miércoles, 21 de enero de 2015

Evo Morales, cinco años más y muchos retos

Héctor Miranda (PL)

Evo Morales asumirá en unas horas su tercer mandato al frente de Bolivia y contrario a lo que pueda pensarse tendrá por delante tantos retos y más fuertes que aquellos que enfrentó a partir de enero de 2006.

Durante la campaña para los comicios de octubre pasado, el mandatario enfatizó en la posibilidad de convertir al país en centro energético de la región, con el aprovechamiento de todas las vías para generar energía eléctrica, desde la hídrica hasta la solar, pero con énfasis, sobre todo, en la térmica.

Sus proyectos caminan aceleradamente y tal vez en muy breve tiempo se hayan convertido en realidad y Bolivia, además de exportador de gas, quinua, textiles y minerales, comience a vender en la región electricidad.

Para Fernando Fuentes, quien ocupó dos años atrás el viceministerio de Defensa del Consumidor y que ha sido activo participante en la campaña electoral de Morales en la central región de Cochabamba, el gran reto para el mandatario es seguir adelante con el proceso de cambio a pesar de la caída de los precios del petróleo.

Fuentes aseguró que será fundamental mantener el ritmo de inversiones a pesar de que el país recibirá menos dinero por la venta del gas y enfatizó en la importancia de terminar las grandes industrias que se construyen en estos momentos, entre ellas la de urea y amoniaco.

Fuentes, sin embargo, cree que hay potencial para superar el mal momento de la baja de precio de los hidrocarburos y continuar la marcha.

Carlos Aparicio, quien ocupó la secretaría de la Cámara de Diputados hasta hace unas horas, considera que en la economía está el gran desafío del mandatario, sobre todo para seguir reduciendo las grandes diferencias entre la población boliviana.

"Tiene que enfrentar muchas tareas el presidente, pero la económica es la más importante y tendrá que seguir invirtiendo en la industria, en la producción de alimentos, porque por más que hemos avanzado desde 2006 a la fecha, aún hay desigualdad", destacó Aparicio a Prensa Latina.

El primer presidente indígena de Bolivia abogó en los recientes años por la necesidad de alcanzar la liberación científica y de contar con hombres y mujeres capaces de darles valor agregado a las materias primas del país y seguir adelante con su proyecto le dará un plus importante.

La construcción de una ciudadela científica en Cochabamba resultará decisivo en la formación de hombres de ciencia, en tanto prioriza la educación de las nuevas generaciones y la salud de la población con énfasis en aquellos lugares donde nunca hubo un médico o un hospital.

Para continuar adelante con el proceso de cambio, Morales cuenta con el respaldo mayoritario de la Asamblea Legislativa: 25 de 36 senadores y 88 de 130 diputados, lo cual representa más de las dos terceras partes necesarias, pero puede encontrar oposición en las regiones.

Ganador de manera abrumadora en los comicios de octubre, el Movimiento Al Socialismo (MAS) puede tener problemas en las elecciones regionales de marzo próximo, sobre todo en las grandes ciudades.

Analistas dan por seguro que el MAS no ganará las alcaldías de La Paz, El Alto y Santa Cruz -las tres ciudades principales- y que tampoco controlará las gobernaciones de El Beni, Santa Cruz y Chuquisaca.

Problemas internos a la hora de elegir candidatos parecen la causa principal de la pérdida de fuerza del oficialismo en esas ciudades y regiones, a pesar de que Morales cuenta con el respaldo abrumador de los campesinos, de la Central Obrera Boliviana y hasta de los empresarios.

Lograr que prime la unidad en el seno de su partido y garantizar el respaldo de los movimientos sociales, como hasta ahora, constituye también un reto para el líder indígena, cada vez más empeñado en convertir a Bolivia en una potencia económica, luego de muchos años a la zaga de la región.

Esfuerzos no escatimará el mandatario, quien aseguró la víspera que el que inicia en dos días será su último mandato, aunque muchos de los proyectos que inició, entre ellos la llamada Agenda del Bicentenario, caducan años después.

La referida agenda, con fecha de cumplimiento en 2025, cuando se celebren los 200 años de la independencia, constituye el más ambicioso plan en la historia boliviana y llevarla a término permitirá acabar con la pobreza en el país.

Hasta ahora, sin embargo, al presidente número 65 en la convulsa historia del país parece no detenerlo reto alguno.

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