lunes, 5 de enero de 2015

Demanda palestina ante la CPI marca comienzo del año

Waldo Mendiluza (PL)

Palestina completó en los primeros días de 2015 los pasos para acceder a la Corte Penal Internacional (CPI), tribunal con sede en la ciudad holandesa de La Haya ante el cual introdujo una demanda retroactiva contra Israel por crímenes de guerra.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, firmó la adhesión al Estatuto de Roma, el documento base de la Corte, y la víspera su representante ante Naciones Unidas, Riyad Mansour, envió al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, una copia del trámite.

Según declaró a periodistas aquí Mansour, el 1 de enero fue presentada en La Haya una solicitud retroactiva por los crímenes israelíes en la Franja de Gaza, donde Tel Aviv lanzó 50 días de bombardeos aéreos e incursiones terrestres, con saldo de miles de víctimas, entre muertos y heridos, y severos daños materiales en el bloqueado territorio.

Israel atacó Gaza en julio y agosto pasados, provocando dos mil 100 muertos -la mayoría civiles, incluyendo casi 520 niños-, 11 mil mutilados o lesionados, cientos de miles de desplazados y la destrucción de gran cantidad de viviendas y de infraestructura destinada a los servicios básicos de la población.

El pedido a la CPI nos reserva además el derecho de demandar a la potencia ocupante por otros graves delitos, precisó Mansour.

De acuerdo con el diplomático, el proceso de unirse a la Corte pudiera tardar por lo menos 60 días, decisión que convertiría a Palestina en el miembro 123 del órgano que comenzó a funcionar en 2002, con la entrada en vigor del Estatuto de Roma, para responder a genocidios, crímenes de guerra y contra la humanidad.

"Se trata de una decisión muy importante, para buscar la justicia a través de la vía legal, es una opción pacífica y civilizada ante tantos asesinatos de Israel", afirmó.

Las gestiones de acceso al CPI, siguieron al rechazo en el Consejo de Seguridad de la ONU a un proyecto de resolución dirigido a fijar a 2017 como tope para la retirada de Tel Aviv.

El 30 de diciembre, la iniciativa presentada por Jordania a nombre de los países árabes no pasó por la falta de un voto, luego del apoyo de Argentina, Chad, Chile, China, Francia, Luxemburgo, Rusia y el propio Reino Hachemita; el rechazo de Australia y Estados Unidos; y las abstenciones de Lituania, Nigeria, Reino Unido, Ruanda y Sudcorea.

El sufragio negativo de Washington hubiese evitado de cualquier manera la aprobación del texto, aún de concretarse los nueve votos requeridos, a partir del privilegio del veto de esa potencia, una de las cinco con escaño permanente en el Consejo.

Autoridades palestinas habían advertido que de no adoptarse el texto, que también daba a las partes 12 meses para alcanzar un acuerdo de paz, comenzarían acciones para incorporarse a otros convenios y tratados internacionales.

En ese sentido, el pueblo árabe ocupado desde 1967 pidió junto al acceso a la CPI su ingreso a 15 instrumentos globales.

Naciones Unidas confirmó a través de la Oficina del Portavoz del Secretario General esas solicitudes.

Las reacciones israelíes no se hicieron esperar, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, acusó a la Autoridad Nacional Palestina de "tener un gobierno de unidad con Hamas, organización terrorista que como el Estado Islámico comete crímenes de guerra, y por tanto es ella la que tiene que estar preocupada por la CPI".

Mansour había declarado que Palestina no tiene nada que temer ante las implicaciones de ser estado parte de la Corte.

Ningún país que respete la ley debe preocuparle ese paso, dijo.

A principios del año pasado, Palestina pidió el ingreso a 15 instrumentos internacionales, entre ellos las convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares, los Derechos del Niño, contra la Tortura, la Corrupción, y leyes y usos de la guerra terrestre.

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