martes, 20 de enero de 2015

La desigualdad crece y es una bomba de relojería

Carlos Elordi (ELDIARIO.es)

El modelo económico vigente ha generado una dinámica imparable si no se produce una reacción política que la frene, limita el crecimiento potencial de las economías y a medio plazo puede provocar graves tensiones sociales y la desestabilización del sistema

La desigualdad económica no solo crece en el mundo a medida que se avanza en la crisis, sino que se acelera en los países que inician su recuperación. Tres informes recientes confirman que el modelo económico vigente ha generado una dinámica imparable si no se produce una reacción política que la frene. Y que, según cada vez más expertos limita el crecimiento potencial de las economías y a medio plazo puede provocar graves tensiones sociales y la desestabilización del sistema.

"Las desigualdades deberían empujar a los dirigentes internacionales a hacer frente a los intereses particulares de los pesos pesados que obstaculizan un mundo más justo y más próspero", concluye el informe que la ONG Oxfam ha presentado este lunes, dos días antes de la apertura del tantas veces contestado Foro Mundial de Davos, en cuyo programa de debates figura de forma destacada el asunto de la desigualdad.

La revelación más llamativa del mismo es que al final de 2016, la riqueza acumulada del 1% de los habitantes del planeta, los más ricos, superará la del 99% de los demás. Es decir, que equivaldrá a más del 50 % de la riqueza total. En 2014 ha alcanzado el 48%. Cinco años antes, en 2009, era del 44%. Pocos índices registran crecimientos espectaculares como éste. Además, y según los datos de 2014, la casi totalidad del patrimonio que no es de los más ricos, esto es, el 52%, está en manos del 20% que está por debajo del nivel más alto. Con lo que al 80 % de la población mundial le queda únicamente el 5,5% de la riqueza.

"La amplitud de las desigualdades mundiales es simplemente vertiginosa", ha declarado Winnie Byanyima, directora general de Oxfam. Porque el informa precisa que entre 2010 y 2014 la fortuna de las 80 personas más ricas ha aumentado en 600.000 millones de dólares, mientras que la de la mitad más pobre de la población ha disminuido.

Por su parte, la OCDE ha publicado un informe que se refiere no a la riqueza, es decir, al patrimonio, sino a la renta, a los ingresos, de la población de los 34 países que son miembros de esa organización. Según ese estudio, los ingresos del 10% más rico de la población son 9,5 veces mayores que los del 10% más pobre. Hace 30 años la relación era de 7 a 1. Ese salto extraordinario sólo se explica porque los ricos se han enriquecido más, tanto en los años de crecimiento como durante los de la crisis, mientras que la renta de los más pobres no creció tanto como anteriormente durante los últimos periodos de crecimiento y decreció durante la crisis.

La OCDE utiliza el coeficiente de Gini para valorar las consecuencias económicas que tiene esa dinámica. El valor 0 de dicho coeficiente indica una situación de igualdad perfecta de rentas. El valor 1 refleja que toda la renta está en manos de un solo individuo. Dicho coeficiente era del 0,29 en los años 80 para los países de la OCDE, y del 0,32 en 2012. Según los autores del informe cada 3 centésimas de punto que sube el indicador, se pierden 0,25 puntos de crecimiento económico. Lo cual quiere decir que en los 25 años que contempla el estudio, el PIB de los países analizados podría haber crecido un 8,5% más si el índice de desigualdad no hubiera aumentado.

El tercer informe, realizado en este caso por la Reserva Federal y únicamente para los Estados Unidos, concluye que los ingresos del 10 % de los ciudadanos más ricos creció un 10 % entre 2010 y 2013, mientras que la de los estratos menos privilegiados un 8 %. La de los primeros fue de 397.500 dólares anuales, la de los segundos de solo 15.200. Y eso ocurre en el país que más claramente parece haberse encaminado por la senda de la recuperación económica, al menos entre los grandes. Lo que viene a indicar el informe de la Reserva Federal es que la velocidad de dicha recuperación es muy distinta para los ricos y para los que no lo son.

Y el motivo es que los ciudadanos que tienen acciones en la bolsa o patrimonio inmobiliario que pueden vender se han beneficiado mucho más que los otros del crecimiento económico que se viene registrando en los tres últimos años en Estados Unidos. En efecto, el índice bursátil Standard & Poor's ha subido un 47% durante ese periodo y el índice de precios inmobiliarios un 13,4 %, mientras que los salarios se han mantenido congelados y el mercado laboral sigue siendo muy frágil. Y si la tasa de paro ha bajado en Estados Unidos, también puede deberse a que muchos norteamericanos han renunciado a buscar empleo.

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