lunes, 26 de enero de 2015

España: Respuesta de la miseria

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Más allá del votante descontento, término éste que se reserva a quien estando acomodado vota al partido que supone menos malo o por simple simpatía hacia un líder, el resultado de las elecciones griegas es la respuesta de la miseria a la miseria..

La situación personal que atraviesan millones de griegos, lo mismo que en España millones de españoles, es dramática por varios motivos. Uno es el estado lamentable de quienes carecen de techo, expulsados de su vivienda por prácticas abusivas bancarias e inmobiliarias. Otro es la exclusión social que sufren otros tantos millones refugiados para sobrevivir, ellos y sus hijos, en la filantropía. Otro es la acentuada sensación de millones de trabajadores de ser tratados indignamente por los modernos empresarios hasta el punto de verse como siervos. Y todos marcados por el desempleo crónico. Ninguno es capaz de ver esperanza en el futuro material y moral, ni para ellos ni para sus hijos… ¿Nos parece poca la miseria?

La abstención de desesperados o indiferentes ha sido siempre significativa, en Grecia como en España. Tanto los conservadores de allá como de aquí han sido implacables con el débil y con las clases populares. Y los que a sí mismos se llaman socialistas, allá como aquí cuando han estado en la oposición, han sido pusilánimes con ellos convirtiéndose en sus cómplices virtuales. En las actuales elecciones en Grecia, con independencia de la fuga de votantes de otros partidos hacia el ganador, la movilización de la abstención hasta ayer ha debido ser decisiva…

Creo que ésta misma debe ser la lectura que España ha de hacer para las próximas elecciones en este país. El altísimo número de los que no votaron en pasadas elecciones han votado ahora en Grecia y lo harán en España en las próximas a favor del partido español equivalente al ganador allí.

Que España no es Grecia es una afirmación retórica. Competir por cuál de los dos está peor no es el caso. Porque lo cierto es que aunque técnicamente la economía global española es superior a la de Grecia, los problemas y el foco de la infección que devasta a ambos países son exactamente los mismos: despilfarro+corrupción en proporciones de escándalo, tanto por el montante de las sumas saqueadas y derrochadas como por el número de los corruptos. Por consiguiente el comienzo de la solución de soluciones habrá de ser también la misma: expulsión de esa clase de políticos de la gobernación y tratar de encarcelar a los corruptos, como están ahora encarcelados la mayor parte de los líderes del partido de extrema derecha en Grecia.

En definitiva, el triunfo de este partido griego ha de estimular a su homólogo español que comparte con él ideas y políticas. La tarea de ambos es colosal. La prioridad es poner manos a la obra para superar la situación crítica que padecen millones de personas allí como aquí...

Jaime Richart es antropólogo y jurista.

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