viernes, 16 de enero de 2015

Italia busca nuevo presidente

ANSA

El nombre del que podría ser el sucesor de Giorgio Napolitano a la presidencia de Italia sigue envuelto en el misterio, al cabo de una jornada en la que el tema acaparó las maniobras políticas de diferentes partidos, y de sus corrientes internas.

Los medios locales hablan de hasta cuarenta posibles candidatos que podrían aspirar al importante cargo.

"Si hay muchos nombres quiere decir que por el momento no hay ninguno", coinciden numerosos analistas.

Sin embargo, algunos comienzan a sonar con más fuerza que otros, pese a que para la primera votación en el Parlamento (el 29 de enero) aún falta mucho. Al voto participan 1009 'grandes electores' (entre diputados, senadores y 58 representantes de las regiones del país). Según varios medios, en la carrera nacia el 'Quirinale' -sede de la presidencia- en 'pole position' está Walter Veltroni, ex alcalde de Roma, ex vice-premier y ex número uno del Partido Democrático, el mayor del país liderado por el primer ministro Matteo Renzi. En la larga lista figuran economistas, políticos, ministros: se habla por ejemplo de Ignazio Visco, presidente del Banco Central, del ex juez constitucional Sergio Mattarella, del alcalde de Turín, Piero Fassino, el ex presidente de la Cámara di diputados, Luciano Violante, la presidente de la Comisión asuntos constitucionales de la Cámara, Anna Finocchiaro. Según muchos italianos, el perfil ideal para el importante cargo lo tiene Romano Prodi, ex premier y ex presidente de la Comisión Europea. Católico, fundador de la alianza de centroizquierda del 'Olivo', Prodi cuenta con la experiencia y con los contactos internacionales necesarios para la jefatura del Estado.

El problema para esta candidatura es la oposición de Silvio Berlusconi, el archirival de Prodi desde hace años. Pese a que no tiene la fuerza de hace un tiempo dentro del centroderecha, el magnate será seguramente un hombre clave en la decisión.

Según afirman algunos medios, Prodi tampoco contaría con el respaldo del mismo Renzi. Todo parece estar entonces en fojas cero.

Ni el centroderecha ni el PD tienen por otra parte una posición compacta en vistas de la elección, hecho que confirma por otro lado la gran fragmentación en la que vive desde hace tiempo el panorama político italiano.

Renzi se enfrenta por ejemplo dentro del PD a una aguerrida minoría contra el llamado 'pacto de Nazareno' existente desde hace tiempo entre el mismo premier y Berlusconi, acuerdo que abarca diferentes reformas claves para el país, a partir de la ley electoral.

Tanto por su rol como por el peso del PD el joven premier -Renzi acaba de cumplir 40 años- tendrá un rol central en la elección.

En una fase tan delicada, el jefe del gobierno no muestra sus cartas y, mucho menos, habla de nombres.

Para comprender el 'identikit' del sucesor de Napolitano habrá que esperar a mañana, cuando tendrá lugar la primera reunión de la dirección del PD que se ocupará del tema.

Renzi intentará juntar a su partido alrededor de un nombre -o de un grupo muy restringido de candidatos- para evitar lo ocurrido en el 2013, cuando Romano Prodi parecía estar cerca de la presidencia pero terminó hundido por el voto contrario en la elección de 101 parlamentarios: todos del PD, hecho considerado unánimemente un papelón.

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