jueves, 8 de enero de 2015

Doscientos presos en huelga de hambre U19

Oscar Castelnovo (APL - RED ECO)

Más de dos centenares de presos en la Unidad 19 Colonia Penal de Ezeiza, cárcel de mínima seguridad, se hallan en huelga de hambre desde hace tres días. Junto al cese de las pésimas condiciones de detención, la medida reclama - esencialmente- el fin del hostigamiento a los familiares. Por caso, las madres - incluidas las ancianas-, compañeras e hijas, luego de un plantón de varias horas, deben caminar cientos de metros hasta la División Paquetes, bajo el sol o la lluvia, y la mayoría de ellas permanece las 6 horas de visita a la intemperie, dado que el lugar cubierto solo alcanza para unos pocos. A su vez, el “régimen de mínima” es, en los hechos, un hostigamiento militarizado de verdugueo máximo.

Un familiar de los detenidos, Juan Pueblo, indicó a la APL que el procedimiento corriente de la requisa es entrar a los pabellones a los gritos y pitazos: “¡Todos para el fondo!”, “¡Formados en fila!”, al tiempo que “ordenan” a decenas de detenidos con “toques” del bastón reglamentario. Luego, vienen los consabidos: ¡Sáquese la ropa! ¡Levántese los testículos! ¡Dese vuelta! ¡Agáchese y ábrase!, mientras otra parte de los requisadores amedrenta con los palos y las esposas y “se caga de risa”.

Como se recordará, en noviembre pasado, el oficialista Tiempo Argentino comunicó que “el gobierno se prepara para anunciar el envío al Congreso Nacional de un proyecto para reformar de manera integral el Servicio Penitenciario Federal, y transformarlo en una agencia descentralizada bajo control civil”.

Ningún proyecto se envió al Parlamento en tal sentido y, por el contrario, los grises siguen firmes en su derrotero represivo, con un presupuesto de 30 mil pesos mensuales por cada prisionero o cautiva en las jaulas federales.

A la vez, JP indicó que en un pabellón con capacidad para 25 personas conviven 47. Allí solo existen tres baños y “si alguien llega con apuro se ve obligado a defecar en una bolsa de plástico”, indicó. Las duchas también son tres, lo que genera tensión entre los detenidos ante las temperaturas elevadas.

Algunos escritores han referido al “clima erotizante” de las prisiones. Seguramente, estos literatos no se dieron una vuelta por las dos habitaciones de la U-19, destinadas a las visitas íntimas para más de cien parejas (sí, 2 para 100). Ambas cuentan con sendos colchones de olor nauseabundo que contienen humedad a pleno y un moho en permanente esparcimiento por su superficie.

Asimismo, las ratas de gran porte y varias especies de cucarachas, con disímiles tonalidades y tamaños, acuden sin restricciones a las visitas, comen de las migajas que caen, aunque a veces se animan y comparten con confianza en la confortable “colonia ejemplar” del Servicio Penitenciario Federal.

El reclamo de los presos de la U-19, hasta el momento, no recibió respuesta alguna de las autoridades del SPF o del Ministerio de Justicia.

Recientemente, el Comité Contra la Tortura denunció una superpoblación del 50 por ciento en la provincia de Buenos Aires, la Procuración Penitenciaria de la Nación informó sobre el récord histórico en cárceles federales y militantes anticarcelarios cordobeses revelaron que la provincia mediterránea tiene, porcentualmente, casi tantos presos como Rusia que marcha en los puestos top del rubro. Cabe destacar que Estados Unidos y China superan al país euroasiático.

La crisis carcelaria de la Argentina sigue su marcha ascendente. La clase política electoralera, levanta más establecimientos enrejados y crea nuevas policías en todos los distritos. Los candidatos compiten por TV a ver quién tiene más grande la propuesta punitiva. Así, obtienen minutos de triste fama y votos. Tan necesarios para mantener los privilegios de los sectores hegemónicos, tan inservibles para los dolores del pueblo.

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