martes, 13 de enero de 2015

En el mundo hay más violencia que solidaridad

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

Un porvenir ecológico para todos depende de la solidaridad. La agresión será útil momentáneamente a una minoría egoísta.

Sin embargo la brutalidad humana es hecho cada día. Semioculta o magnificada como noticia.

Destrucción, muerte, dolor, en Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Somalia, Ucrania. Obra planificada y sistemática de estados democráticos occidentales.

Más de cinco millones de adultos, ancianos, niños, desplazados de sus países, viviendo en carpas.

De 276 niñas secuestras en Nigeria muy pocas han aparecido.

La práctica de degollar o crucificar se repite en Medio Oriente.

En México desaparecen 42 alumnos de pedagogía y en su búsqueda no cesan de aparecer fosas con cadáveres de ignorados. Responsabilidad de delincuentes, policías, militares y políticos.

Durante los tres últimos años se registraron 17.890 muertes violentas en Guatemala.

En Estados Unidos los jóvenes afrodescendientes son víctimas permanentes de la policía y los jurados.

Más de mil millones de personas sufren la pobreza extrema. Mientras los milmillonarios aumentan.

Recién la explosión de un autobomba en Yemen mató a 50 personas y dejó decenas de heridos y sujetos armados dieron muerte a casi 20 en Francia.

Paralelamente cada día sin pausa el hombre ataca bosques, el aire, la vida marina, destruye especies. Depreda recursos empobreciendo a futuras generaciones.

¿Por qué?

Hay una historia de abusos imperiales a los pueblos del sur que ha dejado resentimientos.

Las potencias buscan el control de toda la naturaleza terrestre en agotamiento.

La religión es usada como forma de mover multitudes hacia fines políticos. Washington no es musulmán y creó el fundamentalismo de Al Qaeda y el ISIS.

Una gran mayoría de los humanos buscan bienes materiales sin importarles mucho si es mediante tráfico, daño al planeta, explotación de otros.

Es importante explicar lo que ocultan los grandes medios del sistema. Sin dejarse llevar por su parcialidad.

Los mayores afectados son pueblos no occidentales.

Las burlas generalmente son sesgadas, hiriendo al débil. Menospreciando al no occidental.

Siempre detrás de las violencias muy -o mal- difundidas hay poderosos buscando ganancias utilizando estados. Los discursos oficiales a menudo son hipócritas.

La violencia es geopolítica y prepara una nueva época fascista.

Lo opuesto a la agresión de unos sobre otros es la solidaridad, el respeto a las diferencias culturales. La única forma de impedir el genocidio.

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