martes, 27 de enero de 2015

El caso Nisman y la propaganda kirchnerista

Marcelo Acuña (LA GRIETA - RADIO GARABATO)

Al igual que mis compañeros de este programa no me voy a convertir en un detective de sillón y no voy a analizar el aspecto policial de la muerte de Nisman sino el político, y lo voy a hacer enfocando el aspecto discursivo de los protagonistas, es decir desde la perspectiva de la propaganda y la desinformación.

Se advierte que el gran perdedor en este hecho, además del mismo Nisman, es el gobierno kirchnerista, quien de inmediato apeló a sus grandes recursos de propaganda para enfrentar esta situación de debilidad. Así entramos en una de las características sobresalientes de la propaganda kirchnerista que es su recurrente convocatoria a las falsas batallas en defensa del eslogan principal de su discurso que es el así llamado “proyecto nacional y popular”.

Sus histéricas denuncias de amenazas y enemigos, como sucedió con Clarín; con el juez Griesa; con el bloqueo al avión Hércules de los Estados Unidos que traía material considerado de espionaje; con los barcos militares ingleses que repostaban en países vecinos; no distan demasiado en su substancia de los exabruptos de la Carrió, pero hacen fluir la adrenalina de sus seguidores y llenan el espacio mental y mediático durante meses, tal como se espera de una buena campaña de propaganda.

Así, el interminable conflicto con Clarín no sólo creó un enemigo adecuado para distraer la atención sino que fue conducido de forma que el hecho mismo de que el incremento de poder del multimedio fue favorecido por el propio Néstor Kirchner fue quitado de la vista, y que los resultados positivos de la nueva Ley de Medios pueden quedar opacados del todo debido al control que puede ejercer el kirchnerismo sobre los medios, y por la entrada en escena de nuevos actores, decididamente no democráticos, como las compañías de telefonía celular.

Luego vino otro descomunal despliegue con el nuevo malo de la película: el juez neoyorquino Griesa. En medio del ruido a la gran mayoría de los creyentes en el kirschnerismo se les escapó que el gobierno nacional promulgó una nueva ley de hidrocarburos que no sólo fija las regalías que cobrará el país en el porcentaje más bajo del mundo (12 % con el agregado de una cláusula que permite rebajarlo al 9 %, cuando Venezuela recibe el 30 % y Bolivia el 50 %) sino que determina que cualquier conflicto legal que surgiera con las empresas extranjeras será resuelto ante un juez de Nueva York. Esta notable incoherencia no fue examinada por los intelectuales kirchneristas ni aireada en 6 7 8.

Antes de eso el gobierno kirchnerista organizó un escándalo que movilizó las energías de todos sus seguidores cuando bloqueó durante semanas la descarga de ciertos artefactos de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Ezeiza aduciendo que podían ser usados para espionaje, a pesar de que aún el más ingenuo habitante de este sufrido país podía encontrar fácilmente pruebas (Wikileaks sin ir más lejos) de que nuestro servicio de inteligencia servía con más regularidad y ahínco a la CIA, al FBI, a Israel y a sus negocios delictivos particulares que a su propio gobierno. Y que el fiscal Nisman, designado por Néstor Kirchner, informaba a la embajada de Estados Unidos sobre la mayoría de sus decisiones antes de ejecutarlas. Como sea el gobierno nacional aprovechó el tumulto para regalarle el yacimiento de Vaca Muerta a la estadounidense Chevron.

Recordemos que esta es la misma compañía que los ecuatorianos habían pedido bloquear hasta tanto se haga cargo de reparar el daño ambiental que provocó con sus operaciones en ese país. Pero Chevrón consiguió Vaca Muerta en condiciones leoninas, cosa que no impide que en 6 7 8, el principal órgano de propaganda k, continuamente se llenen la boca con términos como Patria Grande.

Antes de esto la presidente tuvo una gran rabieta cuando barcos ingleses que se dirigían a Malvinas repostaron en países vecinos y su actuación se extendió hasta el punto de involucrar a otros países latinoamericanos, pero en medio de tanto fervor patriótico la presidente no explicó porqué el gobierno kirchnerista le concedió a la British Petroleum el yacimiento de Cerro Dragón, nuevamente en condiciones leoninas, un yacimiento que tiene casi un cuarto de las reservas de petróleo del país, y que se lo concedieron hasta 2047, un plazo que prácticamente asegura que los ingleses lo pueden explotar hasta agotarlo.

No me voy a extender en los temas tan conocidos como la Barrick Gold y el saqueo minero; las leyes de hidrocarburos que emulan las leyes de megaminería de Menem; Monsanto y la ley de patentes de las semillas, de consecuencias incalculables a mediano plazo; ni en temas menos conocidos, tales como haberle entregado los datos del censo nacional 2010 a una empresa estadounidense; ni al hecho de que la informatización de la tarjeta SUBE y otros sistemas de vigilancia en manos de empresas extranjeras convierte a nuestro país en uno de los países mas vigilados policialmente del mundo mientras que toda esa tecnología resulta incapaz de encontrar a los desaparecidos en democracia; tampoco voy a mencionar la curiosa elección de un avión inglés para hacer una gira mundial de nuestra tan antiimperlisasta presidenta, cuyos pilotos repentinamente se sintieron cansados y debieron hacer una parada imprevista en las islas Seychelles, un paraíso fiscal; ni a recordar que Nisman y Stiusso fueron designados por Néstor Kirchner para ocuparse de fabricar la pista iraní como parte de un paquete cerrado traído desde Estados Unidos por el ministro Tomada, ya que todo eso llevaría demasiado tiempo y voy a concentrarme en el caso Nisman y la propaganda actual.

La muerte de Nisman recuerda en parte la de Cabezas, cuyo cadáver fue puesto en el camino de Duhalde. El kirchnerismo ahora se enfrenta con un cadáver que presumiblemente le puso algún servicio de inteligencia, casi con seguridad el suyo propio, y ahora se asusta y llama a defender la democracia ante esta amenaza “destituyente”. Pero no hay otro responsable del vigor y la buena salud de esta y otras amenazas a la democracia que el mismo kirchnerismo. Cada uno de los problemas que nos afectan día a día a sido consentido durante doce años por el gobierno nacional. No movió un dedo para remover las mafias de los sindicatos y así fue que junto a el visto bueno de la Policía Federal asesinaron a Ferreyra; pacta con las mafias provinciales justicialistas, así los tenemos a Gioja, Insfrán e Irtubey, y lo tendríamos a Delasota en el mismo barco si no fuese por las ambiciones presidenciales del cordobés, ya que no tienen ninguna diferencia ideológica real. Stiusso no fue jubilado por sus innumerables delitos y traiciones a la patria sino porque abandonó el averiado barco kirchnerista y se subió al prometedor crucero de lujo de Sergio Massa. Con cientos de desaparecidos en democracia y miles de víctimas del gatillo fácil, con jóvenes y presos reclutados para delinquir, la policía es peor cada día y cada día tiene más recursos tecnológicos para reprimir.

¿Qué pueden esperar los sectores populares con la asignación del represor Milani al frente del servicio de inteligencia? Esto, que nos recuerda cuando Isabel Perón designó a Videla, nos puede llevar a la siguiente conclusión: dime que clase de policía y servicio de inteligencia tienes y te diré cual es tu proyecto político.

¿Quién de las personas que están mínimamente informadas de lo que sucede en el país no sabía del peligro que representa el servicio de inteligencia, con su lealtad primaria hacia los Estados Unidos e Israel y con sus negocios mafiosos? Posiblemente los que su única fuente de información sea 6 7 8 y otros medios del gobierno.

Mientras tanto la “oposición” aprovecha para cosechar todos los beneficios que pueda con todos los recursos disponibles y lanzando especulaciones y “hechos” descabellados, aunque no habrían hecho nada substancialmente diferente en ninguno de los casos mencionados anteriormente.

Hasta el caso Nisman la propaganda kirchnerista logró éxito tras éxito, pudiendo atraer a un gran número de artistas, intelectuales y sectores progresistas en general que refrendaron en forma acrítica las iniciativas de desinformación del gobierno nacional, ganando así una importante batalla cultural.

Ahora enfrenta un desafío mayor. Cuenta para ello con militantes de la línea dura que defenderán al gobierno sin importar lo que éste haga, tal como Hernán Brienza, quien el lunes pasado ante la pregunta de Charly Astorelli, en el programa Medio Lleno de esta radio, sobre la percepción que tienen algunos de que la acción del gobierno nacional sobre los problemas con la policía por el gatillo fácil y los desaparecidos no estaba a la altura de los logros en materia de la represión en la época de la dictadura, este intelectual kirchnerista respondió que esa era “una trampa discursiva de la derecha”.

Luego están los que yo llamo “militantes ingenuos” que decidieron dejar de luchar por los elevados ideales de los sectores de los que provienen, fueron cooptados por el oficialismo y seducidos por la propaganda que asegura que el gobierno kirchnerista, (cuyos integrantes eran hace unos años atrás menemistas, duhaldistas, o de ambos, sino de la UCD), es algo que justamente no es: nacional y popular.

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