miércoles, 21 de enero de 2015

Criminalización de la protesta: Piden tres años de cárcel para una joven espñola por una protesta estudiantil a favor de la educación pública

Cristóbal García Vera (CANARIAS SEMANAL - TERCERA INFORMACIÓN)

Tres años de cárcel. Este es el increíble precio que podría tener que pagar la joven grancanaria Guacimara Vera por participar en una concentración en defensa de la Enseñanza Pública.

Los hechos por los que Vera ha sido acusada de un "delito de atentado contra la autoridad" y otro de "desorden público", y por los que el fiscal pide para ella 36 meses de prisión y 1.670 euros de multa, se produjeron frente al Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el 12 de septiembre de 2012.

Coincidiendo con la apertura del curso escolar un grupo de jóvenes pertenecientes al colectivo "Estudiantes Pre Parados" - junto a miembros de la Plataforma en Defensa de la Universidad Pública y la Asamblea Canaria por la Educación- se desplazaron es día hasta el Paraninfo de la ULPGC para manifestar su rechazo a la contrarreforma educativa impuesta por el Ejecutivo central.

La protesta, sin embargo, no pudo desarrollarse en el interior del recinto universitario, tal y como pretendían los manifestantes. El personal de seguridad negó el acceso al mismo tanto a los estudiantes como a los profesores y padres que les acompañaban, a pesar de que todos portaban la invitación que se les había enviado por ser parte de la comunidad universitaria.

Tras negárseles el acceso al Paraninfo, los estudiantes decidieron formar una cadena en los dos accesos del edificio para impedir que las autoridades, tanto políticas como académicas, pudieran entrar.

"Nos parecía algo de justicia elemental - manifestaba por aquellas fechas a Canarias-semanal uno de los miembros del colectivo. "¿Por qué nosotros que estamos defendiendo la Educación no podíamos entrar y, en cambio, ellos sí?".

Fue entonces cuando se produjo una carga policial que dejó varios heridos de diversa consideración. Daniel Casal, un alumno de Historia que tuvo que ser trasladado al Hospital Doctor Negrín tras recibir un golpe que le provocó un traumatismo craneoencefálico de grado 1, narraba un día después lo sucedido:

"En un principio solo estaban allí policías locales y agentes de seguridad privada. Fue después cuando empezó a venir la Policía Canaria y más tarde llegó una furgoneta de la Nacional. Se bajaron unos veinticinco y, sin mediar palabra, comenzaron a ponerse el material antidisturbios. Formaron una hilera ocupando toda la calle y se dirigieron hacia nosotros".

"En ese momento decidimos hacer una sentada. Esto - añadía Casal - parece que lo consideraron un gravísimo atentado, porque no sólo nos levantaron, sino que nos arrastraron por el asfalto y empezaron a patearnos, a retorcernos los brazos y a provocarnos todo tipo de luxaciones"

Esther Velázquez, joven licenciada que se encontró con la protesta por casualidad, ratificaba esta narración de los hechos. "A los muchachos los arrastraron de mala manera. A mí, que lo estaba viendo todo desde la acera, uno de los policías me dio un golpe con el cuerpo intencionadamente cuando pasó a mi lado. Como pude ver perfectamente quien lo había hecho insistí en que me diera su número de placa. Pero fue inútil. Al final me dio la suya el jefe del operativo, lo que no me sirvió para nada, y además me obligaron a identificarme".

"EL PROCESO CONTRA GUACIMARA ES UNA VERGÜENZA", DICEN SUS COMPAÑEROS

Según manifestó un portavoz de la Policía Nacional, los agentes de este cuerpo disolvieron la concentración estudiantil "utilizando la mínima fuerza posible, dentro de los límites que marca la Ley de Seguridad Ciudadana".

No obstante, la propia Guacimara Vera, una de las portavoces de Estudiantes Pre Parados, desmentía contundentemente esta versión, mostrando las marcas que los golpes recibidos habían dejado en su cuerpo.

"Es falso que utilizaran la fuerza mínima -aseguraba- yo tengo las pruebas en mi cuerpo de un porrazo y otro compañero tiene también las marcas en la espalda. Esas huellas no nos las hicimos nosotros y tenemos los partes médicos que lo demuestran".

"Los porrazos - continuaba explicando - nos los dieron a mí y al compañero prácticamente al principio. Empezaron a llevarse a algunos detrás de los coches, los tiraron al suelo, les pusieron las rodillas en el cuello y a uno le provocaron de esta forma una contractura cervical”.

"A mí me arrastraron por el pelo y me dieron un porrazo y un puñetazo en la boca, rompiéndome el labio por la parte interior -concluía Vera.

Por su parte, los compañeros de esta joven, madre de un bebé recién nacido, consideran una "auténtica vergüenza" el proceso abierto contra ella.

"La policía - afirman - cargó contra nosotros y Guacimara fue una de las que probó la dureza de las porras en su propia carne. Pero no solo se llevó los golpes, sino también una denuncia porque, según los propios agentes, ella habría agredido aquellos hombres fornidos y equipados con protección antidisturbios. Es algo que nadie puede creerse y sin embargo tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados".

El próximo viernes 23 de enero a las 9 de la mañana, coincidiendo con la celebración del juicio, tendrá lugar una concentración de apoyo a la joven frente a las puertas de la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de G.C.

"Es muy importante - afirma uno de los convocantes del acto - que acudamos todos este viernes. Y no solo para arropar a Guacimara, sino porque la solidaridad es la única protección que tenemos frente a la represión y los abusos. Sin solidaridad real con todos los que luchan - concluye este activista - no hay esperanza para el cambio".

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.