lunes, 12 de enero de 2015

Entrevista a Guillermo Almeyra: No se puede ir detrás de una opinión liviana, suponiendo que todos los árabes son asesinos

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

M.H.: Estamos en comunicación con Guillermo Almeyra, en un día y horario no habitual, a raíz del atentado que sufrieron los periodistas de la revista francesa Charlie Hebdo. Mi intención de entrevistar a Guillermo es porque escribió una nota “Charlie Hebdo las provocaciones y su cosecha bárbara” que yo llamaría políticamente incorrecta. Buenas tardes Guillermo.

G.A.: ¿Qué tal Mario?

M.H.: Bien, confieso que esta nota la leí ayer, estando en la radio, podría haberlo llamado, pero me tomé un día para pensarlo, porque la nota que escribió va en contra de todo lo que se ha comentado respecto de los hechos ocurridos en París.

G.A.: En primer lugar, por supuesto, todo asesinato es repudiable. Los crímenes son condenables y no tienen justificación alguna, pero deben ser explicados y ver en qué contexto se dan. No para justificarlos, porque deben ser condenados, sino para saber cuáles son las causas de esos crímenes y evitarlas. Creo que lo primero de todo es ver qué está sucediendo ahora en Francia.
Hoy, inmediatamente después del terrible atentado a Charlie Hebdo, mataron a patadas en el vientre a un niño que no alcanzó a nacer, que abortó ahí mismo, en la calle, de una mujer musulmana, que no tenía nada que ver con los asesinos, porque hay 2.000 millones de musulmanes en el mundo y no todos son asesinos.
También hoy tiraron granadas de mano del ejército en seis mezquitas que por suerte no mataron a nadie, pero causaron daños. Hoy, Marine le Pen propuso un referéndum, que sin duda la mayoría de los franceses apoyaría, con la pena de muerte, que es una atrocidad y que fue eliminada en Francia recién hace unos 30 años. El primer resultado del atentado a Charlie Hebdo es el aumento de una campaña brutal del gobierno, de los sionistas, de la derecha y de la extrema derecha contra los árabes como inmigrantes, no como musulmanes, porque no se sabe si ese árabe es católico, judío, ateo, no, de entrada es árabe, entonces hay que condenarlo. Hay una ola reaccionaria que se expresa en los allanamientos policiales y en el odio amplio contra los musulmanes.
La base de esta ideología es la del norteamericano Samuel Huntington, la guerra de las civilizaciones, Occidente contra el Islam, que son 2.000 mil millones de personas distribuidas en todo el mundo, hasta en China, por lo tanto, la justificación de la guerra permanente y la agresión al otro, por lo que el otro es, no por lo que el otro piensa, se le atribuye lo que piensa, este es el fondo de la cosa.
Detrás del repudio a los asesinatos está, por supuesto, la gente decente que repudia cualquier asesinato, sobre todo si es masivo, se horroriza, pero están también el gobierno de Israel y la comunidad judía que ha apoyado todos los asesinatos en Gaza y en otros lugares, está también Netanyahu entre los que dieron sus condolencias al gobierno francés y no le importa matar chicos en sus bombardeos, está la derecha francesa siempre racista, el caso Dreyfus se dio en Francia, no en otro país, el racismo en Francia es endémico, el “Chauvinismo” viene del nombre de un francés, Monsieur Chauvin, el arquetipo mundial de ese término, así como los argentinos dieron la palabra “desaparecidos” los franceses “chauvinismo”, es decir, hay una cultura del odio al extranjero, en Francia al extranjero se lo llamaba “meteco”, como en Esparta, no podía ser humano siquiera.
Entonces, esto es viejo, todo sale a la luz debido a este acto absurdo, criminal, de unos pocos tipos que fuera de la ley y fuera de su comunidad, que no tienen nada que ver con eso porque los árabes son todos trabajadores, saca a luz los prejuicios más ancestrales.
Francia participó desde el siglo XII de las Cruzadas que mataban a cuanta persona encontraban en Medio Oriente, no solo a los árabes, también a los judíos y a los cristianos orientales, los cristianos ortodoxos. Francia colonizó a los países árabes y mató un millón de personas en Argelia, ¿cómo puede pretender que los colonizados, humillados, que ahora están entre los más pobres y los más oprimidos en Francia, consideren que esa civilización los acoge, que son ciudadanos de primera categoría?
No puede pretender eso, tiene que tener en cuenta que no es lo mismo dirigirse a uno de la raza dominante, por decirlo de una manera, aplicando métodos nazis de ideología que son los métodos también de la derecha francesa, y otra cosa es el oprimido. En Europa la Inquisición duró hasta el 1800, el que decía una blasfemia, considerada así por la Iglesia, iba a parar cuando mínimo a la cárcel y a la tortura, y si no a la hoguera, eso se acabó con la separación entre la Iglesia y el Estado, que le costó mucho a la sociedad, muchas luchas contra la Iglesia, en particular para lograr esa separación de la Iglesia del Estado y la cultura de la religión.
En el mundo árabe, porque hablamos de Medio Oriente, no es el mundo árabe en general, no son los islámicos chinos o indonesios, es en el mundo árabe, la gente aprende a leer con El Corán, une su concepto de sociedad con su religión y su visión de la cultura, entonces una blasfemia, un dibujo de Mahoma, que la religión prohíbe que sea dibujado y en particular del culo de Mahoma, como hacía continuamente Charlie Hebdo, es una ofensa mortal.
Para un cristiano, y más o menos laico, porque los franceses hace por lo menos 200 años son laicos, un insulto a la virgen cristiana, es una cosa de muy mal gusto pero no causa ningún efecto tremendo, por el contrario, un insulto a los símbolos del Islam es un ataque a la identidad de los que han sido colonizados, sometidos, humillados, despreciados y que están siendo discriminados todos los días, entonces desencadena en elementos marginales, gente que anda mal de la cabeza por esa situación, reacciones que son extremas, que no desencadena entre los cristianos una crítica al Papa, pero sí entre los judíos, porque las críticas al judaísmo llevaron a que no lo mataran pero le hicieran perder el trabajo al dibujante Siné (Maurice Sinet).
Entonces, hay que ubicar las cosas relativamente, en el concepto de lucha de clases en la escala mundial, esto forma parte de la escalada hacia la guerra, hacia la opresión de los pueblos que fueron colonizados, forma parte de una situación de pre guerra. La persecución a los islámicos que se ha producido ahora con motivo del ataque absurdo de estos tres terroristas, criminales, contra Charlie Hebdo, forma parte de la preparación de enfrentamientos armados y del auge del fascismo en Europa Occidental.
Ya han conseguido, los yanquis en particular, guerras religiosas en África, entre musulmanes y cristianos, divisiones de los países para dominarlos mejor, ahora van a querer introducir el problema religioso con los inmigrantes en Francia, Alemania, Inglaterra, donde los inmigrantes son la parte más aplastada, sometida y con los salarios más bajos en toda la sociedad. Los trajeron para hacerse ricos y ahora los odian porque la industria no funciona, entonces los ven como ajenos, como enquistados a pesar de que son franceses de segunda generación.
Estamos ante un ataque fascista, los que están firmando “Je suis Charlie” no saben lo que dicen, son irresponsables, tendrían que analizar la sociedad francesa y diferenciarse profundamente del uso reaccionario que da el gobierno tratando de disputarle a Le Pen las mayorías reaccionarias en las próximas elecciones de 2017, para crear la unidad nacional contra los inmigrantes, contra los árabes y contra los franceses de origen negro de paso porque están islamizados, no son árabes pero están islamizados muchos de ellos.
Estamos ante una bomba de tiempo, es absurdo hablar solamente de la libertad de prensa, claro que debe haber libertad de prensa, claro que lo que uno dice debe tener como único castigo la crítica implacable de otro, pero pacífica. Si se ofende alguno que intervenga la justicia, pero no se le puede pedir eso a una persona analfabeta resultado de la explotación, la humillación constante y la segregación racial, porque no alcanza a reflexionar sobre eso. Hay casos de locura social, pocos casos por suerte, repito, los musulmanes en el mundo son 2.000 millones pero no hay 2.000 millones de terroristas ni hay tampoco medio millón ni 500.000, hay grupos de 20/30.000 en todo el mundo, como hay grupos de fascistas blancos y de fundamentalistas cristianos quienes todos los días en Estados Unidos hacen masacres en nombre de un cristianismo ligado al Tea Party, entonces hay que ser sensato, no se puede ir detrás de una opinión liviana, suponiendo que todos los árabes son asesinos. El resultado del atentado a Charlie es también la muerte a patadas del niño en el vientre de su madre.

M.H.: Seguramente estas declaraciones que has hecho van a tener repercusión porque de alguna manera contrastan con lo que es la opinión, o al menos lo que se está manifestando de forma generalizada no solo en nuestro país sino en el mundo, de todas maneras, me parece muy bueno que hayas introducido este perfil, justamente antes de entrevistarte decía que no hay que olvidar el rol de Francia en Argelia y el papel que juega en la actualidad, bombardeando a las comunidades del Medio Oriente y africanas, como socio en las guerras de los Estados Unidos, que agreden a los pueblos de esas regiones, porque en toda esta situación se ha olvidado esta cuestión y también se ha olvidado, como bien lo referís en tu artículo de ayer, que hay un gran rechazo a la muerte de estos periodistas franceses pero nadie habla de los periodistas mexicanos asesinados, por ejemplo.

G.A. : Quisiera reafirmar una cosa, ningún crimen es tolerable en el marco de razones políticas o religiosas, el terrorismo es condenable, es lo mismo un anarquista que le tira una bomba a un rey como le tiraron en Italia o en Sarajevo, creyendo terminar con la monarquía y lo único que consigue es generar mayor represión y fomentar una guerra.
El terrorismo es injustificable, pero hay que explicarse por qué hay terroristas, yo condeno la masacre sucedida en Charlie Hebdo. Por otra parte, eran provocadores que no se daban cuenta que estaban jugando con fuego y estaban sembrando tempestades.

Guillermo Almeyra es columnista internacional de La Jornada (México).

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