jueves, 22 de enero de 2015

Frustran complot terrorista en el capitolio

Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

La noticia se hizo pública en los noticieros de NBC News el miércoles 14 de enero mediante una nota informativa que señalaba que había sido arrestado en Ohio un hombre nombrado Christopher Cornell, de 20 años de edad, bajo la acusación de planear ataques contra funcionarios del Capitolio de Washington DC, en Estados Unidos.

Posteriormente se pudo conocer que todo había tenido origen en los planes ideados por el Buro Federal de Investigaciones (FBI) como parte de su campaña para justificar la amplitud de sus facultades y de la asignación de recursos para la “Guerra contra el Terrorismo” que legitima las transgresiones de la privacidad de los ciudadanos por las autoridades policiales.

A partir de agosto de 2014, Christopher Cornell comenzó a publicar en la red Twitter comentarios de apoyo al Estado Islámico o ISIS bajo el alias de Raheel Mahrus Ubaydah. Poco después que los mensajes comenzaron a aparecer, el FBI, que sistemáticamente controla las redes para detectar a quienes de una forma u otra muestran apoyo a las organizaciones terroristas que no son las aprobadas por la política exterior de Estados Unidos, el FBI envió un operativo encubierto como supuesto yihadista a la casa de Christopher Cornell para encontrarse con él e invitarle a planear un ataque terrorista contra el Capitolio de la nación.

“Tan pronto el joven declaró heroicamente su disposición de seguir adelante con los violentos planes yihadistas que propugnaba en sus mensajes por twitter" el FBI entró, lo arrestó y proclamó una victoria en la guerra contra el terrorismo. Inmediatamente las autoridades estadounidenses anunciaron con orgullo que nunca hubo peligro alguno para la población civil porque el “criminal” estuvo siempre tratando con un agente encubierto y nunca estuvo en una posición que le permitiera llevar a cabo sus planes. "Nunca hubo un peligro para el público", dijo un funcionario policial a NBC News.

Como ha comentado el periodista Eric Blair, en la publicación digital Activist Post, “todo esto es sumamente enternecedor, dado que encontrar a una persona con tanto retraso mental como para admitir públicamente su apoyo al terrorismo en la actualidad de Estados Unidos es algo muy extraño”.

Es conveniente recordar que al-Qaeda fue creado en la década de 1980 por Occidente con el fin de expulsar a los soviéticos de Afganistán y del Medio Oriente en general. Ha tenido, entre otras metas geopolíticas globales, la participación protagónica en el atroz acto terrorista del once de septiembre de 2001, en New York y Washington DC.

Estado Islámico, o como se le quiera llamar, es también producto de una conspiración de la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) cuyo origen remonta a 2007, cuando las autoridades de Estados Unidos y Arabia Saudita intentaron encender una guerra sectaria en toda la región para purgar el arco de Medio Oriente de la influencia de Irán que se extiende, desde sus fronteras, a través de Siria e Irak hasta el Líbano y la costa del Mediterráneo.

La base operacional de Estado Islámico está en Langley, Virginia, en Estados Unidos, y sus bases de sustentación en Washington, DC, Londres, y otras capitales de países de la OTAN que proporcionan los fondos, las armas e influyen en ciertos aspectos de sus estrategias y tácticas. Es una creación de la OTAN, que se mantiene bajo control de la organización atlántica.

Pero es preciso tener en cuenta que Estado Islámico (EI), Al Nusra, Al-Qaeda, Emirato islámico de Irak (IEI), Emirato Islámico de Irak y el Levante (IEIL o ISIL), Al Qaeda en Irak (AQI), y Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS) son aproximadamente la misma cosa. La denominación depende de las circunstancias tácticas en cada momento, de las disputas políticas internas y de las disímiles influencias políticas occidentales que pesan sobre ella. Estados Unidos prefiere identificarle con las siglas ISIS porque involucra al territorio de Siria, nación que forma parte importante de los objetivos geopolíticos pendientes de someter por Washington en la región.

La única buena razón que existe para esta historia es hacer que el público sienta que hay razones de auténtico terror dirigidas contra la capital de Estados Unidos y que ello justifica el espionaje en Internet y el financiamiento del enorme complejo de terrorismo industrial que, sin tener algo mejor que hacer, que conforman las razones para seguir dándoles el dinero de los contribuyentes, afirma el periodista Eric Blair en Activist Post.

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