jueves, 15 de enero de 2015

Hijos repudió al juez Villafuerte Ruzo por autorizar las vacaciones de un represor: “Debería estar preso esperando el juicio”

REDACCIÓN ROSARIO

El juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo, firmó este martes una polémica autorización para que el teniente coronel retirado Víctor Chuly Rodríguez, acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad durante la dictadura, realice el Cruce de los Andes, una actividad que el ex militar lleva adelante todos los años, en la que encabeza a un grupo de turistas que replican el viaje a lomo de mula que realizó el general José de San Martín.

El permiso ante el magistrado solicitado por Rodríguez, se debe a que el ex jefe del Batallón 121 de Inteligencia durante la dictadura está acusado en un expediente que tramita en ese tribunal del secuestro y homicidio de los militantes peronistas Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, ocurrido el 14 de mayo de 1983.

“Mientras la Cámara Federal ordenó que Víctor Chuly Rodríguez sea procesado y detenido, Villafuerte Ruzo no sólo desobedece a sus superiores manteniendo en libertad al represor, sino que lo autoriza una vez más para que haga la farsa del Cruce de los Andes”, se quejaron desde HIJOS Rosario este miércoles al recibir la notificación en la que se dio a conocer la autorización de Villafuerte Ruzo. La agrupación representa legalmente a la familia de Osvaldo Cambiaso, una de las víctimas por las que Rodríguez está acusado de secuestro, torturas y homicidio.

De acuerdo un comunicado difundido este miércoles por la organización de derechos humanos, por esos asesinatos, los últimos cometido en el marco del terrorismo de Estado, desde el 23 de febrero de este año comenzará un juicio oral y público contra nueve integrantes del Batallón 121 procesados por el secuestro y homicidio de los militantes del peronismo revolucionario en ese momento enrolados en la agrupación justicialista Intransigencia y Movilización. “Pero quien por aquellos años era el jefe del destacamento militar que dirigió el operativo, Víctor Rodríguez, no estará en el banquillo de los acusados gracias una «falta de mérito» dictada por Villafuerte Ruzo”, indicó el texto de la agrupación. La medida judicial, según denunciaron desde HIJOS, “fue revisada en dos oportunidades por la Cámara Federal de Rosario, que ordenó el procesamiento y detención de Rodríguez, pese a lo cual el juez mantiene su postura”.

Para la agrupación HIJOS “no hay ninguna razón judicial para entender la conducta del magistrado nicoleño”. “Sólo una amistad profunda o una comunión de intereses inconfesables entre el juez y el represor, pueden explicar que toda su patota esté lista para ser juzgada el próximo 23 de febrero y Rodríguez, el jefe del Batallón 121 de ese entonces, no esté sentado en el banquillo de los acusados”, apuntaron.

“Es una vergüenza para la justicia y una afrenta para la historia argentina, que en vez de estar juzgando a este represor que integró la más sangrienta dictadura, responsable además de la puesta de rodillas de nuestro país ante las potencias internacionales y de la instauración de un modelo económico colonial que destruyó nuestra industria, tengamos en cambio que asistir a esta parodia de Cruce de los Andes que realiza cada año Rodríguez, que desvirtúa la epopeya latinoamericana del general San Martín”, señaló por último el comunicado de HIJOS.

El próximo 23 de febrero, el Tribunal Oral Federal 2 de Rosario comenzará el juicio por el secuestro, torturas y asesinato de los militantes peronistas Eduardo Pereyra Rossi y Osvaldo Cambiaso, perpetrado en mayo de 1983.

Estarán en el banquillo de los acusados el ex dictador Reynaldo Bignone; el ex comisario Luis Patti; el suboficial de la policía bonaerense, Juan Amadeo Spataro; y los integrantes del Destacamento de Inteligencia 121, Pascual Guerrieri, Luis Muñoz, Juan Andrés Cabrera, Ariel Zenón Porra, Walter Pagano, Carlos Sfulcini y Antonio López.

El 14 de mayo de 1983, cuando la dictadura se retiraba, un grupo de tareas del Batallón 121 del Ejército secuestró a Cambiaso y Pereyra Rossi en el bar Magnum de Córdoba y Ovidio Lagos, a la vista de todo el mundo. Dos días después, los cuerpos de ambos aparecieron en la localidad bonaerense de Lima, con claros signos de tortura, pero un comunicado oficial aseguraba que todo había sido consecuencia de un “enfrentamiento”.

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