viernes, 16 de enero de 2015

Acuerdos podrían atraer a Cuba "ola de turistas" de Estados Unidos

Francisco Forteza (ANSA)

La industria turística cubana se prepara para una expansión en 2015 tras atender a tres millones de clientes en 2014, pero aún sin tener en cuenta la "ola de estadounidenses" que podrían venir si avanzan acuerdos con Washington.

Por el momento el sector, el segundo en importancia de la economía cubana después de las exportaciones en servicios de salud, tratará de aprovechar durante el invierno boreal el aumento de las operaciones aéreas desde Canadá, Alemania, México y países de Europa del Este, incluyendo Rusia y sin olvidar China.

Según expuso el ministro del ramo, Manuel Marrero, al parlamento en diciembre pasado, otro incentivo para el crecimiento de la industria del ocio nacional serán las 240 escalas de cruceros en puertos del país en esta temporada alta de turismo.

Estudios especializados de hace ya algunos años calculaban que en un primer año tras la cancelación de las prohibiciones que aplica Washington sobre Cuba podían llegar a esta nación alrededor de un millón estadounidenses. Los mismos cálculos afirmaban que en años subsiguientes la cifra de clientes anuales del sector en Cuba podría trepar al doble, o sea a alrededor de seis millones.

Exageradas o no, las cifras vuelven a ser motivo de análisis tras anunciarse el 17 de diciembre pasado por ambos gobiernos un acuerdo de restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, truncas desde enero de 1961, y el inicio de análisis para desmontar el embargo de Estados Unidos que impidió hasta ahora flujos normales de turismo desde el país vecino.

Los planes cubanos, al menos públicamente, soslayan "la ola de americanos" por el momento, a partir de que el levantamiento del embargo, o bloqueo como describen la medida en Cuba, puede ser una "tarea" muy compleja y prolongada que no está en manos sólo del presidente Barack Obama, sino del Congreso.

Por otra parte, parece no ser fácil para la industria del turismo en Cuba incluso mantener la cifra de tres millones de viajeros del año pasado. "Nos preparamos para la próxima temporada de invierno, en la que esperamos lograr buenos resultados", dijo a la prensa local Dalila Alba González, directora de comunicación institucional del Ministerio del Turismo antes de finalizar 2014. Pero los análisis oficiales no marginan la situación internacional, especialmente en el campo económico, que pueden entorpecer los programas "normales" de desarrollo, sin hablar de los extraordinarios.

No obstante, en algunos lugares del sur de la Florida, Estados Unidos, parece haber más optimismo. En Key West, una isleta llamada Cayo Hueso en español, dedicada en gran parte al turismo, ha surgido un proyecto de campaña bajo el lema "Dos naciones, un período vacacional" (Two Nations. One Vacation) que se ha descrito por sus promotores como parte de la preparación ante la posibilidad de que termine el embargo. La localidad está separada de Cuba por apenas 160 kilómetros de mar. El plan tiene 60 páginas y todo parece indicar que parte del posible "daño" que pudiera causar en clientela a Cayo Hueso una apertura de Cuba a los turistas estadounidenses.

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