viernes, 30 de enero de 2015

Argentina, Santa Fe, Rosario. A 11 años del asesinato de Sandra Cabrera: Se presentó “La Impunidad que Mata”

ACTA

En el marco de los 11 años del asesinato de Sandra Cabrera, Secretaria General de la seccional Rosario de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR-CTA), se presentó el informe realizado por el periodista Martín Stoianovich.

El panel estuvo encabezado por el autor y las secretarias de Género local y provincial de la CTA, Majo Gerez y Liliana Leyes respectivamente y el periodista Carlos Del Frade.

Decenas de organizaciones sociales, políticas, culturales, sindicales, junto a numerosos periodistas de medios populares llenaron ayer el salón Héctor Quagliaro de ATE Rosario. Desde la mesa nacional de la Central también se dijo presente con la participación de la secretaria Administrativa de la CTA Nacional y Adjunta de la CONADU Histórica, Claudia Baigorria.

“La impunidad que mata” es la síntesis del trabajo de investigación que durante seis meses elaboró el joven periodista nicoleño residente en Rosario, Martín Stoianovich. La iniciativa partió de una charla entre Leyes y el autor en el marco de la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud de la cual ambos forman parte. Lo que iba a ser un informe para la web, terminó decantando en una profunda investigación y trabajo con el expediente de la causa por el asesinato de Cabrera el 27 de enero de 2004 y que puede leerse online AQUÍ.

El manto de la impunidad

“Un día caluroso como hoy amanecíamos con la noticia de su asesinato. Desde ATE y CTA creemos que hay que salir cada 27 de enero y en cada marcha denunciando que el crimen sigue impune. Más que nunca hoy que la mafia policial, el narcotráfico y las redes de trata que ella denunciaba siguen más vigente que nunca. La misma persecución se sigue sufriendo hoy, las menores siguen trabajando. Fue un crimen político que atravesó toda la sociedad y a las organizaciones de mujeres”, recordó la Secretaria de Género de la CTA Provincial, Liliana Leyes.

El caso de Sandra Cabrera cuenta al menos con cuatro elementos definidos que lo tornan paradigmático: el surgimiento de una mujer pobre, trabajadora sexual, que se asume como dirigente gremial; la denuncia contra el negocio paraestatal del narcotráfico cuando pocos hablaban del tema y la claridad en la participación de la estructura policial tanto en ese negocio como en la trata de personas; la discriminación de clase y de género que Sandra y sus compañeras sufren antes y después de su asesinato; y la impunidad total que garantizó una justicia cómplice atravesada por las demás características mencionadas y un poder político que no solo mantuvo sino que ascendió a buena parte de los policías implicados.

Sobre el sentido de realizar esta investigación a 11 años del crimen, Martín Stoianovich consideró que “la idea es que sea un material que sirva para reflexionar sobre el contexto de impunidad que hay antes, durante y después del asesinato de Sandra, con el sobreseimiento del único imputado (Diego Víctor Parvluczyk, ex oficial de la Brigada Antinarcóticos de la Policía Federal) y la falta de investigación a la estructura policial que ella denunciaba como dirigente de AMMAR. En estos 11 años, todos los delitos que ella denunciaba siguieron creciendo y hoy la sociedad los lamenta en mayores proporciones”.

A su turno, el periodista e investigador Carlos Del Frade recordó que en el expediente los tres conceptos que más figuran son: policía provincial, policía federal y droga. A su entender, queda allí demostrado que el narcotráfico es un negocio paraestatal. “En 2004 ya se sabía eso y Sandra Cabrera tuvo el coraje de denunciarlo. Por eso es un crimen estructural, se trata de la intervención de los factores de poder para generar una recaudación paralela. Sandra molestaba a esa estructura. Eso decían ellos”, aseguró.

El recuerdo de Sandra

“Fue una mamá abnegada, una luchadora comprometida, que tuvo mucho miedo y se animó igual a denunciar”, rememoró emocionada Leyes quien además destacó que cada año la tumba de Cabrera es rota, marcando que su figura sigue molestando a esos sectores mafiosos.

“Sandra Cabrera era un cuadro político, una tipa con una personalidad imponente, muy militante, con una concepción muy clara del lugar en el que estaban paradas como trabajadoras, orgullosas de ser CTA, porque AMMAR nació en la CTA. Me consta el laburo intelectual que hacían las compañeras y la forma en que representó a las compañeras en diversos foros”, afirmó Baigorria, quien además transmitió el saludo de la Mesa Nacional de la CTA a la actividad. La dirigenta no dudó en calificar que existió una subestimación machista del caso de Sandra.

“Las mujeres pobres son siempre las víctimas de las redes de trata y prostitución. Hoy más que nunca decimos que por los caminos de la soja y el petróleo hacen crecer las redes de explotación sexual”, aseguró a su turno Majo Gerez, Secretaria de Género de la CTA local, tendiendo puentes entre las estructuras de la economía formal e informal que garantiza la perpetuidad de los negocios y los actores que formaron parte del homicidio.

“Rosario no se bancó que una mujer trabajadora sexual se definiera como una dirigente gremial. En la misma Comisaría 7ma donde mataron a Franco Casco, se adulteraban documentos de menores paraguayas para que dijeran ejercer libremente la prostitución”, denunció Del Frade.

Consultado sobre qué lo había conmovido más desde el lado humano, Stoianovich destacó la discriminación a la trabajadora sexual y la mujer en sí. “Al testimonio de las compañeras de Sandra no le dieron valor por ser trabajadoras sexuales y hay complicidad de la justicia al decir que faltaban testimonios certeros cuando no se daban las condiciones mínimas para exponerlos. Por ser mujer, de una clase social determinada y trabajadora sexual fue asesinada y no tuvo justicia”, sintetizó.

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