lunes, 12 de enero de 2015

Jefes de Estado que han coartado la libertad de expresión, con ‘Charlie Hebdo’

Roger Suso (LA DIRECTA - LA MAREA )

Ramon Espadaler, el conseller democristiano de Interior de la Generalitat de Catalunya, coincidió ayer en París con los responsables de Interior de los países europeos, así como de EEUU, el coordinador antiterrorista de la Unión Europea y el comisario europeo de Asuntos de Interior. Sin embargo, él no participó de las reuniones de la cumbre programada este domingo de urgencia tras el atentado contra Charlie Hebdo y el secuestro del supermercado kosher en París. Lo hizo otro catalán, el ministro español Jorge Fernández Díaz, que como los ministros presentes, aboga por el establecimiento de controles fronterizos, aunque esto rompa frontalmente con el convenio de Schengen.

La capital francesa fue este domingo el escenario de una histórica marcha sin precedentes “en defensa de los valores democráticos y la libertad”. En medio de unas excepcionales medidas de seguridad, medio centenar de jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, los principales dirigentes políticos del país y destacados representantes de las comunidades religiosas encabezaron “la gran marcha republicana” convocada contra el “terrorismo yihadista” y la libertad de expresión.

Espadaler, un gestor político que en su ejercicio, contradiciendo el lema de la convocatoria republicana, ha justificado que los antidisturbios comiesen en la sede de los Caballeros Legionarios porque “pagaron la consumición”, que ha tachado a las habitantes de la Kasa de la Muntanya de “terroristas anarquistas” o ha mirado hacia otro lado cuando los Mossos intentaron entrar en la redacción de la Directa y rompieron el cristal de la puerta que hirió a una persona por el impacto de los cristales, compartió pancarta con otros personajes de opaca y dudosa defensa de las libertades civiles y políticas. Uno es el ya citado ministro Fernández Díaz, que ha recortado el derecho a la protesta a través de la Ley Mordaza y legalizado las devoluciones en caliente en Ceuta y Melilla.

En la lista de “nuevos amigos de Charlie Hebdo“, más allá del Storyfy de Daniel Wickham, se encuentran Angela Merkel, David Cameron, Matteo Renzi, Klaus Iohannis, Petró Poroshenko -Anoche, la sede del diario pro-ruso Slavyanka en Járkov fue atacada con artefactos incendiarios y pintadas neonazis y amenazantes-, Pedro Passos Coehlo o Sergei Lavrov. También, el presidente catalán Artur Mas, el asesor del cual, Josep Maria Via, tuvo que ser indemnizado con 10.000 euros tras una condena a la revista Café amb Llet, tras una demanda de Vía, cuando ésta había publicado los casos de corrupción que afectan a los políticos convergentes Ramón Bagó, Carlos Manté y Xavier Crespo, así como la opacidad en la gestión de otros responsables del Consorcio Sanitario del Alt Maresme y la Selva, como la gerente de los hospitales de Blanes y Calella, la alcaldesa de Calella, Montserrat Candini (CiU), o el alcalde de Blanes, Josep Marigó (PSC).

Mariano Rajoy, que cuando era ministro en el Ejecutivo de José María Aznar firmó el cierre de los diarios Egunkaria y Egin en un intento criminalizador de la izquierda abertzale y que recientemente y coincidiendo con los atentados en París, su gobierno ha guardado el silencio más frío en relación a la imputación del humorista Facu Díaz por una parodia sobre el PP, también ha estado en París. Adicionalmente, el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, que cuando era primer ministro de Luxemburgo creó las estructuras adecuadas para la evasión fiscal y el daño común capitalista de Ikea, Apple y 300 empresas más y estuvo implicado en el caso Bommeleeër, la trama ultraderechista de terrorismo de Estado Gladio en Luxemburgo. Juncker estuvo en la cabecera de la marcha.

Políticos que han gobernado o gobiernan con la ultraderecha

El primer ministro holandés Mark Rutte también estuvo presente en París. En las elecciones de 2010, el Partido de la Libertad del populista ultraderechista e islamófobo Geert Wilders, imputado hace pocas semanas por haber pedido “limpiar el país de marroquíes”, arrasó, convirtiéndose en la tercera fuerza política con el 15’4% y 24 diputados apoyando, después de 127 días de negociaciones, al gobierno en minoría de Mark Rutte a cambio de mano dura en materia de inmigración. Sin embargo, Wilders retiró en 2012 el apoyo a la coalición de Rutte partidaria del ajuste presupuestario del 3% de déficit impuesto por la UE, los recortes sociales y la subida de la edad de jubilación. El gobierno cayó, pero Rutte volvió a formar gobierno en los siguientes comicios.

El actual primer ministro griego Antonis Samarás entró en 2009 en el gobierno después de la caída del Pasok de Georgios Papandreou, y lo hizo en el gobierno tecnócrata de Lukas Papademos, un gobierno de unidad nacional entre el Pasok, el partido conservador nueva Democracia -su partido- y el partido ultraderechista Concentración Popular Ortodoxa (LAOS), para aplicar los duros recortes asociados al segundo rescate financiero del país y, después, convocar elecciones anticipadas. Años después, y con la amenaza electoral del partido neonazi Amanecer Dorado a su derecha, Samarás decidió, en 2012, lanzarse a la caza del migrante sin papeles en un intento de ganarle espacio a Amanecer Dorado con mensajes de “defensa del orden público frente al crimen y la inmigración ilegal” y puso en marcha la Operación Zeus Xenios. Se trató de un dispositivo policial basado en redadas masivas en los barrios populares de las ciudades para detener a personas indocumentadas, basándose simplemente en “su apariencia física” para expulsarlas del país. En la operación se detuvo a unas 6.000 personas y presentaron cargos contra 1.600 por entrada ilegal en Grecia, que seguidamente fueron deportadas a sus países de origen después de pasar por campamentos improvisados. Ayer se manifestó por la libertad.

Espadaler también compartió espacio con Boiko Borísov y Laimdota Straujuma. Borisov es el primer ministro de Bulgaria por el partido liberal-conservador y populista Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), un partido manchado de corrupción y que gobierna el país con el apoyo del Frente Patriótico, una formación formada por rebotados y escindidos del partido ultraderechista, anti rumanos, anti turcos y neofascista Ataka y los herederos ultranacionalistas de la Organización Revolucionaria Interior Macedonia-Movimiento Nacional Búlgaro. Borisov, en 2013, durante las masivas protestas ciudadanas contra el monopolio industrial en el sector energético y el incremento de las facturas de la electricidad y el agua, ordenó a la policía cargar contra los periodistas que cubrían las protestas.

Straujuma, por su parte, es la primera ministra de Letonia, líder de la formación liberal-conservadora Unidad, el principal partido de la coalición, que absorbió en sus filas al Partido Reformista de Zatlers, y reeditó la coalición con la Unión de verdes y Granjeros, y el partido ultraderechista y ultranacionalista Alianza Nacional-Todo por Letonia (NA). NA es un partido estrechamente vinculado a los viejos colaboracionistas nazis de Letonia, conectado a los veteranos y legionarios de las Waffen-SS que organizan anualmente marchas en memoria por el centro de Riga. Es también un partido anti izquierda y también racista, ya que considera a la comunidad rusa del país como “inferior, y extranjera en Letonia”. La formación tiene conexiones con grupos neonazis militantes como el Centro Gustavs Celmins, que usan como escuadrones de choque.

Políticos que coartan a la prensa

El semanario polaco Wprost publicó en verano una grabación de audio con una comprometedora conversación entre el ministro de Interior Bart?omiej Sienkiewicz y el gobernador del Banco Central de Polonia, Marek Belka. En ella, Belka hablaba de medidas desde el Banco Central para favorecer al ejecutivo en las próximas elecciones. Días después de la filtración, la policía irrumpió en la redacción de Wprost en búsqueda de información y fuentes, exigiendo a las periodistas revelar sus fuentes. Ayer, la premier de Polonia, Ewa Kopaszi, se manifestó en París por la libertad de prensa.

Hungría se ha convertido un Estado nuevo de sesgo autocrático construido alrededor del primer ministro Viktor Orbán y su partido, el conservador Fidesz. La flamante Ley Fundamental fue aprobada gracias a la mayoría de dos tercios que desde 2010 el Fidesz tiene el parlamento. El texto ha redibujado las circunscripciones electorales en beneficio del Fidesz. Lo más destacado, sin embargo, es la restricción draconiana de las libertades básicas, la violación de la separación de poderes, la autorización al primer ministro para gobernar con decretos-ley, el aumento del control gubernamental sobre el Banco Central y el amordazamiento de los medios de comunicación. Orbán desfiló por París.

Irlanda es un país en el que la blasfemia está perseguida como “ofensa” con multas de hasta 25.000 euros. La ley contradice la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. El primer ministro conservador irlandés, Enda Kenny, también estuvo presente en la marcha parisina “de la libertad de expresión”. La revista Charlie Hebdo en Irlanda estaría en números rojos.

El primer ministro de Mali, Modibo Keita, presente en los Campos Elíseos, se ocupó personalmente de la expulsión de la periodista freelance francesa Dorothée Thiénot, que explicaba cómo el ejército maliense perpetraba abusos de los derechos humanos y matanzas indiscriminadas a supuestos terroristas y rebeldes tuaregs.

Dos de los más desconocidos y dos de los más escandalosos también estuvieron en el centro de la Isla de Francia: Ali Bongo, dictador de Gabón, apoyado por Francia en una dictadura familiar que inició su padre Omar en 1967. En 2003, Bongo clausuró tres diarios: Ezombolo, la Griffe y La Calotte por informar sobre la corrupción. Y Denis Sassou Nguesso, dictador del Congo-Brazzaville. Sassou Nguesso fue dictador del país entre 1979 y 1992. Francia, a sotto vocce, exigió elecciones para blanquear la dictadura y Sassou Nguesso las perdió quedando tercero. Entonces, desencadenó una guerra contra Pascal Lissouba, el candidato ganador. El conflicto armado dejó miles de muertos en ambos bandos y desde 1997 es presidente, coartando las libertades de prensa del país.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, es el jefe del gobierno que ha encarcelado a más periodistas del mundo. En diciembre pasado varios periodistas y trabajadores de los medios de comunicación fueron detenidos en una razia en Turquía contra la libertad de prensa, algunos de renombre como el redactor jefe del diario Zaman, Ekrem Dumanli, y el director de ediciones de la cadena de televisión Samanyolu, Hidayet Karaca. La situación de represión informativa es más grave que nunca en Turquía. Ya en marzo pasado, el ahora presidente Recep Tayyip Erdogan ordenó cerrar Twitter y YouTube. Ayer paseó por París.

Tras Turquía, el país que encarcela a más periodistas es Bahrein. El ministro de Asuntos Exteriores, Khalid bin Ahmed Al Khalifa, desfiló por París. La represión a la prensa es un hecho cotidiano en el pequeño emirato, que se esfuerza en reprimir cualquier reportaje crítico con la monarquía y que informa de las revueltas populares. Tres periodistas están en prisión y varios bloggers han sido perseguidos y golpeados. En Túnez, el blogger Yassine Ayari fue enviado a prisión por un tribunal militar “por difamar al ejército” en posts en Facebook. Ayer, el primer ministro Mehdi Joma estuvo en París. Como el embajador de Arabia Saudí en Francia, dos días después de la condena en su país del blogger Raif Badawai a 50 latigazos “por haber insultado al Islam”.

Egipto envió a Francia al ministro de Asuntos Exteriores y antiguo embajador en EEUU Sameh Shoukry, representante de un gobierno que ha condenado a prisión a tres periodistas de Al Jazeera “acusados de colaborar con los Hermanos Musulmanes”. Así, el corresponsal australiano Peter Greste, que había trabajado antes para la BBC, y el egipcio con nacionalidad canadiense Mohamed Fahmy, recibieron una pena de siete años de prisión. El egipcio Baher Mohamed fue sentenciado a 10 años, siete por los mismos cargos que sus compañeros y tres porque la fiscalía alegó que llevaba una bala cuando fue detenido.

La Argelia de Abdelaziz Buteflika es también un Estado caracterizado por la ausencia de pluralismo e independencia de su sistema mediático, donde existe mucha censura y autocensura. Además, los visados de prensa están restringidos geográfica, editorial y temporalmente. Las periodistas deben obtener autorizaciones especiales para moverse en según qué regiones. La prensa local tiene muchas dificultades para cubrir eventos sociales y varios periodistas, como Abdessami Abdelhai, fueron detenidos y agredidos mientras cubrían manifestaciones. Hipócritamente, envió al ministro de Asuntos Exteriores Ramtane Lamamra a la marcha solidaria con Charlie Hebdo.

El rey Abdulá de Jordania fue otro de los participantes. El año pasado, su gobierno sentenció in absentia a 15 años de prisión y a trabajos forzados al periodista palestino-jordano Mudar Zahran, quien ha escrito sobre las estrechas relaciones de Jordania con EEUU y la connivencia con Israel y el rol de la monarquía hachemita en repeler rebeliones populares.

Israel tampoco es un país que deje libertades en la prensa, sobre todo extranjera, cuando se trata de cubrir el conflicto armado con Palestina. La intimidación, expulsión e incluso la muerte, son frecuentes. Durante el año 2014, según datos de Reporteros Sin Fronteras, 66 periodistas fueron asesinados por el ejército israelí en el ejercicio de sus funciones, de los cuales 17 periodistas palestinos durante la ofensiva militar en Gaza el año pasado. Al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, tampoco le ha temblado el pulso para reprimir a aquellos periodistas palestinos que han criticado su gestión e informado de los casos de corrupción de su partido.

El Fiscal General de EE.UU., Eric Holder, es el responsable político de la coartada de libertades periodísticas en el país norteamericano. Durante las protestas del movimiento Occupy o contra la brutalidad policial y violencia racista en Ferguson fueron detenidos varios periodistas como Wesley Lowery, un reportero del The Washington Post, o Yasha Levine, de Pando Daily. Jens Stoltenberg es el Secretario General de la OTAN, una organización que todavía no ha sido procesada por perpetrar el bombardeo en 1999 en el edificio de la radiotelevisión serbia donde murieron 16 personas, entre periodistas y personal de la cadena RTS. Stoltenberg estaba en París “por la libertad de expresión”.

“Los nuevos amigos de Charlie Hebdo“, manifestó Bernard Holtrop, alias Willem, el caricaturista de Charlie Hebdo al diario holandés De Volkskrant, “me hacen vomitar”. “Nos hacen vomitar todas estas personas que de repente dicen que son nuestros amigos y encabezan la manifestación de París”.

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