lunes, 5 de enero de 2015

Los trabajadores denuncian la mala gestión del presupuesto del Hospital Posadas

LA RETAGUARDIA

Hace tiempo que las cosas no están bien en el Hospital Posadas. La muerte del camillero Emanuel García mientras intentaba evitar el suicidio de un paciente psiquiátrico en la terraza del nosocomio, fue una fuerte muestra de una situación que ha ido deteriorándose con el correr de los años. Así como antes no llegaba dinero, hoy se cuenta con un presupuesto que no se ve reflejado en la gestión de este hospital central que es una referencia en el oeste del conurbano bonaerense. Dialogamos con un paciente, Gastón Kuttnick, y una técnica, Karina Galván, durante la radio abierta que se realizó en el marco de un paro de 48 horas que llevaron adelante los trabajadores del hospital.

Para Gaston Kuttnick, el Hospital Posadas significa mucho desde lo personal. Varios integrantes de su familia fueron atendidos a lo largo de estos años: “mi hermano que tiene 32 años fue salvado cuando tenía un año; mi mamá tuvo un accidente y la salvaron acá, en ese momento que no fue hace tanto tiempo, habrá sido hace unos 5, 6 años, recuerdo que no había diclofenac, algo básico..., ¿cómo en un hospital público del tamaño y siendo un hospital central no va a haber diclofenac? Después me tocó el caso más grave que demuestra que el deterioro es cada vez mayor. Traje a mi padre que tiene cáncer y ahí tuve que padecer el estado actual del hospital; no pudo ser atendido porque en ese momento no había quirófano y él necesitaba una operación. Después de mucho pelear recién logré la atención de mi padre en otro hospital público. Que un paciente oncológico no tenga un quirófano para atenderse demuestra la desidia y la falta de planificación, ya que tranquilamente, si hay que reparar un quirófano, se puede poner otro de emergencia.”, expresó Kuttnick quien se acercó, como muchos vecinos y pacientes habituales a la radio abierta que realizaron el lunes 29 de diciembre los trabajadores del Hospital Posadas.

La muerte de Emanuel como síntoma

Allí se pudo escuchar la voz de Ana María García, la mamá de Emanuel, un camillero de 34 años que en noviembre pasado subió hasta la terraza del edificio ubicado en El Palomar para intentar salvar a un paciente psiquiátrico que quería suicidarse. En medio del forcejeo, los dos cayeron al vacío y fallecieron.

Al respecto, Kuttnick afirmó: “lo que se vive acá es que un paciente psiquiátrico y un trabajador terminan muriendo producto de una situación que tiene que ver con las políticas que vienen desde hace muchos años de favorecer a la salud privada. Estamos muy cerquita de Ramos Mejía donde se está construyendo un tremendo centro médico de Galeno, donde la Iglesia Católica tiene (la Casa Hospital) San Juan de Dios que también factura millones, mientras tanto los trabajadores que hacen los peores trabajo, los que están en negro, los que tienen que venir acá son los que pasan esto de no tener alcohol en gel, cuestiones de las más básicas”.

Una farmacia sin medicamentos

La Retaguardia también dialogó con Karina Galván. Ella es técnica de la farmacia del Hospital. Sus palabras dieron cuenta de la angustia que tiene como trabajadora del lugar por todo lo que no pueden brindarle cotidianamente a los pacientes, tanto ambulatorios como internados.

“Debido a la nueva construcción que se está realizando en el Hospital, que va a ser de alta complejidad, en el mes de agosto se obligó a mudar al servicio (de farmacia) que si bien no estábamos en las mejores condiciones, podíamos ofrecer el 60, 70% de la medicación que estábamos habilitados para hacer la producción. Hoy, el día a día se hace difícil porque desmantelaron todo el servicio, no volvieron a instalar las maquinarias, no tenemos las condiciones mínimas para poder elaborar la medicación que era habitual del hospital”, denunció Galván.

Cuando la técnica habla de la producción que habitualmente realizaban, se refiere – por ejemplo – a los 25 kilos de alcohol en gel que con solo 17 litros de alcohol elaboraban en 20 minutos. Sin embargo, el hospital no cuenta con alcohol en gel desde hace más de dos meses. “El hospital tiene gel de ecografía para el diagnóstico por imágenes, para hacer las ecografías –agregó Galván–; hay infinidad de medicación que si bien no es muy costosa, sí es importante que la pueda proveer el hospital. Hoy no tenemos medicación básica para oncología como el reliveran, no tenemos ibuprofeno para la parte de pediatría, o enalapril para cardiología. Nosotros también teníamos la fábrica de comprimidos, teníamos la máquina compresora, pero ahora no podemos hacer ninguna partida de nada, éramos proveedores de medicación analgésica, antiinflamatoria, diurética, de psicofármacos, todo eso se perdió. Es tristísimo porque hemos tenido épocas donde nosotros contábamos con más de 120 productos que podíamos proveer al paciente, hoy me alcanzan los dedos de las manos para contar lo que podemos realizar y en condiciones que son pésimas. Creo que hubo un antes y un después del inicio de la construcción nueva del hospital”.

Además, según asegura Galván, no todos los productos que dejaron de fabricarse en el hospital, son remplazados por compras realizadas fuera de la institución.

Las obras

Según indica un parte de prensa del gobierno nacional, las nuevas obras en el Hospital Posadas abarcan 24.000 metros cuadrados y demandaron una inversión superior a los 400 millones de pesos. A principios de noviembre informaban que ya se habían finalizado y entregado los trabajos realizados en las áreas de Consultorios Externos, aulas de capacitación médica y administrativas, y que se habían entregado 12 quirófanos y una sala de recuperación. Datos que no se condicen con la realidad que describen pacientes y trabajadores.

Incluso las autoridades del nosocomio han criticado a sus profesionales por las reiteradas protestas y por ir en contra de lo que consideran “una gestión a futuro”. Al respecto, Galvan señaló: “una vez en una asamblea, cuando pedíamos por las condiciones en las que estábamos trabajando, recuerdo muy bien unas palabras del doctor Campos cuando dijo ‘pero, a ustedes como trabajadores quién los entiende, no les gusta proyectarse a futuro, porque esto es una proyección al futuro, es para beneficiar al paciente, para beneficiar la parte de atención asistencial a la provincia’. Nosotros no vamos en contra de una gestión a futuro, de esta infraestructura con la vista de la alta complejidad; pero, de lo que sí estamos en contra y creo que no soy yo sola, sino la mayoría de los trabajadores, es de lo que se pierde en lo asistencial, porque ellos por proyectar la alta complejidad, le quitaron gestión a lo asistencial. Estamos precarizados pero no solamente por el sistema de contratación, ni la lucha por el pase a planta, hoy por hoy el problema que más nos está avasallando es que estamos tan desabastecidos que ya no podemos brindar nada de lo que la gente estaba acostumbrada, y cómo será el buen paciente que llega al hospital o cómo será la atención en los otros centros asistenciales que no se animan a reclamar”.

El presupuesto

En este punto, Karina Galván hizo una aclaración importante: “por ahí los vecinos o el paciente creen que lo que no tenemos es porque no hay presupuesto; hace diez años eso era verdad, era nuestra realidad, no teníamos presupuesto por eso no había para los insumos; hoy el problema es cómo se gestiona cuando el presupuesto llega al hospital. Y es parte también de la política diaria de la institución, porque tal vez si viene alguien y quiere corroborar si hay alcohol, va al tercer piso y va a las oficinas correspondientes, quizás le muestren carpetas de compras de alcohol pero el alcohol nunca ingresó, entonces cuando se quiere corroborar cómo se está manejando la gestión, tal vez ellos tienen libros, tienen registros de que está gestionando bien, lo que nos falta acá si bien se otorga el presupuesto, es que alguien tenga la autoridad de un control de gestión, si no hay control de gestión toda la vida se van a robar lo que venga para la salud”.

A su vez, Galván remarcó la resistencia de los trabajadores del Hospital ante esta difícil situación que atraviesan, aunque aclaró que se están agotando las vías: “no somos cuatro o cinco gatos locos que se quejan de todo, además lo que le pasó a mi compañero Emanuel (García) no fue casual, esto se veía venir y siempre lo que creamos acá es la resistencia a las condiciones, a la precariedad, al maltrato, a la falta de insumos, pero es como que ahora se están agotando las vías de resistencia y ya empezó a llegar al paciente, y ahí sí que se va a tornar en algo grave porque ya no es la resistencia del cuerpo de cada uno de nosotros, de la mente o de las decisiones de cada uno de nosotros, porque tenemos compañeros que deciden no hacer y tienen toda la autoridad de decidir no hacer, y también estamos lo que decidimos seguir adelante con lo poco que tampoco es bueno ni para nosotros, ni para los pacientes. Y que quede claro que se puede estar mejor porque no es problema de dinero, es problema de gestión”.

Además, Galvan explicó que su descripción sobre la actualidad del Hospital Posadas parte del servicio de farmacia en el que ella trabaja y que las otras áreas también tienen “un montón de problemáticas inclusive más complejas y comprometidas”. Esto demuestra que - al menos por ahora - las obras de construcción y equipamiento del nosocomio que presenta y realiza el Ejecutivo nacional no se condicen con las necesidades de quienes trabajan y se atienden todos los días allí.

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