miércoles, 28 de enero de 2015

Brukman: Denuncian ataques violentos e intentos de vaciamiento

ANRED

La fábrica recuperada por los trabajadores tras años de lucha, una lucha acompañada por innumerables movimientos sociales y partidos políticos entre los años 2001 y 2003, vive momentos de violencia interna. En la emisión del martes 27 de enero de Enredando las Mañanas, nos comunicamos con Gladys Figueroa, trabajadora con más de 25 años en la textil, quien narró las agresiones sufridas por Rosa Corpos y su familia, y describió lo que constituye un nuevo vaciamiento de la fábrica por parte de la comisión directiva.

“Desde hace tiempo que tenemos un cambio en el Consejo de Administración y empezaron a haber irregularidades, al punto que nos llevaron a una deuda de casi medio millón de pesos en la AFIP. Nosotros empezamos a reclamar para saber por qué se daba esta situación porque el Consejo no daba información sobre ese tema. Luego sigue el problema con que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires paga la quiebra de Brukman, que era de siete millones y pico de pesos; y un cierto día viene el abogado apoderado de la Cooperativa, Luis Alberto Caro, presidente de la fábrica recuperada, a hacer una reunión con el Consejo y otros compañeros, en la que ellos le preguntan cuál sería la solución para regularizar la situación económica que teníamos, y seguimos teniendo, y él propone vender la fábrica. Dice que él podría hacer una transa para vender el edificio y que mientras tanto podíamos ir vendiendo todo, la maquinaria, la que no usamos, y todo lo que se podía vender de adentro. Lo que nos empezó a sorprender es que se vendían las cosas, seguíamos sin información, siempre nosotros quedamos en minoría haciendo los reclamos porque al resto no le importa aparentemente”, relató Gladys Figueroa respecto a la situación que se vive en Brukman en el último tiempo.

Actualmente en la Cooperativa de Brukman hay alrededor de 46 trabajadores, según especificó Figueroa a Enredando las Mañanas, y solo ocho personas se oponen a la venta del edificio, ubicado sobre la Avenida Jujuy: “el resto está de acuerdo en vender todo. Nos fuimos un viernes, volvimos el lunes y nos dimos cuenta que nos faltaban máquinas, y esto era porque las vendían. Nosotros ni siquiera sabemos a cuánto las venden, porque reparten la plata los fines de semana. Yo digo plata pero en realidad son monedas porque están rematando todo esto, venden a precios de miseria”.

Otros de los puntos conflictos en la textil es la permanencia de la trabajadora Rosa Corpos viviendo en el edificio. Así lo explicó Figueroa: “el Consejo, en complicidad con el abogado, quería que la compañera que vive en el sexto piso hace ocho años, lugar que le dio el propio Consejo, se fuera de un día para otro, les dio a ella y su familia quince días para que se vayan. La compañera es una de las que se opone a la venta del edificio, de nuestra fuente de trabajo y por lo tanto a ella la tienen como enemiga. De un día para el otro empezaron con que se tenía que ir y el viernes que nos íbamos de vacaciones nos encontramos con una situación desagradable, donde los compañeros nos sentimos como si estuviéramos rehenes de ellos. Demasiados atropellos, insultos, provocaciones de parte de la Comisión”.

“Nos cerraron puertas –continuó Figueroa–, no dejaron que el compañero que todos los días estacionaba su auto en el sótano lo hiciera ese día, cerraron todo, cuando en un momento los compañeros bajaron a pedir explicaciones sobre este tema porque nadie sabía por qué estaban haciendo ciertas cosas, dijeron que no iba a quedar nadie, cuando en muchas ocasiones nosotros nos fuimos de vacaciones y ella (Rosa) se quedó cuidando la fábrica, muchas veces la persona que cuidaba los fines de semana no podía ir, ella lo suplantaba sin ninguna remuneración, porque vive ahí y es socia también de la cooperativa. Resulta que reclamamos por qué hacían eso y las compañeras contestaron que ella se tenía que ir, que iban a cerrar todo y que si la compañera no se iba, iban a subir, la iban a cagar a palos y le iban a sacar las cosas y tirarlas por la ventana. Yo subí, me quedé con Rosa en el sexto piso, donde le advertía que no bajara porque había muchas provocaciones y ellos eran más de 40 personas, entre los que estaban los maridos y familiares que no pertenecen a la cooperativa, que habían traído no sé con qué intención. En el momento que sufrimos ese ataque éramos tres personas en el sexto piso y subieron a atacarnos, con mazas, martillos, fierros, la verdad que todavía no puedo creer que personas con las que conviví 25 años de trabajo hayan tenido la intención de ir a matarnos por los elementos que llevaron para pegarnos e iban a entrar. Si no hubiera sido por el accionar rápido de la policía seguramente alguien iba a morir o a lastimarlo gravemente porque ellos estaban muy sacados. Igual rompieron puertas, paredes, vidrios, lo que se encontraban con la intención de poder entrar a donde estábamos”.

Según relató Figueroa, durante la noche del lunes 26 de enero se vivió otra escena de violencia: “yo llamé desesperada porque atacaron a dos menores de la compañera que vive en el sexto piso, en un descuido de la policía que supuestamente estaba para resguardar la integridad sobre todo de los chicos que son menores, pero anoche volvió a suceder otro hecho y es lamentable que se haya hecho contra un niño. Además se terminaron llevando presa y haciéndole causa a una de las hijas de la compañera”.

En este punto, Figueroa remarcó que ya se han efectuado denuncias en relación a estos hechos: “lo que nos parece muy extraño, no sabemos qué pensar, es que hasta ahora nadie se haya hecho presente en la fábrica preguntando qué es lo que pasa, si es real lo que denunciamos. De las personas de adentro, a las que estoy denunciando, nadie salió a decir nada, ni siquiera el apoderado de la cooperativa, que es el más interesado en vender y dejarnos sin la fuente de trabajo”. El apoderado al que Gladys hace referencia es Luis Caro. Él conforma el Consejo de Administración de la Cooperativa desde 2004. En 2003 formó parte de las listas electorales del carapintada Aldo Rico, y hoy se lo conoce como el abogado peronista de fábricas recuperadas, de buena relación y llegada al ministro de Defensa Agustín Rossi y al Ministerio de Desarrollo Social, que encabeza Alicia Kirchner.

Respecto al ritmo de trabajo que tenía la Cooperativa en los últimos meses, Figueroa afirmó que la producción había bajado, pero que esto se debía a que la Comisión había decidido no tomar más trabajos: “querían que terminemos con lo que veníamos haciendo y no tomar más porque estaban especulando con que la fábrica se venda de un día para el otro y no querían quedar con prendas de clientes adentro. Esa es al menos mi visión, mi punto de vista. Nosotros nos preguntábamos muchas veces por qué no entraba trabajo, nos preguntábamos de qué íbamos a vivir. Ellos recibían pedidos en poca cantidad como para sostenernos semanalmente con miseria y especular a cuánto se vendía. Lo más llamativo es que últimamente no hablaban de una venta sino de remate de la maquinaria que teníamos en uso, de las cuales hay muchas que nos subsidiaron desde Desarrollo Social, algunas nuevas que ni siquiera llegamos a instalar. Se hablaba de rematar todas las máquinas en las vacaciones, esto dicho por alguien de adentro, y que cuando volviéramos ya no íbamos a trabajar sino que directamente veníamos a vender el edificio. Esos son los comentarios que hacían las compañeras que estaban a favor de la venta”.

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