jueves, 8 de enero de 2015

Argentina, Córdoba. Aumento de transporte: El dinero de los usuarios en manos de CBI

Lea Ross (PRENSA RED)

Finalmente se aprobó el último aumento de la tarifa del transporte público de la ciudad de Córdoba. La primera vez que se había anunciado esa posibilidad fue el 13 de noviembre de 2014, en donde el secretario de transporte César Ferreyra confirmó la información a distintos medios de comunicación. En aquel entonces, afirmó que el incremento sería inferior a la inflación anual.

Como una gran casualidad, ese mismo día, el fiscal Enrique Senestrari ordenó nuevas imputaciones para la causa CBI Cordubensis, la financiera ilegal que generó un maremoto en el panorama político y económico de Córdoba. En este caso, se trata de una acusación que le ha caído encima, entre otros, a importantes empresarios de la multinacional Siemens-Atos. Se trata de cinco personas: Juan Dabusti, CEO de Siemens América Latina; los directores Raúl Toscano y Carlos Abril, como así también los empleados Sebastián Viano y Federico Pucheta.

Siemens-Atos es la empresa encargada de recolectar el dinero de las recargas de Red Bus, la tarjeta que utilizan los usuarios del transporte público para viajar.

El sistema Red Bus comenzó a funcionar durante la gestión de Daniel Giacomino, cuando quiso eliminar por completo la existencia de los cospeles para que así sean reemplazados por una tarjeta de lectura magnética. Este servicio, más la recolección del dinero acumulado en las bocas de urna, está cargo de la empresa Siemens IT, de la firma francesa Atos. La fusión Siemens-Atos (no confundirlo con la homónima alemana) se desarrolló en agosto de 2011, un mes antes que establecieran su acuerdo con CBI.

Giacomino, actual diputado nacional, fue quien firmó el contrato con esta multinacional por un tiempo de concesión de diez años. Increíblemente, el actual viceintendente Marcelo Cossar era en aquel entonces concejal de la UCR y denunciaba en distintos medios de comunicación que este contrato era un negociado que beneficiaba a la empresa, en detrimento de los ciudadanos. “Es un gesto típico de los hechos de corrupción. Vamos a volver a la Justicia para denunciar esta situación”, señalaba Cossar a La Voz del Interior en el 2011.

Durante el periodo de octubre de 2011 hasta fines de junio de 2012, Siemens tercerizó el servicio a Ribelux y Cash SA de la firma Corduensis (entiendasé, CBI).

Lejos de los pasos por tribunales que realizaron Mestre y Cossar para impedir el negociado de Red Bus, el 05 de noviembre de 2012, el actual intendente firmó la rectificación de una adenda (entiéndase una reforma al contrato de concesión) que le otorgó a Siemens varios beneficios. Entre ellos: la eliminación de bocas de expendio de 1500 a 1150.

Según el senador Luis Juez, quien expuso una fotocopia de esa adenda en distintos programas de televisión, el punto más importante de ese texto firmado por Mestre es la referida a la prolongación de tiempo para realizar los depósitos correspondientes a la municipalidad. De las 24 horas hábiles, la adenda lo extendió a 72 horas hábiles. En el momento en que la adenda era aprobada por el oficialismo, Siemens terceriza el servicio a la UTE CBI-Ribelux. Al tener extendido un plazo de recolección, todo indica que Cordubensis tomó el dinero de los vecinos para que sean intercambiados por los cheques y luego depositados en la Municipalidad, desde una cuenta bancaria del Banco de Córdoba.

Distintos testimonios aseveran que el transporte del dinero acumulado en expendios y kioscos se desarrollaba mediante la llegada de sujetos particulares, en donde cargaban los billetes mediante mochilas y/o bolsos. Por lo que se sabe, CBI jamás recurrió a una contratista de seguridad para transportar el dinero. Parte del dinero habría terminado en las arcas de CBI antes de que llegara al municipio.

La logística de la recolección del dinero estuvo a cargo de Jorge Suau, el financista que apareció muerto en condiciones sospechosas y que generó el inicio del escándalo de la financiera. Según su supuesta carta póstuma, CBI utilizaba los fondos de Red Bus para la monetización de cheques en negro, es decir, quedándolos exentos del impuesto al cheque.

Recordemos que el cuñado de Suau, Esteban Acef, fue gerente de Siemens-Atos durante el periodo 1992-2009 y luego pasó a ejercer el cargo de la dirección del transporte municipal entre junio de 2012 y septiembre de 2013.

“En el proceso de negociación sobre los puntos del contrato surgió uno que mejoraba el negocio. Era la posibilidad que nos otorgaba Siemens-Atos de entregarles la recaudación de Red Bus a través no solo efectivo, sino por medio de cheques propios, de terceros o transferencias bancarias y que la rendición debería de ser a las 72 horas”, señala Eduardo Rodrigo, el principal implicado en la causa CBI, en un libro que acaba de publicar. Recordemos que CBI Cordubensis no tenía ningún permiso para funcionar como una financiera y, por lo tanto, toda maniobra de este tipo resultaba ser ilegal.

Según la epístola, CBI Cordubensis recaudaba 3 millones de pesos diarios destinados para el intercambio de esos cheques. Pero durante el periodo Red Bus, se alcanzaron los 5 millones diarios, “estando comprometida en esto la Municipalidad de Córdoba, con las gestiones del anterior intendente Giacomino y el actual Mestre”.

“La empresa Siemens recogía el dinero en efectivo, lo depositaba en esta mesa de dinero, la mesa de dinero le daba cheques, con lo cual eludían el 1,2% del impuesto al cheque, y ponían en la cuenta conciliatoria y ese depósito, aprovechando las 72 horas (si era un día miércoles, calcule cómo aprovechan hasta el lunes), se quedaban con esos recursos y generaba un dividendo monstruoso”, señalaba Juez en el programa ADN.

Según la investigación judicial del fiscal Senestrari, se detectó una segunda cuenta bancaria, esta vez oculta, en donde las recaudaciones de Red Bus fueron depositados para el intercambio de cheques. Luego, se transferiría todo la recaudación estipulada a la cuenta de la Municipalidad.

No hay que olvidar que en la supuesta carta de Suau, el aquel entonces secretario de transporte Juan Pablo Díaz Cardeilhac habría recibído una coima mensual de 400 mil pesos para “no controlar la cuenta recaudatoria”. Además, quien se habría presentado ante la financiera para hablar en nombre del encargado del transporte de la ciudad, era el secretario privado de la municipalidad, Juan Pablo Ostanelli. Ambos funcionarios dejaron sus respectivos cargos luego del cambio de gabinete del año pasado.

Sobre qué rol jugaron los directivos de Siemens, en medio de las supuestas coimas, la carta expresa lo siguiente: “El intermediario y negociador de Siemens es el señor Fernando Gaviglio. Y el señor Carlos Abril y el auditor y endosante en su momento de los cheques que se depositaban era el señor Sebastián Viano, que actua en conveniencia con el señor Abril, director de Siemes Atos en Buenos Aires”. Tanto Abril como Viano están imputados en la causa CBI, como así también Carlos Forconi, de Ribelux.

Distintas versiones indican que CBI abandonó el negocio del Red Bus porque resultaba ser una operación bastante compleja. “Dado que era muy alto, dejamos de operar tomando la posta esta empresa mendocina de venta de saldo virtual que tienen tercerizada toda la operación de valijeros que terminan llevando el efectivo diariamente a Blindbox de Patio Olmos”, señala el manuscrito. Hoy, CBI ya no existe. Pero como se puede observar, la tercerización desenfrenada parece no concluir.

Y ahora, Siemens tiene otro beneficio con Red Bus: los flamantes subsidios del 10 por ciento que “beneficia” a los usuarios.

Según estimaciones de la concejala Olga Riutort, al cortarse 800 mil boletos por día, que multiplicados por los 0,72 centavos de subsidios equivalentes al 10 por ciento (recuerden que el boleto cuesta $7,15), se obtienen 576 mil pesos diarios en subsidios municipales para las empresas: “La empresa Siemens se queda con el 7% de ese subsidio; es decir, 40.320 pesos por día, lo que multiplicado por 365 días, significa que Siemens le estamos regalando 14 millones de pesos anuales, en vez de invertirlo en mejorar la ciudad para los vecinos, en bacheo, en alumbrado, etc. CBI desapareció, pero encontraron un nuevo negocio”.

En síntesis, lo que nosotros pagamos para recargar nuestras tarjetas Red Bus se lo estamos dando a empresarios que están imputados. Imputados en la causa CBI.

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