lunes, 19 de enero de 2015

Los muertos que no importan: No todos somos Nigeria

Pablo Bilsky (EL ESLABÓN - REDACCIÓN ROSARIO)

“Soy Baga” apareció en las redes sociales junto a “Soy Charlie”. Se refiere a la matanza perpetrada en esa localidad ubicada al noreste del país africano, donde murieron unas dos mil personas. Los medios hegemónicos y los gobiernos de las potencias dejaron claro que para ellos hay víctimas de primera y de segunda.

Más de dos mil muertos en una semana, entre el 3 y el 10 de enero. Por lo menos un pueblo fue arrasado, por entero, sus habitantes masacrados y sus casas quemadas. Y luego, en un doble atentado en un mercado, fueron utilizadas niñas menores de edad para llevar bombas adheridas al cuerpo, acaso sin saberlo o bajo amenazas. Estas atrocidades fueron cometidas por el grupo terrorista Boko Haram, que inició sus acciones para imponer un Estado islamista hace seis años y que sólo en 2014 asesinó a más de 10 mil personas. Estas atrocidades y muertes sucedieron en Nigeria y no merecieron el mismo grado de repudio ni movilización por parte de los mandatarios del mundo ni los medios hegemónicos, si se lo compara con la reacción ante los atentados de París. Las clases dominantes de Europa y los Estados Unidos siguen considerando a África un rincón olvidable del mundo, donde la vida no vale nada y donde está naturalizada la violencia y la muerte de seres humanos.

África, su presencia, su historia, su situación, sirve de espejo para evaluar y poner en contexto todo lo que se dice con relación a la libertad, la paz, la democracia y la lucha contra el terrorismo en Europa y los Estados Unidos. África desenmascara a Europa y los Estados Unidos, los desnuda, denuncia sus hipocresías, su falta de autoridad moral para alzar la voz a favor de valores que en la práctica ignoran. Entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 las potencias coloniales europeas se dividieron el continente africano, como elegantes y civilizadas aves de rapiña. Y allí siguen, volando en círculos mientras graznan “democracia”, “libertad”.

Detrás del encantador desarrollo de la cultura europea se esconden los sanguinarios horrores del colonialismo perpetrados en África por las naciones “civilizadas”. Los campos de concentración fueron un invento británico durante la caranchesca guerra contra los holandeses para disputarse el sur del continente. Los alemanes empezaron a experimentar con humanos vivos también en África. Y los belgas asesinaron entre cinco y diez millones de personas en el Congo, un enorme genocidio con poca prensa.

África es hoy el continente más pobre y subdesarrollado. Las cifras que arrojan las estadísticas resultan devastadoras: analfabetismo, mortalidad infantil, y falta de servicios básicos contrastan con la enorme potencialidad de recursos naturales que la convirtió en un apreciado botín para las potencias. Las naciones europeas se beneficiaron durante años con el tráfico de esclavos provenientes de África, y con el saqueo de todos sus recursos naturales. Al igual que América, el continente africano ocupó un papel importante en el desarrollo del capitalismo. A partir del saqueo de esos dos continentes se produjo la acumulación originaria de capital que está en el origen del sistema capitalista mundial.

Por eso, los discursos hegemónicos consideran que la muerte de africanos no resulta tan escandalosa ni repudiable. El 10 de enero, al menos 20 personas murieron y otras 18 resultaron heridas en un ataque suicida con bombas perpetrado en un popular mercado de la localidad nigeriana de Maiduguri, en el estado norteño de Borno. “Hay 20 muertos y 18 heridos, incluyendo la suicida que detonó el explosivo”, informó el portavoz de la Policía de Borno, Gideon Jibrin, citado por el diario nigeriano PM News. El mercado se ha convertido en un objetivo de los terroristas, ya que el pasado 1 de diciembre de 2014 dos mujeres fueron utilizadas para detonar bombas y causaron al menos diez muertos en ese mismo lugar.

Una semana antes que la masacre de Maiduguri, el mismo grupo terrorista perpetró, a partir del 3 de enero y a lo largo de varios días, una masacre en los alrededores de Baga, en el noreste de Nigeria, según informó Amnistía Internacional (AI) rompiendo con la falta de información sobre el tema.

AI informó que hay reportes de que la cifra de fallecimientos podría ser hasta de dos mil. “Parece que el ataque contra la ciudad de Baga y localidades anexas podría ser el acto más letal en el catálogo de ataques cada vez más despreciables”, señaló la organización, según aseguró el portal del medio español ABC.

“La ciudad ha sido completamente arrasada. Se trataría de una sangrienta y perturbadora escalada de las masacres del grupo contra la población”, expresa el investigador de AI Daniel Eyre. Los sobrevivientes del ataque han descrito los días de violencia donde las personas fueron masacradas “como insectos”.

“No puede haber víctimas de clase A y clase B. Espero que también aquí se dé vida a una gran manifestación unitaria, hay que marchar por nuestros dos mil muertos”, dijo el arzobispo de Jos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, Ignatius Ayau Kaigama, en entrevista con el diario italiano La Stampa. El arzobispo aseguró que la comunidad internacional debería hacer más: “No sólo limitarse a proclamas y condenas verbales, sino hacer lo posible por poner a nuestras autoridades en condiciones de rechazar este fenómeno”, señaló.

Consultado sobre la manifestación de París, dijo que “hace falta la misma determinación. Allí se consumó una tragedia, así como ocurre casi cada día entre nosotros, pero la sensibilidad y la atención son distintas. Nosotros tenemos cada día bombas y ataques, como las de la niña suicida, pero me parece que la movilización es bastante reducida”. Además el arzobispo pidió “la intervención de la comunidad internacional, de la ONU, para hallar una solución al drama nigeriano. Sobre todo comprender quién está detrás de Boko Haram”.

En una nota firmada por el periodista Christopher Torchia de la agencia de noticias estadounidense The Associated Press (AP) se hace eje también sobre el distinto tratamiento concedido a los atentados en Nigeria, comparados con los de París. “El presidente de Nigeria fue uno de los líderes mundiales que condenaron los ataques de la semana pasada de extremistas islámicos contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo, pero no ha dicho nada sobre la carnicería de civiles perpetrada por milicianos en su propio país”, señala Torchia.

“Algunos comentaristas criticaron la reticencia del presidente Goodluck Jonathan a hablar del tema y el que no haya una reacción internacional comparable a la de los ataques en Francia. El slogan Soy Baga, alusivo al Soy Charlie, que se ha popularizado en todo el mundo, está circulando en las redes sociales”, señala la nota de AP.

“La solidaridad mundial y la desafiante concentración en París que atrajo a líderes de todo el mundo tras las acciones en que fallecieron 17 personas en Francia hicieron pasar a un segundo plano la matanza de probablemente dos mil personas en Baga, ciudad del nordeste de Nigeria, cerca de Chad”, se asegura en la nota, en la que también se hace referencia a que el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, que busca la reelección dentro de seis meses, expresó de inmediato su solidaridad con Francia pero no realizó pronunciamientos contundentes con relación a la matanza de Baga. “Ese ataque comenzó el 3 de enero y es otro episodio sangriento en un conflicto turbio y costoso, en el que escasea la información, la insurgencia es vista a menudo como un problema local y la violencia es rutinaria”, concluye Torchia.

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