martes, 13 de enero de 2015

Charlie Hebdo ¿Unión sagrada?

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

El último domingo manifestaron en Paris un millón y medio de personas y en toda Francia casi cuatro millones. La manifestación popular de lejos más numerosa desde el fin de la segunda guerra mundial. Aunque hay que precisar que el número de manifestantes representó menos del diez por ciento del cuerpo electoral francés.

El carácter multitudinario se explica por un lado por la necesidad de mucha gente de expresar pública y colectivamente su repudio e inquietud por un hecho de una barbarie extrema y por el otro porque las motivaciones de los participantes han sido heterogéneas y difusas: en defensa de la libertad de expresión, de la libertad en abstracto, de los “valores de la República”, (frase comodín de las clases dirigentes), contra el terrorismo, etc. Y por otro lado porque se encontraron en la calle gente que nunca manifestó antes y si lo hizo fue separadamente por causas antagónicas: a favor y en contra del matrimonio para todos, a favor y en contra de la enseñanza privada, etc. También desfilaron muchos musulmanes para demostrar la falsedad de la amalgama musulmán igual terrorista.

Las manifestaciones político-partidarias de cualquier signo e inclusive las sindicales han sido siempre por lo menos diez o veinte veces menos numerosas. Salvo una manifestación en 1995 y otra en 2006 en París por reivindicaciones sociales que reunieron unas 700.000 personas y otra contra la candidatura de Le Pen en 2002 (un millón de personas) que estaba presente en el segundo turno de las elecciones presidenciales después de haber eliminado en el primer turno al candidato socialista.

Los líderes políticos y la gran prensa han hablado de “unión sagrada”. Pero también se han levantado voces críticas.

Por ejemplo Bruno Bertez, periodista, escribe: «Charlie Hebdo estaba bien sólo cuando estaba vivo, pero ahora que están muertos aparecen todos. Están todos los que, a mi parecer, han contribuido al triste destino de Charlie Hebdo. Si Charlie hubiera sido apoyado por una opinión pública valiente, seguramente todavía estarían vivos. Los franceses están siempre más dispuestos a agitar pequeños afiches, lo que no les cuesta nada, que a luchar por las verdaderas libertades ». El profesor Juan Ortiz, por su parte se refiere a los «Que vienen ahora a lloriquear sobre la libertad de prensa cuando Charlie Hebdo estaba a punto de ir a la quiebra” (Tiraba 50000 ejemplares cuando los semanarios “people” tiran desde 150000 hasta 2 o 3 millones de ejemplares) . Y continúa Ortiz: “manifiestamente el jefe de Estado y el Primer Ministro hacen un OPA (oferta pública de compra) sobre la manifestación, instrumentalizando el dolor y la emoción”.

Pensamos que, al contrario de los que opinan gente como Bertez y Ortiz, no es justa una visión tan negativa de la manifestación, pues es algo de signo positivo que, aunque de manera confusa y heterogénea, una multitud tan numerosa haya ganado la calle para manifestar su rechazo a un crimen abominable.

Pero lo que es rigurosamente exacto es que -como escribe Ortiz y lo piensa y lo dice mucha gente- el Gobierno francés, buscando rédito político, se apropió escandalosamente de la reacción popular. Porque las manifestaciones comenzaron inmediatamente después del atentado, de manera espontánea o convocadas por organizaciones sociales y posteriormente el Gobierno confiscó la iniciativa provocando reacciones de indignación de organizaciones defensoras de los derechos humanos y antirracistas.

Con el agravante de que el Gobierno invitó a participar a una pandilla de gobernantes extranjeros totalmente impresentable.

Comenzando por Netanyahu, que encabeza un gobierno autor de reiterados crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad contra el pueblo palestino. Y siguiendo por Merkel, canciller de Alemania, Junker, presidente de la Comisión Europea y otros, que mientras desfilan en Paris por la libertad de expresión están llevando a cabo una feroz campaña de intimidación contra el pueblo griego para que no se exprese libremente votando el 25 de enero contra la expoliación de que son víctimas por parte de los Bancos europeos y el capital financiero internacional, representado por la Troika.

Coralie Delaume, ensayista de tendencia izquierdista, comenta : « No creía lograr ir a manifestar junto a esos « responsables » que continúan creyéndose « tipos bien » siendo que han fabricado un mundo abominable ». Y se interroga : « ¿Y después ? Cuando habremos terminado de congratularnos, maravillándonos de la nobleza de nuestro corazón y de la elevación de nuestros sentimientos ¿qué haremos ?”.

Las pandillas gobernantes han denunciado el terrorismo, olvidando los frecuentes lazos de sus servicios a través de los años con los grupos terroristas para promover, proveer la logística y cometer actos terroristas. Y que sus Gobiernos han practicado y continúan practicando el terrorismo de Estado. (Véase al respecto un estudio detallado sobre el tema: Alejandro Teitelbaum y Melik Özden, Lucha antiterrorista y respeto de los derechos humanos. Publicación del Centre Europe Tiers Monde (CETIM), Ginebra, 2007 http://cetim.ch/es/documents/bro9-terr-A4-es.pdf).

El llamado “Estado islámico” que masacra y degüella sistemáticamente, está mejor armado (¿quién los provee?) que quienes lo combaten, que reciben con cuentagotas de las potencias occidentales. armas menos potentes y menos sofisticadas.

Y también esos dirigentes parecen no recordar que utilizan los mecanismos antiterroristas para espiar y reprimir a los movimientos sociales e incluso a los periodistas.

En efecto, en junio de 2006 la Federación Internacional de Periodistas (FIP) hizo un llamado a la Unión Europea para que investigase el espionaje sistemático a periodistas por parte de funcionarios de seguridad en toda la Unión Europea, tras informes de Dinamarca, Alemania y Holanda sobre persecución a colegas, el uso de informantes pagados en los medios de comunicación e intercepción de líneas telefónicas.

”Ha quedado claro que no existen suficientes medidas para proteger la legitimidad del periodismo y defenderlo de la vigilancia de fuerzas de seguridad y autoridades policiales de la Unión Europea”, afirmó Aidan White, Secretario General de la FIP (Comunicado de Prensa de la FIP. http://www.ifj-europe.org/default.asp?Index=3862&Language=EN)

Los gobernantes que desfilaron en Paris no siempre hacen prueba, para prevenir y reprimir las acciones terroristas, de la misma eficacia con que utilizan los mecanismos antiterroristas para espiar y reprimir a los movimientos sociales.

La prueba más reciente de ello es la masacre de Charlie Hebdo.

Hace años que se sabe que Charlie Hebdo está en la mira de grupos terroristas y ya había sido objeto de un atentado incendiario en 2011.

Particularmente su Director, Stephane Charbonnier, conocido como Charb, figuraba desde 2013 junto con otras ocho personas de distintas partes del mundo como objetivo prioritario de Al Quaida.

El Gobierno francés le había asignado a Charb un custodio personal (que murió asesinado junto con él) y en la puerta de Charlie Hebdo estaba estacionado en forma permanente un auto de la policía.

Pero ocurre que dicho auto policial redujo después su presencia a sólo una vez por semana (los días de reunión del Comité de redacción) y hace pocos meses desapareció del todo.

Señalan algunos medios que la desaparición del auto policial que custodiaba las oficinas del Charlie Hebdo, coincidió aproximadamente con el cese de la vigilancia sobre los hermanos Kouachi, autores de la masacre.

Ya apareció la foto de Charb cruzada por una banda roja en la lista de Al Quaida con las nueve fotos de las personas que tiene prioritariamente en la mira.

Pero todavía no apareció nadie en el Gobierno francés que asuma la responsabilidad ni que de explicaciones por esta increíble falla en la protección de los colaboradores de Charlie Hebdo.

Lo que es seguro es que con el pretexto de la lucha antiterrorista van a reforzar el control social, en Francia y en toda Europa, como hicieron después del 11 de setiembre.

De estos aspectos fundamentales los grandes medios de comunicación -salvo excepciones- hablan poco o nada y se dedican a ensalzar la “unión sagrada” de todo el pueblo francés y a distraer a sus lectores y espectadores con el relato de detalles secundarios repetidos hasta la saciedad.

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