martes, 27 de enero de 2015

Marian Gay de EnRed: “La justicia es patriarcal desde el principio hasta el fin”

LA RETAGUARDIA

Hicimos la emisión de Enredando las mañanas del jueves 22 de enero desde Mar del Plata. Allí entrevistamos a Marian Gay, integrante de EnRed (Red Solidaria contra las violencias, el abuso y la trata). Con ella hablamos acerca de si se terminó el patriarcado, como dicen algunos diarios hoy. Además, repasamos el caso de Lucía Sosa, la mamá a la que la justicia le sacó los hijos.

Hace pocos días el diario Clarín publicó una entrevista con el escritor Gonzalo Garcés, quien plantea que la era patriarcal terminó. En la nota, Garcés señala que el patriarcado comenzó a finalizar en 1805 con la creación del primer telar, ya que permitió la separación del trabajo productivo de la fuerza corporal. Esta tendencia cerró completamente al crearse la píldora anticonceptiva en 1957. Este fue el disparador para consultarle a Marian Gay de EnRed acerca de si ella consideraba que efectivamente el patriarcado había terminado: “creo que es bastante común este tipo de pensamiento -afirmó-; las mujeres, en la lucha dada hasta el momento, hemos avanzado un montón obviamente, pero hay una especie de naturalización del patriarcado. Entonces parecería como que pasan a ser bastante irrelevantes las marcas muy hondas que todavía quedan en las mujeres en nuestra sociedad. En nuestra organización lo vemos permanentemente: la justicia es patriarcal desde el principio hasta el fin, desde los hombres hasta las mujeres. Uno de los casos que a nosotros nos está haciendo muchísimo ruido y desde hace muchísimos años es el de una mujer, que ella misma se autodefinió como pobre y mujer, y que por eso le están pasando las cosas que le están pasando”.

Gay se refiere al caso de Lucía Sosa, una formoseña que se fue a vivir a Mar del Plata, donde tuvo que reiniciar su vida de la forma en que pudo: “actualmente ella tiene un compañero, Javier, y ha tenido cinco hijos de los cuales tienen con ellos solamente uno, porque el sistema médico, judicial y la Iglesia, que son todos patriarcales de cabo a rabo, les arrebataron cuatro”, relató Marian.

La integrante de EnRed contó lo sucedido con Lucas, uno de los hijos de Lucía, quien actualmente tiene 7 años: “cuando nació tenía un problema que era que se ahogaba, entonces Lucía lo llevaba reiteradamente al hospital durante el primer mes de vida. Resulta que por un síndrome mal diagnosticado, además inexistente a nivel científico, a Lucía le sacan a Lucas en el primer mes de vida porque ellos decían que era ella la que lo estaba enfermando, ahogando, y se lo dan a una organización vinculada a la Iglesia que se llama Hogares de Belén, cuya abogada casualmente es Hooft de apellido (en relación a Pedro Federico Hooft, juez federal de Mar del Plata acusado de complicidad de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar). Resulta que al poco tiempo a Lucas lo operan en el Hospital Privado de Comunidad porque tenía un problema genético que era lo que hacía que se ahogara. Lucas nunca volvió con Lucía a pesar de que se comprobó que lo que tenía era absolutamente físico. El niño fue dado hace poco en adopción a la familia de Hogares de Belén que era la que lo había tenido durante siete años. Supuestamente las familias que tienen chicos en guarda no pueden adoptarlos, pero esta familia se fue de Hogares y por eso pudieron pedir la adopción. En la actualidad, a Lucía y a Javier no les permiten ver a Lucas. Durante unos años se hizo una especie de farsa, de re-vinculación de Lucía con su hijo en el Juzgado de Familia Nº 4. Las integrantes de EnRed la hemos acompañado, podemos dar fe de que realmente era una farsa, no había ningún tipo de espacio para que Lucía y Lucas pudieran re-vincularse, se entremetían permanentemente la psicóloga, la secretaria del juzgado, eran oficinas sin juguetes”.

Hace poco más de un año, Candela, una beba que habían tenido Lucía y Javier, murió en el hospital materno infantil: “hay un diagnóstico de que en la sangre de la beba había cocaína -especificó Marian Gay-, pero esto fue desestimado a través de la realización de cuatro autopsias. A raíz de ese diagnóstico de cocaína en sangre a Lucía y Javier les sacan otros dos chicos que tenían, Claudio y Micaela, que ahora están el Hogar Gayone. Esto ocurrió a pesar de que ya se demostró que no había cocaína en la sangre de Candela, o sea que ellos no son culpables de la muerte de la bebé, sino que en realidad fue el hospital el que recetó un medicamento en una dosis excesiva”.

Para Gay, “este es un caso que demuestra que el sistema no dejó de ser un patriarcado, sino que sigue juzgando, condenando, castigando, a las mujeres y más todavía si son pobres. Es un caso atravesado por una temática de género pero también de clase, porque Lucía es mujer y pobre. Y acá están complotados el poder judicial, el poder médico y el poder eclesial, claramente”.

Al ser consultada sobre cómo fue el trabajo de EnRed en este caso puntual, Gay explicó: “con Lucía se ha trabajado con tratamiento individual, con tratamiento grupal, con acompañamientos terapéuticos, ya sea en su casa como en el Juzgado de Familia. Se la ha acompañado a ver al pediatra, que en el momento en que la muerte de Candela todavía no había ocurrido yo lo escuché decir que Lucía era una excelente mamá, y después a ese pediatra no lo escuché hablar más”.

Claramente el trabajo que lleva adelante EnRed va más allá de lo terapéutico. Se trata de una red que además organiza marchas, concentraciones, va a los Tribunales: “hay una frase de Alfredo Grande que es muy bonita; él habla del psicoanalista implicado y dice que va del diván al piquete. Donde hay una situación en la que nosotros vemos que existe una causa que tiene que ser llevada a la calle, allá estamos, acompañando, sobre todo con la gente de H.I.J.O.S., que además son nuestros huéspedes en el lugar de trabajo”, señaló Marian Gay en diálogo con Enredando las mañanas.

De todos los casos que llegan a EnRed, para Gay los más fuertes son los referidos a abusos: “nuestra presidenta, Patricia Gordon, tiene una larga experiencia en temas de abuso en instituciones. Un caso fue el de (Fernando) Melo Pacheco hace algunos años en Mar del Plata, que era un profesor de educación física de un jardín de una escuela religiosa, que fue acusado de abuso, no fue condenado, está trabajando creo que en el Consejo Escolar como administrativo; también estuvo el caso de Rocío Girat, que se acercó a los chicos de H.I.J.O.S. en una marcha”.

En este punto de la entrevista, intervino Eleonora Alais, integrante de H.I.J.O.S. Mar del Plata, quien relató cómo fue el acercamiento de la joven: “tras conocer por los medios que había una niña que había sido abusada por una persona de Inteligencia de la Base Naval de Mar del Plata y que aparte había sido abusada también en la misma Base, un dato que no es menor, porque ese lugar funcionó como centro clandestino de detención, y además ella había sido torturada por su padre biológico con el mismo estilo de torturas que sufrieron nuestros padres, escribimos un documento en apoyo y denunciando esta situación. A través de internet se comunicó la abuela de Rocío con nosotros pidiéndonos que la acompañáramos y a partir de ese momento una comisión de nuestros compañeros que son los que laburan más en el tema de la calle se pusieron en contacto con ella y de ahí en más se siguió el acompañamiento. Después comenzó también la atención de las chicas de EnRed, porque es muy importante decir que por más que Rocío tenía la obra social, la Marina no le daba respuestas, no la atendía, y como su padre violador, abusador y militar pagaba la cuota alimentaria como lamentablemente pasa en muchos casos de abuso, nunca le sacaron la oportunidad de que la siga viendo, así que el tipo la siguió abusando todas las veces que quiso”. Finalmente, Marcelo Girat fue llevado a juicio y condenado a 14 años en 2014.

Hacia el final del diálogo con ELM, Marian Gay destacó el trabajo en red que llevan adelante desde EnRed junto a otras organizaciones: “para nosotros es siempre un espaldarazo tener a determinadas organizaciones que sabemos que siempre nos van a acompañar, más allá de que uno no tenga todo el tiempo para estar en todos los lugares, los compañeros saben que nosotros también vamos a estar apoyando las causas que son comunes, que ni siquiera hay que charlarlas, hubo un caso de gatillo fácil hace unos días y estábamos todos juntos. Una compañera dice que nos pasamos apagando incendios y es cierto, la realidad no nos da tregua, pero por suerte tenemos compañeros con los que trabajamos bien en muchos lados”.

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