martes, 23 de diciembre de 2014

Reacomodamiento del capitalismo global. Rusia, Venezuela, Cuba y el acuerdo con el Imperio

Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

La normalización de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos fue saludada por la prensa internacional y en el mundo por los gobiernos capitalistas. No tiene que ver con los finales de la Guerra Fría, sino con los comienzos de una nueva clase de guerra fría capitalista.

Desde el colapso de la Unión Soviética, las relaciones de Rusia con Cuba mantenían un bajo perfil, hasta el 2013 cuando Moscú condonó casi la totalidad de la antigua deuda cubana heredada, y la visita del presidente Putin consolidó algunos acuerdos en tecnología e hidrocarburos. Pero el país con mayor territorio del planeta, no regresaba con subsidios para ampliar su esfera de influencia estratégica como superpotencia socialista, sino para establecer relaciones estratégicas como potencia regional capitalista. Las grandes inversiones de los capitalistas rusos que no acumulan en Moscú, sino en la City de Londres, no llegarán a Cuba si no se hacen reformas estructurales que aseguren sus ganancias.

En las condiciones actuales es poco probable, que Moscú llegue a aumentar su influencia sobre La Habana al nivel de configurar la amenaza real de una 'Cuba pro-rusa' sobre la frontera de Estados Unidos, como acaba de hacer éste con la amenaza de una 'Ucrania atlantista' (aunque dividida) sobre la frontera de Rusia. Con el 'juego' de guerra ucraniano, Washington está aumentando el peligro no solo para Europa sino para toda la humanidad. Si bien Rusia es una potencia nuclear con alcance global, su gobierno está demostrando prudencia. Putin afirmó que la doctrina militar rusa sigue siendo defensiva, pese al aumento de la actividad de la OTAN en Europa del Este, aunque destacó que las fuerzas nucleares estratégicas son el elemento principal del equilibrio mundial, y que Rusia defenderá su seguridad de una manera consecuente y firme.

Al respecto, en la gran rueda de prensa del 18 del corriente para más de 1.200 periodistas, ante la pregunta de si lo que ocurre actualmente en la economía rusa es un precio que hay que pagar por Crimea, y si no es quizás el momento de reconocerlo honestamente, Vladímir Putin refería metafóricamente '....No es el precio que hay que pagar por Crimea, es más bien el pago por nuestro natural deseo de seguir existiendo como nación, como civilización, como Estado. Y voy a explicar por qué. En un debate en Valdái hice una analogía recordando nuestro símbolo más reconocible, el oso que protege su bosque. Y pienso, a lo mejor nuestro oso debería quedarse quieto, dejar correr a los animales por el bosque y alimentarse de miel y frutas. Igual si es así, ¿lo dejarán en paz?, no. No lo dejarán tranquilo, porque siempre intentarán ponerle una cadena. Y cuando lo encadenen, le arrancarán los dientes y las garras, que hoy día son la fuerza de contención nuclear. En cuanto esto ocurra, espero que no, ya no les interesará el oso, y querrán quedarse con el bosque. Hemos oído decir a representantes casi oficiales y en múltiples ocasiones, que es injusto que Rusia posea tanta riqueza ella sola (por Siberia). ¿Cómo que injusto?, parece que robar Texas a México es justo, y que trabajemos en nuestra propia tierra es injusto y entonces hay que repartirla. Y después de arrancarle al oso los dientes y las garras, ya no lo querrán. Lo disecarán y se acabó. Por eso Crimea no tiene nada que ver, la cuestión está en que nosotros defendemos nuestra independencia, nuestra soberanía y el derecho a existir.'

Pero hay otro país que tiene una más vigorosa relación con La Habana, es la Venezuela petrolera, que entre otros numerosos acuerdos, préstamos, subsidios y trueques, financia desde hace más de una década una parte relevante del petróleo consumido por Cuba.

Estados Unidos está 'marcando' territorios, ante las iniciativas de Rusia que muestra una tendencia hacia una gran potencia, sea en Siria, en Ucrania con Crimea, o en sus relaciones internacionales, especialmente con China e India. Washington está creando una suerte de nueva división global 'Este-Oeste', forzando respectivas zonas de influencia, como por ejemplo para mantener una Eurasia dividida. En Latinoamérica, refuerza su esfera de influencia geopolítica y económica apuntando por una parte a reducir grados de libertad a Moscú y ocupar espacios en que éste ha mostrado iniciativa, y preventivamente Cuba es uno de ellos. En estas condiciones, el Pentágono debe eliminar de plano cualquier clase de amenaza que ni siquiera le haga recordar el fantasma de la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Lo cierto para el Imperio, es que tarde o temprano debe meter a Cuba dentro de su esfera de influencia. El momento es oportuno para comenzar, la baja en los precios internacionales del petróleo impacta en las economías de Rusia y Venezuela, y ésta al reducir la ayuda podría producir una crisis en la economía cubana, de modo que La Habana se halla en un punto crítico de presión.

A diferencia de los países menores, el Imperio mide los tiempos según la macro-historia. Los objetivos del Imperio en el largo plazo permanecen invariantes, porque los intereses de su poder político&económico real no han cambiado, lo que modifica según sea la administración de turno y la coyuntura son, las estrategias para alcanzarlos. Un objetivo es el cambio de régimen cubano o bien, captar su connivencia. Otro, desmembrar el eje Cuba-Venezuela plantando una cuña de discordia y desconfianza entre ambos, y que siembre dudas en los países que buscan la integración latinoamericana. Por eso no es una contradicción que, mientras se acerca a Cuba, en palabras del viceprimer ministro ruso Dmitry Rogozin '...Estados Unidos está ahogando a Cuba con abrazos', un día después castigue a Venezuela con la injerencia de una escalada de sanciones que atentan contra su soberanía. Con similar prepotencia Washington sigue su injerencia sobre Rusia, aplicando sanciones junto con sus seguidores atlantistas, en una guerra económica que busca quebrar la economía rusa.

De esta manera, por carácter transitivo pretende también debilitar a Bolivia, Nicaragua y Ecuador principales integrantes del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) que tiene además a Irán y Siria entre los observadores. El Imperio debe descabezar a su amenaza ideológica, la alianza anti-imperialista, anticapitalista y contra el neoliberalismo, creada en 2004 en La Habana, por Cuba y Venezuela, como alternativa al tratado de ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) que impulsaba Estados Unidos y su presidente George W. Bush. Que fue rechazado y sepultado en la IV Cumbre de las Américas de 2005, en Mar del Plata (Argentina), principalmente por los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva. No es casual, la especial invitación de Obama a Cuba a la próxima Cumbre de las Américas (Panamá, abril de 2015), de la que siempre estuvo aislada por mandato imperial.

Obama debe mejorar la imagen internacional y de autoridad moral, personal y del Imperio, después que se comenzara a desenmascarar ante el público la cara demoníaca de Estados Unidos, últimamente las torturas que efectuaba la CIA con conocimiento de los máximos niveles de gobierno del régimen, que salieron a luz desde las mismas entrañas de la bestia. Le quedan dos años de mandato para dejar marcadas sus huellas en la excepcionalidad del Imperio diferenciándose de los republicanos. En esta línea, pretende quedar en la historia con la liberación de presos de Guantánamo y la normalización de relaciones con Cuba, que por otro lado, proviene de negociaciones con La Habana, secretas, aún para Venezuela, que comenzaron en algún momento del período que va desde que el Comandante Chávez convalecía de su enfermedad en la isla hasta algo después de su desaparición física (5/3/13), y donde intervino el papa Francisco.

La intervención de la iglesia católica no ha tenido hasta ahora, buenos resultados para el socialismo. A pesar de que según su religión deberían ser neutrales ideológicamente, los jerarcas máximos de la iglesia católica se inclinan hacia el capitalismo. Aunque no está claro si el papa Francisco pretende emularlo, cabe recordar como caso emblemático al papa polaco Juan Pablo II (Karol Wojtyła). Aclamado por Occidente capitalista como uno de los principales luchadores anticomunistas del siglo XX, con un papel decisivo para poner fin al comunismo en Polonia y en toda Europa. Según el último mandatario de la Polonia comunista, Wojciech Jaruzelski '...La visita de Juan Pablo II a Polonia en 1979, fue el detonador de los cambios'. También luchó contra la expansión comunista en Iberoamérica junto a su mano derecha y sucesor, Joseph Ratzinger. Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo decía en 2005 '...La historia recordará el determinante empeño de Juan Pablo II en la reconducción de los Estados de Europa Central y Oriental hacia la democracia y la libertad. Recordará también, su actividad, a menudo discreta pero decidida, en favor del diálogo entre los pueblos y los Estados en conflicto, y por la reanudación de las negociaciones entre los Estados de Oriente Medio'. En 1989, Gorbachov, el último presidente de la URSS se reunió con el papa, y más tarde declaró que lo sucedido en Europa del Este hubiera sido imposible sin la presencia de Juan Pablo II. Sin embargo durante el pontificado de Francisco, Juan Pablo II ha sido canonizado, los hechos terminarán por demostrar mas pronto que tarde, si el papa jesuita se convertirá en el Wojtyla latinoamericano.

Sin duda la normalización de relaciones Washington-La Habana aunque continúe el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba, tiene aspectos positivos. Como aquellos enfatizados por los medios de comunicación, el regreso de los 3 luchadores antiterroristas cubanos restantes, por el intercambio de prisioneros a cambio de al menos el espía estadounidense Alan Gross. También la economía cubana que tuvo grandes golpes con la sanción del bloqueo (1960) y con la desaparición de la URSS, podría beneficiarse después del bloqueo. Pero los medios de comunicación poco mencionan, que el acuerdo expondrá flancos de enorme vulnerabilidad para Cuba, que obviamente su gobierno no puede desconocer y debería tomar medidas muy cuidadosas para evitar caer en la trampa. El viceprimer ministro ruso Dmitry Rogozin declaró al respecto '...No nos fiamos de las palabras de Washington, no vemos en el águila norteamericana una paloma de la paz. Su pico de rapaz muestra cómo es en realidad. Probablemente, Estados Unidos simplemente decidió cambiar la táctica y ahora ahoga con abrazos en vez de simplemente ahogar. Ya lo veremos'.

La Cuba de Fidel y el Che, no es la misma que la de Raúl Castro que desde hace años impulsa cambios para la apertura de la economía en cuanto, al ingreso del capital extranjero, aumento de relaciones mercantiles, y el achicamiento general del Estado, menos en los sectores de educación, salud pública y seguridad. Las acciones de austeridad que el gobierno viene aplicando, muestran que está considerando al Estado como excesivamente grande y burocrático respecto de la economía cubana, y ya están actuando en la isla los primeros inversores extranjeros llegados de China, España, Brasil y otros países latinoamericanos. Al parecer el modelo económico cubano pretende algunas similitudes con el de China o Vietnam. Sin embargo el redimensionamiento del Estado y el grado de avance del mercado, se puede hacer dentro de un marco realmente socialista y soberano, o bien encubierto introduciendo criterios del capitalismo liberal. En los próximos dos años se podrá observar si en Cuba permaneció invariante el núcleo ideológico original de la Revolución de Fidel, o si ha ido degenerando en una potencial elite política que llegado el caso, romperá su compromiso con el pueblo, y se transformará en oligarquía en connivencia con el poder económico, enriquecida a costa de las privatizaciones y negociados privados y con el Estado una vez que se haya consumado la apertura económica, es decir un proceso con ciertas semejanzas al 'socialismo de mercado' surgido en China, un pseudosocialismo, que traducido a la realidad es un capitalismo de mercado con partido centralizado.

La normalización de las relaciones es el comienzo de una dura prueba para el futuro de la Revolución. La entrada en masa de los capitales imperialistas estadounidenses y europeos no viene sola. En toda América Latina esos mismos con sus quintas columnas locales, son los que han expoliado los recursos naturales de los países, explotado y hambreado a los trabajadores y jaqueado y empobrecido a sus pueblos con deudas externas eternas y usurarias. En un proceso macro-histórico (es decir medido en generaciones), Cuba deberá soportar una progresiva pero furibunda penetración cultural, ideológica y la corrupción, que traen esas inversiones. Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas el Imperio abrirá una embajada en La Habana (es decir un nuevo dulce hogar para la CIA), y ya es conocido el dicho que 'si en Estados Unidos no hay golpes de Estado es porque Washington no tiene embajada'. Obama usa el softpower caracterizado por el pragmatismo, no pudieron rendir a Cuba desde afuera con la guerra económica (bloqueo durante 50 años) entonces la estrategia troyana, van a corromperla desde adentro.

En el mejor de los casos, si el gobierno cubano no retrocede, y mantiene firmes sus principios, políticas y objetivos socialistas revolucionarios verdaderos, no cede soberanía ni autodeterminación y sigue con una política exterior afín a la integración latinoamericana anti-imperialista y fuera del liberalismo económico, automáticamente comenzarán, como es un hecho en otros países, las guerras internas virulentas promovidas desde el exterior.

Así desatarán la guerra ideológica, psicológica y cultural de la mano de las fuertes inversiones, tales como el Turismo, los nuevos medios de comunicación para el bombardeo cultural y la industria del entretenimiento para plantar la cultura del consumismo y colonizar subliminalmente las mentes, el intercambio estudiantil y profesional con en el Imperio y sus centros universitarios del liberalismo económico formadores de dirigentes, la llegada de grupos religiosos catequizadores y las consabidas ONG operando in situ, que con la corrupción del dólar reclutarán localmente grupos sociales disidentes rebeldes con capacidad para una contra-revolución y para la desestabilización política, económica y militar, es decir la guerra de organizaciones y de masas, que finalmente intentarán dar un 'color' a la Revolución. Las consecuencias para los trabajadores de la entrada en masa del capital imperialista, por ejemplo en la industria manufacturera y los armaderos utilizando la mano de obra cubana barata, serán la explotación y la pérdida de sus derechos adquiridos en la Revolución. Obama dijo '...Queremos darle poder efectivo a la población cubana, proyectos humanísticos, apoyar al sector privado cubano y expandir las telecomunicaciones.

Para Cuba, el bloqueo tiene efectos criminales sobre la sociedad especialmente en salud y acota y perjudica fuertemente su economía soberana. Para el Imperio el 'embargo', debería generar presiones dirigidas a satisfacer sus intereses, sin embargo en lo político y estratégico no ha dado los resultados esperados, como se observa por un lado en las Naciones Unidas, y por otro en que ha inducido un acercamiento a la isla de Venezuela y últimamente de Rusia. Pero hay más.

Se puede tener presente que Obama utiliza el soft-power, pero en realidad es parte del smart-power (poder inteligente). Es decir, cuando se refiere al 'fracaso' del bloqueo de 50 años y de las políticas contra Cuba, significa que el bloqueo justamente por las carencias y desgracia que produjo en el pueblo cubano, ha hecho que éste se aglutine y tome conciencia de lucha identificando un enemigo común, el imperialismo estadounidense. Mientras el aislamiento del país, actuó como barrera contra los múltiples agentes y estratagemas que el capitalismo occidental utiliza para someter a los pueblos a través de sus propias mentes. Todo lo cuál, contribuyó a una mayor identificación de la mayoría del pueblo con el gobierno y el socialismo revolucionario cubano. El Imperio conoce muy bien estos temas, así por ejemplo cuando necesita apoyo y alineamiento detrás suyo aglutina países enteros fabricando un enemigo común. Paradojicamente el levantamiento del bloqueo puede en los hechos debilitar la unidad del pueblo si el gobierno socialista cubano no contrarresta con medidas inteligentes.

La normalización de las relaciones entre Cuba y el Imperio que pueden llevar al fin del bloqueo, esconde un arma de doble filo, y producirá finalmente una victoria, pero aún está por aclararse para quién...

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Venezuela: La revolución sigue

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

“En Venezuela no faltan dólares. Lo que está en juego es el destino de la renta petrolera”.
Claudio Katz (citando a Modesto Guerrero)

Con este epígrafe, tomado de dos agudos conocedores de la realidad venezolana, pretendemos dar el talante del presente escrito: es un intento de aportar en el análisis del proceso que allí se está desarrollando sin ocultar, por supuesto, la simpatía para con el mismo.

Decimos esto como primer punto para que quede claro el sentido de lo que se presentará: estamos ante un proceso de transformación social muy sui generis, con connotaciones a veces sumamente complejas de comprender, que no deja de ser una provocación para repensar la situación de las izquierdas, de la revolución socialista, y si se quiere: del panorama actual del mundo. La Revolución Bolivariana que se está llevando a cabo en el país caribeño es un laboratorio del que se pueden sacar muchas conclusiones.

¡Y del que no se puede estar indiferente!

Por diversos motivos (un proceso que vuelve a poner el socialismo en la palestra luego de la caída del socialismo real en tierras europeas, un líder carismático como pocos en la historia que lo impulsó por muchos años, una ventana de esperanza que se vuelve a abrir), lo que sucede hoy en Venezuela a nadie deja de importar. Si bien no es una revolución socialista con las características de otros procesos transformadores acaecidos en el siglo XX, en Venezuela hoy día se habla abiertamente de socialismo. Para las izquierdas esto es una invitación a debatir qué significa en la actualidad algo así: ¿se puede seguir levantando un ideario socialista?, ¿cómo construir una opción socialista en este mundo post Guerra Fría?, ¿qué funcionó y qué debería superarse de las primeras experiencias socialistas?

Para las derechas -la venezolana y la internacional- el proceso en curso encendió sus alarmas. Si bien es cierto que dentro del esquema económico del país no se produjeron expropiaciones ni confiscaciones en sentido estricto, la dinámica de los hechos confiere cuotas de poder a los sectores populares que siguen mostrando que la lucha de clases está presente, más allá del grito triunfal del neoliberalismo propinado por el japonés-estadounidense Francis Fukuyama al proclamar el supuesto “fin de la Historia”. Venezuela, a su modo, devolvió cuotas de esperanza al campo popular y a las luchas por el cambio político-social.

Nada de lo dicho hasta ahora en el presente texto es nuevo; el debate sobre el “socialismo del siglo XXI” inició hace ya algunos años, y las renovadas esperanzas que todo esto trajo alteraron el panorama político latinoamericano reciente. Pero más aún: no sólo despertó esperanzas en los pueblos y en la militancia de izquierda sino que propició transformaciones reales en las relaciones políticas del subcontinente, con la creación de nuevos centros de poder e influencia, como el ALBA, Petrocaribe, la CELAC, UNASUR, Telesur y Radio del Sur, entre otras novedades.

Claramente las aguas se partieron: nadie puede, ni dentro ni fuera de Venezuela, dejar de ser “chavista” o “antichavista”. Forma, quizá, bastante particular de seguir demostrando que las luchas de clase continúan, tan al rojo vivo como años atrás, con o sin Guerra Fría, con o sin sindicatos y organizaciones populares politizadas. ¿Por qué habrían de desaparecer? Sucede que la marea neoliberal -asentada en sangrientas represiones de años atrás- y el grito triunfal del fin de la Historia, pudieron llegar a hacer creerlo. Pero sin dudas, ahí están.

Escribo esto no tanto para analizar esta historia -muy bien analizada ya por otros, como recién decía- sino casi como un ejercicio personal, como refrescamiento y nueva inyección de esperanza que puede dar energías para continuar la lucha. De ahí que lo titulé: “La revolución sigue”.

Viví en la República Bolivariana de Venezuela algunos años, aún en vida el presidente Hugo Chávez. En su momento no ahorré críticas ¡constructivas! a lo que allí sucedía, siempre viéndolo desde una óptica de izquierda; pero al mismo tiempo apoyé el proceso, por considerarlo una fuente de esperanza. Vuelvo ahora con motivo del Encuentro del X Año de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, de la que surgiera una muy elocuente Declaración Política. Ese contacto después de más de cinco años de lejanía permite ver varias cosas que me parece importante señalar. Si lo hago -al menos así lo entiendo conscientemente y creo no traicionarme en lo que digo- en modo alguno es para criticar con altanería desde fuera del campo de juego sino para, con toda la modestia del caso, aportar en esa gran obra que se está llevando a cabo. Si además del apoyo levanto una crítica seria y responsable, como diría Martín Fierro: “no es para mal de ninguno sino para bien de todos”.

Rápidamente aclaro esto porque me parece imprescindible: lo que sigue es producto no tanto de esa Declaración Política o de intercambios con académicos e intelectuales en un hotel de lujo donde fuimos albergados por varios días, sino del reencuentro con compañeras y compañeros de colectivos populares con los que trabajé años atrás, del recorrer calles, barrios y espacios públicos en la ciudad de Caracas, de hablar con ciudadanos de a pie en el metro o comiendo una cachapa, todo con la intención de tener un barómetro más real de la verdadera situación.

1. Hay una imagen distorsionada de Venezuela desde fuera del país

La prensa comercial de todo el mundo sigue una matriz determinada, fijada por grandes poderes mediático-políticos visceralmente anti-chavistas, cuyos intereses ven en todo el proceso bolivariano un peligro. La idea, obviamente, es presentar una sensación de “catástrofe” en que viviría el país, para desprestigiar la Revolución en curso. Sin quitarle peso real a la terrible guerra económica que la derecha vernácula -con apoyo encubierto y abierto del gobierno de Estados Unidos- está llevando a cabo, no es real que la población esté en una situación de crisis, de insolvencia absoluta, de situación pre-golpe de Estado al modo del Chile de 1973 donde apareció un Pinochet dando el toque final a un proceso que se venía desmoronando (o mejor dicho: que había sido calculadamente desmoronado) en un buen tiempo de gestación, con desabastecimiento y mercado negro.

En Venezuela no se vive eso, en absoluto. La inflación y el desabastecimiento existen, y por supuesto son odiosos, molestos, dañinos. De todos modos, la presencia del Estado a través de sus programas sociales por medio de las numerosas Misiones existentes (hoy día alrededor de 30) intenta complementar esos desajustes.

Sin negar las dificultades de la vida cotidiana -por ejemplo, el acceso a divisas, con un dólar paralelo por las nubes, hasta 10 veces por arriba del precio del oficial y todo lo que esa economía subterránea pueda traer aparejada- la preconizada “crisis” no afecta sustancialmente la vida cotidiana. Hay un intento de crear un clima de zozobra, logrado fundamentalmente en la población no-chavista -clase media y alta-, manipulada y acicateada en forma continua con los fantasmas del “castro-comunismo” (“te van a poner otra familia a convivir dentro de tu casa”, y pamplinas por el estilo que, aunque cueste creerlo y hagan recordar los risibles estereotipos de la fenecida Guerra Fría, siguen presentes). Los sectores populares, mayoritariamente comprometidos con la Revolución, no se sienten en crisis. De hecho: no lo están. Por otro lado, la voraz furia consumista de la época navideña lo que menos muestra es retracción en las compras sino, por el contrario, centros comerciales atestados. Hay largas colas… ¡para comprar!

Siempre en relación a esa matriz mediática que barre el mundo, otro mito tejido fuera de Venezuela es la situación de absoluta inseguridad que se vive en las ciudades, con una delincuencia desbocada. La constatación in situ muestra una realidad diametralmente opuesta: el manipulado tema de la violencia callejera no es, ni por cerca, preocupación para los venezolanos de a pie. Hay muertos, y no pocos, en enfrentamientos entre bandas juveniles, nada distinto a lo que sucede en cualquier capital o gran urbe latinoamericana, básicamente en los sectores “rojos”, que por supuesto no faltan, pero ello está totalmente lejos de ser el cáncer que presenta la prensa antichavista.

Como último dato para intentar dar la verdadera imagen de lo que acontece en el país, fuera de la tergiversación de las industrias de la desinformación, está la figura del presidente Nicolás Maduro. La tónica dominante es presentarlo como un tonto, un inepto que cada vez que abre la boca dice una sandez. ¡Nada más absolutamente alejado de la realidad que eso! Maduro es un militante sindical que viene de la izquierda política, muy bien preparado y siempre a la altura de las circunstancias que le tocó vivir. De hecho la población chavista lo respeta mucho y nadie osa verlo como un improvisado, como la “pesada” herencia que dejó Chávez al que hay que soportar. Por el contrario, es todo un estadista que se sabe manejar con gran tino respecto a su pueblo.

2. Sigue el acoso a la Revolución por distintos medios

Sin que esto sea justificación de nada, y asumiendo que hay muchas tareas que una revolución socialista debería acometer con mayores cuotas de autocrítica o de profundidad, de espíritu clasista incluso, construir una nueva sociedad en medio de un continuo bloqueo y ataque no es tarea nada sencilla.

El actual gobierno bolivariano, en todos sus niveles, está sometido al furioso bombardeo mediático de la prensa de derecha. Además, como se anticipa más arriba, el mercado negro y el manejo de divisas no está bajo el control del Estado, por lo que esos temas terminan convirtiéndose en una molestísima urticaria que corroe la vida cotidiana.

Quizá en esto no hay mucho que abundar y una corta estadía en el país no aporta nada especialmente nuevo, porque de nadie es desconocido que desde que asumió la presidencia, Nicolás Maduro ha debido soportar una presión mayor a la que le tocara resistir a Hugo Chávez. Por lo pronto, en los primeros meses del año 2014 las fuerzas políticas de la derecha nacional, siempre bajo financiamiento y asesoramiento directo de Washington, arreciaron de un modo brutal sus protestas, con el saldo final de 43 muertos y cuantiosos daños materiales. Ello, si bien no logró parar el avance del proceso bolivariano, mostró que la oposición sigue siendo tan beligerante como siempre, y está dispuesta al uso de cualquier medio para lograr su cometido: terminar con la Revolución.

Insistimos con la idea: aunque el escenario no es el mismo que el de Chile de 1973, el agio y el mercado negro son constantes en la vida económica cotidiana. El contrabando hormiga a través de la frontera con Colombia, en muchos casos de gasolina venezolana, causa enormes pérdidas a la economía nacional, valoradas en miles de millones de dólares.

En complemento a esta desestabilización económica, también debe considerarse la no menos dañina provocación militar a la que se ve sometida la Revolución, con infiltraciones continuas de paramilitares colombianos, con acciones violentas encubiertas, con sabotajes, con el siempre mantenido intento de ganar cuadros de las fuerzas armadas para proyectos contrarrevolucionarios.

Lo dicho más arriba respecto a la imagen que se crea de Venezuela tanto dentro de sus límites como a escala planetaria, es parte también de ese acoso: los medios de comunicación cada vez más deciden la vida política. Por tanto, la creación de esas matrices de opinión furiosamente antirrevolucionarias, satanizando y denigrando lo que realmente sucede, ayuda a mantener: 1) en lo interno, una población enfrentada en forma irreconciliable, dividiendo a la ciudadanía de un modo un tanto absurdo, siendo presa de ese visceral odio “antichavista” sectores de clase media que incluso se benefician de los programas sociales; y 2) en lo externo, preparando condiciones para aislar al país y tenerlo demonizado, justificando de ese modo cualquier posible acción “en defensa del mundo libre” (léase intervención militar, por ejemplo).

Complementa el acoso arriba mencionado una movida política que no es poca cosa y debe vérsela con mucha preocupación: la actual caída de los precios del petróleo.

Venezuela, por una sumatoria de causas, sigue aún después de 15 años de Revolución, dependiendo en un 80% de la venta del oro negro. Se llegó a hablar, incluso, de “socialismo petrolero”. Esto abre otro debate, en el sentido que es imposible edificar algo sólido en este mundo globalizado y manejado por grandes corporaciones capitalistas a partir de la venta de un recurso natural no renovable. Si bien hay reservas petroleras hasta fines del presente siglo (la reserva del río Orinoco es la más grande del mundo, y aún se la explota en pequeña escala), la falta de diversificación productiva es una bomba de tiempo. Si no se tiene asegurada la producción de alimentos (la Revolución sigue comprando alimentos en el exterior), si tecnológicamente se depende de terceros en relaciones comerciales capitalistas, el pronóstico a futuro es incierto.

En relación a eso, y como una clara maniobra desestabilizadora para los tres países que, hoy por hoy, son una pesadilla para la lógica imperial de Estados Unidos y para el gran capital global (Rusia, Irán y Venezuela, con grandes reservas petroleras e intentando negociar ese bien ya no con dólares sino con nuevas monedas), la caída de los precios en el barril de petróleo es una maniobra política que intenta cortarle el ingreso de recursos a esas economías, obviamente para ahogar sus respectivos proyectos de países independientes y soberanos.

Incluso -valga esto como hipótesis- el probable embargo que se le levantaría a la Revolución Cubana puede tener como uno de sus objetivos hacer que la isla deje de depender de los petrodólares venezolanos para aislar políticamente a Caracas, dejando sus iniciativas de integración latinoamericana muy reducidas, o detenidas.

En otros términos: el acoso está por todos lados y convivir con él se torna sumamente complicado. Aunque todos sabemos que hacer una revolución es enfrentarse a esos demonios, decirlo es fácil. Soportarlo, no tanto.

3. Continúan las discusiones en torno a la construcción del socialismo

Algunos años atrás, cuando vivía en suelo venezolano, era un debate permanente entre militantes, cuadros de la izquierda, dirigentes comunitarios, sindicalistas y activistas varios el rumbo que debería tomar la Revolución. Asumiéndose que lo vivido en Venezuela no es comparable con otros procesos de transformación social (Rusia, China, Cuba, Vietnam, Nicaragua), dado que aquí la Revolución no nació de una insurgencia popular ni de la lucha armada sino que vino desde un líder carismático que, sorprendiendo a propios y extraños, fue radicalizándose poco a poco desde la casa de gobierno, la discusión respecto a cómo pasar de esa fase a una profundización socialista estaba en el día a día. En un momento, incluso, se propuso casi como una exigencia teórica definir qué era este nuevo socialismo del siglo XXI.

El tiempo pasó, el líder ya no está, y la discusión sigue abierta. Los sectores más radicales siguen viendo una gran lentitud en el proceso. Es innegable que la Revolución tiene un tiempo muy propio, muy “caribeño”, podría decirse, para usar un eufemismo que no lastime a nadie y diga mucho. En otros términos: tiene mucho de pintoresca.

La cultura rentista y consumista amasada en décadas de bonanza petrolera no han desaparecido. Más aún: la Revolución no ha encarado un trabajo realmente fuerte y sostenido buscando modificar eso. Si bien se habla continuamente de valores socialistas, de una nueva ética, de una batalla contra la corrupción, la imagen de una Miami plástica y adoradora del despilfarro sigue presente en la conciencia colectiva; de ahí que la Miss Universo sigue siendo un símbolo nacional (por la calle, el ciudadano común puede preciarse de ser el país del mundo con mayor cantidades de títulos de belleza).

No cabe la menor duda que la construcción de una alternativa nueva, en cualquier sentido, es tremendamente difícil. Una cosa es tomar el poder político, el asalto a la estructura del Estado (que sigue siendo capitalista). Otra muy distinta es derrumbar esos esquemas y edificar algo nuevo. Eso -la experiencia de los distintos socialismos desarrollados en el siglo XX lo enseñan a sangre y fuego- toma generaciones. E implica, por fuerza, enormes esfuerzos, cambios de mentalidad, luchas a muerte contra viejos valores. Todo eso es una agenda pendiente aún en la Revolución. Pero lo importante es que, al menos, no deja de estar en discusión.

Quien capitanea el rumbo político del país es el Partido Socialista Unido de Venezuela, el PSUV. Pero esto no ha pasado de ser una bien aceitada maquinara electoral. No es, como sucede en otras organizaciones de izquierda, un partido de cuadros. No hay mayor, o casi no hay ningún trabajo de formación política con sus militantes.

No caben dudas que existe hoy día en el país un nuevo talante antiimperialista, que la idea de socialismo (aunque no se sepa con exactitud qué es el socialismo del siglo XXI) está presente, que las discusiones en torno a todo esto están abiertas. No puede dejar de mencionarse que las posiciones más “suaves”, más moderadas (llegándose a hablar de conciliación de clases, por ejemplo) parecieran ser las dominantes. Los grupos más radicales que piden profundización revolucionaria y socialismo con mayúscula, en general son marginales. La conducción política del proceso se hace más en clave de moderación que de profundización, pero ello no quita que un espíritu nuevo de debate, de conciencia política, de valores socialistas, impensable décadas atrás antes de la aparición de Hugo Chávez, domine toda la escena política.

Ese debate, al menos da esperanzas: las cosas se siguen moviendo.

No puede dejar de mencionarse en esta suerte de comentario/análisis la presencia omnímoda de Chávez. Hoy día ya pasó a la categoría de mito. Eso puede ser importante para tener un punto de convergencia de distintos sectores, un elemento que une, que congrega. Hugo Chávez ya pasó a ser Comandante Supremo y Eterno. Pero ello también abre alguna pregunta (¡que alguna vez hay que comenzar a formularse, y más aún: a responderse!) respecto a qué se construye con tamaño endiosamiento. Pregunta, sin dudas, que lleva a indagarnos por qué en todos los grandes procesos revolucionarios del socialismo ha existido siempre la figura de un gran líder carismático (heroico, siempre masculino por cierto): Lenin, Mao Tse Tung, Ho Chi Ming, Fidel Castro, Che Guevara, Chávez, Yasser Arafat. ¿Para construir enormes cambios se necesita de esas figuras colosales? Se podría dejar abierta la interrogación en relación a lo religioso que hay en juego en todo ello: ese culto a la personalidad, ¿no pasa a tener un valor religioso? (religión, de religare, en definitiva es “lo que une, lo que amarra a una sociedad, lo que la mantiene unida”).

Pero un planteo socialista -propiedad colectiva de los medios de producción y poder popular- no necesita de un pensamiento mágico-religioso centrado en la adoración de ningún ícono, sino más bien que debe tomar distancia de él. Y eso, con la veneración casi desmedida que pareciera tener la figura del extinto presidente, no pareciera estar planteándose en la Venezuela actual. Tamaño culto a la personalidad podría entenderse -beneficio de la duda- como un momento necesario en un largo y complejo proceso. Es posible. Pero no debe dejar de considerárselo como algo no menor.

4. La Revolución sigue, y si algo da esperanzas es el poder popular

Como se dijo más arriba, pese a lo lento del proceso, a la falta de profundidad socialista de muchas medidas -la propiedad privada de los grandes capitales no se ha tocado, por ejemplo, ni la banca, sector clave que puede definir toda la Revolución- es alentador ver que el proceso está en marcha. Quizá la misma provocación continua de la derecha con sus numeras formas de ataque obliga a mantener la guardia muy en alto. Si es así, de momento puede decirse que la contrarrevolución lo que ha logrado es armar mejor la respuesta del movimiento bolivariano.

Hablamos del Chile de 1973 con Salvador Allende y su triste final con el golpe de Estado del general Pinochet. En Venezuela, hoy por hoy eso no puede pasar, por dos motivos: las fuerzas armadas, sin negar que habrá algún quinta-columna escondido esperando la orden de “la Embajada”, son una garantía para la continuidad del proceso bolivariano. Pero más aún, mejor y más fiable garantía, es el poder popular que se viene construyendo.

Sin caer en excesos triunfalistas, sin ver lo que uno quiere ver (lo cual es, en definitiva, pura imaginación, fantasía extinguible), es real que estos años de proceso bolivariano, aún con los defectos y contradicciones que pueda tener, ha ido construyendo una red de poderes populares locales, comunales, territoriales, que ya pasaron a ser una considerable fuerza político-social. La idea de “empoderamiento” (permítasenos utilizar este discutible término) ha cobrado real fuerza en la experiencia venezolana.

Si algo de novedoso tiene este mal definido socialismo del siglo XXI es la explosión de participación popular. Las medidas de fondo, es cierto, las sigue tomando la conducción política, que está sentada en el Palacio de Miraflores. Pero todos estos embriones de poder popular que mencionamos (consejos comunales, organizaciones barriales, colectivos de mujeres, fábricas recuperadas bajo autocontrol obrero, grupos de jóvenes, etc., etc.) son un verdadero resguardo del calor transformador. Ahí están las Milicias Populares, trabajando en coordinación con las fuerzas armadas, como una garantía de continuidad revolucionaria.

Sin dudas que la transformación de una sociedad lleva un trabajo fabuloso, monumental. No hay que cambiar sólo relaciones de poder, relaciones económicas: hay que cambiar mentalidades, culturas. ¡Eso es de lo más difícil! Y la única posibilidad para transformar hondamente una sociedad -la experiencia lo afirma- es trasladar el ejercicio del poder a las poblaciones, a la gente real de carne y hueso, más allá de anquilosado mecanismo del voto. En Venezuela eso está sucediendo, y es eso justamente lo que mantiene viva las esperanzas.

5. Hay que tomar medidas más drásticas en el manejo de los recursos (nacionalización de la banca)

Este es el punto crucial. Es aquí cuando cobra todo su sentido el epígrafe con el que abríamos el presente texto: “En Venezuela no faltan dólares. Lo que está en juego es el destino de la renta petrolera”.

Venezuela en su conjunto, durante todo el siglo XX, no fue un país pobre, dado el aluvión de petrodólares que recibió y sigue recibiendo (en este momento algo reducido por la manipulada caída del precio del petróleo fijada por las Bolsas de Valores de las potencias occidentales). Antes de Chávez, y por supuesto infinitamente más a partir de él, los sectores populares recibían algunos beneficios de esa renta. En otros términos: Venezuela ha sido un país rico, pero lleno de pobres.

Ahora, con la Revolución, las cosas empezaron a cambiar: esa renta petrolera, como nunca antes en su historia, comenzó a llegar a los sectores históricamente más postergados. Es cierto que llegó con forma de programa asistencial (“Chávez me dio la casa”), pero ese fue un inicio. De lo que se trata ahora es de ir más allá en la construcción de un nuevo modelo, un modelo socialista y participativo, donde la gente sea la que no sólo recibe algunos beneficios (cultura asistencial) sino que decide el destino de sus vidas, y por tanto, del colectivo. Pasar de la cultura rentista -y si Chávez “da” la casa, no se superó la cultura rentista-asistencial- a la apropiación popular, al socialismo real donde el pueblo manda, es la tarea siguiente. Aquello de “mandar obedeciendo” del zapatismo es para pensar seriamente. ¿Se podrá, o hay que tomar todo el poder, sin miramientos, para proponer cambios?

Pero mientras se discute esto, ¿quién maneja esa entrada de petrodólares? (que, aunque mermada, sigue siendo muy grande). Ese es el cuello de botella de la Revolución.

El Estado venezolano invierte mucho en los distintos programas sociales. Ello ha traído como consecuencia un mejoramiento sustancial en la calidad de vida de los sectores más pobres y olvidados. Salud, educación, vivienda, servicios básicos, transporte, alimentación, son todas esferas que cada vez más la Revolución viene atendiendo con logros indubitables. De ahí que, en una apreciación muy pacata y corta de vista, la conciencia clasemediera ve el “peligro” que representa este pobrerío ahora puesto de pie, sintiéndose poder, representado por una figura intocable como la de Hugo Chávez, ocupando espacios que antes le estaban absolutamente vedados. “¿Los pobres entrando al Teatro Nacional?”. ¡Efectivamente! Eso es un símbolo de lo que significa revolución. Y eso está sucediendo en Venezuela.

Pero el mantenimiento de ese Estado y su posibilidad de seguir invirtiendo en programas sociales encuentra un terrible límite: las divisas que trae el petróleo van a parar al sistema financiero. Y ese sistema financiero es patrimonio de la empresa privada. Ahí está el tope.

La República Bolivariana de Venezuela, más allá de las reales transformaciones que está llevando a cabo, no deja de ser un país capitalista, que se mueve en la lógica del capital, y cada vez más, del capital financiero. Hoy por hoy, con este capitalismo especulador y mafioso que se ha venido construyendo en estas últimas décadas a escala planetaria, toda la Humanidad está en dependencia de los grandes centros bancarios que van controlando las finanzas mundiales, y por tanto la política así como la ideología y la cultura. En otros términos: la vida. La actual baja de los precios del petróleo -o su eventual subida cuando así lo deciden en algún lujoso lobby unos cuantos hiperpoderosos- lo permite ver de modo palmario. Hoy por hoy, el mundo lo manejan los grandes bancos y no los presidentes de los países.

El Estado revolucionario de Venezuela dispone de los petrodólares, de eso no caben dudas. Y más allá de las medidas que intenten aislar al país e impedirle salirse del campo del dólar como divisa de transacción, sin dudas la renta, en mayor o menor medida, seguirá asegurada por un buen tiempo, por unas décadas quizá. La cuestión básica estriba en ver cómo se maneja esa renta. Y si la misma termina finalmente en las arcas privadas de estos especuladores de poder global, la capacidad de maniobra de la Revolución no es muy grande precisamente.

Con Chávez vivo, genial estadista sin ningún lugar a dudas, los juegos de poder y las tensiones se dirimían (un poco al menos) a partir de su fenomenal carisma, de su muñeca política. Pero la vida de un país o de una Revolución es más complejo que eso. Los grandes poderes globales como la banca no se pueden enfrentar sólo a base de talento personal.

No contar con un sistema financiero propio de la Revolución obliga a esta dependencia mortal de un circuito que 1) sigue haciendo negocios como siempre, o como nunca antes, pero que pese a ello 2) es enemigo irreconciliable del proceso, por su carácter objetivo de clase enfrentada a muerte con una opción socialista.

Por todo ello la nacionalización de la banca se impone como principal tarea revolucionaria inmediata. No hacerlo es seguir en esta situación de dependencia, ofreciéndole al enemigo los propios recursos de una manera ignominiosa. No hacerlo, es quedar a su merced, sin posibilidad de poder invertir para crear una sólida base industrial que permita despegarse del rentismo petrolero, y lo peor: es quedar en sus manos para que -tal como lo está haciendo ahora- ahogue la Revolución con sus deleznables manipulaciones financieras.

6. ¿Qué pasa si se pierde la próxima elección presidencial?

Entiendo que en Venezuela es necesaria hoy una revolución dentro de la revolución. Es decir: si el proceso avanza con lentitud, si la banca -talón de Aquiles de todo el complicado panorama- no se ha tocado, si se estamos en la disyuntiva de construir un castillo de naipes (dólar manejado por el sistema financiero privado) o una fortaleza inexpugnable (asegurada por el poder popular desde abajo, armas en mano incluso), entonces es preciso dar un salto adelante. Se podrá atacar esto diciendo que es expresión de “izquierdosos intelectuales trasnochados”. Puede ser. De todos modos, reitero lo dicho más arriba: la crítica apunta a ser “no para mal de ninguno sino para bien de todos”.

Es cierto que el panorama político internacional actual es tremendamente más complicado para el campo popular que décadas atrás. Hoy no hay Unión Soviética, y la China puede ser aliado táctico, pero hoy funciona como gigante comercial y no otra cosa. Estos últimos años de capitalismo salvaje, eufemísticamente llamado neoliberalismo, asentados en feroces represiones que tiñeron de rojo todo nuestro continente, hicieron retroceder mucho las conquistas de los trabajadores y los ideales socialistas. No están muertos, pero sí bastante golpeados. La aparición de Chávez y todo el proceso que puso en marcha ayudó a recobrar fuerzas, a levantar esperanzas caídas. Esa es el verdadero y más importante legado de la Revolución Bolivariana.

Si hablamos de límites, de fallas, de cosas a rever, ahí tenemos la experiencia sandinista de Nicaragua en 1990. Igual que la venezolana, fue una revolución que se manejó dentro de los parámetros de la democracia representativa capitalista. Al perder una elección, tuvo que retirarse del poder. Y como las estructuras de poder popular se habían ido deteriorando -producto de la guerra, del bloqueo, de errores propios- el abandono del gobierno significó el fin de la revolución. En Venezuela, si se perdiera la próxima elección presidencial en el 2019, ¿pasaría lo mismo?

No se trata de hacer ejercicios de futurología. El presente escrito no tiene ese objetivo, sino abrirse preguntas críticas mostrando los puntos débiles en juego (y saludando efusivamente con fervor revolucionario los reales e incuestionables avances, por supuesto). Pero pensemos en ese escenario: si toda la Revolución asienta en el triunfo electoral, ¿qué sucedería -tal como efectivamente podría pasar- si Nicolás Maduro, o el candidato del PSUV que fuere, no gana en las urnas?

Es ahí donde el poder popular (léase milicias populares en combinación con las fuerzas armadas oficiales), la banca nacionalizada y el calor chavista cohesionado en torno a la figura del líder muerto pero vivo en la conciencia del pueblo y que sigue funcionando como aglutinador, deberían servir como garantía de no retroceso en los logros obtenidos.

No hay dudas que estas cosas se discuten, y mucho, dentro de Venezuela. Quienes apoyamos desde fuera no estamos en el día a día de esos debates, aunque podamos dejar nuestro modesto aporte. El presente texto no es sino eso, así como podría serlo para Bolivia o para cualquier proceso que intente aportar transformaciones. En otros términos: un granito de arena para mantener viva la esperanza en que sí, efectivamente, otro mundo es posible, y que hay que seguir trabajando para darle forma a la utopía.

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Entrevista a Manuel Sutherland que visita la Argentina: Venezuela ha protagonizado la fuga de capitales más grande en la historia de América Latina

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

M.H.: Hoy tenemos la visita especial de un compañero venezolano, Manuel Sutherland, coordinador del Centro de investigaciones y formación obrera, trabaja en la editorial de la Asociación latinoamericana de economía marxista, donde es responsable de la editorial Ciencia Obrera. Manuel Sutherland es economista egresado de la Universidad Central de Venezuela, con estudios de posgrado en planificación del desarrollo e ingeniería industrial. Es columnista de los periódicos Tribuna Popular y Noticiero Industrial, de Mercado de dinero, publicación de Colombia y España y El Aromo, de Razón y Revolución de Argentina, conocidos nuestros porque en varias oportunidades han participado de nuestros programas. Autor del libro “La alienación en el trabajo, la esclavitud asalariada” y “¿Qué es la revolución socialista?”, libro que tiene la intención de presentar en Argentina, esperemos que esto se concrete. Me llamó la atención el subtítulo del mismo “crítica al reformismo, progresismo, autonomismo, posmodernismo y populismo”, no dejó títere con cabeza Manuel Sutherland que hoy nos acompaña. Buenas tardes, Manuel.

M.S.: Primero gracias por la invitación al programa. El título es bastante crítico.

M.H.: Pretencioso aparte, ¿no?

M.S.: No, es que en Venezuela se habla mucho de la revolución socialista y nadie sabe nada de eso. A quien me dio clases de marxismo en la universidad le preguntaron en un foro con 1.500 personas, ¿qué es la revolución socialista? ¿Cómo hacemos la revolución socialista? Y mi ex profesora, respondió “yo no sé qué es el socialismo ni cómo se hace ni cómo se construye, lo que hay que hacer es seguir a la multitud, ustedes mismos salgan a la calle y exprésense”. Entonces yo me dije, cómo puede ser eso, no puede ser una idea tan perdida, si tu sales a la calle no puedes decir cualquier cosa. Entonces me dediqué a este libro a partir de ese día.
La crítica al posmodernismo, reformismo, autonomismo, en Venezuela es muy importante, no sé qué tanto lo será en Argentina, el asunto es que hay una negación a hacer la revolución socialista, hay una negación del proletariado, hay una serie de dispersiones y de falacias que atrasan al proletariado y lo desvían de su lucha.
El libro trata de recentrar la necesidad de que la clase obrera protagonice la revolución socialista a través de un partido, una unión de partidos, un frente, y que fundamentalmente destruya el poder económico y político de la clase capitalista para construir una economía alternativa.

M.H.: Hace diez días estuve en la ciudad de Resistencia en el Chaco, presentando un libro que publicamos en oportunidad de cumplirse el primer aniversario del fallecimiento del Comandante Chávez, “Hugo Chávez y la revolución bolivariana”, un libro que contiene una serie de ensayos, entre ellos de Itsván Mézsàros, Modesto Emilio Guerrero, James Petras, Guillermo Almeyra, Claudio Katz, Hugo Calello, Renán Vega Cantor, Ricardo Napurí, Eduardo Lucita y Olmedo Beluche. Libro que tiene una dedicatoria al Comandante Hugo Chávez Frías “por renovarnos la pasión y la fuerza para seguir luchando por el socialismo”.
Presento este libro en el Chaco y allí tengo una polémica referida a algunos de los temas que entiendo abordás en tu libro, que no he leído, pero un poco me guío por la reseña. Yo sostuve allí que el socialismo del Siglo XXI, propuesto por el Comandante Chávez, no tenía que ver con los llamados “socialismos reales”, me referí en particular al “socialismo” soviético, pero también abordé Cuba, y allí tuve una fuerte discusión con algunos compañeros.
En la provincia de Chaco hay una fuerte tradición del Partido Comunista, con un arraigo muy fuerte que ha dado inclusive lugar al surgimiento a una gran cantidad de movimientos de trabajadores desocupados liderados por viejos dirigentes juveniles del Partido Comunista. Allí se volvió a plantear la famosa discusión acerca de la dictadura del proletariado, tema que veo que vos trabajás, pero no sé en qué sentido lo hacés. Allí una de las presentadoras que se ve que militaba o era ex militante del Partido Comunista me hablaba por abajo y en un momento le dije “te desafío a que vayas a Cuba e intentes organizar un partido político independiente, socialista, obrero, etc. A ver cómo te va”. Como te decía, no sé en qué sentido lo planteás, pero me encuentro en la reseña con el concepto “dictadura revolucionaria del proletariado”.

M.S.: Nosotros en Venezuela venimos de la parte más confusa de la política en Latinoamérica. Hay un mar de ideas comunistas, anarquistas, comuneras, hippies, socialistas, hay un cóctel muy grande porque el gobierno bolivariano llega al poder sin un partido, con un movimiento sumamente diverso donde hay militares, ex militares, ex guerrilleros y una izquierda muy heterogénea y, segundo, porque el gobierno gana con una propaganda nacionalista y no socialista, no hay un programa, no hay definiciones y no hay esos correlatos teóricos que pudieron haber en otros sitios.
Lo otro es que cuando Chávez se declara socialista en el 2005, en el Foro Mundial de Porto Alegre, habla del Socialismo del Siglo XXI pero nunca se define qué es y eso da a miles de interpretaciones, miles de fórmulas que algunas son lamentables porque dejan a la clase obrera en un papel secundario y otras son abiertas negaciones del papel de la clase obrera como dirigente del proceso revolucionario.
Cuando yo me refiero a “dictadura revolucionaria del proletariado” polemizo con Luis Vitale que es un economista investigador chileno que también estuvo en Venezuela hace muchos años que dice que Marx jamás habló de la dictadura revolucionaria del proletariado. Eso es muy fácil de criticar y refutar porque en Crítica al Programa de Gotha, que es una carta que Marx escribió en 1875 y Engels dejó guardada durante 15 años, habla que entre la etapa socialista, basada en el comunismo de los bienes, y la etapa capitalista hay una etapa de transición que es la dictadura revolucionaria del proletariado.
Los soviéticos tuvieron otra interpretación, dijeron que el socialismo era la etapa de transición antes del comunismo y que era un Estado muy grande propietario de los medios de producción. Marx nunca dijo eso, y en Los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844 también habla de que después del capitalismo viene el socialismo como comunismo de los bienes. Luego de la experiencia de la Comuna de París en 1870, Marx se da cuenta que inmediatamente que se tome el poder va a haber una resistencia brutal de la burguesía, que va a tratar de restaurar a sangre y fuego el régimen capitalista, entonces en esa etapa se necesita una dictadura revolucionaria del proletariado que aplaste los intentos burgueses que quieran restaurar el régimen de explotación y que puedan empezar a construir desde un país el proceso que pueda llevar hacia el socialismo a todo el mundo, porque el socialismo tiene que ser internacional, no se puede realizar en un solo país, aunque se puede empezar a construir, por eso es que trato de rescatar el concepto de “dictadura revolucionaria del proletariado”, para reivindicar una necesidad histórica de la clase obrera.

M.H.: Acá también en esta reseña de tu libro “¿Qué es la revolución socialista?”, hacés especial hincapié en el posmodernismo al que denominás “El campo de lo antirrevolucionario de izquierda” junto con algunos conceptos fuertes como: “con sus eunucos hijastros, consumismo, autonomismo moderno y anti partidismo”. Me interesa especialmente que te refieras a este tema porque si bien nosotros pasamos por ese momento político, estamos cercanos a cumplir un nuevo aniversario de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde con posterioridad este concepto del anti partidismo, del autonomismo, del “que se vayan todos” tuvo un fuerte arraigo en los sectores de vanguardia de nuestro país y aún hoy lo tiene aunque en menor medida. Me gustaría que profundices un poco sobre estos aspectos en la realidad actual de Venezuela.

M.S.: En cuanto a la cuestión de la “posmodernidad” yo soy sumamente duro, incluso utilizo el lenguaje más despectivo, sin vulgaridades, pero trato de ser lapidario y drástico. Como una especie de estilo en lo que es la dispersión, la traición y la confusión de la izquierda académica estéril, es capaz de protagonizar el mismo proceso de cambio que trata de meter esa ideología en la clase obrera y, sobre todo, en la pequeña burguesía con intenciones anti capitalistas.
La posmodernidad en Venezuela ha calado mucho porque tiene discursos que son muy atrayentes para el joven de ingreso medio, por decirlo de alguna manera, y tiene discursos como la liberación de las drogas, la libertad total, no hacerle caso a nadie, es como una revisión del Mayo Francés del ´68, pero de una manera más académica y más confusa, entonces se plantea que la realidad es un discurso, y si la realidad es un discurso todos decimos discursos y la verdad como tal no existe, entonces si la verdad como tal no existe las cuestión es qué discurso pueda ser más bonito o más alegre, entonces la poesía entra en ese terreno. En la posmodernidad es tan válida una fórmula científica que pruebe la gravedad como un poema, entonces ahí entra un relativismo profundo en el cual los obreros pueden ser o no explotados, todo depende del punto de vista. Entra un relativismo profundo que dice que la clase capitalista puede ser reaccionaria o puede ser progresiva y, generalmente, ese discurso trata de llevarnos a la conclusión de que todo intento revolucionario es estéril, que va a terminar en una dictadura totalitaria y va a frustrar las individualidades y los intentos de cambio de cada persona.
Yo combato esa teoría porque estoy absolutamente seguro de que es absolutamente necesaria la revolución socialista que, siendo sincero, necesariamente es un hecho autoritario, porque aunque el 99% de la población esté de acuerdo, la burguesía, la clase capitalista, va a estar en desacuerdo de que se socialicen sus bienes mal habidos y que se reorganice la economía a través del desarrollo de fuerzas productivas que conlleven a salarios mucho mejores, a la seguridad social y al fin de la explotación del trabajo privado.

“Un puño pega más que cinco dedos” (Lenin)

M.H.: De alguna manera Manuel rescata en el buen sentido, tradicional y clásico, el Programa de Gotha, los Manuscritos de 1844, dos lecturas que recomiendo a nuestros oyentes respecto del conocimiento de lo que puede ser la mejor teoría marxista. También comparto tus críticas al autonomismo.

M.S.: Ese tema se me pasó, pero en cuanto al autonomismo, la clase obrera necesita una organización sólida que pueda juntar las potencialidades, las individualidades y convertirlas en un solo núcleo que pueda luchar contra un poder centralizado y organizado de manera jerárquica. Lenin decía “un puño pega más que cinco dedos”, nosotros podemos ser miles de personas en las calles pero si no tenemos una dirección, un objetivo, una unidad y una articulación, la policía, el ejército y las mafias siempre nos van a derrotar aunque nosotros los superemos en número.
Lamentablemente es totalmente cierto que hay partidos que son una desgracia, que se reivindican marxistas de izquierda y son un fraude y engañan a la gente. Pero el problema no es el partido, sino las personas que lo dirigen y transformarlo en un instrumento para colocar el fascismo o para colocar la revolución socialista, o para garantizar la dictadura del capital bajo las relaciones sociales de producción burguesa.
La cuestión del autonomismo es que trata de dispersar la fuerza, la fragmenta, la rompe y la idea es hacer todo lo posible por la unidad de la izquierda, porque juntos somos más, y eso es lo que nos puede permitir asaltar el poder y ser una verdadera alternativa para la clase obrera que todavía no lo somos.

M.H.: Aquí hemos polemizado arduamente en aquellos primeros años 2000 con John Holloway.

M.S.: Que escribió “Como cambiar el mundo sin tomar el poder”.

M.H.: Claro, amigo personal, con el que hemos polemizado fuertemente justamente a partir de ese libro que tuve la oportunidad de debatir antes que se publicara. Personalmente rescato al John Holloway de los ´70/´80 cuando hacía los estudios sobre el movimiento obrero, sobre las formas en que el movimiento obrero fue perdiendo el poder, sus escritos sobre el poder del trabajo, que inclusive he utilizado en mis elaboraciones políticas y teóricas. Otro personaje que influye, aunque no tanto como Holloway, fue Toni Negri, que también estuvo aquí por aquellos años.

M.S.: “Multitud” e “Imperio” son dos libros que en Venezuela también han tenido mucha influencia.

M.H.: Inclusive recuerdo que dio una conferencia en la fábrica recuperada, “Grisinópolis”. Aprovecho para consultarte la situación de las fábricas recuperadas en Venezuela.

El gobierno ha nacionalizado empresas pero no le ha dado el protagonismo a la clase obrera

M.S.: Puedo comentar algunas cosas en relación a eso porque mi segundo trabajo como economista fue como Director Nacional de las empresas recuperadas en el Ministerio de Industria Ligera y Comercio (MILCO), donde me tocó ir a la primera empresa formalmente recuperada de Venezuela durante el período bolivariano que fue Venepal, una fábrica de papel, que se convirtió en Invepal, quizás la segunda empresa de papel más grande de América que tenía unos 2.000 obreros.
El patrón se comprometió con el golpe de estado junto con otras figuras burguesas en el 2002/2003, el paro petrolero y el golpe al presidente Chávez, esa empresa tiene un papel protagónico, cierra y los trabajadores se quedan con la boca abierta y sin ninguna posibilidad de prestaciones sociales ni de recuperar los salarios perdidos, el patrón se va a Miami y deja a los obreros con la empresa vacía y con la intención de rematar las máquinas. Cuando los obreros se dan cuenta de eso impiden el remate, toman la empresa y empiezan a tratar de empujarla.
Digo que es la empresa recuperada más grande en Venezuela, que se convirtió en Invepal, pero tuvo muchos problemas después porque el gobierno decidió poner un militar a dirigirla y tuvo muchos problemas con los obreros y además necesitaba una inversión de millones de dólares que tampoco se hizo y dificultó mucho la cuestión de la autogestión.
En Venezuela hay algunas empresas autogestionadas pero, lamentablemente, son pocas aunque hay empresas que ha tomado el gobierno pero no le ha dado el protagonismo a la clase obrera que debería y ha habido casos de corrupción, no de los obreros porque han estado lejos de la administración, pero sí de parte de una elite burocrática y militar que se ha aprovechado de las empresas y las ha tirado abajo lamentablemente.
Creo fundamental el trabajo de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores y hacer investigaciones que demuestren que la administración obrera no es la que ha quebrado esas empresas, que es lo que se dice, sino la avaricia y usura de algunos burócratas y militares que se han apropiado de esas empresas y las han usado como caja chica.
Nosotros apoyamos todas las empresas que están en autogestión, con todo lo que podemos ayudar, pero sabemos sobre las limitaciones en un mundo capitalista donde compiten de forma desleal con las grandes transnacionales al tener salarios miserables, violar las leyes laborales y cuando una empresa se recupera tiene la dificultad del acceso a créditos, a capital, de los proveedores, de las compras y en Venezuela ha sido muy difícil ese proceso.

M.H.: También aquí en Argentina podemos constatar situaciones similares a las que estás señalando. Te pido que hagas un comentario sobre la economía venezolana antes que termine el programa.

En Venezuela la burguesía ha desarrollado una forma de acumulación fraudulenta

M.S.: Todo lo que dice TN sobre Venezuela es mentira, igual que el diario La Nación y demás medios por el estilo. Es totalmente falaz, es una caricatura de lo que realmente está sucediendo. En Venezuela no hay una crisis económica debido a que el gobierno presione, persiga o extorsione a la burguesía, sino porque básicamente la burguesía ha desarrollado una manera de acumulación fraudulenta y rapaz y se ha protagonizado la fuga de capitales más grande en la historia de América Latina, en cuanto a porcentaje.
Lo que sucede en Venezuela es la fuga de capitales, la fuga de dólares fundamentalmente, eso se da junto o a través de la importación fraudulenta con el control de cambios. En Venezuela, desde el 2003 al 2013 se han fugado más de 150.000 millones de dólares, eso equivale al 50% del PIB y hace que la moneda venezolana siga perdiendo valor, se deprecie y lamentablemente el gobierno no ha estatizado el comercio exterior, que es lo que como marxistas proponemos, la estatización de la banca y del comercio exterior, sino que ha respondido haciendo emisiones monetarias inorgánicas, es decir, imprimiendo más dinero, presionando sobre los precios y que haya inflación.
El problema no es que falten dólares, los dólares sobran, el problema es que la burguesía al tener un diferencial cambiario tan favorable, porque el oficial está en 6 y en 12 bolívares pero el dólar paralelo esta en 180, eso hace que los empresarios importen fraudulentamente cosas que nunca llegan al puerto, importan cajas vacías, conteiners con piedras, pero el dinero se liquida efectivamente.
Si ves las importaciones del año 2012 fueron por 77.000 millones de dólares, las importaciones de 2003 fueron por 21.000 millones, con la quintuplicación de las importaciones era para que toda la economía venezolana esté llena de mercancías, de autos y los precios bajando, pero sucedió lo contrario, el dinero se ha liquidado pero se ha fugado del país, esa fuga de divisas hace que en Venezuela haya una escasez importante porque esas mercancías no llegan y esa escasez presiona los precios hacia arriba, lo que hace que por segundo año consecutivo haya la inflación más alta del mundo, lo que destruye los salarios obreros y nos pone a nosotros en una perspectiva dramática.
Para nosotros, la solución para terminar con este problema no es la devaluación, ni los paquetes, los ajustes macroeconómicos ni nada de eso, las soluciones son revolucionarias, primero estatizar la banca, segundo estatizar el comercio exterior y ni un dólar más a la burguesía que ha fugado, estafado, ha hecho de todo con nuestro dinero, tercero construir un sistema de salud pública, de transporte público y cuarto la negación al pago de la deuda externa que nos está matando.
Venezuela es el país con mayor riesgo país en el mundo, tiene más de 1000 puntos lo que hace que paguemos 10% más que la Reserva Federal a 30 años y hace que entre 5 y 6.000 millones de dólares se paguen anualmente en intereses. Hay bonos de Venezuela que rinden hasta 20% anual lo cual es simplemente un drenaje de la renta petrolera, una estafa y nos está llevando a una crisis tremenda. Si se toman estas medidas que proponemos se puede salvaguardar el salario obrero, los beneficios sociales de los trabajadores y se puede ir hacia adelante. Si no se toman la situación crítica puede empeorar y se nos viene la noche.

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Juan Carlos Sánchez: "Lo que hubo desde el 2003 para acá fue una primavera" (I)

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Con el periodista y docente Juan Carlos Sánchez conversamos sobre nuestra "democracia", el poder económico, el 2015 electoral que se nos viene y los desafíos del FIT de salir del egocentrismo para transformarse en alternativa verdadera.



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Juan Carlos Sánchez: "Lo que hubo desde el 2003 para acá fue una primavera" (II)

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Con el periodista y docente Juan Carlos Sánchez conversamos sobre nuestra "democracia", el poder económico, el 2015 electoral que se nos viene y los desafíos del FIT de salir del egocentrismo para transformarse en alternativa verdadera.



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Juan Carlos Sánchez: "Lo que hubo desde el 2003 para acá fue una primavera" (III)

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Con el periodista y docente Juan Carlos Sánchez conversamos sobre nuestra "democracia", el poder económico, el 2015 electoral que se nos viene y los desafíos del FIT de salir del egocentrismo para transformarse en alternativa verdadera.



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Balance y perspectiva de la revuelta: ¡Que se vayan todos! 19 y 20 de diciembre del 2001

El 19 y 20 de diciembre de 2001 un levantamiento popular termino con el gobierno de Fernando de la Rua, el grito ¡que se vayan todos! cuestionaba todo el modelo, Duhalde puso a Kirchner como candidato para salvar al sistema, quien logró restablecer ilusiones de que podía haber un “capitalismo nacional bueno”, hoy esta ilusión de desvanece, afirman diversas organizaciones populares.

Ante un nuevo 20 de Diciembre, seguimos construyendo Poder Popular

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 marcan el levantamiento popular más importante de la historia argentina reciente

Terminaron con el gobierno neoliberal de Fernando De La Rúa y abrieron una nueva etapa histórica en nuestro país. El 2001 nos enseñó que sólo con la lucha en las calles, con la organización y la movilización del pueblo, pudimos enfrentar lo más nefasto del programa neoliberal.

Durante esas jornadas históricas, nuestro pueblo acumuló una importante experiencia política y organizativa y aprendió que sólo puede salvarse a sí mismo, que sólo la organización y la lucha le permitieron frenar a los de arriba. El 2001 nos deja la creación de Poder Popular como horizonte político, como eje de todo proyecto emancipatorio y como base de la lucha. En el ciclo de luchas de la resistencia al neoliberalismo, cambió significativamente la correlación de fuerzas entre las clases en nuestro país. La tenacidad y valentía de nuestro pueblo movilizado, retomando sus mejores tradiciones de organización y de lucha, plantearon un nuevo mapa político donde el neoliberalismo no podía seguirse sosteniendo en los mismos términos de los años 90.

Sin embargo, también debemos reconocer que toda la fuerza que tuvo nuestro pueblo para resistir en neoliberalismo en las calles y en las rutas, no alcanzó para salir de la crisis con un proyecto de ofensiva socialista para nuestro país. Faltaba, entonces, la vocación de convertir la resistencia, la indignación y la bronca en cambio político.

Tras años de derrota neoliberal, con una generación entera de militantes exterminada por la sanguinaria dictadura en los 70, el pueblo se levantó con las herramientas que tenía, acumuló experiencia, resistió tenazmente y modificó la faz de nuestra realidad. Esa lucha no alcanzó para pasar a una ofensiva socialista que tuviera como meta una construcción integral de poder, pero dejó por saldo una nueva configuración política en el país.

Ante la tenacidad de la resistencia popular contra el neoliberalismo, pero la falta de un proyecto de país alternativo que permitiera una ofensiva clara, burguesía se encargó de recomponer la dominación social en las nuevas condiciones. El kirchnerismo fue, en lo fundamental, la respuesta de la fracción más lúcida de la clase dominante argentina a esa nueva correlación de fuerzas. La elite política kirchnerista entendió que la única manera de disciplinar al pueblo envalentonado del 2001 era generando desde el Estado un nuevo compromiso de clase, que hiciera algunas concesiones y medidas progresistas para desactivar la bronca del “que se vayan todos” y restituir la gobernabilidad y la acumulación capitalista. Se abrió entonces una nueva etapa histórica en nuestro país, condicionada por el avance de los y las de abajo en la resistencia antineoliberal, pero comandada por una nueva táctica de la clase dominante, esta vez decidida a desplegar una fuerte construcción hegemónica.

Durante el kirchnerismo se dieron importantes continuidades y rupturas con el neoliberalismo de las tres décadas anteriores. Por un lado, el gobierno relanzó el rol del Estado como garante de la conciliación entre el pueblo trabajador y la burguesía transnacionalizada. Mediante la reapertura de paritarias, la ampliación de planes sociales, los juicios a los genocidas y otras medidas progresistas, el gobierno construyó un Estado parcialmente poroso los intereses de los trabajadores y el pueblo. Presentó, así, su proyecto de gobierno como una reedición del ideario nacional-burgués en el contexto globalizado del Siglo XXI, logrando interpelar a amplias franjas de nuestro pueblo. Durante este ciclo apoyamos y reconocimmos algunas de esas medidas, pero sin desdibujar nuestra estricta independencia de clase y nuestra oposición al carácter global (inequívocamente burgués) del gobierno.

Allende las medidas progresistas asumidas, durante la década kirchnerista no se eliminaron, sino que se profundizaron los mayores pilares del capitalismo dependiente argentino. Empeoró la dependencia de la exportación agrícola, se relanzó la acumulación capitalista a partir del despojo de nuestros bienes comunes, la violencia sobre nuestro medio ambiente y la entrega de nuestra economía a la alianza del capital transnacional y una lumpen-burguesía local parásita asociada al imperialismo. El kirchnerismo intentó hacernos creer que se podría hacer “bien” lo que inherentemente está “mal”: que puede haber un desarrollo nacional independiente en un país periférico, que la verba antiimperialista puede esconder el religioso pago de la deuda externa y la connivencia con el imperialismo, en fin, que la conciliación de clases en aras del discurso nacionalista burgués es viable y puede favorecer a los y las de abajo.

Hoy, el proyecto kirchnerista se está agotando. Pasados 10 años de crecimiento “a tasas chinas”, el capitalismo argentino enfrenta una vez más uno de los cuellos de botella típicos del desarrollo periférico y dependiente. El “modelo” fracasa por su propio éxito y se topa con los crónicos males de la restricción externa, la insolvencia a la hora de producir bienes de capital y la incapacidad para sostener el crecimiento en un contexto de crisis económica mundial. Los “superávits gemelos” (fiscal y comercial), que eran los pilares de la moderada “redistribución” propulsada desde el Estado, ya no están presentes.

Al mismo tiempo, la propia táctica del kirchnerismo de desmovilizar a los sectores populares y relegitimar el rol del Estado como garante del compromiso entre clases, socavó las posibilidades de resistir una nueva embestida de la derecha. El gobierno fue tan exitoso en la construcción de hegemonía capitalista durante estos 10 años, que generó las condiciones para que lo suceda un populismo conservador como el que se expresa en los imponderables Daniel Scioli o Sergio Massa. El saldo que nos dejan 10 años de neodesarrollismo nos dice que el consenso de clases, la integración propiciada por los de arriba y la re-estatización de la política, siempre terminan jugando en contra del pueblo.

Ante esta situación, es imprescindible levantar con claridad las banderas del clasismo, la lucha y la creación de poder popular. La experiencia nos enseña que la burguesía argentina sólo aceptó hacer concesiones a las y los de abajo cuando tuvo miedo. En el 2001 tuvieron miedo, y sólo pudieron salir del brete integrando al pueblo trabajador en una reedición tardía del proyecto populista de la conciliación de clases. Hoy, se revela que el saldo de ese proyecto es una nueva derrota para el pueblo trabajador, que se expresa en la probable sucesión presidencial a manos de un populismo conservador.

Se abre, por lo tanto, un nuevo ciclo de resistencias para nuestro pueblo. En los años que se vienen será indispensable encontrarnos en la lucha y en la calle, en la unidad de todos los sectores del pueblo que, desde la independencia de clase y la creación de poder popular, se presten a enfrentar el giro a la derecha que nos proponen los de arriba.

Esta unidad debe abarcar a las distintas expresiones de la nueva izquierda que fueron acumulando experiencia en estos años, a las agrupaciones de la izquierda tradicional que han sostenido su independencia de clase, y también a los sectores del pueblo que adhirieron al consenso kirchnerista, pero que no están dispuestos a pactar con un candidato del viejo PJ y van a sumarse a las filas de la resistencia en la etapa que se abre.

Al mismo tiempo, todo este balance histórico nos obliga a prepararnos, como militantes, para estar en mejores condiciones y pasar a la ofensiva cuando nuestro pueblo vuelva a alzarse contra los de arriba. En el 2001, a diferencia de lo que pasó en los 70, la clase dominante no respondió al alza de la lucha con torturas y genocidios, sino cediendo algunas posiciones para calmar las aguas. Esto nos deja un saldo invaluable: la continuidad de la experiencia acumulada por toda una generación militante que nació a la política en las jornadas insurreccionales de 2001. Hoy, los hijos del 2001 tenemos el deber de sacar conclusiones, capitalizar esa experiencia y proyectar, con la memoria de la lucha, un proyecto socialista integral para Nuestra América. Hoy, los de arriba se fortalecieron y nos toca preparar la resistencia. Pero sabemos que el pueblo tiene memoria, tenacidad y vocación de lucha. La recomposición de la clase dominante, eventualmente, va a ser contestada por nuevas expresiones populares.

Cuando eso ocurra, es indispensable que hayamos puesto de pie un nuevo proyecto emancipatorio y de izquierda para Nuestramérica, que nos permita no sólo resistir, sino pasar a la ofensiva y herir de muerte el capitalismo en nuestro continente.

Frente Popular Darío Santillán
COB La Brecha
Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional
Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social (MULCS)
Corriente Popular Juana Azurduy
El Avispero-Bartolina Sisa
Corriente Surcos
Democracia Socialista
Barricada TV
Colectivo por la Igualdad
Pueblo en Marcha

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FAVRE, una nueva herramienta en la pelea contra la represión estatal

LA RETAGUARDIA

Dialogamos con Nadia París, integrante de Familiares y Amigos de Víctimas de la Represión Estatal (FAVRE), quien se encontraba en la Ciudad de Buenos Aires tras haber participado del Primer Encuentro Nacional contra la Represión y la Impunidad, convocado por organizaciones del Encuentro Memoria Verdad y Justicia. De visita por el Estudio Víctor Basterra de Radio La Retaguardia, habló sobre la situación represiva en el país y la importancia de la organización entre los familiares de las víctimas.

Aunque aclaró que el nombre es “medio largo y rebuscado”, Nadia París explicó a La Retaguardia que Familiares y Amigos de Víctimas de la Represión Estatal contiene la expresión política que querían generar desde este espacio: “entendemos que los familiares de víctimas de gatillo fácil o desapariciones forzadas o de otros tipos de crímenes de las mafias enquistadas en el Estado no pueden avanzar realmente de fondo con esta problemática si realmente no se plantea una desarticulación del aparato represivo del Estado. Entendemos que ese aparato represivo también tiene que estar firme y todos los gobiernos de todas las provincias, a pesar de que sean de diferentes colores, lo mantienen así porque justamente necesitan ejercer la represión directamente contra los luchadores como lo han hecho contra (el docente) Carlos Fuentealba, asesinándolo en la ruta públicamente, o en forma no diría clandestina porque los crímenes no son clandestinos pero sí en una forma -como plantean los compañeros de la Correpi- preventiva como son los que hoy más crudamente están sufriendo las desigualdades del sistema”.

Presente en el Estudio Víctor Basterra de Radio La Retaguardia, tras haber pasado en “Desde Afuera”, el programa de Familiares y Amigos de Luciano Arruga, París afirmó que la llegada de Chevrón y de la hidrofractura a Neuquén ha permitido ver realmente cómo las desigualdades sociales que siempre existieron se acentuaron muchísimo más: “vemos gente pobre viviendo abajo de los pozos de petróleo, animaladas que uno creía que pasaban en otros países del mundo, pero hoy son parte de la postal cotidiana de Neuquén, como así también lo son los asesinatos policiales, los abusos, las torturas, que como bien sabemos en la mayoría de los lugares del país son muy pocas las denuncias que pueden llegar a avanzar porque uno se encuentra, más allá de los discursos, con palos por parte de los gobiernos de turno, como así también aprietes”.

El caso de Braian Hernández

En este punto, París hizo referencia especialmente al primer juicio en el que un policía fue condenado a prisión perpetua. Se trata de Claudio Salas que fue condenado por el crimen de Braian Hernández de tan solo 14 años: “tuvimos un testigo muerto a pocas horas de haber declarado con seis tiros en la espalda por un sicario que sabemos, nos consta, que trabajaba para el narcopolicía Claudio Salas. Con los compañeros de la Gremial de Abogados trabajamos para que ese sicario termine cumpliendo una condena de prisión perpetua después de no haber accedido a hablar acerca de quiénes eran los que lo habían mandado a matar a Willy Gutiérrez y de ese caso también conseguimos una sentencia de un tribunal popular que estableció que ese crimen no fue un crimen solitario sino una asociación ilícita donde esperamos poder seguir avanzando con las responsabilidades del Estado y de la policía también en ese crimen”.

Cabe recordar que el 19 de diciembre de 2012 Braian había salido con un grupo de amigos - uno era Willy Gutiérrez - a dar una vuelta por el barrio en el auto del padre de uno de ellos. Durante el trayecto se cruzaron con unos efectivos que les pidieron que se detuvieran, pero los chicos se asustaron y siguieron viaje; fue entonces cuando el policía Claudio Salas disparó al vehículo. La bala le pegó a Hernández en la nuca, fue llevado al hospital donde falleció pocas horas después. Salas argumentó que disparó tras ver un arma dentro del auto, lo que nunca pudo probar durante el juicio.

La coordinación en la lucha

“Hay muchos casos que eran muy emblemáticos en Neuquén como el de Sergio Ávalos con más de diez años de lucha, muy conocido en la sociedad; el caso de Daniel Solano que también tuvo una repercusión y una investigación que para nosotros fue un antes y después en este tipo de casos, de poder tener una pizca de verdad ante tanta incertidumbre”, agregó París.

Fue en este marco que surgió FAVRE. “Todo esto nos fue generando la necesidad de conseguir que compañeros de Buenos Aires más conocidos vinieran a Neuquén, a Río Negro –continuó París–, abrieran los medios de comunicación que están siempre cerrados para este tipo de denuncias. En esa coordinación, en ese encontrarnos, conocimos a Vanesa (Orieta), a los familiares y amigos de Luciano Arruga, vimos que hay que empezar a trabajar en esto de juntarse ya que todos caracterizamos que esto es sistemático cuando salimos a luchar, que pasa en todos lados, a la cifra esa hay que ponerle lucha del otro lado y esa lucha tiene que estar coordinada y es lo que empezamos a tratar de hacer, y por eso nos encontramos en este espacio y más allá de que hay familiares de diferentes casos nos parece mucho más fuerte empezar a generar esta luz de que nos podemos juntar, todos los dolores son iguales, o nadie puede medir la importancia, los casos ni los dolores, y todos tenemos que caminar en conjunto para poder avanzar”.

FAVRE también generó un vínculo muy estrecho con la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos: “ha sido el caso de Julio López que más allá de que nos vincula, habla del mismo aparato represivo, además los compañeros han sabido entender que los jóvenes también tenemos nuestros tiempos y el espacio de lucha lo han valorado muchísimo y nosotros llegamos a este encuentro contra la represión y la impunidad invitados por ellos, tironeados por los viejos para que no dejemos de venir porque justamente ellos van atajando los penales de los diferentes casos que nosotros les vamos tirando, los llamamos desesperados cada vez que tenemos represiones, compañeros presos, o alguna circunstancia así y también ellos veían la necesidad de que nosotros nos sentemos con todas las organizaciones que están en lucha a encontrar respuestas en conjunto, entendiendo que la represión tiene muy diversas formas de expresarse y nosotros tenemos que abrir la cabeza para empezar a atacarlas en conjunto por más que no sea la forma particular en la que nos atacaron a nosotros”, expresó París.

Matías Casas y la justicia neuquina

Así fue que Nadia París estuvo el fin de semana del 6 y 7 de diciembre participando del Primer Encuentro Nacional contra la Represión y la Impunidad que se realizó en una de las sedes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Lo hizo junto a Liliana Silva, mamá de Matías Casas, un joven de 19 años que fue asesinado por el policía Héctor Méndez el 22 de julio de 2012 en el oeste de la ciudad de Neuquén, al igual que Braian Hernández en uno de los barrios empobrecidos de la capital provincial.

“En ese momento no estaba en funciones, pero es un policía del grupo especial Antitumulto que existe en Neuquén, la DESPO (Departamento Especial de Servicios Policiales) –detalló París–. Matías era amigo del hijo de este policía, tuvo un entredicho esa misma noche, y Méndez salió y preguntó quién era Matías y le tiró un tiro. Matías estaba con su novia en la moto y se subió a la moto. El segundo, tercero y cuarto tiro le dieron a Matías en la espalda, este policía lo persiguió durante ocho cuadras hasta que Matías cae, y cuando cae ya con un cordón policial en el medio, Méndez ingresó y lo empezó a patear en el piso hasta que Matías murió ahí, no alcanzó ni a llegar al hospital. Este caso estaba cajoneado, lo había tomado el juez (Cristian) Piana que es uno de los que le quitó la responsabilidad a(l ex gobernador Jorge) Sobisch en la represión de Carlos Fuentealba, el que dividió las causas en Fuentealba I y II; con la muerte de Braian Hernández, seis meses después y con la lucha que llevaron a cabo Ely Hernández (mamá de Braian) junto a una compañeraza que ya no está entre nosotros que es Gladys Rodríguez, fundadora de Zainuco en Neuquén, lograron que el caso realmente conmoviera a toda la sociedad neuquina, trascendiera los límites de la provincia y llegara a tener un conocimiento nacional. Ahí empezamos a ver lo importante que era entrelazar los diferentes casos, porque de la mano del caso de Braian, el de Matías pudo salir del cajón de Piana y después de un montón de dilaciones llegamos a mayo de este año a uno de los primeros juicios por jurados del nuevo código procesal penal que hay en la provincia, en el que con un trabajo comunicacional que hicimos también agradeciéndoles a la Red Nacional de Medios Alternativos que nos pusieron a disposición herramientas tan importantes como la radio que la explotamos muchísimo. Más allá de la movilización y el acompañamiento del resto de las organizaciones, fue muy importante tener un micrófono para hablarle al jurado y también un micrófono que los jueces escuchaban todo el tiempo, sus nombres se oían y la transmisión estaba siendo en vivo en todo el país y eso también los expuso muchísimo más, no sabemos si les va a seguir molestando mucho tiempo más porque sabemos lo que es el Poder Judicial y lo que es esa casta, pero por ahora les molestó un poquito de tal manera que logramos un fallo favorable por el tribunal popular, que lo condenó por unanimidad como culpable y con el agravante del abuso de su condición como policía, enmarcándolo en un asesinato policial, con responsabilidad directa del Estado y lo que después llevó a que la jueza dictamine la prisión perpetua”.

Sin embargo, hace pocos días este fallo fue revisado a pedido de la defensa del policía en una audiencia de impugnación donde tres jueces neuquinos resolvieron quitar el agravante del abuso de su condición como policía y dejarlo como un crimen común: “es por eso que Liliana Silva muy poquitos días después vino a pedir lo que necesitan todos los familiares: acompañamiento, que se pongan a disposición las herramientas, llegar a tocar las puertas a las que los compañeros ya tienen acceso como las cámaras de diputados de las provincias, de Nación, las organizaciones de derechos humanos, sus prensas, sus canales de difusión; pedir que se pongan a disposición de estas causas porque realmente no alcanza ya que las familias que están llevando estas causas son pobres que si no contaran con la ayuda y el acompañamiento de las organizaciones no podrían llevar estos casos adelante, no sería humanamente posible. Las organizaciones no son solo de familiares sino que también hay un grupo de amigos, una contención humana y muchas veces estructural y económica que permite a las familias poder llegar y avanzar con sus luchas e ir consolidando pasos. Liliana vino a decir eso, a decir que ellos van a seguir adelante hasta las últimas consecuencias”, aseveró la integrante de FAVRE,

A partir de este cambio, la condena contra Méndez podría ser de entre 12 y 30 años. En este punto, París fue contundente: “sería muy raro que le puedan llegar a dar menos de 30 años en Neuquén, pero tanto nosotros como la familia sostenemos que no nos interesa la cantidad de años porque esa condena judicial le quita al crimen de Mati el marco de estos crímenes sistemáticos que nosotros planteamos y también porque ellos (los jueces) vienen escuchando que nosotros desde hace un año venimos diciendo que Neuquén es la única provincia donde se condenó a policías a prisión perpetua por matar pibes pobres y que eso tiene que empezar a pasar en todo el país, no quieren que ese ejemplo se repita y con la mamá de Mati vinimos a solicitar a los compañeros que pongan todo a disposición para que este ejemplo sí se repita en el resto del país, se consolide y sea un pequeño logro de los tantos que se han dado tanto en la clase trabajadora como en los pobres para poder empezar a cambiar la historia o por lo menos visibilizarla”.

Visibilizar lo que sucede en las distintas provincias del país, la represión policial, estatal que apunta especialmente a los jóvenes pobres, y la importancia de la coordinación de los familiares para – como señala Nadia París de FAVRE – empezar a cambiar la historia.

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Vanesa Orieta: "A mi hermano lo desparecieron desde el día que nació"

LA RETAGUARDIA

Esta frase de Vanesa Orieta, la hermana de Luciano Arruga, hace referencia a la vulneración de derechos que jóvenes como Luciano sufren desde el comienzo de sus vidas. Fue durante una charla sostenida con Luis Angió, Eugenia Otero y Fernando Tebele tras la conferencia de prensa que fue transmitida en vivo para la RNMA.

-Luis Angió: ¿Cómo vivieron esta segunda conferencia de prensa?

-Vanesa Orieta: Existe una necesidad de parte de los familiares de poder difundir la información de la causa de forma concreta, que se entienda, poniendo al alcance de todos los comunicadores todos los avances que se van dando. En ese sentido, también considerábamos que no se nos podía ir el año sin informar cuáles fueron esos avances, que si bien son pocos, consideramos que son fundamentales. En primer lugar dimos a conocer lo que declaró la persona que atropelló a Luciano. Es un dato relevante lo que dijo, habló de una persona corriendo desesperada, como escapando de algo. El motociclista que también declaró, quien llega minutos después del accidente, también dice algo que es importante para la investigación que fortalece nuestra denuncia: una camioneta doble cabina (de la policía bonaerense) se encontraba ubicada al costado de la Gral. Paz, sobre la colectora, con las luces apagadas, actitud al menos sospechosa. Estos dos puntos nos parecen fundamentales y si los unimos a todas las situaciones de irregularidad que se vieron en la primera etapa de investigación, el rol de los funcionarios policiales en esa madrugada es preocupante.

-LR: ¿El dato del motociclista lo entrega ahora en esta causa o también lo había dado en la causa del supuesto accidente?

-VO: Esto surge ahora en esta etapa. Cuando se dio ese accidente, el conductor quedó sobreseído rápidamente porque Luciano era NN y nadie había reclamado, según la justicia, a esa persona. Rápidamente el conductor quedó libre y no se profundizó en averiguar de quién se trataba esa persona, si los familiares lo estaban buscando. Esto habla a las claras del rol de la justicia cuando se trata de una víctima pobre. Contestando a tu pregunta concretamente, estos datos surgen de esta etapa de investigación y después de que Luciano fue encontrado el 17 de octubre.

-LR: Estarán conformes con el trato que les está dando el juez Salas...

-VO: Creemos que en este momento se está trabajando bien la causa, se está logrando lo que pretendíamos hace muchos años que es tomarle declaración a las personas que tuvieron injerencia directa con Luciano. Y también empezar a investigar más seriamente el rol de los funcionarios policiales esa madrugada, que es lo que no se hizo, porque hasta el momento los únicos que fueron llamados a declarar fueron los amigos de Luciano con la clara intención de saber sobre sus vidas personales y poder criminalizarlos a ellos y a Luciano. Por fin esto no está ocurriendo y la mirada no está puesta en la familia, sino que se está investigando el rol de la policía. Eso no solo es aliviador para nosotros, sino que también nos permite pensar que esta vez se está investigando. Como somos familiares muy dañados, siempre vamos a estar mirando atentamente cada uno de los pasos que se den, y vamos a estar ahí para ejercer la presión que tengamos que ejercer en el caso que la causa empiece nuevamente a estar frenada o en esos descansos que se da a veces la justicia, que nos ponen muy nerviosos a los familiares. Pero por el momento estamos conformes.

-LR: No sé si alguna vez te imaginaste que ibas a saber lo que ahora sabés sobre lo que sucedió con Luciano o imaginaste que siempre iba a ser un desaparecido. Nosotros venimos diciendo que tal como pasó con los secuestrados y desaparecidos durante la Dictadura, una vez que aparecen sus cuerpos, que el Equipo Argentino de Antropología Forense los identifica (al igual que Luciano), no pierden la entidad de desaparecidos, porque estuvieron tanto tiempo en esa situación que los seguidos nombrando como desaparecidos. ¿Está mal que hagamos lo mismo con Luciano?

-OV: Hoy me costó cuando tuve que decir que el 31 de enero se recordaba una fecha más de su desaparición, su muerte; la duda se me planteó en ese momento. Acá hay una realidad, a Luciano lo desaparecieron desde el momento en que nació. Cuando mi hermano no accedía a sus derechos, estaba desaparecido por el Estado; lo desaparecieron por segunda vez de la forma más cruel que se puede desaparecer a una persona, a través de la policía y con una metodología que creíamos de otro momento de nuestra historia. Lo encontramos, pero sí, creo que necesitamos que Luciano aparezca cada día y creo que el momento en que realmente digamos que Luciano apareció definitivamente para todos nosotros, será cuando podamos obtener la justicia que queremos alcanzar y que los responsables materiales, políticos y judiciales sean condenados. Mientras tanto, si no hay justicia, si no hay verdad, Luciano se mantendrá desaparecido por más que la familia haya logrado encontrarlo y, por supuesto, dar fin a este dolor que no se lo deseo a nadie y espero que todos los familiares que están buscando encuentren.

-LR: Te agradecemos la mención que hiciste a la labor de los medios comunitarios, alternativos e independientes. En comparación con la presencia de medios tradicionales el día que ustedes dieron la noticia de la aparición de los restos de Luciano a la de hoy, nosotros lo elaborábamos como un síntoma. Hoy no hubo ninguna cadena de televisión transmitiendo en vivo como aquella vez; la noticia ya está, era aquella básicamente, aunque haya hoy informes en los noticieros. ¿Vos trazás alguna idea sobre esto, te pareció que la cobertura de los medios tradicionales estuvo bien hoy?

-VO: Creo que es lo que ocurre en tantos otros casos. La realidad es esta, llama la atención cuando la noticia conmueve o se puede generar algún tipo de desgarro no solo en la familia, sino también en la sociedad en su conjunto. Haber encontrado a Luciano y en las condiciones que se lo encontró, enterrado como NN, genera un impacto enorme y en algunos de los medios, la posibilidad, a través de ese amarillismo, de ganar algunos puntos de rating. Eso ya lo tenemos resuelto, sabíamos que hoy nos íbamos a encontrar con un panorama diferente al de aquella oportunidad, pero sabemos que la lucha pasa por otro lugar y por eso se agradece a los medios alternativos, comunitarios e independientes la labor que cumplieron con nosotros desde el primer momento. Por ahí está la lucha para nosotros, es importante que estén los medios grandes porque llegan a un lugar al que se nos dificulta mucho llegar. Pero sabíamos que iba a ser así. Obliguémolos a cada uno de ellos a que tengan que estar y participar y no queden en ese lugar de silenciadores o cómplices, obliguémolos a que empiecen a defender ellos también la democracia. Empecemos a obligarlos primero nosotros que estamos en otro lugar y entendiendo esta cuestión como un trabajo en conjunto, organizado, intentando rescribir una vez más ese "Nunca Más" que en algún momento escribieron otros.

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