viernes, 30 de enero de 2015

La exclusión sanitaria vulnera el derecho a la vida

Irene Casado Sánchez (CCS)

El derecho a la salud significa que los gobiernos deben crear las condiciones que permitan a todas las personas vivir de la manera más saludable posible. Así lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su propia constitución. Sin embargo, miles de inmigrantes en situación irregular no pueden acceder a la salud pública en España. Los recortes y una política impregnada de desigualdad limitan un derecho universal: la salud.

Casi un millón de personas han perdido su tarjeta sanitaria en España desde 2012. El gobierno puso en marcha “un paquete de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones”, recuerda Amnistía Internacional (AI). Sin embargo, la nueva política se ha traducido en “una violación de los derechos humanos, por limitar el derecho a la salud que podría afectar al derecho a la vida de algunos de los colectivos más vulnerables de la sociedad”.

Desde la entrada en vigor de la reforma de la salud pública, las personas sin tarjeta sanitaria sólo son atendidas si se trata de menores, solicitantes de protección internacional, víctimas de trata de seres humanos en periodo de restablecimiento, casos de urgencias, supuestos de embarazo, parto y postparto. Lo que deja fuera del sistema de atención gratuita a enfermos crónicos. Aquellos que padecen cáncer o diabetes no son tratados ni atendidos.

“Se trata de una medida regresiva y discriminatoria”, apunta AI. Cientos de organizaciones se han sumado a esta denuncia y han pedido la retirada del Real Decreto. Sin embargo, “el Gobierno ha hecho caso omiso […] Las autoridades españolas han seguido implementando la reforma y han continuado adoptando normas que profundizan aún más la exclusión sanitaria”.

La “austeridad” y el racismo que impregnan el sistema sanitario español tienen consecuencias. Alpha Pam, inmigrante senegalés de 28 años sin tarjeta sanitaria, falleció de tuberculosis el 21 de abril de 2013. Poco importo que “el tratamiento gratuito de su enfermedad se encontrara contemplado en los criterios generales sobre asistencia sanitaria a personas migrantes”, recalca AI. Según relata la organización, a Alpha Pam le diagnosticaron bronquitis en el Hospital de Inca, en las Islas Baleares. No se le realizó ninguna radiografía ni se decidió su ingreso en el hospital. El centro de salud se negó a llevar a cabo cualquier prueba diagnóstica hasta en tres ocasiones y fue advertido de que, como inmigrante, estaba obligado a pagar su visita al médico.

Alpha Pam murió por no recibir el tratamiento y la atención necesarias. Por una política que viola los derechos humanos y pone en peligro la vida de miles de personas. Según la OMS, “los problemas de salud suelen afectar en una proporción más alta a los grupos vulnerables y marginados de la sociedad”. La política sanitaria española ha demostrado contribuir a la degradación de uno de los colectivos más débiles: los inmigrantes.

El derecho a la salud es uno de los pilares del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Naciones Unidas (ONU). Así, en el año 2000 se adoptó una Observación General para proteger este derecho. “Disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad”, son los puntos cardinales decretados para proteger el derecho a la salud.

“Los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a todos”, remarca el documento. “No discriminación, accesibilidad física, accesibilidad económica y acceso a la información”, son las cuatro dimensiones que garantizan el acceso a la salud. Sin embargo, España, miembro de la ONU y parte de este pacto internacional, viola de manera sistemática cada uno de estos principios. Por este motivo, Amnistía Internacional, colectivos de la sociedad civil, asociaciones de inmigrantes y refugiados, exigen al Gobierno la reforma inmediata del sistema de salud pública. Una verdadera reforma que asegure el carácter universal del derecho a la salud. Respete, proteja y cumpla un bien imprescindible como es la vida.

Irene Casado Sánchez es periodista.

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