lunes, 26 de enero de 2015

Desigualdad intacta en Chile

Marlen Borges (PL)

Chile destaca hoy por tener una de las economías más sólidas de América Latina y al mismo tiempo una de las más desiguales.

La distribución de la riqueza ha sido históricamente disímil, un fenómeno que proyecta cambiar el actual Gobierno de la presidenta, Michelle Bachelet, con diversas reformas.

Los resultados recientes del estudio de Caracterización Socioeconómica Nacional 2013 (Casen), efectuados con una nueva metodología, arrojaron que la pobreza disminuyó, pero la desigualdad se mantiene intacta.

Al presentar la encuesta, la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas, destacó que 20,4 por ciento de los chilenos está en situación de pobreza multidimensional y el 14,4 por ciento en pobreza por ingresos.

Asimismo, 5,5 por ciento vive en extrema penuria según índice multidimensional, mientras que un 4,5 por ciento de acuerdo a pobreza por ingreso.

Villegas explicó que en esta ocasión se incluyeron nuevos elementos de medición en los cuales se diferencia educación, salud, trabajo, seguridad social y vivienda.

Los mismos confirmaron que Chile presenta altas y persistentes tasas de desigualdad e ingresos, indicó.

La metodología multidimensional para medir la pobreza nos ofrece una oportunidad de reflejar la realidad del país, dijo la ministra.

Se ratifica la necesidad de políticas como las que este Gobierno está impulsando en materia tributaria, educacional, y en el fortalecimiento del sistema de protección social, añadió.

Por su parte, el ministro secretario general de Gobierno, Álvaro Elizalde, señaló que como en los 90 el principal desafío era reducir la pobreza, el desafío de hoy es enfrentar con decisión la desigualdad.

Ese es el eje central de las iniciativas que está impulsando el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, expresó.

La reflexión de fondo es cómo seguimos avanzando y cómo asumimos el desafío de construir una sociedad con mayores grados de cohesión e inclusión social, agregó el funcionario.

Elizalde señaló que la experiencia a nivel mundial indica que hay tres herramientas fundamentales para enfrentar la desigualdad.

Citó en primer término, la educación concebida como instrumento de movilidad social, y la importancia de la reforma emprendida por el Ejecutivo.

En segundo lugar, mencionó el sistema tributario y la reforma aprobada el pasado año con el principio de quien más gana, más aporta, y por último, refirió el trabajo y el mejoramiento de las condiciones laborales.

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