viernes, 30 de enero de 2015

Luego de la muerte del fiscal Nisman: Breves y provisorias notas sobre la crisis política en curso

Eduardo Lucita (LA ARENA)

La muerte del fiscal Nisman, cargada de sospechas, ha instalado nuevos elementos de crisis política en el país, en el marco de un mundo conmocionado por el atentado en París.

La muerte del fiscal federal Alberto Nisman luego de su denuncia penal contra la presidenta Cristina Fernández, su ministro de Relaciones Exteriores, Eduardo Timerman,y otras personas por encubrimiento, ha instalado nuevos y fuertes elementos de crisis política cuando la conmoción mundial por el atentado en París permanece aún y la cuenta regresiva a octubre 2015 ya ha comenzado.

Nota: Cada dato nuevo que se conoce agrega confusión e incertidumbre así que no me sumaré a la discusión si suicidio o asesinato, tampoco sobre el valor de las escuchas o sobre el cerrajero, la puerta de servicio y tantas otras cuestiones. Respecto a los hechos concretos solo diré: que la actuación del fiscal Nisman ya estaba fuertemente cuestionada, incluso por miembros de la comunidad judía, esto no implica desentenderme de lo que significa su muerte. 2) La denuncia judicial parece ser muy inconsistente y estar muy floja de papeles. 3) Los acontecimientos de estos días han puesto a la opinión pública cara a cara con los servicios de inteligencia.

1- La situación planteada luego de la sospechosa muerte del fiscal -muerte que semeja un mensaje mafioso- es de una gravedad tal que según como se resuelva puede alterar todos los equilibrios políticos existentes a la fecha. En otros tiempos esto se resolvería con un golpe de Estado o tal vez un autogolpe. Hoy no hay espacio para nada de esto, su resolución entonces queda como un gran interrogante.

2- La situación ha vuelto a poner en la mesa de discusión el atentado a la AMIA, que luego de veinte años sigue impune y en la nebulosa. Se siguió una sola orientación, abandonando la pista siria y la búsqueda de la conexión local. Por el contrario se siguieron las indicaciones de las embajadas de Estados Unidos e Israel, para quienes era mucho más conveniente acusar a Irán -seguramente hoy la posición de EEUU sería otra- y las líneas de investigación fueron fijadas por la CIA y el Mossad. El hoy fallecido fiscal Nisman fue fiel ejecutor de estas políticas que, bueno es recordarlo, ninguna de las expresiones políticas tradicionales contradijo.

3- ¿Qué es lo que ha desatado esta crisis cuando aún resuenan los ecos del atentado de París? ¿Los realineamientos internacionales de la Argentina? ¿La guerra de servicios luego del descabezamiento de la cúpula de la Secretaría de Inteligencia? ¿Intereses propios de un organismo del Estado que se ha autonomizado de las instituciones y del poder político, cualquiera sea este? ¿El inicio de los tiempos electorales? ¿Cierto grado de autonomía relativa que ha ejercido el gobierno frente a los poderes imperiales, sobre todo a partir del conflicto con los fondos buitre?

4- El gobierno, sorprendido, ha sido puesto a la defensiva. Las dos cartas de CFK -actuando más como ciudadana que da a conocer sus opiniones que como presidenta de la Nación- lo atestiguan. Sin embargo -tal vez por aquello de que la mejor defensa es un buen ataque- la presidenta se ha colocado una vez más en el centro de la escena con su alocución por cadena nacional y su anuncio de un proyecto de ley de reforma de las estructuras de inteligencia del país. Es claramente una respuesta política que busca frenar la licuación del poder político de CFK como intentaba la oposición derechista. Los aparatos de inteligencia son parte constitutiva del Estado capitalista, por lo tanto no es esperable de ninguna fuerza política dominante otra cosa que algún tipo de reforma de los mismos. Ahora, ¿alcanzará para que el poder político controle esos "nuevos" servicios? ¿Se impulsará la apertura de los archivos? ¿Se buscará encarcelar al súper agente Antonio (Jaime) Stiusso -en funciones sin interrupciones desde 1972- y su corte de espías?

5- La oposición derechista, desorientada por la calma chicha que se observa en la economía y los mercados -cuando muchos de sus analistas pronostican una recuperación leve en el segundo semestre- ha encontrado ahora un eje para sus intervenciones y denuncias, cada vez más teñidas de electoralismo. Sin embargo esto podría ser momentáneo. Sus declaraciones e intervenciones no superan las inconsistencias de las demandas del propio fiscal, no aportan nada nuevo y parecen más guiadas por la formación de opinión de los grandes medios hegemónicos que por su propio raciocinio.

6- La instalación de nuevos elementos de crisis política se suman a los que ya estaban presentes. Estos se han ido desenvolviendo a medida que se aproximan los tiempos electorales y cuando los resultados de las elecciones de medio camino del 2013 liquidaron cualquier expectativa de re-reelección de CFK. A partir de entonces el kirchnerismo ha alentado la postulación de diversos candidatos, sin embargo y en contrapartida, encuentra cada vez mayores dificultades para seleccionar un candidato propio.

7- El sesgo conservador que ha ido asumiendo la situación y que es posible se acentúe más allá de las elecciones de octubre, está en correspondencia -o es expresión- del grado de concentración y centralización de capitales -extranjerización incluida- que viene de tiempo atrás pero que se ha profundizado en la última década.

8- Esa correspondencia entre concentración económica y giro a derecha se verifica ideológicamente en lo que expresan los candidatos con mayores posibilidades (Daniel Scioli, Mauricio Macri, Sergio Massa) pero también en los que se ubican en el segundo pelotón (Hermes Binner, Ernesto Sanz, Julio Cobos) cuyas definiciones centroizquierdistas han quedado totalmente vaciadas. Al interior de estas formaciones de derecha y centro-derecha la dura competencia entre los candidatos termina debilitando sus posibilidades. En contrapartida el kirchnerismo pasó de un piso del 25-30 por ciento al 30-35, claro antes de la muerte del fiscal Nisman. ¿Afectará esto sus intenciones de llegar al 40 por ciento o terminará por reforzarlas?

9- El desconcierto llega hasta el gran capital que no logra definir el candidato que mejor exprese sus intereses en la nueva coyuntura económica local e internacional. Cualquiera de los tres (Scioli, Macri, Massa) podría serlo, pero un gobierno Scioli cercado y condicionado por el kirchnerismo puro -parece ser la estrategia del oficialismo- no les da garantía. Macri o Massa para ganar necesitan de alianzas con el radicalismo. Quién mas interpreta estas necesidades del gran capital es Elisa Carrio, intencionalmente dejó a UNEN en terapia intensiva y fogonea desde hace tiempo la alianza Macri-Sanz como única fórmula con posibilidades de vencer al oficialismo. Sin embargo esto tampoco se resuelve, por los galimatías propios del radicalismo. Por nuestra propia historia sabemos que en determinadas circunstancias cuando el poder concentrado no logra sus objetivos políticos el debilitamiento institucional y del propio régimen democrático está en juego. En todos esos casos en el pasado el imperialismo estuvo siempre presente.

10- En este maremágnum la izquierda, en sus distintas variantes, ha sido la única en posicionarse con una política independiente de los poderes establecidos.

Es quién más ha exigido una investigación a fondo y sin tapujos de una comisión investigadora independiente en los casos AMIA y fiscal Nisman. Quién más ha insistido en la derogación de la Ley 25520 de Inteligencia Nacional y del Proyecto X; en el desmantelamiento de los servicios de seguridad y apertura de los archivos. Y sobre todo terminar con el secretismo de Estado, con los acuerdos y contubernios espurios, la más de las veces concretados al margen de las propias instituciones del régimen.

Es un derecho del pueblo el acceso a la información y a ejercer su capacidad de decisión sobre los asuntos de Estado. Se trata de una reivindicación democrática, la más importante desde la lucha por los derechos humanos.

De lograrse, Será Justicia.

Eduardo Lucita es integrante de EDI-Economistas de Izquierda.

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