jueves, 8 de enero de 2015

El indefendible Pinochet en Chile

Marlen Borges (PL)

A 41 años del golpe de Estado que sumió a Chile en una estela de dolor y pánico genera asombro e indignación que perduren llamados a rendir homenaje al exdictador Augusto Pinochet, máximo responsable de crímenes de lesa humanidad.

Invitaciones que lastimosamente traen al presente a un hombre que gobernó el país por 17 años a través de un régimen dictatorial especializado en violaciones sistemáticas de los derechos humanos de quienes pensaban diferente.

Fue una pena que falleciera sin ser condenado como tantos otros verdugos que aún viven o han muerto sin pagar por los vejámenes y crímenes cometidos.

Arrestos, violaciones, torturas, desapariciones, asesinatos eran los habituales procederes durante el régimen militar para sofocar cualquier posible amenaza. También el exilio para los que corrieron "mejor suerte".

Acciones que afectaron a miles de chilenos de izquierda y partidarios del gobierno del expresidente Salvador Allende o a tan solo defensores de un Gobierno democrático, respetuoso de los derechos civiles y políticos.

Se anotan, entre tantas atrocidades, asesinatos en masa como los perpetrados por la Caravana de la Muerte, una misión encomendada por Pinochet en 1973 al entonces general Sergio Arellano Starck, la cual ejecutó a un centenar de presos políticos.

También se mantienen en la memoria los 119 asesinatos en la llamada Operación Colombo, un montaje de la dictadura, respaldada por medios de prensa, para encubrir sus desapariciones, con la colaboración de los regímenes militares de Argentina y Brasil, protagonistas de la Operación Cóndor.

Fuerzas represivas sobraron: Carabineros, Policía de Investigaciones, Fuerzas Armadas, la Dirección de Inteligencia Nacional, el Comando Conjunto y varias más, creadas para estos efectos.

En el sitio web Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional se citan como lugares emblemáticos de la represión, el Estadio Nacional (1973), el Estadio Chile (1973), el buque escuela Esmeralda (1973), Peldehue (1973), Pisagua (1973-1974), Tejas Verdes (1973-1976).

También Cuatro Álamos (1974-1977), Londres 38 (1973-1974), José Domingo Cañas (1974), Villa Grimaldi (1974-1976) y Venda Sexy (1975), entre muchos otros.

Trauma psicosocial

Pese a la resistencia de la derecha en Chile, la inmensa mayoría de la población parece perder el miedo y son más visibles las denuncias a los vejámenes cometidos por la dictadura de Pinochet.

Una referencia necesaria se encuentra en el Centro de Salud Mental y Derechos Humanos (Cintras), que más allá del deseo de mantener la memoria viva, se apegan al llamado de distintas agrupaciones de ÂíVerdad y Justicia Ahora!

Cintras recuerda a Prensa Latina que la dictadura ejerció el terrorismo de Estado como medio de control social y junto a ello impuso a sangre una política económica neoliberal cuyos efectos sociales, culturales, políticos y económicos aún persisten.

La entidad detalló que con casi 29 años de asistencia a más de cuatro mil personas, víctimas de la dictadura, "hemos aprendido que no hay proceso de elaboración posible del trauma psicológico y social sin que medien los actos de justicia (...)".

Refiere Cintras que las cifras de los informes de las comisiones Rettig y Valech coinciden en fijar en más de 40 mil las víctimas de la dictadura cívico militar; de estas, 38 mil fueron torturadas y más de tres mil asesinadas.

Además, se consideran alrededor de 1.200 personas detenidas-desaparecidas.

¿Cómo es posible que con estas estadísticas, más de 40 años después un diputado de la UDI y personas afines a los grupos más conservadores de Chile defiendan a la figura del exdictador a propósito del retiro del nombre en una medalla?

Una condecoración al jefe de la Junta Militar que terminó con la democracia el 11 de septiembre de 1973.

Más inverosímil aún es que la Alianza (Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN)) pidiera a inicios de diciembre un minuto de silencio en el Parlamento en homenaje a Pinochet.

El portavoz de Gobierno, Álvaro Elizalde, consideró que no era extraña la solicitud de la UDI "cuando han guardado más de cuatro décadas de silencio por las atrocidades cometidas durante la dictadura", dijo.

Elizalde sostuvo que el desafío de Chile consiste en, sobre la base de las lecciones de un pasado doloroso, construir un futuro en el cual nunca más se vuelvan a cometer esos crímenes.

Lamentablemente hay sectores que no han aprendido nada de nada y han insistido en este homenaje a quien dividió a los chilenos, causó grave dolor y pérdidas irreparables para muchas familias en nuestro país", agregó.

Implantación de un modelo económico neoliberal

El catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga, Juan Torres López señala en el sitio Rebelión que la historia política de Pinochet no es la de un dictador más de la periferia, sino la de un precursor del neoliberalismo.

Para él, esa es la razón por la cual el exdictador es legitimado, aplaudido y protegido por los mismos que más tarde pusieron ese modelo económico en marcha en otros lugares.

Conviene saberlo y subrayarlo porque es imprescindible saber que el origen del neoliberalismo está lleno de sangre inocente, que es intrínsecamente contrario a la libertad y a la dignidad humana, señaló.

Torres agregó que "es desastroso en sus resultados económicos y sociales, como lo fue en Chile, donde la economía y los beneficios crecieron pero con la mayor desigualdad de su historia, con la pobreza más elevada y con tremenda frustración social y personal".

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