viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Del bloqueo a Cuba al bloqueo del ALBA?

Rafael Bautista (especial para ARGENPRESS.info)

Si el propósito del bloqueo a Cuba fue aislar a esa revolución y, de ese modo, condenarla a la inanición; el reciente anuncio de apertura de relaciones bilaterales entre USA y Cuba, ¿es el fin del bloqueo o el anuncio de uno nuevo? Porque a partir de la caída del precio del petróleo, la nueva contraofensiva occidental (contra los BRICS) contempla un nuevo bloqueo en ciernes; no se trata sólo de una guerra declarada contra Rusia e Irán, sino también contra Venezuela (y, en definitiva, contra el ALBA). Como consecuencia del desplome inducido del petróleo, la revolución bolivariana parece perfilarse hacia otra inanición, coadyuvada esta vez por una jugada geopolítica maestra de Washington; pues el discurso antimperialista de Maduro se desinfla una vez que Cuba “normaliza” sus relaciones con el Imperio.

En toda jugada estratégica, hay siempre un tercero, pero en el caso presente, ya no se trata sólo de Venezuela sino de todo el ALBA, pues esta decisión no sólo descoloca a los gobiernos de la región sino que nos muestra que, en definitiva, más allá de la retórica integracionista, prima demasiado la sobrevivencia propia. Desgraciadamente esa es la tónica en toda nueva reconfiguración geopolítica global; todo se trata de sobrevivir en un nuevo orden. Eso lo sabe muy bien el Imperio, por eso prefiere la bilateralidad y no tratar con bloques conjuntos (que era a lo que apuntaba la creación del ALBA). Más allá del triunfo moral que representa, para la isla, la admisión del fracaso de la política gringa con respecto a Cuba, llama la atención el desconocimiento que los gobiernos del ALBA tenían al respecto y, más aun, el “oportuno” anuncio de Obama, en medio de dos cumbres latinoamericanas importantes. Aunque no significa el fin del bloqueo a Cuba, en las palabras del presidente Maduro -en el MERCOSUR- se podía conjeturar lo bloqueada que quedaba, con esa decisión, Venezuela (¿será que para desbloquearse hay que bloquear a otro?).

Para colmo, el silencio de Fidel hace más incómodo el asunto (¿también habrá sido sorprendido como lo fue Maduro?); pues si ya se sabía del pragmatismo político que venía mostrando el gobierno de Raúl Castro, nadie podía sospechar un acuerdo de tal magnitud y, sobre todo, envuelto en medio de una guerra híbrida que patrocina Washington, valiéndose de toda su infraestructura financiera global. ¿Se precipitaron los presidentes o todo formaba parte de una estrategia que preparaba USA después de que China le arrebatara la iniciativa del libre comercio en el pacífico? Recordemos que el reciente “Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico”, culminó con la creación del “Área de Libre Comercio Asia-Pacífico”, donde China sienta hegemonía incluso con los países del TPP y de la Alianza del Pacífico (bastiones de USA contra el ascenso chino).

Si en toda recomposición geopolítica global, todo se trata de sobrevivir, pareciera que la apuesta cubana se precipita y es subsumida por la geopolítica imperial, que no considera favorable a sus intereses una franca integración económico-política de Latinoamérica. Bolivia también anunció una reanudación de relaciones diplomáticas con USA, dejando incómoda a una Venezuela que se verá también en la necesidad de pelear por lo suyo. Si es así, ¿en qué queda el ALBA, la CELAC, la UNASUR y el MERCOSUR? Si no hay una clara perspectiva geoestratégica, todas podrían quedar refuncionalizadas bajo las prerrogativas de una nueva recomposición hegemónica imperial. Nadie objeta la repatriación de los héroes cubanos o el cese de hostilidades, pero lo que se quiere subrayar es que la supuesta apertura no es ajena a la contraofensiva reciente que ha desatado USA y la OTAN contra los BRICS, el grupo de Shanghai, el ALBA y todo bloque hostil a la supremacía gringa. Y Venezuela es, en la mirada imperial, el eslabón decisivo para iniciar una ofensiva contra toda la región. No sólo se le quita el sostén económico a la revolución bolivariana (con la caída el precio del petróleo) sino también el sostén discursivo (pues su antimperialismo se queda sin su mejor argumento).

Las reacciones de nuestros países han sido demasiado ingenuas y, por lo dicho, no sólo ha descolocado a todos sino que ha logrado desunirlos. Venezuela resulta la más afectada pero, si no hay un serio balance de situación geoestratégica (que sólo podría ser común), esa afectación podría expandirse a todo el conjunto ahora en desequilibrio. Como en los episodios anteriores (el golpe a Honduras, o el secuestro del avión presidencial boliviano), nuestros países todavía no sopesan la magnitud de las apuestas de recomposición geopolítica que asume el Imperio; pues al no consolidar una efectiva comunidad político-económica, cada una sigue velando por su estabilidad de manera unilateral. Esa es la mejor forma de arrinconar a nuestros países a una suerte de sobrevivencia marginal, sin nunca consolidar una unión efectiva. Esa ausencia alimenta las pretensiones imperiales. La apuesta del gobierno cubano es sumamente pragmática: ante un eventual recorte de ayuda venezolana (debido a la inestable situación de su economía), opta por una normalización de las relaciones, lo cual conduciría a la apertura comercial y ello, a una peligrosa asimilación vertiginosa al mercado norteamericano. Lo que no pudo el bloqueo bien podría lograrlo el comercio: liberalizar la economía para disolver la revolución.

Fue en la reunión del MERCOSUR que se notó la incomodidad que produce un anuncio que desinfla uno de los argumentos bandera del anti-imperialismo latinoamericano. También hay que recalcar que, al no actualizar, de modo estratégico, el discurso anti-imperialista, éste se encuentra a merced de la pura nostalgia sin repercusión decisiva en el presente. La sola insistencia de la condena al bloqueo fue la carta que le sirvió al Imperio para desinflar el anti-imperialismo de nuestros gobiernos, dejando sin argumentos a los presidentes que no pudieron hacer otra cosa que saludar las declaraciones del presidente Obama. En eso hay que destacar la casi nula perspectiva geopolítica que nuestros Estados manifiestan y que les impide diagnosticar de mejor modo la transición hacia un mundo multipolar (que podrían direccionar regionalmente hacia la cero-polaridad, más pertinente al Sur global). Parece que el episodio del secuestro del avión presidencial boliviano sirvió de muy poco, pues la nula respuesta de carácter estratégico que muestran nuestros países ante las arremetidas imperiales, no hace sino constatar, para desgracia nuestra, que nuestros gobiernos son todavía incautos en materia geopolítica.

Los términos que enuncia la declaración del gobierno cubano, guarda los amargores que representa el haber vivido el “periodo especial” y, sobre todo, el haber vivido aquello solitariamente. Cuando toda la OEA le dio la espalda a la revolución cubana, ésta persistió heroica, sin más apoyo que el que pudo encontrar en la ex URSS. Cuando sucedió la crisis de los misiles, y el mundo estaba al borde de una guerra nuclear, Cuba fue el chivo expiatorio que cargó con todas las penas, pues gringos y soviéticos negociaron todo, a espaldas de la más afectada, que se quedó para siempre estrangulada y, sin embargo, sobrevivió. Y sobrevivió inspirando la liberación de nuestros pueblos.

Desde entonces la liberación se entendía no como una apuesta aislada sino mancomunada. Ese fue el legado de Fidel y, cómo no, de Hugo Chávez. Desde Bolívar esa fue la única posibilidad efectiva de independencia hemisférica. Por eso preocupa que la unidad se vea menguada por gambetas geopolíticas que descolocan de tal modo a nuestros países, que la reacción que pueden ofrecer muestra la pervivencia de estructuras coloniales aun en los estamentos revolucionarios.

Aunque el bloqueo se levantara, otro bloqueo parece estar en ciernes, pero ya no sólo contra Venezuela. No hay que olvidar que la política norteamericana no es decidida por el presidente sino por el complejo petro-militar-financiero; estando el Congreso en manos del Oil Party, podría producirse un acuerdo como parte de un canje propuesto entre lobbies que acechan la Casa Blanca: “cedemos” Cuba pero recapturamos Venezuela y su petróleo. Deslegitimar la revolución bolivariana forma parte de las guerras híbridas, es decir, guerras no convencionales que inciden en guerras de desinformación, ciberguerras y la promoción de los letales “caos constructivos”.

Aunque el bloqueo a Cuba formaba parte de la guerra fría, una vez acabada ésta y balcanizada la ex URSS, el bloqueo persiste, pues éste no servía sólo de escarmiento sino significaba la prevalencia de la Doctrina Monroe. El anuncio que hizo John Kerry, a propósito el fin de tal doctrina, no hizo sino confirmar su actualidad en la política exterior norteamericana (desde Madeleine Albright hasta Hilary Clinton, uno puede leer entre líneas el Destino Manifiesto que funda el excepcionalismo gringo).

No sólo la creación de la Alianza del Pacífico sino otras instancias han venido mostrando la insistencia norteamericana en minar toda posibilidad de independencia regional. Lo más inmediato es mermar la influencia china. En el Caribe, la presencia china es preocupante para USA (sumado a ello la influencia rusa); por eso una recaptura estratégica del Caribe se hace necesaria, y nada mejor que la cobertura mediática de la reanudación de relaciones con Cuba. Se trata de una contraofensiva geopolítica. USA no puede renunciar a su Mediterráneo, es decir, el Caribe. Como tampoco Obama se puede permitir ser considerado como el presidente que perdió a Latinoamérica. Si el partido republicano, considerado el Oil Party, no ve con buenos ojos el anuncio de Obama, otro tipo de financiadores de la política norteamericana (ligados a los demócratas) aplaude la decisión, pues se trata siempre de la expansión del capital; por eso Thomas Donohue, quien es presidente de la Cámara de Comercio, resalta, en términos que suenan a los prolegómenos de los acuerdos de libre comercio que, “un diálogo abierto e intercambio comercial entre sectores privados de ambos países generará beneficios comunes”, y termina señalando que “la comunidad empresarial de Estados Unidos da la bienvenida al anuncio de hoy”.

Al parecer, bajo sofisticadas estratagemas de política exterior, se están detonando armas de destrucción masiva que, en medio de la nueva reconfiguración planetaria, se busca asegurar áreas estratégicas para la recomposición de la economía norteamericana (el poder militar es apenas un apéndice del poder real, aquél se encarga de crear las condiciones para la reproducción del dólar). Si de la reanudación de las relaciones entre USA y Cuba se produjera un distanciamiento con los demás países el ALBA, se confirmaría la intención del juego norteamericano. Aislando a Venezuela, los demás no correrían mejor suerte; como ya se viene diciendo: donde no haya procesos de regionalización económica sucederán inevitablemente procesos de balcanización.

Lo que se proponía el ALBA, con Chávez y Fidel, era la mancomunidad de esfuerzos para iniciar un proceso de independencia política y económica conjunta. Cuba fue tenaz y fue ejemplo; y cuando aparecieron Chávez, Kirchner, Evo, Correa, Lula, Pepe Mujica, etc., en palabras de Fidel, la isla ya no era más isla. La integración parecía asegurada mientras el Imperio se encontraba acorralado en Medio Oriente. Ahora que la aislada es Venezuela, ¿cómo se puede sostener una integración si, por sobrevivir, y a cualquier precio, empieza a cundir el bilateralismo, pertinente siempre al dominio imperial? Con China se había logrado un foro permanente con la CELAC, es decir, una novedosa agenda de relaciones comerciales y económicas entre la región y China, de forma simultánea; lo cual parecía dejar atrás la historia de negociaciones bilaterales siempre funcionales al Imperio (aislados somos fáciles de dominar), pues la asimetría constituye siempre el factor insalvable para nuestros países.

El desplome del precio del petróleo tuvo su impacto en las alternativas que se le presentaba al gobierno cubano; el deterioro de la economía venezolana aparece como una sombra nada halagüeña para la isla: si los venezolanos también optasen por sobrevivir, a toda costa, los cubanos también saldrían afectados. Nos encontramos ya en medio de una guerra fría, donde la guerra económica se expresa en el desplome deliberado del precio del petróleo; sólo los ingenuos en geopolítica no se dan cuenta que el precio del petróleo ha sido siempre político. Y lo que sucede actualmente no es producto de los vaivenes de la oferta y la demanda sino de la manipulación de la mano del mercado, que no es invisible sino bien visible y bien armada.

El mundo post-Crimea obliga a la decadente potencia unipolar a realizar un retroceso táctico y hacer uso de su infraestructura financiera global. Pero los riesgos son considerables. La ofensiva multidimensional desatada contra Rusia, agravada por la caída del precio del petróleo, que está seriamente dañado el equilibrio presupuestario de países como Irán y Venezuela (sólo Qatar y los Emiratos Árabes podrían sobrevivir con un crudo por debajo de los 70 $US), parece formar parte de una declaración de guerra que USA y la OTAN anuncian al mundo entero: el mundo no será repartido.

Financieramente el mundo es rehén del dólar, desde que el binomio dólar-petróleo ha sido el sostén del orden mundial desde Bretton Woods, pero desde que el petróleo ha ido retornando a manos nacionales, el orden ya no es más orden y el actual desorden desregulado del mercado petrolero es lo que está originando, en gran medida, la incertidumbre planetaria. Todas las arremetidas imperiales tratan de desordenar todo para imponer un orden mucho más vertical, que se traduciría en un nuevo mapa energético; el TLCAN es una muestra de ello, pues sobre aquella integración de USA, Canadá y México (sobre todo por el petróleo del Golfo y del norte del país azteca), se trataría de sostener la estabilidad energética norteamericana.

La estrategia gringa consiste en controlar áreas estratégicas de acceso privilegiado a fuentes energéticas, lo cual le brinda poder disuasivo ante otras potencias. Contrarrestar el ascenso chino es combinado con una guerra multidimensional contra una Rusia económicamente vulnerable (aunque ya cotiza el gas y el petróleo en otras monedas, lo cual le hace menos dependiente del dólar); al igual que otras economías que, curiosamente, conforman la lista gringa de países hostiles (es difícil que Venezuela y Ecuador sostengan su presupuesto fiscal con los actuales precios del petróleo). Pero esta guerra económica que promueve USA tiene también consecuencias negativas en su propia producción que, gracias a los hidrocarburos no convencionales, le garantiza (aunque discutible) autosuficiencia.

Pero la arremetida contra el ALBA, su fracturación, tiene que ver con un otro asunto que empieza a cobrar relevancia. Desde el 2006, USA viene promoviendo y preparando (en el TLCAN) las condiciones de la transición hacia una nueva moneda, ante el probable y posible apocalipsis del dólar. Pues para paliar la descomunal deuda gringa (que oscila por sobre el 600% de su PIB) y cuando los gastos militares superen los ingresos de la propia Reserva Federal, produciendo el estallido de la burbuja del dólar, USA -se dice- adoptará el amero, mientras congele los dólares del mercado global. Esto conduciría a un colapso del sistema financiero y, en definitiva, al colapso de la economía mundial. Mientras el mundo se venga abajo con todos sus dólares, USA podría imponer un nuevo patrón monetario sostenido por el colchón energético del TLCAN, además de la recoptación financiera de las economías del Sur.

El bloqueo sería regional y supondría una sangría de nuestras economías mucho más inaudita. En toda reconfiguración geopolítica global, todo consiste en sobrevivir, incluso el Imperio pugna por aquello. Sobrevivir a costa de los demás parece ser su apuesta, por eso la guerra se convierte en una disposición latente de las potencias decadentes, como muestra de su insana resistencia a un nuevo orden global mucho más democrático. El ultimátum de los halcones straussianos, ahora que el Congreso norteamericano está en control del Oil Party y el lobby financiero, suena más amenazante que nunca: “si USA cae, haremos que el mundo entero caiga con nosotros”. Parece que a Latinoamérica le ha tocado, en esta transición civilizatoria postcapitalista, enfrentar el desafío de su definitiva independencia. Eso convierte a la región en factor decisivo en la nueva geopolítica mundial. Las condiciones objetivas están dadas. Falta saber si las condiciones subjetivas de la dirigencia de nuestros procesos estarán a la altura de la definición de este culminante momento histórico.

Rafael Bautista es autor de “Reflexiones des-coloniales”, Rincón ediciones, la Paz, Bolivia.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cuba y Estados Unidos frente a una decisión inestable

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La mayor parte de las reacciones sobre el futuro establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, tienen el sello del paroxismo. La intensidad de la carga ideológica y emocional acumulada por detractores y apologistas del sistema cubano al socialismo, hará más difícil dilucidar la diversidad de escenarios en el futuro de Cuba.

El paso diplomático dado por ambas naciones, desactiva en principio, el intervencionismo unilateral a que Estados Unidos se sentía con el derecho a utilizar por razones de seguridad estratégica y constituye en sí mismo un cambio de régimen en el tipo de relacionamiento, aunque no altera el régimen del bloqueo.

Para Estados Unidos compactar zonas de control es una prioridad estratégica y Cuba ha sido un territorio que representa un tipo de autonomía disfuncional a ese esquema de control. Ahora ha dejado de representar ese foco de atención especial con el paso diplomático establecido. Una relación bilateral oficial y más completa, aleja la posibilidad de la intervención militar directa. Éste fue el rasgo principal de la agenda pendiente de la mayor parte de las administraciones tanto republicanas, como demócratas y que Barack Obama ha tomado la decisión de colocarlo en el último vagón de una política exterior que necesita con urgencia de un reacondicionamiento, léase en Siria, Irak, Afganistán e Irán.

Sin embargo, la situación de una transición gradual en un futuro cercano, no es en ningún caso estable. El ejercicio de tesis sobre transiciones de un sistema de tipo socialista, hacia uno menos socialista con incrustaciones importantes de mercado capitalista, que se pueda aplicar en Cuba, tiene una espada de Damocles de vencer un candidato republicano en la contienda presidencial en 2016. La medida recién adoptada puede revertirse sin ningún elemento que lo impida. El cambio en las relaciones entre ambas naciones, que ha provocado tanta algarabía, podría volver a fojas cero con la misma carga de sorpresa, con relaciones diplomáticas suspendidas y un regreso inmediato al mismo nivel de tensión que ha prevalecido en más de medio siglo.

El plan del partido republicano, además de mantener indefinidamente el bloqueo, ha consistido en persistir con el derrocamiento del gobierno cubano sin descartar una intervención militar. Es así que augurar el fin de la guerra fría en esta región o en otras, por esta medida de la administración de Barack Obama, es entrar en la zona eufórica del análisis. La guerra fría es una cultura muy difícil de desentrañar. Habita como una forma de combatir al enemigo del capitalismo, porque el socialismo no cayó del cielo, lo produce el propio sistema.

Yoani Sánchez, la activista cubana, en un reciente The New York Times aparece con un artículo cuyo foco es "la traición de Raúl Castro a los militantes y partidarios del gobierno”. Es el reflejo de esa tensión acumulada que incita al desencanto y que puede terminar en violencia. En la misma cuerda, Ted Cruz y Marco Rubio, los legisladores estadounidenses de origen cubano, consideran que el presidente Barack Obama también traicionó al anticastrismo y que está ayudando a "la perpetuación del régimen". Para esta interpretación, solo existe el régimen castrista y una masa de cubanos aplastados sin una expresión que indique de la existencia de personas que piensan, y forman nación.

En los detractores del sistema socialista adoptado en Cuba, se minimiza la capacidad de la población para formar un cuerpo político protagónico. Se les atribuye a los habitantes de la isla una capacidad de absorción de dificultades, pero no se le asigna ningún atributo político. Se descarta que el proceso político cubano sea algo más que un cuerpo de elites en la lucha por el poder.

Mientras se asienta esta medida de establecer relaciones con Estados Unidos, Cuba continuará siendo un campo de batalla ideológico cuya intensidad irá en aumento mientras Obama esté en la presidencia. Desde esta perspectiva, algunas opiniones que invitan a preparar bayonetas políticas para la revancha contra el comunismo, no contribuyen a desatar esas cualidades humanas acumuladas en Cuba para hacerse cargo de una transición. Todo indica que acelerar este proceso, sólo generará un daño innecesario debido a la fortaleza estructural del gobierno cubano y la organicidad dispersa en los disidentes.

Esta incertidumbre es atractiva cuando se aplica el análisis con mediana racionalidad. Sin embargo, el gran escollo surge cuando el asunto, que se supone estrictamente político, se transforma en una preocupación emocional de reacciones para soluciones inmediatas, donde predomina el factor de la tensión acumulada por más de cinco décadas. Se tiende a privilegiar en el análisis aspectos que terminan siendo una distorsión.

El primero se refiere a un sistema político de un nivel centralizado y personalizado como que el funcionamiento del mismo residiera en la figura de un líder máximo y que no hubiera un sistema. Sucedió con China y Vietnam: pasaron los líderes y el esquema continuó. Y si bien Cuba no está en Asia, hay bases comparables, principalmente, porque el gran peso se lo ha llevado un capital humano formado en tres estructuras esenciales: partido de gobierno, estado y ejército.

El segundo aspecto consiste en que al no haber sistema no habría generación de recambio. Francisco Wong-Díaz, en un trabajo para el Pentágono (2006), señalaba los posibles escenarios, todos centrados en la ausencia de un sistema político. Es decir, “si Fidel y Raúl están vivos y con facultades mentales para dirigir, el régimen continúa. Sin ellos, colapsa. Lo que existiría es una lucha entre elites del poder, separadas por su proclividad a Fidel o Raúl”. Wong-Díaz afirma que “fidelismo y castrismo” no es una ideología. Lo más probable es que el legado político se convierta en el tradicional estilo latinoamericano de la política del control autoritario o de poderes civiles débiles a merced del poder militar. Y agrega: “Es preferible un gobierno autoritario que el colapso total del Estado”.

El hecho no podía haberse producido en un momento más singular para ambas naciones con sus propios contextos de crisis. Cuba desde 2006 entró en una transición bajo su sistema de gobierno socialista, que ha tenido enormes dificultades de sostenerse bajo los designios de una globalización implacable, que exige un capitalismo abierto y desregulado con desenfreno y que empieza a tener sus propias dificultades económicas y políticas.

Estados Unidos por su parte, desde el atentado a las torres gemelas en 2001, e incluso antes, desde los bombardeos sin autorización de la ONU en la ex Yugoslavia a mediados de los 90, no ha emprendido una política exterior coherente y consistente para crear un efectivo nuevo orden mundial post guerra fría. Por el contrario, se ha visto atrapado en intervenciones militares que no han contribuido a generar más confianza en el sistema internacional.

En Cuba, que estuvo en pie de guerra por más de 50 años, no por decisión propia sino por imposición, se abre una oportunidad única en el sentido de combinar la trayectoria de una política emancipadora, con el tráfago de pulsiones que se desatan en las contradicciones de una sociedad en transformación con la libertad creadora del individuo en el foco, no como una mercancía, sino como un sujeto social. En este plano, Cuba continuará siendo un ejemplo para el mundo, siempre y cuando se le ponga freno al ímpetu conservador de desacreditar cualquier iniciativa que propenda a mantener viva la idea del socialismo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

OEA: Ministerio de colonias

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

La gran mayoría de los 35 Estados Miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmaron una vez más el apelativo de “Ministerio de Colonias de los Estados Unidos” de dicha Organización.

Días pasados, cuando se debía votar una declaración de beneplácito por la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, la representación de Bolivia propuso que se agregara un pronunciamiento a favor del fin del embargo yanqui contra la Isla.

La propuesta boliviana fue apoyada por Ecuador, El Salvador, Nicaragua y Venezuela.

Sometida a votación no prosperó porque sólo votaron a favor esos cinco Estados, 27 Estados se abstuvieron y Estados Unidos votó en contra.

Es decir que la gran mayoría de los estados Miembros de la OEA votan para aprobar lo que hace, propone u ordena Estados Unidos (recuérdese, por ejemplo, la Convención contra el terrorismo y la no condena al Golpe de Estado en Venezuela en 2002).

Es curioso constatar que esos mismos Estados, o casi todos ellos, en la Asamblea General de la ONU, votan todos los años, desde hace más de 20, una resolución que demanda el levantamiento del embargo contra Cuba. La votación en octubre último fue de 188 Estados a favor sobre 193 Estados Miembros.

Pareciera que en la OEA dichos Estados no se atreven a votar en el mismo sentido porque el delegado estadounidense los está mirando cómo votan.

Argentina, que también se abstuvo de votar la propuesta boliviana, merece una mención aparte, dado que ha reclamado y obtenido la solidaridad internacional para su “show” antibuitre, que debió agregar signos de interrogación al slogan “Patria o buitres”. Porque la respuesta vendrá en 2015 y será: buitres.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Las relaciones económicas que deben venir

Manuel E. Yepe (especial para AREGNPRESS.info)

Los acuerdos al máximo nivel estatal entre Cuba y Estados Unidos y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, anunciados el 17 de diciembre de 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, presagian una nueva etapa en las relaciones bilaterales, que obviamente debe comenzar por el cese del bloqueo económico, comercial y financiero y otras absurdas “sanciones” contra Cuba para abrir paso al desarrollo de vínculos entre naciones independientes que, por ser vecinas, están llamadas a ser intensas.

En los frecuentes encuentros que he sostenido en La Habana en la última década con académicos visitantes de Estados Unidos interesados en conocer mi opinión acerca de las perspectivas que veo en las relaciones entre Cuba y su país, una de las preguntas más reiteradas ha sido si los cubanos no temen que la entrada en el escenario cubano de las corporaciones estadounidenses pueda distorsionar el curso de los logros sociales de la revolución.

Siempre les he recordado que hace muchos años que Cuba mantiene nexos comerciales con empresas capitalistas de países de todo el mundo, con la excepción casi única de Estados Unidos, y no me parece que los capitalistas de Canadá, Europa, Asia, Latinoamérica y el Caribe, sean mejores ni peores que los de Estados Unidos. Sólo que a estos últimos les ha estado vedado por su gobierno comerciar con Cuba.

He pretendido hacerles comprender que Cuba ha sido capaz de relacionarse comercialmente con el mundo a partir del absoluto respeto al derecho internacional y el acatamiento recíproco de las leyes y regulaciones de las dos partes contratantes para beneficio mutuo, y que no pienso que las circunstancias en los vínculos con socios estadounidenses serían diferentes.

Es obvio que el aislamiento a que se han sometido las firmas exportadoras estadounidenses en función de la política de aislar a Cuba impuesta por su gobierno por más de medio siglo habrá de perjudicarles en el futuro, porque los socios cubanos, y los usuarios o consumidores de la isla, se han familiarizado con otros mercados más lejanos a causa de la práctica de esa irracional política.

Desgraciadamente, Washington sigue hablando a diestra y siniestra de boicots y bloqueos contra Rusia, Venezuela y cuanto gobierno en todo el mundo no se pliegue a sus políticas de guerra y su hegemonía global. El público estadounidense debía exigir el cese de esos boomerangs, no solo porque puede repercutir contra ellos, sino porque, casi siempre, perjudican a los sectores más humildes de los pueblos, cuya seguridad y derechos humanos resultan ser los principales afectados.

Contra Venezuela se desarrolla ahora, a raíz de las buenas nuevas respecto a la rectificación por Washington de su estéril política hostil contra Cuba, una campaña construida a base del supuesto de que el esperado deshielo político a través del Estrecho de la Florida afectará la solidaridad de La Habana con Caracas. “¿Cómo justificará Venezuela su política antiimperialista cuando su principal amigo se ha convertido en un aliado del imperio?” pregunta un plumífero al servicio de las campañas mediáticas de Washington contra Caracas. ¡Nada más absurdo!

Es obvio que las fuerzas más reaccionarias de la superpotencia acosan así a los países que no reconocen el derecho de Estados Unidos a manipular las relaciones internacionales, para que no saquen ventajas del fracaso de la política de hostilidad contra Cuba que ha resultado de crecientes presiones de su propio pueblo y de la comunidad mundial, que ahora han sido respaldadas por el gesto de valentía del presidente Obama, asediado por las fuerzas neoconservadoras que la han propugnado.

Un reciente sondeo realizado por el diario The Washington Post y la cadena mediática ABC revela que el 64 por ciento de los estadounidenses apoya la decisión del presidente Barack Obama de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. Entre los que votan por el partido demócrata el porcentaje llega al 77% y al 49% entre los republicanos.

El 85% de los demócratas y el 64 % de los republicanos se manifiestan favorables a la eliminación de las prohibiciones que tienen los estadounidenses para viajar a Cuba.

Pese a haber estado sometidos a una carga de propaganda hostil solo comparable a la que los medios estadounidense han utilizado contra sus más poderosos enemigos durante la II guerra mundial y la parte más álgida de Guerra Fría, son numerosas las personalidades políticas, religiosas, intelectuales, científica y de los negocios que han aplaudido la decisión de Washington y La Habana de normalizar sus relaciones diplomáticas, rotas desde los primeros días del triunfo de la revolución cubana en 1959.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Entrevista al Legislador de la CABA, Marcelo Ramal (FIT-PO): El canje de la deuda de la CABA que votó el macrismo es una irresponsabilidad

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

M.H.: Estamos con Marcelo Ramal, legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), con la idea de compartir el cierre del año legislativo. Quiero aprovechar la oportunidad para solidarizarme ya que sufriste la agresión de Roberto Quattromano, legislador del PRO quien te amenazó mientras hacías uso de la palabra, dejó su banca y con gesto amenazante te dijo “vas a ver cómo los barrabrava te van a romper la cabeza fuera de acá”. Eso motivó un acto de repudio y, al mismo tiempo, vi que diste curso a una denuncia contra este personaje, estrechamente vinculado a Cristian Ritondo.

M.R.: Sí, forma parte del sector político de Cristian Ritondo.

M.H.: O sea, el sector de peronistas PRO.

M.R.: Claro, que vienen del duhaldismo y luego se integraron al PRO.

M.H.: ¿Por qué reacciona de esta manera este hombre?

M.R.: No sé si se puede hacer una interpretación, las razones las debería responder él. Pero la actitud de Quattromano vino precedida por un clima de hostilidad que se fue haciendo creciente y se particularizó conmigo.
En el punto anterior de la sesión, cuando se debatió el presupuesto, había 15 minutos para cada bloque para poder intervenir y, llamativamente, cuando yo iba por 3 o 4 minutos, Cristian Ritondo, que estaba presidiendo la sesión me dice: “vaya redondeando porque tiene que terminar”. Por supuesto, le dije que no era así que tenía tiempo para hablar y me contestó: “usted ya habló bastante durante el día”, una cosa absurda que se podría leer como “me tenés podrido”.
En ese clima, donde me interrumpió varias veces, yo le dije que si quería debatir conmigo tenía que ir a su banca y hacerlo como cualquier diputado, no podía hacer uso de su autoridad o de su lugar como presidente de la sesión.
En ese clima se da esta provocación de Quattromano, lo destaco porque no hago de esto un asunto personal, es decir, un exabrupto, no, acá hay una determinada actitud política, por eso hice la presentación judicial, que hoy justamente voy a ratificar en la fiscalía.
El objetivo de esta denuncia, que presenté también en la junta ética de la Legislatura, es rechazar el método de la patota, la violencia y las barrabravas en los sindicatos, organizaciones sociales o populares, naturalmente también las rechazo en la propia Legislatura, este es un intento de censura y de represión, incluso de la voz de la izquierda en el interior de la Legislatura. Quiero destacar la importancia de esto, que esta agresión no es personal sino política. Cuando pasa una circunstancia como la que se ve en el video que han emitido algunos medios, y yo denuncio que fui amenazado, pido lo que se llama en la Legislatura una “cuestión de privilegio”, sería algo así como una moción de repudio y el PRO la rechaza, es decir, que avala la agresión y en los días siguientes fui atacado por los otros diputados del PRO en todos los medios siguiendo el razonamiento aquél de “algo habrán hecho”, “si Ramal fue amenazado, entonces, algo habrá hecho”.

M.H.: Ahora Marcelo, veo que tuviste un rol protagónico en la sesión con algunas intervenciones en la problemática del proyecto del mega shopping en Caballito.

M.R.: Yo hablé en esa sesión diez veces.

M.H.: Por eso Ritondo te dijo que habías hablado bastante.

M.R.: Hablé lo necesario, porque ese día se trataron muchísimas cuestiones, llevábamos 12 horas de sesión. Me opuse al impuestazo del ABL y de las patentes en la Ciudad, me opuse a que mientras se aplica ese impuestazo a empresas supuestamente tecnológicas y otras que se radican en la Ciudad, que en realidad no se radican sino que se trasladan de un lugar a otro, les den beneficios impositivos. Me estaba oponiendo a que se prorrogue la concesión del Golf en Villa Lugano, en un lugar donde nada más ni nada menos que 47 hectáreas de suelo podrían destinarse a otros propósitos, frente a lo que fue la villa Papa Francisco, la Villa 20. Indudablemente que allí habría terrenos para viviendas sociales y espacios verdes.

M.H.: Se intentaba aprobar una concesión privada por 20 años.

M.R.: Una pequeña victoria de este incidente fue que el PRO no se animó a colocarlo en el temario de este jueves, auto cajoneó el proyecto porque indudablemente yo iba a volver a hablar y se iba a poner de manifiesto cuál era el contenido del problema que a ellos les generó la patoteada. No quiero dejar de señalarte que todo este grupo tiene su campo de acción territorial en la zona donde particularmente y, no casualmente, se estaba discutiendo esta concesión.

¿Dónde está la ley nacional que autoriza la trasferencia de tierras que favoreció al grupo IRSA?

M.H.: Te quería preguntar por el mega shopping de Caballito, es un tema que venimos siguiendo. Tengo una vieja relación con Gustavo Desplats de la Proto-comuna de Caballito y abordamos este tema hace dos semanas. Quería preguntarte en qué quedó la construcción del mega shopping.

M.R.: Primero quiero destacar que Gustavo, en su carácter de asesor legislativo de Pablo Bergel, presenció virtualmente los hechos del otro día y el propio Pablo Bergel, más allá de haberse solidarizado conmigo, se ofreció como testigo en la causa.
El tema del shopping de Caballito tiene dos aspectos, uno tiene que ver con la zona, la comuna 6 que está completamente saturada de construcciones, que ha sido objeto de torres enormes y emprendimientos que han llevado al colapso eléctrico, de las cloacas y otros servicios públicos, y donde aparte también hay una carencia de espacios verdes. Entonces, en función de esto los vecinos han reclamado y presentado un proyecto para que en esos terrenos ferroviarios se haga un parque público.
Ese es un aspecto, el otro son las condiciones irregulares en las cuales se transfirió este predio donde el grupo IRSA quiere hacer el shopping, supuestamente se lo compró a la quiebra del club Ferrocarril Oeste, el club lo tiene que haber recibido del Estado Nacional, pero, ¿dónde está la ley nacional que autoriza la trasferencia de esas tierras? Es un punto oscuro que tiene que ser investigado y así lo reclamamos en la Legislatura.

M.H.: Marcelo, yo veo que estás mencionando una gran cantidad de negocios inmobiliarios, por un lado me estás hablando del Golf, por otro lado del mega shopping, porque la idea es que se transforme en el shopping más grande de la Argentina, no estamos hablando de una obra pequeña, inclusive yo le señalaba a Gustavo que había visto los carteles de CAME oponiéndose porque perjudica a los comerciantes de la zona. Estamos hablando de privatización de tierras en Lugano y Soldati, y esto lo vinculás al proyecto que ha hecho el macrismo para el canje de deuda de la Ciudad de Buenos Aires que es significativa.

M.R.: Ese fue otro de los temas que se debatió en la sesión del jueves, creo que ahí fue donde tuve la intervención más fuerte, porque lo que se vota en la Legislatura es lo siguiente, el macrismo presenta un proyecto que dice “nosotros, el PRO, tenemos que pagar U$S 500 millones de vencimiento de deuda en abril de 2015, entonces sacamos una ley que nos habilite a poder refinanciar esa deuda, es decir, canjear esos títulos de deuda por otros que venzan más adelante.” Fíjense la simetría con el canje de deuda de Kicillof, aparentemente tan enfrentados, pero Macri quiere llevar adelante un canje de deuda similar al que intenta Kicillof, ahora, fijate la irresponsabilidad, se vota esta habilitación para hacer un canje de deuda que Kicillof no pudo, porque las condiciones del mercado internacional y la propia Argentina no le permitieron avanzar exitosamente en ese canje. Entonces, el macrismo consigue el cheque en blanco de su bloque y de algunos opositores para poder avanzar en ese canje de deuda. Renglón siguiente, se vota el presupuesto que supone el éxito del canje de deuda, es decir, es como si tuvieras una deuda, organizás tus vacaciones en la Isla Margarita, parecería que tenés el dinero, pero no, lo que pasa es que tenés una deuda y suponés que vas a ir a ver a tu acreedor, vas a ir al banco y te va a ir bien, entonces por eso vas y comprás el pasaje a la Isla Margarita, sos un irresponsable.
Entonces, en cuanto al tema de la deuda les dije que estaban en el horno, porque salen a una refinanciación en un momento en el que el mundo no quiere títulos de los países emergentes.
Cuando votaron el presupuesto les dije que estaban votando una ficción, porque suponen que no van a tener que erogar esta deuda de casi U$S 500 millones cuando todavía no han resuelto el problema. Ahora, tal vez todo esto los haya incomodado.

M.H.: Hay un detalle que me llama la atención, porque vos mencionás que la principal garantía de repago estará dada por los ingresos extraordinarios de la enajenación o concesión de tierras.

M.R.: Claro, ahí aparece el “Vaca Muerta” de la Ciudad, es decir, así como hay un Vaca Muerta que opera como garantía sobre el futuro de las operaciones de la deuda nacional, el remate de tierras públicas es el soporte de estas operaciones de en la Ciudad, entonces, insisto en la similitud y simetría entre la política del macrismo y la política del kirchnerismo, aunque aparezcan todo el tiempo enfrentados.

M.H.: Marcelo, para cerrar, ¿qué pasó con tu proyecto de las seis horas para las enfermeras?

M.R.: El proyecto tuvo primero un espaldarazo extraordinario, resulta que la Legislatura para de alguna manera mostrar una apertura o que vía internet la población se puede pronunciar, organizó una consulta por redes sociales y le ofreció a todos los bloques que postularan sus proyectos, en nuestro caso postulamos el de las seis horas de enfermería y resultó el más votado en dos oportunidades, por supuesto, por muchos trabajadores y ciudadanos que lo apoyaron, pero también por una movilización en los hospitales donde los enfermeros se juntaban para votarlo, y esto dio un espaldarazo tal que la Comisión de Salud de la Legislatura, que venía recelando del proyecto y cajoneándolo, terminó incluyéndolo en el temario y ahora lo estamos discutiendo en la Comisión de Salud.

M.H.: O sea que puede salir aprobado.

M.R.: Por supuesto es un logro importante y el año que viene se va a transformar en nuestra punta de lanza en la Legislatura.

M.H.: O sea que quedaría para el año que viene.

M.R.: En febrero voy a hacer una gira por todos los hospitales de la Ciudad para buscar un respaldo fuerte de los enfermeros y preparar incluso movilizaciones a la Legislatura.

M.H.: Y algo de experiencia tenés en esto, porque recuerdo que cuando se aprobaron las seis horas para los trabajadores del subte eras asesor de Jorge Altamira.

M.R.: Así es, conozco el problema de la insalubridad y ya empecé a tener debates con algunos diputados del PRO y vamos a ir con todo sobre este tema el año que viene.

M.H.: Entonces te vamos a invitar nuevamente, entre otras cosas, para conversar en profundidad sobre esta iniciativa. Por último, despedirte por este año, a mí me gusta mucho el trabajo legislativo que estás haciendo y lo sigo muy de cerca, por eso te invité para ponernos al día de tu gestión que considero un trabajo muy serio con posiciones muy fundadas. Muchas veces dicen que la izquierda siempre está en contra de todo, puede ser, pero las posiciones de Marcelo Ramal tienen una sólida fundamentación y eso es muy importante. Además, está el tema de que hayas elaborado el proyecto más votado por la ciudadanía, porque hubo una compulsa pública que le dio un aval y ese es un lindo cierre para la labor legislativa que has encarado este año en representación del Frente de Izquierda y los Trabajadores, tengo entendido, en coordinación con Laura Marrone y Del Corro, los otros legisladores que te acompañan.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Pablo Micheli: "Yasky se ha transformado en un vocero del gobierno frente a los trabajadores y el pueblo"

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Pablo Micheli estuvo en Venado Tuerto acompañando la asunción de la dirigencia electa de la CTA Autónoma venadense. He aquí una breve entrevista sobre la importancia de ser voceros de un gobierno o de los trabajadores.



Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Argentina: ¿A quién le sirve la Reforma Educativa en Neuquén?

Cartago TV (especial para ARGENPRESS.info)

Seguimos sumando testimonios para el debate, en esta emisión, la entrevista a Sonia Moran, docente de Enseñanza Media en la localidad de Centenario, sobre los alcances de la Reforma Educativa en Neuquén.





Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Argentina Digital, convergencia y concentración

Martín Becerra (ACTA)

La política de comunicación del Gobierno acaba de asestar un golpe letal a la retórica de la “batalla cultural”. La Ley “Argentina Digital”, junto a la simultánea aprobación de las adecuaciones de conglomerados mediáticos extranjeros a la ley audiovisual, son síntoma del abandono de un discurso que enunciaba los efectos nocivos de la concentración del megasector infocomunicacional, pero que en la práctica resultó ineficaz para desconcentrarlo.

La nueva política no registra la concentración de la propiedad y acepta incluso la expansión de los actores económicos más poderosos, las telefónicas, al sector audiovisual, sin grandes contraprestaciones.

El modelo de mercado que se proyecta con estos cambios es convergente y concentrado, con el liderazgo de grupos extranjeros de telecomunicaciones como Telefónica, Telmex, Fintech (David Martínez) y, probablemente, DirecTV (cuyo accionista principal es AT&T). La única continuidad entre este modelo y la etapa inaugurada por el kirchnerismo hace cinco años es el conflicto con el grupo Clarín.

La etapa anterior estuvo signada por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en el marco de iniciativas como Fútbol Para Todos, la Televisión Digital Abierta (TDA), el cuestionamiento de la legalidad de Fibertel (empresa de conectividad a internet del grupo Clarín), el incremento de la publicidad oficial y la discusión sobre Papel Prensa.

Con pocas horas de diferencia, el Congreso aprobó la Ley de Telecomunicaciones “Argentina Digital” y la mayoría oficialista en la Afsca (autoridad de aplicación de la ley audiovisual) consintió la adecuación de grupos mediáticos que, según la letra de la norma, no podrían ejercer licencias. La regulación audiovisual, cuya discusión social y política fue inédita y central en la agenda de los últimos años, queda mutilada ahora de forma oficial (en los hechos el Gobierno se había amparado en la judicialización de algunos artículos de la ley para excusar su falta de compromiso con la misma).

Al declarar la adecuación “de oficio” del grupo Clarín y aprobar los expedientes de Telefónica, Prisa o Angel González González (canal 9), el Gobierno contribuye a la defensa del multimedios dirigido por Héctor Magnetto en la contienda judicial, ya que será sencillo comprobar el trato selectivo a distintos grupos concentrados.

Aunque fue diseñada para expandir los negocios de las telefónicas y no de Clarín, la Ley “Argentina Digital” podría ser un escudo para el multimedios, ya que ahora la infraestructura de Cablevisión se comprende como necesaria no sólo para las licencias de cable, que superan con creces lo permitido por la ley audiovisual, sino también para los servicios de conexión a internet y (eventualmente) de telefonía.

De este modo, la red física de Cablevisión ya no podrá ser vendida en las condiciones que fije el Gobierno, sino que al estar afectada a otros servicios regulados por “Argentina Digital”, su destino final también será objeto de controversias.

Claro que el escudo sólo será necesario para el grupo Clarín de reactivarse la adecuación “de oficio” hoy suspendida por una cautelar. Esta reactivación es improbable en el lapso que resta hasta el fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

El futuro presidente recibirá esta causa junto con una regulación doble para los servicios de comunicaciones, las leyes audiovisual y de telecomunicaciones, con ambos sectores concentrados en grupos con disputas abiertas entre ellos y actores de la sociedad civil que aspiran, modestamente, al reconocimiento legal.

La escena se completa con la licitación de telefonía móvil 4G en curso y las tensiones por una asignación de espectro que prioriza al sector de telecomunicaciones. En las agendas de los actuales candidatos a la presidencia no se explica cómo administrarán esta complejidad.

Tampoco lo hace el Gobierno, que acaba de renunciar al mantra de la “batalla cultural” como organizadora de su política.

Martín Becerra es Profesor e investigador UNQ, UBA, Conicet. Periodista, doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

“No hubo voluntad política para reconocernos como sujetos de la comunicación”

LA RETAGUARDIA

Esta frase la dijo Daniel Giovannini, integrante de Radio La Colectiva, pero refleja lo que piensan otras personas que trabajan en medios alternativos, comunitarios y populares. El jueves pasado, la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) realizó un sillazo frente a la sede de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual de la Ciudad de Buenos Aires. Fue para reclamar el reconocimiento de nuestros medios como actores específicos de la comunicación; para pedir el plan técnico de frecuencias en todo el país que permita a su vez reservar el 33% del espectro radioeléctrico que le corresponde al sector sin fines de lucro, tal como lo indica la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual; además del pedido de llamados a concurso para las zonas de conflicto para que los medios que funcionan allí puedan acceder a licencias. La Retaguardia dialogó con Giovannini para que explicara, a partir de la radio que integra, La Colectiva, cómo es vivir con aire pero sin licencia.

“Siento que estamos con un derecho que no se reconoce. Hacemos una actividad que debería estar garantizada por el Estado como un derecho humano, porque el Estado lo único que tiene que hacer es administrar el éter que es de la humanidad y nos ignora como sujetos, porque es un derecho básico que se nos está negando; desde mi punto de vista todo lo demás llega a partir de ese derecho no reconocido. La legalidad te abre la puerta a un montón de cosas, pero no es un premio, no debería serlo, y no debería ser algo de que porque estamos entre compañeros lo vas a tener. Es un derecho, y desde ese lugar vivimos, hacemos aire desde hace aproximadamente seis años. Nosotros nos propusimos hacer aire en el 102.5, cercano al Parque Centenario antes de que la ley saliera, y nos lo propusimos justamente pensando en que es nuestro derecho, ya teníamos la legitimidad suficiente desde nuestro punto de vista como para poder ejercerlo y lo ejercimos sobre una ley, llamada de la dictadura, pero recontra retoqueteada por todos los que vinieron después y legitimada por todos los que vinieron después, incluido el gobierno de Néstor (Kirchner). Lo ejercimos, es decir, fuimos a hacer eso, todo lo demás es consecuencia de este no reconocimiento”, explicó Daniel Giovannini, integrante de Radio La Colectiva, en diálogo con La Retaguardia.

Según explicó Giovannini, La Colectiva nació como un proyecto comunicacional pensado como una herramienta para organizaciones sociales que puedan hacer uso de ella: “nosotros sentimos que en la medida en que fuimos andando como proyecto de comunicación, esas organizaciones sociales se fueron apropiando no solo del aire, sino también de la página, y cuando ves que hay compañeros en distintos lugares del país vos sentís que vas participando de un territorio ideológico, donde nos movemos resistiendo y muchas veces imaginando también un país diferente, una región diferente, y me parece que eso es lo que nos hace sentir que somos legítimos, ese reconocimiento del otro, ese espejo en el que nos miramos y sentimos que la herramienta creada con ese objetivo está cumpliendo en algunos casos el objetivo previsto”.

Como quisiera poder vivir con aire (y licencia)

Existen muchas radios comunitarias, alternativas y populares en Argentina, pero son pocas las que cuentan con licencias, esto implica que la mayoría está funcionando en la ilegalidad. Esto ocurre a pesar de que desde hace más de cinco años está en vigencia la llamada Ley de Medios, que ha sido aplicada de manera dispar en los medios no tradicionales.

En 2010, por ejemplo, se abrió una de las pocas instancias por parte de la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, creada con la nueva ley) destinada al sector comunitario. Se realizó un censo en el que las radios que estaban al aire en aquel momento solo dejaron sus datos. Sin embargo, este censo no tuvo ninguna implicancia real, no generó ningún cambio, ni significó ningún tipo de reconocimiento. Incluso un funcionario de la Afsca dijo -en presencia de un integrante de Radio La Retaguardia- ‘con el censo hace un cucurucho y métetelo en el culo’. Al respecto, Giovannini afirmó: “para nosotros el censo ya fue un paso a una suerte de alegalidad. Entendemos que no sabemos si somos ilegales, porque nosotros hicimos el único paso que nos propuso el Estado. Es el Estado el que está obligado a hacer un plan técnico, es el Estado el que está obligado en cualquier zona de conflicto o no a decir que acá vamos a tener menos frecuencias comerciales. Lo concreto es que así, este censo no sirve para nada, porque si vamos a una cuestión de reconocimiento nosotros no estamos en la ley, todo lo demás que pretendamos o que podamos hacer ahora son parches para lo que desde mi punto de vista fue de alguna manera una batalla perdida por el sector, porque nosotros nos vinculamos al proceso de foros, nos vinculamos a la discusión previa con muy poquito entusiasmo, porque para estar entusiasmados uno tiene que tener un mínimo de confianza con el que anda; nosotros no teníamos prácticamente ningún entusiasmo pero nos vinculamos a esos foros y evidentemente no hubo una voluntad política para reconocernos, por más que nosotros poníamos banderas, ‘queremos ser reconocidos’ y demás, no hubo voluntad política para reconocernos como sujetos de la comunicación, como sujetos particulares, y además porque ya en ese momento el sector estaba debilitado porque un sector importante de los medios comunitarios se alineaba claramente detrás del gobierno, también con una lectura diferente a la nuestra, no digo mala ni buena, simplemente diferente, y eso debilitó el sector. A partir de ahí ya la ley nació sin que nosotros estuviéramos dentro, todo lo demás que estamos buscando es un reconocimiento a martillazos, de todas formas creo que tenemos el derecho a exigirlo. Nosotros no podemos estar en la misma bolsa que todos los medios sin fines de lucro”.

Cabe recordar que dentro de este sector de los medios sin fines de lucro, al que se le debería destinar el 33% del espectro, la ley de medios incluye por ejemplo al canal digital que tiene el gremio de la construcción, la UOCRA, que encabeza Gerardo Martínez. Bien vale preguntarse por qué la UOCRA puede tener una señal de prueba digital, algo inalcanzable por el momento para cualquier canal comunitario.

Pateando la pelota para adelante

Las expectativas de Giovannini respecto a que haya algún tipo de avance tras cinco años de implementación de la ley de medios son cada vez más menores: “la conducta de la AFSCA, estuviera al frente quien estuviera, ha sido de dilación, de patear para adelante, ha sido y cada vez más mercantilizar el aire, estamos viendo ahora cómo se reforman o se pasa por encima de la ley para otorgar permisos donde no deberían, en el caso de las telefónicas y demás”.

En la última reunión del directorio de la AFSCA del año se aprobó, entre otras medidas, que Telefónica siguiera operando Telefé. Además, se aprobó –a instancias de una negociación que se venía realizando desde la RNMA junto otras redes de medios como AMARC, FARCO y Red Colmena– un empadronamiento para medios sin fines de lucro cuyo texto aún no se conoce. Podría tratarse de algo similar al censo de 2010 (es decir, una mera recopilación de datos sin ningún reconocimiento de derechos); o una herramienta que implique algún tipo de derecho menor o igual a los permisos precarios provisorios que se entregaron durante el menemismo. Existen muchas radios del sector como La Tribu o Frecuencia Zero, que tienen un permiso provisorio que les da una legalidad superior a la que actualmente tienen muchas de las radios comunitarias que conforman la Red Nacional de Medios Alternativos, como Radio La Colectiva.

De todos modos, para Daniel Giovannini el principal objetivo que persigue La Colectiva es el de acceder a un derecho: “pretendemos que se nos garantice un derecho, las licencias son la consecuencia de esa garantía. Tampoco La Colectiva va a ir solo por su licencia: si se nos ofreciera resolver el tema con nosotros, no lo aceptaríamos, siempre nos movimos dentro de la RNMA, en los foros en su momento, coordinando con los foros que se hacían en los distintos lugares del país, y lo seguimos y seguiremos haciendo. Con respecto a las dificultades que se enfrentan, nosotros seguiremos en el aire, resistiremos en el aire, seguiremos siendo autónomos en la gestión de nuestros propios recursos y seguiremos denunciando en principio la ausencia de democratización de los medios, y seguiremos reclamando el derecho a la comunicación”.

Lo mismo que hizo la Red Nacional de Medios Alternativos este jueves 18 de diciembre, con el sillazo y la radio abierta que organizó frente a la sede central de la AFSCA.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Niño pobre, pobre niño

Alfredo Grande (APE)

La marca de la cultura represora, entre tantas otras, es la repetición. Lo que es y ha sido, siempre será. Si tomamos la ruta 2, pagamos los tributos a las corporaciones que algunos llaman peaje, llegamos a la ciudad feliz. Sí o sí. 2 + 2 es 4. Una determinación absoluta que no da espacio a la novedad, a lo nuevo, a lo inesperado. Todo en la cultura represora es hasta que la muerte lo separe.

Por lo tanto la absoluta repetición es el reinado de la muerte, y la vida es apenas una demora, una larga espera, en el mejor de los casos, para que ese mandato ineluctable se cumpla. El único que en la cultura represora cumple los pactos es el diablo. Sabemos cuál es la moneda de cambio. El alma morará en los infiernos por toda la eternidad. Que no es otra cosa que un tiempo ahora transformado en absoluto.

"Para el pensamiento crítico, es
necesario escuchar al que habla.
Y también hablarle al que escucha"
(Aforismo AG)

El desafío para construir cultura no represora no será cambiar el final de la historia, sino cambiar el principio. Para que otro mundo advenga posible, aunque tengamos que admitir que cada vez con menos probabilidades a favor de las políticas emancipatorias, los rituales cristalizados deberán dar paso a las políticas deseantes. Y entramos en el nivel fundante para intentar construir una cultura diferente.

El rescate colectivo del deseo, el placer y la alegría. Un trípode libertario que en una escala pequeña, pequeña, lo que desmiente la contundencia de mi apellido, he intentado sostener en mis Unipersonales. En un ensayo teológico filosófico, Rafael Villegas nos habla de la “Revolución de la Alegría” . “El Papa Francisco I ha ubicado a la alegría en el centro de su teología, otorgándole una cualidad primordial. Se desprende de su teología -en armonía con el pensamiento del Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI- que para él, la raíz de la alegría, no tiene una base material y erótica como eco y expresión viva de una comunidad que se libera, sino que remite su fuente y motor a la crucifixión de Jesús como el gran acto salvífico de Dios en respuesta a la culpabilidad que pesa sobre toda la humanidad. En el asesinato de Jesús como elemento motivante del gozo, se encuentra el secreto eficaz de la dominación religiosa: la culpa. Ella es el chasis que sostiene la locomotora del capital y lugar desde donde el capitalismo junto a la teología Papal se prestan mutuo apoyo” .

Es fundante de todas las políticas de opresión que las víctimas se sientan culpables de su situación, y por lo tanto, que en forma conciente e inconciente, concedan la impunidad del victimario. Una prueba de la culpa colectiva fue la cruel sentencia: “por algo será”. Por supuesto que es por algo, pero el discurso represor sugiere que es por “algo malo”.

Desde el psicoanálisis implicado, que es un desarrollo político mas que psicológico, decimos que “la culpa es un artificio que legitima un castigo”. La cultura represora tiene infinitas formas de castigo. De hecho, las elecciones se definen a favor de aquellos que logran convencer que castigarán menos, que castigarán bien, que no castigarán más de lo necesario, que castigarán con anestesia, que castigarán pero algo compensarán con premios. Por supuesto hay una casta de premiados a perpetuidad sin recibir nunca un castigo.
Algunos llaman a esto corrupción estructural. Privilegio y no solamente jubilatorio, aunque también, e Injusticia son dos hermanos siameses. Por lo tanto la única alegría que nos propone la cultura represora tiene como premisa una lobotomía, una amputación permanente de nuestra capacidad de pensar.

Ahora está de moda hablar del cerebro y que apenas usamos un 10% de su capacidad. No casualmente ciertos profesionales reducen al sujeto a su cerebro. Las denominadas neurociencias terminan siendo otro opio de los pueblos porque hacen un reduccionismo cientificista de la conducta en determinantes orgánicos.

Por supuesto, todo lo que sirva para reducir al sujeto colectivo a un individuo aislado es santificado por la cultura represora. Lo terrible no es el 10% que después de todo es un descuento por pagar al contado nuestra esclavitud. Lo terriblemente funesto es el sentido, el contenido de ese 10%. Si la alegría es ir a comprar a un shopping hasta las 4 de la madrugada, y abalanzarse con frenesí ante la campanada de los super descuentos, no estamos en el horno pero estamos en el freezer. Congelar la alegría con el consumismo es otro de los triunfos de la cultura represora que con la palabra “oferta” es absuelta de su orgía de sobreprecios. Por eso como bien dice Villegas, la alegría tiene como fundamento la culpa por no comprar.

El consumista consume consumo, o sea, lo inútil, lo perjudicial y lo absurdo. El consumo necesario y verdadero sigue siendo un bien escaso, por eso en nuestro país, que del mundo sigue siendo granero, el hambre es un crimen. El sacrificio del Hijo del Padre nos da alegría porque nos redime de pecados. No importa demasiado que en rigor de verdad no los hemos cometido y que además no eran pecados sino las formas genuinas de la alegría y el encuentro.

Sin ánimo de profanar el análisis bíblico con un cita tanguera, o quizá sí, recuerdo que “nunca faltan encontrones, cuando un pobre se divierte”. De eso se trata: que el pobre no se divierta por deseo, sino que se divierta por mandato. O sea: la alegría por mandato es la manía y eso explica el auge de toda forma de drogas. Mas allá del lamento borincano de los que pretenden combatirla con matafuegos, sin intentar averiguar de donde vienen las llamas.

Los modernos inquisidores son fundamentalistas y moralistas que satanizan los efectos, pero ignoran o son cómplices de las causas. Crearon un mundo sin alegría pero condenan a los pobres de espíritu que buscan algún consuelo, aunque algunos consuelos sean peor que la enfermedad. Un Síndrome de Estocolmo a escala planetaria se ha instalado. Las víctimas aman a sus victimarios o al menos compran sus productos.

Ante el colapso de los vínculos, se multiplican las redes sociales. Que dejan de ser soporte del encuentro, para ser restituciones de los vínculos. Habrá que empezar de otra manera. Un niño pobre, que nace en un pesebre, hijo de madre que concibió sin pecado, tendrá un padre que lo defienda de tempranas servidumbres. No aceptará el regalo de los Reyes, sean sabios o magos, y no reconocerá filiación ni n ninguna divinidad, ni con ningún poder terrenal.

Ese Padre del Deseo sostendrá a su hijo como redentor de las víctimas e implacable enemigo de los victimarios. Los Herodes de todos los tiempos mostrarán su condición de lobos al intentar y no pocas veces lograr, que el exterminio sea la constante de ajuste de todas las injusticias. Ese Padre del Deseo nunca lo abandonará. Sus hermanos, que no serán los que lo sigan sino los que lo acompañen, no serán cómplices de ninguna traición.

"El eterno retorno no es un mito.
Es la maldición de
la cultura represora"
(Aforismo AG)

Todos somos Espartaco, todos somos el Che, todos somos el Jesús que anduvo en la mar. Nos alegramos por compartir nuestros deseos, nos alegramos por combatir nuestras culpas. Los deseos son nuestros, y las culpas son ajenas.

Ese niño nacerá pobre pero nunca más será un pobre niño. Pobre niño que terminará siendo un adulto desesperado. No hay mayor riqueza que sostener nuestros deseos. El niño pobre nacerá en un pesebre, pero podrá vivir en una comunidad deseante de hermanos. El pobre niño podrá nacer en un palacio, pero vivirá en la corporación culpógena de sus padres patrones. El niño pobre buscará la alegría, el pobre niño se resignará a su tristeza.

El Padre del Deseo luchará para que su niño pobre no sea nunca más un pobre niño. No habrá regalos ni sobornos que lo aparten de esa férrea determinación. Si cambiamos el comienzo de esta historia, la probabilidad que se modifique el destino aumenta. El crucificado será el César y no habrá traición entre hermanos ni 30 dineros que la premien. El niño pobre podrá seguir siendo pobre, pero no será nunca más, y por los siglos de los siglos, un pobre niño.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Joan tampoco resistió

Silvana Melo (APE)

Cuando las estadísticas incomodan, no hay estadísticas. Si los diagnósticos fastidian, se subdiagnostica. O se firman engañosas y obvias defunciones (paros cardiorrespiratorios). Cuando los niños se mueren de cáncer en un pueblo, es más simple hablar de la genética, del azar y del tabaquismo paterno. Y no de los aviones que llueven veneno sobre la piel, el agua y los pulmones de hombres, mujeres, niños, niñas, perros, pollos y vida en general en territorios cercanos al ombligo entrerriano como San Salvador.

Historias de riesgo extremo que se repiten en Lavalle, Corrientes. En Bovril, Entre Ríos. En Santa Fe, en Misiones, en Córdoba, en Santiago del Estero. Mejor no contar el número de niños y adolescentes que se mueren de cáncer cerebral en el mismo barrio, en la misma cuadra. Porque si se los cuenta desde los ábacos oficiales habrá que dar explicaciones. Y hurgar en las entrañas del modelo que el capitalismo extractivo aplica impiadosamente en los pueblos rurales. Los que dependen en vida y muerte de la siembra, la sobrevida de lo que crece y el precio de los commodities. Donde se rifa a la gente para que todos los premios sean para los mismos. Siempre, siempre los mismos.



El jueves a la noche murió Joan Franco. Tenía apenas dos años y medio. Vivía en el barrio envenenado de San Salvador, cerca de la cuadra donde vivió Leila que no cumplió los 15 o Pablo que apenas sintió los 18. Joan murió en el Garrahan, lejos de su casa y de su cuadra en el barrio Centenario de San Salvador. Una pequeña ciudad arrocera de Entre Ríos a la que la proliferación de la soja sin control (de la misma manera que prolifera descontrolado un grupo de células que da forma a un tumor) altera la identidad. Como la capacidad invasiva de las neoplasias, que coloniza tejidos y órganos, la intrusión de la soja transforma a la Capital del Arroz en una ciudad cuyo karma es la soja transgénica, el veneno que la salva de todo otro ser vivo que la amenace, la cascarilla del arroz mezclada con deriva que arrastra el viento hacia narices y pulmones y el corazón del barrio construido, dicen, sobre un cementerio de aviones mosquito con sus tanques y su pasado intactos.

Son las metástasis sociales de una patología sistémica: aquella que se lleva puestos a sus niños –estragados por químicos tóxicos y arrasados por químicos terapéuticos- sólo porque les tocó en suerte nacer en las costas donde no llega el sueño entrerriano pero sí las nubes que traen noticias sombrías para la vida.

Joan murió el jueves. Era tan chiquito, tan frágil para soportar sus quimioterapias bucales en casa y los viajes periódicos al Garrahan. Hospital con el que el gobernador de Entre Ríos inauguró en octubre pasado las teleconferencias. Que, justamente, no son útiles para exhibir los resultados del modelo agroexportador que cuenta sus víctimas siempre en la debilidad, en la fragilidad de la vida que empieza recién. Los niños no deben tener cáncer. No puede haber razones aleatorias para que los chicos se mueran de cáncer. No es lo natural. No debe serlo. ¿Qué bebe, qué respira, qué toca, qué come un niño para que sus células enloquezcan y lo ataquen? ¿Con qué juega? ¿Con la tierra húmeda vecina de los tomatales como José Rivero, Nicolás Arévalo y Celeste Estévez? ¿Con la misma tierra con la que siguen jugando y están en peligro sus hermanitos, sus primos y sus amigos? ¿Qué respira un niño para que su cuerpo reaccione monstruosamente con leucemia? ¿Respira el aire tóxico de los fumigadores que respiraba Leila Derudder en la cuadra fatal de San Salvador? ¿El mismo que respiró Joan Franco? ¿El mismo que respira Brenda Barrios, apenas entrando en la adolescencia e internada periódicamente en el Garrahan?



Joan había nacido en Jubileo, un pueblo cercano con un nombre contradictorio. Sus padres viven en una casa destinada a peones, “lindera al cableado de alta tensión y a una antena de telefonía celular” (Revista Mu, abril de 2014). Allí nació, en un combo perfecto del progreso que se completa con las fumigaciones del arroz y la soja. En enero le extirparon un tumor medular.

Decía Manuela, su madre, a Mu ocho meses atrás: “Yo digo lo que vivo y lo que veo. Acá fumigan, y la verdad es que no tenemos a dónde irnos. No van a dejar de hacerlo porque mi hijo está enfermo. No sé qué hacer. Cada 28 días le dan quimio por vena en Buenos Aires y acá todos los días por boca. Hay un 50 y 50 de posibilidad que el tumor vuelva”.

El gobierno derogó las estadísticas oficiales y escondió las fastidiosas muertes por cáncer bajo la misma alfombra donde se esconden el glifosato, el endosulfán, el 2,4 D, manipulados para matar selectivamente: no esa hierba determinada, sino todo el resto. Malezas, insectos, pájaros, perros. Y niños.

Entonces los vecinos decidieron hacer su propia cuenta, nacida en los rumores, en las historias boca a boca, en un canal de comunicación alternativo donde la censura espía por detrás de los cristales. La mitad de las muertes en San Salvador en 2013 fueron por cáncer. En tres cuadras hay nueve casos. En tres o cuatro manzanas, 49. “Algunos están en tratamiento. Otros, ya murieron”. Las muertes por esa causa duplican la media nacional: del 20 a entre 35 y 49%. Los funcionarios silban y miran hacia otro lado. Los pocos y desempoderados que ven, apuntan a los agroquímicos. Los tumores cerebrales y las leucemias matan a los niños de San Salvador. Como no existe infraestructura hospitalaria para semejante complejidad, van a parar a Paraná (como la nena en terapia en el hospital de la capital de Entre Ríos). Y después al Garrahan.



Andrea Kloster, organizadora de eventos y en alerta a partir de las muertes continuas, fue la semilla de las marchas de Todos por Todos. Donde familiares de las víctimas y vecinos que deciden no ser permeables a la amenaza constante de aislamiento y desempleo, crearon un espacio de resistencia. Frágil pero fuerte. Moviéndose en la endodermis social oculta, fuera de la visibilidad feliz que imponen las herramientas del sistema. “¿Qué es lo que nos está matando?”, se preguntan. La madre de Leila comenzó a participar en estos días. Manuela, la mamá de Joan, tal vez lo haga en un tiempo. “Cuando esto pase”, le dijo tristemente a una enfermera del Garrahan. “Cuando esto pase” implicaba claramente la muerte. Los padres de niños muertos dejan de tener miedo a las cosas de este mundo. Perdieron un niño: no hay nada peor que pueda pasarles.

“Donde está el foco del cáncer, que es el barrio Centenario, hubo un aeródromo de aviones fumigadores. El primer aviador que hubo en San Salvador me cuenta que ellos pulverizaban con gamexane, y ahí se enterraron tachos con químicos”, le relata un vecino al periodista Leonardo Rossi. Muchos vecinos repiten la misma historia: “los tachos enterrados y los derrames de químicos como el lindano (gamexane), prohibido en Argentina desde 1995 por su alta toxicidad. En ese lugar no sólo se montó un barrio hace dos décadas, si no que se construyó una escuela”.

En Entre Ríos el 80% de las escuelas rurales son fumigadas. La escuela del pueblo Santa Anita, Concepción del Uriguay, fue fumigada hace unos días. A escasos metros hay una plantación de arroz. La maestra, Mariela Leiva, escuchó esa mañana la cercanía del avión y salió: el mosquito sudaba veneno y el viento lo llevaba directamente al patio de la escuela. Cuando ella volvió al aula, ya había niños vomitando, brotados, hinchados. La policía y una ambulancia no amedrentaron al piloto que mantuvo su lluvia tóxica sin inmutarse.

El gobernador Urribarri, al inaugurar las teleconferencias con el Garrahan, aseguró que “la política de prevención, particularmente en la infancia, nos ubica en los índices más bajos de mortalidad infantil”.

Salvo en las cuadras del barrio Centenario de San Salvador. Donde los niños mueren como los insectos de la luz cuando amanece.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Argentina: Boletín informativo de CORREPI

Rafaela, Mar del Plata y Rosario: tres botones de muestra / Teatro de títeres por duplicado: de espías y vigilantes / La imaginación del poder / A 13 años de la rebelión popular, la lucha continúa / Represión globalizada: Sucesos de una misma política.

Rafaela, Rosario y Mar del Plata: tres botones de muestra
En la madrugada del 8 de diciembre, en la ciudad santafesina de Rafaela, Adrián Pacheco, de 18 años, iba en moto con un amigo de 17 desde el Barrio San José hacia el Barrio Virgen del Rosario, donde vivía Adrián. Un patrullero los cruzó y sin motivo aparente empezó a perseguirlos. Asustados, los chicos trataron de eludirlo. La persecución se prolongó hasta llegar a la calle Champagnat, que bordea el Canal Norte, parte del sistema de evacuación de aguas de la ciudad. Allí el patrullero los acorraló y forzó a caer al canal.
Adrián murió horas después. El otro chico sobrevivió. Los policías dieron una tremenda paliza cuando lo sacaron del canal, pero no lo detuvieron.
Una rafaelina consciente nos envió por mail el link de la noticia tal como fue publicada en el diario local La Opinión, y nos dice: “Como pasa siempre, los medios escriben las notas con el parte policial y lo único que hicieron fue ensuciar el buen nombre de un pibe excelente, inventándole un hecho delictivo”.
Es que, efectivamente, el diario “informa” que los chicos en moto “respondían a las características aportadas desde el 911” en relación a dos arrebatos ocurridos mucho antes y en el centro de la ciudad, dando así principio de legalidad a la arbitraria persecución. No hace falta forzar la imaginación para saber que esas “características” eran “joven, morocho, con equipo de gimnasia y gorrita con visera”
Ni la familia ni los amigos y vecinos de Adrián aceptan la versión oficial del “accidente”, y acompañados por el Centro Cultural Estación Esperanza, nuestros compañeros en el ENA (Encuentro Nacional Antirrepresivo), ya han protagonizado dos movilizaciones exigiendo que se impute a los policías por el homicidio.
Hasta ahora, la única reacción fue la rapidez con la que el gobierno municipal, a menos de una semana del hecho, mandó limpiar a fondo el canal, alterando de manera definitiva la escena del crimen.
Casi calcado, pero en Mar del Plata, el 19 de diciembre Diario Veloz tituló “Un delincuente murió y otro está herido”. El relato, de nuevo, habla de “dos motochorros que se enfrentaron a tiros con la policía”, con el resultado de Tomás Pérez, de 17 años muerto, y su hermano Leandro, de 15, internado en grave estado.
Pero el tío de los chicos cuenta otra historia en un mail enviado al portal de noticias. Los chicos iban camino a la playa, llevaban una mochila con toallas y $100. En una esquina, al acelerar la moto, el motor hizo un “corte”, con lo que hubo algunas explosiones del caño de escape. Cerca había un policía de civil, que, creyendo que eran tiros, sacó su arma y disparó siete veces. Una bala mató a Tomás por la espalda, y otra hirió a Leandro. Naturalmente, sólo se encontró el billete de $100 y las toallas en poder de los chicos, pero eso ya no salió en los diarios.
El tercer caso fue en Rosario, el 11 de diciembre. Rodrigo Udi, de 18 años, fue acorralado en un pasillo del Barrio Ludueña por policías del Comando Radioeléctrico y de la comisaría 12ª, que lo acribillaron. Los diarios hablaron de un “enfrentamiento”, de un “feroz tiroteo”, mientras que los referentes del Movimiento Padre Mugica, en cuyas actividades participaba Rodrigo, salieron a desmentir la versión policial, asegurando que fue fusilado desarmado e indefenso.
Néstor Ciarniello, referente del Movimiento Padre Mugica y ex cura tercermundista, dijo en el programa Enredando las Mañanas, de la RNMA: “No hubo ninguna posibilidad de tiroteo ni resistencia… fue acribillado a corta distancia, cuando un policía dice ‘matalo que ya lo conocemos’. Las versiones oficiales… señalan sistemáticamente lo mismo, son reproducidas en primera instancia por los medios, que no dan lugar a otras voces que, casi siempre en soledad, denuncian el gatillo fácil de la policía”.
Tres ciudades, tres pibes, tres asesinatos, y tres botones. Una versión oficial de la policía y los medios, y mil verdades para el que quiera ver.

Teatro de títeres por duplicado: de espías y vigilantes
Comienza un nuevo año, y el gobierno no quiere quedarse afuera de la temporada electoral de títeres y marionetas que caracteriza a las políticas de limpieza interna en las cúpulas partidarias de los poderosos.
Para mostrar que sigue en pie de guerra, Cristina Fernández nombró la primera obra para la apertura de 2015 con el descabezamiento de la cúpula de la ex SIDE. La Secretaría de Inteligencia, que reemplaza a la vieja nómina con la que se mencionaba al equipo de espionaje de estado, quedó a cargo de Oscar Parrilli, en reemplazo de Héctor Icazuriaga. En el enroque, Parrilli dejó su cargo de Secretario General de la Presidencia, lo que produjo el regreso al ejecutivo de Aníbal Fernández, personaje del que sabemos bastante, y que suma ahora la vinculación con el narcotráfico que denuncia Wikileaks.
Apenas asumió, Aníbal Fernández ya le dio contenido a lo que vendrá. “Es un año particular en el que hay que trabajar mucho”, anticipó. La Casa Rosada pasó en 24 horas de un clima espeso, tras los cambios de gabinete, a una fiesta con los cientos de seguidores que acompañaron el regreso de quien será, nuevamente, vocero oficial. “De vuelta a casa”, le dijo Cristina Kirchner.
La primera medida del nuevo jefe de los espías, Oscar Parrilli, fue ordenar la salida del director general de Operaciones, Antonio Styles, más conocido por su alias Jaime Stiusso, un hombre con cuatro décadas en la agencia, que saltó a la luz públcia cuando el primer ministro de Justicia del kirchnerismo, Gustavo Béliz, mostró su foto en TV y lo acusó de armarle “un gabinete paralelo”. Stiusso ganó la batalla, se quedó en la SIDE con su fama de “intocable” incrementada, y “zapatitos blancos” Béliz terminó con una causa penal por develar la identidad de un espía.
El “detalle” es que, más que la influencia de Jaime en cuestiones de estado como el acuerdo con Irán en la causa AMIA, era el encargado de operar sobre el aparato judicial para garantizar la impunidad de funcionarios y allegados complicados en investigaciones penales. Precisamente, esta última es una de las necesidades más imperiosas del gobierno en estos momentos.
La SI cayó en desgracia para el gobierno cuando no pudo pronosticar que Sergio Massa se convertiría en opositor. Fue uno de los motivos por los cuales, desde entonces, se privilegió a Inteligencia del Ejército, área donde hizo su carrera el actual jefe de la fuerza, el represor César Milani. El kirchnerismo, además de usar a la ex SIDE para la tarea de espionaje sobre sus opositores -evidenciando su falso discurso progresista- se recostó en los espías militares, a pesar de que, por ley, las Fuerzas Armadas tienen vedado realizar inteligencia interior. Pero las leyes claramente están para que las cumpla el pobre, nunca el rico ni el poderoso.
La tensión con la ex SIDE, el viejo departamento de inteligencia que recibirá una suba del 16% en su presupuesto, fue inmediato: las funciones de control y seguimiento de las acciones de los actores sociales pasó a corresponder a otro orden. “Hay que sacar a la inteligencia militar de un estado de adormecimiento y prescindencia, para darle el rol activo y protagónico que desempeña actualmente”, arengó Milani a sus tropas en Campo de Mayo en noviembre de 2013, logrando el descomunal incremento presupuestario con que, desde la Casa Rosada, se benefició a la Dirección General de Inteligencia del Ejército, del 156% desde 2010, mientras que, en ese mismo período, la SI recibió un aumento del 34%.
Nuevas prioridades, nuevos funcionarios, nuevas reparticiones, parte de un reacomodamiento estratégico de la Argentina.
La duplicación del espionaje interior y la perpetuación de sus prácticas entrenadas en planificación y control del territorio, dejan clara evidencia: siga quien siga, y aunque nos hagan creer que la disputa de arriba es entre los derechosos y los progres, quien asuma el gobierno de estado proveerá a nuestros explotadores de un arma doblemente filosa: para espiarnos, perseguirnos y liquidarnos. El gobierno, que tanto se ufana de la defensa de los derechos humanos, ha montado ahora dos monstruosos aparatos de vigilancia, presión y extorsión, incorporándolos al aparato represivo general de gendarmes, policías y fuerzas especiales, que tienen, todos, sus propios protocolos de espionaje, como el Proyecto X de los primeros.
El enemigo está adentro, y, si se toman como referencia los primeros efectos del funcionamiento de esta disciplina, tiene una característica bien definida: los que mueren y van presos son fundamentalmente los trabajadores jóvenes y pobres.

La imaginación del poder
Hay prácticas que dan cuenta del carácter institucional de la represión que sufre el pueblo trabajador. El necesario encubrimiento posterior a cada fusilamiento de gatillo fácil, acto cómplice de los compañeros del asesino de uniforme para hacer “zafar” al que “puso” a uno, asegurando la impunidad del fusilador, es una de esas herramientas. Pero si esto no alcanza, o no es posible por las características del hecho, siempre se puede contar con la generosidad del aparato judicial, con su aporte institucional, a veces sesgado, a veces abiertamente declarado.
Pasando a un caso concreto, en la localidad de Maipú, Mendoza, la noche del 11 de noviembre de 2012, Ezequiel Torres (22), fue con su novia al almacén que pertenecía a la mujer de la cual ambos eran inquilinos. Una vez en el comercio, ingresaron dos ladrones armados, y Ezequiel, junto con su novia, la dueña del local y un chico de 10 años que estaba comprando en el local, se quedaron detrás del mostrador.
Probablemente todo hubiera terminado con el robo, si no fuera porque la dueña alertó a su hijo, Rubén Darío Agosti, auxiliar de la Policía Rural, que se encontraba en la planta superior. Este bajó presto y arma en mano, y apuntó contra Ezequiel, que alcanzó a suplicar “Yo no soy el ladrón”. Pero un simple ruego no alcanzó para frenar el instinto asesino de Agosti, que disparó dos veces contra el muchacho (que recordemos, estaba junto a su novia y un chico de 10 años). Las heridas en el pecho y el estómago mataron a Ezequiel antes de que lo pudieran llevar al hospital. ¿Los ladrones?, fugados.
Agosti fue imputado por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Pero claro, esta figura legal, cuando se aplica a un policía, no es la favorita de los jueces. Tras apenas siete meses preso, Agosti salió a esperar su juicio en libertad, porque el juez de garantías Ariel Specktor cambió la imputación a homicidio culposo por exceso en la legítima defensa. O sea, el juez consideró que existió una situación de la que el policía debía defenderse, pero que “se le fue la mano”.
Requiere mucha imaginación encontrar en un chico desarmado y que advierte a su asesino que no es uno de los ladrones una amenaza que justifique el uso de una defensa “legítima”. Pero imaginación no es algo que le falte al poder judicial a la hora de forzar los hechos. Llegado el momento del juicio oral, ni siquiera esa endeble acusación prosperó, y el policía homicida fue absuelto.
"No hubo abuso de autoridad. Quedó acreditado en el debate que fue un error en una circunstancia extraordinaria. Fue una fatalidad para todos, sobre todo para Torres, pero también para Rubén Darío Agosti, que por defenderse a él y a su madre cometió un error", afirmó con desparpajo Pablo Cazabán, abogado defensor del fusilador después de conocerse la sentencia.
Como decíamos más arriba, el poder judicial, parte funcional y necesaria del aparato represivo, no se inquieta por incurrir en estos favores para con los asesinos de uniforme, es simplemente una más de sus tareas. Queda el lector en libertad de catalogar a este caso particular como uno de complicidad encubierta, o, como les gusta decir a ellos, simple y llano cumplimiento del deber institucional de garantizar la impunidad del represor.

A 13 años de la rebelión popular: la lucha continúa
El 19 de diciembre de 2001, hacía varios días que se sucedían, en todo el país, saqueos protagonizados por masas hambreadas, mientras las organizaciones de trabajadores desocupados se movilizaban y los sectores medios, tras el avance del gobierno sobre sus depósitos bancarios, se sumaban al descontento general. Esa tarde, cuando el presidente Fernando de la Rúa decretó el estado de sitio, una multitud salió a las calles a repudiarlo.
Aunque la represión fue explícita de entrada (por la noche hubo heridos de bala por la policía, como Demetrio Cárdenas en Congreso), durante las siguientes 24 horas el flujo de manifestantes sólo creció e incrementó su nivel de confrontación. Desde las primeras horas de la mañana del día 20 y hasta el anochecer, millares pugnaron contra los gases y las balas para llegar a la Plaza de Mayo.
El saldo de la movilización, que unió desocupados, obreros, estudiantes y la clase media, en total ausencia de las burocracias sindicales de la CGT y la CTA, fueron 39 compañeros caídos en todo el país, un gobierno en fuga y un profundo llamado de alerta para la burguesía, que necesitó de bastante tiempo y esfuerzo para recomponerse y relegitimar las instituciones de su democracia.
Trece años después, ni uno solo de los autores materiales de los asesinatos del 19 y 20, ni siquiera alguno de los pocos que fueron condenados en causas provinciales, está preso. Más fuerte aún fue la garantía de impunidad para los responsables políticos provinciales y nacionales. Con la sola e insuficiente excepción del ex secretario de Seguridad de la Nación, Enrique Mathov, que desde febrero de 2014 está siendo juzgado sin riesgo de prisión en la ciudad de Buenos Aires, junto al ex jefe de la PFA Rubén Santos y unos pocos comisarios, ninguno de los gobernadores, ni sus ministros y secretarios, fueron “molestados” judicialmente. El máximo responsable nacional, Fernando de la Rúa, obtuvo su sobreseimiento con sólo afirmar que “no sabía lo que pasaba en la calle porque estaba ocupado con cuestiones de estado, sin escuchar la radio ni mirar la TV”.
Las crecientes luchas que viene desarrollando el pueblo trabajador a lo largo y ancho del país, y la masiva movilización que el sábado 20 llenó la Plaza de Mayo, muestran que, trece años después, la explotación y la represión continúan, y la lucha también.

Represión globalizada: Sucesos de una misma política
Sucede que en Italia, otrora poderoso centro industrial de Europa, las marchas obreras contra la flexibilización laboral en Roma Milán y Turín, fueron violentamente reprimidas por la policía, con un saldo de 11 heridos por balas de goma y gases lacrimógenos, y 9 detenidos.
Sucede que en España, hasta no hace mucho "ejemplo de democracia y bienestar", al tiempo que las protestas sociales se multiplican y los carteles dicen que "el derecho a la protesta está amenazado" organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que en los últimos 10 años, se comprobaron judicialmente más de 6 mil casos de torturas en los lugares de detención.
También sucede que en México, la sostenida lucha del pueblo ya ha encontrado e identificado el cuerpo de uno de los 43 estudiantes asesinados por la trama policía-narco estatal del gobierno "democrático" de Peña Nieto, poniendo en evidencia que torturar, matar y desaparecer es tarea habitual de los que mandan bajo la apariencia de "un estado tercero, neutral o autónomo".
Y sucede que en Honduras, el paisito de la pobreza y los golpes dictatoriales, la ADEPZA, una organización de campesinos y pescadores originarios, denuncian al estado hondureño y a sus socios terratenientes y empresarios por "persecución, hostigamiento, amenazas e intento de asesinato" sobre sus dirigentes.
Y sucede que en Estados Unidos, el país de la libertad... burguesa, mientras continúan las movilizaciones multitudinarias contra la represión policial racista (y clasista) a partir de la indignación popular por la absolución del policía que mató por asfixia al afroamericano Erik Gardner y del que baleó a Michael Brown, se conocieron las acusaciones del senado contra la CIA por la aplicación de torturas a los detenidos sospechados de terroristas (se impone recordar que el estado yanqui siempre las avaló, en sintonía con el fallo que en Israel, en 1999, declaró lícito este procedimiento aberrante).
¿Qué sucede, entonces, si esto de la represión estatal, sucede al mismo tiempo en tan diversas regiones y realidades?
Sucede que estamos ante la concreción lisa y llana de la reorganización hegemónica del capitalismo; sucede que los pueblos del planeta estamos pagando el peaje con el que los poderosos pasan de un mundo bipolar a otro de inimaginables consecuencias.
Sucede que la concentración económica en un mercado globalizado, advertidos de la creciente resistencia popular, requiere de estados capaces de emprender contra los pueblos la violencia de sus políticas represivas sin que ellas ocupen las tapas de los diarios.
Sucede que, para que los ricos italianos, españoles, yanquis, mexicanos, hondureños, y de todas partes, vivan bien y encuentren legitimada su carroñera acumulación, hacen falta democracias ficcionales, formales, reglamentarias... y absolutamente autoritarias y violentas.
Sucede que, en el discurso antiterrorista y la lucha contra el delito, la inseguridad y otras pretendidas pandemias, encontraron la excusa para disciplinar cada vez más violentamente, al mismo tiempo que succionan todas las aspiraciones de libertad y emancipación de las clases subalternas del mundo.
Pero por sobre todo, sucede también que la lucha de clases los ha descubierto, y que, aunque la subjetividad de los pobres se halla interferida por la retracción hacia lo privado de cada uno y la manipulación del consenso por los medios masivos, los grandes crímenes del capital más temprano que tarde salen a la luz y, también, más temprano que tarde, obtienen del pueblo su más categórica condena.
Sucede el capitalismo, ni más ni menos.
No hay formas de gobierno, ni historias, ni emblemas, capaz de ocultar sus barbaries.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Entrevista a Ricardo Napurí, ex diputado y ex senador: Salvador Allende me dijo: “Representar una revolución obrero popular está contra mis principios” (Parte II)

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

M.H.: Como cada 15 días, con una entrevista en Fm Che Barracas. Hoy seguimos con Ricardo Napurí, diputado constituyente del Perú en 1979 y senador en el período 1980/85. Hace dos semanas llegábamos hasta el momento en que asume la presidencia del Perú el Gral. Juan Velazco Alvarado. Justamente por estos días la Editorial Universitaria EUDEBA ha sacado una serie de cuatro libros que se editaron en el año 1974, “La revolución peronista de Héctor Cámpora”, “La revolución chilena de Salvador Allende”, “La batalla de Panamá de Oscar Torrijos” y “La revolución Peruana del Gral. Juan Velazco Alvarado”. Estos libros se editaron a comienzos de 1974, cuando dirigía EUDEBA Arturo Jauretche y su director ejecutivo era Rogelio García Lupo. Los libros aparecen a comienzos de 1974, superaron los 60.000 ejemplares vendidos, pero luego cuando asumen como Ministro de Educación Oscar Ivanissevich y como rector de la Universidad de Buenos Aires Alberto Otalagano durante el gobierno de Isabel Perón, estos libros son sacados de circulación y posteriormente alrededor de 70.000 ejemplares van a ser obsequiados por el entonces Director Ejecutivo de la editorial Luis Pan, miembro del Partido Socialista Democrático, nada más ni nada menos que al General Carlos Guillermo Suárez Mason.

R.N.: No para que se los quede sino para quemarlos.

M.H.: Los destruyó. Por eso al cumplirse 40 años de su edición, EUDEBA vuelve a publicar “La revolución peruana” del General Juan Velazco Alvarado. Esta larga introducción es para preguntarte lo siguiente, en el primer mensaje que aparece en el libro dedicado a Velazco Alvarado, el 24 de junio de 1969, cuando se promulga la Ley de la Reforma Agraria, sostiene “el campesinado del Perú no será más el paria ni el desheredado que vivió en la pobreza de la cuna a la tumba y que miró impotente un porvenir igualmente sombrío para sus hijos”. ¿Cuáles fueron los resultados de la reforma agraria del General Velazco Alvarado?

R.N.: Yo he visto en mi vida varias reformas agrarias, la cubana, la boliviana, la peruana, etc. Para mí la reforma agraria es ante todo un hecho político, y lo digo porque los tecnócratas dicen que es un hecho económico y social solamente.
Se le quita a la oligarquía las tierras que originalmente no debieron tener porque las han usurpado, para con justicia y una posición ética, dárselas a quienes la trabajan. Es el concepto más común de esta justicia distributiva, entonces la reforma agraria es un acto económico y un acto social, pero el destino de una reforma agraria se mide políticamente, porque si vas a cambiar la forma de propiedad de un latifundio convirtiéndolo en una pequeña o mediana propiedad, o vas a formar una cooperativa, obviamente hay varios procesos para tener en cuenta, el primero es por qué, cómo y a quién repartes y el segundo, el que recibe no está en condiciones automáticas de integrarse a un proceso y a la visión que tiene el que ha gestado la reforma agraria, me refiero al campesino, que aunque haya trabajado la tierra y es hábil en trabajarla, después necesita créditos y se encuentra con otras realidades, porque la reforma agraria trae los técnicos, la jerarquía, es decir, una circunstancia que no veía antes cuando era un subordinado del oligarca de la tierra.
Ahora va a ser sujeto social, pero un sujeto social que no es autónomo automáticamente, depende del proceso económico, de los precios, la economía, del orden establecido y entonces los gestores políticos de la reforma agraria tienen que tener respuestas políticas ante ese hecho. Lo digo porque la reforma agraria del Perú vio los avatares del propio gobierno de Velazco Alvarado.
Mientras él estuvo en el gobierno la impulsó en el sentido de hacerla más justa, pero con un agravante, la reforma agraria tiene que tener en cuenta la peculiaridad de la realidad del país, por ejemplo, Perú no es como la Argentina donde sobran las tierras, en Perú habían 4 millones de hectáreas productivas, además en Perú el riego es intensivo porque depende del agua, en Perú no llueve. De tal manera que hay fenómenos particulares y, sobre todo, la proliferación del minifundio, porque el 80% de los propietarios de la tierra cultivaban menos de una hectárea de acuerdo a la zona, es decir, montones de peculiaridades.
El otro tema fue que como no había tierras para repartir por la geografía del Perú, esos 4 millones estaban de la costa y ciertas áreas de valles, más o menos, que pueden rendir por tierra, clima o agua, pero el resto, las selvas y los Andes, que son extensiones, ahí no hay cultivo, hay indígenas que cultivan a 3.000 metros pero solamente para sobrevivir, no es rentable.
Por estas razones un 30 o 40% del campesinado quedó sin tierras. Otro problema fue que en Perú, como lo es en los países andinos, por la tradición que viene de los Incas, es que las comunidades campesinas tienen diferentes formas y ya en la época de Mariátegui había cerca de 30.000 comunidades campesinas.

M.H.: Estamos hablando de los años 1920/30 del siglo pasado.

R.N.: Claro, comunidades que tenían 2.000 o 3.000 personas, pequeños pueblos, por eso es que Mariátegui dijo que podía haber un socialismo agrario, basado en el trabajo cooperativo autogestionado que venía de las tradiciones Incas.
Todas esas peculiaridades marcan que la reforma agraria en Perú necesitaba una mano muy inteligente y un gobierno capaz de solucionar estos problemas, y como el gobierno de Velazco se metió en una serie de crisis particulares debido a que su destino era incierto, entonces perdió la dirección y la capacidad de ordenar lo que con buena fe y casi con un sentido revolucionario intentó establecer, porque la idea era terminar con la oligarquía terrateniente y darle un golpe duro al sector empresarial, porque la oligarquía en Perú estaba entroncada con todas las ramas de la producción.
Al atacar a la propiedad terrateniente atacaba también a todas las ramas de la producción. Como ese gobierno entró en crisis sucesivas y después desapareció, los que lo sucedieron ya no tuvieron interés, entonces revirtió la situación, dejaron que los problemas operaran, no es que les quitaron las tierras que habían cedido, sino que las dejaron hasta que se agotaran, hasta que el campesino no tuviera posibilidades de tener insumos, préstamos apropiados, una comercialización favorable, entonces por vía de la falta de apoyo del Estado se revirtió en gran medida la reforma agraria y los medianos y pequeños propietarios quedaron agotados, perdieron todas las condiciones que inicialmente la reforma agraria les facilitaba para que hicieran la defensa de su autogestión, o sea, de su vida de carácter familiar, incluso aldeana.
Eso es lo que ha ocurrido hasta con la reforma agraria de México, en cierta forma, y la de Cuba en otras condiciones, y con casi todos los procesos de reforma agraria que han tenido un destino, por decirlo de alguna manera, “felizmente incierto” por no decir que se agotaron en el proceso en el que los gobiernos que las gestaron fueron eliminados de la escena política o no fueron capaces de ayudar a todos aquéllos que quisieron apoyar.

M.H.: Un Juan Velazco Alvarado que, si la memoria no me falla, te expulsa de Perú.

R.N.: Sí, me expulsó dos veces.

M.H.: Ahora quiero entrar a tu capítulo chileno, creo que es una experiencia muy rica, aunque vos ya conocías a Salvador Allende.

R.N.: Lo conocí en el estudio de Silvio Frondizi en 1957, cuando no era todavía presidente, eso recién ocurrió en 1970.

M.H.: Te expulsan a Chile y allí tenés la oportunidad de observar y participar del proceso chileno abierto con el triunfo de la Unidad Popular (UP), inclusive hay un primer contacto con Salvador Allende, producto de un encargo que te hacen los compañeros de la COB boliviana.

R.N.: De la Asamblea Popular de Bolivia en 1971 ante el temor del golpe de Banzer que se produjo en agosto. La idea fue que yo fuera a Chile conociendo mi amistad con Allende para pedirle ayuda en instructores y algunas armas porque ellos iban a poner los hombres y la destreza que ya tenían porque venían de la experiencia de la revolución popular de 1952, por eso lo vi en 1971, en la misma época en que llegó Fidel Castro a Chile. Y después ya como deportado en 1973. Son dos etapas, no sé de cuál quieres hablar primero.

M.H.: Vayamos a 1971.

R.N.: En 1971 quizás me equivoqué de camino, porque creí que el presidente Allende, por lo que decía, por su amistad, por los antecedentes y por el programa, era capaz de estar atento a lo que yo le formulaba.
A mí me encargaron que le dijera políticamente que a Chile le convenía que en Bolivia no cayera el poder en manos de los militares, de un golpe que estaba preparándose y que ellos sabían, que le convenía a Chile tener una revolución amiga por izquierda para defender el proceso sobre la idea de que él quería una revolución socialista a su estilo en Chile. Sumado a que tenía problemas con Perú y se decía que el General Velazco Alvarado había puesto 10.000 hombres en la frontera para rescatar Arica, el puerto que habíamos perdido en la guerra del Pacífico en 1889, en la guerra entre Bolivia, Perú y Chile, en los que perdió los 400 km de su costa Bolivia.
Yo le compaginé todo eso a Allende, con la idea de plantearle la amenaza de Perú. Además, en Argentina estaba Lanusse que no era una garantía porque nunca habían sido los gobiernos militares amigables con Chile, entonces le convenía una cobertura por izquierda, una revolución popular en Bolivia. Creí que eso era suficiente para que Allende reaccionara, porque se le pedían mínimamente unos 20 instructores, que no eran propios, había muchos brasileros que se acababan de exiliar y no más de 500 armas automáticas.
Le planteé esto a Allende y me dijo “Ricardo usted se ha olvidado que yo soy un socialdemócrata y la vía pacífica al socialismo no es una consigna coyuntural, es una estrategia de desarrollo histórica, los socialistas no creemos directamente en el poder del pueblo, nosotros somos sus representantes, si yo creyera en lo que usted me dice sería bolchevique o comunista, nosotros somos socialdemócratas, venimos de la Segunda Internacional, y aunque yo sea de su ala izquierda, representamos al pueblo. ¿Cómo voy a representar una revolución obrero popular? Eso está contra mis principios”.

La revolución es un freno de mano antes del desastre

El hecho fue que cuando él llega al gobierno con esa posición de vía pacífica hacia el socialismo, se da un proceso determinado. Porque las revoluciones son pedagógicas, la gente tiene miedo a la idea de una revolución, pero hay quienes dicen que la revolución es un freno de mano antes del desastre. Cuando se producen es porque algo desastroso está a punto de suceder, claro, una revolución por izquierda no aparece por gusto, las masas no se lanzan a una revolución por ejercicio cinematográfico, se lanzan, por hambre, por desesperación y porque las clases gobernantes ya no pueden satisfacerlas.
Antes del desastre es pedagógica, es el freno de mano antes del derrumbe, es importante porque se ha instalado la idea de que una revolución es una cosa terrible, de matanzas. Entonces en Chile los socialistas tenían como ejercicio un programa bien radical, antiparlamentario, con asamblea popular, con acción directa de las masas, pero como “joda” se podían dar el lujo de tener un programa de izquierda y, sin embargo, toda su conducta era adaptada al sistema.
Chile es el único país del mundo que ha tenido cuatro frentes populares como gobiernos. Frentes populares son las alianzas de clases donde gobierna la burguesía y el pueblo apoya a través de estos intermediarios que tienen un programa de izquierda de adaptación al sistema por derecha. Allende era sincero, era muy querible, bohemio, simpático, un tipo inteligente con una linda historia. Pero después cuando llegan al poder, ya no pueden construir con la tolerancia de la burguesía, porque había que construir socialismo en democracia, porque los partidos populares chilenos eran de los pocos en América Latina que tenían masa, tenían la mitad de la población hasta hoy, y en Chile la derecha no pelea contra el conserje de un banco, es decir, ejerce el poder, acá lo delega, allá no, es una derecha militante. Entonces la derecha dijo que no, no dejó pasar ningún reformismo, tal es así, que no fue que la UP no hiciera cosas, hicieron cosas importantes, nacionalizaron el cobre, hicieron una reforma agraria, el control del comercio exterior. La derecha no podía tolerar eso y mucho menos en las condiciones internacionales que existían, en plena Guerra Fría, tal es así que Nixon, a través de Kissinger, decidió terminar con el proceso chileno, no por comunistas ni porque fueran a instalar el poder del proletariado, sino porque ellos no podían aceptar de ninguna manera que hubiera un gobierno reformista en América Latina, mucho más cuando se daban cuenta que ese gobierno podía escapar al control de los gobernantes. Porque las masas salieron a las calles y se apropiaron del programa, comenzaron a autogestionarse, formaron comunas, cordones industriales y la derecha, pagada por Estados Unidos, recuerden la huelga de 40.000 camioneros, todo el mundo se pronunció en contra, es decir, una polarización total. En el medio de esa polarización donde la derecha decía “o golpe militar o guerra civil” el gobierno decía “ni golpe militar ni guerra civil”, o sea, la nada.
El gobierno se neutralizó, entonces las masas resistían defensivamente por abajo y la derecha agresivamente por arriba, hasta con los aviones que volaban por encima, y el gobierno que se quedó inmóvil fue consecuente con su discurso de no permitir un gobierno del proletariado.
No fue la guerra civil, sino el golpe de Pinochet. De tal manera que las lecciones que nos podemos apropiar de esta charla son múltiples y totales, y sirven para los momentos que corren como un abecedario del comportamiento de los hombres que dicen una cosa y no la hacen porque no pueden, de las clases sociales que pueden ser pasivas y hasta conservadoras y cuando aparece la revolución, a pesar de ellas, actúan revolucionariamente aunque antes fueran conservadoras, es decir, la revolución es un acto pedagógico que lo realizan las masas a pesar suyo, porque las situaciones las obligan a hacerlo.
Si tenemos que hacer un resumen de las revolución chilena, ni siquiera podemos hablar de traición, porque Allende y los socialistas fueron consecuentes con lo que ellos creían, lo que sí podemos decir, junto a los autores más conscientes, que fue una revolución traicionada, porque los trabajadores estaban en las calles y cuando aparecen de esa manera hay que ser consecuentes como en Cuba, porque cuando la revolución apareció los cubanos tuvieron que elegir entre Estados Unidos y las masas y optaron por las masas y se produjo la revolución. Si no fuera así hay que denunciar a Fidel Castro como un provocador de la historia y todo el mundo lo aplaude ahora.

Qué casualidad que las revoluciones han sido entregadas, por ejemplo en el caso de Argentina, el General Perón se fue, en el caso de Paz Estensoro lo mismo, en Brasil Getulio Vargas se pegó un tiro, Velazco Ibarra se fugó, es decir se van cuando aparece la idea de la revolución, de tal manera que les guste o no les guste a los compañeros que no han evolucionado todavía en el sentido de manejar estos hechos de la historia, nosotros les decimos desde acá, a modo de provocación y a los efectos de que piensen que la idea de la rebeldía es un hecho natural en la vida de los pueblos, que es mucho mejor estar avisado y aprender de las enseñanzas de la historia.

M.H.: Vamos a saltearnos la etapa europea, porque luego partís al exilio a Francia, una semana antes de la caída de Salvador Allende, y vamos a ubicarnos nuevamente en el Perú en 1978/9 ya que es una experiencia muy importante la que desarrolla el Frente obrero campesino estudiantil y popular (FOCEP).

R.N.: Y el propio gobierno de Velazco Alvarado, que es una cosa sui generis en América Latina, un gobierno militar que hace un programa democrático avanzado de capitalismo de estado inusitado, de perfiles a veces más avanzado que el de Perón y más avanzado que el de Chávez en ciertos aspectos.

M.H.: Hugo Chávez que se inspiró en la revolución peruana, él estuvo en Perú cuando era Teniente y precisamente la tesis con la que se gradúa habla de la revolución peruana. Tengo entendido que se ha perdido pero se conoce que fue el material con el cual el Comandante Chávez se recibió en la Academia Militar de las Fuerzas Armadas de Venezuela.

R.N.: Velazco subió en 1968, dio el golpe el 3 de octubre y duró hasta 1975, en ese año sus compañeros de armas le dieron un contragolpe y llegaron a 1980, pero como una segunda fase, como una contrarrevolución dentro de la revolución.

Fui víctima de una operación en el más alto nivel del Plan Cóndor

M.H.: Y allí hay un capítulo argentino, porque vas a sufrir las consecuencias del terrorismo de estado en nuestro país. Me gustaría que compartieras con nuestros oyentes esa situación.

R.N.: Me salgo un poquito de tu pregunta pero en el espíritu de la misma, la primera vez que me detienen en Argentina es cuando siendo yo un joven teniente de aviación militar en Perú, me ordenan bombardear la rebelión cívico-militar del partido aprista, concentrada en los barcos de la Armada porque los cuarteles desistieron a última hora. Me negué y me expulsaron de las Fuerzas Aéreas, vine a Argentina auto asilado y a los 3 o 4 días fui al viejo local de la Facultad de Derecho en la calle Las Heras, porque yo estudiaba abogacía en la Universidad de San Marcos en Perú, creyendo que eran compatibles las materias, estaba haciendo la gestión y algunos estudiantes me vieron uniformado y les pareció raro y más siendo peruano, porque Perú había salido en los diarios de la época, primero por la rebelión aprista que fue liquidada a sangre y fuego y después por la rebelión de un general reaccionario, Odría, que gobernó 8 años con una dictadura sangrienta. Al salir unos tipos me agarran violentamente y me llevan a la Sección especial de la Policía Federal de la calle Urquiza, primer lugar donde se aplicaba la picana eléctrica y donde estaban dos comisarios con fama de torturadores. Me acusaron de espía internacional y después de un tiempo me sacó Silvio Frondizi a quien recurrió mi hermana que también había sido detenida. En el diálogo posterior cuando fui a agradecerle, él me escuchó y me ofreció incorporarme al grupo Praxis, que él dirigía.
La segunda detención fue durante el gobierno de su hermano, Arturo Frondizi. Un joven que era médico en Cuba le pidió permiso al Che para venir a casarse acá y como Cuba era un desorden de todos los demonios, le dijo a John William Cooke y a Alicia Eguren, “tengo una valija de diplomático, manden lo que quieran”. Ellos mandaron manuales, con la fantasía de hacer la revolución a toda velocidad, yo aunque no lo creas, le di 20 tarjetas postales para ahorrarme el dólar que costaba enviarlas y él las mete en la valija diplomática que yo ni sabía de su existencia. Al ingresar a la Argentina la valija fue revisada por agentes de inteligencia que lo único que no pudieron descifrar fueron mis tarjetas, porque todo lo demás tenia destinatario pero lo mío estaba en clave, entonces fui acusado de terrorista, se armó un escándalo y tuve que exiliarme.
Cuando era candidato a la Asamblea Constituyente en Perú, en la segunda fase del gobierno del dictador Morales Bermúdez, que se caía por la propia crisis y los problemas internos que tenía, llegó una huelga general de la central obrera y el tipo desesperado metió 5.000 dirigentes sindicales en la cárcel, también me agarró a mí y a otros integrantes de la Asamblea Constituyente, nos dieron una paliza y nos subieron a un avión Hércules esposados a los asientos, cosa inaudita, porque eso se habrá hecho en la época de esclavitud, pero en un avión que puede caerse, estás condenado, no podés escapar, sumándole 20 tipos con ametralladoras apuntándote en la cabeza. Fue una operación al más alto nivel del Plan Cóndor. Después de aterrizar en Jujuy nos llevaron a un asentamiento antisubversivo y estuvimos presos ahí. El Coronel Arana nos dijo “ustedes son prisioneros de guerra argentinos, porque los dos gobiernos están en guerra civil interna y hemos decidido intercambiar presos”. Eramos los primeros que traían a Argentina.

M.H.: Eso ha motivado la apertura de una causa judicial, ¿verdad?

R.N.: La causa la inicié yo contra el General Videla, que iba a juicio oral pero se muere antes. Sí logré enjuiciar a Morales Bermúdez que todavía está en Perú y que no puede salir del país mientras el proceso siga.
El tema central es que nos salvamos de “milagro”, porque empezaba el Campeonato Mundial de Fútbol y el gobierno sueco tomó nuestro caso, así como otros organismos internacionales de derechos humanos. Esto salió publicado en los diarios, pero como quiso la dictadura diciendo “han venido a pedir asilo político funcionarios peruanos al gobierno de las Fuerzas Armadas”, como si nosotros hubiéramos venido voluntariamente a pedirle a este gobierno que nos asilen porque en el Perú había una dictadura y ellos eran demócratas, ¡mentira! En la encrucijada, sin saber qué hacer, nos expulsan nuevamente al extranjero diciéndole a los gobiernos que nos retiren los documentos porque éramos terroristas, de tal manera que nos fichan para que en el mundo fuéramos perseguidos, porque como no pudieron matarnos acá, que otros gobiernos lo hicieran.
No termina solo en el hecho de que te expulsen, también te ponen la ficha de terrorista, tal es así que yo nunca he podido entrar a Italia, Francia, ni a Estados Unidos. Cuando fui a Inglaterra a hacer trabajo político me metieron preso, en Irlanda también me metieron preso, en Italia no me dejaron entrar, en Canadá casi me meten preso, es decir, la cosa no termina en el momento en que los tipos te expulsan, porque lo hacen con la ficha terrible de subversivo comunista y los otros gobiernos te pasan la factura, entonces tienes un destino incierto por todos lados.
Esos son los acontecimientos que dan respuesta a tu pregunta respecto del rol terrorista de los gobiernos, incluso democráticos como el de Arturo Frondizi. No es forzosamente que los gobiernos lo ordenen, son los servicios de inteligencia los que lo hacen, los gobiernos tienen responsabilidad indirecta, lo digo porque he sido miembro de gobiernos, he sido Senador, miembro de la Comisión de las Fuerzas Armadas en el Senado, hasta dos veces candidato a Presidente de la República en Perú y conozco bien como es esto. Los servicios de inteligencia actúan como un poder doble subterráneo. Cuando me capturaron la primera vez, antes de salir, vinieron dos milicos borrachos que eran de la CIA y como ya salía libre y había sido militar, me contaron que ellos mantenían a la sección especial y a casi todas las secciones represivas de los comunistas y los izquierdistas en América Latina y que daban más preferencia a este hecho que al propio apoyo a las Fuerzas Armadas que a veces era discutible. Los servicios de inteligencia actúan como vasos comunicantes, incluso por encima de los gobiernos, y los gobiernos se enteran a veces de los hechos consumados, son responsables de forma indirecta, eso sí, porque se producen en su espacio, durante su tiempo y en su terreno.

M.H.: Paralelamente se estaba constituyendo en Perú, en el marco de la salida política imaginada por los sucesores de Juan Velazco Alvarado, lo que después sería la Asamblea Constituyente. Allí se constituye una fuerza política, expresión de la izquierda peruana.

R.N.: De uno de los sectores de la izquierda peruana.

M.H.: Recuerdo en especial la participación del famoso escritor Manuel Scorza, quien muere en esa campaña electoral producto de un accidente aéreo, donde esta organización política llamada FOCEP (Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular), hace una extraordinaria elección.

R.N.: Sacamos el 21% de votos, sin veedores en muchas mesas y estando presos casi todos los candidatos.

M.H.: Claro, se piensa que hubo fraude y que probablemente el porcentaje hubiera llegado al 30%. Allí sos elegido Diputado Constituyente.

R.N.: Estando desterrado en París, me enteré por la televisión, me habían elegido en mi ausencia.

M.H.: Y al año siguiente Senador, ya no por el FOCEP.

R.N.: No, por el PST, el Partido Socialista de los Trabajadores.

Como representante del Senado peruano viajé oficialmente a Argentina a apoyar la reivindicación por Malvinas

M.H.: Y como senador cumplís un rol importante durante la guerra de Malvinas, en otro hito importante como militante revolucionario de izquierda, en Perú y en nuestro país, en donde el primer acto público que realiza la izquierda, en este caso el Partido Socialista de los Trabajadores, en plena dictadura, va a tener como cobertura tu presencia.

R.N.: Es cierto, yo hablé en ese acto.

M.H.: Desde Perú el apoyo va a ser muy grande hacia la Argentina en ese momento, posiblemente el país latinoamericano que más apoyó a nuestro país junto con Venezuela que también cumplió un papel importante. Eso te da la oportunidad de viajar a la Argentina y como decía, generar un hecho político inédito para aquellos años, que es la realización de un acto político público de una organización de la izquierda argentina.

R.N.: Es importante explicar qué pasó en Perú y por qué Perú apoya.

M.H.: Desde 1980 Ricardo Napurí era Senador.

R.N.: Y bastante importante ya que era el ponente de la izquierda porque venía de un combate largo en la Asamblea Constituyente y tenía una historia personal, sino no se explica por qué hice veinte viajes al extranjero y por qué vengo dos veces a la Argentina acompañando al presidente Belaúnde Terry, también fui a la OIT, no lo digo para mandarme la parte, fue la realidad.
El hecho central es que para cuando se produce Malvinas, en Perú había un gobierno democrático débil que había reemplazado a la dictadura de Morales Bermúdez y los militares deciden apoyar a sus hermanos de armas, el presidente era Belaúnde, en su segundo período. Tenían lazos porque ambos ejércitos tenían conflicto con Chile, la plaza principal de Lima es la Plaza San Martin, padre de la patria más que Bolívar, son lazos profundos cultivados en el tiempo que después Menem destrozó por el asunto de la venta de armas a Ecuador. Pero todos los militares peruanos que tenían ese vínculo decidieron apoyar a sus hermanos de armas, no les importaba la reivindicación nacional, eso creaba un problema, porque nosotros en la izquierda apoyábamos la reivindicación nacional pero no teníamos nada que ver con lo que hacía la dictadura que había producido el hecho. Los senadores y diputados se pronunciaron neutrales en el conflicto y fueron los militares los que tomaron la iniciativa del apoyo, y lo hicieron con misiles, aviones y créditos en el extranjero, inclusive instructores, el Exorcet que se utilizó para hundir una fragata inglesa era peruano. El presidente Belaúnde era prisionero de ese hecho, porque tenía miedo que como los militares ya lo habían derribado, actuaran por su cuenta por encima de él, entonces se metió para tomar el control de la situación y por eso fue mediador.

M.H.: Recuerdo que presentó un plan de paz.

R.N.: Fue un hecho histórico.

M.H.: Cuando fracasan las negociaciones de Alexander Haig, el Secretario de Estado norteamericano.

R.N.: El entra directamente como negociador para tomar el control de la situación. Yo era senador en ese momento y di la batalla en el Congreso peruano para que entendieran que no se trataba de apoyar a los militares hijos de puta, sino de la reivindicación nacional, porque el país agredido era Argentina cuando las Islas Malvinas fueron ocupadas siendo territorio argentino, entonces era un problema entre un país opresor y un país oprimido, al margen de quién instrumentó la invasión en ese momento, cuando los militares genocidas hicieron esa barbaridad de llevar a 10.000 jóvenes a morir ahí.
Había que apoyar la reivindicación, por eso salimos a las calles y se produjeron las manifestaciones de apoyo popular más amplias en el mundo, proporcionalmente lo digo, y con ese ambiente me mandaron a mí para que me entrevistara con las autoridades y trajera la moción. Yo vine y no me recibió el canciller porque estaba en Estados Unidos, pero lo hizo su staff con gran simpatía y me dijeron: “quédese en su hotel que lo mandamos a las Malvinas para que usted hable a las tropas”. Estuve esperando que me llevaran, lamentablemente el curso de los acontecimientos determinaron que fuera imposible e inviable, entonces en esa situación y con esa autoridad ganada, es que pudimos a través de un abogado, Enrique Broquen, que tenía incluso contactos porque era familiar de militares, pedir autorización para hacer un acto público.
Los militares, en vista del acto de apoyo que habíamos producido en Perú, nos dieron la autorización y lo realizamos ante 800 personas muertas de miedo porque pensaban que nos iban a matar a todos. El MAS, que era el PST en ese momento, mandó a la periferia porque pensaban que los iban a reprimir, entonces fueron los literatos, los pintores, y no mandaron a la militancia que todavía estaba en la clandestinidad porque era peligroso. Pero no pasó nada, hablamos todos en un acto público durante la dictadura, una cosa inusitada, pero como consecuencia de ese gesto que los militares reconocieron y además porque ya se desbloqueaba un poco la situación política.
Son actos de perfil histórico donde he intervenido, con una posición modesta pero cumpliendo mi deber, y cumpliéndolo bien, creo yo.

M.H.: Vamos a concluir esta historia con Ricardo Napurí el próximo miércoles.

R.N.: Tú tienes que decir que no soy un pibe, que está hablando un hombre de 90 años.

M.H.: Yo creo que los oyentes se deben haber dado cuenta, porque arrancamos esta historia en 1948, sin referirnos a tu niñez y adolescencia que también es muy rica, aunque no en el plano político consciente.

R.N.: Fui peón de campo, obrero agrícola y minero de socavón durante 4 años a 4.000 metros de altura, una cosa inusitada desde los 13 años. También monaguillo.

M.H.: El miércoles que viene vamos a arrancar desde ese punto. Volviendo a Malvinas también tendrás algún reconocimiento por parte del gobierno de Raúl Alfonsín.

R.N.: Sí, una carta personal, por mi combate en defensa de las Malvinas y la soberanía del país. Me la entregó la Embajada en nombre del presidente y todavía la conservo.

M.H.: También vamos a recorrer lo que sería tu última etapa militante y el presente de Ricardo Napurí, quien tuvo el privilegio hace algunos años, de conocer al Comandante Hugo Chávez, de compartir el programa que solía hacer los domingos, Aló Presidente, invitado por él y en un hecho histórico, que fue participar del único homenaje oficial que le hizo un gobierno a León Trotsky, junto al nieto y Celia Hart, la hija de dos históricos dirigentes de la revolución cubana.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.