qué es más importante? ¿Priorizar la objeción de conciencia de los médicos o el derecho a la atención de la salud de una mujer violada? Para nosotros este dilema debe cerrarse definitivamente, y que todos los derechos sean respetados; por eso apelamos a la conformación de un equipo de emergencias móvil que resuelva los casos controversiales”, explicó Collia.

Sin embargo, la medida fue desestimada; el martes pasado, el gobernador Daniel Scioli negó la existencia de hospitales móviles que realicen prácticas abortivas en la provincia de Buenos Aires.

Según se informó, la aclaración llega a raíz de la “confusión” que generó la información “sobre supuestos procedimientos abortivos en hospitales móviles”. En el mismo comunicado oficial también se hizo hincapié en que “el Estado de la provincia de Buenos Aires promueve y defiende toda clase de iniciativas favorables a la vida, el desarrollo de la familia, los derechos integrales de los ciudadanos y la educación” agrego “La fertilización asistida, la ley de Adopción, la promoción del deporte y los hábitos saludables, el combate a las drogas y la atención a las adicciones, son parte de un sinnúmero de medidas a favor de la vida que son impulsadas por el gobernador Daniel Scioli”, dijo por su parte el ministro Collia.

La medida resonó fuerte. Sectores de la derecha episcopal no tardaron en pronunciarse frente al anuncio. La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), publicó un comunicado de los obispos de la arquidiócesis de La Plata, monseñor Héctor Aguer, monseñor Nicolás Baisi y monseñor Alberto G. Bochatey, quienes advirtieron sobre el “equipo móvil de abortos, en la provincia de Buenos Aires”. En el mismo comunicado expresan que “es más fácil el aborto en la provincia de Buenos Aires” y que “también son responsables los médicos y el personal sanitario cuando ponen al servicio de la muerte la competencia adquirida para promover la vida”.

De todas formas, y a pesar de las controversias suscitadas , los hospitales son las instituciones encargadas de garantizar el acceso al aborto no punible en la provincia de Buenos Aires, y cada mujer puede hacer uso de ese derecho.

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Crimen

Asociación Civil Crecer Juntos - APE

La escena del crimen está custodiada. “Por algo se ahorcó” dice Manuel con su rápida descripción del hecho que a fuerza de abrazos va buscando desnaturalizar; “hay que ser macho para decidirse” dice otro ayudando a buscar las hipótesis claras, “le pasaba algo groso… seguro” insisten hasta que alguno dispara su certeza… “O no le pasaba nada” siguen llegando las voces del barrio y con ellas rumores de ranchadas que desde todos lados van haciendo sentir en el silencio de sus miradas la fuerza del changuito, Rodrigo su nombre, que acaba de dejar su último alarido pidiendo vida, en el rincón del barrio.



Hijo del desamparo de una casa de laburantes, de padres buscadores en medio de la batalla que se instala, desigual batalla, entre los que pechan la vida y buscan abrazos y el monstruo del desamparo con el rostro de narcoeconomía que azota los barrios, 15 años de patear y de buscar abrazos de esos que se hacen política de esperanza, de esos abrazos que desnudan a los ladrones de primaveras disfrazados de revolucionarios mientras se nos mueren niños “acabaditos de nacer” en una sociedad que no acaba de darse cuenta de que “estos niños hermosos nacen a la muerte aunque ya todos sepamos que la infancia es el principal recurso natural no renovable de nuestro país, ya que la mayoría de las capacidades humanas quedan -de alguna manera- determinadas durante los primeros años de vida cuando los niños están haciendo ahora mismo sus huesos, criando su sangre y ensayando sus sentidos.”

La escena del crimen, mutado en suicidio, da cuenta de los roles y funciones asignados y naturalizados en los territorios del pobrerío, la policía acordonando y cuidando de que no se contamine dicha escena, que quede claro que fue suicidio… circulen por favor. Mientras la ambulancia llega como la mano del estado para certificar: hora de la muerte… causa muerte por asfixia, aparente suicidio… firma y sello y se da por concluida la pericia… a otra cosa. Mientras tanto el rumor de las ranchadas raleadas alrededor de la casa de Rodrigo deja escapar, cada tanto, algún alivio en la palabra que enuncia la angustia del desamparo rumiado “es la droga culiada” dice el Flaco como pidiendo caricia aunque sea en la mirada. “Que cagada” dice otro cuidándose de no echarle mano en la culpa al niño que comienza a ser llorado por su familia en la habitación.

Es la droga… su venta, su tránsito, su comercialización que hace en los consumidores los perfectos contribuyentes de este impuesto a la pobreza, contribuyentes que nunca entran en mora para alegría de tanto malparido y de tanta malparida que hace del comercio de la vida (y de la muerte) el caldo donde se puede proyectar y sostenerse por un tiempo más.
El impuesto de los niños, de las niñas, de los adolescentes y jóvenes que se paga en el circuito de la narcoeconomía termina siendo el costo de muchos para poder sostenerse y ser incluidos y pertenecer en sociedades que hicieron de la exclusión la forma privilegiada para ejecutar crímenes durante décadas entre nosotros.

Salir de la escena del crimen masticando bronca mientras el dolor nos estrangula las tripas parece una forma de sostener la resistencia para aquellas y aquellos que nos negamos a naturalizar la muerte como compañera de aquellos y de aquellas que están en el punto de potenciar la vida de nuestros barrios. Patear los barrios abrazando, placer que hay muchos que se pierden, hasta donde nos alcanzan los brazos para sostener en la esperanza junto a los compañeritos y compañeritas que están dispuestos a hacer de la indignación el combustible para pelear todos los días en estos contextos tan jodidos.

Hoy, para la crónica, un niño fue asesinado, selectivamente victimizado, sus autores seguramente seguirán en su curso de hacer del dolor de muchos su fuente de riqueza, de poder… de placer. Para la otra crónica, la crónica de la esperanza, se sigue fortaleciendo la idea de que “nuestros pibes vencerán porque son el golpe temible de un corazón no resuelto: con ternura y airosos como alas”. Renegando del rol de contar los caídos, y fortaleciéndonos en el proyecto de tejer la vida en los barrios sabemos hoy más que nunca que: con ternura venceremos.

(*) San Miguel de Tucumán, 13 de Agosto de 2014

Fuente imagen: APE

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Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CLVI): “A la hora señalada”

Manuel justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Como en el recordado western de la década del 50, que me emocionara cuándo lo vi en el cine “Rex” de Paraná, juntamente con mi madre que era una admiradora del protagonista del mismo Gary Cooper, vencido el plazo de dos horas que nos habían dado para retirar la documentación, aquel 14 de marzo de 1974, llegaron a la redacción del diario decenas de policías, de civil y uniformados, fuertemente armados, cumpliendo el decreto de clausura firmado por el Presidente.

Temprano habían acordonado la zona impidiendo el paso de vehículos y de transeúntes y apostaron francotiradores en las azoteas de los edificios vecinos.

Sin duda suponían que, como el diario era de propiedad de una organización revolucionaria y expresaba una postura plural haciendo eje en los movimientos surgidos en la clase obrera que cuestionaban a la burocracia sindical, podíamos resistir, con las armas en la mano, el atropello que apuntaba a silenciar a una voz opositora.

Por supuesto que esta posibilidad no estaba en nuestro pensamiento.

Por el contrario pensábamos dar la batalla, en todos los terrenos, defendiendo el derecho democrático a la libertad de expresión y tratando de impedir que la fascistización del gobierno siguiera recortando las libertades conquistadas por nuestro pueblo, en la cruenta lucha contra la dictadura.

El film, a que hacemos referencia, tenía relación con esta idea.

El guionista del mismo Carl Foreman y su productor Stanley Kramer apuntaron a que este, de una manera simbólica, describiera la situación socio política del momento.

En esos años de la postguerra, el senador republicano Joseph McMacarthy había conformado en los Estados Unidos una Comisión dirigida a reprimir a todos aquellos que, a su juicio y los del gobierno de ese país, tuvieran alguna relación con las ideas comunistas o hubieran pertenecido a organizaciones afines al Partido Comunista norteamericano.

El macartismo creo un clima de pánico y de delaciones que afectó, fundamentalmente, a los sectores vinculados a la cultura y en especial a la industria del cine.

Muchos de los “denunciados” tomaron el camino del exilio.

Entre ellos, el más conocido fue Charles Chaplin que, a partir de ese momento, se radicó en Londres.

Cuándo ingreso el Comisario General que encabezaba la fuerza policiaca, que era uno de los hombres de confianza de Alberto Villar, recientemente promovido por el “General”, sólo nos encontrábamos en las oficinas, el equipo de dirección -Alberto, Tito y yo- el abogado del diario Aldo Comotto y el responsable de la autodefensa, un compañero uruguayo integrante del Partido de la Victoria del Pueblo de la Patria de Artigas, cuyo seudónimo era Enrique.

Labraron un acta, en la que hicieron constar que nos entregaban la resolución de clausura y nos autorizaron a retirarnos.

Habíamos decidido que instalaríamos la sede provisoria en el local del FAS, ubicado en la intersección de las calles Medrano y Corrientes, y hacia allá nos dirigimos a los efectos de realizar una conferencia de prensa.

Al mismo tiempo el abogado del vespertino y Mario Mathov -especialmente convocado para ello y gran amigo de Luis Cerrutti Costa- presentaban un fundado recurso de amparo ante la Justicia en lo Contencioso Administrativo, cuya sustanciación quedó a cargo del Juez Jorge Enrique Cermesoni.

Recibimos adhesiones de organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles e incluso de la Asociación que nucleaba a los editores de periódicos -ADEPA-.

Al mismo tiempo se hacían presente, en la sede provisoria, queridos compañeros como Alicia Eguren, Bernado Alberte, Julio Troxler, Jorge Di Pasquale, Oscar Alende y Héctor Sandler, entre muchos otros, para hacernos llegar su apoyo.

Comenzamos a preparar la asamblea del personal que se realizaría en la sede del gremio -APBA- esa tarde.

Obviamente los trabajadores del Diario -cerca de 280- estaban seriamente preocupados por el cierre y la consiguiente pérdida de la fuente de trabajo.

Por cierto que había militantes de diferentes organizaciones del campo popular y revolucionario que integraban la redacción que tenían una mirada diferente a la de la mayoría de los trabajadores que sentían que la decisión del gobierno los dejaba sin trabajo.

Con esa tensión se inició la Asamblea.

Hubo diferentes intervenciones que nos sorprendieron, gratamente.

Recuerdo que Carlos Somigliana, entre otros, hizo un análisis del escenario político nacional destacando el avance del terror para estatal y las medidas gubernamentales, como el cierre del diario, que acompañaban a aquél y reconoció el carácter especial que tenía nuestra dirección y el respeto, a los derechos de los trabajadores; que habíamos observado durante toda la gestión.

Un fuerte aplauso rubricó sus palabras.

En ese momento llegaron saludos y adhesiones de Enrique Tortosa, que se encontraba presente, Secretario General de la APBA y de Raymundo Ongaro. Secretario General de la CGTA y de la Federación Gráfica Bonaerense.

Por el teletipo recibimos mensajes solidarios de Armando Jaime, Ricardo Obregón Cano y Agustín Tosco; entre otros.

Al hacer uso de la palabra enumere las acciones que teníamos en marcha dirigidas a lograr la reapertura del diario y les hice saber que los salarios del mes en curso se abonarían sin problemas, convocándolos para que cumplieran la jornada laboral en la sede provisoria o realizaran visitas a los medios de comunicación social, gráficos, radiales y televisivos a los efectos de generar apoyos a la campaña por la reapertura; denunciando la grave medida adoptada por el Poder Ejecutivo Nacional.

En un clima de compañerismo culminó el encuentro.

Horas más tarde, telefónicamente se comunicó conmigo, el comprovinciano Carlos Perette, que encabezaba la Comisión de Libertad de Expresión del Senado, que me adelantó que presentaría un pedido de informes al Poder Ejecutivo y solicitaría la comparecencia, en el recinto, del Ministro del Interior, Benito LLambí.

Por su lado los diputados nacionales Rodolfo Ortega Peña, Rafael Marino, Héctor Sandler y Miguel Zabala Rodríguez plantearon, en el recinto de esa Cámara, que se tratara sobre tablas este atropello a la libertad de prensa; lo que, por supuesto, fue rechazado por los representantes del oficialismo que tenían la mayoría.

Al día siguiente comencé una gira por el interior del país para participar en actos por la reapertura.

El primero se llevó a cabo en Córdoba.

En esa ciudad, cuna de la Reforma Universitaria y sede del “Cordobazo”, en el auditorio del Sindicato de Luz y Fuerza y ante varios miles de personas que ocupaban la calle del frente del emblemático edificio de esta asociación gremial y con la participación especial de Agustín, Renee Salamanca, Atilio López, y de autoridades universitarias, entre las que estaba Martin Federico, Director de la Escuela de Trabajo Social, se condenó la decisión de Perón y el avance del fascismo.

Luego, acompañado por Alfredo Curuchet, abogado de los sindicatos clasistas SITRAM -SITRAC, concurrí a las oficinas del matutino “La Voz del Interior” donde fui recibido por su director y copropietario Jorge Remonda, el que me manifestó su adhesión a nuestra campaña.

Similares actividades desarrollé en Mar del Plata, la Plata, Tucumán, Rosario y otras ciudades del país, llevándome la impresión de que este atropello del que “fuera un grande hombre”, tendría un serio costo político para un gobierno que había levantado, en la campaña electoral, un mensaje en el que se rescataba el respeto a la diversidad.

En general, todo los momentos difíciles cargados de dramatismo, como este,, tienen aspectos que generan hilaridad y resultan jocosos.

Eso ocurrió cuándo invitamos a cenar al Presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, un descendiente del fundador del Diario “La Capital” de Rosario, Ovidio Lagos.

Este matutino, de la ciudad de las riberas del Paraná, era el decano de la prensa argentina y se comenzó a editar en 1867.

Aldo había elegido un restaurant elegante, para impresionar a nuestro invitado.

La cena transcurrió en un clima ameno. Lagos nos contó diferentes anécdotas, entre las cuáles estaba una visita que le habían hecho al Presidente de la Nación, diferentes editores de diarios.

Este los recibió acompañado por López Rega. En la misma, “el Brujo” había realizado veladas amenazas; para el caso de que no acompañaran el Pacto Social.

Cuándo estábamos tomando el café, riéndose nos dijo que varios de sus amigos le aconsejaban no venir a esta cena, ya que nosotros éramos “guerrilleros marxistas” y lo podíamos secuestrar.

Por el contrario y con una carcajada agregó “lo que menos se parecen ustedes es a los secuestradores, que se describen en los medios o se ven en las películas”.

En ese contexto comenzamos a elaborar un plan alternativo para el caso de que no lográramos un resultado favorable en el amparo judicial o el gobierno persistiera en su política antidemocrática y nos planteamos editar otro diario.

¿Cuál fue la suerte del periódico, de más corta vida en la historia de la prensa argentina? ¿De que forma comenzamos a preparar el 6° congreso del Frente Antimperialista y por el Socialismo?

Estos y otros temas abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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Dos, tres, muchos Zanón

COLECTIVO COMUNA - ANRED

Ayer Zanón, hoy Donnelley: La autoorganización de los trabajadores para defender los puestos de trabajo.

Hace treinta y cinco años, sobre terrenos públicos y gracias a favores crediticios nunca reembolsados, se construyó Zanón: una gran fábrica de cerámica ubicada en la ciudad de Neuquén. Por aquel entonces, el agradecimiento por una Argentina que “mantuviera segura las inversiones” le fue otorgado al gobierno militar por parte de Luigi Zanón, propietario italiano de la empresa. Pero, allí no terminaron los agradecimientos patronales, los frondosos subsidios otorgados por los gobiernos de Menem a nivel nacional y Sobisch a nivel provincial durante los años 80 y 90 tuvieron también su merecida gratitud. Años dulces para los grandes empresarios. Amargos para los trabajadores, como suele ser en este sistema. Las consecuencias de aquellos años afables para las patronales se precipitaron en el año 2001 y la empresa, como es costumbre, adujo problemas para abonar los sueldos de sus trabajadores. Fue en diciembre que finalmente Zanón comunicó el cierre de la fábrica y el despido de 380 empleados, los mismos que decidieron tomar la fábrica y ponerla a trabajar. Fábrica sin Patrón, nombre con el que fue rebautizada, fábrica bajo control obrero, fue el nuevo paradigma que emergió por aquellos años y continúa. Zanón se convirtió así en el símbolo de la fábrica expropiada, en el mojón de aquello que parecía irrealizable.

La historia, a veces como tragedia a veces como farsa, según dictamina la célebre frase, tiene la sospechosa característica de repetirse. La empresa RR Donnelley & Sons Co ingresó en la Argentina en 1999 tras tomar posesión del 100% de las acciones de la Editorial Atlántida, creando así Donnelley Cochrane Argentina S.A. Cinco años después, la firma multinacional se fusionó con Moore Wallace Inc., convirtiéndose en la empresa más importante de impresión a nivel mundial, según puede corroborarse en la propia página de la empresa (ver enlace). El pasado lunes, al presentarse en su habitual horario de trabajo, los obreros de la multinacional encontraron un sugerente aviso pegado en las puertas de la fábrica: los gerentes pidieron al Estado Nacional la quiebra y dejaron, en consecuencia, a 400 familias argentinas en la calle. La primera reacción de los trabajadores fue reunirse en asamblea y cortar la autopista Panamericana. Ese mismo día, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires convocó una mesa de negociación, luego de la cual dictaminó la conciliación obligatoria. Al otro día, ningún representante de la empresa se hizo presente en el lugar y los trabajadores decidieron ingresar a la fábrica para evitar el vaciamiento y ponerla a producir. Según afirmó uno de los delegados de la Comisión Interna, la firma “reportó el año pasado ganancias doscientos dieciocho millones de dólares”, razón por la cual la quiebra resultaría no sólo inentendible y arbitraria, sino abiertamente ilegal y fraudulenta. En esos días habría trascendido que la intención de la firma es mudar su capital a Chile. Como si alguno de nosotros, luego de algún sueño revelador, quisiera apostar en la Quiniela a un número distinto del que apostó durante los últimos 10 años: desde ya, que nuestra inocente decisión lúdica no arrastraría a 400 personas a la calle, cosa que sí sucede con la veleidosa resolución de la firma norteamericana.

Ayer 380, hoy 400: el número sea quizás más obra de una casualidad terrible que de una marca concreta, prueba irrefutable de la naturaleza cíclica del tiempo: no obstante, no deja de ser llamativo, gracioso diríamos, si no se tratara de hambre y miseria. Quizás la historia reciente del país ayude a esclarecer la situación: obra de la casualidad es la cifra; obra de los ciclos económicos de la economía capitalista la miseria de los trabajadores. Si bien la quiebra no fue otorgada y las declaraciones redundan en la negativa a concederla. Si bien la crisis aducida por la empresa no se reconoce, el ajuste de los últimos tiempos es innegable. Como lo es también el hecho de que siempre, indefectiblemente bajo la lógica de la explotación, recaiga sobre los trabajadores.

Hace dos meses, antes de que se desatara el conflicto de Donnelley, Clarín (ver nota) citaba a un gerente de la misma fábrica hablando del avance de la izquierda clasista en las fábricas y de la necesidad de la empresa de invertir en otros suelos, alejados de los reclamos gremiales y políticos. Citamos lo publicado por Clarín a principios de junio de este año: “El directivo de una multinacional apuntó: ‘Apañados por las comisiones internas, aumentó el ausentismo y, por ende, cayó la productividad. La única solución terminará siendo llevar las plantas a lugares menos conflictivos’ ”. El resaltado, elegido por Clarín, resulta no menos sugestivo que su profética capacidad para hablarnos del futuro. La misma nota resalta, en la voz de otro "gerente anónimo", el avance de la izquierda clasista por sobre el sindicalismo peronista, más afín a los negociados en mesas muy pequeñas con los empresarios, a espaldas de los trabajadores. Mal que le pese a Clarín y su tono de advertencia, el hecho de que la izquierda haya avanzado en las comisiones internas hace que estos conflictos, que nada tienen de nuevo, cobren relevancia; gracias a esas comisiones internas, el resultado de la decisión patronal de cerrar la fábrica no es un grupo de burócratas con sus bolsillos pletóricos de dinero, sino una fábrica produciendo bajo control obrero.

Si bien todavía resulta exagerado comparar la crisis actual con la vivida a principios del nuevo milenio, las similitudes existen, aunque muchos hagan lo imposible para no verlas. El cierre de grandes empresas, la toma de fábricas, el avance en la organización de los trabajadores así lo demuestra. El caso Zanón, por las circunstancias históricas que lo envolvieron, fue una excepción y no una regla. El tiempo, no puede evitar hacerlo, escribirá sus páginas; y sólo la historia dirá si lo mismo sucede con Donnelley.

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